sábado, 20 de agosto de 2011

El mundo en una canción


Imagino al mundo como una canción, a veces. No voy a ponerme en pretencioso o académico: no me lo figuro como un pentagrama sobre el cual se van acomodando símbolos abstractos, sino como líneas melódicas que pueden conformar una muy disonante -y estruendosa- sinfonía. A veces. Por lo general relaciono acontecimientos particulares con alguna canción, también particular. O con algún estilo. Sí, ahora es cuando decimos Jamaica y Bob Marley se materializa en nuestras narices con un porro king size. No, no es tan lineal; no digo "London riots" y los Pistols me escupen inmediatamente la cara mientras me dedican rabiosos faquius a diestra y siniestra.

La idea es esta: podemos entender qué situación atraviesa un país, una región, observando sus manifestaciones culturales. Con el rabillo del ojo espiar su lista de best sellers, mientras escuchamos las canciones que pasan en la radio. El arte es manifestación y artista es aquel o aquella que pueda interpretar los sentimientos que fluyen, subterráneos quizás a las corrientes superficiales. Si una canción conecta con eso que flota en el aire, que inadvertidamente impregna nuestros días, tendremos una de esas que, por sí mismas, pueden definir una época. Para que me aplaudan los psicólogos: el arte es sublimación. (Ovación de la hinchada). Ejemplos: la Bersuit durante el saqueo menemista. Se venía el estallido, eran todos narcos. El rock chabón, que interpela a los chicos -y no tan chicos- que comienzan a juntarse en la esquina. A mirar pasar la vida. A compartir el horizonte de una botella cortada, que sirve como vaso. Para la cerveza que se apura, cuando no hay ningún apuro por volver. A casa. Si mañana, como hoy, no se trabaja.

Alicia en el país. Mil novecientos ochenta.

Por eso a veces le resto importancia a lo que puedan decir los diarios. O los noticieros. Y prendo la radio. O doy una vuelta por las librerías, sólo para mirar los títulos. O simplemente intento percibir qué canción pide mi cuerpo escuchar. Porque cuando tengo suerte, no necesito mis oídos. Siento la música. Como si fuera más que la adición de sonidos, como si fuera un todo que tiene inscripto en su melodía un espacio, un tiempo, significado y un propósito. Y, cuando tengo más suerte aún, reconozco cuál es esa canción. Que me conecta conmigo. Y que me conecta, a mí, con todo.

Imagen.

10 pusieron huevos y comentaron:

Anónimo dijo...

te falta rive q volvera a ser la alegria de tu corazooooo.
seru giran y jose mercado
sui generis tenia algunas botas por ahi... y la explosion ricotera coincide con el ascenso mememis
ta......lobo suelto....
romu

HUINCA dijo...

uau tocayo. muy bueno, muy lindo. no hay más que decir
abrazo
rick

Ricardo dijo...

El ricoterismo me parece que viene de antes, Romu. En los 90 consiguieron un poco más de repercusión por lo que antes había construido ya en forma independiente. Era una novedad también eso, el nivel de masividad conseguido sin el apoyo de una multinacional.

Rick: se agradece.

Abrazos.

ElOtroCampo dijo...

y cómo cada canción se convierte en soundtrack de los sucesos (alegres, tristes, optimistas, depresivos) de nuestras vidas!!!
In fact, mientras escribía se me vino esta hermosa canción a la cabeza:
http://www.youtube.com/watch?v=2LYekeK0HWo&feature=fvwrel
Abzo!
d.

profquesada dijo...

Cierto, un hecho como el sol o la luna, los amaneceres y los atardeceres, el amor y el odio, la música y su ausencia siempre están ahí.
Muy Bueno.
Buenas noches my friend

Fede dijo...

-"dibuje maestro"-
el Diego hablandole a Ricardo de "los Huevos y las Ideas"

nilda dijo...

yo coincido con vos. Lo que pasa es que catar que musica representara un momento social se vera pasado el tiempo. En el momento son voces polifonicas, pero cuando ya paso, se ve con toda claridad. Un amigo de blog ponia en su pagina que este momento necesita de un poeta ruso. Que cante el trabajo productivo: yo no quiero epica rusa, que siempre es impostada y propagandistica, yo quiero como vos una musica que me hable por el cuerpo, que diga "este es el tiempo".

Ricardo dijo...

Diego: Los Carpenters son, por lo general, mi soundtrack de los domingos, a la mañana. Pero hoy estoy más heavy, prendiendo un fueguito para unos pollos. Con Supergrass, In It For The Money.

Profe: buenos días. Y feliz día del niño. ;)

¡Qué grande, Fede!

Nilda: puede ser. Pero algo puede ir adivinándose. Mirar la lista de best sellers en los 90, puros libros de autoayuda o de corrupción menemista y compararla con las de hoy es revelador.

Abrazos y beso.

Daniel dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=G1iHi9DdzIE

Ricardo dijo...

Gracias, Daniel.
No lo escuché mucho a Cantilo...