miércoles, 4 de diciembre de 2013

Sobre los saqueos en Córdoba

En noviembre no pueden haber saqueos, patrimonio exclusivo del fin de año. Esto habilita la primera segunda lectura: hay pocas casualidades y sí pueden suponerse causalidades. La línea temporal dicta De la Sota y narcopolicía, la Iglesia y los medios colocan la cuestión narco en debate, un reclamo por salarios, acuartelamiento (la sindicalización policial continúa siendo una deuda) y saqueos. Podemos sumar luego la terrorífica respuesta política de De la Sota anoche, convirtiéndose en cómplice al sobreactuar autoridad en medio del caos y asegurar que no habría aumento para nadie: nafta al fuego. Adicionemos que la respuesta del Gobierno Nacional permitió la victimización posterior del gobernador cordobés y tenemos el cóctel perfecto que determinó la instalación de la violencia y el miedo en la ciudadanía cordobesa. A propósito de esto último, recuerdo mi experiencia en 2001 y puedo afirmar que en tales situaciones la repartija de culpas no beneficia a nadie (Nestornautas lo desarrolla bien acá).

La magnitud de los saqueos no remite a un escenario espontáneo. La teoría de la ventana rota no es suficiente explicación, menos aún cuando los medios nacionales ralearon la información (las redes sociales estuvieron a la cabeza; ocurrió algo similar cuando las fuerzas de seguridad ecuatorianas intentaron un golpe contra Rafael Correa). El manual dicta mirar quién se beneficia ante una determinada situación para atisbar su origen cuando éste es oscuro: los saqueos se constituyeron así en una grandísima demostración de fuerza de la Policía cordobesa frente a De la Sota.

Pero más allá de las cuestiones políticas, narcos o policiales, debemos tomar en cuenta que, para que existan saqueos, debe existir mano de obra disponible. Y eso es, en términos estructurales y alejados de lo inmediato, lo verdaderamente trágico (Nando Bonatto lo elabora aquí). Las condiciones de posibilidad asientan en nuestra historia reciente (los noventa, la tecnificación expulsiva de mano de obra en el sector agrario y la consecuente migración urbana; también de la guettización clasista y hasta lombrosiana que bien describe aquí Pablo Semán) pero también en la estructura económica de nuestro país, preindustrial y dominada por muchísimos años por promotores de la primarización productiva.

A modo de corolario de este relato trágico para muchos cordobeses, las impugnaciones biempensantes a los saqueos, del orden de “no afanan comida sino televisores LCD", son absolutamente estúpidas. No, no roban por hambre, pero eso no implica que la desigualdad como motor de resentimientos sociales no exista como caldo de cultivo. Tampoco que el consumismo sea patrimonio exclusivo de las clases pudientes. Eso roza, directamente, con la hijaputez segregacionista enferma de superioridad moral. Finalmente, es también una cuestión de logística: los chorros no tienen por qué ser necesariamente boludos.

14 pusieron huevos y comentaron:

Norberto dijo...

Hace un rato comenté lo siguiente en el blog de Abel, que creo tiene cada vez mas vigencia

"Norberto dice:
diciembre 4, 2013 en 13:01
Lo que voy a escribir no va a gustar, y lo se, detrás de la mayoría de los delitos están policías que consideran los mismos su coto de caza, los delitos se trasladan con el comisario, y en Córdoba por desidia de los políticos en el poder, se dejó mucha autonomía a esa institución, al igual que en el caso de Santa Fe.
Es posible Gran Jefe que Ud tenga en su aprecio a don Gato, yo particularmente lo desprecio desde su defección menemista a principios de los noventa, pero ademas la rebelión policial, en mi opinión, tiene origen en la caja que ha desaparecido con la supervisión de la distribución de drogas en esa provincia, el pedido de ajuste salarial por su magnitud tiene el aroma de ser lo que está ausente de las casas de los efectivos desde el momento en que se desarticuló ese imbricado.
Lo otro es que los disparadores de los saqueos eran parejas de motociclistas que se apersonaban a los locales rompiendo vidrieras y dejando luego actuar los instintos, mientras quienes debían detener estas acciones estaban acuartelados, disparadores que me suenan a soldados narcos con órdenes de actuación precisas, el caso del joven muerto es llevado al hospital por un motociclista con un disparo que lo atraviesa, pero quien lo lleva está herido en la espalda y se da a la fuga de inmediato.
Yo veo en esto, y vuelvo a repetir en mi opinión, una clara relación entre los actuantes en iniciar los saqueos, los policías acuartelados y la ausencia del ingreso habitual proveniente de la caja narco, que fue en todo momento tolerada por las autoridades políticas de la provincia.
Párrafo aparte merece el tratar de deslindar responsabilidades de un conflicto con bastante tiempo de gestación sobre las autoridades nacionales, a las que deberían haber requerido auxilio mucho antes, si se les hacía necesario."

