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| HOLA, FIFA. DAME UN PENAL DE OFICIO |
Argentina jugó una gran final de Copa del Mundo. Pará, empecemos de nuevo: Argentina jugó una final de Copa del Mundo. ¿Se entiende? Y el planteo de Sabella, el funcionamiento del que dotó al equipo fue el adecuado considerando el plantel, circunstancias y contrincante/s. Como contra Holanda –y el partido por el 3er. puesto lo confirmó–, la Selección supo plantear el partido que más le convenía. Antes del Mundial sosteníamos que Argentina contaba con jugadores para resolver de contra, pero el problema residía en que no contaba con un mecanismo defensivo que diera soporte a esa estrategia. Durante el Mundial, a partir de la ronda eliminatoria, lo consiguió. Pero quiso el destino que los 4 fantásticos, ese diamante letal que metía miedo a las defensas rivales, no llegara a la cita mundialista en óptimas condiciones. Agüero fue un fantasma de quien es, Di María se lesionó, Higuaín llegó mal y fue poniéndose en forma sin terminar de amigarse con la red. De Messi recibimos pinceladas que, con los otros tres en buen estado, quizás hubieran bastado, pero no, y sus mejores aportes cayeron en los pies de Palacio o Maxi Rodríguez. Aun así no creo injusto el Balón de Oro: este sería para alguno de los seis aspirantes que disputaron la final, y no podemos decir que el torneo de Müller o Kroos fuera superior al de Lionel. Premio consuelo entonces, con sabor a nada. Pero debería reconfortarnos saber que estuvimos a la altura de las circunstancias.
Algunos análisis puntuales:
1. Argentina llevó a los mejores jugadores de esta generación. Y los que más se adaptaban a la idea que Sabella pretendía poner en práctica. De todos modos, la diferencia de categoría entre titulares y suplentes fue evidente.
2. Aquí saludamos siempre la decisión del DT de privilegiar el grupo por sobre las individualidades. El compromiso de los jugadores evidencia que supieron reconocerlo.
3. Durante la fase inicial, este pareció el Mundial de los blitzkieg. Pero a la final llegaron los equipos mejor armados y triunfó el que contaba con mejor mediocampo. Aun así, hasta el gol de Goetze, las mejores chances habían sido de nuestra Selección.
4. Messi. Jugó un buen Mundial. No uno consagratorio. ¿Eso lo desmerece? Si la respuesta es sí, no deberías haber leído este post. Lionel jugó con poca compañía arriba porque Argentina no tiene jugadores para jugar de otro modo. También porque fue el jugador más y mejor marcado del torneo. Y algo para reconocer: jugó mucho para el equipo aunque el equipo no jugara mucho para él.
5. Mascherano. Aquí lo sostuvimos antes que nadie: el mejor jugador argentino en el Mundial (no el más determinante).
6. Qué columna vertebral. No la de Neymar, sino Romero, Demichelis, Garay y Mascherano. Grandísimo lo de Rojo. Correctísimo en los últimos dos partidos lo de Zabaleta. Bien Biglia y actuaciones conmovedoras las de Enzo Pérez y Lavezzi. Los actores de reparto posibilitaron el arribo a la final. Mérito de los jugadores y de Alejandro Sabella.
7. Perdimos la final pero recuperamos el respeto para la Selección.
8. Esta actuación estelar de Alemania se prefigura desde hace tiempo, y más aún con las actuaciones del Bayern y el Dortmund en la Champions 2013.
9. Neuer y el que le pega flor de murra a Biglia en el primer tiempo debieron ser expulsados. El fantasma de Codesal.
10. Fue –casi casi– el mejor Mundial de los últimos 25 años. ¿Cómo puta hacemos para dormirnos ahora? ¿Y cómo hacemos para seguir sin el Mundial? El miércoles juguemos un amistoso con Brasil y que empiece el torneo de AFA el próximo domingo por decreto.









