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jueves, 26 de enero de 2017

Populismos y el teorema de Baglini en la globalización

Es tiempo de reconocer que lo endeble de la economía global hace letra muerta del teorema de Baglini, aquel que reza que cuanto más cerca del poder más conservadoras se tornan las posiciones de un político. El pasado 2016 lo demostró: luego de la crisis subprime de 2008, de las golpeadas economías periféricas europeas y el menor crecimiento chino, no solo no hay timidez alguna para pegarle al sistema sino que, además, paga electoralmente. Y es probable que continuemos en la tónica por no pocos años.

Así el Brexit como Trump, manifestaciones ambas del descontento de un gran porcentaje de la población mundial con el estado actual de situación (que son noticia —claro— porque afectan a países desarrollados, al tope de la tabla de PBIs, aquellos donde nacieron las megacorporaciones que impusieron y son las ganadoras de la globalización); así Marine Le Pen en Francia, sentenciando el fin de la Unión Europea como promesa implícita de campaña. Estos casos dan cuenta de cómo las preconcepciones de lo políticamente correcto y hasta lo políticamente posible van siendo puestas no sólo en cuestión sino, directamente, abandonadas por no garantizar lo que un contexto más estable otorgaría en tiempos electorales: mayores chances de triunfo a las posiciones de centro.

El reciente discurso de Theresa May en Davos, explicando todo lo que supuestamente no implica el Brexit para la UE y la economía global, es síntoma de cómo el escenario de inestabilidad política provocado por las políticas económicas de las fuerzas globalizadoras los encuentra todavía sin respuestas superadoras. Y entonces sólo atinan a criticar la emergencia de distintas opciones políticas al grito desgarrado de “¡populismo, horrible populismo!" sin siquiera comprenderlo, como bien apunta MECasullo*. “...The forces of liberalism, free trade and globalisation that have hadand continue to havesuch an overwhelmingly positive impact on our world...", alaba May, cuando son algunas de las razones que explican el Brexit. Luego, sí, critica a las fuerzas políticas que se retroalimentan con sus consecuencias y están también en la base del resultado del referéndum: “...across Europe parties of the Far Left and the Far Right are seeking to exploit this opportunity, gathering support by feeding off an underlying and keenly felt sense among some peopleoften those on modest to low incomes living in relatively rich countries around the westthat these forces are not working for them...". Si no fuera por miopía o un raro fatalismo para tratarse de política, el discurso todo sería digno del mejor Groucho Marx.

Tenemos también cerca el caso de España, remedando a Bélgica en sus intentos por formar gobierno tras una y otra elección, con la emergencia de Podemos y Ciudadanos a uno y otro lado del arco político, tal cual describe en disconformidad Theresa May.

En Latinoamérica, lo anterior más la caída de las commodities explicó la ventana por la que arrojaron a Dilma y el PT, con la novedad de que enviaron necesariamente al drenaje a Odebretch, un privado y más que grande, algo impensable hace poco tiempo. Complicando además la política en otros países de la región, vistas las ramificaciones subcontinentales de los negocios de la constructora brasileña. En nuestro país explica, en parte, que votáramos un #cambio para volver a las recetas fracasadas de aperturismo comercial y economía financiera, justo cuando el admirado “mundo" se complica a consecuencia de todo lo anteriormente enumerado. Resulta gracioso, además, que el macrismo esté traicionando algunas de sus promesas electorales apelando a la racionalidad del ejercicio del poder.

Entonces, como si lo descripto no fuera suficiente, tenemos a China —¡a China!— liderando la resistencia por la economía global que hasta acá nos condujo, mientras Trump intenta redifinir el rol global de EE.UU. con una mirada hacia adentro, como una búsqueda de entropía dentro de un sistema que muestra signos preocupantes. Así, el descontento social por lo económico —y no tanto por lo injusto de la distribución de poder o riqueza sino antes por sus consecuencias, algo que no debe confundir a las elites políticas si quieren comprender el fenómeno— habilita posiciones que prometen saltos hacia lo desconocido con una liviandad que a veces asusta al más plantado. Quizás sea momento de reformular el teorema de Baglini, y decir entonces que en el actual contexto, el político sólo se torna conservador en sus propuestas... luego de acceder al poder.

* Habíamos apuntado que no sólo Trump hizo populismo, sino también Hillary Clinton, sólo que tarde y de manera poco efectiva. Además, que el término “populismo" no es de modo alguno el antónimo de “globalización".

domingo, 24 de abril de 2016

Los interrogantes que plantea Brasil para la estabilidad política en la región

Brasíl, decíme qué se siénte
Que Témer quierá ser tú papá
Te júro que aunqué pasé'l impeáchment
Núnca nos vámos a olvidár
Que Cunhá te traicionó
Y el PMDB te abandonó
El PJ es más grande que el PT

Dos buenos artículos, hoy en LA NACION, hablan sobre la crisis política de Brasil. Crisis asentada, claro está, en una recesión económica que, junto al Lava Jato, crea las condiciones para el impeachment a Dilma y el intento por parte del establishment de hacer del Partido de los Trabajadores un recuerdo.

El texto de @MECasullo plantea tres interrogantes para las democracias sudamericanas: ¿Presidencialismo o Parlamentarismo?, ¿Coaliciones o Partidos? y ¿es más racional ser moderado o radical? Sobre esto último, dice: “Uno de los principios de fe del análisis político de la pasada década consistió en diferenciar entre los gobiernos de centroizquierda populistas y los gobiernos moderados o institucionalistas. Diversas notas sostenían que los gobiernos populistas privilegiaban el cortísimo plazo en lo económico y distribuían a mansalva, mientras que los gobiernos moderados privilegiaban la gobernabilidad de largo plazo con políticas más racionales, mayor crecimiento económico y el consenso no sólo de la sociedad política sino, crucialmente, de los sectores empresarios. Sin embargo, la realidad va en contra de esta dicotomía, al menos desde el punto de vista de los presidentes. Es cierto que Venezuela parece marchar rumbo a un colapso económico, pero la Bolivia de Evo Morales es un ejemplo de disciplina económica, con la inflación más baja de Sudamérica y con deuda tomada a una tasa del 6% en 2014; Ecuador también se ha mantenido estable económicamente. Mientras tanto, en Brasil el PT ha presidido sobre una recesión sin antecedentes y el empresariado brasileño accionó públicamente para su caída. Sin ir más lejos, el kirchnerismo argentino logró sobrevivir a varias coyunturas críticas y dejar el poder sin una crisis económica abierta. ¿Cuál será, mirando hacia adelante, el incentivo que tendrá un gobernante de centroizquierda para moderarse si, al fin y al cabo, esta moderación no parece conllevar de por sí mayores perspectivas de éxito?". Bien leída, resulta una advertencia también a los establishment regionales y globales: si la reacción a los gobiernos populares es tan virulenta y negociar con el empresariado no redunda en estabilidad política, ¿por qué no tensar la cuerda y señalar las Grietas? Claro, cada país presenta sus particularidades, y podemos decir a esta altura que el justo medio no se encuentra en el centro del arco planteado por la pregunta. Dos ejemplos de equilibrio —entre la radicalización que representa el chavismo y la moderación de Dilma y el PT— bien pueden ser las presidencias de Morales en Bolivia y Cristina Fernández en Argentina. Evo tuvo la muñeca política suficiente para rosquear con la medialuna oriental boliviana y CFK pudo comandar a la gran mayoría del peronismo hasta la finalización de su mandato.

De todos modos, estos procesos de destitución constitucionales o golpes institucionales consiguen un objetivo secundario al devaluar el valor del voto. Cuando la ecuación 1 persona = 1 voto no determina luego la estadía del representante seleccionado en el gobierno, la democracia que tanto costó conseguir en la región ve devaluado su sentido y la clase política toda entra en descrédito. La estabilidad institucional no puede ser sólo de aquellas instituciones que nos gustan, y las chances de Donald Trump en EE.UU. deberían fungir como advertencia suficiente.

La segunda pregunta de Casullo respecto a Coaliciones o Partidos parece responderse sola, visto el caso brasileño. Pero Facundo Cruz, también en LA NACION, pretende un giro de tuerca: no son las coaliciones —dice—, sino el modo de gestionarlas: “El problema de fondo radica en discutir los modelos de gestión de esos acuerdos entre partidos, es decir, el gobierno de la coalición antes que la coalición en sí misma". Y aunque desde un punto de vista peronista pueda parecer errado (“¡mejor un partido que las coaliciones! ¡Viva Perón, carajo!"), es también desde un punto de vista peronista (por lo pragmático) que lo apuntado por @facucruz tiene gran validez: los países con presidencialismo de coalición en la región, Chile y Brasil, no cuentan con un partido como el PJ, que puede mantenerse sólo en el poder, como demostró el último periodo de Cristina en el PEN. Para Brasil y Chile sólo queda surfear en la fragmentación de partidos para mantenerse arriba de la ola.

