domingo, 16 de noviembre de 2014

Encuesta nacional de Bacman: FpV, PRO, FR y FAUnen

Leemos en P/12 la última encuesta de CEOP (1085 personas entrevistadas de todo el país, en los últimos días de octubre): FpV 33,7%; PRO 18,1%; FR 15,5% y FAUnen 12%. Sabemos que difícilmente una encuesta hubiera arrojado estos valores en octubre del año pasad… Pará, ¿sabemos? Si observamos los números nacionales de las legislativas/2013 veremos que para Senadores éstos resultaron así: FpV 32,13%; PRO 14,23%; UNEN 10,04% y FC(SdeE) 4,37%. Para Diputados: FpV y aliados 33,15%; UCR, PS y aliados 21,38%; FR y aliados: 17,03% y PRO y aliados 9%.

Entonces, ¿son tan sorpresivos los porcentajes de CEOP (Bacman)? Un par de apuntes apresurados nos permitirían algunas herejías: 1) los humores sociales están bastante más a salvo del bombardeo mediático que lo que el kirchnerismo duro querría reconocer. 2) la situación económica, complicada por inflación, restricción externa, recesión, presión devaluatoria vía dólar blue, no es percibida como algo terminal ni mucho menos. De otro modo los resultados y las campañas de todos los aspirantes serían muy distintas. 3) el desangre del republicanismo tradicional (UCR+PS+CC) a manos del PRO y el FR permite comprender las fotos del radicalismo con el PRO o el FR en las provincias (nuestra evaluación sigue siendo la misma: no implican armados. Es fotopolítica y no movió votos). 4) lo anterior certifica que FAUnen, PRO y FR disputan el mismo electorado (y de ahí los espasmos republicanos del massismo, el ataque furibundo de Carrió a Massa y el intento de Macri por seguir siendo una tercera vía pura). 5) la estrella de las pasadas legislativas, Sergio Massa, no pudo capitalizar más allá de octubre su triunfo en PBA: ni garrochismo ni postkirchnerismo.

Pero retornemos a Bacman. Sabemos que toda encuesta es una foto y que todo encuestador tiene un empleador, pero hace trampa el de CEOP. Un poquito, al menos, cuando advierte que “…dado que el PRO o el Frente Renovador son todavía marcas poco conocidas, la encuesta se hizo preguntando por el PRO de Mauricio Macri o el FR de Sergio Massa…”. Traducido, la encuesta arroja números para el FpV como conjunto, sin personalizar, y para Macri y Massa como candidatos. Artilugio válido, porque permite una aproximación más ajustada a la realidad del voto que –debemos reconocer– aún debe estar lejos de definiciones terminantes (el casi 16% del NS/NC es botón suficiente). Preguntar por el PRO o el FR hubiera arrojado quizás datos más desalentadores para esas fuerzas. Son las ventajas y desventajas de los partidos unipersonales: tienen candidato puesto y, a la vez, no poseen la ventaja de unas PASO que generen expectativa.

Se entiende bajo ese cristal la evaluación de Bacman: “...al FpV le conviene tener unas PASO porque todos los candidatos tienen votos para aportar. Tanto Scioli, como Randazzo, Sergio Urribarri, Agustín Rossi o Jorge Taiana. Sería muy importante para el FpV la competencia que tire hacia arriba la intención de voto…”. Entonces, si bien coincido en todo lo demás que marca el encuestador (cómo se vota en una presidencial, la potencia de la marca PJ-FpV y lo referido a gobernabilidad), no estoy de acuerdo con esa evaluación. Y aquí retornamos al debate bloguero de la semana anterior: ¿cuál sería la mejor estrategia para el FpV? ¿PASO, lista de unidad, polarización? Mi humilde evaluación es que las PASO sólo serían un lastre si disminuyeran la intención de voto del espacio y de quien se perfila en punta, hoy Scioli. Si en cambio ambos porcentajes se mantuvieran, unas PASO no sólo serían deseables sino que potenciarían a ambos, PJ-FpV y el candidato que de ellas emergiera. Pero unas ordenadas, en la que los precandidatos fueran un par y no legión, porque hay que cuidar al de arriba, pero también a los de abajo. La pregunta sería: ¿aportaría que hubiera más de un candidato para expresar al núcleo duro kirchnerista? La polarización se daría luego en las generales, ordenando el voto K – anti K. Aquí comprendemos contraproducente trasladar esa polarización al interior del dispositivo oficialista, cuando sólo la unidad del espacio daría soporte a la especulación de Bacman: “…si se descartan los no sabe/no contesta, el porcentaje trepa al 40 por ciento. O sea que la posibilidad de ganar en primera vuelta está…”. Es dable pensar, claro, que ese 16% puede inclinarse en mayor medida hacia el carril de la oposición, así como también que en una hipotética segunda vuelta el resto de las fuerzas podrían funcionar como colectoras del candidato opositor. Como vemos, todo puede pasar, incluso que el PJ-FpV se alce con el triunfo en primera vuelta.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El debate del FpV hacia 2015: ¿polarización o… sciolización?

