domingo, 27 de mayo de 2012

España: contra el fatalismo, fatalismo



«El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, declaró recientemente que España había hecho cuanto estaba en su mano para enfrentar la crisis económica, y que ahora era el turno de Europa. Lo es, sin duda, como también de las fuerzas políticas españolas, obligadas a transmitir un inequívoco mensaje de consenso para combatir el fatalismo provocado por la peor coyuntura económica de las últimas décadas. El mensaje de consenso debe dirigirse a los ciudadanos españoles, invitándoles a abandonar el miedo en favor de la determinación que exigen las situaciones críticas, y también a las instituciones y los socios europeos...», dice el último editorial de El País. Las negritas son mías. Las primeras y terceras expresan un pedido de rescate clarísimo. Luego de Grecia, está llegando el turno de España. Las segundas negritas, en un artículo denominado «Contra la fatalidad», contienen la fatalidad misma: abrocharse el cinturón, pasar el invierno (o verano), como gusten llamarlo, lo que viene para los españoles no será mejor que lo que pasó.

En marzo la Comisión Europea, con sede en Bruselas, había «invitado al Gobierno de Rajoy a recurrir al rescate de la zona euro para sanear de forma definitiva su banca». Bankia es receptor ahora de un rescate record. «Tras la nueva solicitud de ayudas públicas, el coste para el erario público por el saneamiento y capitalización del grupo BFA-Bankia será de 23.465 millones de euros. Además, como el dinero público es para la capitalización no tendrá que ser devuelto». Ni más ni menos que socialismo en las pérdidas: mientras la sociedad en su conjunto soporta recortes de beneficios y ajustes varios, la banca recibe liquidez del sector público que no debe ser devuelto. Esto en un país que, en su Constitución reformada el año pasado (en medio de índices de desempleo que llegan al 25% y son más altos aún en los sectores juveniles), sostiene que el pago de capital e intereses de deuda pública son la absoluta prioridad del Estado español.

Un rescate chocaría de frente, como ocurrió en Grecia, contra las pretensiones de austeridad estoica que impone Alemania. En defensa (e interés) de sus propios bancos, como explicaba Stiglitz. Y entonces la ayuda llega cuando es muy tarde, cuando el remedio sólo empeora la enfermedad. La solución contraria, a la que Europa le escapa, es la argentina: no por nada el premio Nobel colaboró con el gobierno de los Kirchner. El interés alemán, en cambio, hasta ahora, ha sido salvaguardar al euro para así proteger a la banca; no estimular a la economía europea. El problema para la UE es que España no es Grecia o Portugal, sino que representa un porcentaje mayor en la economía del continente. Mientras, Lagarde (FMI) le dice a los griegos que no esperen compasión. Porque ella piensa en los niños de Níger. Una dulce...

Volviendo. El rescate endeuda aún más a España. Si la crisis, como dice la ortodoxia, es de "confianza", el endeudamiento sólo agrava el cuadro. Pero es la última oportunidad del gobierno español para gambetear un rescate europeo. Si no funciona, Rajoy bien podría estudiar algo de griego para pedir referencias a Papandreu.

2 pusieron huevos y comentaron:

@tilio ® dijo...

El problema de España, es que su situación no es asimilable a la Argentina. No tener moneda propia les impide devaluar. (La salida del Euro por ahora es mala palabra, porque trasladaría la crisis al resto de Europa). No tener recursos naturales, (petróleo fundamentalmente) los obliga a incurrir permanentemente en déficit. Tener vecinos industrializados poderosos con tratados de libre comercio los pone en inferioridad de condiciones para desarrollar industrias de sustitución para su mercado interno.
Realmente están al horno.
Para reconstruir España tienen que destruir Europa, y no veo otra salida, porque todas las "soluciones" clásicas ya están siendo aplicadas, y fracasan como en todos lados.

Un abrazo

Ricardo dijo...

Tal cual, @tilio. Esa simplificación de que España es Argentina 2001 es eso, una simplificación. Como decís, los condicionantes, el contexto, son distintos. Hay similaridades: economía financiera, endeudamiento, sometimiento a los poderes económicos, el FMI. Pero no es tan simple.

¡Abrazo!