domingo, 19 de enero de 2014
Hablando de Perú pero también de Argentina
El advenimiento de Humala en el Perú estimuló sueños en algunos latinoamericanistas, peruanos y no peruanos. Su historia chavista, militar y nacionalista los promovía. Es más complicado su pasado político, ligado también al fujimorismo pero a ver, ¿quién no tiene pecados de juventud? Recuerden, la gallina fue primero, no así el huevo. Acá, repetimos, apostabamos a que Humala no cambiaría lineamientos que estaban dando algunos resultados. Con un país creciendo, recibiendo dólares, exportando productos primarios, aunque se modifique poco o nada el Gini, sin grandes conflictos sociales, ¿quién apostaría por un cambio abrupto? Hay que ser... poco práctico, ¿no? Naomi Klein fue muy clara: primero el shock, luego el salto al precipicio, ya justificado. Las Para Tí y las Cosmopolitan no mienten, chicas: toda crisis es una oportunidad. Excepto la crisis por mi continua pérdida de cabello. En fin, nada es para siempre. Pero retornemos.
Charlando con amigos peruanos, la mayoría apuesta por el retorno de Alan García. Mi incredulidad al respecto demostraba mi desconocimiento. Les decía: pero si se fue con una aprobación bajísima, no pudo imponer candidata y su partido se quedó sin representación en la pelea electoral; Alejandro Toledo, que pintaba para retornar, finalizó casi último, también luego de entregar el gobierno con escasa imagen positiva y en medio de escándalos de corrupción, que continúan y ahora también envuelven al ex presidente García (el de "Ay, Patría Mía..." de los '80, ¿recuerdan?). Sonreían, ellos, mientras afilaban el cuchillo para cortar el anticucho de corazón de res y rebanar también mis dudas. Es más simple, me decían, mientras realpolitikamente reconocían los logros económicos de Fujimori en un modelo neoliberal que hasta nuestros días continúa, mientras recordaban los TLC negociados por Toledo y luego aprovechados por García, mientras apuraban el chilcano sour y renegaban a la vez de Fujimori, Toledo, García y Humala. Es más simple: Ollanta está con los brasileños y Alan García con el establishment peruano, y hay muchos enojados por la guita que se están llevando las empresas brasileñas (y no, no crean amigos populistas que el apoyo de Brasil a Humala significa algo distinto a cuestiones comerciales -una salida al Pacífico- o energéticas -las hidroeléctricas que Brasil construye en el Perú, cercanas a las fronteras brazucas- porque se equivocarían). Es más simple, me explicaban, mientras debían reconocer que la justicia social les importa tres carajos y se quejaban del subsidio a las garrafas de gas que el interior peruano aprovecha con Humala.
Pero, todo lo anterior, ¿cómo se asimila a nuestro país? Bueno, en principio, Cristina enfrenta un panorama similar a Humala: no tiene reelección. Y los factores de poder en nuestro país, desde hace rato, lo saben y actúan (o dejan de actuar) en consecuencia. Luego, tenemos menor desigualdad pero mayor conflictividad social; aún así nadie serio propondría -al menos en términos de campaña- un viraje de 180° respecto al modelo kirchnerista -al que las balas le vienen entrando debido a errores propios y también forzados-. Ni siquiera el propio kirchnerismo, aunque el giro a la derecha, como debate, continúe en el terreno de la chicana entre iluminados (hasta el latinoamericanismo se encuentra algo freezado, debido a que las condiciones no son las expansivas de antaño). Se trata entonces todo esto, como debe ser, de una cuestión de representatividad y de apoyos. Poco claros aún ambos en nuestro país, que cuenta -no como el Perú- con el peronismo y su historia como factor de poder (entre otros, por supuesto) y también ordenador. Así, un candidato peronista puede representar una cosa, o un proyecto, o algunos apoyos, y otro representar a cosas, proyectos o apoyos distintos. Es claro, de todos modos, que los resquicios para mayores cuotas de autonomía política y económica se encuentran algo obturados, y el camino que emprendan las distintas corrientes políticas (o personales, o de apoyos) dependerán de muchos más factores que antaño. Es en ese sentido en que podemos trazar una analogía final: en 2007 y 2011 fue el peronismo kirchnerista quien delineó sus propias posibilidades. En 2015, como ocurre en el Perú, serán muchos más los factores que intervendrán en la pelea.
sábado, 4 de enero de 2014
Apuntes políticos peruanos 2014 en el exilio vacacional
Eneros familiares nos traen por estas tierras liberadas por San Martín y encorsetadas por TLCs, de tradiciones e historia pero también modernidad tardía y liberalismo económico. Puede ser, o ya es, dicen, el nuevo Chile latinoamericano. Para algunos puede sonar espantoso; a muchos peruanos con los que pude tratar les parece maravilloso. Contrastes marcados, un costo de vida importante, consumo para los ABC1 pero también consumo dirigido a los C2C3, etc. Poca conflictividad social en la metrópoli limeña, donde transporte y seguridad son las demandas más importantes. Y el diario El Comercio como voz cantante y personero de la elite económica, que cuando no es directamente transnacional, se referencia en algunas pocas familias tradicionales de ascendencia casi virreinal.
