miércoles, 10 de abril de 2013

Invertir la carga de la prueba: una obstinación mediática

Aunque la pelea con Clarín, o los medios, haya dejado de ser prioridad para el gobierno, la pelea contra el kirchnerismo será, hasta que se imponga eventualmente el albertofernandismo, el principal objetivo de la prensa corporativa. Sabemos: el Estado es un estorbo para el Mercado (¡psst!, adonde reside el Poder, Beatriz...) y utilizará las herramientas de las que dispone para atacarlo. Una de esos instrumentos se autodenomina “prensa independiente".

Ayer Emilio Cárdenas, en LA NACION [1], criticó la estrategia de campaña permanente llevada adelante por distintos gobiernos (y, principalmente, este horrible Gobierno argentino) debido, ¿argumentó?, a que disminuiría a la democracia (ajá), tornándola frágil (oia), propiciaría enfrentamientos (uy) y colocaría a «los medios de comunicación independientes (como) enemigos intolerables, simplemente porque no contribuyen al discurso que se impulsa desde el poder» (que lo parió).

Es decir, los ataques de distintos gobiernos a la prensa in-de-pen-diente -de Abellaneda (sic)- serían consecuencia de esta modalidad de comunicación gubernamental (proselitismo eterno, diría Diana Conti) y nunca al revés. El carro adelante del caballo. El baúl adelante del motor, como en los fititos páez.

Cárdenas, en su nota, menciona bien a Patrick Caddell, asesor de Jimmy Carter, como padre conceptual de la estrategia de campaña permanente [2]. Sin recordarnos, claro, que Carter fue elegido Presidente luego de que, debido a Watergate, Nixon debiera renunciar y su mandato ser concluido por Ford, su vicepresidente, en compañía de nenes como Rumsfeld, Cheney y el papá de W. Bush, George Sr.

Watergate fue un hito para la prensa, ya que no sólo catapultó al estrellato a los periodistas Woodward y Bernstein (y al hollywoodesco informante Deepthroat), sino que, con la renuncia de Nixon (insólito para la “democracia" norteamericana), consolidó el poder de los medios. Ya no quedaban dudas de que la prensa, como autodenominado Cuarto Poder, podía no sólo influir sino “renunciar" Presidentes. No sería necesario asesinarlos ya, como al montonero Lincoln o al sesentista Kennedy, sino que, a partir de entonces, ajusticiarlos mediáticamente sería suficiente. Más acá en el tiempo: Clinton. En Argentina, la yegua montonera, atea, resentida, marxista, grasa y enemiga del Papa Francisco.

Así, don Emilio Cárdenas (sí, a usted me dirijo), que Jimmy Carter y Caddell pensaran que debían sostener una campaña proselitista permanente, con el objetivo de mantener una popularidad suficiente que los blindara de una embestida mediática, debe entenderse antes en términos defensivos que ofensivos. Mascheranismo al palo. Un Ruggierismo, si usted prefiere. Fue comprender el profundo cambio que operó en la sociedad occidental la revolución tecnológico-comunicacional. Algo que la prensa tradicional se resiste a reconocer, por aquello de que el mejor truco del Diablo consiste en hacernos creer que no existe.

[1] http://www.lanacion.com.ar/1570810-gobiernos-en-campana-permanente

[2] http://en.m.wikipedia.org/wiki/Permanent_campaign

7 pusieron huevos y comentaron:

Iris van Kirsten dijo...

Es irónico que quienes desprecian la democracia y la denuestan cotidianamente hablen de estar preocupados por ella. Hipocresía al mango.

Daniel dijo...

Muy bueno Richard, pero no joda con Independiente que uno está muy sensible en estos días. Usted sabe.

Javier dijo...

La pregunta es si la prensa no fue siempre asi , mas alla de que ataques al Grupo Clarin o no lo ataques van a defender sus propios intereses y atacar a cualquier que pueda poner en duda lo establecido

ram dijo...

Watergate, la verdad es que no me acuerdo muy bien qué fue, pero la película estuvo buenísima, además Robert Redford y Dustin Hoffman jóvenes es algo valorable en sí mismo.
Pero me parece que usted, asqueroso populista como es, hace eje en la virtuosa prensa libre para vender esas ideas suyas tan fuleras, tan rojas.
En ese paisucho, del sur del sur, donde vive, les parece mal que se critique la presente diktadura, el atropello a la libertad que viene a ser la democracia y tanta cosa que su venenosa sintaxis expresa.
Pero el mundo libre y liberal nunca será así, fíjese por ejemplo, la actitud para con la recientemente fallecida frau adol tatcher, ¿usted cree que podríamos criticarla por dejar morir a esos huelguistas de hambre?, cómo podríamos criticarla si les dió el gusto?, que podía hacerlos atender?, Noooo!, que-se-jo-dan..., era de hambre la huelga, que se mueran de hambre, pues...
Mire, para hacerla corta, que ya están servidas las milanesas, la prensa libre es la única que señala los únicos caminos posibles, ¿el camarada mañeto soborna jueces con una semana en miami?, bueno, no jodamos más, nada de congresos ni leyes ni códigos.... vamos por becas a jueces, 2 semanas en londres, all inclusive y chau, oferta-demanda, mejor postor, billetera mata galán y a otra cosa.... basta con esta diktadura tan diktablanda, basta...

Ricardo dijo...

Iris: lasíemocracia es buenísima... siempre que no afecte intereses. Y si no, mirá como exportan democracia a lo loco los yanquis.

Daniel: todo pasa...

Javier: sí, seguramente fue siempre así, pero cuando se desnudan los mecanismos es que vemos que el rey está en bolas.
La idea, además, es mostrar cómo la política debió reaccionar al cambio de equilibrio de poder que supuso el salto tecnológico que opero a nivel comunicacional.

ram: lo suyo es una reversión del clásico jaroslavquista, pero parece la actitud actual del oligopolio magnettista: atacar con el libertinaje de prensa y defenderse con la libertad de empresa, je.

Anónimo dijo...

Sábato diría que el truco del Diablo es peor, hacernos creer que ganó Dios mientras él nos gobierna...Saludos.- Pablo, el bostero.-

Ricardo dijo...

Ah, está muy bien, Pablo.
Se agradece.