Esto último debería servir también para nuestro país, que se encuentra transitando el segundo gobierno de coalición de su historia democrática reciente (el primero, la Alianza, no dejó un buen recuerdo). Cambiemos y Macri deberían tomar buena nota de ello, y pensar que si tienen entre sus objetivos avanzar contra la lista sábana en la reforma electoral que planean (oh, la modernización), pueden estar favoreciendo el parlamentarismo de coalición antes que el presidencialismo que asegura —vaya paradoja— mayor estabilidad institucional.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Ollas de teflón para las feijoadas de la abundancia

En el gran teatro de representaciones y tragicomedias que suele ser la política, Brasil era –hasta hace poco– ese espejo en el que debíamos mirarnos: un paraíso para el capital, matizado con conciencia social y un ejemplo de transparencia institucional. Se blandía la miríada de funcionarios acusados o sospechados de corrupción eyectados de los distintos gabinetes e investigados por la Justicia brasileña. Sirva esta introducción para contextualizar: Brasil es más ancho y el PT abarca menos que el peronismo en nuestro país; aun así, la transformación que está llevando adelante, la incorporación al sistema de tantos postergados, hambrientos, es mayor que la realizada por el kirchnerismo en estos años. Comparar es ser injusto, pero los distintos procesos latinoamericanos pos neoliberales tienen puntos de encuentro y vaya si los tuvimos con el Brasil de Lula y Dilma, aunque Alemania solo nos hizo 4 en 2010 y nunca de local. Pero todo esto es historia conocida.

Trazamos recientemente, a medida que se desarrollaba el tiempo electoral en el hermano país, paralelos con la Argentina. Someramente: las terceras posiciones de Marina Silva y Sergio Massa, la estratificación del voto por segmentos sociales y ubicación geográfica, los intentos por recuperar márgenes de acción por parte de los grupos de poder o presión, limitados ante el avance del estatismo (menor en el Brasil del PT; o más imbricado el capital privado con el Estado en el Brasil desde siempre, como lo demuestran los procesos judiciales en marcha). Intentaremos algo parecido con el proceso destituyente en marcha. ¿Golpismo? Puede ser, aunque esa palabra incluya en el imaginario a las FFAA y el quiebre del orden constitucional. No, golpe fue el 7 a 1 en la semifinal. En la región, en cambio, la metodología destituyente en boga pugna por emergencias de tipo institucional, en las que la legitimidad de origen se vea jaqueada por la de ejercicio, abriéndose así caminos para sucesiones menos traumáticas que las de un golpe tradicional. Honduras y Paraguay como ejemplos más claros, pero Ecuador, nuestro país, Venezuela y ahora Brasil enfrentan similares desafíos. Lo que pueda surgir de este atolladero político no es todavía preocupación para sus promotores, enfrascados en golpear a Dilma, el PT y al mismo Lula.

Hay razones, cómo no, porque la hermandad latinoamericana era fácil y hermosa como una garotinha de Ipanema, borracha de cachaça, cuando casi todos los países del subcontinente crecían a tasas chinas empujadas por el boom de las commodities y su foco en el postergado mercado interno. Encontraron además –lo sabían antes, pero era más complicado lograrlo– que políticamente la ecuación también cerraba, no solo por la orientación nuevaizquierdista de la mayoría sino como un modo de incrementar el peso relativo de la región en el concierto mundial. Ahora, cuando los modelos de nuestros países se encuentran cara a cara con algunos limitantes, se torna más difícil proyectar con el futuro como horizonte. Aparecen entonces las presiones por devaluación, apertura comercial, un retorno a políticas de concentración económica. Tanto en Brasil como en nuestro país se habla del “costo” del mercado laboral presionando a la productividad. ¿Qué es eso de pretender escapar de nuestro destino latinoamericano de atraso y subdesarrollo? Los industriales paulistas no son decorado, y el poder relativo del mercado en Brasil es mayor al que el kirchnerismo enfrenta o enfrentaba cuando los superávits gemelos desbordaron las arcas del BCRA. La decisión de privilegiar los acuerdos pactados con el Mercosur, aun ante la presión paulista por tratados de libre comercio con la Unión Europea, no pueden ser obviados en el análisis de la actual crisis de representación en Brasil.


Y entonces llegan los cacerolazos brasileiros con ollas de teflón para preparar feijoadas de la abundancia. Las protestas callejeras en Brasil tienen ya un desarrollo en el tiempo, pero han sido las últimas las que más atención suscitaron al conjugarse con la embestida judicial del Petrolão. Un ataúd con las imágenes de Dilma y Lula, un globo gigante con o primer trabalhador del PT en traje a rayas. Se comieron 7 pero igual salen a la calle: “Abajo el comunismo”, “SOS Fuerzas Armadas”, “#LulaNuncaMais”, “Impeachment” (para el que solo falta –dicen– que el PMDB abandonara el gobierno). Un cacerolazo bien organizado entonces, como corresponde. ¿Es el ajuste, la inflación, el aumento de tarifas? Es todo eso, pero no tanto. El Folha consigna 135 mil manifestantes en São Paulo el #16A. En un distrito con 20 millones no parece un número definitivo, menos aun si observamos la composición social de los manifestantes, similar a la de nuestros caceroleros: clase media y media alta que pide que no haya más corrupción y sí más democracia. Demandas legítimas, pero que no están en los planes de quienes podrían tomar la posta. Algo que los movimientos de izquierda brasileños tienen claro, por suerte, cuando dicen que defender al gobierno es “defender los derechos de los trabajadores, los derechos sociales del pueblo, la democracia, la soberanía nacional, las reformas estructurales y los procesos de integración latinoamericana”. El programa de la derecha se dirige hacia una colisión contra estos postulados en caso de arribar al poder.

Es evidente que Dilma está jaqueada (más allá de los niveles de imagen positiva que le atribuyan), pero no es tanto por las manifestaciones de protesta callejera como por la embestida judicial y los problemas internos de su gobierno: se quiebra su coalición, un ítem más significativo en Brasil, en un gobierno parcelado, que el “no positivo” de Cobos o la renuncia de Chacho Álvarez para Cristina y De la Rúa; no sabe quién o quienes pueden ser los siguientes en traicionarla y hasta Lula reconoce vacilaciones en Dilma. Pero el origen de esta situación no debe ser rastreada únicamente en la horrible horrible corrupción; tampoco, o no únicamente, en los trece años que lleva el PT en el gobierno y el lógico desgaste; ¿en la política económica conducida post elecciones por el banquero Joaquim Levy? No, un temblor que ya se hacía sentir se catapultó a sismo merced a los resultados ajustados del segundo turno electoral. El reñido balotaje entre Dilma y Aécio Neves, 51% a 48%, fue tanto síntoma de las dificultades del PT como un estímulo para la derecha brasileña. La campaña para destronar al partido gobernante ya había sido muy fuerte durante el desarrollo del proceso electoral, cuando intentaron catapultar a Marina Silva pensando en una opción intermedia, un Capriles posible que pudiera acumular todos los votos de la derecha y sustraer algunos de la coalición gobernante. De la contienda electoral, Rousseff emergió más débil aun. La entrega del ministerio de economía, el ajuste fiscal en educación, desarrollo social, la devaluación del real, los gestos amistosos al establishment y la pérdida de instrumentos políticos (Cunha y Temer en Diputados, Calheiros en el Senado, el PMDB al control de los resortes de sucesión presidencial) fueron todos –en distinta medida– tributarios del resultado de las urnas.

Para retornar a nuestro país, la posibilidad de un eventual balotaje que enfrente a Scioli contra Macri nos dirige hacia caminos que Brasil transita en lo que a erosión del poder político respecta. Se ha dicho ya que el próximo Presidente, sea quien sea, encontrará un Estado más fuerte que cualquiera de sus antecesores. Será, también, un Presidente que deberá convivir con una sociedad civil menos paciente y con corporaciones económicas prestas a continuar la batalla, a sabiendas de que la pax que emergerá como mandato de los comicios (Scioli, Macri, Massa o aún De la Sota, todos pelean por el centro) constituirá una herramienta de presión en el futuro. Aun cuando las chances de Macri sean mucho menores, llevar al sistema político hacia un balotaje (algo para lo que pretende colaborar Massa) representaría una victoria en términos de atomización del poder político para el gobierno que surja. Es algo que el oficialismo parece comprender, cuando apuesta sus fichas a un triunfo en primera vuelta. No se trata de evitar solo la chance de otorgarle una posibilidad más a la oposición, sino minimizar las oportunidades de que un futuro gobierno del FpV deba sufrir un desafío como el que hoy viven Dilma, el PT y el pueblo brasileño.

lunes, 27 de octubre de 2014

Fiesta de fin del populismo: se suspende por lluvia

Uruguay es un caso raro y probablemente Mujica haya sido el menos “anti argentino" de los últimos Presidentes orientales (recordamos a Batlle). Retornará Tabaré y y es probable que hable con Kerry para solicitar la ayuda de EE.UU. en una muy posible (!) guerra contra nuestro país. No muy latinoamericano/populista/de izquierda, dirán ustedes, pero si gana Lacalle tenemos la obligación moral de adoptar la doctrina Bush y declarar un ataque preventivo contra Punta del Este. El Gral. Sabbatella ya está preparando a las tropas, por si acaso.

