miércoles, 10 de agosto de 2016

Boleta Única Electrónica: el Caballo de Troya de la transparencia

¿El macrismo propone una reforma política? No, solo un cambio en la manera de votar: el famoso voto electrónico, al que no quieren denominar así sino, como en CABA, boleta única electrónica. ¿Es solo el PRO intentando venderse como lo nuevo? Un poco. ¿Es la vieja sabana en papel por otros medios como señala Andy Tow? También. ¿Es favorecer a MSA, la empresa que tiene el monopolio de la BUE en el país? Claro, pero no solo eso.

Las denuncias mediáticas de fraude en las últimas —pero también en pasadas— elecciones fungen como justificativo. Existen, de todos modos, muchos argumentos para oponerse: desde la pérdida del control ciudadano y partidario sobre el acto electoral, soberanía que es “estatizada" para ser luego concesionada a una empresa privada, hasta las posibilidades ciertas de hackeo. Los sistemas en pugna son:

1. el que tenemos, de boleta partidaria de papel, re linda (?).

2. los sistemas cordobés y santafesino de boletas únicas de papel, feos (!) porque favorecen los personalismos, el desanclaje por categorías entregando legislativos con mayor fragmentación y la proliferación del voto en blanco y anulado. Los analizamos y comparamos brevemente en 2011.

3. el voto electrónico de Salta y CABA, distintos entre sí ya que el medio es el mensaje (?) y el entorno y diseño de pantallas modifica el modo de votar y lo que se vota, pudiendo interferir con la voluntad del elector. Aquí un buen muestreo de ambos por Juan Pablo Ruiz Nicolini.

Es el sistema de CABA el que propone Macri, por supuesto. Ocurre que no se trata de BUE —como señalamos al principio— sino de voto electrónico liso y llano. Delia Ferreira lo explicó en 2015 y la crítica es válida para el debate en curso, ya que el control no solo no puede hacerlo cualquier hijo de vecina con entrenamiento básico en lectoescritura, conocimiento somero de los derechos y obligaciones electorales, sino que no puede realizarlo nadie sino la máquina que computa los votos:

«...El escrutinio de mesa lo hace la máquina a través de la lectura del chip que contiene la boleta. Lo impreso se lee en voz alta y los fiscales pueden controlar -si el procedimiento es lo suficientemente pausado- que lo que aparece en la pantalla es lo mismo que está impreso. Pero lo que cuenta es lo que contiene el chip. Una vez que el chip ha sido leído por la máquina esos votos se han computado y las autoridades de mesa no pueden alterar manualmente lo que el lector del chip marcó. Si alguien planteara una objeción después que el chip fue computado, ya no habría forma de volver atrás o descontar ese voto...».

Jorge Landau recuerda, en sus consideraciones, que en Alemania se declaró inconstitucional el voto electrónico por la pérdida del control ciudadano que conlleva; Holanda abandonó también el VE por la posibilidad de pérdida del secreto que implica la utilización de chips emisores de radiofrecuencia. Hasta Richard Stallman realizó un alegato contra el VE

Habiendo señalado todo lo anterior, debería ser clara la inconveniencia de migrar al voto electrónico. Pero como señaláramos cuando se utilizaron las elecciones en Tucumán para instalar la figura del fraude a nivel nacional —y vaya si aquello ayudó a estimular y fidelizar el voto antiperonista, tan importante en el ajustado balotaje—, había que ser ciego para no advertir que la estrategia implicaba más que sólo octubre/noviembre de 2015: serviría para golpear al nuevo gobierno si hubiera sido este peronista (al modo brasileño) o para habilitar al voto electrónico y la pátina de transparencia en caso de triunfar Macri, como finalmente ocurrió. Entonces, a pesar de todos los contras del voto electrónico que propone el macrismo, mi impresión es que no existen argumentos políticos para oponerse mas que —como intentará la oposición— la adopción de la boleta única en papel en lugar de la electrónica. Menos aún cuando el debate es tan técnico, cuando los medios oficialistas lo utilizan como bandera porque será, probablemente, la única promesa electoral que el macrismo podrá reclamar como cumplida camino a 2017 —y porque sirve para recortar espacio al tarifazo o la economía hecha pomada— y, por si fuera poco, cuando existe una considerable masa social, tilinga, que cree que si lo propone Macri, es en detrimento del peronismo (falso: al FpV le hubiera convenido, por ejemplo, modificar su reforma electoral y anular las PASO en 2015 y, además, —como apunta Pablo Torres— unas primarias optativas, como propone el macrismo, favorecen el voto clientelar) y que solo por ser nuevo, debe ser mejor. ¿Mi pronóstico? El voto electrónico sale con fritas. Y si no sale, sería una derrota más grave para Macri que la aprobación de la ley antidespidos luego vetada.

2 pusieron huevos y comentaron:

gustavo piazza dijo...

yo los veo imitar al ´76, al ´55, a la década infame, y me pregunto si ésta vez no cambiarán "fraude patriótico" por el "fraude electrónico".

claudio Maxl dijo...

Nuevamente la mayor responsabilidad d todo lo q nos sucede y nos seguira sucediendo es del menemismo residual q copo el PJ y q COGOBIERNA junto al contrabandista y Massita aprobandole TODAS las leyes con la q nos esta abrochando, traicionando al proyecto d Cristina x el cual ingresaron al Parlamento.