sábado, 5 de abril de 2014

La cuestión Seguridad en la carrera a 2015

En materia de seguridad, lamentablemente, lo políticamente correcto se encuentra hoy bastante más a la derecha de lo que a uno le gustaría. Escribo “uno" y temo que deduzcan que mi filósofo de cabecera es Máximo, pero lo traemos a colación porque pretender modificar la percepción que de la realidad tenemos cuesta más que sólo proponérselo. Comparar estadísticas con el Harlem neoyorkino, puntualizar la innegable responsabilidad que los medios tienen en la creación de sentido común está muy bien, pero sirve de poco. Quizás sirva para tranquilidad de la propia conciencia, al colocarnos del lado Heidi de la vida. Y para decepción de la platea masculina, no nos referimos a la compañera Klum. Marcelo Saín señalaba hace unos años, a propósito de la creación del Ministerio de Seguridad, que “el progresismo tiene una visión totalmente maricona de la seguridad". El argumento, de tan pasado por arriba por el carro de la historia reciente, no es siquiera polémico. Saín se ha convertido, además, en el experto en seguridad que los progresistas con culpa adoramos citar para demostrar realismo político.

En seguridad todo hacía prever que la sociedad viraría lenta pero inexorablemente a posiciones más conservadoras y reaccionarias. Es parte del germen del miedo, como explicábamos allá por 2009 en el primer post decente que escribimos: “El miedo y la angustia". De Rico a Ruckauf, de Blumberg a De Narváez, hoy Massa y también Scioli. A propósito de la reciente sedición policial advertíamos que se fortalecían “los lazos intragrupo, mientras que se ensancha la grieta que separa a los distintos grupos entre . Recomponer los entramados de una sociedad ya de por bastante guettizada no será sencillo. Otra consecuencia, muy relacionada, será el mayor espacio que el discurso derechista y xenófobo ocupará en la sociedad". Es lo que pudimos confirmar con la “propuesta" —¿pre-puesta? (?)— de no-debate sobre un nuevo Código Penal y la justificación de los linchamientos liderados irresponsablemente por Massa. Martín Rodríguez señaló recientemente, refiriéndose al precandidato del FR, que la cuestión “seguridad", para definir a un político, es insuficiente. Y compartimos el diagnóstico, pero no podemos ignorar, de todos modos, que la cuestión seguridad será inevitablemente uno de los temas de la campaña 2015. Y Scioli se suma a ello declarando la emergencia en seguridad en la PBA. Desde la gestión puede ser un arma de doble filo, dependiendo de que se  perciban resultados o no. Si el resumen que hacen acá es ajustado, no creo que el progresismo kirchnerista tenga más que chicanas para diferenciarse, haciéndole involuntariamente un favor a Daniel Osvaldo (y personalizando en Scioli, no vale protestar, cuando el kirchnerismo puro y duro, el que entra en una combi, hizo mucho por convertirlo en el candidato mejor posicionado del espacio). Para sumar a la ecuación que explica la primera línea de este párrafo, no debe sorprendernos tampoco que la sociedad se torne más conservadora y menos tolerante cuanto mejor se encuentra en términos económicos: luego de conseguir trabajo no es ilógico que pretenda conservar lo obtenido. Un Nunca Menos individualista, pero que no por ello debe ser ignorado.

Retornando a Saín, este agregaba que el progresismo tiene “una visión sociologizante que indica que la seguridad se va a alcanzar cuando se reforme la sociedad y mientras tanto no saben qué hacer. Deben aprender que, en democracia, si la gestión de la fuerza publica no se hace con una firme voluntad política, dentro de los parámetros democráticos y legales, lo harán las propias fuerzas corporativas que las administran de modo autoritario. El resultado es que el progresismo termina asumiendo un modelo retrogrado y conservador pero con culpa". Y allí podemos encontrar un nudo a partir del cual desenroscar la madeja. Las cámaras de seguridad, el viejo Código Penal, incrementar la escala de penas, no son panaceas (como inclusión, educación y salud públicas de calidad) y sí placebos menores. El mayor placebo, el que nuestro sistema republicano y representativo considera en primer término, es la efectiva representación, algo que se relaciona y mucho con el imaginario. Esto, representar —pero con responsabilidad— las nuevas demandas de la sociedad, será fundamental para enfrentar la situación. Y también las elecciones en 2015.

61 pusieron huevos y comentaron:

Nando Bonatto dijo...

Coincido en que el discurso de la progresía, anche el del compagno Bergoglio,en cuanto a que el bienestar social es la herramienta unica contra los chorros es de una ineficacia ingenua.Pero estimado Ricardo,si vamos a pensar una de las medidas para combatir el choreo es prohibir el acompañante en moto es que estamos en el horno.De yapa los laburantes,los que usan moto para ir a laburar ,de pura bronca van a votar a Massa en masa

Ricardo dijo...

Nando: en ninguna parte dije que las medidas pudieran ser efectivas per se, sino que apunté a la cuestión de la representatividad. Si la sensación es que estas medidas hacen a la seguridad, veremos algún cambio en el humor social. Es descompresión, también, como la creación del Ministerio de Seguridad. Son gestos, mensajes.

juancho dijo...

Y ahora el mancuso quiere ponerles chalecos fluorescentes con el número de la patente de la moto a todos los que anden en moto, como si fueran presos en una cárcel, la doctrina del Pobre= culpable es compartida por todos, Macri, Massa, Scioli, son títeres de los medios.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Saín "el experto en seguridad que los progresistas con culpa adoramos citar para demostrar realismo político". Eso está muy bien, je. Fue profesor mío, y leerlo significa un muy buen aporte para entender un poco más un tema tan espinoso, tan atravesado de emociones violentas.
A mí la verdad es que los gestos y las declaraciones de Massa, Scioli, Macri (y acá saco del medio a CFK porque declaró lo que había que declarar) fueron pésimas. Y la política se hace también de gestos y de símbolos. Luego podremos discutir si son gestos nacidos de la hipocresía, pero es lo de menos. Macri fue secuestrado durante el gobierno de Menem, su hija secuestrada durante el gobierno de Duhalde, está gobernando un segmento del Estado, y sugiere que la culpa principal es el Estado que deja desamparada a "la gente". Massa con "el que las hace las paga"... es como un poco descorazonador.

Mariano T. dijo...