Nunca menos y abrazos

manolo dijo...

Ricardo

La hijoputez es mucho mas profunda; tanto la CSJ de Córdoba, como la CSJN, ante la “gravedad institucional” pueden exigirle al PEN que envíen FFSS Federales, bajo los “jueces naturales” provinciales y federales.
Se hicieron soberanamente los boludos, no solo porque sabían que se venia el fragote, sino también por lo siguiente.
Como en el Iberoamericano del 2010, gendarmes y prefectos se amotinan si no hay juez que firme las “ordenes de reprimir”.
¿Cuál es el daño personal menor?
- Sufrir un sumario, con una semana de arresto, por no obedecer ordenes NO “legitimas”.
- O comerte 10 años de cárcel por “exceso” de represión NO autorizada por autoridad JUDICIAL competente.
¿Se entiende el intríngulis, Ricardo?
Si “reprimís” vas en cana por no tener firmada la orden judicial.
Y los jueces ni siquiera quieren actuar de oficio, tal cual indica la CN 1994.
En el Iberoamericano, a pesar de haber muertos, hubo que esperar el SORTEO.
Eso le costo la “cabeza” a Aníbal Fernández; y la creación del Ministerio de Seguridad.
Nadie quería creer la asociación de Schoklender con Macri.
Un abrazo

PD, hay muchos apostando al incendio del GBA; porque si mantienen el “orden” dentro de los parámetros del año pasado; van a tener que hacer fila con el culo al aire con la Primera (3.969.693 electores) y la Tercera (3.975.220 electores)

Para comparar recursos y electores; CABA 2.542.452 electores, Santa Fe 2.555.693, Córdoba 2.651.940.

Iris van Kirsten dijo...

Buen post.

Ricardo dijo...

Norberto: creo que es la lectura predominante, y la que más debe acercarse a los entretelones que no suelen formar parte de ninguna crónica periodística.

Manolo: se entiende perfectamente.
Sabía que el gobierno no podía movilizar gendarmes sin solicitud por parte de la provincia.
Esto que decís del poder tribunal es medular. Y se imbrica con la batalla apresurada perdida por el poder político en aras de democratización de la justicia. No quieren ser jueces a tiro de destitución por no actuar como y cuando deberían.

Gracias, Iris.

Anónimo dijo...

Confieso que me siento abrumada. He leído, escuchado, visto, pero todavía ni logro terminar de comprender, ni creo tener toda la información necesaria, ni consigo salir del miedo. Como persona común y corriente tengo miedo. No lo sentí así ni en el 89 ni en el 2001.

Más allá de las interpretaciones, causas y análisis posibles, creo que Córdoba vivió la ruptura, el agrietamiento de esa capa de civilización que insistimos en creer gruesa y no parece ser más que un barniz superficial. Los saqueos tuvieron como contraparte a los vecinos armados, con barricadas defensivas y, según parece, tirando y apedreando a quien les parecía sospechoso. El dueño de un comercio contando, todavía con un asombro que no podía dominar, que entre los que le robaron estaban clientes habituales de su comercio.

Encuentro una única explicación: el fracaso rotundo del Estado. En todos sus poderes y niveles. Sin el Estado, regresamos al Lejano Oeste sin ley de las películas. No encuentro razones para suponer que no podría darse la misma situación en cualquier otra ciudad de cualquier otra provincia. Sólo se requieren las condiciones adecuadas. Te defendés como podés de un mundo trastocado, ya sea robando o golpeando a muerte al sospechoso de querer robarte.

Eso es lo que me da miedo. No creo que sea cuestión de grupos sociales, tribus o clases. Me parece que es algo transversal a toda la sociedad.