Los blogs han muerto, viva Twitter –dicen–, pero en la semana que pasó Artemio, Abel Fernández, Ezequiel Meler y Manolo se empeñaron en desoír esa sentencia. Sigan con twitter, señores: sí, viraliza mejor; sí, es más efectivo para el punch; sí, qué piola (?), pero no es la espuma de la espuma para sostener razones que vayan más allá del “…y tu vieja en calzones”. El debate bloguero al que hacemos referencia giró en torno a las posibles estrategias del FpV hacia 2015. Polarizar o no polarizar, kirchnerizar o peronizar, Scioli sí o el manco hijo de mil puta no. Rápidamente se circunscribió al último tópico, debemos lamentar, pero lanzados al ruedo por Abel –que enloda a este humilde servidor en el barro de la heterodoxia o el librepensadorismo (!) realpolitikero– nos sentimos impelidos a intervenir.

Un apunte lateral para empezar y que el kirchnerista emocional se golpee la cabeza contra la pared como yo cuando suspenden un partido de River: todos hablan de Scioli. Puntito inteligente para el sciolismo. Ahora, por favor, lloren. Pero no se enojen con este bloguero de narcisismo hipertrofiado, porque ya habíamos advertido que era la propia cúpula kirchnerista la que hacía lo posible por evitar la emergencia de cualquier liderazgo que pudiera fungir como heredero. Hay mérito de Scioli, pero es antes esa la razón por la cual hoy está en pole dentro del FpV y es el único que visita provincias con el traje de candidato (aunque Taiana y Rossi estuvieron el viernes en el Chaco de Capitanich).

¿Es Scioli un fatalismo? Y, no lo sería si en 2015 crecemos al 8%... Pero vamos por partes.

¿Polarizar o no polarizar? La tesis de Artemio se sostiene algo así: Cristina es dueña de los votos del FpV. El FpV tiene un piso del 33%. Entonces polarizar, en su acepción, implica que el candidato del espacio debe ser K puro para que CFK pueda efectivamente trasladarle el total de “sus” votos. Aquí ya habíamos criticado la hipótesis del piso porque, les guste a los salvajes unitarios o no, los peronismos provinciales cuentan votos propios. Politics 101: es la coalición que uno es capaz de ensamblar la que tributa la totalidad de los votos. De otro modo no serían necesarios los partidos, las alianzas, la transversalidad, la concertación plural… el peronismo. Y esa, estimados, es en realidad la tesis del PRO de Durán Barba y Macri.

Por si lo anterior fuera poco, desde su primer desliz apresurado acerca de la manera de encarar la negociación con Griesa y los buitres, Scioli comprendió que en esta etapa debía asegurar los votos del espacio FpV, asumiendo sin beneficio de inventario el discurso y praxis del oficialismo. El propio kirchnerismo colaboró para hacer esto posible, alvearizándose respecto a su etapa cuasi dogmática circa el 54%. Claro, esto no fue tanto un logro de Scioli como una consecuencia del desafío Massa2013 y un saludable retorno a una visión más realpolitikera que voluntarista-ideológica.

–Pero, ‘pará un cachito, ¿y entonces… polarizamos o no?
–Ya vamos, aguantame. ¿Qué sería kirchnerizar o peronizar la campaña? Esto me parece más importante que plantear una polarización, ya que ésta será una consecuencia inevitable del devenir de estos años y más aún desde 2008. Al asumir el discurso más K, Scioli comprende que el eje del debate es aún oficialismo-oposición, que equivale a kirchnerismo sí o no. Y aquellas encuestas de hace unas semanas daban cuenta de que el ánimo social va más por el lado de la continuidad con cambios que de su espejo, los cambios con continuidades que Macri y Massa se apresuraron a revivir, en un intento de caprilización que habían abandonado, obligados en parte por la disputa que sostienen entre sí por el espacio de representación opositora.

–¡Qué manera de dar vueltas, macho! E’ corta la bocha: ¿kirchnerizamos o peronizamos?
–Bueno, depende de lo que entendamos por eso.
¿Kirchnerizar es plebiscitar los 12 años desde 2003? ¿Plantear sólo continuidades sin cambios? Entonces peronicemos, porque –como dijimos– lo anterior será consecuencia inevitable de estos años batalla cultural, y además –dato para nada menor– no es posible plebiscitar sin Cristina en la boleta. ¿Peronizar implica entonces cambio? No necesariamente, pero sí abre la compuerta de plantear futuro. Profundizar sí, pero el tema es cómo. El para qué, en cambio, implica peronismo y kirchnerismo en dosis iguales porque el último es el avatar actual del primero: empleo, salario, defensa del mercado interno. Tender hacia la justicia social, para resumir. Sólo el sciolismo y el Mov. Evita están mirando hacia adelante, pero cualquiera sea el candidato del FpV no debe hacer sino lo que viene advirtiendo Taiana: plantear una agenda de futuro (y habla de reforma tributaria, algo fundamental). En la acepción naranja esto vendría a ser algo así como “tuvimos crecimiento, ahora tengamos desarrollo”. ¿Desarrollo es eso que puso recientemente a Dilma al borde del knock-out: servicios públicos, salud, educación, transporte, infraestructura? Ojalá. Las demandas de segunda generación le ganan por goleada a la demanda por darle bronce al kirchnerismo, sobre todo porque el kirchnerismo mismo las generó, al modo en que explicaba Huntington. El presente es duro y muchas veces injusto, esperemos que la Historia no lo sea. Si no la escribe Luis A. Romero, puede ser. Pero vayamos cerrando este razonamiento antitwittero…

