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lunes, 14 de julio de 2014

Perdimos la final pero recuperamos el respeto para la Selección

Como esos noviazgos apasionados, que duran lo que un suspiro y aun así te marcan; y duelen después, pero con un dolor dulce, cálido (¿es más fácil superar esos amores que no dejan un vacío en el pecho?), así fue este equipo. Para muchos, durante este mes que pasó, esta Selección se transformó en la primera novia. Me incluyo: era chico en 1990. Recuerdo entonces el llanto de mi hermano. Yo lo miraba sin comprender. Nunca había gustado del fútbol como yo, tenía que rogarle que abandonara los autitos y camiones para armar un partido. Pero es que la Selección –lo comprendí luego– involucra sentimientos que van más allá del gusto por el fútbol. Y por eso duele ahí, claro, en el pecho, en el corazón. Pero mientras escribo siento tristeza y no bronca. Y será trillado (¿qué despedida amorosa no lo es?), pero perder así, poder mantener la frente alta con el pitazo final, ser reconocidos por la hidalguía, por haber conformado un equipo solidario, sacrificado, aplicado, con hambre de gloria antes que un mero rejunto de individualidades, es motivo de orgullo. ¿Qué decís? ¿Las de Higuaín, Messi y Palacio? Seguro, hubieran cambiado el partido. ¿El penal de Neuer al Pipa? No lo quisieron cobrar, y no van a darlo de oficio tampoco.

HOLA, FIFA. DAME UN PENAL DE OFICIO
Se dio la lógica: el campéon es Alemania. ¿Es Justicia? No necesariamente. Argentina –lo sabemos–, pudo ganar. ¿Hubiera sido acaso injusto? No. Hablemos entonces de fútbol, como una manera de exorcizar los demonios que esta noche no me dejarán dormir. Antes un pedido: si lo estás puteando a Messi, si pensás que Sabella se equivocó al plantear el partido, si creés que ser subcampeón es un fracaso o vergüenza, no sigas leyendo. Este post no es para vos. Descargate, es comprensible. Volvé después, si querés.

Argentina jugó una gran final de Copa del Mundo. Pará, empecemos de nuevo: Argentina jugó una final de Copa del Mundo. ¿Se entiende? Y el planteo de Sabella, el funcionamiento del que dotó al equipo fue el adecuado considerando el plantel, circunstancias y contrincante/s. Como contra Holanda –y el partido por el 3er. puesto lo confirmó–, la Selección supo plantear el partido que más le convenía. Antes del Mundial sosteníamos que Argentina contaba con jugadores para resolver de contra, pero el problema residía en que no contaba con un mecanismo defensivo que diera soporte a esa estrategia. Durante el Mundial, a partir de la ronda eliminatoria, lo consiguió. Pero quiso el destino que los 4 fantásticos, ese diamante letal que metía miedo a las defensas rivales, no llegara a la cita mundialista en óptimas condiciones. Agüero fue un fantasma de quien es, Di María se lesionó, Higuaín llegó mal y fue poniéndose en forma sin terminar de amigarse con la red. De Messi recibimos pinceladas que, con los otros tres en buen estado, quizás hubieran bastado, pero no, y sus mejores aportes cayeron en los pies de Palacio o Maxi Rodríguez. Aun así no creo injusto el Balón de Oro: este sería para alguno de los seis aspirantes que disputaron la final, y no podemos decir que el torneo de Müller o Kroos fuera superior al de Lionel. Premio consuelo entonces, con sabor a nada. Pero debería reconfortarnos saber que estuvimos a la altura de las circunstancias.

Algunos análisis puntuales:

1. Argentina llevó a los mejores jugadores de esta generación. Y los que más se adaptaban a la idea que Sabella pretendía poner en práctica. De todos modos, la diferencia de categoría entre titulares y suplentes fue evidente.

2. Aquí saludamos siempre la decisión del DT de privilegiar el grupo por sobre las individualidades. El compromiso de los jugadores evidencia que supieron reconocerlo.

3. Durante la fase inicial, este pareció el Mundial de los blitzkieg. Pero a la final llegaron los equipos mejor armados y triunfó el que contaba con mejor mediocampo. Aun así, hasta el gol de Goetze, las mejores chances habían sido de nuestra Selección.

4. Messi. Jugó un buen Mundial. No uno consagratorio. ¿Eso lo desmerece? Si la respuesta es sí, no deberías haber leído este post. Lionel jugó con poca compañía arriba porque Argentina no tiene jugadores para jugar de otro modo. También porque fue el jugador más y mejor marcado del torneo. Y algo para reconocer: jugó mucho para el equipo aunque el equipo no jugara mucho para él.

5. Mascherano. Aquí lo sostuvimos antes que nadie: el mejor jugador argentino en el Mundial (no el más determinante).

6. Qué columna vertebral. No la de Neymar, sino Romero, Demichelis, Garay y Mascherano. Grandísimo lo de Rojo. Correctísimo en los últimos dos partidos lo de Zabaleta. Bien Biglia y actuaciones conmovedoras las de Enzo Pérez y Lavezzi. Los actores de reparto posibilitaron el arribo a la final. Mérito de los jugadores y de Alejandro Sabella.

7. Perdimos la final pero recuperamos el respeto para la Selección.

8. Esta actuación estelar de Alemania se prefigura desde hace tiempo, y más aún con las actuaciones del Bayern y el Dortmund en la Champions 2013.

9. Neuer y el que le pega flor de murra a Biglia en el primer tiempo debieron ser expulsados. El fantasma de Codesal.

10. Fue –casi casi– el mejor Mundial de los últimos 25 años. ¿Cómo puta hacemos para dormirnos ahora? ¿Y cómo hacemos para seguir sin el Mundial? El miércoles juguemos un amistoso con Brasil y que empiece el torneo de AFA el próximo domingo por decreto.

jueves, 10 de julio de 2014

La línea Zubeldía-Bilardo-Sabella* nos depositó en la final


El día después de un triunfo como el de ayer frente a Holanda puede encontrar a la euforia convertida en alegre calma: al quemarse energía por la inyección adrenalínica el cansancio es regla luego. Entonces aquí creemos que el kirchnerismo durmió al no decretar feriado mundialista hasta el domingo. No importa: ganamos el domingo y Boudou 2015, Ricardo Jaime gobernador de Córdoba y D’Elía Secretario General de la ONU.

Sí, “Brasil decime qué se siente…”, “brasilero brasilero, qué amargado se te ve…” y “Máxima, la tenés adentro…”, pero lo importante es que Argentina está en la final y a 90 o 120’ minutos de la gloria y de la Historia. De todos modos, ya son héreos. Digo, para el video que seguro está en edición. Romero y Mascherano a la cabeza. Sabella también, y ya recibió “perdones” desde las redes sociales, desde banderas en las canchas y hasta los propios periodistas deportivos le transmiten estas sensaciones. Acertó bancando a Romero (acá sosteníamos que debía ser el arquero “a pesar…”), a Rojo, la revelación del equipo, al Pipa Higuaín, cuando todos pedían banco para él (y acá exponíamos argumentos en contra), y dándole minutos y la titularidad a Enzo Pérez, de grandísimo partido ayer, justo una en semifinal (¿es el Negro Enrique de este equipo?). Ah, la confianza, ese regalo que se paga con compromiso.

Recientemente citábamos a Michel Platini y su frase “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Sabella y Van Gaal la probaron cierta. Desde el punto de vista táctico, impecable el planteo de Sabella. Holanda –aunque parezca increíble si estuviste prestando oídos a los rebuznos periodísticos– también jugó su mejor partido en la Copa. Los aspectos anímicos engloban desde el sacrificio de Higuaín, Lavezzi y Enzo Pérez hasta los esfuerzos monumentales, hercúleos de Mascherano, Biglia y toda la defensa. Rojo y Zabaleta contenidos, Garay impasable por arriba y nuevamente saludamos la inclusión de Demichelis, que cambió para bien el engranaje inicial del mecanismo argentino: no sólo aporta desde lo defensivo, sino que por manejo y visión (queda claro que se desempeñó como mediocampista central) se alterna con Mascherano para conducir la salida, ese primer pase que es tan importante si un equipo quiere ser ordenado.

