viernes, 14 de junio de 2013

La complejidad del electorado porteño

Buen análisis de Pablo Ferreyra [1], que comienza como suelen empezar los artículos político-electorales que se refieren a la CABA: «la complejidad del electorado porteño es innegable...», dice. Hay quienes se refieren a éste como una incógnita. Otros ¿elogian? una supuesta sutileza.

Ni sutil, complejo o una incógnita, disculpen: a mí me parece bastante simple:

1. Votan mandando mensajes nacionales antes que distritales, algo característico de ciudades capitales y grandes centros urbanos con necesidades básicas satisfechas.
2. Está constituida por sectores muy permeables al bombardeo mediático.
3. Debido a 1 y 2, casi por regla general, votan por la oposición (así, ahora estarían por votar a la oposición nacional, pero también a la oposición local al PRO).
4. Se sienten progresistas en lo social y conservadores en cuanto a la economía (otra vez, necesidades básicas satisfechas). Es decir, liberales casi de manual.
5. Políticamente se encuentran inclinados hacia el antiperonismo (porque el peronismo es de cabecitas negras y característico de los regímenes feudales provinciales con baja calidad de voto), algo que llevó a los radicales, en el '94, a considerarlo territorio propio.
6. Al saberse vidriera nacional (punto 1), detestan todo aquello que no puede exhibirse en vidriera: la corrupción y el clientelismo son un horror.
7. Ya fuera de análisis, tienen una tonada francamente irritante y los provincianos que se asimilan encandilados ostentan la fe de los conversos [1].

Este listado puede parecer políticamente incorrecto, y hasta un análisis inconveniente, puesto que trasunta derrotismo para el actual imaginario social que propone el kirchnerismo. Sin embargo, sumado a que se ha probado que el discurso progresista de defensa de la educación y salud no es central para el electorado porteño, puede ser una base para pensar en una verdadera estrategia para la búsqueda del poder en el distrito. Algo que, desde la salida de Ibarra, no parece haber sido un afán del oficialismo nacional. Algo deliberado, agregaría, pensando en la conveniencia de contar con un contrincante ideal como Macri.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2010/02/osvaldo-bazan-manual-del-porteno.html

8 pusieron huevos y comentaron:

Nando Bonatto dijo...

interesante la figura de Pablo, del PO hacia la reflexion...todo un logro.
En materia de candidatos ,de todo como en botica,lo que me parece nausebundo es el olor repugnante con la candidatura de Cavallo de la mano del PJ cordobes...

Daniel dijo...

Exactísimo!

Ahora, el punto 7... así se siente, en serio?

Ricardo dijo...

Nando: efectivamente, je.
Lo bueno de De la Sota-Cavallo es la sinceridad. O el sincericidio, ja.

Daniel: gracias.
Respecto al punto 7, va un poco en joda (y un poco no, je). Hay una tonalidad de tonada porteña, esa bien exagerada, que no suele escucharse en la tele, de aire algo doctoral, que sí, resulta molesta. Pero lo tiramos para hacernos los payucas cabecitas negras pero ojo, con altísima calidad de voto, ja.

Iris van Kirsten dijo...

A mí me causa gracia esa muletilla de la complejidad del electorado porteño (aplicable con un poco de buena voluntad a cualquier distrito por insignificante que sea), se parece a un "porque vos lo vales" publicitario.
Por lo demás no pretendo entenderlo, lo único que me anima es que peor de lo que le fue al pobre Heller en el 2009, que puso la cabeza para salir cuarto, no le va a ir a Filmus (suena esponjosito su apellido, vendería peluches a raudales). Y los merengues pinocarriotescos ayudan si no a la intención de voto del FPV,al buen humor general.

Ricardo dijo...

Iris: sí, como la propaganda de sampú, “porque vos lo valés". Es porque describen pensando en ese público. Date una vuelta por el post linkeado para un ejemplo de algo no escrito oara que le agrade al porteño promedio. Y así me fue en los comentarios, je.

ram dijo...

No sé, a mí se me ocurre, soy un mal pensado, que el porteño no es complejo, no, es un ser CON complejos, que para nada es lo mismo.
El peor de todos diría que es el sentirse un turista europeo, de una Europa que nunca existió; porque se ven como "europeos" cultos y prósperos cuando lo cierto es que, si los abuelos eran europeos, eran de la variante muertos de hambre, prófugos de la miseria. Y no está mal, haber progresado es mérito y legítimo orgullo para esos viejos pero no deja de ser una deuda con el país que se lo brindó - bueno, los hijos y nietos, especialmente los porteños piensan que les deben a ellos, que son de superior calidad y, si los apuran un poquito, los abuelos eran de abolengo, nunca remís, digo, nunca muertos de hambre.
Y no salen de la mirada barrial, estrecha, pedante e increíblemente ignorante respecto a lo que significa un país enorme, rico y que, no casualmente, maravillaba a los abuelos, los europeos dendeveras.
Un votante al que una ciudad le tapa el país, es el votante de peor calidad. Y se les nota mucho.

Ricardo dijo...

ram: como siempre, hay perlas para guardar en su comentario. Sumo al próximo post su último renglón. Brillante.

Fernando dijo...

Además de ser, políticamente, los más analfabetos del país, este electorado QUIERE perder nacionalmente. Se sienten cómodos (y honestos e impolutos) criticando y no teniendo que hacerse cargo de nada.
1999-2001 fue su peor pesadilla.