Las audiencias promovidas por Griesa Tomás (no, gracias; un poquito de agua, si tenés fría) han captado el volumen de la agenda política/periodística/económica luego del Mundial (et tu, Messi?). En ese orden porque, claro, el tema se aplica primero a la disputa política interna en la afiebrada mente del periodismo vernáculo opositor. Tampoco los autoconscriptos en las trincheras de la grieta lanatiana suelen demorar para tomar armas y disparar. Y bombardean entonces con una serie de pseudo argumentos que son antes banales intentos de pases de factura: Kirchner puso a Nueva York como plaza, él firmó la cláusula RUFO, la RUFO significa que las reestructuraciones 2005 y 2010 fueron de mentira, el gobierno hizo todo mal (sí, ese es todo el argumento de los expertos en reestructuraciones de deuda y DTs de Selección nacional imaginaria que cuestionan los cambios de Sabella en el segundo tiempo) y otras bellezas que sirven para que los muchachos de la MAK gasten a los que abominan de este gobierno pagador serial de deuda que incumple con sus compromisos fiducidiarios.
No debe ser muy difícil la respuesta: tienen razón, chicos. Había que poner a Uruguay como plaza de pago y litigio mientras manteníamos a Natalia Oreiro como rehén. Ricardo Mollo patriota, dejá que yo me encargo, capo. Sobre la RUFO responde Gustavo Arballo y a él los remito, aunque no coincida del todo con su apreciación de que las posibilidades de activar la cláusula en caso de pagar la Griesentencia (uy, los neologismos) son cero sin decimales. Por algo tan simple como lo que el mismo abogado refiere: un Juez no es igual a Justicia sino a interpretación. Y con que un solo juez haga oídos a una presentación podemos encontrarnos nuevamente en este laberinto donde los únicos felices son los leguleyos y los que tienen seguros contra default como, oia, Paul Singer.
No debe resultar difícil comprender que los buitres no juegan a negociar. Si no tuviéramos el historial del litigio, las rechazadas oportunidades para ingresar al canje de deuda, o lo que aquí relata este profesor de Economía hindú: «...this fund has a history of using aggressive tactics to force struggling sovereign debtors to pay the full value of debts that have already been deeply discounted by the market. In the past, it has successfully sued the governments of Peru and the Democratic Republic of the Congo...», el reciente intento de embargar activos de YPF ¡o Chevron, una empresa norteamericana! debería bastar.
El objetivo es claro: cobrar el 100%, también de paso los seguros contra default y que la deuda vuelva a ser eso que, en ocasión del rechazo de la Corte Suprema norteamericana a tratar el reclamo argentino a la Griesentencia, escribíamos en Panamá Revista: «...nuestra disposición a la épica y victimización nos dificulta comprender que esta movida tiene intereses más “elevados” que sólo castigarnos por intentar una gambeta a las reglas implícitas de dominación impuestas por la globalización financiera. El Nuevo Orden Mundial es menos glamoroso de lo que los foros conspiranoicos describen, y se construye con el barro de la historia y la bosta del día a día, pacientemente, con decisiones como esta del Supremo Tribunal norteamericano que implica, sobre todo, que las reestructuraciones de deuda no pueden ni deben ser soberanas, y que el endeudamiento es un grillete a cargar ad eternum. En un salto de página, hipertextual, la resolución del Caso argentino se constituye en un nuevo golpe a la soberanía de los Estados, y de allí los diferentes amicus curiae recogidos por nuestro país para la causa. Porque si algo deja claro la pretensión de los fondos buitres, el fallo de Griesa y el rechazo de la CSJ norteamericana es que los países sub desarrollados no deben intentar escapar de su destino, y que las asimetrías dentro del capitalismo global son uno de sus fundamentals...». No sólo eso, agregamos ahora, ya que seguir privando al país del acceso al crédito (cuando dimos sobradas muestras de vocación con Repsol, el CIADI, etc.), permitiría que los activos argentinos se deprecien, y no deben ser pocos los que se relamen los bigotes imaginando banderitas de remate flameando en los cielos nacionales. La deuda como Espada de Damocles presta para intervenir sobre economías dominadas.
El que juega con capitalismo financiero se quema. El que se quemó con una deuda, ve un fondo de inversión y llora. Y ya lo decía von Clausewitz: Griesa es la continuación de Codesal y Rizzoli por otros medios. No esperemos entonces que Thomas de Nueva York de marcha atrás y reponga el Stay, porque cuando declaren a Argentina en default técnico, tribunalicio o Griefault, como Zandoná, Thomas Griesa va a correr a abrazarse con ellos.












