domingo, 20 de octubre de 2013

Otra vez #Once

Estuve desconectado desde el viernes, y cuando leo anoche acerca del nuevo choque en Once, en el mismo andén, el dolor y la bronca me quitaron el sueño. Decidí no escribir en caliente. No es lo que estoy haciendo, de todos modos.
Hace un tiempo había bocetado un post resumiendo mis posiciones respecto al transporte ferroviario de pasajeros. Lo borré un día, con la esperanza de que no fuera necesario actualizar mis posiciones. Un error. Puedo resumirlas en el excesivo respeto al cumplimiento de contratos y modalidades preexistentes en lo que a las concesiones se refiere por parte del Gobierno nacional. Un gobierno que, en algunas cuestiones, demora en avanzar y lo hace luego, obligado por las circunstancias (el mérito radica en que avanza en la dirección correcta, haciéndose cargo, y no apelando a una profundización del método de entrega y privatización). Sostuve que estaba demostrado que el sistema de concesiones significaba un negocio fabuloso para los concesionarios y que si el Estado era quien la ponía y pagaba los costos políticos, era lógico que terminara con las concesiones (como vino haciendo). También con las tercerizaciones en mantenimiento, etc., vía nacionalizaciones, y que sería provechoso que el transporte, en las provincias, también concesionado, siguiera el camino trazado por el oficialismo nacional. Hemos defendido, cuando Castelar, casi en soledad el trabajo de Randazzo, uno de los pocos ministros con resultados concretos.

Ahora, ahora hay dolor por los accidentados, porque además su sufrimiento no será sólo físico, sino también el componente emocional, psíquico que los marcará. Todos continuarán usando diariamente el tren. Bronca por eso. Y bronca también porque a una semana de las elecciones es muy, muy difícil aceptar casualidades. El episodio Cabandié, apto para las suspicacias, está ahí también, para mostrar de qué son capaces quienes pretenden derrotar a un kirchnerismo que no cejó en sus intentos por marcarles la cancha. Con Menem no chocaban trenes, pero volaban embajadas y todavía anda Zulema Yoma discutiendo que lo de Menem Jr. fuera un accidente. Cabezas. En fin.

Suele ser sentido común que en épocas electorales las obras (sobre todo las municipales, las que más se ven) suelen acelerarse, incrementarse. Los taxistas putean por los cortes de calle y muchos ciudadanos concluyen que sería conveniente tener elecciones todos los años. No suele, en cambio, señalarse como crece el clima de violencia durante los periodos electorales. Lo hago ahora. Inseguridad, casos resonantes, choques de trenes, carpetazos, huelgas, cortes de calle, tomas de facultades, etc., todo recrudece cuando esperan (o saben) que tajadas mayores pueden ser capturadas. El poder se dispersa en el aire, a la espera de su reconfiguración.

Tengo poco más para decir. Sólo recomendar algunos posteos que pude leer. Gerardo Fernández considera que las brujas existen. Abel Fernández tampoco cree en coincidencias y hace un crítica a las trenzas de dinero y privilegio entre funcionarios y un sindicalismo al que también critica. Nando Bonatto hace una crítica social más amplia y Nicolás Rechanik señala que tampoco podemos simplemente responsabilizar al motorman. Aunque, como consigna Abel, fue una de las primeras reacciones de los pasajeros.

Este nuevo episodio impactó e impactará la vida de muchos. Es de esperar que exista algún impacto electoral, que será además potenciado por los medios opositores aunque sus argumentos, en el pasado, luego se probaran prejuicios intencionados frente a las pruebas aportadas y la actuación de la justicia.

14 pusieron huevos y comentaron:

Iris van Kirsten dijo...

Buenas recomendaciones.
Por mi parte,prefiero no hacer más conjeturas. Quiero creer que fue un accidente y no una canallada.
Por lo demás, mantengo la postura de que los servicios públicos deben ser públicos, no privados, ni concesionados, ni tercerizados...

Anónimo dijo...

uno no cree en brujas pero q las ay, las ay.
dicho esto todavia estamos pagando los desaguisados de la epoca de jaime, fueron 7 u 8 años nefastos sumados a los 10 de charly , 18 años de desastre ferroviario. empezo a mejorar con el pobre schiavi, y se multiplica ahora con el soja por ferrocarriles nuevos, q es infinitamente mejor q soja por productos baratos de consumo (todo esto intercambio con china).
pero para llevarlo a cabo estan arreglando las vias despues del menemato y de jaime. se esta haciendo pero tarda no es joda levantar vias, mover durmientes etccc..
despues esta el tema sindical, es una incognita, quiza desidia, vagos, acomodos, una mala escuela de conductores,...recordar ferroviarios contra peron en 1951
.
saludo romu

pd tal vez quieran demoler la voluntad de la gente q apoya al gobierno, cansarla no se .

