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sábado, 25 de mayo de 2013

La década kirchnerista es menemista con DD.HH.

Sergio De Piero compara, en términos políticos, las décadas menemista y kirchnerista:

«...4) Apenas asumido Menem dedicó sus principales esfuerzos a destruir a sus adversarios políticos internos que habían constituido el triunvirato de la Renovación Peronista. Por una parte Carlos Grosso, intendente de Buenos Aires (salvo que alguno crea que fue el único corrupto de la historia argentina) lo vincularon a un escándalo de corrupción llamado la "escuela shopping". Renunció a su cargo y prácticamente desapareció de la política. Por la otra puso todos los recursos para que el plebiscito que apoyaría una reforma de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y habilitaba una reelección de Antonio Cafiero como gobernador, arrojara un resultado adverso al gobernador; y así sucedió, con la UCeDe y los medios con la campaña al hombro. Cuando su casa estaba en orden, comenzó a expandir las fronteras de anulación de otros candidatos: fue destituido Angelóz en Córdoba, también por un caso de corrupción; la razonable intervención de Catamarca, también rendía frutos para controlar a los Saadi. Recordar que logró deglutirse a la UCeDe y otros pequeños partidos de centro derecha provinciales...».

Creo que queda claro lo absolutamente monstruoso del kirchnerismo: ¡respeta las instituciones y el voto popular! Abominable.

Completo aquí:

http://eldotor.blogspot.com/2013/05/la-decada-y-la-politica.html

lunes, 23 de abril de 2012

¿Por qué justo ahora el kirchnerismo privatista expropia YPF? Argumentos para los Gerardos Morales de la patria


Hay que ponerle hard rock al asunto. Es difícil abordarlo desde el misticismo zen o la meditación trascendental deepakchoprista. Es que frente al acontecimiento histórico de la recuperación de YPF los argumentos expuestos en contra de la expropiación carecieron de sustancia. Fueron inútiles, tontos y hasta feos. El criterio estético puede ser importante. Para los que compran rúcula y no lechuga mantecosa en la verdulería, por ejemplo. O para los artistas no cooptados por el kirchnerismo cultural, como Darín. A quien el público español quiere mucho, por supuesto. Para el desprevenido, los argumentos contrariando la decisión englobaron el aspecto temporal (¿por qué ahora y no antes?), el ad-hominen (el kirchnerismo ayudó a privatizar YPF) y el republicano neoliberal que apela a la seguridad jurídica, las inversiones que se espantarán y el peligro de caerse del mundo, como si éste fuera una cuna y Argentina un recién nacido imposibilitado de subsistir sin el caritativo auxilio de los fondos especulativos. Aunque hayamos prescindido de ellos a partir de 2002 para crecer, igual, a tasas récords. Con inclusión social. Aunque falte. Porque la tendencia, en buena parte de ese mundo que no es cuna, es a un empeoramiento de las tasas de desempleo y de indicadores sociales varios. Al contrario de lo que ocurre en Argentina y Latinoamérica. Otro argumento, menor, fue el de la Kaja. A ese sólo basta mencionarlo lateralmente, porque el imaginario respecto al kirchnerismo/peronismo ya está instalado.

Una de las mejores críticas a las críticas que se le hacen al kirchnerismo respecto a YPF no vino precisamente del kirchnerismo. A ver, no fueron las huestes K las que mejor impugnaron los dardos en contra. Fue Daniel Pliner en LA NACION. De todas maneras, y acompañados de música cipaya y entreguista como Rocks, de Aerosmith (La Pesada de Billy Bond del rock norteamericano), ahondemos en las impugnaciones opositoras. Algo hemos aportado ya: la explicación de Norberto acerca de por qué la "discriminación" para con el pobre, pobre Repsol: era la manera para asegurar el control de la empresa con menos litigios y represalias (de la OMC, por ejemplo), ya que un tratado bilateral entre Argentina y España de 1992 habilita a nuestro país a la expropiación de las inversiones españolas y que el asiento de las demandas sean los tribunales argentinos. Tudo bom, tudo legal. Acérquenselo al senador Gerardo Morales o algún asesor, por favor. Es feo que siga pasando tantas vergüenzas.