Quizás, no lo sé, la desarticulación de la jefatura policíaca por su relación con el narcotráfico operó fuertemente en este caso, porque esa desarticulación dejó sin "jefes" a la policía pero no eliminó al problema de base; el narcotráfico continúa y continúa impregnando a los distintos estamentos sociales y políticos. Algo así como que se rompió una red; una red maléfica, sí, pero red al fin y al cabo. Si fuera así, entonces estamos ante un problema de envergadura: las redes sociales que deberían existir como soporte de la sociedad están minimizadas o desvalorizadas o corrompidas por una red social delictiva.

El gobierno cordobés falló en toda la línea. No tiene excusas. No podía no prevenir qué podía pasar ni tomar medidas al respecto, ni mostrar presencia ni… En fin, no parece haber hecho nada.

O mejor dicho, sí hizo: decretar todos los asuetos posibles, paralizando la ciudad. No digo que sea una medida inadecuada. Pero ¿qué clase de respuesta da el Estado si, ante una situación de esta naturaleza, lo único que tiene para ofrecer a los habitantes es "enciérrense en su casa, no salgan a trabajar, a la escuela, cierren todo y quédense adentro"?

El gobierno nacional tiene su responsabilidad. No puede salir a decir "esto es un problema provincial". Ojo, no me refiero a que debería haber enviado la gendarmería el día antes. Escuché información disímil, pero si es cierto que el gobierno cordobés y/o el poder judicial no enviaron a tiempo una solicitud formal al gobierno nacional, este último no podía enviar fuerzas a Córdoba (si lo hacía, arriesgaba incluso a ser acusado de intentar intervenir la provincia; no es lo mismo actuar ante un desastre natural que ante una situación que pueda ser considerada causal de intervención por la Constitución). Pero eso no quita que el gobierno nacional debía actuar de alguna forma positiva. No sé, funcionarios que viajaran a Córdoba inmediatamente, por ejemplo. Estar presentes para negociar soluciones en conjunto con el gobierno provincial. Lo que fuese, pero que constituyera el asumir la propia responsabilidad, que también la tiene.

No creo, en este caso, en la "espontaneidad de los saqueos". No sé, eso sí, qué o quién estuvo detrás.

Los reclamos de la policía eran más que razonables. Le pedimos a la policía que se juegue la vida por un salario ínfimo, y que, encima, sea honesta, y que, encima, se pague su propio uniforme y sus armas y que… Es bajo todo concepto una chifladura.

Menos politiquería y más política. Qué redundante parezco, pero siempre volvemos a lo mismo…

Saludos.
Esther

daniel z dijo...

Me pregunto si no deberiamos replantearnos la cuestion del federalismo.Creo que a esta altura de nuestra historia esta claro que para una amplia mayoria dicho concepto no tiene el mismo significado que le atribuye la Constitucion entonces ¿No deberiamos acomodar dicho concepto a nuestra realidad y habilitar una mayor injerencia del Estado nacional en las provincias?No pretendo ofender a al memoria de Estanislao Lopez,Pancho Ramirez y Facundo Quiroga pero al cabo de 160 años es evidente que la Argentina no es EEUU ni la PBA es New York ni Cordoba es Texas.Insistir con la cantinela del federalismo purista cuando en la cabeza de la mayoria las cosas no funcionan asi es un callejon sin salida.

Erkekjetter Silenoz dijo...

Al margen de la preocupación por que hay sectores que no se encuentran plenamente incluidos -de hecho para llegar a esto falta mucho y NO se conseguirá con nuestro sistema productivo tradicional y actual- creo que hay algo más grave aún: la debilidad de un gobierno en esta caso provincial

Muchos nos desayunamos hace poco que existe una provincia al menos donde su fuerza policial es sostenida económicamente (en alguna proporción importante no se si en monto de dinero pero si a que parte se dirigía dicho dinero) por lo que se supone que debe combatir.

Ante la pérdida de la parte no remunerativa y de acuerdo al accionar de los saqueos probablemente –o seguramente- se procedió al método mafioso del apriete y el gobierno claudicó. O sea una fuerza con claras relaciones con el delito y que después de los sacudones judiciales quizás vuelva a incurrir en los mismo con otra jerarquía, se impuso de la peor manera a quien se supone que debe responder.

Espero que los otros gobernas comiencen a tomar nota sobre la necesidad de establecer el control político de sus policías. Sobre todo el de claras y viejas aspiraciones presidenciales

Saludos

Ricardo dijo...

