viernes, 10 de octubre de 2014

UCR: la federación de caudillos provinciales que disputan Massa y Macri

Aún cuando Sergio Massa y Mauricio Macri encarnan figuras con proyección nacional, el Frente Renovador y el PRO constituyen actualmente partidos distritales sin inserción territorial más allá de la PBA y la CABA. A poco más de un año de las elecciones nacionales —y para dotarse de alguna estructura que de soporte a sus aspiraciones—, se encuentran en carrera para cooptar dirigentes locales del radicalismo, habiendo fallado antes sus estrategias de desarrollo electoral primigenias. Éstas eran, para Macri, construir una tercera fuerza nacional (y en cambio terminó ocupando el lugar que el radicalismo se reservaba en la CABA luego del Pacto de Olivos) y, para Massa, montarse sobre su triunfo legislativo 2013 para hacerse del peronismo, a la manera de Cafiero en los '80, luego de vencer en internas a la burocracia sindical. Fin de la teoría garrochista (aunque alguno pueda todavía saltar): el PJ no será fagocitado. Vistos sus últimos movimientos, deben conformarse en cambio Massa y Macri con cinchar por los jirones del bipartidismo tradicional que, como una persistencia identitaria, se niega a morir pese a agonizar en terapia intensiva desde el derrumbe de la Alianza en 2001.

A propósito de la foto de Gerardo Morales y Sergio Massa, con la hermosa ciudad de San Salvador de Jujuy como fondo, se ha comentado mucho y analizado poco. Los diarios no olvidaron mencionar, sí, que Morales estuvo pocos días antes en la presentación como precandidato presidencial de Ernesto Sanz, que el jujeño declaró que Massa sería presidente y él gobernador (para aclarar a las horas que su candidato continuaba siendo Sanz) y tampoco dejaron pasar las declaraciones comprensivas de Sanz y la bronca no contenida de Julio Cobos y Hermes Binner. Volveremos luego sobre esto último.

Morales-Massa, ¿por qué el acuerdo? En principio, es un reconocimiento de que, como oposición, comparten y disputan la misma franja electoral. Partiendo de esa base acuerdan no pisarse los cordones: Massa no le resta posibilidades de llegar a la gobernación a Morales colocando un candidato propio, y es Morales el que a cambio le puede sumar votos al del FR en el distrito. Por eso la foto es en Jujuy y no en Tigre: no es el jujeño el candidato de Massa sino al revés, es Sergio uno de los candidatos del radicalismo jujeño. Este pacto desnuda dos necesidades: la de Morales y el radicalismo de Jujuy, que si tuviera los números suficientes no necesitaría de la alianza con el del FR, y la necesidad de Massa que, si midiera como venden sus operadores, podría apelar a un candidato propio al cual traccionar desde arriba. Desnuda algo más: que con una figura instalada no alcanza y se necesita de una estructura. Marina Silva lo comprobó recientemente. Ah, la vieja política que se niega a morir a manos de la dictadura de la telepolítica.

Sin dudas, este arreglo no puede ser gratis. Conozco boinas blancas en Jujuy que están tragando bilis, e imagino que los que se sumaron al massismo antes no pueden estar felices del puenteo. La “razón (o condición) renovadora" entonces, al contrario de lo que sostienen sus partidarios, se afirmará en acuerdos cupulares. Pronto ocurrirá en Tucumán como en Jujuy, y tendremos a José Cano recibiendo el apoyo de Sergio Massa. La lógica del encuentro replicará la de Jujuy (hasta como parodia: ¡reconocen que al ballotage lo verán con la ñata contra el vidrio!). Traducirá que el massismo no contará tampoco en esta provincia con un candidato propio, mal que les pese a los mellizos Orellana y a Vargas Aignasse, sus referentes locales. Refuerza, todo lo anterior, algo que venimos sosteniendo: en 2015 será primero observar lo local para luego, recién, mirar lo nacional (a propósito de esto último, vaya una advertencia para quienes desde la visión centralista porteña se mofan de Morales o las UCR provinciales: en 2013 ganó en Jujuy, luego de perder en las PASO por poco, y en Tucumán triunfó en Capital y Yerba Buena. Recordemos, además, que el NOA es tradicionalmente un bastión del peronismo. Lo sería también del PT).