–Ah, ¿ahora se pone divertido?
–¡Claro!
–Era irónico lo mío…
–(…). No importa.
La tesis de este blog, desde hace un buen tiempo (puede remontarse a los tiempos del quiebre con Moyano), es que estrechar los límites de la coalición que da soporte al oficialismo no hace a la posibilidad de desarrollar un programa de gobierno. Luego del 54% vimos que no alcanza con el PEN + Congreso porque lo formal de la democracia termina allí pero la sociedad es más ancha (en razón de esos poderes que no se someten a las urnas). El quiebre del peronismo en la PBA el año pasado agregó un condimento más a lo anterior, disgregando aún más el poder, lo que sólo puede derivar en un gobierno post kirchnerista más débil, cualquiera sea su signo político. Por lo tanto, la respuesta cae de madura: es necesario ensanchar el sistema de alianzas. La teoría de Artemio es funcional a mantener el poder hasta 2015, pero no para reproducirlo hacia 2016. Por si hiciera falta un ejemplo –éste de política económica–, el modo en que el oficialismo paró el último intento de corrida y presión por devaluación: la emisión de uno (o dos) bonos dollar-linked (lo que además da por tierra aquello de que son los pequeños ahorristas los que generan la brecha entre el dólar oficial y el blue).

Una reflexión más para terminar: es poco más que extraño que sea el kirchnerismo, de corte tan centralista en su conducción y concentrado en el puerto, el espacio que tiene una visión más federal del país. Es más extraño aún que Scioli, gobernador de la PBA, aparezca como el más federal de los tres candidatos que hoy danzan al tope de las encuestas. Aún para un cripto-sciolista de bajas calorías como este bloguero.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Elecciones legislativas en EE.UU.: Obama lame duck (o lame black swan)

Los demócratas siempre me impresionaron como nuestros boinas blancas, timoratos y tan citadinos; los republicanos, en cambio, ostentan ese ansia de poder que los emparenta a nuestro peronismo. También en los modos el paralelismo garpa, aunque el bipartidismo yanqui tiene mucho del gerenciamiento de la política que Horowicz llamó democracia de la derrota. ¿Se pueden trazar más paralelos? El GOP tiene algo de peronismo en la base de su composición social... si EE.UU. no fuera un país de inmigración, ya que latinos y afroameri... y negros, bah, suelen optar por los demócratas (auque las últimas elecciones vienen mostrando que ese postulado puede ser puesto en duda). Es más complicado, claro, pero los demócratas hacen pie en las grandes urbes y los republicanos son más fuertes en los estados conservadores, sobre todo los del cinturón bíblico. En términos económicos ambos son liberales, aunque los demócratas tendrían un poquitín más de sensibilidad social y menos cariño por las reaganomics. Pero todo esto es una descripción superficial introductoria a dos notas que explican bastante acabadamente la paliza que los republicanos le propinaron al partido Demócrata en las legislativas nacionales/ejecutivas estaduales de ayer. El primero es un análisis previo que por su nivel de aciertos bien podría haber sido escrito con los resultados puestos. El segundo es del NYT y tiene un dejo de nostalgia por los tiempos de Obama que podrían haber sido y no fueron. Ahora que lo pienso, un poco como todo el mundo, hasta los muchachos que votan los Nobeles. No es el caso de este blog, claro, que hubiera votado (!) por Hillary en la interna, ante la presunción de que podría ser una presidenta más fuerte que el hawaiiano musulmán y marxista. ¿Debido al origen sureño de la carrera política de los Clinton en Arkansas? ¿A causa de la pelea que sostuvieron cuando el impeachment? ¿O sería que Barack impresionaba como una copia de presidente hollywoodense interpretado por Morgan Freeman, bueno hasta el hartazgo? En fin, basta de divague.

El análisis previo nos presenta un mapa de situación que debería haber jugado en favor de los demócratas: “…Hace seis años, cuando Obama ganó la presidencia y el partido ganó el control de las dos cámaras del Congreso, la tasa de paro rozaba el 11%, el déficit federal iba camino del 10% del PIB, el sistema financiero se hundía, la economía se contraía a un 8% anual (…). Seis años después el paro está por debajo del 6%, el déficit por debajo del 3%, los bancos son estables y tienen un sistema regulatorio completamente nuevo, la economía crece por encima del 3% (y lleva años de expansión continua) (…) el partido aprobó la mayor expansión del estado de bienestar americano desde los años sesenta (la reforma de la sanidad) y los salarios finalmente están empezando a repuntar (…) los resultados de los últimos seis años dan para estar orgullosos… pero los demócratas van a perder estas elecciones horriblemente de todos modos…

…la campaña de Obama y el partido demócrata ha sido bastante vergonzosa. El presidente es bastante impopular, en no poca medida porque ha sido incapaz de vender sus éxitos, y el su partido en vez de plantarse y decir que las cosas van bien se ha pasado los últimos meses haciendo lo que saben hacer mejor, esconderse para que los republicanos no les peguen. La campaña del GOP, mientras tanto, ha sido peculiar: quejarse que Washington no funciona (en no poca medida por su culpa), decir que la Casa Blanca está llena de inútiles que no han conseguido detener la epidemia de ébola en Estados Unidos (que no existe), decir que ISIS va a dominar el mundo de forma inminente (no) y prometer que van a bajar impuestos (eso siempre)…”
.

