lunes, 10 de julio de 2017

La Argentina macrista

En “2017", un posteo de mayo de 2016, adelantamos las que, a nuestro parecer, constituían las necesidades de Cambiem... del macrismo, bah. Y entre esas la ausencia, por entonces, de un relato que diera cauce a su transitar, habida cuenta que pontificar sobre la meritocracia no alcanza sino para justificar la poda de derechos y servicios sociales del Estado. Ya lo encontraron: el relato del macrismo es la lucha contra las mafias. ¿Los docentes exigen mayor incremento salarial? Son mafiosos. ¿Un empresario de la informalidad quiere pararse de manos? Le allanan y clausuran todo en nombre del combate contra las mafias. La mafia de los trapitos, de los manteros; se viene salvando la mafia de los que explican chistes y la mafia de los familiares que te piden la cuenta de Netflix. ¿El peronismo? Mafia. ¿Los coniceteros? Mafia. ¿Diana? Maffía. Claro, no sería posible sin el concurso mediático y algunas figuras como Carrió o Stolbizer y Massa, actores de reparto en un remedo del honestismo noventista que criticaba la corrupción menemista pero jamás el modelo económico.

En “2017 (parte II)", de diciembre pasado, sostuvimos que el deterioro económico macrista no sería el eje principal de los tiempos electorales, aunque siguiendo la evolución todos los indicadores así debería ser. Por supuesto, el manejo del PEN, PBA, CABA, los buenos términos con Clarín y la banca ideológica de LA NACION dificultan cualquier debate racional (aunque ya pagamos en 2015 el exceso de racionalidad en una campaña). Ocurre además que, si bien el desempleo, la caída de actividad, consumo y los sucesivos tarifazos son notorios a lo largo y ancho del país, impactaron de manera diferente según área geográfica y nivel socioeconómico. Más a las clases populares que ya adversaban al macrismo, más en el conurbano que en el interior. Además, existe un fenómeno poco mencionado: la resiliencia de los sectores populares, que saben acomodar su economía a tiempos de guerra distributiva. Cayeron los consumos de leche, yogur, carne y gaseosas, pero la vecina empezó a vender pizzas y no están a $150. A la vuelta de tu casa una parejita hace ahora empanadas y en la esquina venden sánguches de milanesa y lomitos. Un liberal te diría que no pagan impuestos y alabaría el emprendedurismo, un pragmático te diría que el sueldo no alcanza o alguno se quedó sin laburo y hace lo que puede. Elijan su propia aventura.

El macrismo propone una tendencia a lo descrito: ya no son todos clase media en lo que a consumos culturales y de bienes se refiere sino que nos latinoamericanizamos más, ampliándose la brecha entre pudientes y no pudientes, diferenciándose los patrones de consumos. Si la clase media definió la Argentina moderna y sobre todo a partir del advenimiento del peronismo, una continuidad del macrismo (cuya mejor definición a la fecha pertenece a Ernesto Semán y su “naturalización de la intemperie") tiende a una escisión social más clara en términos económicos, con un sector de la clase media pauperizándose y otra mucho menor que puede disfrutar las mieles de la regresión redistributiva. Una sociedad de ricos y pobres, con patrones culturales y de consumo diferenciados. Al decir de Grobocopatel: somos menos pobres de lo que tendríamos que ser.

¿Es posible en Argentina? Eso es, exactamente, lo que esperan quienes pueden ser el soporte económico de un proyecto macrista y a lo que se refieren como “temor al retorno del populismo".

8 pusieron huevos y comentaron:

Adrián Anido dijo...

Todo grupo que se asocie para pedir por un derecho para este gobierno es una "mafia".Todo grupo (empresario) que se asocie para cartelizarse para este gobierno son respetables ciudadanos emprendedores.

Anónimo dijo...

Creo que llamarle "macrismo" a esto es perdonarle la verdadera identidad al gobierno. Cuando fracasen, van a decir que fracaso el macrismo y van a tener otra chance para volver a engañar a los votantes. Este es el gobierno del establishment, el de las familias mas ricas del pais aliados con la elite judicial. Cada sector economico se apropio de un ministerio y actua para sus intereses desde ahi. Los personajes que vemos que aparecen como macristas son meros empleados jerarquicos, todos con una avidez por cagar mas alto que el otro. La politica que aplica el establishment es misma que usan para sus negocios, cero escrupulos, lo que quiero lo tomo y el que se interpone es barrido. Tenian el poder economico, querian el politico; ahora que tienen los dos..no los sueltan mas.

nelson dijo...

Muy buen post. No entendí del todo la frase "aunque ya pagamos en 2015 el exceso de racionalidad en una campaña", ¿le pareció racional la campaña del 2015?
Lástima que no escribe más seguido

Anónimo dijo...

Como hincha de Boca , lamento comunicarles que a Macri siempre lo vi llegar y no irse más...
Por ahora me entretengo con los sciolistas linea "Karina Rabolini es nuestra Jackie Kennedy", devenidos en randazzistas acérrimos...
Modesto divertimento , lo sé, pero es lo que hay...
Saludos.- Pablo, el Bostero.-

Esther dijo...

Hola, Ricardo

Como siempre, ¡qué gusto leerte! ☺☺☺

Aporto algo a lo que decís (¿Aporto? Hum…)

1. Creo que hay otro factor de resiliencia de los sectores populares: los bienes materiales obtenidos en el gobierno anterior. Te hiciste una casita o ampliaste la que tenías. Compraste tu primer cero kilómetro. Compraste electrodomésticos, dispositivos electrónicos varios. La casita sigue estando. El auto aún está “bastante nuevo”. Todavía no se te rompió el lavarropas ni la heladera. El celular o el televisor última generación ya no son última generación pero te sirven igual.
¿Te preguntás si todo eso lo podrías hacer ahora? Posiblemente no, o por lo menos no hasta que se te queme la heladera y te encuentres que no tenés con qué comprar otra.

