martes, 29 de abril de 2014
Escenario tripartito: el Frente Amplio UNEN, Massa y el FpV/PJ en la mesa de arena
El republicanismo que come peronismo y no convida ¿tendrá un sapo en la barriga?
Como señalábamos, la posible emergencia de un escenario tripartito constituye un gol para la oposición no política y mediática, al introducirse un elemento más que fortalece las chances de un ballotage y la consecuente capitalización de una pseudo-colectora, que tribute votos a cualquiera fuera la opción opositora en una hipotética segunda vuelta. Y así, con poco esfuerzo, encontrar en 2015 un gobierno políticamente anémico en comparación a los gobiernos kirchneristas. Aunque la propia dinámica parezca tender a ello, a little help from their friends es siempre bienvenida. Ya analizamos cuáles pueden ser sus perspectivas. Ahora, niegan ser la Alianza… y tienen razón, debo decir: para ser el frente UCR-Frepaso de 1997-1999 deberían sumar sí o sí a Macri y/o Massa (y que el otro se bajara).
Nuestro Capriles fue De la Rúa/Álvarez.
Cuando luego de amagar durante meses, en junio de 2013 Massa finalmente quebró con el kirchnerismo, la esterilidad del campo opositor era un dato incuestionable y a ser explorado. Luego del 54% de 2011 el oficialismo descansó demasiado en esa ventaja. El cálculo del massismo preveía cierto cansancio hacia los oficialismo en todas las instancias, peronistas en su grandísima mayoría, verificado luego en las legislativas y en otras elecciones. Entonces Massa, inteligentemente, no cuestionó a Pagni y fue por la representación republicana húerfana, a sabiendas de que su pertenencia al peronismo le aseguraría soporte a partir de diciembre de 2015 en caso de triunfo. Quiso ser, ante el kirchnerismo, lo que la Alianza frente al menemismo: su contracara cultural prometiendo mantener los lineamientos principales del modelo. Así como De la Rúa y Álvarez serían los continuadores del menemismo sin Menem ni el incómodo peronismo, Massa pretendió (¿pretende todavía?) constituirse en la opción republicana, con promesa de gobernabilidad, encarnando además su propia pata peronista, y continuar de algún modo al kirchnerismo sin Cristina ni La Cámpora. El peronismo, por supuesto, debería adoptar el nuevo avatar, aunque este reconfigurara la política exterior mirando hacia Washington o prometiera redistribuir –pero no como el kirchnerismo los márgenes del crecimiento económico sino esta vez directamente– el poder, ese monopolio de las decisiones que es lo que mayor irritación provoca entre quienes pueden adjudicarse gran influencia sobre la mano invisible del Mercado.
Frente a una posible convergencia entre FA-UNEN y el PRO, el campo republicano, antikirchnerista, sobre el que intenta (¿intentaba?) construirse el massismo casi en soledad (apelando kirchneristamente a la anomia no peronista), se encuentra ahora habitado por estas dos opciones, que deben pugnar en una disputa que es válido presumir como de suma cero. Ello estrecha el campo de acción del Frente Renovador a nivel nacional y debería conducirlo hacia un retorno a su leitmotiv 2013: la renovación del peronismo de la provincia de Buenos Aires, importante como es de cara a las elecciones generales.
Termodinámica pura, peronismo al palo.
La emergencia del massismo, el pasado año electoral, reactivó al peronismo adormecido a pedir de boca de Cristina. La irrupción del frente republicano operará en igual sentido, fortaleciendo la tendencia hacia la aglutinación. En un delicado camino de equilibrio entre la gobernabilidad (bidireccional), e incrementando poco a poco su autonomía –en un proceso que, creo, tendrá su punto cúlmine a más tardar a principio del segundo trimestre de 2015–, el partido justicialista da pasos que demuestran la comprensión de los desafíos que implican el FR y FA-UNEN(+PRO). Como dijimos, es el único que puede intentar revalidar en octubre sin enfrentar un segundo turno que lo coloque a la defensiva frente a la convergencia del antikirchnerismo. Esto solo puede estimular el repliegue defensivo que se observa, luego de más de una década en la que gozó de centralidad absoluta, aún con disputas intestinas. Y entonces se suceden sin solución de continuidad las distintas señales. Pablo Ibáñez retrata en Ámbito las tensiones que intenta contener (y acumular) el peronismo actualmente, postulándose en modo superador del avatar frentista del FpV. Nada descabellado, nada rupturista, sólo la traducción de la búsqueda de un nuevo equilibrio que represente las posiciones de fuerza de la actual coalición, ya insinuadas en los acercamientos de Scioli al cordobesismo delasotista, en el reconocimiento de Juan Manuel Urtubey a la necesidad de incorporar a Romero a la ecuación peronista con vista a 2015 o en las declaraciones del moyanista Omar Plaini. Rodríguez Saá mandó también un mensaje encriptado en un Voyager hacia Saturn… hacia el peronismo: “el oficialismo va a tener un candidato y Clarín va a tener otro candidato. No me gustaría estar con ninguno de los dos”, dijo, fijándose un precio interesante. Comprender hacia dónde se dirigen las aguas del río turbio de demandas sociales y sintetizarlas es imperativo para cualquier fuerza que pretenda hacerse acreedora del sufragio y residen en el ADN del peronismo. Y para ello el barco debe estar –saludablemente, pensamos– más fuerte y armado.
También los sectores más decididamente ortodoxos del kirchnerismo comprenden el actual escenario, aunque para la militancia todavía ensayen discursos de barricada como el de Zannini. Es a ellos a quienes Scioli intenta convencer diciendo que “es el momento de estar unidos por (…) la victoria en 2015”. Mientras, Urribarri no termina de despegar y Randazzo toma esa posta, recostado en su gestión del transporte metropolitano (que lo posiciona mejor en la PBA) y en diferenciaciones que irán, creemos, en dirección de las demandas de su área de influencia bonaerense. La carrera a 2015 está lanzada y sólo el Mundial le pone algún freno suave.
TEG, Go, el Juego de la Silla o el Chinchón.
Más allá de las estrategias de instalación de los candidatos, las sugestivas selecciones de enemigos nos permiten inferir buena parte de los escenarios que las distintas fuerzas pretenden construir o en las que pretenden –piensan– pescar mejor:
El FpV contra FA-UNEN, para convertirlos en la opción antes y en desmedro de Massa.
El Frente Amplio UNEN contra Massa, disputando el voto sobre el que avanzó el Frente Renovador, republicano y en oposición al kirchnerismo.
El Frente Renovador contra Scioli, en su intento por sacarlo del campo de juego y hacer usufructo de la representación peronista y del centro justo de la “continuidad con cambios” al que no pueden acceder sin desdibujarse mientras DOS participe de la contienda.
Scioli contra… ¿quién? ¿Se toma un cafecito nomás?
No. Sea DOS o algún otro, lo que no puede demorarse más allá de finalizado el campeonato de fúchibol es el esbozo de un panorama de futuro. Defender lo logrado está muy bien, somos todos campeones de la enumeración, pero vimos en 2009 y en 2013 cuánta razón tenía Ricardo Tapia al cantar que “no me alcanza, hermano, se necesita un poco más”. Apelar al conservadurismo del voto en elecciones ejecutivas es una apuesta magra y, pensamos, perdedora por demás.
jueves, 24 de abril de 2014
El FA-UNEN y Macri: los une el espanto y la oportunidad. Implicancias para el pan-peronismo
La lógica entonces es de superviviencia pura. Si el peronismo pretende ocupar todo el campo, el republicanismo antikirchnerista se abroquela para intentar alambrar a sus dirigentes y electores. Los sistemas políticos tienden a la homeostasis pero primero a la conservación. Y para ello el radicalismo bonaerese y algunos de sus referentes provinciales necesitan de un paraguas nacional del que carecen y podría ser Mauricio Macri.