Bueno, he ahí un link más entre los demócratas y nuestra UCR en el poder (y –ay– con el kirchnerismo en modelo 2012/2013): los problemas de comunicación. What we´ve got here is failure to comunicate. Some men we just can reach… En fin, debe ser más profundo, y quizás se encuentre ligado a un problema de autoridad o a la incapacidad para liderar en un momento determinado. Nothing is for ever, cantaba Rudolph Páez. Un exceso de consensualismo, de diálogo, ejecutado conscientemente por Obama desde el inicio de su primer mandato. El análisis de Roger Senserrich continúa y volveremos a él para cerrar. Vamos con el análisis post electoral de Ross Douthat, bloguero (!) del NYT. Pinta el panorama para el Great Ol' Party luego de los comicios: “..Control del Senado, victorias fáciles en estados en los que se corrían carreras empatadas y victorias aún más fáciles en estados republicanos, un final para comerse las uñas en Virgina y una victoria inesperada en Carolina del Norte (…) baste decir que lo que esta noche vimos aparecer no encaja fácilmente en los modelos que vienen siendo aplicados para analizar la política norteamericana –modelos que permitieron prever una buena performance republicana pero no una tan buena, esta barrida tan geográficamente extendida. Bajo esta luz, estos resultados refutan implícitamente la escuela de análisis y estrategia “el pasado es prólogo” que observa tendencias existentes y asume que éstas pueden sólo continuar, que estudia estrategias ganadoras y asume que pueden repetirse a perpetuidad...

…En este caso, lo que fue sobrestimado y juzgado erróneamente fue la efectividad del plano (blueprint en el original) demócrata de 2012, con su atractivo de cuestiones sociales y selección de votantes target ligados a la tecnología que se suponía funcionaban en tándem con tendencias demográficas para cementar una nueva coalición socialmente liberal y multicultural que hiciera insostenible la posición del GOP, obligándolo a un reboot ideológico (…) Por el contrario, los políticos republicanos y su partido se las arreglaron para adaptarse, y –como suele suceder– cuestiones que resonaban en un contexto político determinado aparecen como menos importantes que los fundamentals en otro contexto…”
. Douthat parece demasiado pesimista, pero termina al estilo de los panfletos de izquierda, en los que cualquier situación es en realidad una oportunidad para el advenimiento de la revolución del proletariado. Dice: “…es una elección, es una legislativa, la estructura de las fuerzas sociales todavía pintan bien para los demócratas y su coalición presidencial puede ser reensamblada por Ella (¿Hillary?) en 2016…”.

Debo advertir aquí que no considero equivocado el razonamiento: esta derrota no implica per se un triunfo republicano en 2016. Lo que sí, no creo que todo pueda atribuirse a la (mala) imagen poco ejecutiva que actualmente presenta Obama. Recapitulemos: elecciones ejecutivas 2008 ganadas por los demócratas, legislativas 2010 por los republicanos, ejecutivas de 2012 para los demócratas y las elecciones de medio término de ayer nuevamente para los republicanos. Obama fue lame duck (pato rengo) o lame black swan (cisne negro rengo) desde 2010 por mérito republicano y desde 2008 por responsabilidad propia debido a su espíritu pactista/conciliador. Su aporte más reformista fue la Health Care y pasó lavadísima por el tamiz del GOP. Aun así pudo revalidar su primer mandato. Pero adelantamos que volveríamos con Senserrich para finalizar. Coincidimos ampliamente cuando el analista sostiene: “…el mejor predictor de voto en las presidenciales es cómo va la economía, en las legislativas sin embargo es la popularidad del presidente (…) la valoración del jefe del ejecutivo tiene poco que ver con los resultados económicos (…) y mucho con cosas más generales como imagen de competencia, el nivel de rencor partidista en Washington, crisis fuera del control del gobierno pero que son vistas como su responsabilidad igual (…). Los medios leerán grandes mensajes en los resultados del martes, pero la realidad seguirá siendo la misma: Estados Unidos va (bastante bien), Washington seguirá bloqueado, el presidente está ya bastante de vuelta de todo…”.

lunes, 27 de octubre de 2014

Fiesta de fin del populismo: se suspende por lluvia

Uruguay es un caso raro y probablemente Mujica haya sido el menos “anti argentino" de los últimos Presidentes orientales (recordamos a Batlle). Retornará Tabaré y y es probable que hable con Kerry para solicitar la ayuda de EE.UU. en una muy posible (!) guerra contra nuestro país. No muy latinoamericano/populista/de izquierda, dirán ustedes, pero si gana Lacalle tenemos la obligación moral de adoptar la doctrina Bush y declarar un ataque preventivo contra Punta del Este. El Gral. Sabbatella ya está preparando a las tropas, por si acaso.

Pero lo verdaderamente importante era que ayer ganara Rive... Dilma, Dilma en Bras... ¡y River también, qué carajo!, pero el triunfo del PT en Brasil tiene un significado más profundo para la región y, particularmente, nuestro país. Puestos de trabajo en automotrices, comercio exterior, balanza comercial y apoyo político a organismos políticos sudamericanos podrían haber sido las primeras víctimas. El Mercosur, que nadie niega necesita de un impulso (del que carece en épocas de vacas flacas), podría haber sido su víctima última. En definitiva, nada quita que Dilma pueda realizar correcciones al rumbo actual del anterior entramado —demanda fundamental del complejo industrial paulista—, pero no significa a priori un cambio abrupto en la ecuación geopolítica sudamericana como el triunfo de Aécio Neves podría suponer.

Un par de líneas cortas: Brasil dividido en dos, prácticamente. Sur vs. Norte. O ricos vs. pobres. O capital privado vs. Estado. Son simplificaciones, claro, corporizadas en la campaña de la segunda vuelta y certificada ayer en las urnas. El discurso de la reelecta Presidenta llamó a la unidad y al diálogo —muy sciolista, Verbitsky, hacé algo—, y nada hace suponer que su segundo mandato pueda ser menos complicado que su primero. En 4 años, quizás, el PT enfrente una situación similar a la que en 2015 vivirá el kirchnerismo aquí, aún considerando a Lula. Es que al contrario de nuestro país, a 4 años del fallecimiento de un patriota, en Brasil la muerte no estuvo segura de vencer.