Con seguridad el triunfo, el cansancio, la conciencia de un triunfo epopéyico habilitan el abandono del cassette porque Sabella, Mascherano y Romero mostraron puños triunfalistas cargados de verdades en sus contactos con la prensa: “inteligencia”, “suerte” en los penales, y algo que resultó fundamental para anular la mejor virtud de Holanda que es el contraataque letal a campo traviesa: la sabia ocupación de los espacios en el campo de juego. En ese ítem se encontró el principal déficit de Brasil durante todo el campeonato, y lo que le permitió a Alemania –sumado a la virtud de sus jugadores– conseguir una goleada histórica en el estadio Mineirao. Contrario a lo que cierta prensa especializada considera, aquí creemos que Argentina – Alemania puede ser más parecido a la semifinal de ayer que a la del martes. Los germanos no comen vidrio y saben que Messi, Higuaín y compañía no son Fred y Hulk. Vaya si no.

El domingo pasado mencionábamos que la aplicación táctica de la Selección frente a Bélgica hacía a las esperanzas de alcanzar los objetivos trazados. Este partido frente a Holanda las confirma, y estamos seguros de que Alemania, entre los otros dos semifinalistas, prefería enfrentar a Holanda. ¿Parten los germanos como favoritos? Seguramente tendrán el apoyo del público local. Gracias, hermanos brasileños: eso sólo agranda a nuestro equipo. Si la principal duda de éste antes del inicio de la Copa era el aspecto defensivo, ésta fue despejada gratamente; si se extrañaba la mística que contagiaba Maradona desde adentro o afuera del campo, estas victorias, el sacrificio del alma del equipo, de ese jugador que nos emocionó hasta las lágrimas cuando cortó ese avance último de Robben, de Mascherano hablamos, claro, está también presente luego de esta semifinal definida en la agonía de los penales. Y tenemos a Messi. Sólo falta un punch en el aspecto ofensivo, y para conseguirlo tenemos un partido por delante. Con todo esto, existen elementos para creer que es posible ver a Lionel levantar la Copa y traerla de una buena vez y para siempre a la Argentina.

A un solo paso de la gloria, muchachos. Vamo’ que se puede.

* Debemos el título a Nando Bonatto. Y de paso recordamos que hace 4 años y 3 meses pedíamos esto que nos entrega hoy el montonero Sabella: una Selección peronista que honre las verdades 2, 3, 6, 7, 8 y 9.

domingo, 6 de julio de 2014

Cruzamos el Rubicón (Sabella, re-loco, se compara con Julio César)


1. El fútbol es la… suplantación de la guerra por otros medios.


Hay formas de la felicidad que involucran lo individual, lo familiar, o aún celebraciones como el carnaval (que se vive con mayor intensidad en el NOA o en el NEA) que difícilmente puedan servir como paralelo para la que genera una victoria como la de Argentina hoy. Suelen en cambio trazarse comparaciones entre las competiciones deportivas y la guerra. Ciertamente ante cada Olimpiada se recuerda que los conflictos bélicos eran puestos en pausa. Y quizás el sentimiento que genera este triunfo de la Selección, cómo involucra a lo colectivo, pueda ser comprendido en esos términos, como la emergencia triunfal de alguna batalla. Allí está la famosa foto del beso, y los yanquis que nos emocionaron hasta las lágrimas en cuanta película pusieran a francesitos engominados a agradecerles por el regalo de la recuperada liberté luego del Día D. Entonces la definición de Sabella: “cruzamos el Rubicón”, es exquisitamente adecuada. En términos poéticos y desde una mirada histórica, claro. Como Julio César, el DT argentino entiende que éste era el hito que la historia de la Selección demandaba, y ahora alea jacta est. Lo que viene sólo puede ser ganancia.

2. La pasión de Bergoglio.

Le relatan a este cronista una escena de los festejos en Salta capital. Unos jóvenes y mochileros alemanes se acercan a un grupo de folcóricos salteños por fuego. Sobre la ropa visten camisetas de Argentina y portan una vuvuzela a la que uno de los germanos sopla cuando considera que debe sumarse a la algarabía. La sorpresa del grupo local no es mayor que la de los alemanes, quienes relatan que en las tierras de Hitler y Goebbels no festejan así, que un festejo de esas características se reserva para el triunfo al final de la competición. La vergüenza los desanima, dice, a pintarrajearse la cara o celebrar cuando aún no triunfaron. “Ah…” –acota uno de los salteños, comprendiendo– “es que esto es pasión”, les explica. ¿Se puede explicar? Seguramente sería imposible sin observar el fenómeno. Empirismo para Todos.

3. Pipa corazón, aquí tenés los pibes para la festejación.

Insistía Alejandro Apo en los comentarios de Holanda – Costa Rica, en referencia al tiempo suplementario que nos entregará a los holandeses de Van Gaal más cansados, con el “alargamiento”. Si tuviera que apostar diría que revisó su email justo antes de la transmisión y la palabra se imprimió en su retina. Esperaba entonces alguna mención al Viagra que, por suerte, no llegó. Pero nada de esto tiene que ver con la figura del partido frente a Bulg… ¡Bélgica!, Gonzalo Higuaín. Consciente de las críticas, de su propia deuda de gol, el 9 argentino se señaló en su carrera alocada pero no con la actitud arrogante de un Cristiano Ronaldo: “Sí, lo hice yo”, le decía al mundo el Pipa, pero antes y después del tanto del triunfo jugó su mejor partido en este Mundial. Había tenido un gran primer tiempo contra Nigeria, que prolongó ahora durante los 80’ que permaneció en el terreno de juego. Aportando justo lo que aquí señalábamos como las virtudes que sólo él puede entregar en este plantel, pero sumando despliegue y aún retroceso, conducción y descarga ante la salida obligada de Ángel Di María. Es justo el hincha cuando critica a un goleador por la falta de gol. Es injusto el análisis cuando critica a un jugador como Higuaín sin reconocer su aporte al equipo en lo que va de la competición. Bienvenido al amor populista entonces, Pipa.

4. Argentina 1 – Bélgica 0

El gol tempranero simplificó el plan argentino, colocando la presión por el resultado sobre los hombros de la Selección belga. Supo Argentina defenderse ordenadamente, haciendo de la aplicación táctica (nunca una de sus constantes históricas) un valor a ser rescatado. Lavezzi por izquierda y Di María por derecha, Messi por el centro e Higuaín como primer defensor entregaron una imagen del equipo que, si bien no sirve al lucimiento, hace a las esperanzas de cumplir el objetivo de pasar a la final primero y levantar la Copa después. No le tocó a Mascherano recrear el partido inmenso que jugó frente a Suiza, más ayudado por Biglia en esta ocasión que por Gago entonces. El volante que revistó filas en el Anderletch belga funcionó al modo del Lobo Ledesma en River y descomprimió la labor del subcapitán argentino. En ese andamiaje defensivo deben ser destacados los centrales: Garay jugó para un 10 aún si no tuviera a Tamara Gorro para cebarle unos mates y Demichelis resultó un gran acierto de Sabella. Nos animaríamos a afirmar que se ganó el puesto y no sólo por su aporte aéreo y ubicación, sino porque entrega orden y una salida más prolija que Fernández (eso también descomprime a Mascherano). Basanta no desentonó y hasta Zabaleta estuvo más correcto en la marca, sin tanto espacio a su espalda para cubrir en carrera alocada mientras observa la espalda del delantero rival.