La oportunidad es aquello a lo que nos referíamos en el anterior posteo. Pero ahondemos en algo: si 2011 tendió hacia la dispersión porque el voto ya estaba concentrado en Cristina, y convenía (o daba igual) atomizar las opciones buscando captar las moléculas de representación que escaparan del voto FpV, en 2015 el negocio para la oposición pasa por abroquelarse e intentar alcanzar un ballotage que parece hoy muy probable ante la fragmentación peronista. Entonces desde aquí saludamos la encomiable intención de apelar a la realpolitik, porque si antes debíamos analizar a los opositores no peronistas desde sus perspectivas distritales (Binner en Santa Fe, Cobos en Mendoza), un frente antiperonista, republicano, nos obliga ahora, además, a mirar con mayor atención la elección general. Es la puesta en práctica de haber comprendido que necesitan también fortalecerse desde arriba. Puede ocurrir que no ingresen siquiera al ballotage –es lo más probable, hoy–, pero puede significar una ampliación de su base representativa institucional con miras a 2019. Y para ello necesitan, como decíamos, a Macri, aunque ello implique drenaje de votos por izquierda para el socialismo y por derecha para el PRO. Medir entonces este globo de ensayo lanzado a la opinión pública (LA NACION, órgano de expresión de los sectores representados por estas opciones electorales, lleva la delantera), e intentar dilucidar cuánto se pierde y gana, es el propósito de los promotores del armado.
¿Qué implica para las opciones peronistas esta movida? Para sectores del kirchnerismo emocional activa reflejos jauretchianos: si el diario de Mitre lo alienta debe ser necesariamente malo. Y de allí las referencias a la Alianza UCR-Frepaso (necesitarían sumar a Massa para configurar ese escenario), a la traición de Cobos, a los patitos de Carrió o la canaleta de Sanz (valga una digresión: aquí consideramos, para tranquilidad del socialismo santafesino, que el discurso de Macri es efectivamente progresista. Hay una progresión del #Obvñzfhnhxds binneriano a la reivindicación del piropo al #culo macrista). En última instancia, aquí consideramos que criticar a FA-UNEN como un rejunte es una aproximación a la política que se parece demasiado… al republicanismo, je.
Para el massismo en construcción implica que la hipótesis de transversalidad es puesta en entredicho. Se entiende mejor ahora la última recomendación de Pagni a Sergio Massa, de intentar un retorno a la hipótesis de la renovación peronista. No pudo hasta ahora responder el massismo a esta incipiente reconfiguración del mapa opositor, que tiende a correrlo del centro que ocupaba.
lunes, 21 de abril de 2014
El peronismo no, o el no-peronismo: los republicanos hacia 2015
El kirchnerismo hizo esfuerzos importantes pero no suficientes para hacer de Macri el enemigo (y otorgarle, a la vez, instalación nacional). Existían y existen todavía razones para ello: representa una derecha relativamente asumida, gobierna el distrito de mayor visibilidad y el que más reparos posee con el peronismo y, muy importante, fue hasta ahora bastante inofensivo en su proyección nacional y como opción de poder. Razón —esta última— por la cual, en este espacio, abandonamos su análisis, contradiciendo (snif) la bajada de línea oficialista.
Sí castigamos al PRO por la UCEP, por el endeudamiento de la CABA, la subejecución presupuestaria o la falta de gestión que los continuos derrumbes de obras edilicios traducían. No así por algunas otras cuestiones como el metrobús y los árboles de la Av. 9 de Julio o sus intentos por regular la protesta social. A sabiendas de que se trata de un reclamo lógico para un distrito rico con necesidades básicas satisfechas (y considerando que en algún momento el kirchnerismo podría optar por una opción de similar tenor: las condiciones de la protesta, hoy, no obedecen a la coyuntura de la poscrisis).
Realiza también esfuerzos el kirchnerismo, desde hace un tiempo, por hacer del alfonsinismo un amigo o compañero de ruta histórico. Algo que aquí (como a la funcionalidad del kirchnerismo con el PRO en la CABA), hemos criticado. No sólo el propósito de dotarse de una pátina republicana, sino también como mecanismo para explicar la perversidad de los actores económicos en este giro neo-ortodoxo y desligar responsabilidades.
El escenario hacia 2015, de opciones peronistas (más o menos moderadas, más o menos de centro y derecha) compitiendo por la pole, cuando no existe posibilidad de re-reelección y luego de casi 14 años (sí, hay que contar el interregno duhaldista) de peronismo al momento de los próximos comicios, tornan ineludible para la oposición no peronista —y los factores de poder— evitar el (conveniente por entonces) escenario de dispersión de las elecciones de 2011 y optar en cambio por uno de menor fragmentación. El que intentan los radicales y socialistas ahora, en una remake del ACyS 2009, al que puede sumarse pronto el PRO de Macri.
La encuesta de Poliarquia del pasado domingo 13 permite proyectar una sumatoria de 23% para el espacio FA-UNEN. Que no puede ser lineal y aritmética; mucho menos si se suma a Macri a la ecuación como bien sostiene Pagni hoy. Que los analistas estén considerando tanto la ventaja de una opción republicana unificada certifica tres tesis de este blog:
1. Luego de las PASO/2013 mencionamos la posibilidad abierta para el pan-republicanismo en 2015 merced al quiebre del peronismo. Más cerca en el tiempo lo recordamos.
2. Que el campo electoral más disputado es el denominado republicano (cansado del peronismo o directamente anti-peronista).
3. Que el establishment ve con buenos ojos una fragmentación del voto que habilite a un ballotage y que convierta a la o las opciones republicanas en colectoras para Massa o el opositor encumbrado de cara a la segunda vuelta.
Por ahora, retorna el ACyS. Pero hay quienes pugnan por incorporar a la otra pata del arco republicano representado por el PRO de Macri: en términos operativos, cerraría por todos lados. Si verdaderamente pretenden ser una opción de poder y no el instrumento de un mero rapiñaje de bancas, consejos, intendencias o gobernaciones, una alianza entre el Frente Amplio UNEN y el PRO dotarían a los primeros de un candidato instalado del que carecen: Mauricio Macri, y al PRO de lo que necesita: una estructura nacional (el radicalismo es, también, una persistencia argentina). Además permitiría que los candidatos medidores se aboquen a sus respectivos territorios: Carrió y Michetti en la CABA, Binner en Santa Fe, Cobos en Mendoza y Cano en Tucumán, para poner algunos ejemplos.
Quienes promueven este armado, desde la política y desde el periodismo, observan en modo realista la composición del voto y el campo en disputa. La excusa de la interna peronista, trasladada a la elección general (FpV vs. FR), es también ideal para justificar un frente antiperonista, republicano y liberal. Pero para esto deberían preparar un terreno que se presenta minado de manera muy cuidadosa. Y tiene también razón Pagni, cuando señala que a quien más debería preocupar una alianza así es a Massa. Y sería congruente con su pedido de retorno a peronizar su discurso/estrategia.
miércoles, 16 de abril de 2014
¿Polarización o fragmentación?: ballotage, Clarín y las colectoras republicanas
La estrategia propuesta hasta ahora por el oficialismo, de estimular la dispersión frente al proceso electoral que se avecina, es continuista de los lineamientos defensivistas fundamentados en la hipótesis del lame-duck: elevar en consideración a la UCR y al PRO no tendría objeto si no se intentara intervenir en el campo republicano y, de ese modo, contener al FR de Massa, tendiendo a obturar su crecimiento sobre la representación del sector republicano liberal de nuestro electorado. Las clases medias de los grandes centros urbanos, si gustan. En algún momento deberá el kirchnerismo abandonar esta etapa en la estrategia si pretende que el FpV crezca (y aquí consideramos que deben haber certezas para los distintos niveles de armados aún antes de las PASO).
Es defensivista —decíamos— porque se aboca a las necesidades del gobierno respecto a una mejor finalización en términos de poder simbólico, y porque no considera las necesidades políticas (las económicas sí están siendo consideradas) del peronismo en camino hacia y durante 2015: las posibilidades del FpV pasan, fundamentalmente, por ganar en primera vuelta o sacar una luz importante de ventaja sobre el segundo de cara a un eventual ballotage. Los resultados de la gestión económica serán fundamentales a esos objetivos, pero la credibilidad y estabilidad del frente político también tendrán su cuota de importancia.
En el sentido planteado en el párrafo anterior, las necesidades defensivistas del oficialismo coinciden, lamentablemente, con las de algunos de los grandes actores del poder establecido en nuestro país. A fines prácticos los resumiremos aquí, mal, en Clarín y LA NACION, ya que son la voz de expresión de estos sectores y es, Clarín, a pesar de la Ley de SCA, uno de los actores más importantes en cuanto a debate e imposición de agenda se refiere (no define elecciones, no voltea gobiernos con cuatro tapas, pero vaya si conserva poder de veto. Incrédulos preguntar por Boudou, Amado —y odiado por los consumidores del GDA—). Coincide, decíamos, lamentablemente, porque se relacionan en el interés por evitar el crecimiento de figuras opositoras. Afuera, pero también por dentro del FpV para el cristinismo. Afuera, pero también por dentro de la oposición para Clarín.
