miércoles, 15 de abril de 2015

¿La PBA para el FpV? Todas las internas y Pagni enojado con Jesica Cirio

La PBA es la madre de todas las batallas –dicen–, y certifica Andy Tow con su Imperativo Bonaerense. Sólo se quebró la regla cuando la Alianza triunfó a nivel nacional y el PJ, con Ruckauf, a nivel provincial. Y que cuente De la Rúa cómo fue tener a Rucucú soplándole la nuca.

De cara a este 2015 tenemos a la PBA, como dijimos, partida en tres. Y será la madre de todas las batallas, pero en primera vuelta sólo puede definir a favor del PJ-FpV. En caso de ballotage, sí, será absolutamente determinante. Según sea el encuestador al que consultemos, nos dirán que en el distrito, Scioli, Massa y Macri se encuentran en distinto orden pero en relativa paridad. Claro, a nivel partidario las cosas no son iguales, y mientras Massa y Macri “son” todos los votos del FR y el PRO, los del FpV son más que sólo los de Scioli. A nivel gobernador puntean los precandidatos del oficialismo y, si analizáramos un escenario estático, podríamos decir que habrá un gobernador del peronismo oficialista que deberá convivir con Scioli, con Macri o –con menos chances– Massa. En el primer caso, podríamos hablar de un revival de la relación Scioli–Cristina. En el segundo, Ruckauf–De la Rúa y, en el tercero, un escenario símil Duhalde–Menem en el mejor de los casos. Pero claro, eso sería mesa de arena y la realidad se empeña en ser dinámica, inasible, sorprendente o, para resumir, estamos todos más o menos en pelotas y a los gritos.

Las PASO primero, pero antes los cierres de lista y el camino que resta para el 22 de junio determinarán el escenario de octubre. Pero la interna (o las internas) de la PBA presentan algunos bemoles que merecen atención.

Massa, la Renovación y el Sídrome De Narváez.

Cuando en 2013 el destacado comentarista, don Capitán Medibacha, planteaba que un triunfo opositor en PBA podría generar las condiciones para un nuevo triunfo del oficialismo en 2015 podía parecer voluntarista. A la luz de las actuales circunstancias lo parece menos. A esa hipótesis respondíamos: “…Existe, evidentemente, un desafío al modo de –y a la conducción de– CFK (…) que es lógico. Lo sostenía cuando se hablaba del desafío de Scioli (…) ¿por qué no habrían de demostrar ganas tipos que tienen con qué bancar sus aspiraciones? Massa las tendrá, ahora, si gana. Y aún si no, porque demostró vocación. Pero no sería determinante tampoco para él, como no lo fue para De Narváez, ya que antes -luego- debería demostrar, por ejemplo, capacidad para conducir un bloque (…) Además deberá demostrar cuánta muñeca y qué tiene para ofrecer hacia el interior del peronismo, tarea que determinará su futuro, porque aquello que puede ser suficiente en la PBA (…) no es suficiente a nivel país…”. Claro, por entonces la esperanza del massismo era renovar el peronismo (y entonces las apelaciones al cafierismo, a la revolución de los coroneles, etc.). Fallida expectativa, fueron entonces por la seducción del radicalismo, prometiendo una renovación del bipartidismo sólo para que la UCR los desairara optando orgánicamente por Macri. La razón de este derrotero es el síndrome De Narváez (constituirse en instrumento de castigo en una legislativa y muchas gracias, adiós), pero también dos graves errores de lectura política: primero, la esperanza de un escenario de crisis económica y rechazo al kirchnerismo que nunca llegó y, segundo, la incapacidad para ver que los votos que cosecharan no serían de su absoluta propiedad. No hacen falta las PASO para verificar lo que decíamos en “La PBA partida”: la composición del voto massista en 2013 tenía mucho de voto castigo que luego retornaría a sus identidades más cercanas: al macrismo el más liberal y opositor, al radicalismo alguna parte del voto del interior de la PBA. Sobre esos votos, los de la Primera Sección (hola, Cholito Posse) y su popularidad se apalanca el PRO en la PBA. Lo certifica la reciente encuesta de Ibarómetro para la PBA, con el dato que nos parece más interesante: “…El voto de Sergio Massa a Presidente se fracciona (…) Vidal se lleva el 21% de los votos massistas, De Narváez el 19,9% e Insaurralde el 16,4%...”. Dolor antiJuezSacaPresismo.