¿Y el radicalismo nacional? Se debate entre lo que expresan los dos mendocinos, Ernesto Sanz y Julio Cobos. Mientras el primero consiente los arreglos provinciales —que determinan que el centenario partido nacional se comporte en los hechos como una liga de caudillos provinciales, con amplia libertad para negociar con Macri y Massa— el segundo advierte que ello le resta fuerzas a la fórmula presidencial propia. La razón para esta diferencia de criterios reside en las posibilidades de ambos: Cobos sabe que mide más y debe saborear la nominación; Sanz sabe que no llega. Cobos piensa en los maltrechos pedazos del radicalismo como un todo que puede ser su plataforma, y Sanz piensa en cada uno de esos pedazos y en cómo potenciarlos. Lógica de candidato vs. lógica de hombre de partido. En 2015, lo adelantamos antes que nadie, el radicalismo puede usufructuar su condición antiperonista. Como una liga federal antes que un partido nacional, agregamos con los hechos consumados. Se lo advertimos por entonces a los peronismos provinciales.

lunes, 6 de octubre de 2014

¿Fin del giro ortodoxo? Zaiat dice no y este blog lo decía antes

Más allá del superclásico (fallido) y las elecciones en Brasil (Marina afuera y un desafiante ballotage para Dilma), la nota más interesante para leer ayer domingo fue la de Alfredo Zaiat en P/12. ¿Por qué? Porque es un economista razonable, cercano al gobierno y no tiene pruritos para señalar desafíos o deudas del oficialismo en su materia (aunque suele escribir sencillo cuando quiere que todos lo entiendan y de manera más compleja cuando quiere que lo “lean" en Palacio). Veamos qué dijo y luego, al final, qué decía mucho antes este humilde bloguero, que en materia económica es un legUN BOLUDO.

Zaiat (05/10): “Las crisis de los ’90 que sumaron 134 recesiones y profundos desequilibrios financieros y cambiarios en 87 países emergentes (...) entregaron un aprendizaje esencial para América latina y Asia (...) La lección fue que sumar dólares en cantidad en la banca central es la estrategia financiera contracíclica más firme (...) Para la Argentina (...) preservar un nivel suficiente de reservas se termina convirtiendo en un objetivo fundamental, ya no sólo económico-financiero sino también de estabilidad política...

...es evidente que esa trinchera defensiva ha estado bajo ataque constante en los últimos siete años, y el éxito para seguir resistiéndolos se encuentra en mantener la fortaleza de las reservas...

...Existen diferentes etapas en los procesos económicos y esos momentos requieren de políticas específicas para abordarlos (...) La cuestión central no pasa por estar o no en los mercados de deuda, sino en cómo estar. Ningún país cancela deuda en términos netos con el sector privado en forma permanente, hasta extinguirla...

...El actual contexto cambiario induce hoy a captar dólares del mercado de capitales a través de la colocación de bonos para ordenar la plaza cambiaria, con el objetivo de preservar la estabilidad económica y el empleo. El desendeudamiento con el sector privado utilizando reservas del Banco Central hoy es una restricción si el objetivo es recuperar el control del mercado cambiario y evitar otros cimbronazos en la paridad luego del despido de Juan Carlos Fábrega...

...La eventual colocación de deuda en el mercado no sería para cubrir gastos corrientes (década del ’80) o desequilibrios externos (’90) ni incrementaría la deuda en forma neta, sino que sería para refinanciar vencimientos con el objetivo de aliviar las presiones financieras y políticas sobre las reservas..."
.

Para que se entienda: Zaiat dice que la política de desendeudamiento estuvo muy bien pero que chocó contra un límite que tiene que ver con cuestiones económicas, productivas y —también— políticas. Que es lo que venimos advirtiendo hace algún par de años. Vayan algunos ejemplos:

1. (diciembre/2011): “...la designación de Lorenzino puede enmarcarse en la negociación de un acuerdo con el Club de París para acceder luego al mercado de capitales. Hay que recordar que, de los integrantes de ese foro, los países europeos fueron hasta ahora los más permeables a un acuerdo, mientras que los EE.UU. mantuvieron una posición más dura. Lorenzino fue representante financiero del Estado argentino en Washington".