Los interrogantes frente a Holanda no son tantos entonces, y podemos resumirlo en uno: ¿quién será el reemplazante de Di María? De las opciones, aquí sólo abominamos (sí, es el término adecuado) de Maxi Rodríguez, único posible causal de un #LaConchaDeTuMadreSabella. Pueden ser Enzo Pérez, cubriendo el sector como durante este partido, o Ricky Álvarez, quien puede intercambiar lugares con Messi o Lavezzi de acuerdo al desarrollo del encuentro. Retornará Rojo y podemos apostar que Holanda esperará a nuestra Selección para salir rápido de contraataque. El partido a estudiar entonces, Sabella, es el que los holandeses le robaron con aquel penal regalado al México de Rafa Márquez.

A dos pasos de la gloria, muchachos.

miércoles, 2 de julio de 2014

Los educados LTA de Sabella

La parábola del héroe es la que relata un viaje atravesado de penurias y contratiempos de los cuales el protagonista emerge fortalecido. Cuando arriba a su destino carga con esa experiencia y puede entonces valorar, en su justa dimensión, con sabiduría, las mieles del triunfo. Con excepción de ese dulce sabor final, fue ese el tránsito de la Selección en Italia '90. No tanto así en México 1986, donde disfrutamos de un fixture en los papeles liviano como ahora, y sólo debimos enfrentar a Inglaterra en Cuartos de final. Entonces, difícilmente pueda decirse ahora que Argentina esté transitando el camino al Peloponeso. Pero aún así, como en México, tiene posibilidades ciertas de saborear el néctar de la victoria, ese dulce fruto reservado para los campeones en esta y en cualquier Copa del Mundo.

Cortemos con lo dulce —que hubo poco, además—: como contra Irán, Argentina adoleció de dinamismo y combinaciones que le permitieran vulnerar una defensa cerrada y aplicada. No fue esta vez la incapacidad para abrir la cancha, puesto que contó con Lavezzi, Di María (siempre estacionado sobre el lateral) y Rojo para hacerlo. Vale destacar que se intentó. También que se abusaron de los centros ante la imposibilidad de penetrar, y no contamos con un Palermo o CR7.

Vamos con los pros: Romero responde, Rojo es la revelación del equipo y Mascherano es, en lo que va de Mundial, el mejor jugador argentino (no el más determinante: ese es Messi). Así como Sabella mandó dos educados LTA al destacar en la conferencia post partido a los discutidos —en la previa— Rojo y Romero, el 14 de Argentina podría también apelar al maradonismo, ya que se debatió en algún momento si debía permanecer en el mediocampo u ocupar un lugar entre los centrales como en su club. Con sacrificio, corte, distribución, relevos y voz de orden para el equipo, demuestra que no olvidó cómo jugar en su puesto y es, para mí, el mejor mediocampista central del torneo. Es de los que se agrandan en paradas bravas.

En el debe: Higuaín. Si al finalizar las eliminatorias el consenso señalaba lo maravilloso del ataque y lo sórdido (?) del aspecto defensivo, en estos cuatro partidos es la delantera la que está en deuda. Agüero nunca fue Agüero, Messi apareció siempre en los momentos justos (fue el artífice de todos los triunfos) pero nunca se comió la cancha y Di María, por suerte, luego de un inicio irregular, está encontrando su mejor nivel. Pero volvamos al actualmente cuestionado Higuaín. Es fácil decirlo ahora, pero antes sólo este humilde DT amateur y campeón del baby fútbol señalaba la conveniencia de contar con un centrodelantero suplente. Ni Palacio, Lavezzi o Agüero pueden aspirar al papel. El Pipa no está en su nivel, es cierto, pero no contamos con alguien como él, que aún cuando no encuentra el gol colabora abriendo espacios, arrastrando marca, en defensa ante cada córner y es preocupación permanente para los centrales rivales. El diagnóstico entonces: aunque falto de ritmo, cavenaghizado, Higuaín es insustituible en este esquema y plantel.

Cerremos con una proyección del partido contra Bulgaria. Sus delanteros rápidos, la lentitud de Fernández y el vortex que crea Zabaleta a sus espaldas (debido al esquema pero también al Mundial horrible que está haciendo) podrían inclinarnos a pensar en modo Playstation y colocar a Mascherano en la zaga central, Campagnaro de lateral derecho, Biglia en mediacancha y Di María como extremo derecho. Un 4-2-3-1 con Lavezzi, Palacio o Ricky Álvarez por izquierda. Suena bien, ¿no?, pero no formaría nunca parte del recetario sabelliano. Y está bien que así sea: variar demasiado, sin tiempo para practicar, puede ser una invitación al suicidio. Por eso la referencia al modo Playstation de pensar el fútbol, cuando las variantes de confianza, costumbre y seguridades individuales deben ser a veces superlativas respecto a planteos de pizarrón. Este razonamiento, claro, fue también el aplicado por la Selección de Maradona en Sudáfrica, lo que demuestra que a Priori lo están sodomizando en la cárcel junto a Seguro. Aquí nos inclinamos a pensar que serán los mismos once (con Basanta por Rojo) los que ingresen al campo este próximo sábado a las 13 hora local. Y que el Papa, nuevamente, nos ayude.

sábado, 21 de junio de 2014

El partido casi perfecto de Irán vs Argentina (#LaConchaDeTuMadreSabella #3)

La letra chica del entendimiento con Irán especificaba un triunfo por la mínima diferencia sobre tiempo de descuento, sufrido y pobre para el criterio estético. Podemos descartar entonces el #LaConchaDeTuMadreSabella y reemplazarlo por un más adecuado #LaCajetaDeTuViejaTimerman.

El consenso alcanzado por el periodismo deportivo y en las redes sociales indicó que Argentina jugó decididamente mal. Claro, no goleamos a Irán, ergo somos de lo pior. Nos saquemos del Mundial de la oreja, sólos, para protegernos. Por el contrario, los hinchas a la salida del estadio analizaban mejor el juego y, sobre todo, el resultado. La internet (apesta) le atribuye a Michel Platiní esa frase que reza que “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Suena más bilardeana, entiendo, pero bien mirada encierra mucho de la magia del deporte más popular del planeta y de la Historia y explica, además, por qué éste se resiste tanto a las estadísticas y a todo aquello que los ratones taxonimistas de biblioteca aman: en 90 minutos puede ocurrir que Uruguay le gane una final de visitante a Brasil, que España pierda con Chile y que Italia reciba una lección de fútbol de buen gusto costarricense y el periodismo pirlo/barcelonista deba guardar sus alabanzas para ocasiones mejores. Vos también la tenés adentro, Corvino. Este humilde escribiente, un 10 poco gambeteador pero de pase-gol exquisito en épocas de IMC ideal, entiende que Argentina no jugó mal. Tampoco jugó muy bien, es claro, pero si no somos capaces de comprender que el rival también juega es que toda la experiencia futbolera que tenemos se resume a la Playstation o a leer el Olé. E Irán sí que jugó muy bien. Felicitaciones por ello y por no intentar parar a Messi con coches bombas o esas armas de destrucción masiva que les enseñan a ensamblar ya en el jardín de infantes yihadista. Khomeini hijo de puta. No, bueno, este… buen chango, Khomeini buen chango (texto recomendado por mi asesor legal para evitar represalias).

