viernes, 27 de diciembre de 2013

Balance: el 2013 K y sus desafíos económicos y políticos

Este año que pronto terminará no fue uno cualquiera, sino el de las últimas elecciones de medio término previas a un cambio de elenco gubernamental. La última elección antes de que Cristina entregue la banda presidencial a alguien que no será Néstor y tampoco un delfín en sentido estricto. Desafío grande para un espacio que hizo de la centralización de las decisiones políticas uno de sus rasgos identitarios. Más congruente en esos términos con el primer peronismo que con el menemismo; quizás los sesgos de intervención estatal, distintos, tornen en fatalidades los diferentes métodos...

¿El año en que se celebró la Década Ganada implica también el comienzo de una nueva? Por lo pronto, si Kirchner y Cristina debieran mirar atrás podrían sentirse satisfechos: este es un país mucho más normal que el que tomaron. Normal, claro, en el sentido de no estar sufriendo ninguna excepcionalidad. Es decir entonces: las ventanas de oportunidad fueron aprovechadas, a pesar de todo lo que pueda enumerarse como deudas y/o errores. Desalienta, de algún modo, comprender que las condiciones de posiblidad de un país más justo, igualitario, solidario, siguen siendo un horizonte al que se tiende. Ocurre que, a pesar de los mayores márgenes de maniobrabilidad política de los Kirchner respecto a su inmediato antecesor en términos históricos, Carlos Menem, la transformación que el neoliberalismo operó en el país fue decididamente mayor que la lograda por el desarrollismo neokeynesiano kirchnerista. Me dirán que siempre es más fácil destruir que construir, se necesitan aunar menos voluntades, y es cierto, pero es además la manifestación más palpable de los factores condicionantes, económicos y políticos, estructurales, nacionales e internacionales, que determinan las posibilidades del derrotero nacional.

El desafío económico.

Este año, más que el pasado, quedó claro que las respuestas no se encuentran ya sólo (o mayormente) en la política. Dijimos que el establishment le perdió el miedo al kirchnerismo: corrridas, no liquidación de exportaciones, las presiones devaluatorias, los grandes desajustes en las cadenas de precios. Esto, debido a los tiempos políticos acotados hacia 2015, determina la necesidad de una renovación de las vinculaciones existentes entre estos actores. El corrimiento del kirchnerismo hacia posiciones centristas lo manifiesta: este gobierno, y los que vengan, dependerán más que antes este mismo gobierno de cómo los agentes económicos decidan actuar. Por eso Capitanich en la UIA, no hace mucho, les habló con el bolsillo esperando que le contestaran con el corazón. Y en todo acuerdo económico-social, la pata social la pone el Estado.

Debemos advertir, de todos modos, que las medidas ortodoxas que se vienen ensayando, ya sea para disminuir la brecha entre dólar oficial y blue, para frenar la tendencia inflacionaria, para apuntalar las reservas, constituyen tratamientos sintomáticos y no uno etiológico, en el sentido de resolver los problemas estructurales (la restricción externa, la estructura económico-productiva, la concentración, la extranjerización, lo que falta en industrialización) que nos llevan cíclicamente a aplicar medidas paliativas. El kirchnerismo abandonó la concepción romántica de que sólo con voluntad se pueden imponer condiciones y eso es bueno. Pero el camino será arduo. Por ejemplo, ¿cómo incrementar la inversión privada sin entregar jirones de peronismo en los reclamos permanentes por menos derechos laborales de los sectores económicos? ¿Cómo conjugar industrialización con un escenario que tiende fuertemente a la primarización, al que se suma la tradicional posición política del sector agroexportador? Estas preguntas, parece, son viejas ya. Otros tópicos: YPF para descomprimir la balanza comercial llevará años. La toma de deuda para inversión pública (algo que adelantamos quizás antes que nadie en los blogs: por aquí y por acá; sostienen algo parecido en esta reciente nota de P/12) es uno de los caminos elegidos para aliviar el frente externo. No todo, igual, es ortodoxia: la profundización del cepo al dólar tarjetero, que los acuerdos con inversionistas (caso Chevrón) sean negociaciones cara a cara y no tributarias de legislaciones generales que hagan al "clima de negocios" como antaño, voleo que aprovechaban los capitales golondrinas, significa que existe márgen para ensayar kirchnerismo del bueno (reforma tributaria, mejores métodos para administrar el comercio exterior, la inversión en infraestructura, la cuestión logística, etc.).