Si de algo sirve, acá le recomendábamos a Massa no quebrar y explicábamos las razones que el massismo está ahora sufriendo. El kirchnerismo más lúcido intenta ahora que Massa no baje a disputar la gobernación de la PBA (los Fernández: Gerardo acá y en este Abel). Si tuviéramos que recomendarle algo a Sergio, gratis (!), sería que bajara y construyera duhaldismo porque no le alcanza. Por supuesto, como en 2013, no nos harán caso.

Macri y el radicalismo de la PBA.

Vidal (una completa desconocida en la PBA) con guarismos de dos dígitos y Mauricio comiendo (o recuperando) votos de Massa modelo 2013 son parte del paisaje PBA en estos días. Pero la estructura del radicalismo provincial también tiene para aportar. Si vamos a la última encuesta de Poliarquía, Scioli aventaja a Massa 37% a 27% en el Gran Buenos Aires, pero en el interior de la PBA los números favorecen primero a DOS (34%), luego Macri (28%) y en tercer lugar Massa (18%). En 2014 equivocamos el diagnóstico pero no el resultado: pensamos que la UCR-PBA buscaría un acuerdo con Macri por razones de supervivencia frente a Massa. Cayendo Sergio, el radicalismo de la PBA fue de todos modos fundamental para el acuerdo UCR-PRO por razones de supervivencia frente a Macri mismo. Para solucionar el entuerto, Ernesto Sanz les prometió a los 17 intendentes del radicalismo bonaerense que podrían colgarse también de la boleta de Mauricio (oh, hay esperanzas para ti también, Gerardo Morales).

El PJ-FpV e Insaurralde.

Dentro del oficialismo, la interna en la PBA se encontraba bastante ordenada… hasta que volvió Insaurralde. Los precandidatos a la gobernación hicieron entonces fila para pegarle, también Aníbal Fernández, mientras que el sciolismo lo recibió con fe, esperanza y poniéndole el hombro. Por supuesto, tiene razón Aníbal cuando dice que MI se cagó en la militancia que lo levantó, pero también le asiste razón a Scioli cuando lo quiere de este lado (contrario a lo que suele argumentarse, Insaurralde fue antes el candidato de Cristina que el de Daniel Osvaldo. Luego de las PASO2013 sí fue DOS quien se hizo cargo de lo que sería una casi segura derrota). Pero también le asiste razón al liberal Pagni, cuando reniega por el retorno de don Cirio al FpV y pretende arrimarlo hacia Macri: si no es Massa, alguien tiene que ser el candidato de Mauricio en PBA o nos llevan puestos otra vez, dice el pelado mientras se clava un whiskacho sin auspicio. Observa atento, Pagni, el significado de la permanencia de Insaurralde, un síntoma claro que el peronismo provincial y nacional saben decodificar. "Jésica Cirio conducción" es la metáfora elegida por el conductor de Odisea para decirle boludo a MI, un insulto cargado de impotencia.

Retornando a la interna PJ-FpV-PBA, ahora el carro debe andar un poco más para que los melones se acomoden nuevamente. Esta última encuesta de CEOP presenta a Diego Bossio como el candidato más competitivo en el distrito, pero ojo, que la de Ibarómetro indica que Insaurralde gana las PASO si el kirchnerismo más kirchnerista fragmenta el voto en varios candidatos.

lunes, 13 de abril de 2015

Salta la banca

La provincia de Salta abrió el calendario electoral duro del año, con la pelea por la gobernación (en Mendoza hubieron PASO para la intendencia capitalina y el dpto. de San Carlos) y, con el cierre de los comicios, festejaron Urtubey y el oficialismo nacional. Los números marcan 47,24% para el Frente Justicialista Renovador para la Victoria (la representación local del FpV nacional), 33,66% para Juan Carlos Romero (Frente Romero+Olmedo), 7,6% para Del Plá (Partido Obrero) y un cuarto incómodo lugar para el radicalismo salteño.

Las esperanzas depositadas en un triunfo opositor no eran pocas. Las encuestas (fundamentalmente las que publicaba El Tribuno, diario de la familia Romero) hablaban de paridad en torno al 30 o 35% y algunas daban a la fórmula opositora el primer lugar. Eso explica que Salta concentrara la atención en esta última semana: pudimos ver las visitas de Randazzo y Scioli para acompañar al gobernador y también las de Macri y Massa para adscribir a sus candidatos.