2. (septiembre/2012): “...poner un stop al debilitamiento que de las reservas del BCRA hacían las corridas cambiarias (...); resta ver si este cepo (...) no termina siendo un lastre en la economía, algo posible si el desdoblamiento cambiario oficializado se mantiene en el tiempo (ya que, como decíamos, no resuelve sino que agranda uno de los principales problemas estructurales argentinos cómo es el haber arribado a uno de los cíclicos cuellos de botella productivos en un sistema de altísima concentración). La necesidad de ingreso de dólares no puede supeditarse ya únicamente a "una buena cosecha que nos salve": quien esto escribe cree que está llegando el momento de hacer efectiva la razón de la selección de Lorenzino al frente de Economía y arreglar con el Club de París. Claro, no significa pregonar el viva la pepa endeudatorio, sino direccionar la inversión para el desarrollo...".

3. (abril/2013): “...Deben encontrarse caminos que permitan la inversión productiva, visto que la apuesta al mercado interno no es suficiente para quienes pueden invertir (...) Y si el Estado está dispuesto a ocuparse de algunas áreas, como hizo con YPF o al estatizar Aguas en manos de Suez y Agbar, encararlo con decisión, y no cuando ya es tarde y no queda otro remedio...".

A modo de comentario genial... FINAL, quise decir final (maldito subconsciente), anotemos que la nota de Zaiat está provocada —es claro— por la última corrida del blue y la salida de Fábrega del BCRA. A propósito de aquello, esta nota —de haber sido escrita antes— podría haberse intitulado "Economía: ¿el fin de la alvearización?" (y un lector, @LeandroMorzone, nos chicaneó al respecto). La pregunta es válida: ¿el litigio con Griesa/Singer, la presión devaluatoria, el discurso de CFK del martes pasado y la salida de Fábrega implican el fin del giro ortodoxo? Zaiat parece comprenderlo y se adelanta con la respuesta. Como marcan las autocitas, aquí coincidimos; y agregamos que continuar con el cantito “el dólar blue es ilegal como la cocaína, búh" es la verdadera falopa, compañeros, es por aquí, firmen al pie.

Si hay que hacer dos críticas entonces (algunos amigos pedirían que no haga ninguna), que sean estas: quizás este giro hubiera tenido una mejor aplicación llevado adelante inmediatamente luego de 2011 (el plan Boudou que mencionan en los Quinchos de Ámbito de la semana pasada y explicó Burgueño en mayo de 2013*; o el plan Scioli-Bein) y, una vez implementado, debió haber sido con decisión, reducción de subsidios incluida. Todo esto lo dijimos antes y con el diario del lunes parece sencillo, pero comprendemos que no es así: nada hubiera asegurado resultados y no podemos dejar de considerar la dinámica de último periodo de Cristina, con el agravante de que (por decisión propia) no cuenta con un sucesor/delfín con quien los factores de poder se vieran obligados a negociar. Porque si algo va quedando claro es que están esperando al próximo turno presidencial para ello y a éste sólo pretendieron arrancarle concesiones. Algo que el PEN no convalidó.

Pongamos punto final con el mantra de este blog humildón y narcisista: el futuro del proyecto nacional depende antes de la consecución de resultados en la gestión económica que de mil batallas culturales ganadas. Y a pelase'.

* Gracias, @CinAGCH

viernes, 3 de octubre de 2014

Evo de Bolivia


No es arriesgado pronosticar que Morales será el Presidente democrático de mayor permanencia en la Historia boliviana. Claro que hay razones para que ello ya sea así: históricas, pero también coyunturales. Desde el eternamente postergado indigenismo hasta un manejo bastante ortodoxo en algunos aspectos de la economía (niveles récords de reservas internacionales), el cese de la pasada y continua intervención norteamericana en el país (intercambiaba ayuda económica por sumisión a sus políticas, la anti-cocalera como bandera) y una muñeca política que lo llevó a lidiar tanto con intentos destituyentes (los liderados por la Medialuna rica oriental durante su primer gobierno) como con facciones de izquierda que lo desafiaban (la histórica COB, con la que recientemente “arregló”). Describir a Evo, a esta altura, sería para jardín de infantes. Quizás no tanto así describir a la Bolivia pre-Morales. Neoliberal, postergada, de exclusión como en casi todo el resto del continente… pero aún más. Perdió guerras con Chile, con Paraguay, fue saqueada por algunas familias que se enriquecieron en base al estaño y demás minerales. Esplendorosa en sus bellezas naturales: desde las selvas preamazónicas del norteoriental hasta la cordillera árida de su occidente. El Titicaca, el Salar de Uyuni, la Universidad de Chuquisaca. Hasta nos legó a Cornelio Saavedra. La Bolivia que conocí en los ’90 era profundamente desigual. Hoy continúa siéndolo, pero en mucho menor medida.

Pero basta de dibujar. Vamos a los bifes. Bolivia enfrentará elecciones nacionales en poco más de una semana, el 12 de octubre. Nadie espera que Evo Morales necesite una segunda vuelta para confirmar su triunfo electoral. Las encuestas, como es usual, no se ponen de acuerdo si Morales ganará por una diferencia mayor o –ligeramente– menor al 40% a quien resulte su inmediato perseguidor (aparentemente, Samuel Doria Medina). Citamos a El Deber, el diario de mayor tirada de Santa Cruz: “…en el estudio, realizado entre el 18 y el 29 de septiembre, la opción por el aspirante a la reelección por el MAS creció cinco puntos porcentuales a escala nacional, con 59% en intenciones de voto, desde el 54% que registró en la anterior encuesta, publicada el 15 de septiembre (…) Samuel Doria Medina, que sube a 18%, frente al 14% que anotaba en la encuesta anterior. Jorge Quiroga (…) se mantiene en el 9% registrado en la anterior...”.

Debo confesar algo antes de continuar: lo que me impulsó a este posteo fue la noticia de que aún en Santa Cruz, algo así como el summum de la legitimidad segmentada carriotista de Evo, Morales registra una intención de voto del 50%, frente a un 28% de Doria Medina y un 11% de Tuto Quiroga. Una caricia al alma, casi. Como esas pelotas “tomá y hacelo” en el área chica, Evo puede meter un gol de aquellos en escasos nueve días. Pero va más allá: Santa Cruz no tiene un representante compitiendo: Doria Medina es un empresario paceño, hombre del FMI y el Banco Mundial en los primeros ’90 y Jorge Tuto Quiroga un cochabambino a quien su tiempo de ser la esperanza blanca boliviana nunca le llegó. Fue, Tuto, vicepresidente de Hugo Bánzer Suárez –una suerte de Bussi más exitoso: militar y presidente de facto en su juventud, presidente democráticamente electo en sus últimos años– y presidente luego de la renuncia del anciano Bánzer. Durante los años dorados neocon bolivianos. Tan dorados que luego reasumiría Gonzalo Sáchez de Losada, el Goni, un boliviano agringado que ni siquiera podía quitarse el acento norteamericano de su castellano balbuceado. Luego comenzaría el estallido social que puso a su vice, Carlos Mesa, como interino y luego sí, Evo Morales. Mesa fue algo así como el Duhalde de Evo (no en términos partidarios, pero sí en referencia a lo político, con la convocatoria a una asamblea constituyente y el referéndum que recuperó la propiedad de los hidrocarburos para el Estado Boliviano).

Si Hugo Chávez hizo del chavismo el peronismo venezolano, Evo Morales es, directamente, el peronismo boliviano: vio a los excluídos del sistema y los incluyó.


Apeló a gestos políticos fuertes (corrió a cuanto embajador norteamericano le pusieran adelante) y a cierto pragmatismo en el manejo de lo público (a pesar del poco expertise de los ejecutantes de sus políticas). Tantos años al frente del poder ejecutivo y los números que hoy ostenta deberían ser prueba suficiente para soportar cualquier tesis que lo avale. Aunque ya advirtió que no buscará, luego de su seguro triunfo, reformar la Constitución para buscar un nuevo mandato (y los futurólogos piensan en Álvaro García Linera, su vicepresidente y mano derecha desde siempre, como su “natural” sucesor), podemos decir que hay y habrá Evo Morales para rato en Bolivia.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia: carta del Indio Solari a Rod Stewart

A pesar de que Rod nació en Londres, es como Natalia Oreiro (!), que nadie cree que sea verdaderamente uruguaya (pero Escocia ni siquiera tiene a Catherine Zeta-Jones). Y como perdieron los secesionistas, copipasteamos nuestras agudas reflexiones tuiteras:

— ¡El que no salta es un inglés! ¡El que no salta es un inglés! *no salta el 54% de los escoceses*

— ¿Y la mesa de Necocheland?

— Los secesionistas celebraban su victoria en Pericoburgh.

— Escoceses putos, no se ponen los pantalones largos.

— La carta del Indio Solari a Sean Connery.

— Otra carta de Solari a Ian Anderson. Termina con un “vo' seguí soplando la flauta traversa nomá'".

— Soplar la gaita = soplar la quena.

— Calma, radicales escoceses, que faltan cargar las mesas de The Slaughtering (La Matanza)

— Slaughterinburgh, en el Conurbano británico, evidentemente no está gobernada por Barones.

— Pierden un plebiscito. Toman whisky.

— Lo que dice Alex Salmond. Y cómo lo dice.

— Que Escocia pretenda separarse de Gran Bretaña es como que Mendoza planteara independizarse de Chile *lo multa el INADI, la Conmebol, Vila, Manzano...*

— La guerra de secesión en tiempos gay-friendly *lo denuncia Alex Freyre*

—The number of Braveheart's jokes is too damn high.

— La secuela de Braveheart: Babeheart.

—Escocés secesionista / qué amargado se te ve / vos sos hincha de Mel Gibson / y lo míras por TV #IsSong

— #IsSong2: Escocés secesionista / qué amargado se te ve / proyectaste una de piñas / te salió El Paciente Inglés

— Olé olé / olé olá / vamo' todo' junto' / a granbretañear / si so' de Escocia, ¡puto! / te queré' matá'... #Song3

— Finalmente, CAMERON tuvo un buen DÍAZ:

lunes, 15 de septiembre de 2014

La Cámpora: ¿del consumo de poder a la generación electoral?

Se pueden realizar múltiples lecturas del acto de La Cámpora el sábado en Argentinos Jrs. Ciertamente el camporismo celebra la convocatoria (no es exagerado decir que no existe hoy aparato que convoque así; las últimas movilizaciones de Moyano y Barrionuevo lo certifican) y que Máximo Kirchner fuera el orador final del evento. El antikirchnerismo militante, por otro lado, centró su análisis en el desafío que implica nominar a Cristina para una re-reelección y en el carácter dinástico de la portación de apellido. La tapa dominical de Clarín fue sintomática: “Volvieron a caer la imagen de Cristina y la del gobierno”, cosa que no podría achacarse, claro, al acto de anteayer.


Vamos con algunas reflexiones al respecto. La primera es que no se entiende la necesidad de seguir colocando a la Presidenta en el centro de un escenario que nunca abandonó; fue lo que hizo su hijo cuando señaló las dificultades que tendría la oposición para ganarle. (Para nosotros, que venimos analizando el proceso electoral brasileño, éste sería aún más relevante en términos comparativos). El massismo digital celebraba luego las palabras de Máximo, recordando que Massa pidió el voto para “parar la re-re” y “lo hizo”, otro exceso de relato épico sin fundamento alguno en la realidad, sólo en el business del país dividido. Entonces, relanzar la fallida esperanza de una re-reelección, además imposible, es contraproducente y de corto vuelo. Pero logra algo: abonar el campo para el republicanismo versión Sabsay. Por si lo anterior no bastara, sirve para movilizar a la chanza y para el divertimiento del universo extra-camporista. Y me entristece. Más si consideramos que el pedido no le agrega nada al oficialismo: el escenario aún se ordena según las coordenadas gobierno/oposición, kirchnerismo/anti-kirchnerismo, peronismo/republicanismo socialdemócrata a la europea y cualquier otra dicotomía similar que quieran pensar.