Sí, todo lo anterior se trata de "sintonía fina" sobre la cuestión económica. Un ajuste, bah. El cómo y hasta dónde definirán los nombres que reciba y de su éxito dependerá la sensibilidad social que puedan ejercitar los próximos gobiernos. No parece el final soñado para el kirchnerismo, pero podría serlo: racionalidad e instrumentalización para que Argentina no enfrente una de sus cíclicas crisis, en la que los actores económicos generan colchones extraordinarios a costa de la socialización del sufrimiento.

El desafío político.

2013 implicó la derrota de la doctrina Brienza, la del control de calidad ideológica que simbolizaba a un kirchnerismo todopoderoso, capaz de condicionar al oficialismo todo cuando, políticamente, el oficialismo era lo único realmente existente en la mesa de arena. Hoy ya no es así, y no sólo Massa como fenómeno del año electoral, sino también las mayores cuotas de poder del peronismo de la PBA, los gobernadores peronistas, y hasta las huestes republicanas, si consiguen desarrollar mecanismos que les permitan llegar armados a 2015 (aunque la posibilidad sea remota y dependan mucho de lo que haga o deje de hacer el pan peronismo). Hoy Brienza, como generador de relato K, trasunta derrotismo en su última nota, que bien podría haberse titulado “Pobrecita Cristina, hijos de puta", tan a tono con ese progresismo K que prefiere hacer política hacia el vértice y no hacia la base. No leyó nuestros Barrionuevismos kirchneristas, evidentemente, que pueden resumirse en “do politics, you moron!". Finalmente, ambas “doctrinas" sirvieron y sirven poco a los objetivos del oficialismo (o sirven sólo como estrategias defensivistas).

El principal desafío político del kirchnerismo es tributario del desafío económico, y es recuperar imagen en cuanto a control de la economía. Ser visto como antaño: agente capaz de controlar las variables de bolsillo que impactan efectivamente en lo cotidiano. Todo lo demás es accesorio y, si embarra el objetivo enunciado, es superfluo y hasta contraproducente. Muchos amigos continuarán enojándose por esto que digo, pero no creo estar errado. Si esto se consigue, el papel de Cristina será uno. Si no, bien otro y menos protagónico. Las posibilidades que habilitan esta última opción son las que me inquietan, por cuanto pueden conducir a tentaciones “frepasistas" o aún peor, “alfonsinistas" (y de ahí mi reciente crítica a la vindicación alfonsinista, por fatalista, cuando el kirchnerismo es por sobre todo posibilista). Por si no se comprende: puede ocurrir que el kirchnerismo sea una corriente dentro del peronismo; u oposición a todo excepto a la historia del kirchnerismo, relegándose a reserva moral no de la Patria, sino simplemente del propio espacio político. Un rodríguezsaaísmo sin anclaje territorial, o un radicalismo hecho y derecho, inelástico, rompible pero no doblable (sic). Y que nadie diga 2019 porque existen pocos pecados en política: no estar anclados en el momento que transita la realidad es uno de los peores. NK y CFK demostraron comprenderlo bien durante los '90.

9 pusieron huevos y comentaron:

Erkekjetter Silenoz dijo...

Y si don Ricardo, la víscera más sensible por eso ¡Vivat et res publica, et qui illam regit!

Una aclaración desde mi humilde entender:
Las diferencias entre hetero-orto se basa en que los primeros entienden a la economía como una herramienta para________________ (complete según corresponda) y para los orto la economía es un fin en si mismo.

No hay medidas económicas hetero u orto, son iguales para ambos, la diferencia es en qué momento se aplican y fundamentalmente quiénes serán los más o menos favorecidos.