Irán puso a disposición de Caruso Lombardi, para su estudio, un sistema defensivo bien aceitado, solidario, pleno de transpiración (¿qué es el calor del trópico comparado con el del desierto arábigo?) y, sobre todo, de hombres adentro del área: el sistema táctico podría ser dibujado con un tenístico 6-4 en el que nunca hubieron dentro del área iraní menos de 5 defensores. Aún así Argentina pudo barcelonearla un poco durante el primer tiempo para que Agüero le pegara con un diario mojado a esa cesión corta de Higuaín. Claro que Argentina no se lució, pero su déficit no estuvo en el volumen de juego sino en la creación de espacios allí donde el espacio no existía. Aunque es difícil pronosticar qué hubiera ocurrido en caso de crearlos, quizás los once iraníes se hubieran amurallado bajo los tres palos o hubieran mostrado los chalecos cargados de dinamita que ocultaban bajo sus camisetas. Pero ustedes vieron el partido, no necesitan que yo se los relate (si lo necesitan no deberían estar leyendo esto siquiera: ¡fuera, cucha, vayan a ver a Huirapuca, los Pumas o a jugar al Pato, malditos aristócratas! ¡A volar en parapente, chuchi…). Pueden, en cambio, leer este resumen en inglés del amigo Otto Rock o apelar a la síntesis magistral del tuitero estrella @CineBraille: Deus ex machina. Sí quiero que observen la repetición del gol y se olviden de la trayectoria de la pelota: miren al 5 iraní desplomarse cual muñeco al que le desconectan la batería. Simboliza lo que puso Irán y qué cerca estuvo su apuesta de pagar.

Vamos ahora sí, al Uno x uno que todos esperan (?):

Romero (10): los iraníes no se la mandaron a guardan nunca pero Chiquito se las mandó a guardar a todos sus detractores. Tres tapadas de arquero de equipo grande y para todos los gustos. Ahora todos dicen “ah, la Selección ahora sí tiene arquero” pero desde aquí siempre lo bancamos (a falta de uno mejor, je).

Zabaleta (3): no puede tirar un centro bien ni para rematar un chiste. Todos mencionan el sector izquierdo de la defensa pero, hasta ahora, las situaciones más peligrosas arribaron por derecha. Poné a Campagnaro, Sabella.

Fernández (6): correcto. Preocupó a los iraníes, como el resto de la defensa, en el juego aéreo. Fuera de eso, sólo podemos agregar que no sale con un minón terrible

Garay (10): porque sale con un minón terrible.

Rojo (7): uno de los puntos altos del rendimiento argentino. Aportó más que descarga en ataque. Vayan las disculpas, luego de ser uno de los más criticados por este portal.

Gago (5): nos recordó más al reciente Gago de Boca que al del partido con los Bosnios.

Mascherano (6): nada, qué se yo, jugó.

Di María (5): partido flojo del Fideo. No pudo aportar mucho en ataque porque Argentina no necesitó su transición veloz desde defensa hacia ataque: jugamos en la puerta del área iraní prácticamente durante todo el partido.

Agüero (5): levantó su nivel luego del paupérrimo papel frente a Bosnia.

Higuaín (4): incómodo, rodeado de iraníes, sólo colaboró en la cesión hacia Agüero. Debió permanecer en cancha igual.

Messi (10): porque fue el Deus de Deus ex machina. Su festejo callado, distinto al eufórico frente a Bosnia también alimentará los análisis semióticos apócrifos del periodismo deportivo que debería realizar una autocrítica antes de que sea demasiado tarde y los utilicen como carnada para narcos en las favelas.

Palacio y Lavezzi, como solían decir en El Gráfico, jugaron demasiado poco para ser calificados. Mah sí, eso es verso. Un 5,5 para los dos.

Como consideraciones finales: si empatábamos con Irán se imponía una autocrítica, compañeros, en nuestro rechazo a la invasión norteamericana. Sabella debió sacar a Zabaleta y no a Higuaín: ¿de qué sirve crear espacios atacando por los costados si en el área no vamos a tener a nadie que la empuje? Y, finalmente, un consejo para los que dicen “si así piensan que Argentina…”: callensé la boca, putos, y recuerden Italia 2006, Brasil 2002 y, si no les parece un sacrilegio, también España 2010.

viernes, 20 de junio de 2014

España afuera, England with one foot out y el esquema para Argentina

El espanglish es on purpose, ov cors. Pero los gallegos tampoco hablan tan bien que digamos: dicen tío y no boludo o que el árbitro es una niña en lugar de decir que es un hijo de re mil puta. Pero vamos a lo estrictamente futbolístico.

De España se ha dicho mucho ya, y muy acertado: que se trata de un problema de equipos y DTs campeones, que no cambian cuando deben en pago por los servicios prestados (le pasó y pasa al kirchnerismo, cuando espera que lo voten por beneficio de inventario). Este escriba agrega que nunca contó con delanteros que pudieran definir un partido sólos, y recuerda el escaso poder de gol español en el pasado Mundial. También que la declinación del Barcelona y la pérdida de preponderancia de los jugadores nativos en el Real Madrid eran sintomáticas. La generación dorada fue, y esto resultó evidente en la columna del equipo: Casillas, Ramos y Piqué, Busquets y Xavi. Sólo Iniesta mostró rebeldía. Y no alcanzó.
Por supuesto, nada de esto hubiera pasado si hubieran criogenizado el equipo luego de Sudáfrica 2010 para descongelarlo en Copacabana (?).

Inglaterra. Monarquía como España. Podemos esperar la abdicación de Isabel II en cualquier momento, pero debemos reconocer que Letizia Ortiz está más buena que Camila Parker Bowles. Aunque Kate Middleton se la come entre dos pancitos para el desayuno. Mientras, aquí, nuestra Princesita Karina de Agüero amenaza con abdicar desde hace algún tiempo. Pero volvamos al fútbol: perdió merecidamente con Italia y merced a la potencia goleadora de Suárez contra Uruguay. Aún así, posiblemente Los Iracundos avancen mientras los Rolling Stones deban refugiarse en las mother's little helper pills. Que el último de los ingleses apague la luz y deje las llaves de las Malvinas sobre el mostrador antes de abordar el avión.

Los europeos pierden y los sudamericanos ganan: ¡qué tentación para el #SeJuegaComoSeVive! Ahora un poco de perspectiva para imaginar qué pensaron Tabarez y Sampaoli cuando el fixture les deparó Inglaterra, Italia, Holanda y España. Capos.

¿Y Argentina? Bueno, tiene algunos problemas defensivos, un poco por el sistema pero más aún por los intérpretes. Lo segundo no tiene solución (no podemos convocar a otros ya, y tampoco existen mejores), pero lo primero sí. Veamos. Sabella es un bilardista moderado, dijimos, y observando su Estudiantes podemos inferir que el 4-4-2 sería su sistema. Pero los intérpretes con los que cuenta Argentina se verían desperdiciados en ese esquema: Messi muy sólo arriba (Higuaín y no Agüero debería ser su acompañante), Di María estaría limitado y desconectado tan pegado a la raya y no contamos con un 8 a la altura (y al que me diga Maxi Rodríguez le pego). Messi y Co., es evidente, prefieren algo más ofensivo arriba. Y la tiranean demasiado con su rendimiento. Pero lamentablemente eso implica grandes espacios para el rival por las bandas en el mediocampo y las espaldas de los laterales cuando éstos suben. ¿La propuesta de este humilde DT campeón del fulbo 5 tucumano? Sientensé, los 4 fantásticos y Sabella, y arriben a un compromiso: El 4-2-3-1 con Gago y Mascherano, Di María y un delantero retrocediendo cuando el equipo adopte un avatar defensivo.

