Las esperanzas depositadas en un triunfo opositor no eran pocas. Las encuestas (fundamentalmente las que publicaba El Tribuno, diario de la familia Romero) hablaban de paridad en torno al 30 o 35% y algunas daban a la fórmula opositora el primer lugar. Eso explica que Salta concentrara la atención en esta última semana: pudimos ver las visitas de Randazzo y Scioli para acompañar al gobernador y también las de Macri y Massa para adscribir a sus candidatos.
En realidad, “sus candidatos” es una licencia literaria. Si bien los candidatos presidenciales del PRO y el FR apoyaron a Romero y Durand Cornejo para la intendencia capitalina, éstos son consecuencia de la realidad local y el apoyo nacional a sus candidaturas constituyó una adhesión. Los medios porteños (C5N, Crónica y CN23) zocaleaban a Romero sobre la denominación Frente Renovador – PRO. Y si bien es cierto, un poquito no lo es. No es tan cierto porque en Salta, Romero es Romero y Olmedo es Olmedo (parece una pelotudez lo que digo, pero supongo que se entiende). Pero a la vez es correcto porque Romero y Olmedo representan en Salta a las mismas líneas políticas que representan o intentan representar Macri y Massa a nivel nacional. No se trata sólo de “continuidad” vs. “cambio”, pero un poquito sí.
Algunas líneas desordenadas sobre los resultados: aval más que importante para la gestión de Juan Manuel Urtubey. El desafío era real (y por eso la fórmula conjunta con el intendente capitalino Miguel Isa) y pudieron superarlo con creces. Una diferencia de casi 14 puntos porcentuales, en contexto económico y político que no es el de 2011, no es poca cosa. La oposición se armó con la esperanza seria de arrebatar la gobernación y eso explica la novel alianza de Romero y Olmedo, representando lo que a nivel nacional constituiría un acuerdo entre Mauricio Macri y Sergio Massa. Sólo faltó el radicalismo para que el peronismo salteño pudiera mentar a la Unión Democrática, pero ni el 6% de la UCR-Salta hubiera sido suficiente.
Los resultados de esta Primaria sirven para el análisis nacional, pero aún más cerca, sirven para conocer las realidades del NOA: no pueden estar tranquilos entonces Gerardo Morales en Jujuy y José Cano en Tucumán. El cambio por el cambio mismo, cuando las gestiones de Fellner y Alperovich tienen amplio respaldo, no constituye un atractivo indeclinable. Claro, la oferta electoral en Tucumán no será la de Salta, cuando Alperovich no tiene reelección, pero las realidades políticas no son tan diferentes. Con seguridad, podremos ver mapas de distribución del voto similares a los siguientes cuando se vote tanto en Jujuy como en Tucumán. Las imágenes son cortesía de La Gaceta Salta:



