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viernes, 25 de julio de 2014

La línea histórica Codesal - Rizzoli - Griesa

Las audiencias promovidas por Griesa Tomás (no, gracias; un poquito de agua, si tenés fría) han captado el volumen de la agenda política/periodística/económica luego del Mundial (et tu, Messi?). En ese orden porque, claro, el tema se aplica primero a la disputa política interna en la afiebrada mente del periodismo vernáculo opositor. Tampoco los autoconscriptos en las trincheras de la grieta lanatiana suelen demorar para tomar armas y disparar. Y bombardean entonces con una serie de pseudo argumentos que son antes banales intentos de pases de factura: Kirchner puso a Nueva York como plaza, él firmó la cláusula RUFO, la RUFO significa que las reestructuraciones 2005 y 2010 fueron de mentira, el gobierno hizo todo mal (sí, ese es todo el argumento de los expertos en reestructuraciones de deuda y DTs de Selección nacional imaginaria que cuestionan los cambios de Sabella en el segundo tiempo) y otras bellezas que sirven para que los muchachos de la MAK gasten a los que abominan de este gobierno pagador serial de deuda que incumple con sus compromisos fiducidiarios.

No debe ser muy difícil la respuesta: tienen razón, chicos. Había que poner a Uruguay como plaza de pago y litigio mientras manteníamos a Natalia Oreiro como rehén. Ricardo Mollo patriota, dejá que yo me encargo, capo. Sobre la RUFO responde Gustavo Arballo y a él los remito, aunque no coincida del todo con su apreciación de que las posibilidades de activar la cláusula en caso de pagar la Griesentencia (uy, los neologismos) son cero sin decimales. Por algo tan simple como lo que el mismo abogado refiere: un Juez no es igual a Justicia sino a interpretación. Y con que un solo juez haga oídos a una presentación podemos encontrarnos nuevamente en este laberinto donde los únicos felices son los leguleyos y los que tienen seguros contra default como, oia, Paul Singer.

No debe resultar difícil comprender que los buitres no juegan a negociar. Si no tuviéramos el historial del litigio, las rechazadas oportunidades para ingresar al canje de deuda, o lo que aquí relata este profesor de Economía hindú: «...this fund has a history of using aggressive tactics to force struggling sovereign debtors to pay the full value of debts that have already been deeply discounted by the market. In the past, it has successfully sued the governments of Peru and the Democratic Republic of the Congo...», el reciente intento de embargar activos de YPF ¡o Chevron, una empresa norteamericana! debería bastar.

El objetivo es claro: cobrar el 100%, también de paso los seguros contra default y que la deuda vuelva a ser eso que, en ocasión del rechazo de la Corte Suprema norteamericana a tratar el reclamo argentino a la Griesentencia, escribíamos en Panamá Revista: «...nuestra disposición a la épica y victimización nos dificulta comprender que esta movida tiene intereses máselevadosque sólo castigarnos por intentar una gambeta a las reglas implícitas de dominación impuestas por la globalización financiera. El Nuevo Orden Mundial es menos glamoroso de lo que los foros conspiranoicos describen, y se construye con el barro de la historia y la bosta del día a día, pacientemente, con decisiones como esta del Supremo Tribunal norteamericano que implica, sobre todo, que las reestructuraciones de deuda no pueden ni deben ser soberanas, y que el endeudamiento es un grillete a cargar ad eternum. En un salto de página, hipertextual, la resolución del Caso argentino se constituye en un nuevo golpe a la soberanía de los Estados, y de allí los diferentes amicus curiae recogidos por nuestro país para la causa. Porque si algo deja claro la pretensión de los fondos buitres, el fallo de Griesa y el rechazo de la CSJ norteamericana es que los países sub desarrollados no deben intentar escapar de su destino, y que las asimetrías dentro del capitalismo global son uno de sus fundamentals...». No sólo eso, agregamos ahora, ya que seguir privando al país del acceso al crédito (cuando dimos sobradas muestras de vocación con Repsol, el CIADI, etc.), permitiría que los activos argentinos se deprecien, y no deben ser pocos los que se relamen los bigotes imaginando banderitas de remate flameando en los cielos nacionales. La deuda como Espada de Damocles presta para intervenir sobre economías dominadas.

El que juega con capitalismo financiero se quema. El que se quemó con una deuda, ve un fondo de inversión y llora. Y ya lo decía von Clausewitz: Griesa es la continuación de Codesal y Rizzoli por otros medios. No esperemos entonces que Thomas de Nueva York de marcha atrás y reponga el Stay, porque cuando declaren a Argentina en default técnico, tribunalicio o Griefault, como Zandoná, Thomas Griesa va a correr a abrazarse con ellos.

martes, 11 de junio de 2013

Yo quiero ver un tren

La mañana me encuentra sospechando en el aire... híper ultra contaminado (...)
Yo quiero ver un tren. Llévame a ver un tren...

Scibona planteó en LA NACION [1] que el oficialismo reestatizará más líneas ferroviarias antes de las elecciones y, como pocas veces ocurre, uno desea que esta vez estén cantando la justa.

Más allá de la cuestiones ideológicas y estratégicas a las que uno apela como soporte, Scibona menciona los argumentos electorales (esa maldad intrínseca del kirchnerismo para tomar medidas en beneficio popular y esperar, luego, retribución en las urnas. Profundo asco) pero, más importante, los argumentos económicos, emparentados con una de las razones que llevaron a reestatizar las jubilaciones privadas. Alienta a pensar en que la información pueda concretarse: «...el gobierno de Cristina Kirchner podría anunciar la reestatización de por lo menos 5 de las 7 líneas ferroviarias de pasajeros del área metropolitana (...) esa decisión en ciernes sinceraría una paradoja: el costo operativo de esos servicios concesionados por el Estado nacional a operadores privados es cubierto mayormente por el mismo Estado mediante subsidios que no han dejado de crecer. La prueba es que, según cifras oficiales, insumieron 2116 millones de pesos en lo que va de 2013 y 4700 millones a lo largo de 2012. De ese total, casi 70% en promedio se destina al pago de salarios, proporción que se eleva al 75% en algunas líneas. Conclusión: el Estado reestatizaría servicios virtualmente estatales...».

Cuando en 2009 el oficialismo decidió recuperar el dinero timbeado por las AFJPs tuvo en cuenta Lehman Brothers, pero más aún que el Estado se hacía cargo de una parte importante de las jubilaciones privadas. Por supuesto, uno de los argumentos para seguir combatiendo la “intromisión" del Estado será el “¿por que ahora?", que no es otra cosa que el reconocimiento de una derrota discursiva y la incapacidad por torcer la percepción de buena parte de la ciudadanía (Lapop 2010, Vanderbilt, EE.UU.) de que el Estado debe gestionar lo que efectivamente debe ser público. Como cuenta Aldo que ahora reflexionan los británicos acerca de las privatizaciones ferroviarias tatcherianas [2]: «...Ferrocarril privatizados han significado mayores tarifas, trenes viejos y una mayor factura para el contribuyente, con las empresas de trenes desviando las ganancias a los accionistas sin apenas inversión, señala un informe reciente.
Los investigadores dijeron que el público se "engañó" al pedir la abolición de las empresas ferroviarias estatales (...) El informe (...) dice que las compañías de trenes privadas dependen en gran medida de las subvenciones públicas para ejecutar los serviciosSostiene que la privatización ha dado lugar a un subsidio indirecto oculto de los contribuyentes...».

¿Y por qué ahora, entonces? Porque la oportunidad lo amerita. Porque el sistema de alianzas (o su ausencia, algo que hemos criticado) ahora lo permite: con Moyano afuera se perdió potencialmente presencia callejera y se sumó al campo opositor un activo engordado políticamente, durante un buen tiempo, por el propio oficialismo, pero permite avanzar, por ejemplo, con la reestatización del control del Belgrano Cargas. Y hacer a aquello que ya sostenía CFK en 2010 y 2011 acerca de la competitividad. Y porque si el Estado la va a poner, no tienen por qué llevársela los privados, menos aún si lo que recauden mejora la ecuación. Un tipo de sintonía fina, digamos.

Si finalmente podemos celebrar lo adelantado por Scibona, será eran referencia al transporte en el área metropolitana de la CABA-GBA, radio de acción principal del kirchnerismo como movimiento político. El transporte en las provincias, como debería ser en el GBA-PBA y en la CABA, depende del poder institucional local, pero está, como suele ocurrir, bajo la presión de concesionarios que invierten poco o nada y exigen incrementos en los subsidios luego de cada paritaria. No sería una mala idea que avanzaran por la senda que está empezando a trazar para el transporte que de el depende el Estado Nacional.

[1] http://www.lanacion.com.ar/m1/1589802-la-reestatizacion-estatal

[2] http://aldoulisesjarma.blogspot.com.ar/2013/06/el-nuevo-orden.html

domingo, 10 de marzo de 2013

Las siguientes empresas, a las que les interesa el país...

