jueves, 10 de noviembre de 2011

El equilibrio y las instituciones


A grandes rasgos las instituciones son los organismos a través de los cuales un colectivo social se dota de un grupo de normas, ya sean reglas formales o informales (dadas por el hábito), con el propósito de obtener un bien para dicha comunidad. Las instituciones son, entonces, las que normalizan el desarrollo social. Aunque generalmente intentan caracterizarlas como algo sagrado, inamovible, perteneciente al reino de lo natural son, en realidad, el resultado evolutivo de la actuación de los agentes que le dan vida.

El capitalismo es una de las instituciones, o la institución, que ordena al mundo. Está de moda decir que está en crisis, cuando lejos estamos de desarrollar un sistema que lo reemplace. La crisis que vivimos no es del capitalismo, ni está éste en entredicho, sino de una de las formas de acumulación de riqueza, el capitalismo financiero, o la obtención de ganancias a través de la especulación y no de la producción.

Aunque a los países centrales les cueste reconocerlo, el equilibrio actual del mundo está variando, trasladándose hacia el Este y el Sur, los BRICS y Latinoamérica. En la reciente cumbre del G20, los países de la eurozona tenían como uno de sus objetivos conseguir que los países emergentes -especialmente China y Brasil- contribuyeran al fondo de rescate europeo. Éstos últimos aclararon que prefieren invertir en el FMI. Esta negativa fue la que llevó a Lagarde, directora del Fondo Monetario, a advirtir, en visita a Pekín, que «si no actuamos juntos, la economía mundial corre el riesgo de (entrar en) una espiral de incertidumbre y de inestabilidad financiera». Lo que, traducido al chino, significa "no sean así, che, pongan una moneda, ratas". Toda una institución, el FMI.

El ejemplo de la crisis europea nos plantea un dilema, viejo como las mismas instituciones, acerca de los objetivos de éstas últimas. Ni las protestas en Grecia, Irlanda o España pudieron torcer el rumbo trazado por las instituciones dominantes: rescatar al capitalismo financiero, a los bancos, y que el costo lo paguen las sociedades con desempleo, pobreza y hambre. Como señala acertadamente Rucio: «la UE ha logrado por el momento conjurar la amenaza de que se repitan episodios como el Islandés». Las instituciones, esta idealización de los republicanos en Europa y en nuestro país -si no estaremos aturdidos de tanto escuchar apelaciones a la República y las instituciones por parte de los opositores al kirchnerismo, políticos y mediáticos-, demostraron que, en esta crisis financiera, sirvieron como escudos ante el desborde de las demandas populares y como canales para las demandas del capitalismo financiero. Tanto es así que no dudaron en dejar caer en desgracia a un propio como Berlusconi.

12 pusieron huevos y comentaron:

El Mostro dijo...

Lo de Islandia fue terrible.
La crisis de las hipotecas fue terrible.
Pero la timba financiera sigue como si nada. Ahí está el verdadero poder.

Ricardo dijo...

Estás respondiendo la pregunta que le hizo Forster a Sarlo en 678, y que la ensayist... perdón, la inteletual (sic), se negó a responder para decirle a Barone que con ella no, ¿eh?

Rucio dijo...

Te agradezco el comentario, la referencia y haber recogido el guante de este intento de descular el discurso republicanista. Después de escribir el post, mi esposa me hizo recordar otros datos que reafirman la hipótesis, así que la voy a seguir en el próximo... estas invitado. Abrazo.

profquesada dijo...

Es que "las instituciones" tienen la marca de origen de las fuerzas y sectores sociales que las crean o, que una vez creadas se apoderen de ellas. Las instituciones, en abstracto, son una entelequia, algo así como un unicornio. Marx hablaba del capitalismo industrial. Lenin intuía la nueva fase del capitalismo internacional. Nos falta pensar, aunque algo ya se ha hecho, esta nueva fase particularmente nefasta para los pueblos del capitalismo financiero, pero ojo su contrario no es el viejo capitalismo industrial. Lo que hay es una asociación o mejor una transformación del capitalismo en uno en el cual los intereses de los grupos financieros prevalecen pero todos se benefician. No hay una lucha intercapitalista entre formas alternativas de la institución, lo que si hay es una contradicción entre estas nuevas formas capitalistas y los intereses concretos de las mayorías populares (que son políticos) y es la forma de acumulación novedosa financiera la que generó esa contradicción entre derechos sociales y extracción de plusvalía. Por eso es difícil que esa estructura se derrumbe por sí sola. Creo que es incorrecto afirmar que el excedente de la riqueza en el capitalismo financiero no está respaldado por la producción y que ese es su talón de aquiles. El ajuste a pagar por las sociedades es simplemente la forma que tienen de recoger las ganancias antes de pasar a la nueva fase de acumulación dado el agotamiento visible de la presente. Es el viejo discurso del neoliberalismo, sufrir ahora para recoger los frutos más adelante y en las sociedades desarrolladas funciona, total solo pagan en serio los más débiles. Darwinismo social en estado puro.

profquesada dijo...