Y si no, que sea suerte o mierda como en el Mundial anterior y sin un técnico como Diego a quien culpar y con quien divertirnos. Así no vale, che.

lunes, 16 de junio de 2014

#LaConchaDeTuMadreSabella II: la rabona de Marcos Rojo

Las estadísticas marcan poco en el fútbol. Como Fede Fernández en el gol bosnio. Aún así, Argentina supo padecer dificultades en el pasado para vencer a seleccionados balcánicos: un 0 a 0 resuelto por penales en Italia '90, un magro 1 a 0 frente a Croacia en Francia '98 y la excepción que confirma la regla: el 6 a 0 frente a Serbia y Montenegro durante Alemania 2006. Entonces, a pesar de la amistad de Diego con Davor Suker y de los mimos del público snob argentino para Kusturica, Bosnia contribuyó para que el primer partido resultara más duro de lo imaginable. Pero no tanto como Argentina, que puso más de su parte para ello.

Como para todo, hay que comenzar por el principio: #laconchadetumadreSabella, ¿qué es eso de jugar con 5 defensores contra Bosnia? El Checho Batista utilizaba tres números 5 y acá lo matábamos. Antes del partido racionalizábamos tu decisión: es el modo de soltar a Di María, la solución a los espacios que se le abren al rival por detrás de la línea de 3 mediocampistas, la respuesta a un Higuaín entre algodones. La fiebre mundialista provoca alucinaciones y uno se encuentra pensando, casi en trance místico, que puede tratarse una genialidad de Sabella capaz de revolucionar el fútbol mundial, la superación del doble volante central por un retorno al líbero. Claro, después rememoramos que hasta la Bolivia de Azkargorta tenía mejores laterales/volantes en Rimba y Cristaldo y nos queremos matar. Pero sobre todo asistimos al peor primer tiempo de una Selección Nacional en un Mundial, con un 5-3-2 marcadísimo, y entonces preferimos matar a Sabella. Aunque en su defensa debemos señalar que no le tembló el pulso para reconocer su error y retornar a su equipo fetiche del 4-3-3 para el segundo tiempo.

Antes de eso sufrimos la falta de dinámica de nuestros jugadores, concentrados detrás de la línea media, con Mascherano y sus limitaciones haciendo de Gago cuando éste quiere hacer de Pirlo, y Maxi Rodríguez haciendo de Verón cuando éste iba a demorar aquel córner contra Suecia. La soledad de Messi y Agüero arriba entristecía y más cuando disponían del balón y 30 metros los separaban entre sí y del compañero más cercano. En definitiva, todo era una puesta en escena para que esta vez fuera TN el que apelara al #SeJuegaComoSeVive.

Argentina sobró el partido en el PT y la prueba más acabada fue la rabona defensiva en el corazón de nuestra propia área de Marquitos Rojo. El taco de Oscar Ahumada en la Libertadores inmediatamente se reconfortó, al sentirse acompañado en el Olimpo de los Excesos Infames por parte de Jugadores No Talentosos. Los pelados panzones que intentan bicicletas y tropiezan para risa de sus rivales y compañeros en las canchitas de fútbol 5 que asolan los suelos de la Patria, también.

Luego de los cambios en el entretiempo, Argentina recuperó parte de la memoria y hasta Bosnia recordó que no puede dar más de tres pases seguidos sin alterar el orden inmanente del Cosmos y poner en riesgo la línea espacio-temporal de este Universo.

Vamos con el Uno x uno:

Romero (6): fue aquel que se levantó a Eliana Guercio en el cabezazo que sacó abajo, en el primer palo, y no puede decirse que el gol de Bosnia fuera responsabilidad suya. Pero un arquero de equipo campeón la hubiera sacado.

Zabaleta (5): intentó siempre. No pudimos saber muy bien qué, porque nunca llegó a concretar nada.

Campagnaro (5): una corajeada en mitad de cancha, y ese protector bucal que no tiene mucha explicación. Pensamos que puede tener dientes sensibles.

Fernández (5): lento en el gol de Bosnia. El corte de pelo moderno ya ha destruido carreras promisorias como la de Rogelio Funes Mori. Debe raparse con urgencia.

Garay (10): porque Tamara Gorro. Crack mundial.

Rojo (1): si yo hubiera sido bosnio, o herzegovino, luego de esa rabona le practico una artroscopía con los tapones de los botines.

Maxi Rodríguez (3): porque todavía recordamos aquel golazo a México. Si no, el puntaje hubiera sido un 2.

Mascherano (6): aprobado. Cortó, distribuyó y hasta le pegó al arco mejor que el Kun Agüero.

Di María (5,5): alternó buenas y malas. Como positivo: fue el único que intentó jugar al fútbol en el primer tiempo. Lo negativo: cuando la cámara lo enfoca de cerca.

Messi (10): porque en la vida hay que elegir y acá elegimos creer que casi todo depende de él. Su grito desahogado luego del gol permitirá que el periodismo deportivo llene páginas y horas al aire con análisis psi berretas y semiología de cabotaje.

Agüero (1): tan desconocido que hasta la Princesita Karina puteó a Sabella por no ponerlo. Tan intrascendente que nos recordó la intrascendencia de Tévez sin atisbo alguno de melancolía.

Gago (6): nos recordó que a veces un esquema a priori más conservador, y un jugador más defensivo, pueden ser más ofensivos.

Higuaín (6,5): mayor movilidad, profundidad y mejor comprensión con Messi. Aún con un esquema de dos delanteros debe jugar siempre.

Basanta (x): no ingresó y se entretuvo comprando alfajores antes, durante y después del partido.

domingo, 15 de junio de 2014

El primer #LaConchaDeTuMadreSabella


El Mundial comenzó bien: las protestas no provocaron el infarto de Blatt... me corrijo: comenzó bien, pero no tan bien. Lo bueno: triunfo cuestionado de Brasil, con un primer gol en contra y un penal que sólo Lunati podría cobrarle al poco dotado en artes dramáticas Daniel Villalba; paliza de Holanda a esa mentira llamada España, que intentó exitosamente copiar el fútbol total de la Naranja Mecánica sin contar con sus talentos (por si todavía quedan dudas, el Niño Torres es parte aún del equipo, lo que equivaldría a la inclusión del Jardinero Cruz para jugar contra Alemania en Cuartos contra un equipo local). El único inconveniente que encuentro en la victoria de Van Persie, Robben & Co. es que provoca a 678 para retornar al laureado #SeJuegaComoSeVive. Nada es perfecto. Sigamos. Perdió Uruguay, para decepción de quienes presentan a Mujica y ese paraíso fiscal como abanderado, aunque nos haya provisto de Natalia Oreiro, y Didier Drogba demostró que todos aquellos que lo denominaban el Niño Torres Negro no existen. Porque es cierto: no existen. Nunca nadie le dijo así. Venció también Colombia, que es el equipo más parecido de la Historia a la Riverción de Francia ’98. Ramón Díaz sabrá adjudicarse méritos si el equipo de Pekerman supera Octavos. Emiliano, directamente, se sentirá campeón del mundo.

El fútbol, vemos, salva hasta ahora a la fiesta del Mundial, que suele apelar a la parafernalia antes que al deporte mismo para ser espectáculo. Raro. Muchos goles, equipos con vocación ofensiva, Brasil vestido de overol intentando tribunear para comprar el amor de su gente que, sin embargo, idolatra a Messi como nunca quiso a Rivaldo. No debería significar tanto: Sorín fue ídolo en Brasil y hasta Leo Astrada dejó una gran imagen. Lo malo, entonces, fueron la apertura y la canción oficial. Que nos hace extrañar el Waka Waka. A Gerard Piqué también: luego de ese cierre blandito y digno de Loeschbor frente al pelado Robben, puede despedirse de los dunga-dunga de Shakira para siempre. Antonito De la Rúa, a la distancia y tiempo, saborea helada su venganza.

Dicen, los que dicen saber, que los Mundiales, para equipos como Argentina, comienzan luego de la primera ronda. Por historia reciente diríamos que para nuestra Selección comienza en Cuartos. Excepto para la Selección de Bielsa, claro. Dicen, los que dicen saber, también, que el fixture ha sido benévolo con la Selección de Messi, Sabella y compañía. Aquí sostenemos que no existe partido fácil, rival vencido de antemano y que incluso hasta el Huracán más José María Aguilar de la Historia puede complicar al candidato más unánime. Siempre y cuando Morel Rodríguez ayude a sus rivales, por supuesto.