Entendemos entonces la necesidad del oficialismo, en esta etapa, respecto a la relativa dispersión de preferencias electorales... ¿Cuál sería la de —resumiendo— Clarín respecto a esta fragmentación del voto? Aquí creemos que en la coyuntura se encuentran cómodos con —y estimularán— el escenario que describe actualmente Perechodnik (Poliarquía), de paridad entre Massa y Scioli, seguidos a distancia razonable por Macri y Hermes Binner. Si así no fuera, sería lícito pensar que los ataques contra el radicalismo, el FAP y el PRO (excusas sobran) no se harían esperar. No sólo a la facilidad operacional y a las razones que seguirán luego se debe esta presunción de comodidad: sostenemos que estos ataques no ocurrirán, además, porque estas opciones electorales —UCR, FAP, PRO— son pensadas estratégicamente como colectoras republicanas (o antikirchneristas) de cara al probable (y por ellos esperado) ballotage. Para que cumplan el papel asignado en el juego electoral a las terceras fuerzas en la CABA desde hace tiempo (y que analizáramos en detalle, en base a una nota de Edgardo Mocca y Miguel De Luca, en este posteo de julio de 2011). Desde una mirada efepeveísta, entonces, ¿se entiende la inconveniencia de engordar opciones que pueden ser luego tributarias del Frente Renovador?
Ahora, para justificar este atrevimiento, ¿por qué nos arriesgamos a prefigurar ese escenario y conducta? Porque no se encuentra alejado el primero de las posibilidades que entrega el devenir politico y porque se adapta, la segunda, a lo esperable por parte de nuestro periodismo nunca independiente: ¿qué mejor para ellos que la posibilidad de influir en el proceso de manera controlada, subrepticia y, a la vez, promover la conformación de un mapa político fragmentado?
Una polarización para las elecciones de octubre está en el interés del FpV, como dijimos antes. Es la única fuerza nacional que puede, en un escenario de gobernanza económica perceptible, arribar al 40% de los votos y una ventaja mayor al 10% sobre el segundo. Es que una polarización entre Massa y Scioli le conviene al candidato con mayor anclaje territorial a nivel nacional. Scioli y el FpV en este caso, vista la casi inexistente estructura del massismo por fuera de la PBA. El escenario de ballotage, además, establecería en términos simbólicos e institucionales un Presidente con menor poder que en estos años de kirchnerismo. Como en el cuento de la frazada corta futbolera: si la política ve recortada su maniobrabilidad, son las corporaciones —y más aún las que tienen capacidad para imponer agenda como los grandes medios— las que incrementan su poder de extorsión.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Binner, Cobos, Cano, ¿Massa? ¿Macri?: el pan-republicanismo en la encrucijada 2015
En este blog fuimos los primeros (13/08) en señalar que, vistos los resultados de las PASO (confirmados luego por las generales), no debía descartarse que la War of the Roses peronista –a tres puntas esta vez: CFK, Scioli y Massa en lugar de Menem vs. Duhalde a partir de 1997– derivara en un gobierno no peronista. Luego adhirieron (je) a la tesis Ignacio Zuleta en Ámbito (19/08), el Turco Asis (27/08), Lucas Carrasco y el pelado Pagni (29/08), Mariano Andrés Montenegro, Nando Bonatto (30 y 31/08) y Abel Fernández (07/11). Es que, recapitulando, el pan-republicanismo conservó Santa Fe, goleó en Mendoza con Cobos, ganó ¡en Santa Cruz!, ¡en Jujuy!, conserva Corrientes, ganó en San Miguel de Tucumán y Yerba Buena, avanzó en la CABA con UNEN, casi ganó ¡en La Rioja! y –como dijimos– frente a la disputa endogámica peronista (el desmembramiento, la fractura), frente a los más de doce años de peronismo y a los últimos dos años de relato forzado kirchnerista, el pan-republicanismo tiene un activo importante pensando en las próximas presidenciales: no es peronista. Claro, el tema es la provincia de Buenos Aires, ¿no? El bloguero rib plantea acá que el radicalismo ya ganó sin la PBA en 1999 y es cierto. Pero el voto a Massa, lo sostuvimos, contiene un importante componente republicano. Manolo sostiene lo mismo, para desazón del massismo digital –que ya se embarcó en un debate con este cronista (yo, che) en algunos posteos (acá y acá)–. Es así Massa un desafío importante para el FpV, pero más aún –de profundizarse la tendencia al cumplimiento de la Doctrina Pagni– para el pan-republicanismo de Binner, Cobos, Cano y compañía. Como decíamos en el post anterior, en la lucha por la representación de los sectores medios se centra, por ahora, el relato del incipiente massismo. Ello explica el doble juego del todavía intendente de Tigre, que reniega de la disputa por el PJ-PBA para no espantar a sus votantes republicanos o neoinstitucionales, cansados un poco del sistema de representación vigente, pero no deja de poner algunos porotos en la interna peronista.
La ventaja del radicalismo, en este caso, es que posee un partido nacional. Carece, por ahora, de un presidenciable (Cobos robará en Mendoza, pero difícilmente consiga nacionalizar su candidatura luego del “no positivo”. Le conviene pelear la gobernación, así como a Cano le conviene disputar Tucumán y a Mestre (h) ir por el lugar del Gallego De la Sota). Esa es la ventaja del FR, que tiene en Massa a un claro presidenciable (¿pero puede Giustozzi pelear el sillón que hoy ocupa Scioli?). Carece el FR, por supuesto, de una estructura nacional. Puede intentar dos caminos para ello: una guerra de guerrillas de intendencias vs. gobernaciones –foquismo municipal, je, a tono con el materialismo histórico que constituye su soporte programático, ja– o seguir a Pagni y nuclear una Liga de Intendentes transversal en aras de consolidar una Concertación Plural 2.0 (Manolo dixit) que le dispute representatividad al pan-republicanismo en las capas medias. El triunfo del PO en la capital salteña sería un dato que los alentaría en esta dirección. Mirando ese muy reciente triunfo, Nicolás Rechanik señala que es el FpV quien mejor puede recuperar representatividad entre los votantes neotroskos salteños (y del resto del país, agrego), pero el FR puede también legítimamente aspirar a ocupar ese campo vacío, desertificado por el radicalismo salteño. ¿Olmedo? La fagocitación del PRO por el FR es una tentación para muchos.
Sí, existen muchos condicionales como para abrir la puerta al republicanismo en 2015, pero cierto clima de época permite sospechar sus condiciones de posibilidad (y podemos sintentizarlo en este tuit encontrado por ahí: “el voto representa la Republica q anhelamos aunque no se gane,se busca un perfil de paisa futuro x eso Yo NoVoto Peronismo”). Depende, por supuesto, más aún de cómo se desarrolle y resuelva la pelea peronista (¿Se desmembrará más aún? ¿Y si CFK hace la gran Massa y saca los pies del plato con una candidatura testimonial? Ah, te quiero ver ahí. Hasta Macri se animaría. Aquí abogamos, en cambio, por la racionalidad). El frente económico, por supuesto, debe mantenerse como hasta ahora, ni muy bien ni mal, mientras que en lo referido a lo político no debe sospecharse un debilitamiento institucional que llame al peronismo a reconstruir –una vez mas– la autoridad presidencial (como bien reseña Martín Rodríguez en Panamá). Pero como bien señala rib, en este posteo, el pacto de Olivos no ha sido derogado, y el republicanismo tendría mucho que agradecerle a Alfonsín (padre) el día en que retorne al poder. ¿En 2015? Muchas deberían ser las coincidencias (y debería primar la irracionalidad autodestructiva en el FpV y peronismo en general), pero las brujas, en política, suelen existir.
domingo, 27 de octubre de 2013
Sin romper la veda...
1. Siempre es un hecho trascendente, para mí por lo menos, entrar al cuarto oscuro, seleccionar mi boleta y depositar el sobre en la urna. Aunque no haya vivido la proscripción del voto popular, tengo conciencia de cuánto costó arribar a 30 años de democracia ininterrumpida.