En realidad, “sus candidatos” es una licencia literaria. Si bien los candidatos presidenciales del PRO y el FR apoyaron a Romero y Durand Cornejo para la intendencia capitalina, éstos son consecuencia de la realidad local y el apoyo nacional a sus candidaturas constituyó una adhesión. Los medios porteños (C5N, Crónica y CN23) zocaleaban a Romero sobre la denominación Frente Renovador – PRO. Y si bien es cierto, un poquito no lo es. No es tan cierto porque en Salta, Romero es Romero y Olmedo es Olmedo (parece una pelotudez lo que digo, pero supongo que se entiende). Pero a la vez es correcto porque Romero y Olmedo representan en Salta a las mismas líneas políticas que representan o intentan representar Macri y Massa a nivel nacional. No se trata sólo de “continuidad” vs. “cambio”, pero un poquito sí.

Algunas líneas desordenadas sobre los resultados: aval más que importante para la gestión de Juan Manuel Urtubey. El desafío era real (y por eso la fórmula conjunta con el intendente capitalino Miguel Isa) y pudieron superarlo con creces. Una diferencia de casi 14 puntos porcentuales, en contexto económico y político que no es el de 2011, no es poca cosa. La oposición se armó con la esperanza seria de arrebatar la gobernación y eso explica la novel alianza de Romero y Olmedo, representando lo que a nivel nacional constituiría un acuerdo entre Mauricio Macri y Sergio Massa. Sólo faltó el radicalismo para que el peronismo salteño pudiera mentar a la Unión Democrática, pero ni el 6% de la UCR-Salta hubiera sido suficiente.

Los resultados de esta Primaria sirven para el análisis nacional, pero aún más cerca, sirven para conocer las realidades del NOA: no pueden estar tranquilos entonces Gerardo Morales en Jujuy y José Cano en Tucumán. El cambio por el cambio mismo, cuando las gestiones de Fellner y Alperovich tienen amplio respaldo, no constituye un atractivo indeclinable. Claro, la oferta electoral en Tucumán no será la de Salta, cuando Alperovich no tiene reelección, pero las realidades políticas no son tan diferentes. Con seguridad, podremos ver mapas de distribución del voto similares a los siguientes cuando se vote tanto en Jujuy como en Tucumán. Las imágenes son cortesía de La Gaceta Salta:




sábado, 4 de abril de 2015

Donde contamos que los Beatles fueron kirchneristas y develamos la relación de sus canciones con la política nacional

Las múltiples biografías de Los Beatles han oscurecido deliberadamente la relación que unía al famoso cuarteto y a nuestro país. Se pretendió escindir la historia de la banda y el devenir de la Argentina como si fuera posible comprender a alguno de ellos sin considerar al otro. Apenas si pudieron arañar la superficie histórica el fanatismo de Lennon por Racing Club y, por transición, la admiración de los cuatros genios por Juan Domingo Perón. Menos aún podría haberse señalado la historia de militancia de John, Paul, George y Ringo dentro del kirchnerismo cuando éste no existía aún en 1963 pero faltaríamos a nuestra responsabilidad histórica si, conociéndola como lo hacemos, decidiéramos no relatarla. Pero eso será materia de algún otro posteo. El propósito de este es descubrir cómo la política de nuestro país influyó definitivamente el arte de Los Beatles y supo abrirse paso desde el inconsciente colectivo del grupo hacia su música, letras y decisiones.

George imita al Burrito Ortega y se tira pidiendo penal
Qué mejor para ello que analizar algunas de sus canciones y utilizarlas a modo de ejemplos que den soporte a nuestro relato. Es innegable, por caso, como la pelea del kirchnerismo con los medios y el foco puesto en el periodismo infectó la música de los Beatles, traducido esto en Paperback Writer como más claro ejemplo (“...and I need a job and I want to be a paperback writer..."). También que #LaGrieta se hace presente en la lírica de los Fab Four porque nada de lo humano, argentino y político escapa al radar sensible del cuarteto de Liverpool, por ejemplo en Hello Goodbye (“...you say yes, I say no, you say stop, and I say go, go, go..."). Se ha señalado también en los cerrados círculos aúlicos en los que se debaten estas cuestiones cómo el kirchnerismo puso en contexto la matriz económica neoliberal de los '90 en nuestro país y Sudamérica. Sólo bajo esa lente podemos comprender la fina ironía de una canción como She´s Leaving Home, que de buenas a primera parece una triste triste elegía. Nada más alejado de la realidad, cuando la intención de McCartney al momento de su composición era plantear la dicotomía existente entre los grupos familiares que se congregaban en torno a la casa parental durante los noventa, impedidos los hijos de abandonar el hogar paterno a causa del deterioro del mercado laboral. Ella se va de su casa, sí, y los padres están tristes, pero es la ley de la vida cuando un Estado proporciona las posibilidades para que los jóvenes puedan desenvolverse; y no escapó esto de la mirada atenta de Los Beatles en su etapa Sargento Pimienta.

