jueves, 12 de septiembre de 2019

El macrismo que no supo, quiso ni pudo

Macri presidente en 2015. Vidal gobernadora de la provincia de Buenos Aires. 71 a 28 en Córdoba, 57 a 42 en Mendoza, 55 a 44 en Santa Fe. Rodríguez Larreta en CABA. Una ola amarilla que avanzó sobre el país desde el puerto, inundando la zona centro. En lo político, un triunfo demoledor. Histórico. Más aun considerando a un partido relativamente nuevo, pretendidamente ahistoricista, que entendía mejor las demandas de aquel presente que un peronismo que arrastraba tres gobiernos y anquilosado en sus modos de vincularse con el electorado independiente; ese porcentaje que suele definir elecciones cuando las hinchadas peronistas y antiperonistas pueden mirarse con bronca porque la situación económica se los permite.

"Cada generación, dentro de una relativa opacidad, tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla", apuntó alguna vez Frantz Fanon. Argentina tenía para el macrismo una misión con dos demandas complementarias: la primera, no chocar la calesita para poder llegar al final del mandato. La segunda, entonces, era devolverle al sistema político una necesaria competencia para que no se perpetuara lo que la crisis de 2001 había entregado: un cuasi unipartidismo en donde lo electoral se dirime al interior del peronismo. Recordemos 2005 y 2013. No digamos 2008/9 porque en ese momento se introdujo un actor que no supo, quiso o pudo perdurar (al que Cambiemos representó luego).

¿Qué resultados puede mostrar el macrismo en relación a aquellas demandas? ¿Qué podemos decir en referencia a su misión? La conclusión es que falló. Estrepitosamente. Y en un capricho adolescente, dejará poco en pie detrás de sí. Sólo "Horacio", si no es forzado a un balotaje que puede perder.

¿Falló porque no supo? ¿Porque no quiso? ¿Porque no pudo? El macrismo, al menos el que se expresa mediáticamente, muestra siempre una disociación cognitiva peligrosa: no puede linkear lo social con lo económico. O lo electoral con lo económico, si quieren. Cuando habla de economía —escuchemos— no hablan de la gente. Y cuando hablan del votante, lo hacen aislándolos del contexto en el que les toca desenvolverse o, como mucho, desde una apelación ética. Dicen, así, que tenían la mirada fija en la orilla a la que querían llegar (objetivos económicos) y no voltearon para ver que a la gente se la llevaba el caudaloso río del desempleo y la caída del salario real (lo social). Con este plan económico, ¿podían esperar otros resultados? ¿En Argentina? Cometieron un pecado que suele cometer el antiperonismo: se pelean con la realidad, porque ésta no es la chilena, peruana o brasileña sobre la que quieren operar, y entonces dicen "estamos haciendo lo que se hizo en Chile" o "queremos ir a la velocidad de Brasil" y patinan como bicicleta sin cadena con los condicionantes que no quieren, pueden o saben reconocer.

Esto, que les ocurre en materia económica y social, lo replican a nivel político. Repetimos: Argentina les exigía reestablecer alguna forma de bipartidismo mientras ellos, con otro mandato de sus bases obcecadas, pretendían mantener el unipartidismo pero barriendo al peronismo. Ya ni siquiera apelar a captarlo, fagocitar al PJ desde el poder como cuando Menem entregó las banderas políticas para abrazarse el realismo periférico y bailar con Santiago Soldati según graficara acertadamente José Pablo Feinmann. No: sin resultados de gestión económica, sin bienestar que derramara —ni a eso apelaron— sobre el pueblo trabajador, pretendían imponer una sanción moral que continuara castigando al peronismo del último cristinismo.

¿No supieron? No... sabían lo que querían y no era devolverle al sistema una configuración competitiva, de mayor estabilidad tal como le solicitaron muchos analistas pro mercado y pro radicales. Entonces, ¿no quisieron? No, no quisieron. ¿No pudieron? Falta para octubre, pero todo parece indicar que no, no pudieron. Y es una deuda que ya están cobrándole muchos —hasta el 11 de agosto— simpatizantes, adherentes y mecenas.

3 pusieron huevos y comentaron:

ram dijo...

No, estimado, la porquería amarilla SUPO, PUDO y QUISO HACER LO QUE HIZO, guita y negocios a mansalva para su selecto elenco de malandras asociados.... intentar analizar en términos políticos es una pérdida de tiempo o un vulgar macaneo, fueron y son otra cosa y decirles conservadores, neoliberales o cualquier cosa es al cuete, no alcanza.
La clase de debate al que estamos acostumbrados los argentinos, no tiene nada que ver con la memoria histórica ni de la experiencia, si todo o casi todo se determinó por la amnesia y el prejuicio.... una por el "olvido" de un (mal) empresario "que no va a robar" (justo el mismo tipo que con el fiambre del padre aún tibio, lo definió como delincuenmte.... y él, el heredero, el virgencito decente) y el otro con los "feos sucios y malos" peronistas, populistas, kukas y etc., se hizo un negoción, rompiendo todo, especialmente la vida cotidiana del que trabajando terminó pobre, cuando no indigente.
Argentina no "exigía" nada, les dió un cheque en blanco, una apuesta demencial y perdió.... puede ser, aunque sea dudoso que se haya aprendido algo, tropezar 3 ó 4 veces con el mismo cascote, más que de desmemoriados, es de idiotas pero da la casualidad que éso exactamente es lo que pasó y, sospecho, puede volver a pasar cuando este desgobierno infame sea mal recuerdo y se tengan "demandas de nueva generación", volver al siglo 18, claro...

Moscón dijo...

La función de un culo es cagar, y el culo caga; si un pedo es interpretado como la voz de llamada a una alternativa sos un pelotudo,si te ponés debajo te llena de mierda.
Y ahí está el problema:
Los millones de boludos que no distinguen una mierda.

Tilo dijo...

Totalmente de acuerdo con los dos comentarios anteriores, aún sigo preguntándome ¿POR QUÉ diablos, aunque fuera por una pequeñísima diferencia porcentual, triunfó la FIEBRE AMARILLA en 2015?

Después del resultado de estas últimas P.A.S.O. hay muchas opiniones con relación al relativo valor de la hegemonía mediática e informativa, el big-data, la micro-segmentación y la mar en coche. Pero resulta que para que el abrumador resultado pudiera lograrse, no sólo fue necesaria la formación de un amplio frente sino - lo que es realmente lamentable - que previamente debiera experimentarse una pronunciada decadencia económica, tecnológica, sanitaria, educativa y social para, recién entonces, DARSE CUENTA de la verdad verdadera.

No dejo de pensar que de no haberse zarandeado el "Caso Nisman" y la acusación mediática efectuada contra Aníbal Fernández como cerebro del triple crimen de tres personas en Gral. Rodríguez, vinculándolo además con la mafia de la efedrina, TODO hubiera sido absolutamente diferente.

Resulta que esta runfla comenzó en 2015 encontrando desajustes en nuestra economía que había que tratar de solucionar para seguir avanzando y después de cuatro años espantosos devuelve el país destruido y el hambre campeando en los cuatro puntos cardinales.

Y aunque parezca mentira, MUCHOS ARGENTINOS NO SE HAN ENTERADO AÚN DE ESTA SITUACIÓN.