Eduardo Lucita, sobre la alocada tasa de ganancia de la burguesía nacional y la inflación, en una muy recomendable nota [1]:

«... La derecha y los liberales siempre plantean que la inflación es producto de un exceso de demanda. Lo que dicen es que hay que bajar la demanda para que se equipare con la oferta y así todo va a funcionar armoniosamente. Bajar la demanda significa menos gasto público, menos emisión y menos salario.

Es evidente que a medida que crece el nivel de emisión, algún grado de incidencia tiene sobre la inflación. Se está emitiendo al 40% pero acá las causas son varias. La principal es la alta tasa de ganancia con la que funciona el capitalismo argentino, que es un sistema capitalista muy concentrado. Hay 500 empresas fuertes que explican el 30% del PBI de la Argentina. Hay 200 empresas formadoras de precios y hay 50 empresas que explican el 15% del PBI. Estas son las empresas decisivas. Si el Estado, en vez de controlar precios en los locales a la calle, no controla los costos de producción de las 200 formadoras de precio y establece índices de rentabilidad razonables, como el sistema mundial y no la locura que es acá, no hay forma de controlar la inflación...

... El segundo punto es que esta no es una inflación de demanda sino de oferta. Hay poca oferta de productos porque no hay inversión de ampliación de la capacidad instalada. Los capitales apenas invierten para seguir por atrás a la demanda pero nunca se anticipan ampliando la capacidad. La tercera cuestión que incide sobre el precio de los alimentos es su precio a nivel mundial, que se traslada a todos los productos agropecuarios.

Eso tira para el precio de los alimentos. Por eso la política de retenciones no es sólo política fiscal sino que trata de desprender los precios locales de los internacionales. En realidad para eso la solución es la nacionalización del comercio de granos. Recuperar el IAPI, pero de una forma nueva, moderna, más ágil, más eficiente. El Estado tiene que fijar los costos y vender. No hay otra forma. El peso de la renta agraria volvió para quedarse, y va a ser un factor desestabilizador y de conflicto permanente...».

Lean el resto en LPO.

[1] http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/89170-3/-%E2%80%9Cen-economia-a-cristina-le-toco-la-dificil-no-como-kirchner-que-parece-un-heroe-y-le-toco-la-facil-.html

domingo, 2 de diciembre de 2012

Dios Dinero

Nada movilizó tanto a la humanidad como la creencia en algo superior, instrumentado a través de las religiones. Dotadoras de sentido, vehículos de cohesión social y diques de contención para los desbordes que puede ocasionar la tremenda y abrumadora realidad: estamos solos, perdidos en la inmensidad de nuestro interior, luchando contra los peligros inconmensurables de un exterior que, cuando mucho, algunas veces solo podemos intuir.

El cristianismo y el islamismo moldearon grandes partes del mundo, siempre buscando extenderse, conociendo que en esta lucha, que es una pelea por la supremacía de los recursos, naturales y humanos, se escondía el vital mandamiento de la supervivencia de aquello que define el "nosotros". Las organizaciones creadas para tales fines, siendo la Iglesia Católica la más cercana a nuestra sensibilidad occidental, fueron inspiradoras de uno de los apotegmas del peronismo y de cualquier sistema que pretenda no perecer: sólo la organización vence al tiempo.

Los adoradores del libre mercado colocan en su mano invisible una fe de tipo religioso: esta ordena la sociedad, premiando darwinianamente a los más fuertes. Los más débiles, de todas maneras, se beneficiarían también cuando una copa, que los triunfadores llenarían, derramara. No ofrece consuelo ni resuelve las preguntas fundamentales (para eso existe la religión), pero sí responde algunas preguntas terrenales, inherentes al vivir, siendo la sentencia que reza que sólo el esfuerzo determina la posición que uno alcance, en la "natural" escala social, uno de los argumentos esgrimidos para justificar su razón de ser. No comprenden, quienes depositan su fe en el libre mercado (al que postulan primordial al ordenamiento social), que en realidad, según la brillante definición de Moscón [1], este supone "la pelea entre un peso pesado bien entrenado y un pibe desnutrido de diez años.Con todo en regla de acuerdo a la Federación Mundial de Box" [2]. Mágico.

El principal contrapeso al poder emanado del dinero no lo constituyen los sindicatos, ni los obreros del mundo se unirán, sino los estados nacionales, posteriores sí al nacimiento del comercio, pero únicas entidades organizadas que cuentan con alguna legitimidad y, algo fundamental, recursos contantes y sonantes. Razón por la cual son atacadas en, precisamente, su legitimidad. Y en sus recursos monetarios. Aquello de achicar el Estado... Si deciden, además, direccionar recursos en contra la lógica impuesta, son tachados y crucificados. Y Mel Gibson no les hace una película.

Volviendo a la vertiente religiosa de este post, grandes culturas fueron sepultadas por aferrarse a preceptos escritos en roca, mientras que aquellas que se animaron a dar un salto, izaron su bandera sobre las ruinas de las primeras. Continuar sometidos a la supremacía del dinero, y convertirlo, como ha ocurrido, en un bien, en un fin en sí mismo y no, cual fuera su origen, en un medio para el intercambio, derivará, tarde o temprano, en catástrofe, como lo demuestran las reacciones de ciudadanos europeos a los ajustes implementados por los estados dependientes de la eurozona, pero promovidos por el poder corporativo.

Feliz domingo para todos.

[1] http://carnespodridas.blogspot.com.ar

[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/11/bourdieu-para-caceroleros.html

jueves, 19 de julio de 2012

España: los empresarios piden despidos

El empresariado español no es la excepción a la regla: aún a pesar de las multitudinarias manifestaciones repudiando los ajustes brutales, el cercenamiento de derechos laborales y sociales y el aumento del IVA, no saben hacer otra cosa que privilegiar la numerología abstracta exceliana por sobre el sufrimiento social. Si culos deben sangrar, que no sean los suyos, hombre, vaya.

El País calcula que sólo en Madrid, hoy, se reunieron alrededor de 100.000 manifestantes. Dos imágenes de esta galería:




Tijeras, llaman los medios al ajuste. La CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) pide cambiar las tijeras por hachas. Y que rueden cabezas, coño:
La CEOE ha considerado que las nuevas medidas de ajuste aprobadas por el Gobierno deberían incidir más en la reducción de gastos y "no alargarse demasiado en el tiempo", y ha planteado además la necesidad de elaborar un "plan para reducir el personal público"...
...Según han indicado, la "estrategia adecuada" respecto a los funcionarios "no es una reducción horizontal de salarios" sino abordar una "reducción efectiva" del número de empleados públicos. La bajada de sueldos es "desincentivadora y daña el capital humado de la Administración".
La confederación que preside Juan Rosell ha valorado como "positivas" todas las medidas que flexibilicen el mercado laboral de la función pública...
Esto, además, por parte de una organización que, como se consigna aquí, de cada 10 euros que mueve su presupuesto, 7 proceden de subvenciones con fondos públicos:
...Su poder no sería tanto si no pudieran sufragar parte de sus gastos gracias al dinero de todos los contribuyentes. Un 68% de esos ingresos de 587 millones, aproximadamente 400 millones, procede de subvenciones públicas, tanto del Estado como de las comunidades autónomas, exclusivamente por el concepto de cursos de formación, según datos de 2010 de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, que gestiona estas ayudas...
Finalmente, lo bien que haría Rajoy en prestarle (no, bueno, prestarle no, porque luego va a exigir devolución con intereses) atención a este indignado:

miércoles, 4 de abril de 2012

Wall Street Journal: el Estado Frankensteiniano de Argentina

Casi con seguridad el "se nos cagan de risa" del que hablaba Jorge Lanata se trataba de esa risa histérica que sucede al desconcierto y precede al enojo. Están ahora, en cambio, echando espuma por la boca; como María Laura Santillán cuando hablaba de los "fríos números de una economía que mete miedo" en ocasión de la reestatización de los fondos que las AFJPs colocaban en la timba financiera. En España parecen locas malas llorando por las medidas y anuncios que viene realizando nuestro país respecto a YPF (en manos de Repsol). Hoy Alfredo Zaiat responde el editorial citado de El País.