La seguridad personal de la gente es de derecha? Andá a asaltar a un turista en Cuba!
Cuando un sector, por ideología, cultura o lo que sea, abandona a su suerte en un aspecto fundamental, como es la preservación de la integridad física propia y de sus seres queridos, al 90% del pueblo, con una indiferencia que recuerda la de los economistas neoliberales frente al desempleo (por poner un ejemplo), es lógico que el resto haga cola por tomar la bandera.
Es un tema en el que el ladriprogresismo tiene un bloqueo mental en tener empatía con la gente común.
Si ese es un tema importante de campaña, me gustaría ver si alguien se atreve a enarbolar la bandera pseudogarantista durntela campaña. "En 20 años, cundo haya más igualdad, va a bajar la inseguridad, que de todos modos hoy esta en niveles aceptables", es un slogan para sacar menos del 5%

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

YO no sostengo la obvia pelotudez de "en 20 años, cuando haya más igualdad, va a bajar la inseguridad...". No creo que sean mayoría quienes sostienen semejante burrada. Me parece más una excusa de los brutos, tipo Maslatón, para impulsar políticas de "mano dura". Jamás escuché a Zaffaroni decir una estupidez semejante, por ejemplo. Otra cosa son los fallos permisivos de tal o cual juez (incluyendo a Zaffaroni, suponte, cuyos fallos no conozco). Por otro lado, como todo el mundo parece experto en el tema, se confunde "derecho penal" con "ley penal", "poder punitivo" y "dogmática jurídica penal", que son cosas distintas. La cuestión de "el tema de la inseguridad se resuelve cuando se resuelva la desigualdad" está recontra perimida en los debates criminológicos. No está perimida para el cualunquismo. Por caso, en 1984, John Lea y Jock Young, dos sociólogos ingleses exponentes de la "criminología crítica". Esos tipos vienen del marxismo, y critican esa pelotudez que pone Mariano T., que es una construcción fantasmática para justificar las pavadas que dice.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Podría citar fragmentos del libro de Lea y Young, que van en el sentido de lo que dice Saín respecto de cierta concepción "maricona" de parte del progresismo.

Lea y Young: "El realismo de izquierda sostiene que sólo una política socialista puede resolver el problema del delito pero no simplemene en el viejo sentido que le daba la democracia social, QUE CONSIDERABA QUE LA ELIMINACIÓN DE LA POBREZA ELIMINARÍA LAS CAUSAS DEL DELITO, sino de un modo más complejo, al reconocer que sólo un sistema de justicia penal democrático puede resolver con eficacia el problema del delito".

Está claro que el texto es de 1984, y han pasado muchos años desde entonces. Lo que quiero destacar es que, siendo marxistas y sociólogos, JAMÁS dijeron la estupidez de que hay que esperar que se resuelva al desigualdad. Decir que A incide sobre B no significa decir que la única causa de B (el aumento de la criminalidad, suponte), se deba a A. Por otro lado, lo que definimos como "delito" también es históricamente variable. Antes la esclavitud era natural, y hoy sería delito, por poner un ejemplo burdo.

Mariano T. dijo...

Mayoría no son, obviamente, el ladriprogresismo no llega al 1%.
No es que esa frase, que he escuchado varias veces con un par de eufemismos para que no suene tan brutal, la repitan continuamente. Pero esta subyacente detrás de la incomodidad en abordar el tema, o en las críticas a propuestas alternativas. Solo proponen resiganción.
Nadie dijo "hay que encarcelar a todos los negros de mierda", sin embargo, revisando lo escrito estos días, vas a ver que en cada texto ladriprogresista se ridiculiza en un concepto parecido las posturas opuestas.
O sea que no pueden acusar a nadie de que les ridiculizan su posición.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

A diferencia de Mariano T., yo sí leo lo que ponen autores que a Mariano T le deben interesar. Tengo el libro de Diana Cohen Agrest, titulado "Ausencia perpetua. Inseguridad y trampas de la (in)justicia". Es un mal libro, pero aunque sea ella se tomó el laburo de leer a varios autores para criticarlos. Lo hace mal, a las apuradas, pero aunque sea dice cosas que son atendibles. Es una mina a la que le mataron el hijo. Un dolor indecible. El problema con su libro es que lee a los autores desde un prejuicio dogmático, que jamás pone en cuestión. Lee a los autores para confirmar que están equivocados, adaptándolos a lo que previamente ella tenía ganas de decir: que las penas son muy permisivas, y que tipos como Zaffaroni son responsables directos de que hana matado a su hijo.

Mariano T. dijo...

La mala praxis penal mata. Es indiscutible.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Los "linchamientos" exponen a la luz lo que el sistema penal barre debajo de la alfombra. En las cárceles, para usar una metáfora, hay "linchamientos" en cámara lena, por así decirlo. Nos escandalizamos de algo que sucede, en menor grado, todos los días.
Mariano T., si tenés ganas de discutir, tratá de no confundir pensar con reordenar tus prejuicios, y así por ahí sí podamos tener un debate en serio.

Mariano T. dijo...

La diferencia es que en el sistema penal hay derecho a defensa, y en el linchamiento no.
Pero ahí vamos a tener una diferencia. Para mi el lugar de los delincuentes violentos, y en particular los asaltantes, es la cárcel, y por el mayor tiempo posible, y no la calle.
No voy a prejuzgar tu opinión al respecto, ni sus fundamentos, ni la filosofía subyacente. Voy a dejar que lo expongas vos.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

En ningún momento dije que un delincuente violento no tenga que estar en la cárcel. Dije que si las cárceles se parecen a campos de concentración, los delincuentes que entran por delitos menores corren el riesgo de salir peor de lo que entraron. Eso hasta lo dice Diana Cohen Agrest, y se lo reconozco y le doy la razón. También dije, y negarlo me resulta francamente delirante, que existe criminalización de la pobreza. Lo puedo argumentar, si es que algo tan obvio te parece mentira.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Por otro lado, yo sé como trabajan los medios en relación a esta temática, porque de adolescente trabajé en el Diario Popular. Se podían inventar noticias sin ningún chequeo, y salían publicadas. Se podía tomar un hecho real y magnificarlo, y salía publicado.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Mariano T., vos decís algo que tiene mucho de cierto, decir "en 20 años, cundo haya más igualdad, va a bajar la inseguridad, que de todos modos hoy esta en niveles aceptables", es un slogan para sacar menos del 5%".

Más allá de la falacia de hombre de paja, Zaffaroni mismo lo dice: "enfrentar el discurso mediático, la construcción de los medios, el discurso vindicativo, es suicidarse políticamente". Lo podés ver en este video, a partir del minuto 5: https://www.youtube.com/watch?v=4HGjAdpEAPY

Mariano T. dijo...

Bárbaro, estamos de acuerdo en lo de los delincuentes violentos, y que no tiene sentido que los reos de delitos menores esten mezclados con los otros.
El asunto es definir qué es un delito grave. Para mi, y espero tu opinión, es grave desde que usas un arma de cualquier clase para obtener un rédito económico. O sea desde ponerle un tramontina en la garganta a un pibe para sacarle el celular. Ahí hay un prehomicida, si mata o no depende de la circunstancia, pero esta dispuesto. Un delito leve es que te agarren como mula de la droga.

Mariano T. dijo...