Pero lo verdaderamente importante era que ayer ganara Rive... Dilma, Dilma en Bras... ¡y River también, qué carajo!, pero el triunfo del PT en Brasil tiene un significado más profundo para la región y, particularmente, nuestro país. Puestos de trabajo en automotrices, comercio exterior, balanza comercial y apoyo político a organismos políticos sudamericanos podrían haber sido las primeras víctimas. El Mercosur, que nadie niega necesita de un impulso (del que carece en épocas de vacas flacas), podría haber sido su víctima última. En definitiva, nada quita que Dilma pueda realizar correcciones al rumbo actual del anterior entramado —demanda fundamental del complejo industrial paulista—, pero no significa a priori un cambio abrupto en la ecuación geopolítica sudamericana como el triunfo de Aécio Neves podría suponer.

Un par de líneas cortas: Brasil dividido en dos, prácticamente. Sur vs. Norte. O ricos vs. pobres. O capital privado vs. Estado. Son simplificaciones, claro, corporizadas en la campaña de la segunda vuelta y certificada ayer en las urnas. El discurso de la reelecta Presidenta llamó a la unidad y al diálogo —muy sciolista, Verbitsky, hacé algo—, y nada hace suponer que su segundo mandato pueda ser menos complicado que su primero. En 4 años, quizás, el PT enfrente una situación similar a la que en 2015 vivirá el kirchnerismo aquí, aún considerando a Lula. Es que al contrario de nuestro país, a 4 años del fallecimiento de un patriota, en Brasil la muerte no estuvo segura de vencer.

Pero además del factor vital, ¿cuánto influyó el discurso posterior a la primera vuelta de Dilma?, cuando aceptó comprender el mensaje de las urnas y la necesidad de corregir algunas cuestiones caras al imaginario de la clase media —clase C en Brasil—, terreno de disputa en en aquel primer turno. Tuvieron otras particularidades estas elecciones, y el factor Marina Silva no puede ser soslayado. Antes de la muerte de Campos, todo parecía encaminado hacia un triunfo más amplio de Dilma en primera vuelta que restara dramatismo al ballotage. Luego el huracán Marina, que parecía navegar con vientos sólidos pero resultaron sólo vientos encuestológicos. Los grupos de poder en Brasil tenían muy claro que era más fácil que los votos de Neves tributaran a Silva que a la inversa, (uno de los factores que consideramos para trazar paralelismos entre Marina y Sergio Massa en nuestro país). Los números y el mapa de Brasil indican que la disputa se desarrolló entre continuidad y cambio antes que sobre la tercera vía o la ancha avenida del medio.

Las más reciente encuesta de Poliarquía parece presentar un escenario similar en nuestro país para el próximo año. Pero para eso falta. Por lo pronto, el populismo latinoamericano se resiste a cumplir los pronósticos y morir. Enhorabuena.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Brasil: empate técnico entre Dilma y Marina para la segunda vuelta

Mientras en nuestro país se debate la ley de pago soberano (es un modo de decir, los argumentos opositores se reducen a no votar una ley del oficialismo), y el debate mediático está motorizado por las declaraciones oportunistas e irresponsables de Ivo Cutzarida o VHMorales, pasan cosas más importantes en nuestro subcontinente: las elecciones en el hermano país vapuleado por Alemania y Holanda.

Un digresión antes: considero importante la ley de pago soberano, pero no implica modificación efectiva alguna en el litigio que mantenemos con los fondos buitres prohijado por Griesa. Sí representa(ba) una oportunidad para demostrar que la defensa de la soberanía y las arcas estatales son una cuestión de Estado, pero es evidente que se privilegia la disputa electoral. Imagino a Paul Singer contento con el accionar de nuestra oposición vernácula, que adelanta una posición más amistosa hacia sus intereses en caso de resultar elegidos en 2015. Cerramos y retornamos a Brasil.

Sorprende la escasa repercusión que en nuestro país recibe el proceso eleccionario brasileño. Sostenemos, casi en soledad, que “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". Marcelo Falak lo confirma en Ámbito: «...creció con fuerza la posibilidad de una derrota del Partido de los Trabajadores, único garante de un bloque fuerte. Las restricciones argentinas a las exportaciones, las polémicas comerciales recurrentes y los controles cambiarios que complican la repatriación de dividendos de las empresas extranjeras son un permanente motivo de irritación política en los socios regionales del país. Esto se tradujo en una intensa presión empresarial para que Brasil pueda negociar en soledad acuerdos de libre comercio con otros países y bloques , lo que convertiría al Mercosur en un bonsái y, a través de la llegada masiva a su mercado de nuevos y más eficientes competidores, condicionaría las posibilidades de desarrollo industrial de la Argentina (...) El plan es, entonces, promover acuerdos comerciales de "dos velocidades" para los distintos miembros del bloque , algo que ni siquiera debe ser negociado entre la Argentina y Brasil ya que, explica la plataforma, ello es compatible con el Tratado de Asunción. En pocas palabras: con Marina presidenta, Brasil se cortaría en soledad en las negociaciones internacionales . El objetivo estratégico es, explica, avanzar en la integración con la UE, con la Alianza del Pacífico y con los propios Estados Unidos...». No sería distinto con Aecio Neves, y la propia nota de Ámbito da cuenta de ello. Los mentideros brasileños cuentan que el propio FHCardoso, líder del PSDB que postula a Neves estaría inclinándose por dar soporte a Marina y el PSB. Podríamos incluir ese dato en aquel posteo en el que trazábamos paralelos entre el proceso electoral brasileño y el que enfrentaremos en nuestro país el año próximo: aquí también cualquier opción opositora funcionaría a modo de colectora para la opción republicana que acceda al segundo turno electoral.

A escasas tres semanas de la primera vuelta, no ha habido en Brasil algún vuelco en el electorado, pero continúa la tendencia evidenciada en las últimas semanas, que avanza hacia un escenario de polarización y empate entre la presidenta Dilma y Marina Silva. Decíamos que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage". Ahora Datafolha, la consultora estrella a la que vienen y venimos siguiendo, entrega números más alentadores: “...en relación al primer turno, la presidenta osciló un punto para arriba, y Marina un punto hacia abajo, aumentando la diferencia entre ellas a tres puntos, también dentro del margen de error: 36% para Dilma y 33% para Marina..." —Aecio conserva una intención del 15%— “...Para el segundo turno cayó a cuatro puntos la diferencia entre ellas, lo que resulta en empate técnico (47% para Marina y 43% para Dilma). La semana pasada Marina estaba al frente con 48% de las intenciones de voto contra 41% de Dilma...".

Como podemos ver, luego de la irrupción del fenómeno Marina posterior a la muerte de Eduardo Campos, la tendencia hacia la convergencia se ha acentuado. Esto incrementa las chances de continuidad, lo que redituaría en beneficios políticos y económicos para el bloque regional y la Argentina. Es preocupante, en cambio, observar que hay dirigentes en nuestra oposición que observan la posibilidad de Marina Silva con esperanza, a la espera de que una alternancia en Brasil propicie un efecto contagio en nuestro país.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Marina Silva, la esperanza negra de los mais blancos do mundo

Un golpe de vista al esbozo de programa de gobierno elaborado por (o para) el PSB y Marina Silva permite —en un plano referencial— inferir que un gobierno de esta coalición se encontraría a la derecha, en términos económicos y sociales, del Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma. Como dijimos, al tiempo que forzábamos algunos paralelos entre el desarrollo electoral brasileño y el de nuestro país, “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". No es necesario ser un genio para sostenerlo, aunque no invalida la caracterización y este bloguero la agradece: voçe e amablinho, muito obrigado. Veamos.

En primer término, podemos jauretchearla y decir que si tengo alguna duda, sólo debo leer que Silva entusiasma al Wall Street Journal para rápidamente comprender qué posición tomar. También The Guardian saluda sus posibilidades: Marina es vista como la esperanza negra de los mais blancos do mundo. Tiene fortalezas como candidata: parece más brasileña que Dilma. Más pobre también. Es ecologista, la primera “green" con posibilidades de comandar uno de los pulmones del planeta. El sueño de toda Camila Speziale, claro. En este frente podemos plantar nuestra segunda bandera de alerta: ¿una agenda de sustentabilidad ecológica es lo que necesita un país con los bolsones de pobreza endémica que tiene Brasil? Recuerdo las palabras de Chico Buarque al ser consultado sobre la internacionalización de la Amazonia: ¡internacionalizame ésta! (bueh, no lo dijo así, sino que si vamos a ser sucios comunistas incluyamos también al petróleo y a las finanzas de los países ricos).