Tampoco "se nos cagan de risa" en los EE.UU. Allí la preocupación no es tanto la compañía petrolera como la reciente modificación de la Carta Orgánica del Banco Central. Dice el diario del corazoncito financiero del mundo (que se debate entre la terapia intensiva y la intermedia):
El Estado Frankensteiniano de Argentina arrasó con el banco central el mes pasado, destruyendo sus últimos vestigios de independencia...
...La patología de la sed de poder de un gobierno no es difícil de discernir. El Estado crea las condiciones para una crisis. La crisis golpea. Los políticos asumen poderes extraordinarios. La crisis pasa. En la memoria de la gente queda la percepción de que sólo el ingenio del gobierno impidió la aniquilación completa. Los políticos tienen permiso para expandir su poder...
Así, mis frankensteinianos amigos (qué palabra difícil), la editorialista crea la trama: un gobierno, debido a su sed de poder (una patología, ¿cómo va a querer poder? ¿Es que acaso quiere hacer realmente algo?), crea una crisis. Luego la resuelve y engaña a la pobre gente.
...Los estadounidenses tienen un ejemplo en tiempo real de este fenómeno en el hundimiento de las hipotecas subprime, o de alto riesgo, provocado por las políticas federales del sector inmobiliario...
¿Así que fueron las políticas federales y no el mercado el que creó la burbuja? Reescribime la historia de Los Beatles también y contame cómo Ringo compuso Yesterday.
...Los peligros de utilizar políticas monetarias flexibles para empujar una cuerda (en el sentido keynesiano) están bien documentados (...) Si llevamos la banca central sin límites al extremo, nos topamos con Argentina. En 2002 pasó por una crisis épica y el gobierno intervino fuertemente en la economía, lo que incluyó una megadevaluación del peso...
Linda falacia. Hasta la llegada de Kirchner el Banco Central no tenía una política expansiva, a menos que hablemos de la expansión de la deuda y de la cada vez más expandida dependencia del país de los fluctuantes capitales golondrinas. Sigamos.
...Un país que se tomara en serio su propósito de crear riqueza en el siglo XXI restauraría la liberalización económica...
Así, porque sí.
...En su lugar, Argentina sigue reduciendo la libertad y expandiendo el alcance del Estado...
...El mes pasado, el Congreso controlado por Kirchner asestó lo que podría ser el golpe de gracia sobre la economía: una reforma de los estatutos del banco central que elimina una norma monetaria de 1991 que requiere que el dinero base sea respaldado por reservas internacionales y colocado fuera del control del gobierno...
Tiene razón, la analista. ¿Por qué debería un gobierno controlar los activos económicos del país si para eso ya están las compañías multinacionales, cuyos CEOS son votados todos los días por la ciudadanía mundial cada vez que compra algo? (sí, ese es el razonamiento de Marcelo Bonelli y Clarín llevado al extremo: al gobierno lo votan cada cuatro años y a nosotros nos eligen todos los días, ja). Después el artículo continúa encadenando elementos de manera falaz para crear argumentos ficticios, y todo va a crear inflación y el gasto excesivo y seguro vamos a morir como ratas. Finaliza diciendo:
...Se está gestando una crisis. Cuando explote, ¿conseguirá Kirchner aún más poder o será que los argentinos entrarán finalmente en razón?

Ah, en el WSJ leen a Cachanosky. Mal hecho. Y, argentinos frankensteinianos (¡uf, lo que me cuesta escribirlo! La próxima lo copio y pego), a ver si en algún momento entran en razón. ¡No pueden seguir siendo tan poco razonables y quitándoles la comida de la mesa a los pobres buitres especuladores del anarcocapitalismo financiero total!

Mary Shelley es una nena...!
Para hacerle caso a la periodista y poner un poco de razón luego de una nota que carece de ella, hace un mes, el mismo Zaiat explicaba la reforma de la Carta Orgánica del Central antes de su aprobación"...es la reforma financiera más importante para desmontar el modelo neoliberal en el sistema bancario instalado por la dictadura de 1976 y perfeccionado por Domingo Cavallo durante los noventa (...) Define enterrar formalmente la guía ortodoxa Metas de Inflación, que disminuye la autonomía de la política cambiaria y expone a la economía a la inestabilidad de los mercados financieros...". El cambio de paradigma implica precisamente eso, que los mercados financieros pierden poder de coacción. Entonces el Wall Street Journal se "elpaisiza", se "clariniza", se "susanaviauiza" y todos los neologismos que se les ocurran. Estos apologistas de los buitres financieros parece pensar "¿por qué intentan evitar que los especulares apuesten en contra de la economía de un país? ¡Estúpidos! ¡Aprendan de Irlanda, Grecia y España! Ellos sí que son países razonables".

martes, 20 de marzo de 2012

"El capitalismo mata a 80.000 personas de hambre al día y destroza el planeta"

Copio algunos pasajes de una interesante entrevista al economista español Arcadi Oliveres:

La economía es una ciencia que debería servir al ser humano. Sabemos que esto no es así. ¿Por qué esta deshumanización?

Este es un proceso muy largo, ya que la economía ya estaba deshumanizada en el Imperio romano y antiguamente también. Lo que pasa es que ahora ya hemos perdido completamente la perspectiva. Y de lo que sería cubrir las necesidades de la gente, que es la primera noción en la que debería acoplarse la economía, hemos pasado al máximo beneficio, a la especulación, a la acomodación. Es un desvío absoluto que debemos corregir. Y es fruto de un sistema injusto, el sistema capitalista, que lo único que pretende es la maximización del beneficio y la acomodación de bienes. Este momento de crisis sería adecuado para replantearse las bases y el funcionamiento de la economía mundial.

¿Los gobiernos tienen aún capacidad de maniobra, o están totalmente en manos de las grandes empresas?

En buena parte sí están en sus manos. Por ejemplo, el plan de ahorro español planteado por el Gobierno fue anunciado por Zapatero después de un viaje a Wall Street en el que los grandes financieros mundiales le impusieron las normas de comportamiento. A título de ejemplo, hace unas semanas, una mujer que ocupa un alto cargo en Naciones Unidas, la presidenta del Consejo Económico y Social, dijo que los señores de Wall Street el único destino que debían tener es el de la cárcel. Ese dominio de las grandes empresas se da en todos los países del mundo, ricos y pobres, y por supuesto en España, donde están implicados todos aquellos que representan a las empresas del Ibex 35, bancos y grandes multinacionales que no tienen ningún interés en servir a los ciudadanos.

Apuntan los expertos que con todo el dinero que se ha dado para salvar a los bancos en esta crisis se podía haber acabado con el hambre en el mundo, ¿es que no interesa acabar con esta lacra mundial?

Es que se establecen otras prioridades como salvar a los bancos y a los banqueros, cuyo comportamiento es, por lo menos, ilegal, cuando no delictivo. Deberíamos habernos despreocupados de ellos, dejarlos caer, nacionalizar los bancos si hiciese falta o sencillamente, como han hecho en Islandia, meter en la cárcel a los banqueros.

Y los ciudadanos asistimos a ello impasibles...

Los ciudadanos en España y en el mundo ahora podemos saber cómo funcionan las cosas porque tenemos Internet para informarnos. Sin embargo, nos quedamos atontados ante el televisor, caemos en el egoísmo y no nos preocupa lo que pasa en otras partes del mundo y lo que puede pasar en nuestro mundo cuando dentro de 50 o 60 años nuestros nietos o biznietos malvivan porque nos habremos cargado el planeta. El mundo occidental está completamente despreocupado y, por ello, es moralmente culpable de esta situación.

¿Por qué esa anestesia general?

En el caso español, este atontamiento colectivo proviene de un lado de los medios de comunicación, que nos entretienen estúpidamente durante muchísimo tiempo y, también, de una cosa absurda que es la voluntad de acceso a la propiedad de un piso que han tenido la mayor parte de los ciudadanos del Estado. Eso les condena a una hipoteca, que a su vez condena a tener unos ingresos fijos y esa necesidad obliga a mantener un puesto de trabajo en el que no protestar, en el que no se tengan acciones sindicales…A la larga, esto complica la vida.

Zurdito asqueroso. Completa, acá.

lunes, 19 de marzo de 2012

Estado, corporaciones, capitalismo financiero, crisis

Anarchy in the world's finances!, podrían ¿cantar? hoy los Sex Pistols si quisieran ir contra el sistema realmente imperante. Kiss this!, podrían haberle dicho a Merrill Lynch si éste hubiera querido patrocinar alguna de sus últimas giras. Pero no hubiera sido una movida inteligente. Tampoco aceptar: con seguridad la banca se hubiera quedado con la parte del león mientras los Pistols sobrevivientes hubieran debido apechugar las pérdidas. ¿O no, Papademos? He ahí el dilema; por fuera del mercado globalizado monopolizado por las grandes corporaciones no hay nada. Y adentro también se sufre.

No hay dudas de que el capitalismo ha contribuido al progreso de las sociedades; más específicamente al mayor progreso de ciertos sectores sociales, de acuerdo a una distribución sesgada de la renta. En un primer momento fueron las naciones las que operaron globalmente; luego, de manera gradual, las corporaciones fueron ganando poder. Y desde que Fukuyama, luego de la caída del Muro, decretó el fin de la Historia, colocando a la economía liberal como eje de las relaciones humanas, el pensamiento único impidió cuestionar que el capital se hubiera convertido en un fin en sí mismo. La globalización permitió bajar el costo humano y maximizar la ganancia, manufacturar a precios chinos y venderte el nuevo smartphone como si hubiera sido fabricado por un ingeniero del MIT y no por un ex recolector de arroz.

Los estados nacionales no fueron un impedimento para que las corporaciones, plataformas indiscutibles hoy de la globalización, pudieran prosperar. Más bien el sustento. Y si no me creen, pregunten en Medio Oriente cómo les cascotean el rancho con aquello de la "democracia occidental" y liberal. El ex diputado Iglesias lo debe entender mejor, por supuesto, no dejen de preguntarle en twitter. Tampoco será el arrepentimiento de quienes son el another brick in the wall corporativo quienes actúen como diques de contención: hace poco un ejecutivo de Goldman Sachs, Greg Smith, renunció vía columna editorial en The New York Times. No critica el papel que la institución desempeña en las finanzas globales, no, sino que haya perdido de vista que lo más importante es el cliente y sus metas. Sí, mi corazón se llenó de ternura cuando leí la carta y corrí a abrazar a un osito de peluche que sobrevive a los tiempos. No importa. Lo importante es que renuncia porque el espíritu de la corporación cambió (¡oh!), y no menciona ni lateralmente el daño que sus negocios (o negociados) causaron, causan y causarán. Alguien podría acercarle esta nota de Eduardo Febbro en P/12: "...El banco de negocios norteamericano llenó sus arcas con un botín de 600 millones de euros (800 millones de dólares) cuando ayudó a Grecia a maquillar sus cuentas a fin de que este país llenara los requisitos para ingresar en el euro (...) El abanderado de la oligarquía financiera operó protegido por sólidas complicidades en el seno de las instituciones bancarias europeas y dentro del poder político, que hizo todo cuanto estuvo a su alcance para impedir las investigaciones...". A Greg Smith le hubiera bastado colocar una foto de Grecia, hoy, para que yo creyera que renuncia efectivamente por objeción de conciencia.

Ilustración que acompaña la renuncia de Smith en el New York Times...*
En los países desarrollados, entonces, las corporaciones mandan o, por lo menos, negocian desde posiciones de mayor poder con el estado. Las finanzas mundiales son digitadas por un pequeño grupo de empresas que, como bien nos explica el buenazo de Greg, se dedican a esquilmar a sus clientes y, como nos explica Febbro, a rapiñar a países enteros. En Latinoamérica, como consecuencia de la fiebre neoliberal que vivimos desde fines de los '80 y durante los años '90, llegaron al poder formal gobiernos que recolocaron, en mayor o menor medida, al Estado en el centro de la disputa. Sabemos por experiencia entonces que los únicos actores globales con posibilidades de moderar la codicia corporativa y al capital financiero son los Estados nacionales. Sabemos también que no existe nación, hoy, que no se desarrolle dentro de una economía mixta, en la que Mercado y Estado son los extremos de una balanza en constante equilibrio dinámico. Pretender que esta se incline absolutamente en una u otra dirección es una distopía, ofertada como utopía por el liberalismo, que dice pretender una economía libre para configurar finalmente una dirigida exclusivamente por el capital financiero y en beneficio de las clases dominantes únicamente (he ahí una de las razones del odio al populismo burgués: le aumenta los costos al capital). Entonces, si alguna conclusión debe extraerse de la crisis que afecta en estos tiempos a los países desarrollados es que corporaciones y capitalismo financiero deben ser controlados por los Estados debido a las catástrofes sociales que provocan. Estos últimos deben fortalecerse, y controlar resortes estratégicos como energía, política monetaria, aspectos sociales como salud y educación si no quieren quedar a merced de las primeras porque, en definitiva, esta discusión no trata de algo distinto al ordenamiento de la vida en sociedad. Se trata de encontrar un mejor equilibrio que el actual entre la mano invisible del mercado y la mano visible de los estados. Es decir, un nuevo equilibrio de Poder entre élites y pueblo, a través de sus representantes.

* Imagen: Victor Kerlow, TNYT

jueves, 15 de marzo de 2012

El retorno: la épica de un país en serio

Todo blog es personal, eso es claro. O Movistar. Y aunque la ausencia haya sido prolongada, si hay amor, vale la pena. Feliz día de San Valentín, entonces (?). La realidad (que es la única verdad -y es dura y larga; chiste censurado aquí-), es que elegí tomar un descanso bloguero para dedicarle toda mi atención a la facultad. Además, hay que reconocerlo, estaba un poco absorbido por el dospuntocerismo. Aclarar la cabeza viene bien a veces, vaya esto para todos esos adolescentes y adolescentas que piensan que el mundo acaba mañana. O a fines de este año, según los mayas. O en 2003, según los escribas opositores. Y, si ya acabó, ¿para qué preocuparse, no Pagni?

Intentemos, a manera de retorno, un breve repaso de estos años para recuperar perspectiva. La promesa de Néstor Kirchner en 2003 era "un país en serio". Reconstruir, o construir ese país requería atender primero las demandas de los sectores más postergados. ¡Pí-qué-téroscarajo! Sí, nunca es suficiente, porque ese país en serio es una utopía. Rara. Raro eso de prometer normalidad, pero no si consideramos el punto de partida.


El buen humor social, los índices macroeconómicos y la alta popularidad con la que abandonó el gobierno Kirchner son prueba de que la construcción estaba en marcha. Llegó Cristina, para "profundizar el cambio", para institucionalizarlo. Pero pronto su gobierno debió mutar: el cambio, que el kirchnerismo imaginaba gradual, por el enfrentamiento desatado por "el campo" y Clarín como puntas de lanza del poder corporativo, viró en algo más traumático. De ahí el eslogan opositor de que el gobierno busca dividir, enfrentar a los argentinos. Claro, los argentinos fueron siempre ellos. Los "buenos argentinos", al decir de Borges y Bioy en algún cuento de H. Bustos Domecq. O los mejores argentinos.

Entonces uno vuelve de unas vacaciones blogueras y encuentra a la épica algo ausente, reemplazada por la "sintonía fina". Y está bien. El "país normal" que prometía Kirchner debe haberse parecido más al de hoy que al de 2008/2009. Las tensiones cambiaron. No es lo mismo redistribuir pensando en quienes tenían nada que hacerlo hacia los sectores medios. La clase media ha aumentado y, como todo sector que se potencia, requiere que sus necesidades sean atendidas (Hola Moyano, te estamos llamando). Algún interés debe ser, necesariamente, afectado para esto. Pero he ahí que revive aquella zoncera: la clase media tiende a identificarse con los reclamos de los sectores A y B a los que aspiran a pertenecer. El oficialismo lo sabe. El 54% fue resultado tanto de la lucha contra las corporaciones como de haber corrido el discurso hacia el centro, tanto de la AUH como de haber recompuesto poder adquisitivo para las clases media y media alta. Lo advertimos luego de las Primarias. Resultante de esta ecuación, algunos sectores medios y algunos sectores progresistas pueden sentirse defraudados hoy. Pero el cuadro actual no es algo muy distinto a ese país en serio que prometía Kirchner luego de la debacle de 2001. ¿O qué entienden ustedes por país en serio?

jueves, 12 de enero de 2012

Elecciones, posiciones. Democracia, mercados. Obama, Sarkozy y Cristina

En un mundo dominado por el capital financiero, la política pierde terreno. Grecia e Italia, institucionalmente, sufrieron una transición desde democracias representativas hacia la representación en el gobierno de firmas financieras globales: se encuentran sometidas a tecnocracias surgidas del Banco Central Europeo, el FMI y Goldman Sachs.

Pronto EE.UU. y Francia deberán enfrentar procesos electorales y ya se avizoran las primeras señales. Obama, jaqueado por la crisis y los republicanos, recorta el gasto militar. En Francia, Sarkozy afirma que aprobará la tasa Tobin para gravar las transacciones financieras antes de las elecciones en abril. Obama centra su campaña en la creación de empleo y Sarkozy busca abandonar su imagen de partenaire de Merkel. De esta manera, ambos mandatarios intentan acercarse a los electores independientes girando hacia la izquierda, lo que habla con claridad del posicionamiento ostentado hasta ahora.

En nuestro país, en cambio, en la reciente campaña electoral, Cristina suavizó su discurso, aminoró la velocidad crucero de su gobierno y encarnó un tibio giro hacia la derecha que la posicionó en el centro exacto. El 54,11% de los votos obtenidos es prueba de ello.