Este análisis sociológico/musical, expuesto irresponsablemente en un red social como Twitter, no podía sino generar un debate rico en matices. Rápidamente, con la colaboración de @ottorock1 y @juanfravilches, pudimos aprehender a qué situaciones del ámbito político nacional hacían referencia Los Beatles en su riquísima discografía, confirmando que el Universo, el pasado, el futuro y todo se encuentra presente en el Aleph que representa su música.

Listemos las canciones y su referencia innegable:
  • We Can Work It Out: CFK & Scioli
  • Yesterday: Massa
  • Revolution: Lilita
  • Getting Better: Macri
  • Don't Pass Me By: Cobos
  • Two of Us: Macri - Sanz
  • Why don´t we do it in the road?: Nisman & gato
  • I´m a loser: Felipe
  • Norwegian wood: Sofovich
  • I Saw Her Standing There: Macri & Michetti
  • Give Peace A Chance: Bergoglio
  • Taxman: Boudou
  • She's Leaving Home: Michetti
  • Happiness Is A Warm Gun: Lagomarsino
  • I Am The Walrus: Anibal Fernández
  • Honey pie: Juliana Di Tullio
  • Do you want to know a secret?: Stiusso
  • You can´t do that: la Justicia
  • Michelle: Obama
  • Fool on the Hill: De la Rúa
  • Revolver: Madonna Quiroz
Sabemos que ya nunca más podrán escuchar Please Please Me o Savoy Truffle por el puro placer estético, sabiendo que cada nota, cada acento, cada puente o estribillo, fueron pensados para disparar reflexiones acerca de lo político y su correlación con la sociología de nuestro país. Por supuesto, Los Beatles se separaron por divergencias políticas y esto es bien conocido: Lennon se hizo peronista (Working Class Hero), McCartney anarco-capitalista friedmaniano (Hope of Deliverance), Harrison empezó a laburar con Sri Sri Ravi Shankar (quien luego disertaría en seminarios de respiración macrista) y Ringo continuó siendo un burgués asustado, lo que resultó en la imposibilidad de continuar su colaboración artística. De todos modos, durante su etapa solista, cada uno de ellos nunca olvidó de su militancia kirchnerista y supo dedicarle alguna canción a La Jefa: Woman, My Love, Beautiful Girl y... eh... Ringo, este..., ¡ah, sí!, Ringo homenajeó a Néstor con su bis continuado de Yellow Submarine. “What the f...?", dirán ustedes, sin recordar que “In the town where Ringo was born, lived a man who sailed the sea (como metáfora de las aguafuertes peronistas), y él le contó de su life in the land of submarines" porque, por supuesto, Kirchner fumaba bajo el agua.

Se ha apuntado también que Everybody's Got Something to Hide Excepto for Me and my Monkey hacía referencia al duhaldismo en la figura de Díaz Bancalari, pero hay quienes señalan que no se trata de otra cosa que un rendido homenaje a uno de los ídolos nacionales de Los Beatles: Carlitos "la Mona" Jiménez. Fats Domino le rinde también tributo:

lunes, 30 de marzo de 2015

La interna del PRO: Macri/Larreta vs. Michetti

¿Es Gabriela la Scioli de Mauricio? Hay que forzar un poco la analogía y adentrarse en el terreno de la psico-política –algo que preferimos dejar al Lic. Rolón (?)– para encajar los modelos empíricos (!), pero lo cierto es que, contrario a lo que suele indicar la lógica, la historia y aún el sentido común, Mauricio Macri se pronunció claramente a favor de Horacio Rodríguez Larreta, el Clark Gable de Flores Sur, en la interna que lo enfrenta a Michetti, otrora rostro humano del partido de gente que “se mete en política” de puro filantropista y buena que es, todos Bill Gates del subdesarrollo.