Podríamos además ponernos en moralistas y preguntar quién financia a Marina, pero la que tiene discurso carriotista es ella. Sí sabemos quiénes se alegran con su crecimiento. Retornando al primer párrafo, su programa económico implica fernandohenriquecardosismo al palo: “...apertura comercial, ajuste fiscal, cambio libre sin intervención estatal y empresas del Estado que probablemente serán desguazadas y parcial o totalmente privatizadas (...) se compromete a mantener los planes de vivienda popular. Sólo que con una condición: que sean financiados por los bancos privados (...) Este tipo de “perlasprogramáticas constituye junto con la independencia del Banco Central, una conquista de los mercados financieros, la explicación del entusiasmo demostrado por los operadores de la Bolsa de San Pablo, que pega saltos significativos cada vez que aumenta la popularidad de Marina Silva...". ¿Pero por qué sería antes una derrota del PT que una victoria de Marina la que tendría consecuencias sobre el subcontinente? Porque como en Argentina, como en Bolivia, Venezuela o en Paraguay previo al golpe a Lugo, las facciones opositoras se entregan para —o pretenden— un cambio de orientación que les permita dejar atrás esta década pos neoliberal, en la que los Estados fueron fagocitando márgenes a los actores económicos dominantes. Aún dentro de economías latinoamericanas más dependientes de los flujos externos como Perú podemos observar este fenómeno, y las críticas reales al gobierno de Humala se relacionan mucho con la postergación de algunas transnacionales debido al ingreso de la brasileña Odebretch al mercado.

No debería ser necesario remarcar la importancia de nuestra sociedad comercial con Brasil. Este mapa muestra de dónde proviene el grueso de nuestras importaciones y Pagni nos recordó recientemente que cada vez que el PBI brasileño cae un punto, las exportaciones argentinas a ese mercado se reducen entre 2,3 y 3,1%". Pero podríamos suponer que un gobierno de Silva haría crecer a Brasil 10, 20 o 50 pp al año, ¿por qué no? (bueno, no; y sabemos lo que significa en términos de sufrimiento humano un programa neoliberal), pero supongamos. Deberíamos entonces pensar en la cuestión política, que debería ser en un mundo ideal la que prefigurara lo económico. Y en ocasiones hasta ocurre así y todo. Los deseos de la fauna opositora nuestra (y de otras latitudes) por triunfos de Capriles antes o Silva ahora serían incomprensibles sin considerar la sinergia operada entre el PT y el kirchnerismo en nuestro país, y con el resto de los populismos latinoamericanos que no adhirieron al Consenso de Washington. De algún modo estos regímenes se prohijaron entre sí, pero comprendiendo el peso simbólico y efectivo de Brasil. ¿Evo sin Lula y Kirchner? ¿La caída del ALCA? ¿El pago de contado al FMI? Que Dilma deba defender esa política exterior habla de lo que podemos esperar de cualquier opositor en materia de integración regional.

El desafío Marina obligó a Dilma y al PT a una estrategia de polarización más abierta, algo que el kirchnerismo supo aprovechar en momento de la resistencia cuando habló de visibilizaciones e invisibilizaciones. Desangelar, en último sentido. Los primeros números parecen avalarlos, ya que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage). Marina Silva y canta melodías de antaño, pero nada está escrito en piedra aún, y elegimos repetir el concepto con el que cerramos el posteo anterior: en 2015 seremos nosotros quienes enfrentemos una disyuntiva similar. Igual: brasileiro, voçe se morfó sietinho.

sábado, 30 de agosto de 2014

Dilma o Marina Silva: ¿tercera vía en Brasil? ¿Y en Argentina?

A un mes de la primera vuelta presidencial en el país del 1-7 –previstas para el 5 de octubre–, la muerte accidental de Eduardo Campos puso el mapa político brasileño cabeza arriba: si con el fallecido candidato Dilma marchaba primera y sin obstáculos a su reelección en segundo turno, la emergencia de la candidata a vice de Campos, Marina Silva, no sólo puso en cuestión ese escenario sino que la última encuesta de Datafhola pronostica que la ambientalista Silva se alzaría con el triunfo en ballotage. ¿Cualquier parecido con nuestro país es mera casualidad? Por suerte, queda un buen trecho a recorrer en Argentina.

En Brasil, en cambio, comenzó una nueva carrera. No se trata de una maratón, ciertamente, sino de un sprint de 100 metros al que Dilma llega cansada para enfrentar a una candidata de piernas frescas. No es casualidad que un intelectual brasileño como Emir Sader haya tomado las armas de la 2.0: "Votar na Marina e' entregar o Brasil pros EUA", "Votar na Marina e' entregar o pais pro Itau. (Requiao)", lanzó en Twitter, demostrando su preocupación. También Dilma, quien en referencia al desafío que representa Silva para el PT y su adversario "natural", el PSDB de Aécio Neves, deslizó que quien pretenda "gobernar sin los partidos políticos coquetea con el autoritarismo". ¿Podemos encontrar allí otro link al escenario argentino hacia 2015?

La evolución de los guarismos brasileños nos muestra que en noviembre/2013 Dilma vencía en primera vuelta con el 47% frente a Neves (19%) y Campos (11%). En julio de este año Dilma (36%) debía enfrentar ya una segunda vuelta contra Neves (20%) mientras Campos descendía a un 8%. Luego de la muerte de Campos, el 18 de agosto –y cuando aún no había sido seleccionada en su reemplazo–, Silva se colocaba ya segunda (21%) detrás de Dilma, todavía con 36% y por delante de Neves (20%). Como señala Renato Meirelles, de Data Popular, el crecimiento de la ex ministra de Medio Ambiente de Lula se da entonces a partir de quienes antes anularían el voto o se encontraban engordando el ítem Indecisos: "Dilma tiene el electorado de la clase D y E, no tendría clases A y B, y decidió dar prioridad a la clase C. El de Aecio es lo contrario: él tiene el voto de la clase A y B, no tendría el D y E y prioriza clase C. Marina no tiene este voto de clase C. Cuenta con el voto de la clase media enojada, joven y educada, que votaría nulo hasta entonces, tiene el más básico, evangélico, los menos educados, y no tiene el voto de la clase C. Y puede que no lo necesite. ¿Qué ocurrió ahora? (Silva) creció sin tomar el voto de nadie: captura el nulo e indeciso. Ella creció porque no había perspectiva política. ¿Cuál es el nuevo componente? Era una campaña sin emoción. No había candidatos que se movilizaran, que apasionaran...". Nuevamente, una pregunta para finalizar el párrafo: ¿se relaciona esto con lo que ocurre en nuestro país?

Intentemos ahora responder las preguntas planteadas en relación a la Argentina: la primera se relaciona con la del título y con algo que venimos sosteniendo desde las pasadas legislativas. Flota un cierto tufillo a cansancio con el sistema político imperante. No es descabellado: gobierna desde 2003 y puede remontarse a 2002. ¿Abre eso las posibilidades del radicalismo/socialismo santafesino? Sí, aún a pesar del recuerdo de la Alianza. Pero explica más y mejor los números encuestológicos de Mauricio Macri y Sergio Massa, premiado electoralmente en 2013 por esa ruptura con el sistema de poder peronista/kirchnerista (aunque fuera sólo en apariencia). La posibilidad más que cierta de un ballotage, por primera vez en nuestra historia, no puede sino ser sintomático. Marina Silva, como Massa en nuestro país, representa también algo parecido a una cuña del propio palo y –como explica Mereilles en el artículo antes linkeado– plantea una dificultad al PT para rebatir su candidatura: formó parte del gobierno pero aún así es una figura nueva, con la consecuente carga de esperanza que ello incorpora a la ecuación. Intenta además desbordar los límites de lo estrictamente partidario. En su propuesta de mayor participación de los movimientos sociales y lo generado alrededor de las nuevas tecnologías (¿las protestas brasileñas por servicios públicos al modo de nuestros cacerolazos?) hay algo del plebeyismo al que apeló Massa cuando se propuso un proyecto para un nuevo Código Penal.

Lo acotado del tiempo electoral de cara a la primera vuelta beneficia a Silva, quien se monta también en la empatía despertada por el trágico accidente de Campos. Apelar a un sprint electoral antes que a una carrera de fondo formó también parte de la estrategia de Massa en las pasadas legislativas. Será una ventaja con la que no contará en 2015, y las encuestas que lo muestran amesetado –y sus declaraciones de oportunismo intentando fijar agenda– evidencian que aquella ventaja ya no es tal.

En Brasil nada está sentenciado aún, pero los brasileños tienen un compromiso con las urnas en poco más de un mes mientras que Argentina tiene todavía un año (y un verano) por recorrer. Luego de dos periodos consecutivos de Lula y uno de Dilma (aún cuando el intervencionismo estatal brasileño no intentara la profundidad del que aquí implementaron Néstor y Cristina Kirchner), los números de Marina Silva parecen indicar que en la ecuación continuidad/ruptura los brasileños estarían privilegiando esta última. El escenario económico –como aquí– del integrante latinoamericano de los BRICS parece también disponer las fichas en tal sentido. La propuesta de Marina Silva ("la situación de las finanzas públicas y la rigidez del presupuesto tornan imperativo que dejamos a un lado la arrogancia y el dirigismo para crear las condiciones necesarias para atraer al capital privado") tampoco suena disonante respecto a la de los principales contendientes argentinos a la presidencia, aún de quien se perfila como el más probable candidato del oficialismo, Daniel Scioli,

No hace mucho, Maduro, en Venezuela, fue capaz de sortear el desafío electoral de Capriles y la MUD. En Colombia, recientemente, Santos sufrió más de la cuenta para evitar un retorno del uribismo. En octubre (y noviembre) será el turno de Dilma. Una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente. Y en 2015 será el turno de nuestro país.

jueves, 10 de julio de 2014

La línea Zubeldía-Bilardo-Sabella* nos depositó en la final


El día después de un triunfo como el de ayer frente a Holanda puede encontrar a la euforia convertida en alegre calma: al quemarse energía por la inyección adrenalínica el cansancio es regla luego. Entonces aquí creemos que el kirchnerismo durmió al no decretar feriado mundialista hasta el domingo. No importa: ganamos el domingo y Boudou 2015, Ricardo Jaime gobernador de Córdoba y D’Elía Secretario General de la ONU.