A contra pelo del discurso de la vulgata el gobierno reacciona (tarde o mal es para discutir no viene al caso) con lo cual uno puede suponer que no está cerrado en una posición tipo "Après moi, le déluge".

Lo que pasa es que el cortoplacismo es dificil de sortear y en el corto plazo hay que recomponer unos de los pilares por los cuales este gobierno aguantó o no lo condicionaron de la forma usual como otros anteriores.

Veremos y saludos

Iris van Kirsten dijo...

Interesante análisis.
Pasaba por aquí como quién dice y aprovecho para saludarlo. ¡Felices fiestas!

Luciano dijo...

Muy interesante Ricardo.

Pienso, no es posible que surja un "delfin", un "dilma". He leido de problemas personales entre Cristina y Randazzo, pero no podriamos pensarlo a él como un sucesor del palo? (Ojo, sabiendo que la corre de atras, y siendo solo un ejemplo).

Contemplar esa posibilidad cambiaria el panorama.

No creo que Cristina, ni nadie en el Kirchnerismo duro, se conforme con estos 10 años. Todo tu analisis es adecuado frente al traspaso de gobierno a otro espacio politico, pero si pensamos en serio en una continuacion, al menos tibia, del kirchnerismo, la transicion no seria tal.

Son solo algunos pensamientos que me desperto tu analisis.

Saludos!

Luciano dijo...

Perdon, la primer oracion era una pregunta:

no es posible que surja un "delfin", un "dilma"??

Luciano dijo...

Perdon, la primer oracion era una pregunta:

no es posible que surja un "delfin", un "dilma"??

guido dijo...

Si es la derrota del "briencismo", quizás no se un año político tan malo...

Lo que yo percibo, sin embargo, es un clima social menos favorable a la orientación política que caracterizó al kirchnerismo. Creo que ha partir del triunfo de massa distintos actores políticos se están dando cuenta de que no es necesario tratar de competir (y perder) en progresilitud. Las notas rimbombantes sobre un (supuesto) aumento de la pobreza tienen menos rating que la incorrección política del "que se jodan". Y diciembre colaboró con eso, como escribiste por ahí.

Anónimo dijo...

lo bueno del 2015 es que a La Firmenich la van a tirar a la basura, dicho en su lenguaje, iran al basurero de la historia, y, algunos, a trbunales, donde los estan esperando.

Ricardo dijo...

Silenoz: un día me cae con leyendas nórdicas, al otro me trae citas francesas. Póngase de acuerdo, hombre, ja.
Sí, coincido en que el corto plazo demanda. El tema es que algunas cosas no se resuelven en esos tiempos. Hay una cita de Mafalda, creo, al respecto, sobre lo urgente y lo importante, ¿no?

Iris: ¡gracias!
Felicidades navideñas atrasadas, je, y que pase un lindo fin de año.

Luciano: Randazzo no fue candidato en este 2013. Algo debería decirnos eso. Yo lo banco, pero de ahí a especulaciones cuando la cuestión circula por otros lados, no se.

Guido: jeje. Puede ser. Algo de eso se vio ya gracias al año electoral.
Percibo lo mismo respecto a lo que decís. Y por eso mismo me parece que el corrimiento hacia el centro del kirchnerismo de algún modo opera como un dique de contención en ese sentido (además de ser una necesidad política, o política-económica).

Anónimo: ¿La Firmenich? A la mier...

Luciano dijo...

Ricardo, no estuve con computadora y no pude ver la respuesta antes. Y antes que nada feliz año!

Lo de Randazzo lo dije a modo de ejemplo. Desconozco totalmente cual es la intencion de Cristina para el 2015, pero sigo pensando que si una de sus alternativas es ungir un sucesor, lo va a hacer lo mas cercano a las elecciones posibles para evitar que le corten la cabeza desde los medios.

Supongo que en ultima instancia de aca al 2015 habran multiples y continuas internas dentro del kirchnerismo y aledaños, hasta llegar a las PASO con una interna con 2 o 3 candidatos triunfantes. Y ahi Cristina jugara un papel importante dando o no dando su apoyo a uno o a ninguno.

Saludos