Pero además del factor vital, ¿cuánto influyó el discurso posterior a la primera vuelta de Dilma?, cuando aceptó comprender el mensaje de las urnas y la necesidad de corregir algunas cuestiones caras al imaginario de la clase media —clase C en Brasil—, terreno de disputa en en aquel primer turno. Tuvieron otras particularidades estas elecciones, y el factor Marina Silva no puede ser soslayado. Antes de la muerte de Campos, todo parecía encaminado hacia un triunfo más amplio de Dilma en primera vuelta que restara dramatismo al ballotage. Luego el huracán Marina, que parecía navegar con vientos sólidos pero resultaron sólo vientos encuestológicos. Los grupos de poder en Brasil tenían muy claro que era más fácil que los votos de Neves tributaran a Silva que a la inversa, (uno de los factores que consideramos para trazar paralelismos entre Marina y Sergio Massa en nuestro país). Los números y el mapa de Brasil indican que la disputa se desarrolló entre continuidad y cambio antes que sobre la tercera vía o la ancha avenida del medio.

Las más reciente encuesta de Poliarquía parece presentar un escenario similar en nuestro país para el próximo año. Pero para eso falta. Por lo pronto, el populismo latinoamericano se resiste a cumplir los pronósticos y morir. Enhorabuena.

lunes, 20 de octubre de 2014

FpV: escenarios a 2015, hoy (y la lectura displicente del periodo 97-99)

Decimos “hoy" porque nada está escrito en piedra cuando faltan más de seis meses para el cierre de listas y diez para las primarias. La contraparte es que el escenario ya ha adquirido su dinámica, y esas tendencias requieren demasiada energía para ser trocadas por otras. Vamos al hueso.

En P/12 plantearon ayer dos escenarios posibles. Leemos: “...En el oficialismo, no está claro si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se abstendrá de intervenir en la disputa por las candidaturas presidenciales y se limitará a convocar a los postulantes (...) a que participen de las PASO del Frente para la Victoria (FpV). Esa hipótesis apunta a que la Presidenta dirá que el que gane en las PASO debe ser apoyado por todos los demás y punto. La segunda alternativa es que a principios de 2015, la mandataria convoque a los candidatos y les proponga el armado de una lista de unidad, señalando ella un candidato a presidente, a vice, a gobernador bonaerense y del resto de la provincias y las cabezas de las listas de diputados y senadores...". Para quienes siguen el blog no resultará difícil suponer que aquí creemos que la segunda hipótesis es menos probable que la primera, por aquello de que será lo local lo privilegiado antes que lo nacional. Por caso, algunas provincias tienen su calendario desanclado del nacional (Tucumán), otras optarán por desanclarlo ex profeso (¿Bacileff en Chaco?) y otras acompañarán las fechas nacionales. En esta nota cuentan que se negocia evitar adelantamientos para la primera mitad del año electoral. Significaría, claro, un espaldarazo a la fórmula nacional del espacio. Volvamos a las dos primeras hipótesis. Quien que tiró una bomba importante fue el Inge @nestorsbari. Pasen y vean: “...Ayer comenzó a circular con fuerza la versión que habría un acuerdo en el FpV con miras a las elecciones del año que viene en donde se confluiría en la candidatura a presidente de Daniel Scioli y finalmente luego de meses de negarse a la movida, Florencio Randazzo accedería a correr por la gobernación bonaerense, todo por supuesto con el aval y la conducción de Cristina Fernandez que determinaría la linea política y sería factor clave en la conformación de las listas de candidatosEs decir, se habla de un acuerdo integral en donde el cierre incluye todas las categorías, o la mayoría de ellas. No solo las candidaturas principales...". Fue el escenario imaginado como más favorable por este cronista insidioso. ¿Se trataría de una imposición de CFK? Difícilmente pueda determinarlo una sola voluntad —importante como es la de la Presidenta—, sobre la fuerza de las lecturas que cada peronismo realiza en su territorio. Por otro lado, “bendecir" un armado que no tome en cuenta aquello que cada realidad local dicta —aunque contradiga sus deseos— iría en detrimento del volumen de votos, del espacio al modo en el que planteaba anteayer Eduardo Fidanza (al relatar las probables tribulaciones del kirchnerismo emocional) y aún de su propio liderazgo (cuando para desazón de Clarín cuenta aún con un apoyo nada desdeñable). Para entender esta convergencia de intereses se impone leer desapasionadamente el devenir del escenario en los últimos años, cuando la vereda oficialista se estrechó en lo que a su sistema de alianzas respecta.

Puede resultar sorprendente que esta ingeniería electoral (PASO para todos y apoyamos al ganador aún si fuera Scioli o lista de unidad pragmática en orden de mantener esa unidad) ocurra en el peronismo sin que las disputas tomen estado público en titulares de catástrofe o sismos. Tendremos que pensar que el PJ es, a la vez que movimiento, un partido bastante más institucional de lo que suele atribuírsele. Por supuesto, existen también las fuerzas externas que proponen desafíos, y en 2013 señalamos que la emergencia del FR —o de Sergio Massa, si prefieren— jugaría a favor de la unidad del peronismo oficialista.