2. Las PASO restan dramatismo y expectativa a las elecciones generales luego. Los resultados no variarán en gran medida del de agosto. No se prevén cambios en las posiciones entre candidatos, sí que varíen un poco los porcentajes. En 2011 Hermes Binner, cuarto en las primarias, finalizó como segundo. Pero era previsible (y las encuestas lo certificaban).
3. Las incógnitas son los números finales en la PBA (a diputados, pero también los consejos y la legislatura provincial. ¿Y qué pasará con las elecciones convocadas en el PJ?), Solanas o Filmus en la CABA, los números en Salta, Neuquén y si pueden esperarse noticias de Catamarca, La Rioja y Jujuy. Todo esto pensando en lo material y no en lo simbólico de la elección: los números en Senadores y Diputados.
4. Como ante cada elección, las denuncias de fraudes varios, de entrega de bolsones y otros tramuyos son regla general. El periodismo se agota en el denuncismo. Análisis se lo llevaron a marzo o lo tiene secuestrado Alfredo Casero en la clandestinidad.
5. Respecto a esto último, el análisis, podrán decirse muchas cosas mañana mismo. El kirchnerismo que ganó su octava elección consecutiva luego de 10 años y conserva en buena medida sus números en el Congreso, Massa que triunfó ante Cristina y Scioli en la PBA y es precandidato presidencial, el radicalismo que se consolida como fuerza nacional (junto al socialismo) y recupera un presidenciable en Cobos, el PRO que gana nuevamente en la CABA, luego de que los votos sumados de UNEN triunfaran en las PASO. No creo que deba cambiar mucho lo que ya había dicho inmediatamente luego de las Primarias.
6. Los principales distritos electorales verán triunfar a opciones opositoras: el FR, el PRO, el FAP, la UCR, Schiaretti en Córdoba (de allí, como mínimo, salen dos presidenciables. En el peor de los casos, para la oposición, cuatro). Los distritos que siguen tienen al FpV como triunfador. El FIT hará la mejor elección de su historia. Los agrodiputados de 2009 se marchan del Congreso con la cabeza gacha pero tendrán quien defienda sus intereses.
7. Recordamos a Néstor Kirchner. Lo extrañamos.
8. En un rato tendremos los primeros números.
viernes, 25 de octubre de 2013
El Game of Thrones del pantano político argentino
Previo a la crítica de la nota (amable, porque creo que acierta en muchos de puntos) en la revista de interés general de la industria musical, quiero reconocerle algo: no son sólo las simpatías políticas del periodista las que lo llevan a concluir que “…la oposición no peronista cuenta entonces con una oportunidad para aspirar seriamente al poder en 2015. Habrán obtenido a fines de este mes buenos resultados en Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Corrientes, Jujuy y Santa Fe…”. Aquí lo advertimos inmediatamente luego de las PASO2013: los resultados en La Rioja, Catamarca o Santa Cruz habilitaban la hipótesis. Dos peronismos enfrentados en 2015, luego de doce, trece años de peronismo, también.
Ahora sí la crítica mordaz e implacable: Esteban Schmidt escribe como el culo. No, mentira; escribe bien, es un tipo lúcido, honesto intelectualmente y no replica los dogmas del periodismo opositor. No todos, por lo menos. Éste, las razones de orden judicial para explicar determinaciones políticas, me parece sí muy pobre: “…Cristina (…) ingresa en la cuenta regresiva de su larga estadía en el poder. Intentará entonces que los dos años finales le permitan o faciliten no quedar en gran desventaja, una vez en el llano, respecto de quienes tomen el poder, y tener entonces que recorrer tribunales para explicar su política o su fortuna…”. Sí, el cinismo monetario da chapa de realpolitiker, pero reducir la política a un instrumento de enriquecimiento le hace flaco favor a la real politik. Y uno gordo a quienes afuera de la política, pero condicionándola, asociándose a ella o simplemente aprovechando los márgenes de poder cosechados, se enriquecen en el sector privado. No existen monedas de una sola cara. Explica poco, además, de las tensiones relacionales entre factores de poder, de los condicionantes históricos, epocales, internos y externos. Es mucho más simple: lo hacen por guita. Sí, seguro, lo hacen por guita, pero si fuera sólo eso sería muy fácil avenirse a los requerimientos del establishment, levantarla en pala unos años, ceder la posta y retornar al llano como Domingo Cavallo por su casa. Los más pornográficos entregadores del patrimonio nacional no enfrentan responsabilidades por ello. Cual Al Capones, deben culpar a sus contadores por impuestos mal devengados o cuentas secretas no tan secretas. Claro, uno escribe esto y saltan los republicanos adalides de la honestidad: “¡¡sucio peronista justificador de la corrupción, del roban pero hacen!!”. Tu máma justifica la corrupción. Lo que digo es más simple: no fueron los vueltos con los que se quedó el menemismo los que nos llevaron al crack de 2001, sino sus políticas económicas subordinadas al Consenso de Washington. No fueron las coimas delarruístas en el Senado, sino la implementación de la flexibilidad laboral. ¿Se entiende? Deshistorizar, generalizar, honestificar no pueden formar parte de las reflexiones si queremos que estas sean efectivamente políticas y no tribuneras.
Respecto ahora sí a lo estrictamente político, se ha tornado un lugar común sostener que el kirchnerismo, en su fase cristino-zaninista, se liberará de la carga de la derrota en la PBA responsabilizando a Scioli. Es una sagaz estrategia discursiva, funcional al massismo y al republicanismo todo. Sí, CFK no tendrá reelección y –les guste a los kirchneristas o no– Scioli es quien aparece hoy –hoy, remarco– como el mejor posicionado para heredarla, y quien se ofrece como garante de una continuidad que englobe a la mayor parte del peronismo que durante esta década se nucleó en el FpV. Aquello de que los sistemas, aún los políticos, tienden a la homeostasis. Entonces, todos a por él. Suelte a los perros, Smithers. Es difícil, de todos modos, encadenar los argumentos cuando los discursos opositores se dirigieron contra políticas de orden nacional y personalizaron en Cristina: Ella o Vos, la firma ante escribano contra la re-reelección, la inflación culpa de Moreno, el ataque a la justicia –snif– independiente, etc.
Otronó (¿existe la palabra?): sostuvimos hasta el cansancio que Cristina se equivocaría de principio a fin si pretendiera jugar el rol que cumplió Menem contra Duhalde en la carrera que finalmente coronó a la Alianza en 1999. Menem (y quienes lo auspiciaban a la vez de criticarlo por la corrupción) buscaban proteger a su criatura: De la Rúa y no Duhalde era quien se proponía como continuador del modelo neoliberal. No creemos entonces que CFK pretenda divorciarse de la Liga de Gobernadores y troskizarse. Pensar además en un gobierno del panrepublicanismo –o uno de Macri– para retornar en el 2019 es tan utópico como el posadismo intergaláctico ganando el centro de estudiantes de una facultad de Ciencias Económicas, no jodamos. Por si fuera poco, sería una irresponsabilidad política entregar al pueblo como rehén de la ortodoxia económica para ser luego extrañado. Me niego. Sciolismo urribarrista o muerte. Bueno, no tanto. Ni sciolismo urribarrista ni mucho menos muerte. Peronismo que comprenda al kirchnerismo en su seno. Y recordemos otra de las tesis de este blog camino a 2015: la mejor posibilidad para el kirchnerismo pasa por redondear un tercer mandato saludable, virtuoso, a tono con la historia iniciada en 2003; no sólo en lo que se refiere al compromiso con lo inmediato sino, también, pensando en los libros de historia.
La conclusión final de Schmidt reza: “…Tal vez (…) sólo el peronismo sea capaz de fracasar descomunalmente en el gobierno sin perder bases de sustentación pero, aun así, queda lejos del mantra de que puede gobernar y la Argentina se dé una nueva oportunidad para probarse como una democracia de mejor calidad donde haya alternancia entre fuerzas de distinto signo, como sucede en los países prósperos y donde cada tanto la gente sufre, pero cada tanto”. Muy lindo, sí, esperanzador, Cobos, Binner y Sanz chochos, pero recordemos que esos países prósperos no alcanzaron su desarrollo en base al respeto por las republicanas reglas de la alternancia y el consenso político. Digo.