Vayamos a la "criminalización de la pobreza"
Vos decís que el sistema penal condena gente en base a ser pobre?
O sea "por homicidio en ocasión de robo, 14 años, y por pobre 3 años más"?
Si no fundamentás lo que decís, tengo que imaginarme esa fundamentación, y ya quedo discutiendo con el hombre de paja, tentación de la que me quiero apartar.
Tema diarios: También tenemos casos como el de Mar del Plata, donde como hace 6 años que el único diario esta a favor del intendente, y tapan el 80% de los delito violentos.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Más tarde te respondo. De mientras, si podés, tratá de escuchar lo que dice Zaffaroni en el link que te puse. No leas lo que los medios dicen de Zaffaroni, no hace falta. Lee directamente lo que dice el tipo. Andá a la fuente directa. Hay conferencias suyas por todos lados. Y luego sí discutí con su discurso. Ya vuelvo...

Mariano T. dijo...

Voy a tratar, pero sorry, yo en gral leo porque me gusta ir escnendo, me aburren las conferencias en youtube.
está desgrabado en alguna parte?

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Mariano, te resumo un poco lo que ya puse en Artepolítica respecto del rol de los medios, que me parece FUNDAMENTAL. Y luego voy a lo que me planteas. El mapa de la violencia en América latina es heterogéneo. Cuando un comunicador mediático dice que somos México o que somos Colombia, está ejerciendo terrorismo mediático y ayudando a que no se comprenda el problema. Sólo se pueden sostener esas estupideces con la "teoría" de la rana que hierve lentamente, diciendo "ok, no somos México, pero si seguimos así bla bla bla". Esfuerzo en comprender, una y otra vez voy a insistir con eso, NO CUALUNQUISMO!! El link entero lo tenés acá:
http://rodrigoestudiaderecho.blogspot.com.ar/p/la-criminologia-mediatica.html

Acá tenés un debate Nino vs Zaffaroni, que está interesante:
http://rodrigoestudiaderecho.blogspot.com.ar/p/el-debate-entre-carlos-nino-y-eugenio.html


Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

La criminología mediática es un fenómeno viejo, cuya lógica se basa en la creación de la realidad a través de una mezcla de información, subinformación y desinformación, que opera a favor de la consolidación de prejuicios y creencias basados en una etiología criminal simplista que apela a lo que algunos académicos denominan “causalidad mágica”.

Para prevenir objeciones bobas motivadas por malas interpretaciones, me apuro a resaltar la evidencia de que, al decir de Carlos Nino, “muchos de nosotros no estaríamos muy tranquilos si se indultaran, por ejemplo, a todos quienes cometieran homicidios, tormentos, secuestros, atentados, violaciones, y se anunciara que en el futuro no se aplicará por esos hechos ninguna medida coercitiva y se permitirá que sus autores sigan desarrollando su vida normal”. Nadie niega que en toda organización social es necesario algún tipo de coacción.

Ahora sí, vayamos al punto, no sin antes aclarar que vamos a describir una suerte de “tipo ideal weberiano”, que no necesariamente se corresponde punto por punto con la realidad empírica:

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

CONCEPTO DE "CRIMINOLOGÍA MEDIÁTICA":

La criminología mediática es (1), en principio, un discurso maniqueo, creador de un mundo de personas decentes enfrentadas a una masa de criminales identificada a través de estereotipos, que configuran un ellos separado del resto de la sociedad, por ser un conjunto de feos, sucios y malos.

Los ellos de la criminología mediática molestan, impiden dormir con puertas y ventanas abiertas, perturban las vacaciones, amenazan a los niños, ensucian la calle, y por eso deben ser separados de la sociedad, para permitirnos vivir tranquilos y sin miedo.


El ellos se construye por semejanzas, para lo cual la televisión es el medio ideal, pues juega con imágenes, mostrando a algunos de los pocos estereotipados que delinquen y de inmediato a los que no delinquieron o que sólo incurren en infracciones menores, pero son parecidos. Es la vieja afirmación del genocida turco Talat: “se nos reprocha no distinguir entre armenios culpables e inocentes, pero esto es imposible, dado que los inocentes de hoy pueden ser los culpables de mañana”.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

El mensaje es que el adolescente de un barrio precario que fuma marihuana o toma cerveza en una esquina mañana hará lo mismo que el parecido que mató a una anciana a la salida de un banco y, por ende, hay que separar de la sociedad a todos ellos y si es posible eliminarlos.


La función del chivo expiatorio debe ser doble: a) por un lado infundir miedo y; b) debe quedar claro que es el principal causante de todas nuestras zozobras. Por eso para la televisión el único peligro que acecha nuestras vidas y nuestra tranquilidad son los adolescentes del barrio marginal, ellos. Para eso se construye un concepto de seguridad que se limita a la violencia del robo.


Cuando un homicidio fue por celos, pasión, enemistad, pelea entre socios o lo que fuere, para los medios no se trata de una cuestión de seguridad. El homicidio de la mujer a golpes dentro del santo hogar familiar no produce pánico moral, se lo ignora. En todo caso es algo que ocurre en un hogar de vínculos enfermos, o integrado por “negros de mierda”. Y si alguno de estos homicidios tiene amplia cobertura periodística es por sus ribetes de morbosidad sexual.


Es muy difícil escapar a ese discurso, porque la introyección de la criminología mediática es algo que recibimos desde que somos niños a través de una enorme multiplicidad de mensajes, no sólo desde los noticieros, sino también desde la industria cultural. Su construcción se da por sabida, pertenece al “todos saben que”.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

El concepto de “chivo expiatorio” está inmerso en la historia, con lo cual varía a lo largo del tiempo y del tipo de sociedad. Por ejemplo: en la década del 70’, en la Argentina, los jóvenes pelilargos y barbados que fumaban marihuana eran considerados “subversivos”, aunque hoy esos mismos pelilargos puedan ser pacíficos abuelos que miran a Tinelli.


Una de las consecuencias del binarismo maniqueo generado por el discurso de la criminología mediática, es que la prudencia no tiene espacio, hasta el punto de que toda tibieza es mostrada como complicidad con el crimen, con el enemigo, que construye un mundo bipolar y macizo, como el agustiniano en tiempos de la inquisición. Cualquiera que trate de poner algo de complejidad, es interpelado desde lo emocional: “¿qué harías vos si violaran a tu mujer y/o mataran a tus hijos?”.


Ellos jamás merecen piedad, porque son los que matan, los que torturan, los que roban, los que violan, pero no algunos entre ellos, sino todos ellos, ya sea de modo efectivo o potencial. Identificados ellos, todo lo que se les haga es poco, pero, además, según la criminología mediática, no se les hace casi ningún daño, todo es generosidad, buen trato e inútil gasto para el estado, que se paga con nuestros impuestos, lo que implícitamente está reclamando muerte, exigencia que de vez en cuando hace explícita algún desubicado que viola los límites de la corrección política y cuyos dichos son rápidamente disculpados como un exabrupto emocional.