Inmediatamente el mundillo político sentenció “Mauricio siempre fue un pelotudo”. Razón no les falta, pero está bien asesorado, eh. Claro, parece una jugada innecesaria para alguien que quiere saltar desde la intendencia capitalina a la Presidencia de la Nación. Quizás una victoria de Michetti signifique una derrota de quienes se encuentran usufructuando el municipio porteño, algo que el macricaputismo no puede tolerar. Es fácil para los diarios, además, decir que perdió Mauricio ante la consumación de un triunfo del michettismo ortodoxo (?). Pero el electorado porteño no es tan sofisticado para entenderlo así *guiño guiño*. Para quien escribe, es más simple y lo resumimos en un par de tuits:


Y por “kirchnereando” nos referimos a que están polarizando la elección porteña dentro de la propia fuerza. Inteligentemente, agregamos, ya que


De este modo, concentrando la atención en su interna, Macri se asegura una cosecha mayor de votos en su distrito como base para su candidatura presidencial. Si podrá conservar todos luego siempre es una incógnita, pero el lunes siguiente podrá decir que si quieren oposición al peronismo, putos, acá ta' papá (no, Franco no, porque es campolista de Mao) para que depositen sus votos útiles.

Para terminar con esta interna, como acá somos jugados, va nuestra predicción carriotista para los discursos de apertura del 1ro. de marzo de 2016:

domingo, 22 de marzo de 2015

Encuesta de Poliarquía: Scioli le gana a Macri en segunda vuelta

La guerra encuestológica de zapa (!) es uno de los instrumentos a los que apelan los candidatos en su pelea por posicionarse. Cada quien tiene el suyo y cada uno de nosotros puede hacer de su propia credulidad una bicicleta y prestársela a quien mejor le parezca. La encuesta de Poliarquía (Scioliarquía, dicen los massistas, a quienes su propio encuestador Aragón pone en aprietos en la mismísima PBA), la encuesta –decíamos–, es congruente con los escenarios y descripciones que aquí venimos planteando. Veamos.

Marzo de 2015, 1272 casos (de puros votantes naranjas –!– ) a nivel nacional, pero fundamentalmente de grandes distritos (como nota de color –naranja (!)–, en Tucumán toma a la ciudad capital, cuando sabemos que el peronismo recibe aquí porcentajes más amplios en el interior profundo de la provincia).

Para las PASO de agosto, recaba que es el FpV el espacio más votado, con un 36% (el piso, el piso). Colaboran Scioli (25%), Randazzo (10%) y Urribarri (1%). Sigue el PRO con 22% (no suma los votos que podría acercar la UCR, aunque todo está por charlarse en ese espacio que aún no recibió siquiera bautismo) y luego el FR de Massa con un 19%. Para la tesis de PASO de candidatos y no de partidos, Poliarquía aún tiene a Scioli arriba en la pole position: 25% contra 22% de Macri y 19% de Massa. Complicado el vecinalismo nacional (?).

Se verifica uno de los planteos que aquí realizamos, compartido por muchos peronistas/kirchneristas no ultras: el espacio FpV mide más que el candidato, mientras que los otros espacios “son” los candidatos. Década ganada para el peronismo también, no tanto así para las distintas vertientes opositoras, que se van ordenando a los tropezones y apuradas de cara a este año electoral.

Para octubre, primera vuelta, la encuestadora prevé un 31% para Scioli (¿pierde un 5%? ¿Quiénes son esos antimanquistas que no leen Los Huevos y las Ideas, eh?), 25% para Macri (sumaría 3, todos ultra seisieteochistas –¡chan! –) y 21% para Massa (sumaría 2). Habría ballotage y éste sería de empate 45 a 45 entre Scioli y Massa y, en el caso que prevé la encuestadora para octubre, Scioli vs. Macri, el ex motonauta derrotaría al ex procesado por contrabando de autopartes en Sevel (je) por 51 a 40, lo cual me parece no sólo lógico o esperable sino hasta sensato por parte de nuestro electorado. Bien ahí, chicos (?). Recordemos que fue este estúpido y sensual bloguero el primero en sostener que el FpV puede ganar también en segunda vuelta.