Breña, Lima, El Callao, distritos céntricos pero pobres. O de trabajo. Miraflores, San Isidro, La Molina, hacia el sur, ricos, turísticos y sede de empresas mineras, de servicios industriales, etc. Por donde circula el dinero grande que ingresa al país. O desde donde también egresa.
Lima, Arequipa en el sur del Perú, Piura y Trujillo al norte del país y Cusco como capital turística debido a Macchu Picchu son las ciudades más importantes.
Hace tiempo, antes de la segunda vuelta que colocaría en la Presidencia a Ollanta Humala, sostenía que aunque tuviera un pasado chavista, el líder del Partido Nacionalista no haría nada muy distinto, en términos económicos, a la entonces candidata Keiko, hija del Chino Fujimori. No me equivocaba. A poco de llegar al Gobierno perdía el apoyo del ala izquierda (y romántica) de su partido.
La historia política reciente señala Ollanta para que no retornara el fujimorismo (¡y por eso apoyado Humala por el mismísimo Vargas Llosa!), antes Alan García, del ex izquierdista APRA, para que no ganara Fujimori. Ambos, más Alejandro Toledo, a pesar del fantasma del que se beneficiaron en oposición, manteniendo a pies juntillas el destino neoliberal y de “realismo periférico" prefijado por Alberto Fujimori en los '90 peruanos, luego de unos '80 hiperinflacionarios. Historia Política Económica 101 de América Latina, sin embargo los peruanos con los que tuve el gusto de hablar reconocen poco de la influencia de los factores externos en el modelado del Perú. Tienden a pensar, antes, en términos ortodoxos de buena o mala gestión, de capacidad del primer mandatario para “enamorar" ya sea a los peruanos o a los capitales extranjeros. Una vez más, la responsabilidad de un Estado en un país en el que se pide menos Estado.
No existe reelección presidencial. Humala empuja a Nadine Heredia, la primera dama (sindicada como cerebro del gobierno), para no sufrir el síndrome del pato rengo a partir de la segunda mitad de su mandato que finalizará en 2016. Constitucionalmente, está inhibida. Conclusión: pasarán los presidentes pero el modelo no se toca. Conclusión 2: para el capitalismo globalizado, una democracia limitada es mejor que una democracia más... democrática. Conclusión 3: mucho del poder no reside en la clase política, que debió renunciar en parte a él como retorno del fujimorismo. Que no hizo más que cumplir con los mandatos superiores o supranacionales de la época. Contrastes y paradojas. O no.
miércoles, 27 de julio de 2011
Traspaso presidencial en Perú

Los temas del día son el video de Silvina Luna y la nueva estructura que adquirirá el fútbol en nuestro país (tapa de Clarín incluída). Acá queremos tratar algo que creo más sustancial: Ollanta Humala asumirá mañana la primera magistratura de su país.
Hemos hablado bastante de política peruana en el blog. Existen un par de razones que explican este interés: por una parte, estas elecciones eran importantes para el subcontinente desde el punto de vista geopolítico. Por otro lado encontré algunos puntos de comparación con el proceso electoral en nuestro país, fundamentalmente en lo que respecta a nuestro nunca suficientemente mal ponderado liberalismo.
Respecto al primer tópico, los remito a un posteo del mes pasado: "El Océano Pacífico, con la irrupción de China, se ha convertido en una ruta comercial central dentro del nuevo mapa mundial que se va configurando. La firma del Acuerdo del Pacífico en mayo de este año, y en la misma ciudad de Lima, por parte de los Presidentes de México, Colombia, Perú y Chile, fue un triunfo de la política exterior de Washington. El objetivo es una "Sudamérica estadounidense en el Pacífico, otra Sudamérica brasileña en el Atlántico". Como explicaba en P/12 Darío Pignotti desde Brasilia, se trata de una nueva geometría en ciernes, con el Mercosur y la Alianza del Pacífico situados en posiciones divergentes".