En EE.UU., el panorama opositor a Obama presenta a los republicanos disputando las primarias. Iowa y New Hampshire colocaron al frente, por el momento, a Mitt Romney, quien ya había perdido la postulación de su partido frente a McCain en 2008. Aún en plena crisis financiera (que tiene una de sus raíces en la negativa a cuestionar el credo liberal), los republicanos radicalizan el discurso neoliberal en contra del Estado, prometiendo recortes y criticando a Obama por plantear un Estado de Bienestar à la europea. En Francia, las encuestas señalan que François Hollande aventaja a Sarkozy en el camino a la primera vuelta.

Mientras en los países desarrollados son cada vez más los que entienden que los gobiernos representan intereses distintos a los populares, y se "indignan", pidiendo consecuentemente "democracia real ya" y ocupando simbólicamente Wall Street, en Latinoamérica los gobiernos se parecen como nunca antes a sus pueblos y se enfrentan a los poderes económicos establecidos. En el Cono Sur, la política recupera terreno frente al Mercado; en el Norte, los países centrales sufren los embates de los capitales especulativos y pagan con desempleo, deuda y recesión. Lo lamentable es que los mandatarios no aprovechen la crisis para rebelarse, no abracen los reclamos de los movimientos sociales incipientes, no llamen la atención sobre la subordinación de la política al capital transnacional y sigan sosteniendo la máscara que, bajo disfraz democrático, le permite a los que detentan el capital continuar acrecentando su poder.

jueves, 29 de diciembre de 2011

A diez años de diciembre de 2001

Ahora que se acaba diciembre, y antes de que empiece enero, quiero referirme a los recuentos que pude ver hace una semana, casi, acerca de los acontecimientos traumáticos del 19 y 20 de diciembre de 2001. Pude leer y ver muchos informes, notas, editoriales, hablando de aquellas jornadas. Como una patriada del pueblo, como un ejemplo del accionar de un Estado represor, como momento de quiebre del Estado neoliberal. En este último punto es que noté un déficit: mucha descripción y poca argumentación. Como si las imágenes sangrientas, los recuerdos cruentos, sirvieran para poner en perspectiva las resultados que el Consenso de Washington deliberadamente buscó. Sirven, claro, pero si a esa perspectiva no le agregamos el prolegómeno, el pródromo, el cuadro nunca estará completo.

Llegamos a diciembre de 2001 no solamente por la inoperancia de un durmiente De la Rúa (tal es la teoría que desde la derecha quisieron hacernos creer para individualizar el fracaso en una persona y no en la receta): su gobierno estaba repleto de economistas del palo mercadista y bancario: Machinea, Rodríguez Giavarini, Llach, López Murphy, Colombo y, finalmente -como dijo en ese momento el por entonces Presidente-, Cavallo para hacerse cargo de la economía del país. Si llegamos a ese final es porque antes transitamos un largo, largo camino, que tuvo como primer conductor a Martínez de Hoz y la dictadura de Videla y sus secuaces y a Menem y el peronismo menemista (hay que hacerse cargo de esa herencia) como quienes más exitosamente llevaron adelante la fórmula, ya en democracia.

Gente linda...

Flexibilidad laboral, la convertibilidad como un dogma, apertura indiscriminada de las fronteras, capitalismo financiero especulativo, la inversión pública considerada como "gasto", endeudamiento, cierre de fábricas, comercios, entrega de recursos estratégicos en privatizaciones, cierre de ferrocarriles y la perdida de millones de puestos de trabajos para generar una masa de excluídos que presionaran salarios a la baja. Los sindicatos en coma 3, o la mayoría participando de lo que se conoció como fiesta menemista y la prensa, mientras tanto, preocupada por lo cosmético (la corrupción o las coimas) en lugar de señalar los aspectos estructurales. Miraban el dedo y no la luna, o hacían lo que les convenía hacer. El Presidente, como el manual republicano e institucionalista reclama ahora, "delegaba" la economía a la mano invisible del Mercado y la "pizza con champán" era el eslogan para caracterizar a una clase política que les entregaba el país a las corporaciones (nacionales y extranjeras) y entregaba a la vez su propia reputación al lodo de la historia.

Estuvimos a la vuelta de la esquina de la dolarización (y en la Unión Europea pueden observar los riesgos de ceder la soberanía monetaria) y de entregar soberanía territorial y política total, gracias a la idea (no recuerdo quién la expresó) de un gobierno de tecnócratas extranjeros para evitar los "vicios" de la política vernácula. Para explicar todo ello podemos apelar a la caída del Muro y el triunfo del "relato" fukuyamista del fin de la Historia. En nuestro país esto adquirió la fórmula del realismo periférico, teoría que el ahora realista periférico latinoamericano, Carlos Escudé, definía por aquellos años así: "las políticas que generan costos para la población son inmorales. Para un país periférico, vulnerable, empobrecido y poco estratégico para los intereses vitales de las potencias centrales, la única política exterior moral es aquella que reduce los costos y riesgos de costos eventuales, maximiza beneficios y, por sobre todo, atrae inversiones y baja las tasas de riesgo-país". Pudimos ver que este realismo mágico noventista no redujo costos, maximizó beneficio para pocos, atrajo fondos especulativos y valoró a la tasa de riesgo-país por encima de las tasas de desempleo e indigencia. Todo esto determinó, luego, la eclosión económica, social y política a la que ahora miramos como si hubiera ocurrido hace mucho tiempo. No fue hace tanto.

* El profe Quesada también se refirió a esto aquí"...La culpa del fracaso en todo caso era para ellos de la corrupción, de la ineficacia al ejecutar las políticas, de desavenencias internas, pero nunca del modelo neo liberal -el del endeudamiento sin fin y del desguace del Estado- que nos gobernaba desde 1976 y que lo continuaba haciendo a pesar de llevar más de quince años de democracia..."

viernes, 2 de diciembre de 2011

Oh, Sarkozy, ¿qué fue de tí?

En 2007 asumía la derecha en Francia, de la mano de Nicolás Sarkozy. Causó gran impresión su discurso de Bercy, días previos a su asunción, en el que condenaba el ideario del mayo francés, a la vez que renegaba del presupuesto del fin de la historia luego de la caída del Muro y de la inevitable dictadura del Mercado que el pensamiento único neoliberal proponía. Reivindicaba Sarkozy a la política -a una forma de hacer política-, y se planteaba como una superación de las visiones de izquierda y de derecha liberal. Proponía, para ello, una derecha conservadora nacionalista. La realidad europea hoy, derrumbó cualquier esperanza de una derecha que se plantara frente a los intereses especulativos en defensa de la ciudadanía.

Un fragmento de su discurso, para quienes no lo recuerden: «El pensamiento único (...) había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo (...) el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie. Pero la política retorna. (...) La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial».

En ese momento Sarkozy representaba un retroceso, visto desde el cristal progresista. No al nivel de un Le Pen, y tampoco tanto si advertimos como los socialistas europeos debieron liberalizar sus economías luego. Entonces releo ese discurso y digo "la puta, hasta yo lo hubiera votado". Un año después, Sarko propuso algo parecido a lo que Néstor y Cristina vienen proponiendo en distintos foros: una refundación del capitalismo, un nuevo Bretton Woods. En ese 2008 Nicolás dijo: «le laissez faire, c'est fini». Un gigante, el petiso (sí, el chiste fácil). La puta, qué Presidente tenían los franceses, podría haber pensado uno por entonces. Pero la realidad es una puta -dicho con todo el respeto del mundo para las putas, por supuesto- y es más Presidenta que muchos. Dicho con poco respeto por la realidad, claro, que no es una entelequia sino un organismo supranacional comandado por el capital financiero, los bancos, las grandes corporaciones, etc.


Hoy Sarkozy, el que proponía refundar el capitalismo, el que proponía un retorno de la política, el que planteaba mayor margen de discrecionalidad para la decisión nacional, depende del humor de Frau Merkel, debe aceptar que el Banco Central Europeo no puede ser reformulado y el FMI manda. ¿Eurobonos? -se rie la Canciller alemana-. ¿Que los países centrales europeos financien nueva emisión de deuda a los países periféricos? Ja, ja, ja -se descostilla en el suelo Ángela-. No, el capitalismo financiero sigue vivo y con mayor poder que nunca. Suele ocurrir en las crisis, hasta que éstas alcanzan el trazo plano electroencefalográfico. Por eso Sarkozy, que inició su mandato intentando liderar una nueva derecha en Europa, debe contentarse hoy con ser cola de león de la vieja derecha, y avenirse a sustentar la mayor injerencia fiscal que Alemania demanda al resto de los países de la eurozona, las sanciones más severas para los Estados miembros que no cumplan con los ajustes y que el déficit cero -hola, Fernando; hola, Domingo Felipe- sea una imposición con rango constitucional.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La complejidad de la profundización

