jueves, 22 de noviembre de 2012

Del clima destituyente al clima deslegitimante

La primera descripción climática, destituyente, constituyó un hallazgo semántico de Carta Abierta y sirvió para caracterizar un frente de tormenta, con abundantes descargas atmosféricas, que tenía por objetivo crear las condiciones para un abandono anticipado del poder por parte de los Kirchner. No se trató de una modalidad tradicional para lo que se conoce como golpe de estado -aunque el resultado esperado haya sido el mismo- y por esa razón encontrar una definición que describiera mejor el tempestuoso objetivo fue una necesidad en aras de transparentar así lo inconfesable.

Lo inconfesable, hoy, lo que se oculta bajo excusas bienintencionadas como libertad, separación de poderes y respeto a la justicia (elementos republicanos del listado de reclamos caceroleros), la supuesta búsqueda de cercenar la libertad de expresión y única voz crítica (el relato de Clarín) y las motivaciones políticas detrás del paro convocado anteayer por Moyano, Micheli & Co. (algunas de las cuales debatimos en el posteo anterior [1], con invalorables aportes en los comentarios) no es un intento por lograr que Cristina Fernández de Kirchner abandone prematuramente el poder -es decir, un intento de destitución enmarcado en un clima destituyente-, sino que el objetivo inconfesable es restarle legitimidad al PEN para que así, por traslación directa, cualquier acción llevada adelante por el Ejecutivo nacional carezca de legitimidad, por su origen teñido de sospechas de ilegalidad de ejercicio.

Todo intento por conseguir una destitución debe ser necesariamente precedido por una deslegitimación del ejercicio del poder emanado del voto popular. Luego de las elecciones de 2007 esa tarea fue satisfactoriamente cumplida por Elisa Carrió, al instalar aquello de la legitimidad segmentada, ampliamente amplificado el concepto por los voceros del establishment: LA NACION, siempre opositora, y Clarín, ya montado en la etapa pugilística de su estrategia procíclica [2]. Una vez alcanzado el primer objetivo sí puede intentarse el paso siguiente, y apostar por un clima destituyente.

En la actualidad, el accionar opositor, que promueve arietes como el emergente 8N o destina recursos para apropiarse de -y ampliar la- representatividad de opositores como los convocantes al paro del día martes 20, enfoca sus esfuerzos en la constitución de un clima pre-destituyente, un clima de deslegitimación (se sabe: legitimidad es legalidad), debido a que no se encuentran dadas las condiciones para la segunda etapa ya que, más allá de la dificultad que significa cuestionar la legitimidad del 54%, no cuentan con un recambio como Cobos, la conformación del bloque justicialista en el Congreso es más firme y homogénea y, como si no fuera ya poco, carecen de un aglutinador, una partícula de Higgs-Boson que nuclee y amalgame los heterogéneos y disímiles reclamos del cacerolismo liberal (y sus diferentes corrientes internas), el sector agroexportador, el financiero, el mediático y el sindicalismo opositor, para ser encausador de un voto que vaya algo más allá del vulgar fanatismo antikirchnerista.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/11/20n-paro-o-piquetazo.html

[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2010/01/clarin-vs-perfil-municion-gruesa.html

11 pusieron huevos y comentaron:

ram dijo...

Si algo distingue a la derecha del resto (pòngase ahí sin drama con progres, psicobolches, socialistas narco y no, jóvenes inquietos, jovatos superados, lo que sea) es que los tipos no vacilan nunca y no le hacen asco a nada - con solo verlos cómo volvieron rubio al huguito y decente al luisito, ya tiene una postal clarísima.
El resto no, le puede debatir 3 días por una coma, una frase y, en el mientras tanto, la derecha opera y opera.
¿A qué viene ésto? - A que lo "destituyente" no es semántico y a lo que está pasando en el país, éste, el nuestro, no es literatura.
No importa si una palabra describe el 10 o el 100%, si hay otra que llegó antes si la trajo la lilita o fue un rebusque de lanata. A los fines prácticos, lo que cuenta es que hay un gobierno democrático y un proceso (para colmo) claramente democratizador, igualador y con un norte de justicia y equidad, que los tiene locos, histéricos y lo único que les interesa es sacárselo de encima ya, ayer, sin vueltas.
Si antes lo quieren "deslegitimar" no depende tanto de que les interese cuidar un estilo como de que las formas clásicas, el golpe de estado con el monigote de uniforme habitual, no funciona; pues entonces se buscan otras maneras, otras vías alternativas, a ver si alguna vez embocan una. Tienen abiertos una variedad de frentes, pegan en todos y por suerte, aunque es una derecha jodida y criminal, es los suficientemente bruta como para hasta ahora, diseñar una triquiñuela que les salga bien.
Mi impresiòn es que somos grandecitos, muy poco inocentes, quizás más viejos que adultos pero, y va siendo hora de que dejemos de agarrarnos de las mechas por las etiquetas que les ponemos a las cosas, las palabras a veces tienen modas, distraen, aturden: frente a la derecha, a esa derecha tan dolorosamente conocida, no cuentan las etiquetas, cuenta el instinto de conservación, el de supervivencia y el de pegar primero, intelectualizar después. Y pegar bien, eh!.

