viernes, 25 de mayo de 2012

No puede ser que cualquier Juez entienda en cuestiones de constitucionalidad

Siempre se menciona la necesidad de democratizar al Poder Judicial. Tema complejo si los hay, ya que por un lado sabemos que existen resabios nada democráticos en uno de los ámbitos fundamentales de cualquier república democrática y, por otro, existen argumentos para justificar el estado actual de cosas en la necesidad de independencia de los jueces para soportar deseos y presiones de los actores involucrados en la materia de juicio. Sabemos, también, que esa independencia es como cualquier otra independencia: no está divorciada de lo humano, los jueces no son entidades sobrenaturales que bajan la Ley desde constelaciones aledañas para impartir justicia en esta tierra desolada, desértica y abandonada por nuestro Señor. O el suyo, para ser más exacto. En los EE.UU., tierra de la democracia y la libertad (claro que sí, por supuesto, yeah!), los observadores entendidos tienen una frase para ejemplificar esto. Reza: «la Corte Suprema acata los resultados electorales».

No ocurre de manera distinta en nuestro país: la Corte Suprema también acata los resultados electorales. Sobre todo cuando son contundentes. Quienes quieren hacer carrera en la Justicia, o en la política desde la Justicia, deben comprender, como cualquier militante barrial, las relaciones de poder existentes y los climas de época. El mandato social. Que nunca es uno sólo y mucho menos simple. Por suerte. Justicia y política caminan  entonces invariablemente unidas. Mucho mejor cuando ambas están unidas a la realidad. La renovación que de la CSJ hizo el kirchnerismo era necesaria para encarar los desafíos que enfrentaba por entonces el país. Y Kirchner. Tanto económicos como políticos. Las elecciones de 2003 no habían parido un nuevo esquema de poder y Julio Nazareno, delegado de poderes económicos y políticos, presionaba en ambos frentes. Con la declaración de inconstitucionalidad de la pesificación, principalmente.

Si abandonamos la mirada sobre la Corte Suprema y la dirigimos a estamentos inferiores del PPJJ, el panorama es un poco más sombrío. Hay cada uno que hasta el barrabrava más pulenta tendría miedo. El margen de acción, en muchos casos, compite hasta contra la misma finalidad de la Justicia, que es impartirla.

Todo este preámbulo para enmarcar un brillante comentario del prof. Quesada al post anterior. A ver si algún constitucionalista que no tome el tren en Constitución está prestando atención:

«...el único organismo que debe entender en las cuestiones de constitucionalidad es la propia CSJ o, en su defecto, un tribunal constitucional creado al efecto, no puede ser que cualquier juez tenga esa poderosa facultad, parece muy "democrático" pero en la realidad es profundamente autoritario y permite que una minoría poderosa se imponga sobre la voluntad expresa de la mayoría».

Sería Justicia.

7 pusieron huevos y comentaron:

profquesada dijo...

Gracias Ricardo, pero es algo en lo que muchos pensamos. ¡Feliz día de la Patria!. ¡Néstor Kirchner, PRESENTE!

Hilda Mendoza dijo...

Pssssssssssss con ese comentario cualquiera hace roncha!!!!

Feliz 25 de mayo!!! con nostalgia celebro Mi Patria en este camino de Justicia Social, de Libertad, de Soberanía y de defensa irrestricta de los DDHH.
Feliz Día a todos los Kumpas que se asoman a este blog.
Un abrazo

Ricardo dijo...

Profe: ¡feliz día!

Hilda: muchas gracias! Feliz 25, que, como decía en el post anterior, fue un comenzar...

Daniel dijo...

Este asunto de la "inconstitucionalidad" de lo que a ellos exactamente no les gusta, me tiene podrido.
Es cierto, se desenfoca a la Corte Suprema de golpe, y no se advierte!!!
Y aparece algún jovato al que le arriman unos mangos y se despacha.
Por favooorrr!

Ricardo dijo...

Quizás ni siquiera hagan falta unos mangos, Daniel. Amistad, temor, pertenencia de clase, etc.

Abrazo.

Daniel H. Olivau dijo...

Recuerdo cierta vez a un casi abogado que me conto que la madre, abogada también, le explicaba que cuando un juicio estaba fulero, o solo para dilatar las cosas metía un "inconstitucional" en algún lado.

La madre explicaba que seguro lo rechazaban, pero en el peor de los casos ganaba unos meses y en el mejor un año.

Recuerdo a uno de los abogados de "El Proceso" de Kafka diciendole algo parecido, que dilatar un juicio, es casi lo mismo que ganarlo.

Disfruten el viaje.

Ricardo dijo...

Kafka debe ser lectura de cabecera de los abogados de Clarín, Daniel.

Abrazo.