Nada falta para que Argentina haga su presentación, y las noticias del combinado albiceleste giraron alrededor de los ensayos de Sabella que involucran a un 5-3-2 que deja afuera a Higuaín. Lo cual prueba que el fútbol es dinámico y que un blog que ya provocó las renuncias de Basile, Batista y Ramón puede comenzar a militar el reemplazo de Sabella antes de que Sara Carbonero abandone a Casillas por el belga Courtois. Como sostuvimos en Twitter, esto con el Rey Juan Carlos no pasaba. Y con Scioli Presidente, Tévez sería el 9 de la Selección, Pimpinella y no Tan Biónica hubiera cantado la canción argentina para el Mundial y los naranjas holandeses igual les hubieran estropeado el esfínter anal a Xavi, Iniesta y Co. con mucha fe, esperanza y trabajo. Y teniendo al tiempo como gran ordenador: tres años y once meses después, Holanda es el primer Campeón del Mundo con Delay.

Antes del estreno de Argentina, exterioricemos nuestros miedos esperando que no se cumplan: ¿Romero será el que se levantó a Eliana Guercio o el dubitativo arquero de sus últimas presentaciones? ¿Garay compartirá a su novia con el plantel en caso de triunfo? ¿Di María será el de la final de la Champions o el de Sudáfrica 2010? En definitiva, sólo una certeza podemos inteligir para este partido del Seleccionado Nacional frente a Bosnia: Maxi López y Mauro Icardi no lo verán juntos comiendo un asado.

jueves, 15 de mayo de 2014

¡Tévez estará en Brasil 2014!

¡Carlitos está feliz!: consiguió una promoción ida y vuelta en clase business y compartirá palco en Brasil junto a Ibrahimovic, Gareth Bale y Arbeloa en algunos partidos falopa de primera ronda (no, no está confirmada su presencia a partir de octavos: las entradas de reventa cotizan a precio Guaymallén luego del Chino Maidana). Si quiere pisar el verde césped, el de Fuerte Apache deberá esperar que la propuesta de este bloguero (seria, eh, posta) a la FIFA prospere: un partido exhibición de despedida entre el equipo campeón y una Selección Resto del Mundo integrada por los arriba mencionados junto a Lewandoski, Nasri y el resto de tomuers que se quedaron afuera por maletas o por haber nacido en un país lleno de troncos.

Entendemos a quienes se sienten decepcionados por la ausencia de Carlitos en la lista, pero Sabella dio sus razones y son más que atendibles. Dijo el DT, refiriéndose a lo estrictamente futbolístico: “la culpa es de Brenda Asnicar exclusivamente: rompe todo lo que toca. Fíjense cómo Laurita Esquivel pasó de Patito Feo a Tu Cara Me Suena, esta vez le tocó a Tévez, que va a mirar el Mundial desde su LED de 12 mil pulgadas, y yo le diría a los del Partido Obrero que se preocupen un poquito también, eh...".

Pero vamos a lo importante: la lista de Sabella tiene menos sorpresa que un programa de Julián Weich. Los únicos sorprendidos pueden ser Mercado o Fabián Rinaudo. Consultados por este cronista y el politólogo sueco amigo de Wainfeld, lo negaron de plano. Transcribimos lo charlado:

Yo: Gabriel, la posta, ¿no te sorprendió verte en la lista de Sabella?
Mercado: ¿Sorprendido, yo? No, si hay un montonazo de Chinos Garcé en esta lista. Fijate Basanta...
Yo: ¿Quién?
Mercado: Basanta...
Yo: (...) Pará, me lo decís como si fuera Messi y lo conocieran todos. Tirame algún centro...
Mercado: No, dejá, si te tiro un centro y lo ve Sabella me desconvoca en el acto.
Yo: Ah, claro, porque no le gusta que filtren información...
Mercado: No, porque los centros los tiro a la concha de la lora... ¡En la segunda bandeja terminan...

Rinaudo respondió en sintonía:

Yo: Fabián, ¿te sorprendió la convocatoria?
Rinaudo: estamos bien, tenemos que ir paso a paso, esto es mérito del grupo, quiero dedicárselo a mis compañ...
Yo: No, si te sorprendió la convocatoria, te pregunto...
Rinaudo: Ah, sí, una bocha.
Yo: ¿Y por qué pensás que te convocó Sabella?
Rinaudo: Y... creo que Ariel nos abrió el camino a todos...
Yo: ¿Ariel... Ortega? ¿Sos del interior?
Rinaudo: ¡Ariel Garcé, el Chino! ¡Mostro! Gracias totales, Diego, por bajar la vara. La tenés adentro, Kranevitter. Sos un amargo...
Yo: Ah, qué lindo juego de palabras. Lo decís por bitter, amargo.
Rinaudo: ¿A quién le decís amargo, capo?
Yo: No, por la traducción de bitter, Kranevitter...
Rinaudo: soy Fabián Rinaudo, vieja... Te estás confundiendo...
Yo: No, digo que bitter, en inglés, es amargo...
Rinaudo: No se de qué me estás hablando, fiera, pero me estoy calentando...

Bueno, suficiente. Intentemos algo más serio ahora: Sabella hizo la típica de casi todos los DTs antes de un Mundial: ya tiene el grupo armado, convoca a 4 de copas que no van a generar expectativas, los desafecta luego y todos contentos. Excepto Tévez. Ja. Veamos algunos puntos del listado:

1. No es difícil predecir que hay 20 que, de no mediar imprevistos, estarán en Brasil: los tres arqueros (Romero, Andújar y Orión), la defensa titular (Zabaleta, Fernández, Garay y Rojo) más Campagnaro y Basanta, los cuatro cincos (Mascherano, Gago, Banega y Biglia) junto a Di María y Maxi Rodríguez y los delanteros, la única esperanza de esta Selección: Messi, Agüero, Higuaín, Lavezzi y Rodrigo Palacio. A ver, 1, 2, 3... sí, 20. Quedan 3 lugares tres, quedan. Cuatro, si Sabella entra en razón y desafecta a Palacio, cuyo lugar en la lista sólo comprenden Sabella, Rodrigo y el pueblo de Boca. Pero seguro va, para patinar como en Alemania '06.

2. Este cronista (el politólogo sueco amigo de Wainfeld no, porque es sueco) sólo se vería decepcionado si dos de esos tres lugares no fueran para Ricky Alvarez y José Sosa. José Sosa, mirá lo que te digo. Es que el déficit principal de esta lista está en el mediocampo, adonde deberían haber estado Pastore y Lamela. Poné a Pastore, Sabella. No, ya se, no va a estar. Pachorra hijo de puta (?). Un análisis rápido de este factor nos permite aventurar que el DT pretende un equipo de transición rápida, casi de contrataque. Y cuando debamos defendernos con la pelota bajará Messi, entrará Banega, Sosa para tocar para atrás o el mismo Pachorra. La apuesta, entonces, es la que se preveía: Lio, Pipa, Kun, Angelito, salgan campeones ustedes solos, putos.

3. Muchos comparan la actual situación con la Selección del '86, pero aquella era Maradona + defensores. Esta prescinde de lo último (más no hay, muchachos: se trata de la alvearización del Seleccionado Nacional (!)) y bueh, quizás nos vaya bien, quién sabe.

