jueves, 25 de agosto de 2011

Cobos

- Hay un señor que se llama Cobos, ¿no?
- Sí, sí. Radical él ahora, ¿no?...
- (...) Dicen que es vice...


Según Artemio, la de Cobos es la caída más comentada luego de la del Muro de Berlín. A esta altura comparar a Cobos con el Muro de Berlín suena a exageración. Quizás el muro haya sido, durante 2008/2009, la metralla multimediática (al decir de VHM). Clarín y TN, sobre todo.

Durante esos dos años, cuando el antikirchnerismo arreciaba como una tormenta que amenazaba eyectar a Cristina del PEN, los opositores dieron sobradas muestras de subordinación a los poderes corporativo-mediáticos. También de incapacidad e incompetencia. Se fueron de boca: alegremente, subidos a la ola de rechazo, confesaron sus propósitos. Esos que Menem reconoció que no podía mencionar, so pena de que nadie lo votara: reprivatizaciones, recurrir nuevamente a los organismos de crédito multilaterales, recortes de "gasto" público, etc. Proponían dar marcha atrás antes que mirar hacia adelante.

Cobos, Julio César Cleto, Ingenierio, vicepresidente de la Nación, votado en igual magnitud que Cristina (como solía decir para justificar su accionar), fue el primer emergente de ese clima, bien calificado por Carta Abierta como "destituyente". Luego se desdibujó. Pero fue quizás un señuelo demasiado apetecible para el resto de los opositores: todos quisieron convertirse en el nuevo Cobos. El ejemplo era por demás gráfico: Cobos pasó de ser un vicepresidente más, opaco, sin desarrollo político o territorial alguno, a ser la estrella del firmamento opositor, a ser el político con mejor imagen positiva. A ser el próximo Presidente.

2007, junto al triunfo de Cristina, consagró a Carrió como líder opositora. Pronto quedó claro que Lilita era la voz de las corporaciones. Era las corporaciones. Ergo, desde el triunfo de Cristina ningún espacio político pudo ocupar ese lugar, que no estaba vacante. No sólo debido a las propias, marcadísimas limitaciones, sino que desde un principio quedaron presos del direccionamiento mediático. Clarín sacaba y ponía Presidentes. Tal era el sentido común. Para ser puesto, entonces, había que ser Cobos. Es decir, venderse. O alquilarse. O permutar, pantalla por titulares. O por defensa de los intereses corporativos en el Congreso.


Aquel Cobos, que quiso formar parte de la Historia, que quiso ser Presidente sin el voto popular, como partícipe de un complot diseñado para salvaguardar los intereses de unos pocos -los mismos de siempre-, pasará a la historia con esta foto, con ese gesto. En su momento de máximo esplendor, en su tiempo, sólo pudo mostrarse como lo que es: un hombre atribulado, dubitativo. Un hombre pequeño, que no puede soportar sobre sus espaldas el peso de sus propias decisiones. Sin ánimo de ofender, y con propósitos meramente descriptivos, la RAE define al pusilánime como aquel "falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes".

Cobos, el vicepresidente de la Nación, es ahora sólo eso. Luego del 10 de diciembre será sólo Cobos; y el recuerdo de lo que alguna vez fue.

13 pusieron huevos y comentaron:

ram dijo...

No estoy de acuerdo, el cleto no es un "hombre pequeño", es un gran, enorme ñoqui.
¿Hace cuánto que cobra ese sueldito sin laburar, sin tocar la campanita?

Anónimo dijo...

Termina como la avenida cuasi homonima:
transformado en carabobo

profquesada dijo...

Según Alfredo Zaiat el economista de Página 12, Cobos es el responsable de la actual inflación por haber impedido las retenciones móviles. Y si bien es cierta su caída no lo es menos cierta la caída de Carrió. La única diferencia es que la Carrió interpretó que una dramática renuncia pública hasta después del 23 de octubre y luego veremos según los resultados de la CC es más "honorable" que la actitud de ñoqui de Cobos totalmente injustificada y hasta inmoral.

Daniel dijo...

Me quedo con la primer frase:
"- Hay un señor que se llama Cobos, ¿no?"
Y contesto:
-"No se, quién es Cobos?"

edgardo dijo...

De a poco quiere asomar la cabeza, el otro dìa saliò a darle consejos al Ricardito, pero igual que los cuzcos ladrò desdes la cucha (mendoza)

edgardo dijo...

De a poco quiere asomar la cabeza, el otro dìa saliò a darle consejos al Ricardito, pero igual que los cuzcos ladrò desdes la cucha (mendoza)

Ricardo dijo...

ram: bueh, preferible esto, antes que siguiera siendo lo que era a fines de 2008, ¿no? Yo no tengo drama que de mis impuestos vaya para la jubilación del Cleto. Cuanto antes, mejor. Je.

Anónimo: adherimos. Aunque siempre tuvo la misma cara...

Profe: no le voy a discutir a Zaiat. Algo de razón le asiste.
Respecto a Carrió, yo no espero ninguna acción honorable. Sería una sorpresa demasiado grande.

Daniel: jeje. Yo recuerdo: era uno que votaba según el consejo de su hija de 17, para que las amigas no se enojaran con ella.

Edgardo: es buena la imagen. Certera.

Abrazos.

Martin L. dijo...

Brillante lo tuyo Ricardo.
Hoy termine de leer el libro de Anibal. Y sobre los ultimos temas que trata, hay un capitulo que le dedica a los titulares que nunca fueron, recopilados por la periodista Mariana Moyano. Hay uno que se titulaba mas o menos asi “los presidenciables que quedan despues de las elecciones (de 2009): Cobos, Macri y Reutemann”. Lo firmaba un tal Julio Blanck. No, si son unos visionarios los tipos...
Salutes.

Ricardo dijo...

Gracias, Martín.

Y luego de las PASO: Binner. No, si son unos capos capos del análisis político, ¿eh? Guarda con Binner. Un miedo...

Abrazo.

@tilio ® dijo...

"Sosegate que ya es tiempo de archivar tus ilusiones,
dedicate a balconearla que pa' vos ya se acabó"...

fragmento de "Enfundá la mandolina" de Pracánico y Zubiría Mansilla.

Ricardo dijo...

No hay resumen mejor, @tilio.
Se agradece.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

"Luego del 10 de diciembre será sólo Cobos; y el recuerdo de lo que alguna vez fue."

Nunca fue, tuvo oportunidades de ser pero se desvaneció en sus incompetencias, en un juego de mayores donde el era el niño al que le decian que hacer y por eso, para mi, cobos nunca fue.

Ricardo dijo...

Anónimo: tenés razón. Pero fue algo: una esperanza. La de sus jefes, claro.

Saludos.