En cuanto a los puntos de comparación de los procesos electorales peruano y argentino, la línea puede ser trazada uniendo las estrategias que movieron a los partidos que responden al Establishment en ambos países. En Perú tanto Toledo como PPK y Castañeda apostaron a entrar al ballotage ya que, quien ingresara -pensaban- y tuviera enfrente a Fujimori o Humala, resultaría vencedor ante el temor que generarían las opciones extremas del arco político -al decir de Vargas Llosa-. En nuestro país, luego de las elecciones de medio término de 2009 y el intento de funcionar como un conjunto (Grupo A) en el Congreso, también las distintas opciones opositoras se fragmentaron apostando a ingresar a un anhelado ballotage que, ante el rechazo que -suponían- sucitaría un nuevo periodo kirchnerista, los depositaría casi como si de un trámite formal se tratara en la Casa Rosada. Hoy ese deseo está depositado en las PASO (primarias) del 14 de agosto, a la espera de que sea la ciudadanía la que elija una opción opositora alrededor de la cual construir un escenario de polarización. Es la última apuesta.
Volviendo a Humala, decíamos en junio que "no se puede hacer una revolución si no es desde los escombros del régimen anterior; el Perú actual dista de tal estado de situación. Deberá ser con paciencia". Así parece haberlo entendido también quien mañana asumirá la presidencia peruana: "El presidente electo de Perú, Ollanta Humala, estrenará este jueves un gobierno con un gabinete moderado, aunque se mantendría fiel a su promesa de mayor inclusión social para apaciguar los numerosos confictos en demanda de los beneficios del actual boom económico que vive el país. Humala designó hace unos días un gabinete de gobierno que dejó fuera a sus partidarios de izquierda, una opción más conservadora que la de su mentor político, el ex presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva. El mandatario electo sorprendió a los inversionistas al nombrar a dos economistas adorados por Wall Street para dirigir el ministerio de Economía y el Banco Central, Luis Miguel Castilla y Julio Velarde, respectivamente". Reformismo antes que revolución le permitirán a Humala -y no sin algunas batallas- intentar llevar adelante su plan de inclusión social.
miércoles, 15 de junio de 2011
Humala en la ecuación geopolítica latinoamericana: Acuerdo del Pacífico vs. Mercosur

Ayer fue el turno de nuestro país: Ollanta Humala se entrevistó con Cristina como antes lo había hecho con Dilma, Lula, Lugo y Mujica. Estuvo acompañado por su esposa, Nadine Heredia, a quien el ex embajador de EE.UU. en Perú calificó como "el cerebro político radical detrás de Humala". Más temprano que tarde querrán atacar al Presidente electo peruano como antes a Néstor Kirchner, señalando a su esposa como el verdadero Poder detrás del Gobierno. Como en nuestro caso, ¿construirán y se construirá Nadine como opción electoral? En Perú no hay reelección y habrá que prestarle atención.
Podemos abordar el triunfo de Humala desde diversos lugares, casi todos ajenos a mi escasa competencia. El punto de vista geopolítico no escapa a esa regla pero el acercamiento de Humala hacia el Mercosur nos habilita el bloguerismo (entendido como la capacidad para hablar sobre un tema de manera superficial). Los primeros destinos del Presidente electo del Perú fueron los países miembros del Mercosur (y Chile). El triunfo de Humala, como ya hemos dicho, quebró el Eje de países del Pacífico alineados con la política norteamericana. Puede ser leído, también, como estratégico para los países de la región gobernados por lo que José Natanson llama la nueva izquierda latinoamericana. Tan estratégico que Brasil jugó un rol fundamental en la elección de Ollanta Humala. Mientras que PPK primero, y luego Keiko Fujimori, fueron los candidatos bendecidos por el establishment peruano y los intereses norteamericanos y canadienses (financieros, mineros y energéticos), Humala fue apoyado y asesorado por el PT brasileño.
Los intereses de Brasil son varios. No sólo necesita energía para abastecer su mercado interno (y por eso encara la construcción en Perú de centrales hidroeléctricas, cuestión que planteará demandas ambientalistas que un gobierno de Humala podría estar más capacitado para encauzar) sino que también tiene intereses de orden geopolítico y económico. El propio Humala, luego de haber triunfado en la primera vuelta, lo explicó: "Brasil necesita un socio estratégico en el océano Pacífico y creo que Perú es el aliado ideal para cumplir ese papel (...) nuestra colaboración será mutuamente beneficiosa".