Permítanme linkear un buen artículo que dice más o menos lo mismo que sostuve en el post acerca de la imbecilidad de intentar impugnar los choreos mencionando que no se llevaban comida:

http://elojocondientes.com/2013/12/04/la-ocasion-hace-al-ladron-un-titulo-facil/

Esther: esa fue la demostración de fuerza de la policía cordobesa: sin el monopolio de la fuerza no hay Estado.
Creo que lo que decís acerca de algún funcionario nacional yendo a Córdoba hubiera sido un principio...

Daniel: algunas de las charlas que tuve a raíz de los saqueos terminaban así como decís. Parece que el federalismo falopa (!) es bastante más unitario de lo que aparenta y rápidamente quiere intervención nacional.
El tema es que, como sostiene Manolo, ya es algo así, sólo que los jueces eligen mirar para otro lado. Quizás crear algún cuerpo judicial para situaciones de emergencia como los saqueos cordobeses permitiría que hubiera menos espacio para hacerse el sota al juez de turno. ¿O existe ya y lo desconozco?

Silenoz: en todo de acuerdo.

Anónimo dijo...

«Esther: esa fue la demostración de fuerza de la policía cordobesa: sin el monopolio de la fuerza no hay Estado.»
Ricardo, con pocas palabras le pusiste palabras a mi miedo y lo identificaste: hay un único tipo de Estado que requiere, como condición necesaria e imprescindible (¿y suficiente?) para existir, del monopolio de la fuerza. Alguna vez lo llamamos dictadura, ¿no es así?
Se supone que el Estado debería requerir de hacer política para existir...

Saludos.
Esther

Anónimo dijo...

ahora van a usa no los militares pero las policias de distintos paises de america estan yendo a ese pais por curso antidrogas, antichorros etc. al tiempo en algunos casos esas fuerzas policiales terminan jugandole en contra a los gob nac y pop.
la policia sabe y domina la calle, los milicos estan guardados.
por eso tener cuidado cuando van casualmente por cursos a usa.
saludo
romu

Luciano dijo...

No estoy de acuerdo Esther, y debe ser la primera vez que lo estoy. Tus intervenciones siempre me parecen muy atinadas, pero en esta relativa al monopolio de la fuerza no estoy de acuerdo.

Todo Estado moderno es tal siempre y cuando detente el monopolio de la coaccion. Podria agregar la capacidad de recaudar y algun otra caracteristica.

Creo que la caracteristica fundamental entre un E democratico y uno autoritario/dictatorial, es que en una dictadura el E SOLO se sostiene, reproduce, etc., a traves de la coaccion/represion.

Por eso me parece acertado la explicacion se Ricardo. Incluso sin querer simplificar las cosas, los saques sucedieron precisamente por que el E por un momento no pudo prevenir y reprimir situaciones con su fuerza de seguridad (sin negar los entongados, la narco policia y la organizacion de dichos saqueos).


Anónimo dijo...

Hola, Luciano... En realidad, creo que estamos de acuerdo ☺☺☺.

No niego que el Estado tiene, debe tener el monopolio de la fuerza. El problema que veo en este caso es esto que decís: "no pudo prevenir". Esto es, no pudo prevenir y solucionar los problemas por una vía política. No fue capaz de prevenir la magnitud de la situación, ni de negociar acuerdos, etc. Eso es lo que se supone debe hacer un Estado democráctico. Y, al no ser capaz, terminó sujeto a la lógica de la fuerza de las armas: la policía se acuartela, aparece la violencia del saqueo, aparece la violencia de los que se arman para defenderse, todo gira en función de si el gobierno nacional envía o no envía más uniformados armados... Y se termina con darle a los uniformados armados que se acuartelaron lo que pedían desde antes de acuartelarse.
Hay ahí un fallo de la política, y el resultado es que se cae bajo la lógica del poder de las armas (tanto de los uniformados, como de los que roban, como de los vecinos que quieren protegerse).

Saludos.
Esther

Luciano dijo...

Esta bien, en eso estamos de acuerdo. La politica fallo, como pareciera no estar pasando en las otras provincias con episodios similares.

Pero creo que igual la violencia, la coaccion es un recurso valido en democracia tambien. Aunque eso, de ninguna manera significa estar de acuerdo con la represion y mucho menos con el autogobierno de las fuerzas de seguridad.

Saludos!

Ricardo dijo...

Romu: por eso recordamos lo de Correa en Ecuador.
Gracias!