Es que uno de los razonamientos que en 2013 llevó al quiebre del peronismo en la PBA (no replicado, mal que le pese al FR, en el resto de las provincias) se relacionó con el monopolio de la lapicera o el personalismo, fundamentalmente en el PJPBA. Si se verificara entonces la primera opción de las arriba citadas, utilizar las PASO, al decir de Rouvier, serviría como “...una expresión de que se avanza hacia una nueva etapa, no a una demolición de la actual, sino a una continuidad en evolución de la vigente".

Otro razonamiento que condicionó 2013 fue leer 1997 y 1999 en clave simplista: “la gente está cansada de esto y quiere otra cosa". Para no abusar de su paciencia, lector, no comprendieron que 1999, aunque implicara un cambio de elenco gubernamental, significó en realidad una continuidad del menemismo por otros medios o modos a través de la promesa Conmigo, un peso un dólar" . A esto nos referíamos antes cuando trazamos un paralelo entre 1997/1999 - 2013/2015 (y aquí sí abusaremos de su paciencia, lector, con una larga autocita porque lo creemos conveniente y porque además es nuestro blog y escribimos lo que queremos): “...Menem no se convirtió en jefe de la oposición a la Alianza, (su preocupación) pasaba por mantener viva a su criatura –era lo que le permitiría decir que había hecho las cosas bien– y su engendro político era el modelo neoliberal de exclusión con endeudamiento y paridad cambiaria insostenible. El establishment (...) también apostaba a la criatura menem/cavallista, pero consideraba que había llegado el tiempo de un menemismo sin peronismo (...). Duhalde, en cambio, prometía parir algo distinto: una emergencia del uno a uno. De la Rúa se propuso en cambio como médico, maestro, policía y babysitter de la creatura, de eso que significaba concretamente el menemismo. Fue el Menem blanco y ganó.

En el actual escenario, de modo esquemático, podríamos decir que Cristina representa a Menem, Scioli a Duhalde y Massa condensa a De la Rúa y Álvarez. Pero no tanto, porque allí también están Macri y el FaUNEN. Hoy (...) el modelo actual, aun entregando signos de estancamiento (...), goza de cierto consenso. Puesto de otro modo: nadie plebiscitó algo distinto en las pasadas legislativas que no fuera al elenco de gobierno actual (...). Cristina, como Menem entonces, tiene en brazos una criatura que la sociedad no pretende reemplazar de cuajo (...). Scioli, por su parte, representa algo diferenciado del kirchnerismopero dentro del peronismo; como Duhalde entonces. Pero es el diputado tigrense quien, como Duhalde antes, apela a un cambio más pronunciado del modeloun reemplazo más radical de la creatura– y a involucrar a la sociedad en la resolución de una interna peronista, antes que sólo a la estructura partidaria (...), carece (además) de la estructura de la UCR para enfrentar elecciones nacionales.

No es aventurado señalar que el objetivo de Massa (...) era colocarse en el centro del escenario y del imaginario político, corriendo al kirchnerismo, radicalizado entonces, a su izquierda. La ancha avenida del medio. Le bastó para triunfar en la PBA durante 2013, aunque evidentemente esperaba luego más ayuda del kirchnerismo para estimular la realización de un cielo encapotado de garrochistas. Pero suponer que el kirchnerismo y el peronismo entregarían, cómodos, el lugar que ocupaban, es inocente por demás (...). Ocurrió en cambio que luego de las legislativas, leyendo el resultado y la evolución del escenario, el kirchnerismo dio inicio a su etapa alvearista, comprendiendo que había abandonado en buena medida la pretensión de representación sobre algunas franjas que habían engrosado el 54%, y se corrió consecuentemente hacia el centro".

Como podemos ver, se verifique una u otra hipótesis, no estábamos lejos en el análisis: el oficialismo no regaló ni regalará el centro del escenario ni del imaginario política y apelará a la unidad como fortaleza frente a la dispersión del arco opositor. Como ventaja, depende más que ningún otro espacio de sí mismo; como desventaja, depende de la evolución de las variables económicas y sociales atadas a ésta, claro. Para ello cuenta con gestión en todos los niveles, mientras el “municipalismo" no puede sino desdibujarse en una compulsa ejecutiva nacional. Finalmente, aquello que en 2013 hizo usufructo del centrismo moderado debió correrse, empujado, hacia posiciones más duramente opositoras y denegatorias de la década kirchnerista. No sólo ello, sino que debe competir por ese segmento del electorado con Macri y lo que quede del FA-UNEN, mientras ambos realizan acuerdos netamente locales con las UCRs provinciales para dotarse de algún anclaje territorial allende sus territorios. No resta mucho para que comience la etapa de definiciones, y mientras antes se llamaba a pasar el invierno, al kirchnerismo se llama a pasar un verano.

viernes, 10 de octubre de 2014

UCR: la federación de caudillos provinciales que disputan Massa y Macri

Aún cuando Sergio Massa y Mauricio Macri encarnan figuras con proyección nacional, el Frente Renovador y el PRO constituyen actualmente partidos distritales sin inserción territorial más allá de la PBA y la CABA. A poco más de un año de las elecciones nacionales —y para dotarse de alguna estructura que de soporte a sus aspiraciones—, se encuentran en carrera para cooptar dirigentes locales del radicalismo, habiendo fallado antes sus estrategias de desarrollo electoral primigenias. Éstas eran, para Macri, construir una tercera fuerza nacional (y en cambio terminó ocupando el lugar que el radicalismo se reservaba en la CABA luego del Pacto de Olivos) y, para Massa, montarse sobre su triunfo legislativo 2013 para hacerse del peronismo, a la manera de Cafiero en los '80, luego de vencer en internas a la burocracia sindical. Fin de la teoría garrochista (aunque alguno pueda todavía saltar): el PJ no será fagocitado. Vistos sus últimos movimientos, deben conformarse en cambio Massa y Macri con cinchar por los jirones del bipartidismo tradicional que, como una persistencia identitaria, se niega a morir pese a agonizar en terapia intensiva desde el derrumbe de la Alianza en 2001.