Una muy interesante nota de P/12, levantada por Javier:
...En la transición hacia el reacomodamiento del Gobierno, la agenda de los grandes medios parece signada por una guerra de desgaste, de baja intensidad, que incide en forma oblicua sobre el Gobierno, intentando poner en discusión algunos ejes de la política nacional y, de paso, tanteando la posibilidad de reactivar fisuras internas...
...con los resultados de octubre sobre la mesa, la oposición política parece no estar dispuesta a montarse sobre los ejes que proponen los columnistas de los grandes diarios...
...Toda esta situación acaso pone un poco incómoda a la tropa propia, más acostumbrada a la confrontación directa. Luego del conflicto con las patronales agropecuarias, la delimitación frontal sirvió para reordenar políticamente y construir un nuevo eje de interpelación política, que tuvo su pico en las elecciones de octubre. De allí que la estabilidad –convengamos: transitoria– sea un desafío para repensar la práctica militante. El marco del conflicto de baja intensidad y de interpelaciones “oblicuas” representa una oportunidad para complejizar la discusión política y mejorar los argumentos de la juventud, uno de los sectores más dinámicos del kirchnerismo y que más han crecido, evitando “pisar el palito”. Más aún en situaciones enojosas...
El politólogo le habla luego a la juventud como si La Cámpora fuera toda su representación. Ok. No es ese el foco de discusión, sino cómo el contexto actual plantea disyuntivas nuevas y más complejas a la fuerza militante kirchnerista. Lo charlaba hace poco con Pablo D.: las victorias electorales, aplastantes, corrieron afuera del mapa al resto de las fuerzas políticas. Los medios resultaron vencidos también. Lo político ha sido saldado por las urnas y es lo económico lo que ocupará por un buen tiempo la cartelera. La crisis globlal, como un sambenito, plantea interrogantes que sólo pueden ser abordados una vez conocidas las respuestas en las zonas de conflicto, lo cual, por supuesto, atenta contra el largo plazo centrando la discusión en el mediano y corto. Las contradicciones, así, se trasladan hacia el interior del oficialismo. Las demandas también. Este corrimiento complejiza el debate, puesto que no puede sino provocar una dispersión de las opiniones. El amigo @tilio, a propósito de esto, comentaba en este post: «Noto una cierta tendencia, en los blogs y en la calle, a contar los porotos y evaluar la situación desde el lugar en que quedó cada uno después de las elecciones. El las bolsas de valores se llama a este proceso toma de ganancias, y es el momento en que los que se beneficiaron con el revoleo, conviertan lo obtenido en efectivo, lo que pone naturalmente a las bolsas en baja. Los que no tenemos nada que liquidar, tenemos que esperar tranquilamente que las aguas se aclaren, sin subirnos a la efervescencia pero sin distraernos del foco. Vienen tiempos duros. No hay forma de que la crisis internacional no nos afecte. Hay muchos que están revoloteando para picotearnos cuando caigamos. Necesitamos cohesión para enfrentar a los buitres». Es importante para ello no permitir que los "técnicos" marquen la agenda y que la política siga ocupando el centro del ring. Cuestiones como la competitividad o la balanza comercial no podrán ser abordados desde un plano estrictamente económico sino desde la negociación política permanente. El fortalecimiento del mercado intrazona en América del Sur es lo que permitirá, como la alianza política para enfrentar a los países centrales, aguantar mejor los trapos en los tiempos que vienen.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Combatiendo al capital (financiero)


¿Perón, Perón? ¿Qué grande sos? No, no es Perón el que firma el siguiente artículo. A ver si usted, amigo lector, adivina en qué medio apareció la nota (tranquilos/as, la respuesta al final):
El capitalismo está globalmente aceptado no por producir ganancias y más riqueza, sino por producirlas con modalidades que garantizan eficiencia económica y legitimidad política . La presente crisis europea nos muestra graves falencias al respecto [Temprano empezamos, marxistas asquerosos].
La primera tiene que ver con el riesgo, concepto central del capitalismo . Antonio, en El mercader de Venecia (una obra centrada en este concepto), construye su riqueza sobre su disponibilidad a aceptar que sus barcos cargados de preciadas mercaderías de Oriente se hundan en una borrasca o asaltadas por piratas.
La legitimación de su ganancia deriva de este riesgo, aceptado y repetido. La falta de regreso de sus barcos puede destruir su negocio – y su propia vida en el caso de la tragedia de Shakespeare.
Hay quien dice que el origen del capitalismo se vincula al surgimiento, y a la legitimación social de un nuevo modelo de hombre, volcado hacia el futuro, un hombre de coraje [¡Macho!, dijo la partera].
¿Por qué en el caso del capitalismo financiero, los bancos, que traen ganancias altísimas de su disponibilidad al riesgos, se rehúsan a aceptar las consecuencias de que un barco pueda hundirse y pretenden trasladar sus pérdidas a la sociedad en su conjunto? [Uy, ya me carcome la duda: ¿en qué medio ultrakirchnerista habrán publicado esta nota?] ¿Cuál sería el elemento legitimador de sus ganancias, si no corren riesgo alguno? La segunda falencia se refiere a la centralidad del mercado en la visión moderna de la economía, es decir la representación del mercado como lugar neutral donde, a través del encuentro entre demanda y oferta, se regulan los intercambios no solamente económicos, sino sociales [Barone piensa pero no habla así. Hubiera dicho "Fíjense, es muy interesante" antes de empezar...], en los ámbitos cruciales de la producción y de la distribución.
Pero, ¿quién controla si los bienes que se ofrecen en dicho mercado no son fraudulentos? ¿Y quién tiene que pagar las consecuencias en caso de verificarse una crisis como producto de la inmisión en el mercado de, pongamos, los fondos buitres? [Posta que es el ultra-K de Feletti el que escribe esto, maldito populista] Al propiciar el mercado la difusión de este tipo de productos, ¿no iría perdiendo su original legitimidad, basada sobre su supuesta capacidad de regular más racionalmente la producción y distribución de riqueza? La tercera falencia tiene que ver con la relación entre capitalismo y sociedad igualitaria [¿No te dije? ¡Ahí está! ¡El sucio trapo rojo!]. Siempre nos dijeron que entre los beneficios más patentes de la modernización capitalista estaba la difusión de un modelo de sociedad más igualitario.
Si miramos a Europa, esto es lo que pasó, no sin idas y vueltas. El desarrollo industrial se fue acompañando de una evolución de la sociedad hacia un modelo más igualitario y más móvil, donde se marginaron los grupos de poder antiguos, “ineficientes”, cuyo poder estaba radicado en la tradición y/o en la represión.
Crucial en este proceso fue la difusión de altos niveles de educación, lo que, a su vez, brindó progreso científico y técnico y más innovación, que es el motor del desarrollo económico. Lo que propicia el modelo de desarrollo actual es, todo al revés, la protección de los grupos que no producen riqueza sino préstamos (algo muy diferente), además de una sociedad cada vez más desigual donde, dada la cada vez menor posibilidad de acceder a una educación pública de calidad, se estanca la capacidad de innovar [¿Cómo? ¿No tiene razón Piñera entonces? ¡Renuncie montonera Camila Vallejo!].
La cuarta falencia se refiere a las relaciones entre mercado y democracia. Talcott Parsons decía que la democracia es el mejor sistema para mediar entre los conflictos de una moderna economía capitalista . El mercado, por sí solo, no ayuda a fijar el mejor nivel de inversión en las áreas que no producen ganancia inmediata [Muchachos, el Muro ya cayó. Per-die-ron. ¿No lo entienden? Váyanse a su país: Comunilandia] (la seguridad por ejemplo), ni ayuda a resolver temas cruciales como la calidad del aire o los niveles salariales.
Estas elecciones necesitan una arena neutral, donde se confronten las varias opciones de salida del conflicto sobre una base paritaria y de argumentos razonables (es decir que ningún grupo, a priori, tiene el monopolio de la verdad). Esta es la esencia de la democracia sustancial.
Resolver estos casos en base a una supuesta eficiencia económica puede ser, en el mejor caso, peligroso, en el peor, fatal para la democracia y para el propio capitalismo. El funcionamiento de dicho sistema, como bien lo sabía el señor Ford, depende de la buena disposición de los trabajadores a trabajar y de su posibilidad de comprar , algo que no se consigue con la represión de sus niveles salariales o con el descuido de sus exigencias básicas [¡Por Dios! ¡Díganme ya en que medio ultrakirchnerista apareció esta nota! ¡Hay que aplicarle ya una Ley Mordaza a Spolski!].
Ojala pueda la crisis retomar la discusión sobre estos puntos tan sencillos que no necesitan premios Nobel para ser entendidos y discutidos, sino hombres y mujeres con educación básica y sentido común.
Bueno, si pensaron en Miradas al Sur, Página/12, Le Monde Diplomatique, el Facebook de 678 o en la Prensa Obrera, se equivocaron: fue publicado acá. Poco a poco empieza a reconocer su bancarrota ideológica.