* Puesto que este posteo no representa un panfleto publicitario creemos que no quiebra la veda electoral. Puede ser, de todas maneras, motivo de interpretación por parte de la Corte Suprema y este humilde bloguero convertirse así en otro perseguido político más. Correte, Alfredo, haceme lugar...
lunes, 22 de julio de 2013
La guerra de interpretaciones
La disputa electoral, se sabe, dará paso a la disputa por la interpretación de los resultados.
Para orejear por donde irá la interpretación del resultado para el FpV sólo hay que leer a Artemio: consolidará la primera minoría a nivel nacional (pero se trata de una legislativa distrital y no pudo ser nacionalizada vía elección de Consejeros para el CdlM, agrego yo), probablemente la distancia con la segunda fuerza, UCRFAP, sea importante y más aún tratándose de una elección de medio término (y considerando que van 10 años de un gobierno que soportó durante 5 de tamaña virulencia frente a la opinión pública), y las fuerzas opositoras se encuentran circunscriptas a sus respectivos distritos: Macri, Binner, De la Sota y posiblemente Massa y Cobos. Sin posibilidad de acordar, agrego yo, puesto que ese acuerdo, obviamente, no se dio; y de pretender construirlo hacia 2015 generaría un engendro político con destino de fracaso símil Grupo A congresal. Aún si quienes constituyen sus soportes dentro del establishment piensan en un mismo proyecto de país, distinto al del kirchnerismo, los arriba mencionados representan cosas distintas para el electorado. O sólo demasiado cerca de 2015 podrán medir los focus groups si existen condiciones para un Frankenstein caprilesco, y esto sólo en caso de que el oficialismo recupere iniciativa y apoyos importantes.
La UCRFAP tendrá la mesa servida para posicionarse como la opción nacional al peronismo. Es decir, intentar tibiamente presentarse como opción de poder republicana y, bueh, socialdemócrata.
El FR intentará nacionalizar el resultado, aún a pesar de apelar durante la campaña a provincializar el voto. Cualquiera sea el resultado (excepto frente a una derrota amplia, poco probable), quedará posicionado como un polo aglutinante dentro del peronismo, y dependerá de la lectura y voluntad de quienes defienden sus votos y territorios... dentro de la PBA, cuando muchos de ellos, a diferencia de Tigre, dependen del oficialismo nacional también para conservarlos.
El PRO capitalino sólo puede aspirar a que el resultado electoral de octubre le permita pensar en conservar la CABA en 2015. Y usufructuar el acuerdo con Massa para mantener alguna -ilusoria- proyección nacional.
Cristina, de no considerar que una eventual derrota en la PBA implique la necesidad de quemar naves sino la de montarse en el resultado, corregir errores e ir por lo que aún falta (pero en términos de, sí, gestión, y no batalla cultural), podrá transitar relativamente bien los siguientes dos años. Será una lectura a realizar, también en estas elecciones, la capacidad de transferencia de Cristina, y para ello habrá que realizar la aritmética entre la intención de voto de Insaurralde el 23 de junio versus el resultado de octubre. Eso, más el manejo de la economía y la gobernanza, serán sus herramientas en la discusión por la sucesión.
jueves, 2 de mayo de 2013
La imposibilidad de un Capriles en Argentina
Retornemos a 2007. Antes, mejor, liberemos al éter de bits cyberespaciales una verdad relativa pero con pretensiones de revelada: Argentina ya tuvo, recientemente, a su Capriles. Se llamó Fernando De la Rúa. Aplauso cerrado. La Alianza fue su MUD, al ligar al partido centenario, ese de un comité en cada pueblito, a la salida por centroizquierda-liberal del menemismo que fue el Frepaso. Menemismo sin Menem y sin peronismo. ¿Cómo no se iban a hacer pis los factores de poder? Un gobierno para banqueros... de banqueros. Un gobierno para el establishment... encarnado por sus legítimos representantes y no por impostores que, incómodos algunos en el corset neoliberal, incomodaban a los dueños de la Argentina con su vulgaridad obscena. ¿Qué tenía que ver Yuyito González con Juliana Awada, haceme el favor? Retornemos ahora sí a 2007. Allí no hubo posibilidad alguna para ningún caprilismo. Cristina tenía el triunfo asegurado y la única estrategia posible fue la del control de daños. 2008 comenzó a escribir una historia diferente y 2009, "por muy poquito", plantó la piedra fundamental para que las oposiciones ("la oposición", una construcción massmediática nunca inocente) se hicieran con el poder en 2011, o antes, o desde el Congreso seguir colocando argamasa para construir la derrota kircherista. Esa certeza, el fin del kirchnerismo, activó y musculizó a las fuerzas centrífugas en la oposición luego de las legislativas de 2009. El caprilismo era imposible cuando la tesis se resumía en la siguiente premisa: ballotage y triunfo del candidato/partido que no fuera Néstor o Cristina. Ya por entonces pensaban que el kirchnerismo era menemismo con DD.HH. Cristina, en 2011 fue también número ganador y eso impidió la formación de un frente opositor único: a las oposiciones les convenía fragmentar el voto apostando a la polarización y, así, conseguir mayor representación luego. Eso a pesar de que el caprilismo, la formación de una nueva Unión Democrática, fue y es la errada aspiración de nuestro establishment en la búsqueda de una representación formal.
Errada porque limita la mirada a la superestructura, pensando que las componendas de cúpula alcanzan, y sin considerar lo principal en cualquier elección democrática: el soberano. Piensan, en su desesperación antikirchnerista, que una foto entre Macri y Binner alcanza para trasladar votos de uno u otro hacia el candidato seleccionado. Jeños. El peronismo hace usufructo de esa miopía, claro, conocedor de que el dueño de los votos no es otro que el votante, a quien hay que comprender, conocer sus necesidades y aspiraciones. Deja poco espacio el peronismo, además, encabronado en ocupar siempre el centro aunque se recueste a la izquierda con los Kirchner o a la derecha con Menem. Eso deja, u obliga, a sus rivales a una estrategia de pinzas, y la respuesta peronista es: si te critican por izquierda y por derecha es que estás haciendo peronismo. Chau, perdiste. Edgardo Mocca retrató recientemente la incoherencia de quienes se pretenden a la izquierda del kirchnerismo [1]: "están a favor de todos los gobiernos transformadores de la región, con la estricta excepción del argentino (...) denuncian la política de austeridad de los gobiernos europeos mientras se alían con fuerzas y dirigentes que claman por medidas análogas en nuestro país". Claro, no debemos olvidar (bah, nosotros no, los que olvidan son los que digitan a las oposiciones), que nuestro país tiene una historia de socialdemocracia (la supuesta centroizquierda republicana) más o menos reciente, y tiene votantes que se consideran socialdemócratas; y un electorado distinto, conservador liberal, alentado tibiamente ya por las expresiones posmodernas de una derecha que sigue pensando que Fukuyama se la pisa. Y que necesita condiciones casi imposibles (o contrafácticas, como señala Lucas Carrasco [2]) para que algo parecido al MUD venezolano se construya en Argentina con eje en esa centroderecha que, a regañadientes todavía, acepta las reglas de juego democráticas. Esa centroderecha, además, se encuentra escindida electoralmente entre el dirigente que mejor rankea del espectro y un neoperonismo neofederal que considera necesitarlo poco [3]. Reversionar UniónPro, ahora, parece una tarea de titanes.
Finalmente, mal que les pese a los pistones de las usinas opositoras, el espectro político, a nivel ciudadanía, no está tan polarizado como pretenden hacernos creer (cada vez que un opositor dice que nos parecemos a Venezuela se muere un gatito, felinicidas hijos de puta). Y la propia dinámica opositora debería ser prueba suficiente. Sí podemos acordar con que el ordenador político continúa siendo kirchnerismo/antikirchnerismo, pero allá arriba, en el cielo de las minorías intensas. Abajo, en la tierra, no existen sectores representativos que piensen, realmente, que su libertad está en juego. Y la impostura se nota. Tampoco existen ciudadanos con la conciencia republicana hipertrofiada al nivel de un Nelson Castro o Marcos Aguinis (Nota: tampoco el 54% es ultracristinista, como dijimos hace tiempo [4]). El sentido del relato de la derecha, entonces, la libertad, y el de la socialdemocracia, las instituciones, terminan siendo así tan sólo argumentos defensivos. Y el caprilismo -explorar sus condiciones de posibilidad es el motivo de este post- es un movimiento ofensivo, que tiene voluntad en la búsqueda del poder y que se presenta como superador, materia largamente pendiente para cualquiera de nuestras oposiciones.