Pensemos en términos electorales: no les sirve a Scioli o Randazzo, que basan su fortaleza en otros aspectos: el gobernador de la PBA en su historia dentro del espacio y su capacidad para ser el oficialista menos kirchnerista, Randazzo en la gestión en documentación, transporte y en ser el oficialista más K que mide. Sí les sirve a Massa y Macri, y podremos observarlo en estos siguientes días. Esta reflexión tiene justificación: vaya si hemos escrito largo y tendido en este blog sobre la inconveniencia de engordar al adversario y disminuir las chances de los propios.

Retornemos a la convocatoria. ¿Sólo sirvió para apuntalar a Cristina? No, fue antes un acto para consolidar a la propia organización, una demostración de músculo y un modo de continuar aglutinando a la militancia. También un mensaje hacia el afuera peronista al que hizo referencia Máximo al decir que el Frente para la Victoria es más amplio que lo que allí estaba presente. Traducido: pueden contar con nosotros… o no. Y es cierto, pero también advertimos que alcanzar un equilibrio será tarea delicada. ¿Cómo contar con el camporismo sin que éste convierta la campaña en un plebiscito de los años kirchneristas? Como venimos sosteniendo: la relación continuidades/cambios podrá inclinarse hacia la primera en términos electorales si y sólo si la economía acompaña. Y la posición de La Cámpora es de continuidad pura, imposible sin Cristina en la boleta (a modo de ejemplo, es distinta la del Movimiento Evita, que planteó la necesidad de mirar más allá de la defensa de lo realizado).

El capítulo Máximo Kirchner no puede ser soslayado: es innegable que la militancia kirchnerista se entusiasmó. Hay allí un germen de ruptura: la organización juvenil se nucleó siempre en torno a la electorabilidad de Cristina (por eso reclaman un dedo de CFK que señale al candidato) y ahora pretenden trasladar ese liderazgo a la siguiente generación Kirchner. ¿Podrán hacerlo? Para quien escribe resulta muy difícil (sino imposible) pensar en Máximo encabezando alguna boleta el año próximo, condición necesaria para sentarse a dialogar en la mesa peronista (no sería así, claro, en la mesa del radicalismo). ¿Alcanza con un acto masivo? La lógica militante es distinta de la lógica electoral y tenemos en nuestro país el ejemplo de Víctor De Gennaro. Martín Rodríguez resumió recientemente los años kirchneristas bajo las coordenadas “Orden y Progresismo”; podríamos traducirlas como gestión e ideología. ¿Alcanzaría sólo con lo segundo? Otra pregunta: la militancia camporista miró siempre hacia Cristina, ¿es posible que pose en cambio su mirada en Máximo mientras CFK está aún presente? Trocar la lógica de consumo de poder por la lógica de una generación electoral implica tiempos y herramientas distintas a las de un recambio cupular en una estructura piramidal. Significa, en cambio, hacer política de cara al electorado. O como suelen advertir los politólogos en sus elaborados papers académicos, antes de olvidarlos en la mesa de algún bar: implica meter la gamba hasta la rodilla en el barro, y no precisamente el de la Historia.

* Imagen: @srodriguezrey

jueves, 11 de septiembre de 2014

Brasil: empate técnico entre Dilma y Marina para la segunda vuelta

Mientras en nuestro país se debate la ley de pago soberano (es un modo de decir, los argumentos opositores se reducen a no votar una ley del oficialismo), y el debate mediático está motorizado por las declaraciones oportunistas e irresponsables de Ivo Cutzarida o VHMorales, pasan cosas más importantes en nuestro subcontinente: las elecciones en el hermano país vapuleado por Alemania y Holanda.

Un digresión antes: considero importante la ley de pago soberano, pero no implica modificación efectiva alguna en el litigio que mantenemos con los fondos buitres prohijado por Griesa. Sí representa(ba) una oportunidad para demostrar que la defensa de la soberanía y las arcas estatales son una cuestión de Estado, pero es evidente que se privilegia la disputa electoral. Imagino a Paul Singer contento con el accionar de nuestra oposición vernácula, que adelanta una posición más amistosa hacia sus intereses en caso de resultar elegidos en 2015. Cerramos y retornamos a Brasil.