Sí, “Brasil decime qué se siente…”, “brasilero brasilero, qué amargado se te ve…” y “Máxima, la tenés adentro…”, pero lo importante es que Argentina está en la final y a 90 o 120’ minutos de la gloria y de la Historia. De todos modos, ya son héreos. Digo, para el video que seguro está en edición. Romero y Mascherano a la cabeza. Sabella también, y ya recibió “perdones” desde las redes sociales, desde banderas en las canchas y hasta los propios periodistas deportivos le transmiten estas sensaciones. Acertó bancando a Romero (acá sosteníamos que debía ser el arquero “a pesar…”), a Rojo, la revelación del equipo, al Pipa Higuaín, cuando todos pedían banco para él (y acá exponíamos argumentos en contra), y dándole minutos y la titularidad a Enzo Pérez, de grandísimo partido ayer, justo una en semifinal (¿es el Negro Enrique de este equipo?). Ah, la confianza, ese regalo que se paga con compromiso.

Recientemente citábamos a Michel Platini y su frase “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Sabella y Van Gaal la probaron cierta. Desde el punto de vista táctico, impecable el planteo de Sabella. Holanda –aunque parezca increíble si estuviste prestando oídos a los rebuznos periodísticos– también jugó su mejor partido en la Copa. Los aspectos anímicos engloban desde el sacrificio de Higuaín, Lavezzi y Enzo Pérez hasta los esfuerzos monumentales, hercúleos de Mascherano, Biglia y toda la defensa. Rojo y Zabaleta contenidos, Garay impasable por arriba y nuevamente saludamos la inclusión de Demichelis, que cambió para bien el engranaje inicial del mecanismo argentino: no sólo aporta desde lo defensivo, sino que por manejo y visión (queda claro que se desempeñó como mediocampista central) se alterna con Mascherano para conducir la salida, ese primer pase que es tan importante si un equipo quiere ser ordenado.

Con seguridad el triunfo, el cansancio, la conciencia de un triunfo epopéyico habilitan el abandono del cassette porque Sabella, Mascherano y Romero mostraron puños triunfalistas cargados de verdades en sus contactos con la prensa: “inteligencia”, “suerte” en los penales, y algo que resultó fundamental para anular la mejor virtud de Holanda que es el contraataque letal a campo traviesa: la sabia ocupación de los espacios en el campo de juego. En ese ítem se encontró el principal déficit de Brasil durante todo el campeonato, y lo que le permitió a Alemania –sumado a la virtud de sus jugadores– conseguir una goleada histórica en el estadio Mineirao. Contrario a lo que cierta prensa especializada considera, aquí creemos que Argentina – Alemania puede ser más parecido a la semifinal de ayer que a la del martes. Los germanos no comen vidrio y saben que Messi, Higuaín y compañía no son Fred y Hulk. Vaya si no.

El domingo pasado mencionábamos que la aplicación táctica de la Selección frente a Bélgica hacía a las esperanzas de alcanzar los objetivos trazados. Este partido frente a Holanda las confirma, y estamos seguros de que Alemania, entre los otros dos semifinalistas, prefería enfrentar a Holanda. ¿Parten los germanos como favoritos? Seguramente tendrán el apoyo del público local. Gracias, hermanos brasileños: eso sólo agranda a nuestro equipo. Si la principal duda de éste antes del inicio de la Copa era el aspecto defensivo, ésta fue despejada gratamente; si se extrañaba la mística que contagiaba Maradona desde adentro o afuera del campo, estas victorias, el sacrificio del alma del equipo, de ese jugador que nos emocionó hasta las lágrimas cuando cortó ese avance último de Robben, de Mascherano hablamos, claro, está también presente luego de esta semifinal definida en la agonía de los penales. Y tenemos a Messi. Sólo falta un punch en el aspecto ofensivo, y para conseguirlo tenemos un partido por delante. Con todo esto, existen elementos para creer que es posible ver a Lionel levantar la Copa y traerla de una buena vez y para siempre a la Argentina.

A un solo paso de la gloria, muchachos. Vamo’ que se puede.

* Debemos el título a Nando Bonatto. Y de paso recordamos que hace 4 años y 3 meses pedíamos esto que nos entrega hoy el montonero Sabella: una Selección peronista que honre las verdades 2, 3, 6, 7, 8 y 9.

sábado, 21 de junio de 2014

El partido casi perfecto de Irán vs Argentina (#LaConchaDeTuMadreSabella #3)

La letra chica del entendimiento con Irán especificaba un triunfo por la mínima diferencia sobre tiempo de descuento, sufrido y pobre para el criterio estético. Podemos descartar entonces el #LaConchaDeTuMadreSabella y reemplazarlo por un más adecuado #LaCajetaDeTuViejaTimerman.

El consenso alcanzado por el periodismo deportivo y en las redes sociales indicó que Argentina jugó decididamente mal. Claro, no goleamos a Irán, ergo somos de lo pior. Nos saquemos del Mundial de la oreja, sólos, para protegernos. Por el contrario, los hinchas a la salida del estadio analizaban mejor el juego y, sobre todo, el resultado. La internet (apesta) le atribuye a Michel Platiní esa frase que reza que “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Suena más bilardeana, entiendo, pero bien mirada encierra mucho de la magia del deporte más popular del planeta y de la Historia y explica, además, por qué éste se resiste tanto a las estadísticas y a todo aquello que los ratones taxonimistas de biblioteca aman: en 90 minutos puede ocurrir que Uruguay le gane una final de visitante a Brasil, que España pierda con Chile y que Italia reciba una lección de fútbol de buen gusto costarricense y el periodismo pirlo/barcelonista deba guardar sus alabanzas para ocasiones mejores. Vos también la tenés adentro, Corvino. Este humilde escribiente, un 10 poco gambeteador pero de pase-gol exquisito en épocas de IMC ideal, entiende que Argentina no jugó mal. Tampoco jugó muy bien, es claro, pero si no somos capaces de comprender que el rival también juega es que toda la experiencia futbolera que tenemos se resume a la Playstation o a leer el Olé. E Irán sí que jugó muy bien. Felicitaciones por ello y por no intentar parar a Messi con coches bombas o esas armas de destrucción masiva que les enseñan a ensamblar ya en el jardín de infantes yihadista. Khomeini hijo de puta. No, bueno, este… buen chango, Khomeini buen chango (texto recomendado por mi asesor legal para evitar represalias).

Irán puso a disposición de Caruso Lombardi, para su estudio, un sistema defensivo bien aceitado, solidario, pleno de transpiración (¿qué es el calor del trópico comparado con el del desierto arábigo?) y, sobre todo, de hombres adentro del área: el sistema táctico podría ser dibujado con un tenístico 6-4 en el que nunca hubieron dentro del área iraní menos de 5 defensores. Aún así Argentina pudo barcelonearla un poco durante el primer tiempo para que Agüero le pegara con un diario mojado a esa cesión corta de Higuaín. Claro que Argentina no se lució, pero su déficit no estuvo en el volumen de juego sino en la creación de espacios allí donde el espacio no existía. Aunque es difícil pronosticar qué hubiera ocurrido en caso de crearlos, quizás los once iraníes se hubieran amurallado bajo los tres palos o hubieran mostrado los chalecos cargados de dinamita que ocultaban bajo sus camisetas. Pero ustedes vieron el partido, no necesitan que yo se los relate (si lo necesitan no deberían estar leyendo esto siquiera: ¡fuera, cucha, vayan a ver a Huirapuca, los Pumas o a jugar al Pato, malditos aristócratas! ¡A volar en parapente, chuchi…). Pueden, en cambio, leer este resumen en inglés del amigo Otto Rock o apelar a la síntesis magistral del tuitero estrella @CineBraille: Deus ex machina. Sí quiero que observen la repetición del gol y se olviden de la trayectoria de la pelota: miren al 5 iraní desplomarse cual muñeco al que le desconectan la batería. Simboliza lo que puso Irán y qué cerca estuvo su apuesta de pagar.

Vamos ahora sí, al Uno x uno que todos esperan (?):

Romero (10): los iraníes no se la mandaron a guardan nunca pero Chiquito se las mandó a guardar a todos sus detractores. Tres tapadas de arquero de equipo grande y para todos los gustos. Ahora todos dicen “ah, la Selección ahora sí tiene arquero” pero desde aquí siempre lo bancamos (a falta de uno mejor, je).