[1] http://www.revistadebate.com.ar/?p=2603
[2] http://lucascarrasco.blogspot.com.ar/2013/05/puede-haber-un-capriles-argentino.html
[3] http://desdegambier.blogspot.com.ar/2013/05/presentandose-en-sociedad.html
[4] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2011/08/anotaciones-mas-alla-de-la-alegria.html
jueves, 21 de marzo de 2013
Puede haber 2015 sin 2013
En términos de individuos, candidatos hablamos. Y pertenecientes al universo peronista, porque a nivel partidario sí, la hipótesis se mantiene. Es que el PRO, la UCR, el FAP y lo que sea que pueda denominarse Peronismo Disidente necesitan recobrar impulso, aunque sea en términos de relato, para olvidar el paupérrimo papel realizado en la elección de 2011. No hay que perder de vista que renueva la promoción 2009, que significó un 30% a nivel nacional para lo que entonces era el ACyS (UCR + FAP, para redondear), y un resonante triunfo, “por muy poquito" (Kirchner dixit), de Unión-PRO (macrismo + ¿Peronismo? ¡Federal!) en la provincia de Buenos Aires. Hoy el ACyS no existe, Unión-PRO tampoco (y si se recrea el macricoloradismo junto a Cariglino no será lo mismo), y el peronismo todavía kirchnerista no parece necesitar de candidaturas testimoniales. Resulta por demás gracioso el intento de Mauricio Macri por presentarse como un desarrollista frondizista, quizás intentando tentar a la UCR, o comprar un nuevo, ay, relato. No será tampoco candidato, bajando a la PBA, como se especulaba. Por el lado de la socialdemocracia liberal y el socialismo también liberal no encontraremos actores políticos nuevos y, mucho menos, con mayor potencial al ya demostrado. Por el contrario, la esperanza está depositada en un probable mal humor social, jalonado por Lanata y el cacerolismo vandorista (este último con una estrategia de acumulación casi moyanista, que será un obstáculo si intentaran saltar el cerco y alquilarse a un dirigente o partido), esperan también tropiezos oficialistas (inflación, las fracturas hacia su ampliado interior, solicitadas desesperadamente desde editoriales opositores) y el nunca bien ponderado Dios proveerá (de ahí el bergoglismo militante, por ahora no retribuído por el Santísimo Padre, más preocupado por un alto el fuego, muchachos, si kirchneristas somos todos).
El momento económico tampoco es el de 2009, con algunas ventajas y otras, distintas, desventajas. La inflación, sin dudas, sin ser alarmante, será el indicador que determine la mayor parte del humor social, por eso la importancia del acuerdo de precios y, por la misma razón, el ataque que el acuerdo recibe desde la prensa opositora, sus dirigentes-dirigidos y los autodenominados economistas que son antes lobbistas corporativos.
Por el lado del peronismo es donde se encuentra el flanco oficialista. Cristina, muy probablemente, no tenga re-reelección. Más allá de resultados electorales, de consultas populares que no se harán (mal que les pese a los republicanos, el kirchnerismo dista mucho de ser un chavismo y Argentina de ser Venezuela), de la voluntad de la Presidenta (escasa, en mi horangelismo hipersubjetivo), no existe espacio ni tiempo propicio para una reforma constitucional que habilite un tercer mandato. La de 1994 la realizó un Menem que había vencido la hiperinflación, con el apoyo de una tercera fuerza (un legislador de la UCeDé ofició de portavoz de la reforma) y a la que se sumó la UCR, ya que Alfonsín consiguió, a través del Pacto de Olivos, asegurar la supervivencia del radicalismo. No existe tal consenso hoy, y Cristina puede, mientras agita razonablemente el fantasma de una reforma -al tiempo que la descarta-, señalar un heredero o influir en su elección, reservándose el papel de Madre Eterna (mi vida, el dianacontismoeterno). Para ser muy claro: no habría peor destino para el proyecto que terminar como un alfonsinismo, perdiendo y, a la vez, festejando el campeonato moral. Pasó la etapa del menottismo, y queda el menos lírico bilardismo. De otro modo habría dilapidado todo resto de poder simbólico y la capacidad de presión que poseerá hasta, por lo menos, el 2017.
La prédica mediática a favor de un rompimiento por parte de Scioli y Massa en la PBA se encamina a un predecible fracaso. Scioli depende más de los fondos nacionales que de Clarín, y su postulación a 2015 y las fotos incómodas para Balcarce 50 parecen más berrinches para conseguir caramelos que una verdadera estrategia de poder. Massa, por su parte, ya ha sido advertido por sus asesores norteamericanos que su perfil ejecutivo no haría recomendable, o haría innecesario, enfrentar elecciones legislativas. 2015, parece, no obliga entonces a inmolarse en 2013. El humor social se vería además desafiado por tan prematuros posicionamientos, cuando las demandas se orientan hacia lo inmediato y, más aún, cuando Scioli y Massa hacen de la gestión pura y dura el leitmotiv de sus relatos. Por si fuera poco, no sólo el antikirchnerismo bobo se parece demasiado al quinto círculo infernal dantesco, sino que el espacio opositor no es concebido como uno con proyecto alguno de poder. La reciente reunión de la gran mayoría del peronismo con poder real en Entre Ríos, constituyó una clara muestra del poder institucional del oficialismo nacional. Y la esperanza de unos cuantos en participar de la carrera a 2015 bajo la certeza de que el kirchnerismo cuenta con el aire suficiente como para delinear una sucesión ordenada.
sábado, 2 de marzo de 2013
Re-re. La mirada mediática
Finalmente el arduo trabajo militante llevado adelante por los adalides contra la re-reelección, Hermes Juan [1] y Mauricio [2], ha dado sus frutos. Imagino a Binner brindando en este momento con un vaso de vino con soda (sin vino), recibiendo palmadas en la espalda de quienes veían con preocupación el inexorable hundimiento de la República. Pienso en Macri también, recibiendo felicitaciones de todas las empresas a las que les interesa el país, mientras levanta la copa de champán y brinda porque, ahora sí, sin la señora de ahí enfrente peleando por la re-reelección, por fin puede decirle a Antonia que duerma tranquila.
Antes que en la definición descartando la reforma constitucional, hoy los diarios opositores prefirieron centrarse en el ataque a la Justicia y en el terrible miedo que ahora los jueces, ahogados por el llanto, le tendrán al kirchnerismo. Clarín tituló: «Cristina anunció que avanzará sobre los jueces y la Justicia». Chiquito, abajo de todo, un recuadro para el anuncio de que no habrá reforma. LA NACION tituló: «La Presidenta anunció un fuerte avance sobre el Poder Judicial». Tampoco es titular el anuncio sobre la no reforma, quedó sólo para las frases destacadas.
Uno podría pensar que, luego de tanta alarma sobre una posible reforma constitucional para habilitarle a CFK la posibilidad de presentarse (presentarse) en el 2015, la lógica indicaría festejos, pitos, matracas, serpentinas y descorches varios antes de titular «Cristina renunció a la re-reelección», para abajo editorializar acerca del triunfo de los valores republicanos y el agradecimiento que el país le debe a la prensa, la medalla para Lanata, etc., etc.
El problema, estimados, es que la prensa opositora continúa siendo la cabeza de la oposición. No el total, pero sí parte visible de la oposición realmente existente. Y, como verdadero think tank y proveedor de argumentos, sabe que sin el fantasma de una posible reforma constitucional la oposición electoral se ha quedado sin su caballo de batalla más importante hacia el exterior del núcleo duro opositor. Tratándose de una elección legislativa, la inflación o el dólar (quizás este último sí, pero suena a poco) no son temas tan convocantes para quienes se pretendían salvadores de la República, tal el relato predominante en la vereda opositora.
Hasta me animaría a decir que este anuncio defraudó más a nuestros opositores que al kirchnerismo paladar negro en su versión más ultradianacontista.
[1] http://www.lacapital.com.ar/politica/Binner-junta-firmas-contra-la-re-reeleccion-y-espera-un-acuerdo-nacional-confiable-20120923-0036.html
[2] http://m.minutouno.com/notas/260179-macri-liderara-la-lucha-contra-la-re-reeleccion-cristina-kirchner
lunes, 24 de diciembre de 2012
2012/3: Oposición al borde de... nada, si ya saltaron hace rato
Pregunta, entonces, para empezar a pensar acerca de los contendientes políticos (o, por lo menos -y quizás mejor dicho-, dialécticos) del fernándezkirchnerismo absolutista agresor de la institucionalidad: ¿Mamá, qué es la oposición en nuestro país? Posibles respuestas a continuación (entre paréntesis quién responde):
- Un mamarracho asqueroso (un ultradianacontista eterno).