Sorprende la escasa repercusión que en nuestro país recibe el proceso eleccionario brasileño. Sostenemos, casi en soledad, que “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". Marcelo Falak lo confirma en Ámbito: «...creció con fuerza la posibilidad de una derrota del Partido de los Trabajadores, único garante de un bloque fuerte. Las restricciones argentinas a las exportaciones, las polémicas comerciales recurrentes y los controles cambiarios que complican la repatriación de dividendos de las empresas extranjeras son un permanente motivo de irritación política en los socios regionales del país. Esto se tradujo en una intensa presión empresarial para que Brasil pueda negociar en soledad acuerdos de libre comercio con otros países y bloques , lo que convertiría al Mercosur en un bonsái y, a través de la llegada masiva a su mercado de nuevos y más eficientes competidores, condicionaría las posibilidades de desarrollo industrial de la Argentina (...) El plan es, entonces, promover acuerdos comerciales de "dos velocidades" para los distintos miembros del bloque , algo que ni siquiera debe ser negociado entre la Argentina y Brasil ya que, explica la plataforma, ello es compatible con el Tratado de Asunción. En pocas palabras: con Marina presidenta, Brasil se cortaría en soledad en las negociaciones internacionales . El objetivo estratégico es, explica, avanzar en la integración con la UE, con la Alianza del Pacífico y con los propios Estados Unidos...». No sería distinto con Aecio Neves, y la propia nota de Ámbito da cuenta de ello. Los mentideros brasileños cuentan que el propio FHCardoso, líder del PSDB que postula a Neves estaría inclinándose por dar soporte a Marina y el PSB. Podríamos incluir ese dato en aquel posteo en el que trazábamos paralelos entre el proceso electoral brasileño y el que enfrentaremos en nuestro país el año próximo: aquí también cualquier opción opositora funcionaría a modo de colectora para la opción republicana que acceda al segundo turno electoral.

A escasas tres semanas de la primera vuelta, no ha habido en Brasil algún vuelco en el electorado, pero continúa la tendencia evidenciada en las últimas semanas, que avanza hacia un escenario de polarización y empate entre la presidenta Dilma y Marina Silva. Decíamos que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage". Ahora Datafolha, la consultora estrella a la que vienen y venimos siguiendo, entrega números más alentadores: “...en relación al primer turno, la presidenta osciló un punto para arriba, y Marina un punto hacia abajo, aumentando la diferencia entre ellas a tres puntos, también dentro del margen de error: 36% para Dilma y 33% para Marina..." —Aecio conserva una intención del 15%— “...Para el segundo turno cayó a cuatro puntos la diferencia entre ellas, lo que resulta en empate técnico (47% para Marina y 43% para Dilma). La semana pasada Marina estaba al frente con 48% de las intenciones de voto contra 41% de Dilma...".

Como podemos ver, luego de la irrupción del fenómeno Marina posterior a la muerte de Eduardo Campos, la tendencia hacia la convergencia se ha acentuado. Esto incrementa las chances de continuidad, lo que redituaría en beneficios políticos y económicos para el bloque regional y la Argentina. Es preocupante, en cambio, observar que hay dirigentes en nuestra oposición que observan la posibilidad de Marina Silva con esperanza, a la espera de que una alternancia en Brasil propicie un efecto contagio en nuestro país.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Marina Silva, la esperanza negra de los mais blancos do mundo

Un golpe de vista al esbozo de programa de gobierno elaborado por (o para) el PSB y Marina Silva permite —en un plano referencial— inferir que un gobierno de esta coalición se encontraría a la derecha, en términos económicos y sociales, del Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma. Como dijimos, al tiempo que forzábamos algunos paralelos entre el desarrollo electoral brasileño y el de nuestro país, “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". No es necesario ser un genio para sostenerlo, aunque no invalida la caracterización y este bloguero la agradece: voçe e amablinho, muito obrigado. Veamos.