Con el entusiasmo se me pasó felicitarte por el post cosa que hago extensiva al de Rucio. Estos son temas difíciles para reflexionar pero centrales. Me congratulo que aún con todos los déficits, en realidad aspectos que aún faltan, en nuestra argentina y en otros países de sudamérica, la política aspira a gobernar y se plantea todos los días dar esa lucha. Eso ya es mucho. Porque hay una institución "la democracia" que de no ocurrir de esa manera queda vaciada de contenido y el gobierno se desplaza a la oscuridad fuera del control social. El ejemplo lo tenemos hoy en la ciudad con el macrismo.

iris dijo...

En realidad más que estar en crisis el capitalismo podríamos decir que las crisis económicas jalonan la transición hacia un capitalismo netamente financiero.Por el momento los mercados le han torcido el brazo a los pueblos...

Ricardo dijo...

Rucio: por supuesto que lo esperamos. El agradecido soy yo por tu post, me disparó estas reflexiones.

Profe: ¡qué comentario tan rico!

"No hay una lucha intercapitalista entre formas alternativas de la institución, lo que si hay es una contradicción entre estas nuevas formas capitalistas y los intereses concretos de las mayorías populares (que son políticos) y es la forma de acumulación novedosa financiera la que generó esa contradicción entre derechos sociales y extracción de plusvalía. Por eso es difícil que esa estructura se derrumbe por sí sola. Creo que es incorrecto afirmar que el excedente de la riqueza en el capitalismo financiero no está respaldado por la producción y que ese es su talón de aquiles. El ajuste a pagar por las sociedades es simplemente la forma que tienen de recoger las ganancias antes de pasar a la nueva fase de acumulación dado el agotamiento visible de la presente."

Me dejaste pensando. Y me parece que lo voy a masticar un poco antes de poder agregar algo.

Ricardo dijo...

Iris: lamentablemente, sí. Quizás en Latinoamérica exista la memoria de las dictaduras, que fueron las que sembraron la semilla neoliberal. Es posible que ese recuerdo tenga mucho que ver con la respuesta que nuestros pueblos están planteando en esta década posneoliberal.

Daniel dijo...

Realmente, entre el post de Rucio y este; un lujo.

Peeerooo (jaja) hay un punto en que voy a -no precisamente discrepar- sino acotar;
-El capitalismo financiero, que no tiene respaldo de la producción, que es nocivo y usurario, que es impiadoso y altamente criminal... está a la base del armado capitalista.
"El hombre es el lobo del hombre" a lo que venga. Pretender "domesticar" lo salvaje es un tanto pretencioso.
Brillante la Presi. Pero, cuando vayamos humanizando el sistema, algún cambio más sustancial (sin llegar incluso al socialismo) va a haber que pelear.

Ricardo dijo...

Daniel: tendría que leer y profundizar en lo que conozco de Adam Smith y Marx para empezar a responder.

Por un lado, me parece que el sistema capitalista desregulado es una cosa y regulado puede ser otra. La síntesis que en nuestro país está llevando a cabo el kirchnerismo entre capital, trabajo y Estado me parece que tiende hacia un equilibrio bastante interesante. La experiencia islandesa, de democracia asamblearia que fue capaz de torcer el rumbo que las elites querían imponer (el de siempre), también. Quizás pensando en la experiencia islandesa es que fui demasiado crítico hace poco respecto a los movimientos Occupy Wall Street y 15M.

Lo que tengo clarísimo es que el neoliberalismo, librado a su suerte para ejercitar su apetito voraz, tiende a la concentración y exclusión. Y eso, a juzgar por 2007 y 2011, lo sabemos unos cuantos por acá. Por suerte.

Daniel H. Olivau dijo...

Recuerdo haber leído, en mi ecléctica disciplina me impide recordar al autor, el concepto que las leyes y las instituciones son meramente control social de la clase dominante.

Porque las instituciones son manejadas por está, y en consecuencia dictan leyes que la protege y salvaguarda sus intereses.

¿Qué leyes promulgaría un congreso compuesto mayoritariamente por delegados de las clases bajas, villeros, subcontratados, etc? Piensen en ello hoy antes de dormirse.

Disfruten el viaje.

Ricardo dijo...

Daniel: es cierto. El Estado mismo fue, desde un principio, la herramienta con la que las clases dominantes controlaban al resto. Pero hoy vemos que los únicos que pueden hacerle frente al capital son, precisamente, los Estados nacionales.

Y sí, da para pensar.

Un abrazo.