La criminología mediática expresa su necrofilia en su vocabulario bélico, instigando a la aniquilación de ellos, lo que en ocasiones se lleva a la práctica en forma de fusilamientos policiales. Cuando se pretende encubrir estos fusilamientos se acompaña con los supuestos datos del estereotipo: frondoso portuario, cuantiosos antecedentes, drogado. Se confíe en que nadie razone que un par de robos a mano armada sacan de circulación a una persona hasta casi los cuarenta años, cuando casi todos los ejecutados escasamente pasan los veinte, que el tóxico criminógeno por excelencia es el alcohol y que nadie puede cometer un delito violento bajo los efectos de la marihuana.


Las estadísticas dicen que en muchos países, los adolescentes muertos por la policía son más que las víctimas de homicidios cometidos por adolescentes.

Para la criminología mediática, ellos son la mierda que hay que limpiar. El código penal, bajo esta concepción, sería una suerte de reglamento para desaguadores cloacales.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

La criminología mediática entra en conflicto cuando el poder punitivo se manda una cagada y victimiza a alguien que no puede identificar con el ellos y al que como víctima no puede negarle espacio mediático. En estos casos se trata de un efecto colateral de la guerra contra el crimen, que debe entregarse para calmar la ola mediática, que a su vez es aprovechada para demostrar cómo el sistema depura los elementos indeseables. Lo que en realidad hacen es entregar a un policializado seleccionado de un sector social humilde al que entrenaron con singular negligencia para hacer eso y que le tocó perder.

LA CAUSALIDAD MÁGICA


En cualquier cultura la causalidad mágica surge como producto de una urgencia de respuestas que puedan calmar la angustia. Se debe responder ya al caso concreto, a la urgencia coyuntural, al drama que se destaca y dejar de lado todos los demás cadáveres. Frente al pasado, la urgencia de una respuesta imposible sólo puede ser la venganza. Como la urgencia es intolerable, no admite la reflexión, ejerce una censura inquisitorial, pues cualquier tentativa de responder invitando a pensar es rechazada y estigmatizada como abstracta, idealista, teórica, especulativa, alejada de la realidad, ideológica, etc. Esto se compadece a la perfección con la televisión, donde cualquier comentario más elaborado en torno de la imagen se considera una intelectualización que quita rating. Está claro que existen comunicadores responsables, pero suelen ser tildados de aburridos, porque les falta emotividad a sus informes, ya que “no miden”.


La causalidad mágica impulsa las reformas legales más desopilantes, porque la imagen transformada en ley también es una cuestión mágica. Es como nuestros antepasados, que dibujaban animales de presa en las paredes de las cuevas porque, por pensamiento mágico, al poseer la pared se poseía el objeto representado. La imagen de hoy es lo publicado en el boletín oficial.


La criminología mediática no sólo ficcionaliza lo que ocurre, amplificándolo, sino que además cada tanto presenta héroes que “hacen justicia”, dando muerte al criminal. El héroe no tiene miedo, es hiperactivo, ultrarresistente, hiposensible al dolor, aniquila al enemigo sin trauma por haber matado, es hipersexual, despierta admiración y pasión en la mujer, aunque sabe ser dulce y contenedor si la mina está buena. ¿Quieren ejemplos hollywoodenses? Los hay a montones, en diversas películas protagonizadas por Stallone, Jason Statham, Schwarzenegger, Chuck Norris, Baby Etchecopar (?)…

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Todos estos discursos están muy presentes desde nuestra más tierna infancia, sobre todo si tenemos en cuenta que la televisión suele ser nuestra principal babbysitter.


Sabemos que la cuestión criminal es particularmente sensible a la opinión pública, por eso existe siempre el riesgo de ser malentendido y/o acusado de estar intentando “proteger a los delincuentes”, o justificando su accionar.

Antes de proseguir con el tema del post, y siguiendo con los refritos de Zaffaroni, me parece necesario hacer algunos comentarios sobre la función negativa de la prisionización:

En los países ricos las cárceles tienden a convertirse en una especie de instituciones de tortura blanca (sin predominio de violencia física) y en los pobres de campo de concentración, con muertes frecuentes, en lo que se conoce como "masacre por goteo"; y brotes de muertes masivas (motines).

Es sabido que las cárceles suelen funcionar como "escuelas del crimen", por lo cual no es exagerado aventurar que la prisionización innecesaria fabrica delincuentes, así como la estigmatización de las minorías funciona como una suerte de profecía autocumplida: jóvenes con dificultades de identidad asumen los roles desviados imputados mediáticamente, reafirmando los prejuicios propios del estereotipo.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Algunas cifras: Estados Unidos es el país con ingreso per cápita más alto que no logra reducir el número de homicidios. Su tasa es casi análoga a la argentina (5,5 por 100.000) y superior a ésta -pese a las mentiras del demagogo Giuliani- en Nueva York (8,65) y San Francisco (8,10). Estas tasas son mucho mayores que la de Canadá (1,77 por 100.000), pese a que Estados Unidos tiene un índice de prisionización de casi el 800 por 100.000 y Canadá sólo 116. Uruguay registra una tasa de homicidios dolosos de 4,7 por 100.000 y Bolivia de 3,7 sin ninguna inversión astronómica.

Y es que la inseguridad también es negocio. Existen empresas que construyen cárceles premoldeadas que alquilan a los gobiernos hasta que, pasados algunos años y una vez que los presos las han destruido, las dejan en propiedad de los países que las compran. Algunos gobiernos otorgan créditos a ese efecto, con la condición de que las cárceles se encarguen a sus empresas; para eso, envían corredores que van por el mundo haciendo gala de sus bondades y economía, pese a que el costo de la cárcel privada es muy superior al de las públicas, por lo que en Estados Unidos no se ha generalizado esta privatización, que se usa para la exportación.

Según un estudio realizado por Vivien Stern, titulado Creando criminales, Estados Unidos es líder en el uso de la prisión, con los 800 prisiones cada 100.000 habitantes, y Rusia lo sigue de cerca con cerca de 600. ¿Resultados? La tasa de homicidio en Nueva York, ciudad líder en prisionización a nivel mundial, es de 8,65 por 100.000; mientras la tasa de Moscú, en Rusia, asciende a 22,10 homicidios por cada 100.000.

Inversamente, en los países que hacen un uso muy inferior de la prisión se encuentra Finlandia, con 71 por 100.000 y una tasa de homicidio del 2,9; Australia con 117 por 100.000 y una tasa de 1,87, etc. Está claro que existen otras variables, aunque para no hacer más extenso un post ya de por sí muy extenso, no ahondaremos mucho más.

La explicación convencional según la cual hay más prisionización porque hay más homicidios es falsa, porque si fuese cierta, con los largos años que llevan, las altas tasas deberían haber hecho descender el índice de homicidios, y las bajas tasas haberlo subido, y nada de eso ha ocurrido. En síntesis: altas tasas de prisionización no tienen un efecto positivo sobre el descenso en el índice de homicidio, sino que cabe sospechar que su efecto es incluso negativo.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Otro aspecto problemático es que aquellos que deben controlar a los presos deben implementar una regimentación interna muy estricta, conforme a la cual el recluso se ve "infantilizado": se levanta, come, se higieniza, cena y duerme cuándo y cómo se lo ordenan, como si estuviese en la escuela. Pretender que un preso madure en ese estado es casi como pretender aprender a nadar en una piscina vacía.