4. El resto de nombres, como dijimos, es accesorio: Di Santo sólo podría integrar la lista de 23 si antes se murieran Palacio de calvicie precoz, Lavezzi de cholulismo messiril y el Kun se deprimiera porque lo abandonó la Princesita Karina por Icardi. Demichelis sólo podría aspirar a estar en Brasil como compañero de palco de Tévez y Enzo Pérez deposita sus esperanzas en su enorme talentEN SU PASADO EN ESTUDIANTES. Quienes tienen chances son Mercado y Otamendi. El Chino Garcé también, si Sabella se soñara abrazado a él y levantando la Cop... bah, cómo se lo extraña al Diego.

A propósito de Gabriel Mercado, este portal (!) tuvo acceso a una charla telefónica entre el 4 y el 3 de River. La transcribimos:

Mercado: Leonel, ¡te convocó Sabella!
Vangioni: ¿¡EN SERIO!?
Mercado: ¡¡NO, ME CONVOCÓ A MÍ!! ¡¡JAAAAA!!
Vangioni: Sincuello de mierda... Andá a hacerte redondear la cabeza, marciano hijo de puta...

viernes, 9 de mayo de 2014

La previa mundialista más aburrida I: Argentina desde EE.UU. hasta Sudáfrica

Asistimos a la previa mundialista más aburrida y previsible de la historia. Si el kirchnerismo se alveariza, lo de la Selección es una sciolización lisa y llana; para peor sin el ponehombrismo de la fe, el trabajo y la esperanza (aún a pesar de que la segura ausencia de Tévez en la lista de Brasil 2014 sea —lloren de felicidad, compañeros y correligionarios massistas— la primera derrota de Scioli hacia 2015, eh. Volveremos sobre eso). ¿Debemos achacarlo al clima político electoral? ¿A la ausencia de cuña mundialista en Avenida Brasil? ¿A la mala temporada del Barcelona? ¿Es culpa de que Mascherano contagia menos mística ganadora que Barovero? No a todo. No. El problema de la Selección, el Mundial y la falta de épica expectante es la normalización, la disipación de las tensiones que la celeste y blanca solía acumular en previas mundialistas anteriores. Llegamos como si se tratara del cumpleaños de una tía segunda que nos saludó por última vez en nuestro bautismo. Hagamos memoria:

1. EEUU '94: después de las Copas Américas del '91 y '93 Basile tenía más crédito que Maradona en un boliche saudita. Pero llegó Colombia, nos bailó y la clasificación frente a Australia la consiguió el equipo Amigos del Diego con el Colorado McAllister. Y fuimos al Mundial con el Bati, Cani, Redondo, Ruggieri en andador, las viseras y el maradoneano clima de joda, expectativas y nos cortaron las piernas. Nos mandó a casa Rumanía con muy poquito. Decepción, cuando en Italia habíamos sido cebollitas subcampeones.
Posición final: campeones morales. Héroes Otra Vez Igual, yanquis de mierda, fuera de Irak.

2. Francia '98: la joda habilitada por el basilismo en descomposición, en pleno síndrome de pato rengo durante la competencia, hizo llegar a un duro a la Selección. El Osvaldo Granados, el Berni del fulbo por entonces: Passarella. Renovó el plantel luego del maradonismo a pura rinoscopía y corte de pelo militar. Quiso imponer a Crespo sobre Batistuta y esa fue la crítica principal. Hernán llegó lesionado a la competencia y dignamente llegamos a Cuartos, donde el hijo de puta de Van der Saar le metió un terrible mentonazo a la cabeza del Burro Ortega y el Ratón Ayala quiso confundir a Bergkamp con una finta. Lástima que era el holandés el que llevaba la pelota y se la mandó a guardar al Lechuga Roa antes de que éste decidiera atajar penales para el equipo de Tata Dió'.
Posición final: el mejor campeonato de River en un torneo internacional después de la Intercontinental del '86.

3. Corea-Japón '02: los que todavía esperamos que John Verón tire el corner, recordamos que Argentina llegaba entre las favoritas, todos pedían por una delantera Batistuta-Crespo y que a Bielsa lo terminó consolando Gallardo luego de que un sueco del que ni su madre recuerda el nombre nos clavara un tiro libre a lo Messi. Las viudas de Bielsa todavía lo lloran y son casi tan insufribles como los riquelmistas emocionales (una clara contradicción estos últimos, porque la mamá le prohíbe a Juan Román cualquier demostración emocional que desmitifique que es un robot venido del futuro como Schwarzenegger).
Posición final: apoyados sobre rodillas y manos, con el rosquete reventado como gato pidiendo entrar al Bailando.

4. Alemania '06: fue el Mundial del Jardinero Cruz. Merecidísimo. Los hinchas recibieron al equipo en Ezeiza al grito de “¡Messi es argentino, Pekerman hijo de mil putas!". Cuentan algunos hijos de Hitler, en Bariloche, que escucharon leyendas que relatan como el fantasma de Crespo todavía merodea el área del Estadio Olímpico de Berlín, a la espera del pase de Riquelme que nunca llegará.
Posición final: ¡Y yalové, y yalové... somos octavos otravé...!

5. Sudáfrica '10: Basile, Batista, “los bajitos" y el sueño de barcelonizar la Selección chocaron con Uruguay en la Copa América y llegó el mejor DT de la Selección desde los tiempos de Menotti y Bilardo: el Diego. Metió magia, gol de Palermo contra Perú digno de película de Campanella (con Darín haciendo del Titán financiado por el Incaa de la tiranía dicttorial) y todo fue alegría, mística, diversión y cuatro pepas contra Alemania debido a un equipo descompensado. Tévez obligó a optar por un abandono del mediocampismo, ese lugar que los relatores, confundiendo el fútbol con ajedrez, colocaron desde siempre como el campo de batalla, y Messi volvió compungido para probar que es argentino y no un vasco como decían, coño. Lo importante es que después le ganamos un amistoso a la España campeona del mundo porque los gallegos no dejaron títere con cabeza en su raid porteño de desenfreno y depravación sexual.
Posición final: cabizbajos volvimos a casa para seguir chupandolá como el Toti Pasman, que festejó cada gol de esos nazis de mierda como si fuera el de Burruchaga en México '86.

Para el próximo, es promesa, el análisis que nos interesa: por qué y cómo les vamos a romper el culo a todos en el Mundial, y vamos a poner a los grones brasileños a enderezarnos las bananas en la reedición de un nuevo Maracanazo. Como por Argentina hago más, esta noche voy a ver nuevamente esa película donde empoman a Xuxa, como para ir entrando en clima.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mundial Brasil 2014: núcleo de coincidencias mínimo para disfrutar del fútbol en las redes sociales

Como todo espectáculo de envergadura mundial, el ídem de fútbol puede significar un dolor de cabeza si antes no se establecen una serie de reglas que permitan ordenar y encauzar la alegría que, esperemos, nao tendrá fim pra nosotros. Así, antes de disponer los preparativos para asados y picadas varias, vayan algunas consideraciones previas que, esperemos, Sabella sepa tener en cuenta. Luego, sí, el reglamento para disfrutar de este Mundial que se avecina en el -¡jo!- vecino país:

a. Se sugiere la convocatoria urgente de Wanda Nara, quien puede perfectamente desempeñarse a dos puntas (Maxi y Mauro) y es experta en desmarcación, y de Jesica Cirio, jugadora de área (metropolitana de Bs. As.). Se aconseja vigilancia constante pues puede ser difuso el límite entre la felicidad del plantel y el surgimiento de these-putas internas.

b. No nos tocó el grupo de la muerte (aunque algunos sindican a Tan Biónica como tal), pero sí podemos afirmar que siempre nos ponen en el grupo con más equipos: Bosnia, Herzegovina, Nigeria e Irán. Con Argentina suman cinco. Ya había ocurrido con Serbia y Montenegro. Por suerte -me apunta Carlos Reymundo Roberts- la Jefa, con mirada estratégica, propició el acuerdo con Irán que rendirá frutos en junio del próximo año. Un acuerdo similar encauzado por Obama nos permitirá jugar relajados, sabiendo que los iraníes no jugarán sucio con alfileres y/o armamento atómico escondido en las medias.