Anónimo dijo...

si bien todo es politica, em primer instancia el tema, genericamente, es administrativo. Es irrelevante si el ferrocarril es manejado diretamente por privados o por el estado. Lo importante, em cada caso, es el control. Para el caso de privado, quien concede impone, así es: impone, um contrato. Exige, audita y controla. Impone um standard de calidad y seguridade; de gestión. Eso hoy no se hace, o no se hace suficientemente. O por que razón no funcionan los amortiguadores hidráulicos? Y los sistemas de frenado automático tantas veces anunciados? No estamos em 1860.

Por outro lado, no existe eso de causas mecânicas y causas humanas. Em el fondo todas las causas de acidentes son humanas, mediante el sistema com que se administra. Si um motorman fala, no sé si es el caso, alguien lo selecionó según um perfil, lo entrenó, lo actualizó, lo controlo etc. O sea, la fala al final es del sistema. Y aqui, el mayor responsable es el estado, que dejó que las cosas llegaran adonde llegaron.

OSV

Anónimo dijo...

pido desculpas si el computador me mezcla castellano com portugués, ahí arriba. El guacho lo hace automaticamente sin que me dé cuenta. Donde disse "fala" es "falla".

OSV

Daniel dijo...

Una vez vi veintidós pases seguidos al colorado en una ruleta mecánica.
Pero en los hecjos de la vida humana semejante algoritmo es imposible. Las casualidades no existen

tatincito dijo...

OSV de las 14:14: tenés razón, pero nada puede hacerse en lo previo si alguien decide cometer un atentado. Y ya van 3 en el Sarmiento.

Y debo reconocer que me preocupa bastante porque considero que de parte del Gobierno Nacional no hay una respuesta lo suficientemente contundente ya que hay muchos puntos muy oscuros en estos "accidentes" que deberian ser comunicados a lo largo y ancho del país.

No esta nada mal que el Gobierno diga que hay que esperar que la Justicia determine cuál es la verdad, pero urge hablar de la mas que cierta posibilidad, al menos para mi, de que estamos ante una banda terrorista atentando para barrer a un gobierno "diktatorial"

En los dos anteriores las pericias oficiales y de partes fueron contundentes: los frenos sí funcionaban al momento de los choques.

Y ahora el motorman se robó el disco rígido que graba las imágenes de la cabina.

Para mi es suficiente: son atentados.

Norberto dijo...

Viene bien que inserte los dos comentarios que hice en El Aguante

"Pequeño detalle, si el disco rígido que no debe ser de fácil acceso estaba en la mochila del maquinista, es porque lo había retirado antes del accidente, y allí podemos especular por el motivo.
Nosotros somos Ella, abrazos

19 de octubre de 2013 16:43"

"He sido el primero en avisar que el HD, disco rígido debe haber sido extraído antes del "accidente", ahora extiendo esta afirmación, es poco probable que se pueda extraer información del mismo, ese disco debe haber pasado de mochila a mochila de maquinista y con seguridad de la mano de alguien de mantenimiento a un primer maquinista, no creo que que una medida de seguridad de tal tipo esté tan fácilmente al alcance de quien debe controlar que este lo pueda extraer en poco tiempo, todo esto es un sistema de prevención contra el control.
Y por supuesto en algún momento es necesario pagar el favor, o cobrar para toda la vida, no olvidemos que está en juego para una gran empresa que des"informa" y no transporta, cuando se factura mil millones de dolares al año, un millón son apenas gastos de representación, y ademas pueden ser para quien arriesga o para quien presiona, u olvidamos al maquinista que entregó la formación a Córdoba, que al calor del "accidente" de Castelar apareció con cuatro tiros por la espalda y la billetera intacta.
Nosotros somos Ella, abrazos

20 de octubre de 2013 14:48"

Algunas de estas afirmaciones incluso son sostenidas por el abogado de las víctimas del anterior "accidente de Once", porque es necesario recordar que las responsabilidades civiles y penales tienen distintos alcances, y a el solo le interesan las primeras, recomiendo el reportaje que le hace Gerardo en El Vermucito, que seguramente saldrá en Tirando al Medio.
Nosotros somos Ella, abrazos

uno dijo...

¿Accidente? ¿Casualidad?...¡Por favor! CAUSALIDAD SÍ....la causalidad de dañar todo lo que se pueda al gobierno. Los "accidentes" no existen en el Sarmiento. ¿No Magnetto? ¿no Duhalde?.

Antonio (el Mayolero) dijo...

Una vez es accidente, otra vez es casualidad, la tercera es acción del enemigo. (Vieja máxima militar)

Anónimo dijo...

Repetiré brevemente lo dicho antes en el blog de Daniel, y adiciono algo más.