El preso no puede disponer de un espacio privado, propio, íntimo... Las visitas son sometidas a revisiones que llegan en algunos casos a tactos vaginales o rectales; cada tanto ingresan las requisas en busca de armas o tóxicos, arrojan todas sus pertenencias al piso y lo obligan a conductas degradantes, como mostrar el ano.

La angustia por sus seres queridos es otro considerable factor de inquietud, como por ejemplo la sospecha de que serán traicionados por sus parejas, o que sus afectos lo dejarán solo con el correr del tiempo. Y ni hablar si el preso no cuenta con protección especial dentro del recinto.

En fin, se podría decir mucho más, pero creo que con todo esto se tiene más o menos un panorama.

Volviendo al punto, digamos que el mensaje contra la pretendida impunidad, cuando las cárceles están superpobladas, y aunque el ciudadano común lo perciba como un mensaje de miedo, para las personalidades frágiles de los grupos de riesgo opera como una incitación pública al delito, porque total existe impunidad y “nadie va en cana”. En un sentido es una suerte de incitación al delito amateur. Un buen ejemplo de reproducción criminal fue la enorme publicidad que se hizo sobre los secuestros extorsivos hace pocos años, donde los delitos no son comunes. La insistencia mediático hizo cundir la falsa creencia de que se trata de un delito rentable y de fácil comisión, lo que provoca miedo en la población, cuando en realidad es uno de los delitos más difíciles, salvo que cuente con cobertura oficial.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Este discurso ayudó a la proliferación de una ola de secuestros bobos, con alto riesgo para la vida de las víctimas, porque este tipo de secuestro implica una complejidad muy grande. Ergo, el secuestrador tonto y desesperado, ante la inminencia de ser descubierto o sabiéndose reconocido por la víctima, le da muerte como último recurso ante su torpeza.

Además, la creación de realidad de un contexto violento e impune ofrece una coartada ideal para cualquier delito. Uno mata a la mujer y pretende hacer creer que fue un robo; otro mata al marido de la amante y quiere hacerlo pasar por un acto de terrorismo; otro entierra al socio en el fondo y dice que lo secuestraron; otro le roba al vecino y grita que no hay seguridad.

Hace pocos años un horrible homicidio múltiple de un matrimonio y su hijo menor en Italia dio lugar a un reforzamiento del estereotipo del albanés asesino, del cual la hija sobreviviente llegó incluso a hacer un identikit. La sorpresa fue grande cuando se descubrió que la autora había sido la hija ayudada por su novio; en estos casos la criminología mediática enmudece.

No conozco los detalles del caso Ángeles Rawson, pero: ¿no les ha sorprendido la torpeza de quien cometió el asesinato?

Como en tantos otros ámbitos, la criminogía mediática actual se importa de Estados Unidos, pero como en nuestra región no existen las condiciones para mantener a dos millones de personas presas y bajar el índice de desempleo mediante los servicios necesarios para vigilarlos, los efectos políticos son totalmente diferentes.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

En el norte se traduce en una política de prisionización de negros y latinos y en Europa en la expulsión de inmigrantes extracomunitarios, pero en América latina no hay presupuesto para prisionizar a todas las minorías molestas –que tampoco son tan minorías-, con lo cual la venganza estimulada hasta el máximo por la criminología mediática se traduce en mayor violencia del sistema penal, peores leyes penales, mayor autonomía policial con la consiguiente corrupción y riesgo político, vulgaridad de politicastros oportunistas o asustados y reducción a la impotencia de los jueces, todo lo cual provoca muertes reales, cadáveres que la criminología mediática interpretará con imágenes deformantes.

Los ellos del sur no son tan minorías como los del país del norte, sino amplios sectores de la población y a veces mayorías, de las que provienen todos los implicados en la violencia del poder punitivo, o sea, infractores, víctimas y policializados. Acá tienen el caso de Luciano Arruga –un chico asesinado por lapolicía al negarse a robar para ellos-contado por su hermana

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

La criminología mediática habla sin saber, y como en definitiva no le interesa demasiado ni la frecuencia criminal ni el grado de violencia, envía el mismo mensaje desde México (con casi 40 mil muertos en cinco años, decapitados, castrados) hasta Uruguay (con un ídice casi despreciable de homicidios dolosos); desde Centroamérica con los maras y los sicarios (como los que mataron a Facundo Cabral), hasta una esquina suburbana de Buenos Aires con pibes tomando birra y fumando algún porro. Es como si un médico diera la misma receta a todos sus pacientes, sin haber hecho ningún diagnóstico. Como en todos lados existen delitos, jamás le faltará crimen para mostrar, ya sea uno que haya pasado hace poco, o uno pasado que se repite hasta el hartazgo, o en el peor de los casos algún crimen sucedido en otro lugar del mundo.

El discurso conspiranoico de la criminología mediática fomenta la necesidad de protegernos de ellos, para promover el negocio de la “seguridad”, y por eso justifica la necesidad de todos los controles estatales. El nosotros le pide al estado que vigile más al ellos, pero también al nosotros, que necesitamos ser monitoreados. En rigor, al poder punitivo le interesa controlarnos a nosotros.

Está claro que el miedo es un mecanismo que nos alerta del peligro, y en ese sentido cumple una función importante; sin embargo, cuando el miedo se exagera y erige un chivo expiatorio que todo lo explica, deja de ser normal. De esta manera, atiendo a algunos riesgos y desatiendo otros, con lo cual me cuido del robo y no me percato de que en mi propio hogar aumenta la violencia; con el pretexto del temor al robo nadie se detiene en el semáforo de la esquina; y con el pretexto del temor al robo pido mayor vigilancia al estado, y luego parte de ese mismo mecanismo es el que me vigila y secuestra.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

A menudo, la criminología mediática monta un show con una víctima, a la que enfrenta con un funcionario político, para mostrar que su desgracia se debió a la negligencia o ineficacia, con lo cual fija en el imaginario colectivo la idea de que el gobierno debe ser omnipotente, pretendiendo que si no se previenen todos los delitos y accidentes más patológicos e imprevisibles, entonces vivimos en el peor de los mundos posibles. Lo cierto es que la única manera de prevenir todos los delitos sería crear un robot policía, armado, poderoso e inteligente, capaz de seguirnos a sol y a sombra, incluso hasta la puerta del baño. Además, ¿cómo favorecer el debate entre una víctima que ha sufrido una pérdida irreparable y un responsable de la seguridad, sentados uno al lado del otro? La víctima no debe someterse a un show mediático, sino recibir asistencia psicológica, y se debe respetar su dolor.