♫ ...Por ese gran (diario) argentino
que se supo conquistar ♪
♬ a la gran masa del pueblo
combatiendo al capital (financiero)...♩

jueves, 3 de noviembre de 2011

Europa, Grecia y España en el laberinto

El llamado a referendum de Papandreu puso en vilo a los mercados en Europa y, por lo tanto, sus representantes políticos salieron con los tapones de punta. Merkel, Sarkozy y el FMI presionan para que el referendum caiga:
...Los cuatro líderes de la eurozona que participan en la cumbre del G-20 (el francés Nicolas Sarkozy, la alemana Angela Merkel, el italiano Silvio Berlusconi y el español José Luis Rodríguez Zapatero) han acordado esta mañana en Cannes acelerar y reforzar el levantamiento de cortafuegos para evitar que la crisis de Grecia acabe arrastrando al euro...

...El encuentro, en el que han participado también los presidentes del Consejo y la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, así como la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha estado dominado por las noticias procedentes de Atenas sobre una posible caída del Gobierno de Papandreu...
En Europa interpretan la movida griega como una manera de presionar a la UE, al FMI y a los bancos, que son, en definitiva, los beneficiarios del rescate que luego el pueblo griego deberá seguir pagando. Este editorial de El País, "Un error colosal", no tiene desperdicio:
Quizá no resulte sorprendente que, tras 24 meses de desgaste por las crecientes exigencias de austeridad a sus ciudadanos, el primer ministro griego pretenda ahora recuperar la legitimidad mellada, el apoyo de una mayoría silenciosa y la iniciativa política. (...) Yorgos Papandreu ha demostrado coraje político y determinación personal para afrontar su crisis nacional: su pecado ha sido la lentitud en la ejecución de las reformas legales emprendidas. (...) su propuesta de convocar un referéndum para aprobar el segundo paquete de rescate europeo a su país es un error de dimensiones colosales...

...Es cierto que los griegos no pueden aspirar a un mejor trato que el decidido en la reciente cumbre (...) Pero también lo es que resulta muy difícil hacer valer este tipo de argumentación en una votación binaria, esquemática y susceptible de toda suerte de demagogias populistas como un referéndum. Especialmente si al final los ciudadanos acaban votando no sobre una medida concreta, sino sobre dos años de sacrificios que han exasperado a la sociedad griega...

...si lo que pretende Papandreu es emitir un signo ante sus socios para que no aumenten aún más la pesada carga de austeridad que arrastra su país, ese órdago tacticista supone ya jugar con fuego. De consumarse, no solo podría conducir a Grecia a la suspensión desordenada de pagos, sino también poner en tela de juicio los otros elementos del paquete aprobado en la última cumbre, de interés directo para todos los europeos: la recapitalización bancaria y el redimensionamiento del Fondo de rescate...

...El daño que esta iniciativa disparatada puede infligir a la UE, al futuro de Grecia y a la imagen de sus dirigentes resulta incalculable, de modo que lo mejor es que sea retirada cuanto antes...
Resulta graciosa la apelación a una supuesta "mayoría silenciosa", cuando las manifestaciones populares en Grecia han sido retratadas en todo el mundo. Claro, para quienes no quieren escuchar, el árbol no hace ruido al caer en un bosque densamente poblado. La demagogia populista además, y como se sabe, es la antítesis de la seriedad republicana de respeto al Dios Mercado. Pero podemos inferir cuán lejos están los europeos de comprender la raíz de su crisis cuando el editorialista puede permitirse reconocer que el objetivo es la recapitalización bancaria y no mejorar la calidad de vida del sufrido pueblo griego.

Siguiendo el mandato de la UE, el FMI y los bancos, en el gobierno griego hay quienes pretenden que el referendum caiga. Y Papandreu con él:
La división en el seno del Gobierno griego sobre la decisión del primer ministro, Yorgos Papandreu, de convocar un referéndum sobre el plan de rescate amenaza con hacer caer al Ejecutivo. El enfrentamiento, además, se ha extendido por el grupo parlamentario que sostiene a Papandreu en el poder, el PASOK. De hecho, tras el anuncio de que más diputados de los que se puede permitir votarán en su contra, se prevé que el líder socialista pierda mañana la moción de confianza con la que aspiraba a reforzarse para sacar adelante la consulta. Pese a ello, fuentes cercanas a Papandreu citadas por Reuters aseguran que no dimite y que ofrecerá un mensaje a la nación esta noche...

...Desde el PASOK, uno de sus diputados más populares, Telemakos Hitiris, ha instado a Papandreu a formar un Gobierno de coalición para garantizar que el país recibe los 8.000 millones de euros del sexto tramo del primer plan de asistencia financiera y los 130.000 millones del plan de rescate acordado la semana pasada. Después de ello, ha defendido la celebración de elecciones anticipadas. Y no es el único que opina a favor de adelantar los comicios. Según informa Reuters, un grupo de 30 diputados entre socialistas y miembros de la oposición que rechazan la consulta están ultimando una propuesta para formar este Gobierno de coalición. Al frente del mismo se situaría el exvicepresidente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos. El economista es una figura respetada en Grecia y, según añade esta agencia, con el suficiente carisma y capacidad para dirigir un Gobierno de unidad con vistas a evitar el colapso financiero del país...
Podríamos preguntarnos respetada por quién. La respuesta sería simple: por el aparato financiero. Cristina les advierte «hay que acabar con el anarcocapitalismo financiero total» y son pocos los que escuchan. Aunque existen algunas voces disidentes, lejos están de poder incidir en la realidad. Václav Havel, ex presidente checo, de 75 años, es uno de ellos. "Un político debe regir la economía", dice. Y reconoce como un gran error haber confiado en que los economistas sabían lo que hacían (¿te acordás, Néstor?). Pérez Rubalcaba, el candidato del PSOE que se encamina a perder las elecciones con Rajoy, propone un Plan Marshall para Europa (recuerdo cuando Kirchner le recomendó lo mismo a Bush):
«No es posible afrontar un programa intenso de consolidación fiscal, reduciendo los déficits públicos y la deuda privada a un ritmo como el actual, si al mismo tiempo queremos mantener un grado razonable de actividad y crecimiento económico (...) Sin crecimiento económico no habrá empleo ni tampoco podremos estabilizar la situación financiera (...) No habrá forma de salir de este inmenso agujero negro en que se encuentran la economía española y europea sin sendas estrategias de cambio en la orientación de la política monetaria común y en la aplicación de un programa europeo de estímulos a la inversión pública (...) Solo la inversión pública puede conseguir el crecimiento de las economías más afectadas por sobreendeudamiento y contracción el crédito».


Qué bien harían los españoles en votar por Rubalcaba -aunque Zapatero los haya decepcionado-, antes que por Rajoy y sus promesas de mayor ajuste. Qué bien harían los griegos en votar favorablemente el referendum y sostener a Papandreu, una vez que se pone los pantalones largos y se adentra en el laberinto para enfrentar el Minotauro.

viernes, 21 de octubre de 2011

15O, indignados de Wall Street y #GlobalChange

Aprovecho la veda -que podría no respetar, este es un blog político personal- para pensar acerca de estos movimientos de indignados. Muchos se entusiasman con las protestas del 150 y con los indignados que llaman a Ocupar Wall Street. Yo no. Quizás pasaría a saludar a los muchachos, pero no acamparía por mucho tiempo. Porque, para llegar rápido al punto, no creo que este movimiento represente una posibilidad de cambio y, más temprano que tarde, los indignados volverán a sus hogares y aquí nada ha pasado. Podríamos trazar un paralelo con los asambleístas de 2002 en nuestro país.

La experiencia nos demuestra que si las protestas no encuentran un cauce político -o lo construyen- otros y no los reclamados serán los rumbos que tome finalmente la cuestión. En el caso de los indignados de Wall Street la misma tiene que ver con el poder omnívoro del mundo financiero sobre el resto de la ciudadanía; en el caso de los indignados del 15O, reclaman democracia real. Ya. Hay algo de marxismo en las protestas: quieren atraer atención sobre el tema, esclarecer, hacer más opresiva la opresión, añadiéndole la conciencia de la propia opresión. Pero no plantan una salida marxista, ni una socialista. Ni siquiera plantean tanto. El manifiesto del movimiento reza:

Los poderes establecidos actúan en beneficio de unos pocos, desoyendo la voluntad de la gran mayoría, sin importarles los costes humanos o ecológicos que tengamos que pagar. Hay que poner fin a esta intolerable situación.

Unidos en una sola voz, haremos saber a los políticos, y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro...