Zabaleta (3): no puede tirar un centro bien ni para rematar un chiste. Todos mencionan el sector izquierdo de la defensa pero, hasta ahora, las situaciones más peligrosas arribaron por derecha. Poné a Campagnaro, Sabella.

Fernández (6): correcto. Preocupó a los iraníes, como el resto de la defensa, en el juego aéreo. Fuera de eso, sólo podemos agregar que no sale con un minón terrible

Garay (10): porque sale con un minón terrible.

Rojo (7): uno de los puntos altos del rendimiento argentino. Aportó más que descarga en ataque. Vayan las disculpas, luego de ser uno de los más criticados por este portal.

Gago (5): nos recordó más al reciente Gago de Boca que al del partido con los Bosnios.

Mascherano (6): nada, qué se yo, jugó.

Di María (5): partido flojo del Fideo. No pudo aportar mucho en ataque porque Argentina no necesitó su transición veloz desde defensa hacia ataque: jugamos en la puerta del área iraní prácticamente durante todo el partido.

Agüero (5): levantó su nivel luego del paupérrimo papel frente a Bosnia.

Higuaín (4): incómodo, rodeado de iraníes, sólo colaboró en la cesión hacia Agüero. Debió permanecer en cancha igual.

Messi (10): porque fue el Deus de Deus ex machina. Su festejo callado, distinto al eufórico frente a Bosnia también alimentará los análisis semióticos apócrifos del periodismo deportivo que debería realizar una autocrítica antes de que sea demasiado tarde y los utilicen como carnada para narcos en las favelas.

Palacio y Lavezzi, como solían decir en El Gráfico, jugaron demasiado poco para ser calificados. Mah sí, eso es verso. Un 5,5 para los dos.

Como consideraciones finales: si empatábamos con Irán se imponía una autocrítica, compañeros, en nuestro rechazo a la invasión norteamericana. Sabella debió sacar a Zabaleta y no a Higuaín: ¿de qué sirve crear espacios atacando por los costados si en el área no vamos a tener a nadie que la empuje? Y, finalmente, un consejo para los que dicen “si así piensan que Argentina…”: callensé la boca, putos, y recuerden Italia 2006, Brasil 2002 y, si no les parece un sacrilegio, también España 2010.

viernes, 20 de junio de 2014

España afuera, England with one foot out y el esquema para Argentina

El espanglish es on purpose, ov cors. Pero los gallegos tampoco hablan tan bien que digamos: dicen tío y no boludo o que el árbitro es una niña en lugar de decir que es un hijo de re mil puta. Pero vamos a lo estrictamente futbolístico.

De España se ha dicho mucho ya, y muy acertado: que se trata de un problema de equipos y DTs campeones, que no cambian cuando deben en pago por los servicios prestados (le pasó y pasa al kirchnerismo, cuando espera que lo voten por beneficio de inventario). Este escriba agrega que nunca contó con delanteros que pudieran definir un partido sólos, y recuerda el escaso poder de gol español en el pasado Mundial. También que la declinación del Barcelona y la pérdida de preponderancia de los jugadores nativos en el Real Madrid eran sintomáticas. La generación dorada fue, y esto resultó evidente en la columna del equipo: Casillas, Ramos y Piqué, Busquets y Xavi. Sólo Iniesta mostró rebeldía. Y no alcanzó.
Por supuesto, nada de esto hubiera pasado si hubieran criogenizado el equipo luego de Sudáfrica 2010 para descongelarlo en Copacabana (?).

Inglaterra. Monarquía como España. Podemos esperar la abdicación de Isabel II en cualquier momento, pero debemos reconocer que Letizia Ortiz está más buena que Camila Parker Bowles. Aunque Kate Middleton se la come entre dos pancitos para el desayuno. Mientras, aquí, nuestra Princesita Karina de Agüero amenaza con abdicar desde hace algún tiempo. Pero volvamos al fútbol: perdió merecidamente con Italia y merced a la potencia goleadora de Suárez contra Uruguay. Aún así, posiblemente Los Iracundos avancen mientras los Rolling Stones deban refugiarse en las mother's little helper pills. Que el último de los ingleses apague la luz y deje las llaves de las Malvinas sobre el mostrador antes de abordar el avión.

Los europeos pierden y los sudamericanos ganan: ¡qué tentación para el #SeJuegaComoSeVive! Ahora un poco de perspectiva para imaginar qué pensaron Tabarez y Sampaoli cuando el fixture les deparó Inglaterra, Italia, Holanda y España. Capos.

¿Y Argentina? Bueno, tiene algunos problemas defensivos, un poco por el sistema pero más aún por los intérpretes. Lo segundo no tiene solución (no podemos convocar a otros ya, y tampoco existen mejores), pero lo primero sí. Veamos. Sabella es un bilardista moderado, dijimos, y observando su Estudiantes podemos inferir que el 4-4-2 sería su sistema. Pero los intérpretes con los que cuenta Argentina se verían desperdiciados en ese esquema: Messi muy sólo arriba (Higuaín y no Agüero debería ser su acompañante), Di María estaría limitado y desconectado tan pegado a la raya y no contamos con un 8 a la altura (y al que me diga Maxi Rodríguez le pego). Messi y Co., es evidente, prefieren algo más ofensivo arriba. Y la tiranean demasiado con su rendimiento. Pero lamentablemente eso implica grandes espacios para el rival por las bandas en el mediocampo y las espaldas de los laterales cuando éstos suben. ¿La propuesta de este humilde DT campeón del fulbo 5 tucumano? Sientensé, los 4 fantásticos y Sabella, y arriben a un compromiso: El 4-2-3-1 con Gago y Mascherano, Di María y un delantero retrocediendo cuando el equipo adopte un avatar defensivo.

Y si no, que sea suerte o mierda como en el Mundial anterior y sin un técnico como Diego a quien culpar y con quien divertirnos. Así no vale, che.

jueves, 15 de mayo de 2014

¡Tévez estará en Brasil 2014!

¡Carlitos está feliz!: consiguió una promoción ida y vuelta en clase business y compartirá palco en Brasil junto a Ibrahimovic, Gareth Bale y Arbeloa en algunos partidos falopa de primera ronda (no, no está confirmada su presencia a partir de octavos: las entradas de reventa cotizan a precio Guaymallén luego del Chino Maidana). Si quiere pisar el verde césped, el de Fuerte Apache deberá esperar que la propuesta de este bloguero (seria, eh, posta) a la FIFA prospere: un partido exhibición de despedida entre el equipo campeón y una Selección Resto del Mundo integrada por los arriba mencionados junto a Lewandoski, Nasri y el resto de tomuers que se quedaron afuera por maletas o por haber nacido en un país lleno de troncos.

Entendemos a quienes se sienten decepcionados por la ausencia de Carlitos en la lista, pero Sabella dio sus razones y son más que atendibles. Dijo el DT, refiriéndose a lo estrictamente futbolístico: “la culpa es de Brenda Asnicar exclusivamente: rompe todo lo que toca. Fíjense cómo Laurita Esquivel pasó de Patito Feo a Tu Cara Me Suena, esta vez le tocó a Tévez, que va a mirar el Mundial desde su LED de 12 mil pulgadas, y yo le diría a los del Partido Obrero que se preocupen un poquito también, eh...".

Pero vamos a lo importante: la lista de Sabella tiene menos sorpresa que un programa de Julián Weich. Los únicos sorprendidos pueden ser Mercado o Fabián Rinaudo. Consultados por este cronista y el politólogo sueco amigo de Wainfeld, lo negaron de plano. Transcribimos lo charlado:

Yo: Gabriel, la posta, ¿no te sorprendió verte en la lista de Sabella?
Mercado: ¿Sorprendido, yo? No, si hay un montonazo de Chinos Garcé en esta lista. Fijate Basanta...
Yo: ¿Quién?
Mercado: Basanta...
Yo: (...) Pará, me lo decís como si fuera Messi y lo conocieran todos. Tirame algún centro...
Mercado: No, dejá, si te tiro un centro y lo ve Sabella me desconvoca en el acto.
Yo: Ah, claro, porque no le gusta que filtren información...
Mercado: No, porque los centros los tiro a la concha de la lora... ¡En la segunda bandeja terminan...

Rinaudo respondió en sintonía:

Yo: Fabián, ¿te sorprendió la convocatoria?
Rinaudo: estamos bien, tenemos que ir paso a paso, esto es mérito del grupo, quiero dedicárselo a mis compañ...
Yo: No, si te sorprendió la convocatoria, te pregunto...
Rinaudo: Ah, sí, una bocha.
Yo: ¿Y por qué pensás que te convocó Sabella?
Rinaudo: Y... creo que Ariel nos abrió el camino a todos...
Yo: ¿Ariel... Ortega? ¿Sos del interior?
Rinaudo: ¡Ariel Garcé, el Chino! ¡Mostro! Gracias totales, Diego, por bajar la vara. La tenés adentro, Kranevitter. Sos un amargo...
Yo: Ah, qué lindo juego de palabras. Lo decís por bitter, amargo.
Rinaudo: ¿A quién le decís amargo, capo?
Yo: No, por la traducción de bitter, Kranevitter...
Rinaudo: soy Fabián Rinaudo, vieja... Te estás confundiendo...
Yo: No, digo que bitter, en inglés, es amargo...
Rinaudo: No se de qué me estás hablando, fiera, pero me estoy calentando...