A propósito de la foto de Gerardo Morales y Sergio Massa, con la hermosa ciudad de San Salvador de Jujuy como fondo, se ha comentado mucho y analizado poco. Los diarios no olvidaron mencionar, sí, que Morales estuvo pocos días antes en la presentación como precandidato presidencial de Ernesto Sanz, que el jujeño declaró que Massa sería presidente y él gobernador (para aclarar a las horas que su candidato continuaba siendo Sanz) y tampoco dejaron pasar las declaraciones comprensivas de Sanz y la bronca no contenida de Julio Cobos y Hermes Binner. Volveremos luego sobre esto último.

Morales-Massa, ¿por qué el acuerdo? En principio, es un reconocimiento de que, como oposición, comparten y disputan la misma franja electoral. Partiendo de esa base acuerdan no pisarse los cordones: Massa no le resta posibilidades de llegar a la gobernación a Morales colocando un candidato propio, y es Morales el que a cambio le puede sumar votos al del FR en el distrito. Por eso la foto es en Jujuy y no en Tigre: no es el jujeño el candidato de Massa sino al revés, es Sergio uno de los candidatos del radicalismo jujeño. Este pacto desnuda dos necesidades: la de Morales y el radicalismo de Jujuy, que si tuviera los números suficientes no necesitaría de la alianza con el del FR, y la necesidad de Massa que, si midiera como venden sus operadores, podría apelar a un candidato propio al cual traccionar desde arriba. Desnuda algo más: que con una figura instalada no alcanza y se necesita de una estructura. Marina Silva lo comprobó recientemente. Ah, la vieja política que se niega a morir a manos de la dictadura de la telepolítica.

Sin dudas, este arreglo no puede ser gratis. Conozco boinas blancas en Jujuy que están tragando bilis, e imagino que los que se sumaron al massismo antes no pueden estar felices del puenteo. La “razón (o condición) renovadora" entonces, al contrario de lo que sostienen sus partidarios, se afirmará en acuerdos cupulares. Pronto ocurrirá en Tucumán como en Jujuy, y tendremos a José Cano recibiendo el apoyo de Sergio Massa. La lógica del encuentro replicará la de Jujuy (hasta como parodia: ¡reconocen que al ballotage lo verán con la ñata contra el vidrio!). Traducirá que el massismo no contará tampoco en esta provincia con un candidato propio, mal que les pese a los mellizos Orellana y a Vargas Aignasse, sus referentes locales. Refuerza, todo lo anterior, algo que venimos sosteniendo: en 2015 será primero observar lo local para luego, recién, mirar lo nacional (a propósito de esto último, vaya una advertencia para quienes desde la visión centralista porteña se mofan de Morales o las UCR provinciales: en 2013 ganó en Jujuy, luego de perder en las PASO por poco, y en Tucumán triunfó en Capital y Yerba Buena. Recordemos, además, que el NOA es tradicionalmente un bastión del peronismo. Lo sería también del PT).

¿Y el radicalismo nacional? Se debate entre lo que expresan los dos mendocinos, Ernesto Sanz y Julio Cobos. Mientras el primero consiente los arreglos provinciales —que determinan que el centenario partido nacional se comporte en los hechos como una liga de caudillos provinciales, con amplia libertad para negociar con Macri y Massa— el segundo advierte que ello le resta fuerzas a la fórmula presidencial propia. La razón para esta diferencia de criterios reside en las posibilidades de ambos: Cobos sabe que mide más y debe saborear la nominación; Sanz sabe que no llega. Cobos piensa en los maltrechos pedazos del radicalismo como un todo que puede ser su plataforma, y Sanz piensa en cada uno de esos pedazos y en cómo potenciarlos. Lógica de candidato vs. lógica de hombre de partido. En 2015, lo adelantamos antes que nadie, el radicalismo puede usufructuar su condición antiperonista. Como una liga federal antes que un partido nacional, agregamos con los hechos consumados. Se lo advertimos por entonces a los peronismos provinciales.

lunes, 6 de octubre de 2014

¿Fin del giro ortodoxo? Zaiat dice no y este blog lo decía antes

Más allá del superclásico (fallido) y las elecciones en Brasil (Marina afuera y un desafiante ballotage para Dilma), la nota más interesante para leer ayer domingo fue la de Alfredo Zaiat en P/12. ¿Por qué? Porque es un economista razonable, cercano al gobierno y no tiene pruritos para señalar desafíos o deudas del oficialismo en su materia (aunque suele escribir sencillo cuando quiere que todos lo entiendan y de manera más compleja cuando quiere que lo “lean" en Palacio). Veamos qué dijo y luego, al final, qué decía mucho antes este humilde bloguero, que en materia económica es un legUN BOLUDO.