- Condición de imposibilidad de un sistema político hegemónico: el peronismo (un bloguero que usa palabras difíciles para despistar).
- Unos tragaleches (el viejo Iorio).
- Unos pobres infelices, Beto, a los que veo y se me entristece el corazón (el nuevo Iorio).
- Esbirros de Clarín (Orlando Barone y Amado Boudou).
- Pastores de su quintita política (un opositor sincero que prefirió permanecer en el anonimato).
- Ejército de la resistencia al régimen dictatorial K (un cacerolero, mientras solicita el pronto desembarco de Marines en las cochinadas de bahías que se dicen playas del Partido de la Costa).
- Mis perros. Suéltelos, Smithers (Héctor Magnetto).
Podríamos decir que es un cero a la izquierda, pero eso acabaría con el post y, ¿cómo justificaríamos la plata de los jubilados?
Vale, todo lo anterior, para aquellos que, incapaces de proponer una superación del kirchnerismo (que, como dijimos ya en 2010 [2], debe necesariamente comprenderlo y plantear, como dicen los chicos ahora (je), con-ti-nui-da-des) sólo se proponen como gerentes del plan liberal que, como no puede ser de otra manera, sigue un recetario prestablecido que colisiona de frente con el proyecto nacional y popular. Y con el control del conflicto social. Es decir, la "inseguridad", nene.
Aquellos que cuentan con alguna posibilidad cierta siguen el teorema de Baglini y buscan instalarse sin gestos grandilocuentes: una foto aquí, otra más allá, y un camino largo que baja y se pierde... Paisá jedecata máaarrr... Erh, perdón. Los talibanes del titular, en cambio, son irrecuperables utilizados como infantería de choque. Negritos en la guerra del Paraguay, sacrificables peones en el ajedrez de la vida, Oscares Ahumadas de la política.
Hasta ahora hablamos estupideces. Nos pongamos serios: Scioli, Massa, De la Sota, Moyano, ¿forman parte de la oposición? Un talibán K se apresuraría a afirmar que sí. Un humilde servidor consignaría que se trata de un vano ejercicio de voluntarismo pretender que se comporten como meros reclutas, vista la porción de poder simbólico que detentan. Ojo, uno puede pensar que debería ser así, pero después llegaría el telegrama de la realidad y... debería apelar a un cheque sin fondos.
Nuevamente este humilde y soberbio bloguero rentado de Sccocimarro, ve a De la Sota buscando hegemonizar al peronismo federal. O sea, hegemonizar la nada. Para luego intentar convertirse en un polo de atracción para peronistas no K. Seamos buenos (en la abundancia del 54%, je): otra no le queda, tampoco, por historia, por ideologia y porque patalear es la única manera de conseguir alguna visibilidad cuando se cuenta con poquísimas chances de ser seleccionado capitán del equipo (hablando de Ahumada, con su declaración del "silencio atroz" le ganó el puesto, en su momento, a Leonardo Ponzio).
Moyano. Ay, Moyano. Quién te viera y quién te ve. Del MTA a convocar caceroleros, juntarte con Patricia Bullrich [3] y con los últimos retazos del duhaldismo residual. Ahora, ya sea por responsabilidad o por falta de cintura política, quedó pegado a los saqueos pre-navideños [4]. Clara disociación entre agenda y praxis política. Es, como decíamos para Clarín, parte del dolor de ya no ser. APDQJLPAAAF (a paso de quien junta leña para arrimarse a algún fogón).
Scioli y Massa, o el difícil (y simple; uy, volvieron los ricoterismos) arte de hamacarte entre la diferenciación pero sin sacar los pies del plato. En la estructura de conjuntos laclausiana sería algo así cómo formar un subconjunto dentro del conjunto mayor con la esperanza de devorarlo desde adentro. O me imagino yo que debe ser así, mirá. No les conviene romper, pero tampoco hacer sicristinismo y pelear sus batallas. Mientras el escenario no exija definiciones tajantes (es decir, mientras el oficialismo marche con, por lo menos, relativo éxito), ellos jugarán contentos el papel que vienen desempeñando: filokirchnerismo peronista de buenos modales. Luego se verá hacia adónde pretende moverse la sociedad, y de qué manera plantean hacer quiénes tengan voluntad de conducirla [5]. Solamente de cambiar para bastante peor, el escenario los confrontaría a la disyuntiva de romper, pero sin asegurarles todas las chances de éxito. En definitiva, enfrentar a un gobierno que está llevando el barco a buen puerto no es negocio. Menos aún si conocés que esa fuerza política conservará márgenes más que interesantes de poder institucional hasta, por lo menos, 2017. Si uno come vidrio o mastica agua, mejor no intentar llegar a la Presidencia.
Listo. Para algún recuento vacacional, River. Y si no, que Dios, la Patria y Dante Palma me pregunten si después de las fiestas vine sobrio. ¡Salú!
[1] http://www.parlamentario.com/noticia-50783.html
[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2010/08/post-kirchnerismo.html
[3] http://joserubensentis.blogspot.com.ar/2012/12/la-piba-y-moyano-en-la-misma-mesa.html
[4] http://yendoamenos.blogspot.com.ar/2012/12/los-saqueos-de-la-abundancia.html
[5] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/08/2015-kirchnerismo-y-sciolismo.html
sábado, 25 de agosto de 2012
La lucha contra la re-re
Binner fue campión (sic) en eso: ya en 2011 se propuso como candidato presidencial para actuar como limitante a las aspiraciones re-reeleccionistas de Cristina. Si me apuran, algo así como una candidatura testimonial: no me voten como Presidente, sino como un símbolo. Como el logo de Batman (spoiler alert) en el puente para los que hayan visto la última de la trilogía de Nolan (fin del spoiler). Un símbolo de que no quieren la re-reelección. ¿Qué porcentaje del 16% habrá sido finalmente el anti re-reeleccionista? ¿Un 1%? Porque, lamento informarles, cuando se vota para Presidente, se vota para Presidente. A menos que uno vote al PO, al radicalismo, al PRO o a Lilita Carrió, claro.
Ey, pero no es sólo Binner: testimoniales somos todos. Macri puede serlo. Es decir, candidato testimonial, en lo que parece la mejor estrategia política que tiene el PRO, en años, para intentar saltar el cerco de la Av. General Paz: algunos lanzaron al ruedo Macri 2013, aunque luego saliera a desmentirlo la líder camporista PRO, Mariú Vidal. Macri senador por la CABA o diputado por la PBA fue el globo de ensayo. Macri, liderando, como símbolo, la lucha contra la re-reelección. Ya lo medirán. Igual, mi interesadísima recomendación: olvídense de Macri. Su campaña pasó del "Nada de esto fue un error" cotisorokiano a la manraísta (por Man Ray, che) "Olvidate de mi": no me busqués más, no me encontrarás, llevate a tu mamá y no vuelvas más. Porque Macri está encerrado: si se presentara en 2013 sería un quemo para su carrera política. Pero si no se presentara, su única posibilidad sería que todo -economía, política, sociedad- se fuera al tacho entre 2014 y 2015, el peronismo entrara en una guerra de vanidades, el radicalismo y Cobos no se reconciliaran y que a Duhalde no le llegara la hora como para prestarle alguna estructura.
El radicalismo también se puso al frente de la lucha contra la re-reelección. Una parodia de la lucha contra las corporaciones del kirchnerismo: el radicalismo lucha contra el kirchnerismo como corporación... política. Pero no tendría empacho, la UCR, en asociarse a alguien que pretendieron presentar como peronista desde siempre como Mauricio Macri. ¿No me creen? ¿Acaso no fue Ricardito Alfonsín - De Narváez la fórmula presidencial del radicalismo en 2011? El problema, como desde hace tiempo, no es el peronismo (por eso ahora Moyano es bueno, Duhalde un estadista, De Narváez fue un neocafierista de derecha, Luisito Barrionuevo un democrático líder sindical y De la Sota el nuevo Scioli), el problema es el peronismo kirch-ne-ris-ta. Ese peronismo que no se deja marcar la cancha por el establishment. Y, aunque de algún modo los opositores que agitan el fantasma de la re-reelección de Cristina son funcionales a CFK, no les interesa: su objetivo, al revés, es crear clima social para convertir las elecciones de 2013 en un plebiscito en contra de la reforma constitucional. Nuevamente, como en 2011, no se proponen como algo superador sino como mera oposición. Sarlo ya los había retado por eso, chicos. No aprenden. La ventaja, de todas maneras, es que 2013 es legislativa y no ejecutiva. El problema, recuerden, es que el peronismo fue primera minoría en 2009, cuando la opción de máxima era voltear al gobierno y en el peor momento económico de todo el ciclo kirchnerista.