Bueno, suficiente. Intentemos algo más serio ahora: Sabella hizo la típica de casi todos los DTs antes de un Mundial: ya tiene el grupo armado, convoca a 4 de copas que no van a generar expectativas, los desafecta luego y todos contentos. Excepto Tévez. Ja. Veamos algunos puntos del listado:

1. No es difícil predecir que hay 20 que, de no mediar imprevistos, estarán en Brasil: los tres arqueros (Romero, Andújar y Orión), la defensa titular (Zabaleta, Fernández, Garay y Rojo) más Campagnaro y Basanta, los cuatro cincos (Mascherano, Gago, Banega y Biglia) junto a Di María y Maxi Rodríguez y los delanteros, la única esperanza de esta Selección: Messi, Agüero, Higuaín, Lavezzi y Rodrigo Palacio. A ver, 1, 2, 3... sí, 20. Quedan 3 lugares tres, quedan. Cuatro, si Sabella entra en razón y desafecta a Palacio, cuyo lugar en la lista sólo comprenden Sabella, Rodrigo y el pueblo de Boca. Pero seguro va, para patinar como en Alemania '06.

2. Este cronista (el politólogo sueco amigo de Wainfeld no, porque es sueco) sólo se vería decepcionado si dos de esos tres lugares no fueran para Ricky Alvarez y José Sosa. José Sosa, mirá lo que te digo. Es que el déficit principal de esta lista está en el mediocampo, adonde deberían haber estado Pastore y Lamela. Poné a Pastore, Sabella. No, ya se, no va a estar. Pachorra hijo de puta (?). Un análisis rápido de este factor nos permite aventurar que el DT pretende un equipo de transición rápida, casi de contrataque. Y cuando debamos defendernos con la pelota bajará Messi, entrará Banega, Sosa para tocar para atrás o el mismo Pachorra. La apuesta, entonces, es la que se preveía: Lio, Pipa, Kun, Angelito, salgan campeones ustedes solos, putos.

3. Muchos comparan la actual situación con la Selección del '86, pero aquella era Maradona + defensores. Esta prescinde de lo último (más no hay, muchachos: se trata de la alvearización del Seleccionado Nacional (!)) y bueh, quizás nos vaya bien, quién sabe.

4. El resto de nombres, como dijimos, es accesorio: Di Santo sólo podría integrar la lista de 23 si antes se murieran Palacio de calvicie precoz, Lavezzi de cholulismo messiril y el Kun se deprimiera porque lo abandonó la Princesita Karina por Icardi. Demichelis sólo podría aspirar a estar en Brasil como compañero de palco de Tévez y Enzo Pérez deposita sus esperanzas en su enorme talentEN SU PASADO EN ESTUDIANTES. Quienes tienen chances son Mercado y Otamendi. El Chino Garcé también, si Sabella se soñara abrazado a él y levantando la Cop... bah, cómo se lo extraña al Diego.

A propósito de Gabriel Mercado, este portal (!) tuvo acceso a una charla telefónica entre el 4 y el 3 de River. La transcribimos:

Mercado: Leonel, ¡te convocó Sabella!
Vangioni: ¿¡EN SERIO!?
Mercado: ¡¡NO, ME CONVOCÓ A MÍ!! ¡¡JAAAAA!!
Vangioni: Sincuello de mierda... Andá a hacerte redondear la cabeza, marciano hijo de puta...

domingo, 19 de enero de 2014

Hablando de Perú pero también de Argentina

Ollanta Humala se encuentra a mitad de su mandato, lo que no significa lo mismo en Perú que en Brasil o Argentina, donde la reelección presidencial es una posibilidad (casi) siempre latente. Preguntar por EE.UU., también. El debate que esta imposibilidad peruana implica, en el anterior posteo, derivó hacia lo que una democracia representa o debería representar. Etimológicamente al pueblo, claro, pero en términos concretos cada proyecto político, sea del signo que fuere, viene acompañado de apoyos que delimitan su campo de acción y, más aún, señalan cuáles serán los lineamientos que el posible nuevo gobierno adoptará. Lo anterior en difícil. En sencillo es más o menos así: ¿a quién representás vos, que pedís el voto? O mejor: ¿cuánto vas a representar o cuánto te van a dejar representar a quienes te voten?

El advenimiento de Humala en el Perú estimuló sueños en algunos latinoamericanistas, peruanos y no peruanos. Su historia chavista, militar y nacionalista los promovía. Es más complicado su pasado político, ligado también al fujimorismo pero a ver, ¿quién no tiene pecados de juventud? Recuerden, la gallina fue primero, no así el huevo. Acá, repetimos, apostabamos a que Humala no cambiaría lineamientos que estaban dando algunos resultados. Con un país creciendo, recibiendo dólares, exportando productos primarios, aunque se modifique poco o nada el Gini, sin grandes conflictos sociales, ¿quién apostaría por un cambio abrupto? Hay que ser... poco práctico, ¿no? Naomi Klein fue muy clara: primero el shock, luego el salto al precipicio, ya justificado. Las Para Tí y las Cosmopolitan no mienten, chicas: toda crisis es una oportunidad. Excepto la crisis por mi continua pérdida de cabello. En fin, nada es para siempre. Pero retornemos.

Charlando con amigos peruanos, la mayoría apuesta por el retorno de Alan García. Mi incredulidad al respecto demostraba mi desconocimiento. Les decía: pero si se fue con una aprobación bajísima, no pudo imponer candidata y su partido se quedó sin representación en la pelea electoral; Alejandro Toledo, que pintaba para retornar, finalizó casi último, también luego de entregar el gobierno con escasa imagen positiva y en medio de escándalos de corrupción, que continúan y ahora también envuelven al ex presidente García (el de "Ay, Patría Mía..." de los '80, ¿recuerdan?). Sonreían, ellos, mientras afilaban el cuchillo para cortar el anticucho de corazón de res y rebanar también mis dudas. Es más simple, me decían, mientras realpolitikamente reconocían los logros económicos de Fujimori en un modelo neoliberal que hasta nuestros días continúa, mientras recordaban los TLC negociados por Toledo y luego aprovechados por García, mientras apuraban el chilcano sour y renegaban a la vez de Fujimori, Toledo, García y Humala. Es más simple: Ollanta está con los brasileños y Alan García con el establishment peruano, y hay muchos enojados por la guita que se están llevando las empresas brasileñas (y no, no crean amigos populistas que el apoyo de Brasil a Humala significa algo distinto a cuestiones comerciales -una salida al Pacífico- o energéticas -las hidroeléctricas que Brasil construye en el Perú, cercanas a las fronteras brazucas- porque se equivocarían). Es más simple, me explicaban, mientras debían reconocer que la justicia social les importa tres carajos y se quejaban del subsidio a las garrafas de gas que el interior peruano aprovecha con Humala.

Pero, todo lo anterior, ¿cómo se asimila a nuestro país? Bueno, en principio, Cristina enfrenta un panorama similar a Humala: no tiene reelección. Y los factores de poder en nuestro país, desde hace rato, lo saben y actúan (o dejan de actuar) en consecuencia. Luego, tenemos menor desigualdad pero mayor conflictividad social; aún así nadie serio propondría -al menos en términos de campaña- un viraje de 180° respecto al modelo kirchnerista -al que las balas le vienen entrando debido a errores propios y también forzados-. Ni siquiera el propio kirchnerismo, aunque el giro a la derecha, como debate, continúe en el terreno de la chicana entre iluminados (hasta el latinoamericanismo se encuentra algo freezado, debido a que las condiciones no son las expansivas de antaño). Se trata entonces todo esto, como debe ser, de una cuestión de representatividad y de apoyos. Poco claros aún ambos en nuestro país, que cuenta -no como el Perú- con el peronismo y su historia como factor de poder (entre otros, por supuesto) y también ordenador. Así, un candidato peronista puede representar una cosa, o un proyecto, o algunos apoyos, y otro representar a cosas, proyectos o apoyos distintos. Es claro, de todos modos, que los resquicios para mayores cuotas de autonomía política y económica se encuentran algo obturados, y el camino que emprendan las distintas corrientes políticas (o personales, o de apoyos) dependerán de muchos más factores que antaño. Es en ese sentido en que podemos trazar una analogía final: en 2007 y 2011 fue el peronismo kirchnerista quien delineó sus propias posibilidades. En 2015, como ocurre en el Perú, serán muchos más los factores que intervendrán en la pelea.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Argentina clasificada a Brasil 2014; pero te pido que vuelvan Hernán Díaz y Altamirano

La Selección se clasificó a Brasil, primer objetivo cumplido. Un tránsito relativamente apacible las últimas fechas, cuando el equipo pachorrístico comenzó a asentarse y se desplegó el sabellismo. ¿O no es sabellismo el 4-3-3 que plantea el DT? Si nos atenemos a sus equipos previos, no: lo de Sabella era el 4-4-2 y el equilibrio, planificar sobre las debilidades del rival y un gran compromiso táctico de sus 11 elegidos. En la Selección, el sabellismo tuvo que adaptarse y renovarse -probablemente también una consecuencia del resultado de las PASO (!)- haciendo todo lo contrario (si es que puede hablarse de "contrarios" en el fulbo): 4-3-3, bastante librado arriba a la genialidad de los interpretes, sufrimiento defensivo y un estilo de juego que utiliza al mediocampo como un peaje que, si podemos evitar pagar, mejor. Transiciones rápidas, muchos goles de contragolpe y, si el juego se entretiene en toques, es en 3/4 de cancha a la espera del estiletazo de Messi en forma de pase o gambeta.