La víctima, en un primer momento, queda en un estado de desconcierto y estupefacción: le cuesta creer lo que le acaba de pasar. En una etapa posterior, inevitablemente, tiende a jugar irracionalmente con la causalidad: “si hubiese actuado de tal modo en lugar de tal otro, si hubiese prohibido a mi hijo que salga de noche, si…”. El peso de esa culpa irracional provoca una extroversión que proyecta la responsabilidad en alguien o algo, es decir, en un objeto externo.

Cabe aclarar que no se trata de la culpa por el homicidio o por el delito que fuere, que obviamente puede tener un responsable directo, sino de la situación.

El tiempo y la asistencia especializada puede ayudar a la víctima a elaborar el duelo. El problema es cuando la criminología mediática instala una víctima-héroe, explotando alguna característica, como el histrionismo, y le refuerza al máximo el momento de extroversión de la culpa por la situación. De esta manera, se fija a la víctima en ese momento, y se interrumpe su proceso de elaboración del duelo; ergo, la persona redefine su autopercepción como víctima y queda en ese rol.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Importante: a la víctima-héroe se le hace reclamar represión por vía mágica y se prohíbe responderle, pues cualquier objeción se proyecta como irreverente frente a su dolor. Ante el peso de la presión mediática son pocos los que se animan a desafiarla y a objetar sus reclamos. Los que más se amedrentan son los políticos que, desconcertados, tratan de ponerla de su lado redoblando apuestas represivas. Cuando la víctima-héroe se vuelve inmostrable, a causa de un desequilibrio emocional que lo hace disfuncional, la criminología mediática se libra de ella, ignorándola hasta olvidarla por completo.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Por otro lado, en nuestro país, hay buena teoría criminológica, pero faltan estadísticas más sólidas y trabajos de campo. Mucho Foucault está lindo, pero hay que tener datos duros para entender mejor el problema, diagnosticar mejor y tratar de implementar soluciones.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Creo que ya dije mucho... luego sigo.

Mariano T. dijo...

Muy interesante. Todo el artículo, de cabo a rabo, constituye una inmensa falacia del hombre de paja. O sea que habilitan a que a su vez, ellos (me refiero a los pseudogarantistas) sean pagados con la misma moneda: Interpretar lo que dicen, y sobre todo lo que no dicen, en base a lo que uno imagina que piensan en realidad.

Mariano T. dijo...

Es un alivio que Nino piense que los que torturan, hieren, violan o matan no deben seguir como tal por sus vidas, sinó que deben sufrir "algún tipo de coacción"(una reprimenda? una multa?)
Por otro lado, es clara su teoría del "chivo emisario". Podemos catalogarlo, en oposición a "criminalismo mediático" como "abolicionismo mediático".
A quién le importa si un individuo que mata a otro toma cerveza y marihuana en la esquina? Nino escamotea la respuesta, nos dice que lo condenamos por la cerveza y la marihuana, y por ser joven. No por haber matado a alguien. Invisibiliza el crimen, la víctima, los familiares, etc. Y sugiere que el asesino es un chivo emisario.
De ahí en más construye su falso edificio retórico. El 80% de lo que dice es inversión de las relaciones causa-efecto, distorsión, escamoteo del acto central para reemplazarlo por una conclusión efectista, y sobre todo una monumental dosis de mal fe.
Harían falta muchos comments para desenmascarar línea por línea, esa mala fe y deshonestidad.
Propongo elegir solo un par de temas.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

YO NO SOY ABOLICIONISTA. Y también creo que no se le da a las víctimas de hechos delictivos la contención que necesitan. No estoy diciendo la obvia estupidez de que los delincuentes no deban recibir sanción. Tampoco digo otra obvia estupidez: que hay que esperar a que disminuya la desigualdad para que el tema se resuelva solo, que es una opción que comparten (no tan burdamente, pero sí en buena medida), muchos "progres". Hay que tener una política de seguridad seria e integral. No se resuelve esperando que un mesías distribuya la riqueza. Creo que nadie sostiene esto de un modo tan torpe, pero algo de eso hay en buena parte de cierto discurso izquierdista bienpensante

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Si tenemos que ultra sintetizar lo que uno mira por televisión, lo que más se ven son glúteos, discusiones injuriosas, fútbol y homicidios. La construcción social de la realidad respecto de la violencia criminal es homogénea en toda América latina, aunque los problemas sean distintos, y más allá de algún dato folklórico o nota de color. El mapa real de la violencia en nuestro continente es bastante heterogéneo, aunque el discurso mediático sea bastante homogéneo. El problema de los maras en Guatemala, Honduras y El Salvador, y los índices altos en México son problemas gravísimos, DIFERENTES a los nuestros. No es mal de muchos consuelo de tontos, es entender la realidad para modificarla adecuadamente, en lugar de llevarle el apunte a terroristas mediáticos. Eso ayuda (no digo que determine completamente, porque las causas son complejas) a la instalación de reclamos de carácter vindicativo a políticos que no saben cómo encarar el problema, y que en algunos casos se montan en ese reclamo para tirar slogans que no son parte de la solución sino del problema (en estos días, el caso de Massa es paradigmático). Massa está diciendo lo que “la gente” quiere escuchar. Ergo, ENFRENTAR EL DISCURSO VINDICATIVO DE BUENA PARTE DE LOS MEDIOS ES SUICIDARSE POLÍTICAMENTE. Esto no implica decir solo que la oposición puede aprovechar que X político vaya en contra de ese discurso vindicativo, sino que incluso los miembros de su propio partido lo van a correr del medio porque su discurso es “píantavotos”. Entre paréntesis: Macri fue secuestrado durante el gobierno de Menem, su hija fue secuestrada durante el gobierno de Duhalde, y culpa a la inacción del Estado del problema de los “linchamientos”, cuando él mismo forma parte del Estado, es como para llorar de tristeza. Y aclaro que la política de seguridad de Scioli y de Binner, entre otras, es también muy mala. Prosigo: el Código Penal no es disuasorio, salvo para delitos menores: hurtos, por ejemplo. Nadie sale a matar con el código penal bajo el brazo. En nuestra región hay predominio de presos procesados por sobre los presos condenados, en parte como consecuencia de la “inflación penal”. El aumento del índice de prisionización no depende tanto de las normas del código penal sino de las normas que regulan la prisión preventiva y la excarcelación en los códigos procesales. Restringir la excarcelación o ampliar la prisión preventiva efectiva en los códigos procesales no lleva a la prisión a asesinos seriales ni a violadores seriales, que siempre estarán en prisión cuando se los agarra, sino a responsables de delitos menores, lo cual provoca una superpoblación penitenciaria que dificulta cualquier trato digno dentro de las prisiones. En otras palabras: no es delirante pensar que quienes ingresaron por delitos menores puedan salir peor de lo que entraron.

Mariano T. dijo...