Ah, anoten: Mendoza. Paco Pérez.
viernes, 18 de mayo de 2012
El humor en tiempos del 54%
Si miramos al segundo, coincidirán conmigo que pegarle a Binner es más aburrido que Binner mismo. A De la Rúa podía uno entrarle por su ridículo y permanente intento de querer mostrar decisión. A Binner ni siquiera por eso. Intentar hacer humor con el exhibicionismo de Vicky Donda es sexista y con Stolbizer ni ese humor se puede hacer. Con Giustiniani y Roy Cortina, como mucho, podemos hacer un sánguche de jamón y queso. Para acabar con el FAP, lo más divertido que tienen es el nombre, onomatopeya masturbatoria:
![]() |
| Sí, seguir puteando a la oposición es de pajero... |
Y todo esto a pesar de que los muchachos le ponen ganas a eso de hacer el ridículo. Se esfuerzan en parecer idiotas. Intentarán un abrazo simbólico a la Justicia el próximo martes 22. Cristina llena Vélez y apuesto a que Bullrich, Pinedo, Michetti y Amadeo no consiguen gente suficiente como para abrazar Tribunales. ¡No juntan 8 para un fulbito van a abrazar Tribunales! Triste destino entonces el del bloguero súperdivertido y genial como uno, que hace chistes tan pero tan buenos que retan a los chistes malos que les pegan a los chistes más chiquitos, por abusadores. ¡Pegale a uno de tu tamaño, chiste malo! En fin, no era sólo por fervor democrático que pedíamos una oposición para Cristina: era también para seguir cagándonos de risa.
martes, 27 de marzo de 2012
El debate político
Díganle a Sarlo y a Fidanza que muchas gracias, entonces. Hasta podemos agradecerle a Pagni y Fernández Díaz. No así a los Morales Solá. El agradecimiento a los primeros tiene que ver con que han sido ellos, los escribas mediáticos, quienes intentaron, tibiamente, dar algún tipo de debate. Desde la crítica destructiva, generalmente, pero en alguna ocasión aportaron a elevar el nivel de la discusión. ¿Y los políticos opositores? ¿Se refugiaron en Kamtchatka porque este Estado polpotiano asesina a los disidentes? ¿Tienen miedo como Majul y Mirtha? ¿Y la militancia opositora? Un ejemplo: si las políticas energética y de transportes eran flojas, ¿quién señaló un camino distinto? Sólo dentro del partido de gobierno se dieon estos debates. Por fuera, los únicos capacitados para encadenar dos o tres argumentos consecutivos sin caer en la descalificación o tirar la pelota afuera son la izquierda trosca y la moderada (aquellos que en algún momento se entusiasmaron con Solanas y luego decantaron por Binner); los troscos desde el maximalismo y los moderados en torno a consignas como "el Famatina no se toca" o "el agua vale más que el oro, sucios".
| El debate político en Grecia. Antes y después. |
Cuando antes aún de la elecciones decíamos que una oposición política es algo deseable (y recibíamos fuertes críticas de los falangistas K, je), teníamos esto en mente: un debate político enriquecido sólo puede redundar en beneficios para la sociedad toda; y un golpe muy duro para quienes reemplazan a la política por el marketing y la publicidad. A ellos les digo Yes, you can (o mejor, you must) volver a pensar en clave política.
* Como addenda y refutación (aquí somos amplios y permitimos que le cascoteen el post el editor), agregamos algo que dijo el profe Quesada en un comentario:
...La peor condena para la oposición es que los poderes fácticos no confían en ella y pretenden sustituirla utilizando al poder de los medios de comunicación. Si logran torcer la inclinación actual del electorado ya se verá quien o quienes del arco opositor estará/n mejor posicionado/s para recoger los frutos. Por lo pronto son ellos los que tratan de instalar a Macri como uno de esos posibles. Lo hicieron antes con Cobos, fracasaron sin siquiera lograr que despegara. Intentan y logran seducir a anteriores aliados para que se pasen a la oposición activa. Hacen todo lo que deberían hacer los partidos políticos y más. Pedirles que además acerquen proyectos para mejorar el desempeño del gobierno, cuando lo que quieren es voltearlo es, me parece, pedir demasiado...
viernes, 13 de enero de 2012
Stolbizer, Oyarbide y Macri
...“La denuncia de la hija del proxeneta Martins ha vuelto a poner al juez (Norberto) Oyarbide frente a una causa de remoción por falta de decoro y serias sospechas por sus vínculos personales y funcionales con el crimen y la corrupción”, sostuvo la líder del Gen, Margarita Stolbizer...
...A su juicio, “Oyarbide suma pocas razones de aplauso y muchos reproches y escándalos durante su carrera en la justicia federal”...
...“Alguien tiene que poner el cascabel al gato. Alguien tiene que acusar al juez Oyarbide para que finalmente sea destituido”, puntualizó la presidenta del bloque Gen-FAP.
Respecto a la denuncia, es la Justicia la que debe expedirse y acá prefiero no adelantar ningún pre-juicio. Hacer otra cosa sería irresponsabilidad. Pero volviendo a Stolbizer, también podría haber dicho Margarita: “La denuncia de la hija del proxeneta Martins ha vuelto a poner al jefe de gobierno (Mauricio) Macri frente a una causa de remoción por falta de decoro y serias sospechas por sus vínculos personales y funcionales con el crimen y la corrupción (...) Macri suma pocas razones de aplauso y muchos reproches y escándalos durante su carrera en la actuación pública (...) Alguien tiene que poner el cascabel al gato. Alguien tiene que acusar al jefe de gobierno Macri para que finalmente sea destituido”.
Pero no lo dijo.
martes, 8 de noviembre de 2011
El escenario hoy
domingo, 23 de octubre de 2011
Tucumán: impresiones de cuarto oscuro
1. La participación puede no ser la del 14 o 28 de agosto. Llovizna y hace frío en Tucumán. Llueve, de a ratos. Anoche, temprano, el cielo se hizo opositor. Quizás tenga que ver con que ayer me bañé dos veces. O el ex-obispo Villalba, con más tiempo ahora, estuvo rezando mucho, ¿quién sabe? El clima es poco propicio, así que no había cola esta mañana en la escuela en la que voté. La fila en la comisaría, para los que querían justificar no votar, tampoco era larga.
2. Sólo eran tres los fiscales en las mesas de mi escuela. Tan sólo el peronismo, el radicalismo y el sociali... digo, el frenteamplismoprogresista, se molestaron en fiscalizar los comicios. La disputa es clara: el peronismo va a ganar y quiere cuidar sus votos; el radicalismo y el socialismo aspiran a sumar un diputado. Tanto el unionpopularismo, como el compromisofederalista, el coalicionismocívico y el frenteizquierdismodelostrabajadoristas sabían, de antemano, que en Tucumán no contaban con chance alguna: la inversión deben haber sido redirigida hacia territorios en disputa.
3. Cristina sacará más votos que la lista de diputados del FpV. En las PASO, Cristina obtuvo casi 67.000 votos más que la lista que lideran el diputado -y próximo ministro de Gobierno- Alfredo Dato y Beatriz Mirkin. Entre María del Carmen Carrillo (FpV), Luis Sacca (UCR) y Rodolfo Succar (FAP) se disputan el quinto diputado por la provincia. Según lo que pude ver en el cuarto oscuro -y lo que discursos como éste adelantaban-, el corte de boleta existe: quedaban en la mesa -y afuera del sobre- la lista de diputados del FpV y el candidato de UDeSo, Alfonsín. No vi, en mi mesa, corte alguno entre Binner y Succar. Las pilas de Rodríguez Saá, Carrió y Duhalde parecían no haber sido tocadas. Je.