La encuesta es naranja y Randazzo pierde en ballotage tanto frente a Massa como frente a Macri. No se enojen, randazzistas, pero no me parece para nada descabellado: basta de dantepalmearla con que los votos son todos de la Jefa, de su dedo y entendamos que hay razones más allá de la ideología, la pertenencia a un espacio o los propios deseos que determinan la suerte de los candidatos. Por caso, acá explicamos las responsabilidades del kirchnerismo para haber hecho de Scioli el candidato más medidor y el que el peronismo en usufructo por parte de los gobernadores ha elegido.

Pero el cuadrito que más me gustó es el de intención de voto a Presidente según zona geográfica:


Casi que se explica sólo, pero certifica un par de presupuesto de este blog:

1. Massa no mide en PBA lo que su triunfo de 2013 podía hacernos creer. Allí reside el problema del FR y los movimientos internos de la fuerza en ese distrito lo traducen. El resto del país casi que es anecdótico para el massismo sin un triunfo plebiscitario en la provincia de Buenos Aires.

2. Macri se lleva las preferencias en la zona núcleo o centro, aquella que fuera el objetivo primero de Massa cuando en 2013 intentara nacionalizarse como líder de los reclamos del sector agropecuario opositor. También aparece fuerte en el interior de la PBA, 10 puntos por arriba de Massa. Cuando hace un año decíamos que sería la UCR PBA la que determinaría la necesidad del radicalismo de aliarse al PRO no contábamos con ese dato pero lo sospechábamos desde un principio: Macri se llevó la representación radical en la CABA, ¿por qué no en el otrora fuerte bastión boina blanca del interior de la PBA? Por historia, por necesidad de supervivencia identitaria, casi, Macri es una apuesta más congruente que Massa.

3. Los número de Scioli en el Norte no me sorprenden. En Tucumán las imprentas se están quedado sin tinta naranja y no se trata de una cuestión ideológica o de convicciones sino de peronismo puro y duro: ¿quién puede ganar? Vamos con él. Sí me sorprenden, en cambio, sus guarismos en el Gran Buenos Aires (el área de influencia primera de la gestión randazzista)y en el interior de la PBA. Los verificaremos en agosto/octubre, pero las dudas aquí planteadas reafirman la necesidad de encontrar el candidato a gobernador adecuado y que venga acompañado de una lista que refleje electorabilidad antes que la capacidad de rosca interna. Según Poliarquía, Scioli también mide más que Massa en la región centro.

Para cerrar, este post estaría necesitando un lindo párrafo final, pero con fe, esperanza y poniendo siempre el hombro, pueden leer la encuesta de Poliarquía cliqueando aquí

jueves, 19 de marzo de 2015

UCR+PRO no es Alianza, sino el ACyRepublicano (entrevista en la Paco Urondo)


En 2009 la UCR ponía el Acuerdo, Carrió el Cívico y Binner el Social (bueh, fueron todos eufemismos, no se exalten...). Enrocaron al FAP por el PRO y, ahora, con Macri, nace el Acuerdo Cívico y Republicano (en su acepción etimológica (!) y norteamericana). En entrevista con la Agencia Paco Urondo decimos, entre otras cosas:

"...Desde 2001 se puso de moda decir que el radicalismo murió, y sin embargo tuvo a Macri, Massa, Clarín, Techint, Vila y al resto del poder económico a la espera de lo que determinara en Gualeguaychú. La UCR no muere porque existe una cultura radical muy ligada al antiperonismo, una estructura nacional que hace usufructo de ello y tradiciones, también. Pero es cierto que desde la caída de la Alianza no puede encabezar una fórmula presidencial. Tuvo a Alfonsín en 2011 porque la potencialidad de Cristina y el FpV estimulaban la fragmentación y el Acuerdo Cívico y Social de 2009 no tenía entonces razón de ser. El que hacen con Macri es otro ACyS pero volcado hacia la derecha conservadora. El acuerdo UCR-PRO no es más que un sinceramiento radical respecto a su base electoral. Sólo basta fijarse en la CABA dominada por el PRO, cuando la UCR la imaginaba territorio propio luego de la Constituyente del ‘94.

Algo parecido ocurrió con el radicalismo en Tucumán, cuando el bussismo se sirvió de sus votos y dirigentes desde 1989 hasta 2003 (con excepción de 1999).

De todos modos, este acuerdo con el PRO no recupera a la Alianza UCR-Frepaso, como andan diciendo. La Alianza era un proyecto de poder con una construcción de tres años, que ganó las legislativas de 1997 a nivel país. Este acuerdo UCR-Macri es mucho menos: para que fuera la Alianza harían falta ese tiempo, construcción y tener a Massa adentro...".