El Océano Pacífico, con la irrupción de China, se ha convertido en una ruta comercial central dentro del nuevo mapa mundial que se va configurando. La firma del Acuerdo del Pacífico en mayo de este año, y en la misma ciudad de Lima, por parte de los Presidentes de México, Colombia, Perú y Chile, fue un triunfo de la política exterior de Washington. El objetivo es una "Sudamérica estadounidense en el Pacífico, otra Sudamérica brasileña en el Atlántico". Como explicaba en P/12 Darío Pignotti desde Brasilia, se trata de una "nueva geometría en ciernes, con el Mercosur y la Alianza del Pacífico situados en posiciones divergentes (...) Brasil es poco más que un pigmeo geopolítico en el Pacífico, y ese déficit de poder puede agravarse si gana vuelo el proyecto apadrinado por los gobiernos conservadores de Calderón, Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera y Alan García (...) Esto explica la inclinación hacia el candidato Ollanta Humala demostrada por el Partido de los Trabajadores (...) evidenciada por el gobierno de Rousseff, a través de Marco Aurelio García. “Para saber cuál es la vida futura de ese bloque (Alianza Pacífico) deberíamos esperar a las elecciones del 5 de junio en Perú; cualquier decisión tomada ahora tiene dos meses de validez”, planteó el funcionario brasileño, haciendo una apuesta casi explícita a que Humala, si vence, desande los pasos del saliente Alan García".
Reunido ayer con nuestra Presidenta, Humala ratificó la intención de acercar el Perú al Mercosur, avanzando "poco a poco a través de mecanismos de carácter político" "porque sabemos que en el área comercial Perú tiene suscritos más de una decena de Tratados de Libre Comercio (TLC) que chocarían con los sistemas arancelarios propios del Mercosur". La economía del Perú, creciendo a altas tasas, también es un escollo. La izquierda revolucionaria lo sabe: no se puede hacer una revolución si no es desde los escombros del régimen anterior; el Perú actual dista de tal estado de situación. Deberá ser con paciencia.
lunes, 6 de junio de 2011
Algunas conclusiones apresuradas sobre el triunfo de Humala

Anoche, en 678, sobre un informe que mostraba el ataque de los medios masivos contra los gobiernos populistas y de izquierda latinoamericanos, Daniel Filmus señalaba que esos medios venían de derrota en derrota. Citó los casos de Ecuador y Brasil. Puede sumar ahora el de Perú. La campaña mediática contra Humala fue feroz. Al margen: sigo a unos twitteros limeños y no hablaban de Ollanta con temor, sino con ese odio que sólo se puede comparar a nuestro gorilismo más recalcitrante.
A pesar del escaso margen (51,18% a 48,81% con el 86,6% de los votos escrutados - ONPE) Fuerza 2011, el fujimorismo, no salió a reclamar fraude electoral. Keiko además triunfó en los distritos costeros, y en Lima la elección también favoreció a Fujimori: 57,82% contra el 42,18% de Humala. En nuestro país, aún una diferencia del 22% para Cristina Fernández sobre Elisa Carrió, en primera vuelta, habilitó a la hoy diputada y a los medios de comunicación para una campaña de denuncias de fraude y "legitimidad segmentada". Es de esperar que, habiendo advertido que sería Humala quien podría desconocer un triunfo ante un resultado adverso, Keiko Fujimori no deslegitime el proceso electoral. Ya ayer, luego de los boca de urna, había dicho que si la ONPE confirmaba esos sondeos, rápidamente reconocería su derrota.
El eje del pacífico, integrado ahora por México, Colombia y Chile, ha perdido un importante eslabón con el triunfo del nacionalismo en Perú. Sobre todo si recordamos -como decía en lo de Goliardo- que cuando triunfaron Piñera en Chile, Santos en Colombia, Serra marchaba arriba en las encuestas brasileñas y Cobos lideraba las de imagen positiva en nuestro país, se hablaba de un giro a la derecha del continente. Ese giro no sólo no se dió sino que un país que está hoy todavía alineado con los intereses norteamericanos, le ha dado el triunfo a un candidato que, en los papeles, aparece como de signo contrario.
Humala, a pesar de su triunfo, deberá marchar con pies de plomo. Antes reformismo que revolución le permitirá -es mi impresión- intentar reconfigurar el mapa actual del Perú para, como dice, agregarle inclusión social al crecimiento económico. Ha hablado de un gobierno de concertación y habrá que esperar los nombres de su gabinete para encontrar pistas que permitan inferir la dirección del nuevo gobierno, que asumirá el 28 de julio de este año. Por lo pronto, ya El Comercio -denunciado por Mario Vargas Llosa por apoyar a Fujimori- empieza a marcarle la cancha. Esto relató del discurso que pronunció anoche Humala como virtual Presidente electo:
Humala recordó sus principales compromisos con el pueblo peruano. En este contexto, mencionó la promoción de las inversiones, la economía abierta de mercado y la consolidación del mercado interno.“Nosotros vamos a llevar la infraestructura para todas las escuelas, particularmente las rurales” mencionó al destacar el valor de la educación como instrumento de transformación. También prometió dar seguridad a los jóvenes para que se incorporen en el mercado laboral.
El líder de Gana Perú recordó también la ampliación del programa Juntos a 900 mil familias y la creación de “Cuna Más” para apoyar a las familias más necesitadas, especialmente a las madres solteras y trabajadoras.