(Primero, meter a La Cámpora en esto es la cosa más ridícula que uno pueda imaginarse. Y ahora sí está la decisión de que el control del ferrocarril lo tenga el Estado, Randazzo sí está haciendo cosas y creo que no se puede negarle esto si se quiere ser razonable).

Ahora no soy usuaria del tren. Lo fui, mucho, básicamente del Roca y del Sarmiento. Funcionaban pésimo. La privatización trajo solo una novedad de importancia: enrejar estaciones para evitar que suba gente sin boleto y aumentar el control de los boletos en el tren. Fin de las mejoras.
Las vías eran un desastre, los coches también, el servicio funcionaba un rato sí y otro no y viajabas como ganado. Había accidentes: el tren atropellaba a automóviles y colectivos que se cruzaban delante en los pasos nivel, suicidios tirándose debajo del tren, descarrilamientos (por el mal estado de las vías y de las formaciones).
Pero nunca, que recuerde, jamás, se me ocurrió que el maquinista pudiera conducir dormido, alcoholizado o distraído. Hice un esfuerzo estos días: tampoco recuerdo que otras personas hablaran de esa posibiidad. Los camioneros y colectiveros se dormían en la ruta; los automovilistas podían estar dormidos o alcoholizados. Los maquinistas: ni se me pasaba por la cabeza.
Otros comentaristas rescataron su historia familiar de ferroviarios. No la tengo, pero sí amigos míos, y todas las historias son coincidentes: ser ferroviario era ser un trabajador orgulloso de su trabajo, alguien que sentía profundamente la dignidad de su trabajo.

YPF era patria y los ferrocarriles eran argentinos, y eso era así y no había más que decir porque debía ser así.

La destrucción del sistema ferroviario por el menemismo fue profunda. Antes, tuvimos múltiples gobiernos que no invirtieron. Menem hizo algo más: destruyó todo. Ramales cerrados. Los talleres, cerrados. Las ciudades que crecieron alrededor de los grandes nudos ferroviarios o los talleres se quedaron sin su corazón, y, en algún caso, sin la fuente de trabajo que las sostenía. Lo único que tenían eran edificios vacíos, destruyéndose lentamente con el tiempo. Echaron a miles y más miles y más miles de trabajadores, empezando por los más viejos, por los que tenían una historia de ferroviarios y el conocimiento y la experiencia acumulada durante una vida.

Soy una convencida de que la destrucción más profunda (en todos los casos) no es la que se hace sobre cosas que cuestan dinero, sino la que se hace sobre el capital humano. Podés recuperar las cosas con dinero; recuperar el capital humano es una tarea lenta y difícil, que lleva años.

Y, ¿qué pasó con los gremios? Esa es una pregunta importante. ¿Qué sucedió con el sindicalismo ferroviario en todos estos años? ¿No ha tenido responsabilidades? ¿No las tiene?

Hay algo más que conseguir mejoras salariales. La dignidad del trabajo es algo más que lograr mejoras salariales. Es también tener la convicción interna de que se es digno por ser un trabajador, y que esa dignidad pasa por el orgullo de hacer tu trabajo lo mejor posible, te paguen más o te paguen menos.

(continúo, Esther)

Anónimo dijo...

Reflexionando un poco, me doy cuenta de que existe una cierta constancia en las luchas gremiales del transporte (no solo el ferrocarril) que no aparece en otras luchas gremiales: lo imprevisto. Uno no se entera el domingo que la tarde anterior los bancarios decidieron hacer paro el lunes, martes y miércoles. Los paros docentes (por lo menos en la provincia de Buenos Aires) se conocen con anticipación; quizás no si la decisión final será por sí o por no, pero sí se sabe que puede ser que la siguiente semana el martes y miércoles haya una huelga; si preguntás en la escuela, te informan, te dicen: "el lunes se decide". Incluso a veces hasta te dicen: "si hay paro, todos los de acá se adhieren" o bien "si hay paro, tal y tal no se adhieren". Pueden darse circunstancias excepcionales que lleven a una medida de fuerza imprevista (el asesinato de Fuentealba, por ejemplo), eso sí.

Pero en el transporte las cosas son distintas. ¿Qué hace un trabajador cuando, al salir de su trabajo, se encuentra, de pronto, que no tiene tren o subte para regresar a su casa?

Lo que veo, en estas cuestiones, es como una ausencia de respeto hacia los otros trabajadores. Una suerte de sindicalismo cuyo eje está desplazado de esa solidaridad hacia el trabajador que uno espera de quienes hacen gremialismo. Lo digo desde una posición definida, aclaro por las dudas: me banco a pie firme las medidas de fuerza de cualquier gremio, en eso soy tajante. Pero ¿corresponde lanzar paros que afectan a miles de personas de un rato para otro? Creo que no. Creo que allí hay una suerte de falta de solidaridad.