Zaiat (05/10): “Las crisis de los ’90 que sumaron 134 recesiones y profundos desequilibrios financieros y cambiarios en 87 países emergentes (...) entregaron un aprendizaje esencial para América latina y Asia (...) La lección fue que sumar dólares en cantidad en la banca central es la estrategia financiera contracíclica más firme (...) Para la Argentina (...) preservar un nivel suficiente de reservas se termina convirtiendo en un objetivo fundamental, ya no sólo económico-financiero sino también de estabilidad política...

...es evidente que esa trinchera defensiva ha estado bajo ataque constante en los últimos siete años, y el éxito para seguir resistiéndolos se encuentra en mantener la fortaleza de las reservas...

...Existen diferentes etapas en los procesos económicos y esos momentos requieren de políticas específicas para abordarlos (...) La cuestión central no pasa por estar o no en los mercados de deuda, sino en cómo estar. Ningún país cancela deuda en términos netos con el sector privado en forma permanente, hasta extinguirla...

...El actual contexto cambiario induce hoy a captar dólares del mercado de capitales a través de la colocación de bonos para ordenar la plaza cambiaria, con el objetivo de preservar la estabilidad económica y el empleo. El desendeudamiento con el sector privado utilizando reservas del Banco Central hoy es una restricción si el objetivo es recuperar el control del mercado cambiario y evitar otros cimbronazos en la paridad luego del despido de Juan Carlos Fábrega...

...La eventual colocación de deuda en el mercado no sería para cubrir gastos corrientes (década del ’80) o desequilibrios externos (’90) ni incrementaría la deuda en forma neta, sino que sería para refinanciar vencimientos con el objetivo de aliviar las presiones financieras y políticas sobre las reservas..."
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Para que se entienda: Zaiat dice que la política de desendeudamiento estuvo muy bien pero que chocó contra un límite que tiene que ver con cuestiones económicas, productivas y —también— políticas. Que es lo que venimos advirtiendo hace algún par de años. Vayan algunos ejemplos:

1. (diciembre/2011): “...la designación de Lorenzino puede enmarcarse en la negociación de un acuerdo con el Club de París para acceder luego al mercado de capitales. Hay que recordar que, de los integrantes de ese foro, los países europeos fueron hasta ahora los más permeables a un acuerdo, mientras que los EE.UU. mantuvieron una posición más dura. Lorenzino fue representante financiero del Estado argentino en Washington".

2. (septiembre/2012): “...poner un stop al debilitamiento que de las reservas del BCRA hacían las corridas cambiarias (...); resta ver si este cepo (...) no termina siendo un lastre en la economía, algo posible si el desdoblamiento cambiario oficializado se mantiene en el tiempo (ya que, como decíamos, no resuelve sino que agranda uno de los principales problemas estructurales argentinos cómo es el haber arribado a uno de los cíclicos cuellos de botella productivos en un sistema de altísima concentración). La necesidad de ingreso de dólares no puede supeditarse ya únicamente a "una buena cosecha que nos salve": quien esto escribe cree que está llegando el momento de hacer efectiva la razón de la selección de Lorenzino al frente de Economía y arreglar con el Club de París. Claro, no significa pregonar el viva la pepa endeudatorio, sino direccionar la inversión para el desarrollo...".

3. (abril/2013): “...Deben encontrarse caminos que permitan la inversión productiva, visto que la apuesta al mercado interno no es suficiente para quienes pueden invertir (...) Y si el Estado está dispuesto a ocuparse de algunas áreas, como hizo con YPF o al estatizar Aguas en manos de Suez y Agbar, encararlo con decisión, y no cuando ya es tarde y no queda otro remedio...".

A modo de comentario genial... FINAL, quise decir final (maldito subconsciente), anotemos que la nota de Zaiat está provocada —es claro— por la última corrida del blue y la salida de Fábrega del BCRA. A propósito de aquello, esta nota —de haber sido escrita antes— podría haberse intitulado "Economía: ¿el fin de la alvearización?" (y un lector, @LeandroMorzone, nos chicaneó al respecto). La pregunta es válida: ¿el litigio con Griesa/Singer, la presión devaluatoria, el discurso de CFK del martes pasado y la salida de Fábrega implican el fin del giro ortodoxo? Zaiat parece comprenderlo y se adelanta con la respuesta. Como marcan las autocitas, aquí coincidimos; y agregamos que continuar con el cantito “el dólar blue es ilegal como la cocaína, búh" es la verdadera falopa, compañeros, es por aquí, firmen al pie.

Si hay que hacer dos críticas entonces (algunos amigos pedirían que no haga ninguna), que sean estas: quizás este giro hubiera tenido una mejor aplicación llevado adelante inmediatamente luego de 2011 (el plan Boudou que mencionan en los Quinchos de Ámbito de la semana pasada y explicó Burgueño en mayo de 2013*; o el plan Scioli-Bein) y, una vez implementado, debió haber sido con decisión, reducción de subsidios incluida. Todo esto lo dijimos antes y con el diario del lunes parece sencillo, pero comprendemos que no es así: nada hubiera asegurado resultados y no podemos dejar de considerar la dinámica de último periodo de Cristina, con el agravante de que (por decisión propia) no cuenta con un sucesor/delfín con quien los factores de poder se vieran obligados a negociar. Porque si algo va quedando claro es que están esperando al próximo turno presidencial para ello y a éste sólo pretendieron arrancarle concesiones. Algo que el PEN no convalidó.

Pongamos punto final con el mantra de este blog humildón y narcisista: el futuro del proyecto nacional depende antes de la consecución de resultados en la gestión económica que de mil batallas culturales ganadas. Y a pelase'.

* Gracias, @CinAGCH