Pasemos ahora sí al núcleo de coincidencias mínimo que permitirán disfrutar el espectáculo deportivo también a través de las redes sociales. Este blog, un servidor público, tiene el agrado de informar a la amable blogoplatea que, efectivo a partir de este mismo momento:

1. Quedan inhabilitados para opinar acerca de cuestiones futbolísticas todos aquellos que jueguen rugby, polo o vivan en San Isidro (prov. de Bs. As.).

2. Tampoco podrán emitir comentarios relacionados al fútbol todos aquellos que sigan en Twitter o Facebook al grupo adolescente cheto-cumbianchero Agapornis, debido a inhabilitación moral, estética y filosófica.

3. Asimismo, no podrán opinar sobre fútbol aquellos que jueguen hockey o se llamen Martín Liberman.

4. Bajo apercibimiento de cárcel y violaciones salvajes por hordas de nerds hambrientos de sexo desenfrenado, quedan terminantemente prohibidas las consultas acerca de la regla del orsai y los tiros libres directo e indirecto.

5. Se considerará culpable doloso, con pena de 5 a 25 años de cárcel, a quien preguntare si determinada jugada fue penal. Agravada con apedreamiento opcional si la falta ocurrió afuera del área.

6. Se estipula cadena perpetua sin goce de 3G a quien organizare actividades en horario de partido.

7. Como excepción a (6), se considerarán funerales y casamientos de familiares en primer grado. Siempre que haya un televisor cerca y con el volumen al taco.

8. Se declaran suspendidas, hasta agosto del próximo año, las internas del peronismo. También las cuentas de Twitter de Alicia Kirchner y María José Lubertino: nadie necesita citas de Jauretche o conocer los detalles de un proyecto sobre el inodoro de doble descarga cuando Messi está por patear un tiro libre.

9. Se instaura el régimen de censura previa, a cargo de tribunal ad hoc a conformar, sobre los twitts con foto adjunta de Elisa Carrió. Nadie quiere un tuit que diga “Goooooollll, putos!!!" junto a una foto de Lilita saliendo de la ducha.

10. Se inaugura en Twitter el hashtag #LaConchaDeTuMadreSabella, para desde allí dirigir sugerencias al DT de nuestra Selección, Alejandro Sabbatella. Pueden ir desde tópicos futboleros (¡pone a Lavezzi, #LaConchaDeTuMadreSabella!) hasta recetas de cocina (el arroz queda más rico agregando un toque de curry, #LaConchaDeTuMadreSabella).

Imprímase, archívese y difúndase.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Argentina clasificada a Brasil 2014; pero te pido que vuelvan Hernán Díaz y Altamirano

La Selección se clasificó a Brasil, primer objetivo cumplido. Un tránsito relativamente apacible las últimas fechas, cuando el equipo pachorrístico comenzó a asentarse y se desplegó el sabellismo. ¿O no es sabellismo el 4-3-3 que plantea el DT? Si nos atenemos a sus equipos previos, no: lo de Sabella era el 4-4-2 y el equilibrio, planificar sobre las debilidades del rival y un gran compromiso táctico de sus 11 elegidos. En la Selección, el sabellismo tuvo que adaptarse y renovarse -probablemente también una consecuencia del resultado de las PASO (!)- haciendo todo lo contrario (si es que puede hablarse de "contrarios" en el fulbo): 4-3-3, bastante librado arriba a la genialidad de los interpretes, sufrimiento defensivo y un estilo de juego que utiliza al mediocampo como un peaje que, si podemos evitar pagar, mejor. Transiciones rápidas, muchos goles de contragolpe y, si el juego se entretiene en toques, es en 3/4 de cancha a la espera del estiletazo de Messi en forma de pase o gambeta.

No es el Barcelona. Tampoco el Bayern Munich o el Borussia Dortmund, Barcelonas a velocidad y eficacia teutona (y sin el carisma del equipo vasco). Si debemos enlazarlo a alguno de los modelos predominantes hoy debería ser al mourinhismo antes que al guardiolismovicentedelbosquista (!!). Nos pongamos en cientólogos y afirmemos que las condiciones de posibilidad de un equipo con vocación por el contragolpe son una gran presión y un mecanismo defensivo ordenado y que le aporte equilibrio al desequilibrio propuesto en ataque. Pocas cosas más importantes en un contragolpe que, por supuesto, terminarlo en gol, pero, si no es así, los relevos defensivos son lo que le sigue en importancia. Para ejemplo, el segundo gol del modestísimo (irreconocible) Paraguay (¡cuánto lo extraña al Tata Martino!).

Retornemos a Argentina. Al finalizar el partido Messi debió responder a la que es, sin duda, la pregunta más importante de aquí hasta Brasil: ¿ahora qué? Pregunta estúpida, ¿no? ¡¡No, si te acabo de decir que es la más importante!! Traduzcamos qué significa para nosotros (¿quienes?), los peronistas de Messi e Higuaín (¡ah!) (!!!), la pregunta. Si la lista, como dicen, está más o menos definida, si la basestá, si sabemos que Romero; Zabaleta, Garay, Fernández, un tres (que no sea Rojo, Tata Dió', te lo pido por Dalma y Giannina); Gago, Mascherano, Di María; Messi, Agüero e Higuaín es el equipo, si quedan pocas sorpresas, ¿significa que está todo bien o que con eso debemos conformarnos o que nada debe cambiar ya? A tu mama, entonces. Que la clasificación no tape el bosquecito, porque subsisten los problemas ya planteados. Dejemos de dar vueltas y presentemos el planteo: ¿debe jugar Argentina, en Brasil, con un 4-3-3 con los 4 fantásticos arriba? ¿Está obligada a hacerlo? ¿Es lo que mejor resultado daría? ¿O podemos pensar en un 4-4-2 más conservador y equilibrado, que otorgue menos ventajas en esas áreas sensibles ubicadas entre los laterales y el mediocampo de 3 hombres? Son muchas preguntas. Sigamos: ¿jugamos con un 4-3-3 porque pretendemos intercambiar golpe por golpe, porque no tenemos un 8, porque Agüero debe acompañar sí o sí a Messi e Higuaín como Tévez en Sudáfrica?

Demasiadas preguntas. Entreguemos una certeza para el final: Argentina no tiene un banco de suplentes acorde al nivel del equipo titular. Sólo Banega y Lavezzi podrían estar a la altura, en promedio, de los 11 que entran al verde césped. ¿Y Lamela? ¿Pastore está tachado porque el equipo no juega con la posesión del balón, porque juega a otra velocidad? ¿Es Pastore, con Sabella, el Riquelme de Bielsa? ¿Qué hacemos si se resfría Higuaín, jugamos sin 9? Si mañana a Di María le cae un piano de cola en la cabeza, ¿perdemos la transición, vertiginosa, hacia el ataque? Braña, Guiñazú (no convocado esta vez), Ansaldi... ¿no son demasiados Chinos Garcé para una sola una lista? ¿Y Vangioni? ¿Se acostó con la hija de Pachorra, le pateó el perro a Grondona, le quiso afanar la Princesita Karina al Kun Agüero? Como ven, demasiadas preguntas como para que floten tantas certezas a un año todavía del Mundial. Si tuviera que pedirles que contestaran dos (que es lo que estoy haciendo), serían estas: ¿debemos jugar con un 4-4-2 y, en ese caso, Álvarez o Lamela pueden ser el 8 que le está faltando a la Selección?

Como nota de color: cómo se salvó Sabella del tradicional y exitoso clima destituyente (cuando no directamente golpista) de este blog, ¿eh?