Yo no sé si un gremio tiene que defender a un trabajador que no trabaja porque tiene que defenderlos a todos. No estoy segura que deba ser así. Sí estoy segura de que algo falla en el gremialismo si no está claro que el trabajo es dignidad, es orgullo por la tarea que se hace, es solidaridad con otros trabajadores.

Escuché que hay como tres sistemas de frenado superpuestos. De hecho, antes los trenes también eran un desastre pero no había choques cada dos por tres (ni los hay en otras líneas que no sea Sarmiento). Y, tengamos en cuenta, el sistema de ferrocarriles también existe fuera de la CABA.

Se pueden acumular controles sobre controles. Me parece que en estos últimos tiempos se ha hecho bastante al respecto. Se han mejorado las condiciones, aunque sea de a poco.

Pero nada será suficiente si no se recupera al ferroviario. No al motorman: al maquinista. No al empleado del ferrocarril: al ferroviario. A ese que nunca se iba a dormir mientras conducía el tren, porque eso era impensable. No había cámaras de seguridad, cajas negras ni GPS; un ferroviario no necesitaba que le hicieran control de alcoholemia.

Y aquí se requiere una tarea que va mucho más allá que tener dinero para comprar coches. Es una tarea que le corresponde al Estado, porque para eso está. Y que le corresponde a los gremios, porque para eso están. A la luz de lo que sucedió en los últimos dos años, si el Estado no trabaja en la dirección de recuperar el capital humano, estará siendo irresponsable. Si los gremios no trabajan en la dirección de recuperar el capital humano, estarán siendo irresponsables.

En todos los casos, me importa un rabanito a qué partido político o movimiento pertenezca cada uno, ni si se aman o se odian, cosa totalmente irrelevante: la responsabilidad es la responsabilidad, y no hay peronismo, progresismo ni izquierdismo que valgan si no se asume esa responsabilidad.

Todo lo anterior está dicho en función de mi tozudez de creer que no se trata de choques deliberados.

Si, en cambio, se trata de sabotajes, todo lo anterior sigue siendo válido, pero hay que adicionar otra cosa, la pregunta básica: ¿cuáles son los negociados que están siendo afectados? Porque, si se tratara de sabotajes, sorry, no creo que sea por una cuestión electoral, o mejor dicho, que lo electoral es una coyuntura que se usa, nada más: se trata de dinero.

Saludos.
Esther

Anónimo dijo...

Excelente aporte el de Esther.
Tampoco creo en las casualidades cuando detrás hay millones en juego, porque de eso se trata en el fondo. De política sí, pero de política que permite el manejo de recursos. De poder. De dinero.

Banco a Randazzo también. Lo que se está bancando ese muchacho, tremendo.
Cualquier otro hubiera agarrado un puestito en otro lugar menos visible. Pero para estar ahí hay que tener convicciones. Bancando balas, sabotajes, operaciones.
Desde la optica materialista sólo ven que está ahí por guita. ¿Acaso no creen que se pueda hacer guita desde otro lado menos expuesto o menos duro?
Saludos,
Pedro.

Ricardo dijo...

Iris: coincido. Lo contrario a la doctrina Dromi: “todo lo que deba permanecer en manos del Estado...".

Romu: lo sindical es una incógnita y tiene importancia superlativa en todo lo que viene ocurriendo.

OSV: coincido en que en última instancia la falla es humana, de estructura, pero convengamos que los controles (que fallaron) por parte del Estado, bien pueden ser manipulados, maquillados, etc. Distinto es el control si es no es sobre un privado al que los contratos siempre benefician.

Daniel: es muy difícil no pensarlo. Y eso que acá intentamos siempre dejar lo conspiranoico de lado.

tatincito: es difícil ser más contundente cuando el sentido común va por otro lado. Sí creo que habría que puntualizar mejor lo que ocurrió antes.

Norberto: no escuché el reportaje de Gerardo. Ya lo voy a buscar. Lo del HD es casi pornográfico. El argumento de la prensa opositora, como “prevención" para “protección" del maquinista, es muy pobre...

Ricardo dijo...

uno: no creo que esos nombres propios expliquen todo. Es una simplificación. No son los únicos, ni todopoderosos.

Antonio: repite hasta el andén. Es mucho...

Esther: es muy pertinente señalar la pérdida o la disminución de la capacidad de los recursos humanos. Desde los 60, incrementándose luego con Martínez de Hoz y el menemismo (recordar que parte de lo que habilitó las privatizaciones fue el descalabro del sector público, que no puede haber sido del todo inocente), los recursos humanos vienen sufriendo y mucho.

Pedro: coincido respecto a Randazzo...

Disculpen la demora en la respuesta.
Saludos.