Ricardo dijo...

Está muy bien, pero la selección del concepto hace a la batalla cultural, la pelea por el sentido y todas esas cuestiones cartabiertistas, je.
Es decir, si lo de "destituyente" pegó fue porque explicó mejor lo que ocurría que "golpe de estado". Me parece igual ahora: es difícil convencer a alguien que buscan destituir a Cristina cuando ganó en todas partes y con el 54%, cuando tiene un bloque sólido en el Congreso y no existe recambio inmediato a mano como era ese señor que era vicepresidente... Cobos, creo... Radical, él.

Mariano T. dijo...

Si el objetivo es que en 2015 se vayan, no podés empezar 15 minutos antes. El 54% es un hecho puntual de hace un año, que le dio el bastón a cristina, nada menos, y nada más. Hoy no corren a nadie con ese dato histórico (en el sentido de que ya fue). Sacaste el 54? Estas en el sillón? Listo, no se de que te quejás.
Haber encajonado la reforma constitucional no es un logro menor. Era impensable hace 12 meses.

ram dijo...

Don Mariano T., somos poquitos pero algo nos conocemos, para usted y el resto del cardumen de los como usted, 54 minutos son muchos, ni hablar del 54 % de los votos o de los 36 meses que faltan para el 10/12/2015.
¿O pretende hacernos creer que no tendrían un orgasmo monumental si se les adelantara "casualmente" la fecha del fin de su tan querida presidente (con e)?. Vamos, sincericidiesé....

Mariano T. dijo...

De ninguna manera. Los argentinos merecemos hasta el último minuto de modelo votado por el 54%.

Martin dijo...

Por Dios Mariano T, dejá de repetir esa mentira en todos lados. ¡¡La reforma constitucional es imposible!! no tiene consenso popular desde antes (¡yo estoy en contra y soy oficialista!), no hay puentes entre el oficialismo y la oposición como en 1994 que te permitan hacerla, es realmente imposible, no tiene sentido. No podés agarrarte de lo que dicen Conti o Depetris y usarlo como una prueba de que el gobierno quiere tal cosa.
¿Cómo hay que decirtelo? me parece que vos querés concluír que el 8N fué un éxito, y como no lograron nada pueden exhibir el "cajoneo" de la re-re elección, que jamás fue agenda del gobierno, como trofeo. Pero es un trofeo que se hicieron ustedes con papel de diario y engrudo.

Por cierto, Ricardo, me resultó muy gracioso lo del boson de higgs, jaja.

Ricardo dijo...

Mariano: está muy bien. Ahora, dentro de la democracia y la legalidad, todo. Afuera, nada. Y lo lamentable es que en no pocas oportunidades lo que se intenta es deslegitimar no sólo a Cristina sino a la autoridad presidencial en sí y después a la política toda. El manual Lanata de Son Todos La Misma Mierda, Boludo, digamos. Poco democrático porque busca balancear el poder del lado de quienes no necesitan presentarse a elecciones.

Martín: algún fulbo cazamo' de física, ¿vio?

Gustavo Atilio Rui dijo...

Mas allá de la cuestión semántica, que no considero poco importante ni mucho menos, y de coincidir con tu análisis, porque veo los resultados en la calle; lo que me llama la atención es el hecho (que no pueden ignorar los políticos opositores) que de la destitución algún destituyente sale ganando, pero la deslegitimación, mina las bases mismas de la gobernabilidad, en el presente, y en el hipotético futuro en el cual, habiendo funcionado la estrategia, el que viniera detrás, subiría con el aval de unos votos que ya no garantizarían ninguna legitimidad.
Que un político apoye esta estrategia, es la búsqueda de un triunfo a lo Pirro, aquel rey que dijo: con otra victoria como esta estoy perdido.

A.C.Sanín dijo...

Si algo esclarece la intervención de Mariano T. es la estrategia de la oposición. Desgastar, limar, erosionar al Gobierno legítimamente elegido. No importa si por el camino se dañan los intereses presentes y futuros de los argentinos. Celebran la captura de la fragata Libertad o las resoluciones del juez Griesa, todo sirve, en tanto complican al Gobierno. Es cierto: la anti política al palo. Los “k y no k son todos la misma mierda”, así gobiernan ELLOS, los que no se presentan a elecciones, ¡imponiendo muñecos a su gusto! Muy cacerola todo.

Ricardo dijo...

Atilio: pasa que esos políticos tienen muy claro que son gerentes del poder corporativo. Ni más, ni menos.

Sanín: opino igual.

Mariano T. dijo...

Martin, vas a tener que hablar con De Vido, que no concuerda con tu teoría, y la que lo mandó hablar de la rereelección.