Muy contento que no estes con Nino y los suyos. Y también estoy de acuerdo en que acá no hay crimen de pandillas, hasta los chorros son neoliberales individualistas. Es una buena.
Pero estudiemos lo "no delinquen con en CP en la mano".
Vos sabés que por una interpretación capciosa del tratado de Roma algunos llegron a la conclusión de que la pena máxima debe ser 30 años. Por el tema proporcionalidad eso significó en el proyecto de CP bastantes rebajas de penas. Algunos dicen que la proporcionalidad es importante porque una vez cometido un crimen grave(secuestro y amputacion de un miembro) no podemos darles con todo en la pena, porque sino el criminal quedaría sin incentivo para no matar la víctima. O que es importante diferenciar entre el que mata a uno y el que mata a dos (o sea que por uno solo nunca te van a dar 30).
Pero no era que no andaban con el CP en la mano?

Mariano T. dijo...

Y acá vuelvo a la importancia de la longitud REAL de la pena (o sea neta de salidas anticipadas, "laborales", pulseritas, o libertad condicional. Hoy 2/3 como mucho de la pena nominal (frecuentemente 1/2)
En los criminales peligrosos, que son los que a pesar de lo que piense Zaffaroni reinciden. O los que además d robar lastiman a sus víctimas, hay un hjecho matemático e irrefutable. Mientras estan presos no dañan la gente de afuera.
Así que las penas largas salvan vidas, slvan persons de ser violentadas y lastimadas. Y eso tiene mucho más valor que la libertad de 10 criminales.

Mariano T. dijo...

O sea que el CP no solo es disuasorio del delito, sinó que esa disuasión es absoluta. La ejor prevención.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Los argumentos de Zaffaroni pueden y está bien que sean criticados. Ahora bien: "En los criminales peligrosos, que son los que a pesar de lo que piense Zaffaroni reinciden".

¿Dónde dice Zaffaroni que los criminales peligrosos no reinciden?

A mí me parece que vos tenés una idea de Zaffaroni, justamente, a partir de una construcción de sus ideas hecha por la "criminología mediática" o por alguna lectura superficial del libro de Cohen Agrest o vaya uno a saber de dónde.

Julián Ariel Alexis Otal Landi dijo...

Excelente como siempre, no lo junaba a Saín y tiene un enfoque provocador pero real a la vez. El otro día escribí a las apuradas este post relativo a la cuestion de la "seguridad" y de la campaña mediática de linchamiento http://mundotario.blogspot.com.ar/2014/04/la-apologia-de-la-violencia-i-de.html que por ser escrito rápido como escupida de musico a veces queda inentendible, ya fue, a lo que iba que en este post digo que no es casual que precisamente luego de la campaña de desprestigio que se emprendió mediaticamente contra la reforma del codigo aparezca esta apologia de la violencia y de una aparente ausencia de un Leviatán en terminos hobbesianos, este retorno al estado de naturaleza que pregonan los medios y sus voceros políticos generan las condiciones de "temor público" que Gabriel Kessler trabajó muy bien en su momento los distintos momentos de sensacion de inseguridad que se instalan en la opinion publica. Esto se agrava ante un avance de un discurso lambrosiano y fascista, con un retroceso en la retorica del kirchnerismo contra la criminalizacion de la protesta y la aparición del Rambo Berni y Scioli pidiendo el regreso de la Maldita policía al rati horror show. Complejo y jodido 2014. Saludos Ricardo!!

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

¿Leíste un libro de Zaffaroni, aunque sea hasta la mitad?

Anónimo dijo...

Rodrigo Manuel Herrero Rosas,tus dotes doctorales y el arte de tus comentarios es una luz que me preserva y me sumerge en un espacio distinto al de las tinieblas mediáticas hegemónicas. Mi vulgar conocimiento no me permite otra cosa que decirte gracias. Ahora bien… Y desde el sentido común, vos que tenés la posta ¿Cómo encaro en el barrio que están con las bolas al plato porque los toman por boludos? ¿El quilombo es real o está armado?. Además, si empiezo diciendo Zaffaroni pensarán que me gané el Quini.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Aclaro algo, más allá de la estupidez (perdón, fina ironía) del anónimo que me precede: de ningún modo yo defiendo el hecho de que un tipo que roba debe recibir el mismo trato que un tipo que no roba. Ya se trate de un ladrón de clase media, clase alta, del nordelta, de Jujuy o de Misiones. No le puede salir gratis a cualquier persona robar que no robar. Hay interpretaciones de Zaffaroni que también son nefastas. Por eso cité a Saín. Que el tipo que atrapó Gerardo Romano haya salido apenas entró, es un problema no menor.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Uno sabe que al intervenir en estas cuestiones, van a salir pelotudos como el anónimo. Es un riesgo que hay que correr.

Mariano T. dijo...

No dije, o no quise decir, que para Zaffaroni los criminales peligrosos no reinciden.
Para Zaffaroni, la reincidencia no es indicio de peligrosidad porque repudia el mismo concepto de reciprocidad.
Y el problema, más que Zaffaroni, son las docenas de jueces de 1ra y 2da instancia que fueron formados en esa filosofía. Un juez semiabolicionista mata gente, hay que entenderlo.

Ricardo dijo...

Juancho: no se trata de pechera, sino de representación. ¿Cambia la percepción de quien considera a la inseguridad su principal preocupación pública con eso? Veremos.

Rodrigo, Mariano: les agradezco el debate, sobre todo porque no fue (siempre, je) el diálogo de sordos que suele darse entre quienes sostienen posiciones enfrentadas.
Gracias por las citas y argumentos, Rodrigo. No tengo críticas a lo que decís.
Muy bueno tu post y excelente lo de causalidad mágica. Un poco a eso apunta este al hacer foco en la representación.
Mariano, no creo que sean falacias del hombre de paja, sino ampliar el marco de análisis al mero cuadro de progresión en las penas.

Julián: Gracias! Escribí algo parecido a lo que decís para Panamá Revista. En un rato lo linkeamos.

Anónimo: hace, desde la valentía del anonimato (?), la crítica que Rodrigo señala como cancelatoria de cualquier debate en torno a la cuestión: “¿Qué harías si te matan/violan a tu hijo/esposa?". Llevado al terreno práctico, o del debate de café, ese argumento finaliza en el “hay que matarlos a todos" y los linchamientos.
Más aún cuando Rodrigo no niega el problema. Sería bueno que dejara de discutir con su garantista ideal imaginario.

Particulares 30 dijo...