2. Creo (sin mayores evidencias salvo mi memoria poco confiable) que en los noventa la línea divisoria entre los qe se salvaron y los que se hundieron pasó, básicamente, por tener o no tener trabajo. Quienes consiguieron o retuvieron el laburo zafaron, o incluso les fue bien, quizás hasta muy bien. Los que no, se cayeron del sistema.
Ahora, creo, las cosas son diferentes; la línea divisoria se está constituyendo dentro del campo laboral; tener trabajo no es o no será sinónimo de “salvarte”. Hay o habrá una fracción considerable de trabajadores que son o serán pobres, incluso muy pobres.
(Hablo en presente y futuro porque, obviamente, el proceso actual aún no ha llegado al término deseado por sus diseñadores.)

3. No sé qué es la “clase media” pero sí que muchos nos creemos parte de ella. La cuestión, no siempre percibida, está en la respuesta a la pregunta elemental: ¿podés mantener tu estilo de vida y sostenerlo en un tiempo largo si te quedás sin laburo o sin la jubilación? Si no es así, si dependés del trabajo en forma directa (ya sea del actual o del que tuviste antes y ahora se transformó en jubilación), entonces pertenecés, antes que nada, a la clase trabajadora. ¿Cuántos nos pensamos desde esta óptica?

4. Hace un tiempo leí, en algún blog o no sé donde, un cartel (que tampoco sé de dónde salió ni quién lo hizo) con la mejor síntesis de todo lo que escribí antes. Decía: “Laburante / no hay laburo / se hace laburo al votar”. ¡Debería ser slogan de campaña! Un slogan que no es pura triquiñuela publicitaria, sino más bien teoría pura puesta en palabras simples.

4. Decís:
«¿Es posible en Argentina? Eso es, exactamente, lo que esperan quienes pueden ser el soporte económico de un proyecto macrista y a lo que se refieren como “temor al retorno del populismo"».
Mi temor es, justamente, que en octubre haya demasiados que crean en el relato macrista, porque si a estas alturas siguen creyendo en ese relato es porque quieren creer o ignoran demasiado. En cualquiera de los dos casos estamos ante una matriz cultural bien complicada.

Un abrazo,
Esther

Anónimo dijo...

Como dije en otro lado, creo que al macrismo no le sirve el cuento de la meritocracia simplemente porque dispara fácilmente argumentos en su contra, es un búmerang casi instantáneo: no sólo fácticamente casi cada uno de ellos "merecieron" poco para tener lo que tienen (son casi todos "cunas de oro", y principalmente el señorito Mauricio) sino que, encima, "parecen ser" eso mismo (desde la pinta hasta el lenguaje: lor giros, los chistes, los tonos... todo).

En realidad, medio paradójicamente, creo que sí nos serviría "a nosotros". No hablar de "meritocracia" como sistema, pero sí enfocar ciertos asuntos también desde esa perspectiva: ¿cómo "merece" Mauricio Macri tener lo que tiene: por ser hijo de su padre? ¿cómo "merece" un operador financiero, un banco, etc. sus ganancias: estando atento a numeritos en el monitor de una PC y clickeando segun suban o bajen? Ejemplos sobran

¿Y cómo es que "no merece" cualquier laburante, o sus hijos, lo mismo que todos los antedichos? Si a una buena porcion de los votantes no lo interpelan ni los modelos de país, ni las ideologías, incluso a veces ni los argumentos... seguro que sí todos aunque sea un poco de amor propio tienen: y si realizan aunque sea algún esfuerzo diario por vivir, entonces SABEN que nadie puede "merecer" 100 o 1000000 veces más de dinero, salud, educación, bienes, servicios... que ellos, ni que sus familias, ni que nadie...

Digo, bah. Para agarrarlos discursivamente "por la retaguardia", digamos.

Saludos,

Alfre

Ricardo dijo...

Por ahí leí que mientras el kirchnerismo hablaba de desigualdad, que es más o menos lo que vos mencionás, Alfre, el macrismo habla de pobreza. De algún modo naturalizándola y otro poco para habilitar miradas de beneficencia.

Anónimo dijo...

Si, usan una estrategia ..."María Teresa de Calcuta", por ponerle un nombre.

Y desde "adentro" se hacen los buenos; mientras los Milei y cia. se hacen los malos desde "afuera". El policía bueno y el policía malo.

Y desde este lado (kirchnerismo o no, lo que sea) además que en la desigualdad -o no ignorándola- creo que en el intento de buscar "igualar" en el discurso el reclamo de los que se creen "self made man/woman" y putean por los cortes, con los mismon que cortan, cierta idea de """meritocracia""", medio paradójicamente o no, algo podría contribuir.

Además, esa misma idea, tomada coherentemente, también mete en aprietos a los liberales libres (como Milei y cia.) ¿Cómo podrían justificar que se "merezca" la herencia, por poner un solo ejemlplo? Supongamos que un sojero "merezca" toda la ganancia que pueda juntar sin impuesto alguno: ¿que "merecen" de eso sus actuales o futuros hijos, nietos, en desmedro de, ponele, los del tractorista? ¿El mérito es hereditario? Quisiera ver los lindos firuletes que tendrían que inventar para justificarlo.

"El mérito no es del individuo sino de la estirpe", por ejemplo, podrían empezar a ensayar.

Saludos

Alfre