No es el Barcelona. Tampoco el Bayern Munich o el Borussia Dortmund, Barcelonas a velocidad y eficacia teutona (y sin el carisma del equipo vasco). Si debemos enlazarlo a alguno de los modelos predominantes hoy debería ser al mourinhismo antes que al guardiolismovicentedelbosquista (!!). Nos pongamos en cientólogos y afirmemos que las condiciones de posibilidad de un equipo con vocación por el contragolpe son una gran presión y un mecanismo defensivo ordenado y que le aporte equilibrio al desequilibrio propuesto en ataque. Pocas cosas más importantes en un contragolpe que, por supuesto, terminarlo en gol, pero, si no es así, los relevos defensivos son lo que le sigue en importancia. Para ejemplo, el segundo gol del modestísimo (irreconocible) Paraguay (¡cuánto lo extraña al Tata Martino!).

Retornemos a Argentina. Al finalizar el partido Messi debió responder a la que es, sin duda, la pregunta más importante de aquí hasta Brasil: ¿ahora qué? Pregunta estúpida, ¿no? ¡¡No, si te acabo de decir que es la más importante!! Traduzcamos qué significa para nosotros (¿quienes?), los peronistas de Messi e Higuaín (¡ah!) (!!!), la pregunta. Si la lista, como dicen, está más o menos definida, si la basestá, si sabemos que Romero; Zabaleta, Garay, Fernández, un tres (que no sea Rojo, Tata Dió', te lo pido por Dalma y Giannina); Gago, Mascherano, Di María; Messi, Agüero e Higuaín es el equipo, si quedan pocas sorpresas, ¿significa que está todo bien o que con eso debemos conformarnos o que nada debe cambiar ya? A tu mama, entonces. Que la clasificación no tape el bosquecito, porque subsisten los problemas ya planteados. Dejemos de dar vueltas y presentemos el planteo: ¿debe jugar Argentina, en Brasil, con un 4-3-3 con los 4 fantásticos arriba? ¿Está obligada a hacerlo? ¿Es lo que mejor resultado daría? ¿O podemos pensar en un 4-4-2 más conservador y equilibrado, que otorgue menos ventajas en esas áreas sensibles ubicadas entre los laterales y el mediocampo de 3 hombres? Son muchas preguntas. Sigamos: ¿jugamos con un 4-3-3 porque pretendemos intercambiar golpe por golpe, porque no tenemos un 8, porque Agüero debe acompañar sí o sí a Messi e Higuaín como Tévez en Sudáfrica?

Demasiadas preguntas. Entreguemos una certeza para el final: Argentina no tiene un banco de suplentes acorde al nivel del equipo titular. Sólo Banega y Lavezzi podrían estar a la altura, en promedio, de los 11 que entran al verde césped. ¿Y Lamela? ¿Pastore está tachado porque el equipo no juega con la posesión del balón, porque juega a otra velocidad? ¿Es Pastore, con Sabella, el Riquelme de Bielsa? ¿Qué hacemos si se resfría Higuaín, jugamos sin 9? Si mañana a Di María le cae un piano de cola en la cabeza, ¿perdemos la transición, vertiginosa, hacia el ataque? Braña, Guiñazú (no convocado esta vez), Ansaldi... ¿no son demasiados Chinos Garcé para una sola una lista? ¿Y Vangioni? ¿Se acostó con la hija de Pachorra, le pateó el perro a Grondona, le quiso afanar la Princesita Karina al Kun Agüero? Como ven, demasiadas preguntas como para que floten tantas certezas a un año todavía del Mundial. Si tuviera que pedirles que contestaran dos (que es lo que estoy haciendo), serían estas: ¿debemos jugar con un 4-4-2 y, en ese caso, Álvarez o Lamela pueden ser el 8 que le está faltando a la Selección?

Como nota de color: cómo se salvó Sabella del tradicional y exitoso clima destituyente (cuando no directamente golpista) de este blog, ¿eh?

domingo, 16 de diciembre de 2012

Sudamérica

El diccionario de mi telefonito con Android no contaba con "sudamérica" hasta que escribí el título de este post. La América del Sur, como creación política, es bastante reciente. La exclusión de México, generalmente más preocupado por que sus intervenciones regionales fueran bien leídas en el Norte antes que en el Sur, determinó la contracción de lo que había sido hasta no hace mucho Latinoamérica como ámbito identitario, por un más homogéneo campo político: Sudamérica. El papel de Brasil, en este giro, fue fundamental. También que Argentina abandonara la política de realismo periférico bajo la cual sosteníamos relaciones carnales (siempre en un rol pasivo) con EE.UU., sometidos a la doctrina Monroe, y entablara con Brasil una relación de reciprocidad pero reconociéndolo como socio mayor.

América del Sur fue ganando así peso político. Cuenta con un integrante de los BRICS, con economías que crecen en un escenario de estrechez mundial creciente y, como si no bastara, fue construyendo herramientas políticas que lo dotaran de un mayor peso político global. Quizás excesivamente recostadas en las relaciones personales presidenciales, pero aún así con importantes grados de efectividad hacia afuera.

Hasta aquí un raquítico marco para traer a colación dos escenarios nacionales que pueden tener impacto en el proyecto subcontinental: la enfermedad de Chávez y el interrogante que se abre ante una perspectiva de nuevas elecciones nacionales, y el ataque a Lula en Brasil, salpicado ahora por las investigaciones acerca del Mensalao. De ambas da cuenta Página/12 hoy:

Chávez: “Estoy aferrado a Cristo”. [1]

Dice Santiago O'Donnell: "...Así, en Venezuela y la región, la etapa política dominada por la gigantesca figura de Hugo Chávez llegó a su fin. Sucedió muy rápido. Si Chávez no asume el 10 de enero, como todo parece indicar, según la Carta Magna bolivariana, Maduro tendría que llamar a una nueva elección presidencial en treinta días...".

Luego de la excelente elección de la derecha venezolana, en la figura de un buen candidato como Capriles, ¿se puede esperar un traslado directo de votos y poder desde Chávez hacia Nicolás Maduro? Aún cuando en el chavismo la palabra de Hugo Chávez tiene el peso de la de Perón en vida, no faltarán quienes puedan considerarse también legítimos herederos del socialismo del siglo XXI. La reciente incorporación de Venezuela al Mercosur era un viejo anhelo, y la posibilidad latente de prontas (nuevas) elecciones en la bolivariana república abre un compás de incertidumbres respecto al bloque regional.

Lula: "Cuando un político es denunciado, su cara sale en los medios mañana, tarde y noche. ¿Pero ustedes ya vieron algún banquero corrupto en un diario? ¿Saben por qué no lo vieron? Porque él paga las propagandas de los diarios”. [2]

Nos cuenta Darío Pignotti, desde Brasilia: “Revelaciones del empresario Marcos Valerio confirman la vinculación de Lula con el Mensalao”; “Golpeado por las denuncias, el ex presidente amenaza volver a ser candidato”; “Lula ataca a la prensa”.

Los titulares citados arriba no fueron robados de algún tema de los argentinos Redonditos de Ricota, son titulares aparecidos en los canales televisivos, sitios de Internet y algunos diarios brasileños durante los últimos quince días...

...En un bien documentado reportaje publicado por la revista Carta Capital, una de las pocas que denuncian los atropellos de la cadena Globo, se reportó que grandes medios y grupos empresariales financian una fundación destinada a recomponer el ideario conservador, enseñar que sólo hay democracia cuando impera el libre mercado a la vez que se estimula el resentimiento hacia el PT y Lula, como exponentes del populismo, el estatismo y la corrupción...

...La campaña electoral hacia las presidenciales del 2014 está en curso y en el bloque conservador saben que la Justicia, o para ser más precisos, el STF, es un aliado indispensable para disimular el déficit político resultante de la fractura del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), la mayor fuerza de centroderecha, donde aún no ha surgido ningún dirigente capaz de heredar el liderazgo del octogenario Fernando Henrique Cardoso...

Al parecer, no sólo en Argentina se necesita regular a los monopolios mediáticos y democratizar la Justicia; ambos poderes atentos (y activos) en aras de recomponer el orden conservador para retornar a las más felices épocas en las que determinaban el presente y futuro, mientras se apropiaban (con guante blanco) de la porción del león en el reparto de la riqueza.

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-209982-2012-12-16.html

[2] http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-209993-2012-12-16.html