En primer término, podemos jauretchearla y decir que si tengo alguna duda, sólo debo leer que Silva entusiasma al Wall Street Journal para rápidamente comprender qué posición tomar. También The Guardian saluda sus posibilidades: Marina es vista como la esperanza negra de los mais blancos do mundo. Tiene fortalezas como candidata: parece más brasileña que Dilma. Más pobre también. Es ecologista, la primera “green" con posibilidades de comandar uno de los pulmones del planeta. El sueño de toda Camila Speziale, claro. En este frente podemos plantar nuestra segunda bandera de alerta: ¿una agenda de sustentabilidad ecológica es lo que necesita un país con los bolsones de pobreza endémica que tiene Brasil? Recuerdo las palabras de Chico Buarque al ser consultado sobre la internacionalización de la Amazonia: ¡internacionalizame ésta! (bueh, no lo dijo así, sino que si vamos a ser sucios comunistas incluyamos también al petróleo y a las finanzas de los países ricos).

Podríamos además ponernos en moralistas y preguntar quién financia a Marina, pero la que tiene discurso carriotista es ella. Sí sabemos quiénes se alegran con su crecimiento. Retornando al primer párrafo, su programa económico implica fernandohenriquecardosismo al palo: “...apertura comercial, ajuste fiscal, cambio libre sin intervención estatal y empresas del Estado que probablemente serán desguazadas y parcial o totalmente privatizadas (...) se compromete a mantener los planes de vivienda popular. Sólo que con una condición: que sean financiados por los bancos privados (...) Este tipo de “perlasprogramáticas constituye junto con la independencia del Banco Central, una conquista de los mercados financieros, la explicación del entusiasmo demostrado por los operadores de la Bolsa de San Pablo, que pega saltos significativos cada vez que aumenta la popularidad de Marina Silva...". ¿Pero por qué sería antes una derrota del PT que una victoria de Marina la que tendría consecuencias sobre el subcontinente? Porque como en Argentina, como en Bolivia, Venezuela o en Paraguay previo al golpe a Lugo, las facciones opositoras se entregan para —o pretenden— un cambio de orientación que les permita dejar atrás esta década pos neoliberal, en la que los Estados fueron fagocitando márgenes a los actores económicos dominantes. Aún dentro de economías latinoamericanas más dependientes de los flujos externos como Perú podemos observar este fenómeno, y las críticas reales al gobierno de Humala se relacionan mucho con la postergación de algunas transnacionales debido al ingreso de la brasileña Odebretch al mercado.

No debería ser necesario remarcar la importancia de nuestra sociedad comercial con Brasil. Este mapa muestra de dónde proviene el grueso de nuestras importaciones y Pagni nos recordó recientemente que cada vez que el PBI brasileño cae un punto, las exportaciones argentinas a ese mercado se reducen entre 2,3 y 3,1%". Pero podríamos suponer que un gobierno de Silva haría crecer a Brasil 10, 20 o 50 pp al año, ¿por qué no? (bueno, no; y sabemos lo que significa en términos de sufrimiento humano un programa neoliberal), pero supongamos. Deberíamos entonces pensar en la cuestión política, que debería ser en un mundo ideal la que prefigurara lo económico. Y en ocasiones hasta ocurre así y todo. Los deseos de la fauna opositora nuestra (y de otras latitudes) por triunfos de Capriles antes o Silva ahora serían incomprensibles sin considerar la sinergia operada entre el PT y el kirchnerismo en nuestro país, y con el resto de los populismos latinoamericanos que no adhirieron al Consenso de Washington. De algún modo estos regímenes se prohijaron entre sí, pero comprendiendo el peso simbólico y efectivo de Brasil. ¿Evo sin Lula y Kirchner? ¿La caída del ALCA? ¿El pago de contado al FMI? Que Dilma deba defender esa política exterior habla de lo que podemos esperar de cualquier opositor en materia de integración regional.

El desafío Marina obligó a Dilma y al PT a una estrategia de polarización más abierta, algo que el kirchnerismo supo aprovechar en momento de la resistencia cuando habló de visibilizaciones e invisibilizaciones. Desangelar, en último sentido. Los primeros números parecen avalarlos, ya que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage). Marina Silva y canta melodías de antaño, pero nada está escrito en piedra aún, y elegimos repetir el concepto con el que cerramos el posteo anterior: en 2015 seremos nosotros quienes enfrentemos una disyuntiva similar. Igual: brasileiro, voçe se morfó sietinho.