Héctor Manuel Herrero Rosas…. Dos palabras pelotudas dichas por este pelotudo aparecido como anónimo, te sacaron de quicio. Todos tus argumentos ciertos, en cuanto a estadísticas y enfoques se desparramaron por el piso y esa otra realidad con olor a oficialismo extremo, aparecen totalmente relativas e insuficientes para ser considerada como la de mejor valoración en los sector populares. Tu soberbia te lleva al ninguneo, apelás a la ignorancia o lo limitado del pensamiento del otro, todo en nombre de la inteligencia. Tu camino es el que habitualmente toman las mentes claras preocupadas por indicarle el camino a los oscuros. Tu mayor riesgo no es este, pensá que pasaría si caes a un barrio del conurbano esgrimiendo esos conceptos para convencer a la gente que lo que dicen, carece de toda razón y encima son funcionales a oscuros intereses corporativos. No justifico para nada los linchamientos, son un hecho aberrante y marginal producido por los están al costado del Estado por lo menos en el tema de la inseguridad. Lo tuyo es tan habitual en el cenáculo de la academia, como las actitudes desbordadas que caen de la periferia. Desde esa dicotomía difícil y complicada es que se debe afrontar la política, algo debe estar fallando porque la gente está demasiado caliente.

Un abrazo y discúlpame si soy duro.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Anónimo, tenés razón, tus excelentes chicanas dieron por tierra mis argumentos. Sos un capo. Tal vez me sacó de quicio la estupidez, pero a vos como vos interpretás como te conviene, yo hago lo mismo. Si sos libre de decir lo que querés, tener que estar dispuesto a escuchar lo que no querés. Lo de habitual "cenáculo de la academia" me suena a Sergio Massa en la mesa de Chiquita Legrand, antes de tener que defenderse de las tremendas injurias de Mercedes Morán (?)

Paso a argumentar mi desacuerdo con tu comentario, y disculpáme si soy duro:

Estamos discutiendo argumentos respecto de un tema complejo, que se presta para los desbordes emocionales. Y si discutimos argumentos, tendremos que tratar de argumentar lo mejor posible.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Si en la pileta del club veo que un niño de cinco años se está ahogando, me tiro inmediatamente para que no se ahogue, no trato de hacer una disquisición teórica acerca de la necesidad de que existan guardavidas. Si tengo que patear un penal, y trato de analizar psicológicamente la relación traumática del arquero con su padre, probablemente lo erre. Eso es una obviedad: hay un lugar para argumentar, hay un lugar para la acción, y etc. Yo no le pido a un policía antimotines, frente a la hinchada de Chacarita enardecida, que lea "Vigilar y castigar" de Foucault. Vos no me pidas que yo actúe como político en mis comentarios al posteo de Ricardo, porque yo no soy un político. Eso no significa que no entienda que el político y el académico tienen funciones y saberes distintos. Así como sé perfectamente que Carla Conte tiene más talento para "Bailando por un sueño" que Ricardo Forster.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Ahora si vos me decís que no puedo expresar lo que pienso porque debo considerar las opiniones de una turba enardecida, estamos en problemas. Tenés un concepto de pueblo totalmente errado. Yo me crié en Wilde, y tengo amigos que se comen las eses. YO no tengo porqué comerme las eses para que ellos me quieran y me consideren "uno de los nuestros". Yo me expreso lo mejor que puedo, y no hago demagogia barata. Si a alguno le parece que soy soberbio, pues lo lamento. Aprendí a no ser querido, y entiendo que no todos van a estar de acuerdo con mis ideas.

Mariano T., es posible que existan jueces que usen a Zaffaroni para fallar de manera "blanda"... no lo sé. Sin embargo, me parece un argumento no demasiado sólido. Es como echarle la culpa a Nietzsche de las malas interpretaciones que los nazis hicieron de sus obras. O culpar a Marx del estalinismo. No quiere decir que no se puedan buscar conexiones, pero tus afirmaciones se acercan bastante a la "causalidad mágica". Si un tipo es infiel, podrá explicarle a la novia que su infidelidad se debe a determinaciones biológicas que le impidieron actuar con libertad, o le podrá citar a Freud para que ella vea que la culpa de la infidelidad la tuvo su relación con el padre. Habrá que ver si la novia le cree. Si la novia le cree, a mi juicio, es medio pelotuda o cuantimenos negadora. Uno no puede hacerse cargo de las malas interpretaciones, de las manipulaciones o de la mala leche del hermeneuta de turno.

Luciano dijo...

Felicitaciones Rodrigo por los argumentos, uno mas apropiado que el otro.

Argumentar con el "barrio" es bastante pobre. Con buena voluntad lleva a un voluntarismo bobo. Con mala leche sos Massa.

Saludos!

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Como dije más de una vez: decir que A incide sobre B no significa que B se explica puramente como consecuencia de A. La realidad social no se explica, justamente, por la "causalidad mágica" o por un nexo causal mecánico y simple. Si analizando los 22 jugadores que entran a la cancha, los antecedentes del árbitro, la propensión a las amarillas o rojas que tiene cada jugador, el estado del terreno, cuántos partidos tal equipo gana, empata o pierde en condición de local, y demás variables, no podemos predecir cómo carajo va a salir River contra Belgrano (2 a 1, para vos Ricardo =P), imagináte lo que será que nos sentemos frente al teclado a tratar de solucionar de una vez por todas el tema de la inseguridad culpando al Grupo Clarín. Jamás diría algo tan burdo. Eso se lo dejo a Majul.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Otro punto: si me encuentro en la calle a una señora que fue asaltada por un punga, y que a consecuencia del asalto quedó tirada en el piso llorando, y gritando "a estos negros de mierda hay que matarlos a todos", no le cito a Primo Levi, sino que me acerco, la escucho, le doy un abrazo, y trato de calmarla. No sé si soy claro. ¿Tan difícil es poder dividir los planos? Si salgo a trotar en el parque, necesito respirar para correr, lo cual no quiere decir que confunda correr y respirar.

Mariano T. dijo...

Puntos concretos en los que discrepo con Zaffaroni
1) La reincidencia
2) La idea de que las penas de prisión sirven para poco, o para nada.

Particulares 30 dijo...

Rodrigo Manuel Herrera Rosas….Entiendo que tu postura es desarrollar los argumentos desde los aspectos racionales del conocimiento, desechando los desbordes emocionales de la gente porque escribiste que son “… OPINIONES DE UNA TURBA ENARDECIDA”. Evidentemente esas manifestaciones vulgares de origen emocional responden a actitudes atávicas y dada su poca civilidad aún no accedieron aún al estadio de mamíferos sociales desarrollados.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Mariano T.: no sé si lo que vos decís que dice Zaffaroni, es lo que dice Zaffaroni. Pero más allá de eso, coincido contigo en ambos puntos. Hasta donde sé, no hay mucho desacuerdo respecto a eso.
Decir que la severidad de las penas no disminuye el delito o sí lo disminuye es una afirmación empírica, que debe ser contrastada, para lo cual hay que tener datos ciertos. No se trata de ajustar la ideología a la realidad. Conclusión: suponiendo que eso es lo que dice Zaffaroni, pues estaría en desacuerdo con Zaffaroni en ese punto. Insisto en que no creo que lo diga, al menos no en esos términos.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Me expreso mejor: no debe hacerse un estudio empírico general, como si hubiese dos variables. Hay que ver qué aumento de penas reduce qué tipo de delitos, y qué implica cada cosa. YO no me cierro a un principismo ideológico.