Muy bonito. Firmo. Excepto que, pará... ¿quién va a ser el representante de "la gente"? Si voy yo de Presi, sí. Si va otro; no se. ¿Pero cuáles son las propuestas? Veamos la plataforma:

  1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA
  2. CONTRA EL DESEMPLEO
  3. DERECHO A LA VIVIENDA
  4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD
  5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS
  6. FISCALIDAD
  7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
  8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

¿Servicios públicos de calidad antes que el control de las entidades bancarias? ¿Eliminación de los privilegios de las clases políticas como primer ítem? Me perdieron, muchachos. Me parece que no están tan cerca de cuestionar el poder real, ¿eh? Además, si ustedes, lectores, se toman la molestia de visitar el link y leer los desagregados, verán algunas cuestiones contradictorias, como pedir reducción de erogaciones estatales pero, a la vez, contratación de personal. Claro, todos estamos de acuerdo con que los gastos inútiles no deben existir y que hay que aumentar la inversión en educación y salud. ¿Pero quién, cómo y para qué decide qué gastos son los inútiles? Con lo expuestos en los puntos 5 y 6 estoy de acuerdo:

  • Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.
  • Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.

¿No deberían haber sido estos reclamos los primeros en la lista? ¿Y de las guerras en Medio Oriente para soportar el American Way of Life no vamos a decir nada? ¿Los que ocupan Wall Street quieren seguir consumiendo recursos como antes? Eso no es #GlobalChange, muchachos.

Mirá por lo que protesta este boludo...

Otra cuestión respecto al #GlobalChange es que las realidades no son las mismas en España que en EE.UU., por más que ambos países se encuentren en situación de crisis. Para cuestionar las distintas estructuras de poder se requieren caminos diferentes. Uno es el Imperio y otro un país dependiente de la Eurozona. Mal que les pese, gaitas.

Para finalizar, discutía con mi hermano del caso Wall Street y le decía que, de no canalizar los reclamos por vía institucional -es decir, conseguir representantes, quizás un candidato presidencial-, sólo les quedaba tratar de convencer a Obama (sí, seguro) o provocar su renuncia. Porque ¿de qué sirve crear conciencia si luego, en las próximas elecciones, triunfa el Obama que no puede torcerle el brazo a los republicanos en el Congreso o los Republicanos que buscarían salir de la crisis a través de más guerra? Me respondió que soy un pelotudo. Quizás tenga razón.

lunes, 3 de octubre de 2011

El Padre Ceschi y el Neoliberalismo (15 años tarde)

José Ceschi es un cura conocido en el NOA. Su columna se imprime en algunos de los diarios más importantes de la región, el Tribuno y La Gaceta entre ellos y en Tucumán cuenta con un micro televisivo también. No conozco su inserción en el resto del país.

No suelo leerlo o escucharlo. Cuando lo hago no suelen sorprenderme ni gustarme sus apreciaciones. Hasta ayer en que, por casualidad en una carnicería (¿a qué viene?), me topé con su columna dominical, denominada "Neoliberalismo". A la pelota, me dije mientras pedía un kilo de molida. Relata -esta vez sí para mi asombro- que «América Latina está siendo invadida en sus estructuras económicas, políticas y, hasta cierto punto, culturales por un neoliberalismo cada vez más omnipresente (sic)». Viniendo de alguien que pertenece a una institución que ha apoyado sistemáticamente a quienes a sangre y muerte impusieron un sistema liberal en lo económico y conservador en lo social, no puede menos que inquietar. Un poco, un poquito, para bien. ¿Qué te paso, Padre Ceschi?, podría preguntar Tenembaum. 

Copio a continuación el fragmento que el mencionado artículo cita, parte de una carta que «describe la concepción del ser humano en la mentalidad neoliberal», firmada en noviembre de 1996 por la Compañía de Jesús de América Latina y el Caribe (llega unos años tarde a la carta don Ceschi... Justo cuando el neoliberalismo está siendo enfrentado por gobiernos populistas de la nueva izquierda. En fin...):

«La lógica del sistema económico llamado neoliberal esconde toda una concepción del ser humano que reduce la grandeza del hombre y de la mujer a la capacidad de generar ingresos monetarios; exacerba el egoísmo y el ansia de ganar y poseer; induce fácilmente a atentar contra la integridad de la creación y, en muchos casos, desata la codicia, la corrupción y la violencia. Al generalizarse entre los grupos sociales, destruye radicalmente la comunidad.

Se impone de esta manera un orden de valores que establece el primado de la libertad individual como medio para poder acceder a todo tipo de satisfacciones y placeres considerados legítimos irrestrictamente, como la droga y el erotismo. Esa libertad, que rechaza cualquier interferencia del Estado en la iniciativa privada, se opone a los planes sociales, desconoce la virtud de la solidaridad y acepta únicamente las leyes del mercado.

A través del proceso de globalización de la economía, esta manera de comprender a la persona humana penetra en nuestros países, transmitiendo contenidos simbólicos con gran capacidad de seducción. Gracias al dominio sobre los medios de comunicación, rompen las raíces culturales locales que no cuentan con poder suficiente para comunicar sus propios mensajes...»


Las negritas son mías, por supuesto. Algunas consideraciones al respecto.

1. La descripción es muy acertada. Aunque haya sido emanada desde una institución con la cual no comulgo, no puedo menos que estar en todo de acuerdo.

2. La Iglesia en nuestro país (y en Latinoamérica, para generalizar) aún no tomó en consideración tales conclusiones. Aún a pesar de ser -como gustan ellos de llamar a las cosas "naturales"- "evidentes". Atrasan demasiado para una institución que, como todas, busca proteger a sus fieles.

3. Resulta interesante ver cómo reconocen que en la lucha por el Poder se centra la capacidad para imponer el propio mensaje. Teléfono para los periodistas "profesionales".

4. Ojalá algunos amigos, amigos de la Iglesia, puedan leer y abrazar este texto.

5. No me engañan: estos ya por entonces eran kirchneristas.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Londres: ¿revuelta o insurrección?


"London riots" titulan. El término riot puede ser traducido como disturbio, revuelta, motín, alboroto, desenfreno. Algo de eso pasa en Inglaterra en estos días. ¿Pero es tan sólo eso? ¿Son sólo vándalos que aprovecharon una excusa -la muerte de Mark Duggan a manos de la policía- para desatar la violencia sin sentido? Porque la violencia, por lo general, tiene un sentido. Me corrijo: la violencia siempre tiene un sentido.

¿Entonces es un riot lo que ocurre en Inglaterra? ¿O, como algunas voces no oficiales -como la de Darcus Howe, entrevistado por la BBC- dicen, se trata en realidad de una insurrección? O sea, la sublevación de un pueblo. El presentador de la BBC le pregunta a Howe: "¿Está shockeado con lo que está viendo?". "No, para nada", responde el entrevistado desde el lugar de los hechos. Esto era previsible, dice.

"Pero saquean tiendas de ropa, de artículos electrónicos" -comentan en los foros, comentan mis amigos-. "No están robando supermercados, ¿entendés?" -me dicen-. Es decir: si no están muertos de hambre, se la tienen que bancar calladitos, ¿no? En mi opinión, no. Pero ey, yo sólo soy un gordito que escribe un blog. Un flaco lindo, quise decir. Perdón.


Siempre es más fácil (adormece los cuestionamientos morales) encontrar una explicación simple para cuestiones que quizás, de simple, tengan poco o nada. Para que estos acontecimientos encuentren un cauce en el cual desarrollarse necesitan un contexto, una continuidad de situaciones que, por si mismas, no prefiguran la violencia pero, una vez que esta se desata, se reconfiguran como un flujo que determinó el presente. Citamos un artículo de opinión aparecido en Al Jazeera, "Pánico en las calles de Londres":

...Jóvenes enojados, con nada que hacer y poco que perder se vuelven en contra de su propia comunidad, y no pueden ser detenidos y ellos lo saben. (...) La mayoría de los que escriban, hablen y pontifiquen acerca del desorden de este fin de semana pasado no tendrán la más absoluta idea de lo que es crecer en una comunidad en la que no hay trabajos, espacios para vivir o moverse y la policía está en las calles deteniéndote y revisándote cuando volvés de la escuela. Los que sí lo saben se despertarán esta semana con la certeza de que luego de décadas de ser ignorados, marginados y acosados por la policía, luego de meses de no ver ninguna esperanzas de un futuro mejor, están finalmente en las noticias...

Conocemos de primera mano lo que ocasionan las crisis. Que se pagan con el hambre de los que menos tienen. O con su futuro. Porque son más. Y porque los pocos que no sufren las crisis son poderosos. Porque tienen el poder de descargar lo peor de estas sobre los primeros. Las crisis paralizan la reflexión. Nos sumergen en un caldo denso de frustración y desesperanza. En muchos casos nos consagramos a la resignación, condenando de antemano todo esfuerzo al fracaso. Que se prevé como una fatalidad. Como un sino del destino. La impotencia deriva en hostilidad. No se requiere mucho para que estos sentimientos germinen y se expresen violentamente. Cuando una chispa genera una explosión debemos entender que la pólvora ya se encontraba ahí.