Le agradecemos a la @PACOURONDO y pueden leer la nota completa aquí...

domingo, 15 de marzo de 2015

La UCR y el PRO, o el sinceramiento radical

Este será un posteo corto, puesto que todo lo que podríamos decir ya ha sido escrito en estas páginas. Si bien hasta ayer pensaba que finalmente la Convención no arribaría a un acuerdo y el radicalismo se quebraría para que perdieran tanto Sanz como Morales/Cobos, hace un año sosteníamos que para el radicalismo nacional, una alianza con el partido de Mauricio Macri resultaría de conveniencia mutua. Señalamos entonces que sería la UCR de la PBA la que definiera la necesidad de dicho acuerdo y así ocurrió: 37 de ellos votaron a favor, 28 en contra y hubieron 7 ausentes (4 del intendente radical-macrista Gustavo Posse). A por lugares en la lista, entonces. ¡Hala! (?).

El resumen dicta: ganaron Sanz, Macri, Clarín y Techint. Perdieron Morales, Cobos, Massa y Daniel Vila.

No pudo la Convención decidir quién será el candidato que enfrente a Mauricio, pero todos descuentan que será Ernesto, cuando Cobos adelantó que si triunfaba la postura de su competidor, él debía ser también el encargado de encabezar la boleta radical (un modo de presión que no surtió efecto).

El massismo celebra que no se cayeran los acuerdos provinciales (Jujuy y Tucumán) cuando éstos nunca estuvieron en discusión. Se habló, en cambio, de negociaciones hasta última hora para que la Convención no aprobara el acuerdo. Es una derrota para Massa se mire por donde se lo mire. Como adelantáramos, la lógica instrumental de los acuerdos en el NOA opera en favor de los candidatos radicales a la gobernación en el primer turno y la contrapartida era apoyo radical al FR en el ballotage. Esa posibilidad para el massismo no está más cerca luego de la decisión de la UCR en esta madrugada de domingo. El macrismo, en cambio, tiene motivos para celebrar: llevó al radicalismo hacia el acuerdo que pretendía y excluyó a Massa de la primaria.

Resta conocer cuál será el modo en que se instrumentarán los acuerdos, el nacional y los provinciales, en Tucumán, Jujuy y Santa Fe. Si el radicalismo tucumano tiene dos gramos de cerebro, serán como en 2011, cuando el festival de boletas encabezadas por Cano ilustró los cuartos oscuros provinciales. ¿Qué hará por su parte Macri con los candidatos a gobernador propios con los que pretendió presionar a Morales y Cano? ¿Los mantendrá y hará campaña por ellos? ¿Los bajará acoplando la lista de legisladores a la boleta de los candidatos radicales? Las elecciones en Tucumán, por lo pronto, se encuentran desdobladas de las nacionales por semanas de diferencia. ¿Qué ocurrirá en Santa Fe, único distrito en el que Macri cuenta con un candidato propio con chances? Comienza a despejarse el panorama, que equivale a decir que las opciones se van estrechando.

Para finalizar, ¿por qué nos referimos a un sinceramiento radical? Porque este acuerdo con la centroderecha democrática es congruente con el sentir del grueso de sus votantes, que ven en Macri a alguien mucho más digerible que Sergio Massa debido a su pasado kirchnerista y su futuro de posible retorno al peronismo. Como sostuvo Sanz anoche, cuando reconoció no ser vanguardia y habló de los pasos que debía dar el radicalismo para alcanzar a la sociedad que ya había decidido: el votante radical ha mutando desde aquel lejano alfonsinismo cultural, integrado actualmente más al imaginario kirchnerista que al de dirigentes como Morales, Cobos o Sanz. El radicalismo es una estructura nacional que sólo tiene chances electorales como contraparte o contrapeso del peronismo, y esa es la oportunidad que ofrece en este 2015 el PRO como tercera fuerza con despliegues distritales. El votante radical está hoy más interesado en desalojar al kirchnerismo que en recuperar banderas socialdemócratas que fueron robadas. Si Néstor Kirchner soñaba con un bipartidismo a la norteamericana, de fuerzas inclinadas levemente hacia ambos espectros del arco político, el acuerdo de la UCR y el PRO se encamina, tarde, en aquella dirección. Aunque quizás no se trate de una demora sino de que recién ahora existe una posibilidad cierta de concreción seguida de éxito.