¿Por qué ahora y no antes? Bueno, como dijo Kicillof, porque la revolución de Mayo fue en 1810 y no en 1808 o 1812: siempre existen los condicionantes. 2011 fue un año electoral, culminación de un primer periodo presidencial vivido en permanente clima electoral. El kirchnerismo estuvo contra las cuerdas entre 2008 y 2009. Pudo salir del rincón a las piñas, muchas veces (AFJPs, Ley de Medios), y con fintas y regates agotando a un oponente que tiraba piñas al aire, ciego y ahogado (AUH, crecimiento, matrimonio igualitario, una gran campaña electoral con el amor como leitmotiv). Recién ahora el oficialismo cuenta con el consenso, los votos ciudadanos y los votos del Congreso necesarios. Legitimidad revalidada y no segmentada. Gran momento gran de Carrió, ese. El argumento de la "Kaja" puede imbricarse, pero no puede ser tomado muy en serio cuando el viceministro de economía «reconoció que para la administración e inversión de YPF se van a utilizar los dividendos del año 2011 más los correspondientes a este año» y se espera el concurso de petroleras que quieren participar en las oportunidades de negocios que la expropiación y la exploración abren.

La estrategia mediática para contrarrestar la medida fue netamente defensiva, dirigida a su público adicto (a-dicto y dicto): una gran mayoría apoya la recuperación, y esa gran mayoría crece hacia el interior del país. Morales Solá habla de la «peor crisis internacional desde el default» y desmerece todas sus columnas anteriores: si ésta es la peor qué queda para la Cumbre de Mar del Plata de 2005, cuando le mojamos la oreja a Bush, o la reestatización de los aportes que manejaban las AFJPs. O las miles de advertencias de la SIP respecto a la libertad de expresión y las millones de apelaciones opositoras previas a la tiranía, diarquía, dictadura K, Ceaucescu y Hitler. ¿Eran todas pavadas y lo verdaderamente revolucionario viene ahora? ¡Qué alegría! Y una vez más lo decimos: los analistas mediáticos están sobrevalorados y sobre-pagados (ja), si quieren análisis en serio, la blogósfera. Por eso recomiendo enfáticamente que lean a mi amigo Aldo Jarma, quien escribió "Repsol: la historia del fracaso neoimperial español". Y que alguien le pague lo que le pagan a Alberto Fernández o Carlos Pagni, carajo. In-jus-ticia.


Queda sólo el ad-hominem: el kirchnerismo privatizador y el kirchnerismo reestatizador. Para contrariar a mi estimado Jorge Fernández Díaz, el kirchnerismo no era tal en 1992. En esos años el menemismo y las ideas neoliberales triunfaban no sólo en Argentina sino en el resto del mundo. Latinoamérica, patio trasero norteamericano, estaba plagado de "buenos alumnos": Fujimori, Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Carlos Andrés Pérez. Menem -el mejor de ellos- llegaba siempre primero a clases, con la manzana en el bolsillo para la maestra y las joyas de la abuela para el director. Y ahora votará a favor de la expropiación; porque a diferencia de Carrió, Estenssoro o Bullrich, tiene votantes; que están a favor de la expropiación. Y además es peronista, y sabe que el kirchnerismo es el peronismo hoy. Quizás sea una síntesis de los condicionamientos que los distintos contextos imponen, pero no lo disculpa: fue quien llevó más lejos la ola neoliberal en el subcontinente y no sólo no se atrevió a desafiar al partido del Mercado sino que se asoció a él. Y lo benefició directamente en detrimento del pueblo peronista: sus aliados fundamentales fueron los sectores medios-altos y el establishment. El kirchnerismo, entonces, no era tal en los '90. Era sí, una voz disonante dentro del peronismo. Y no afuera, como el Grupo de los Ocho. Entonces, una cosa es juzgar a Néstor Kirchner, gobernador de una provincia con problemas fiscales, y otra a Kirchner presidente o Cristina presidenta de un país que, cuando entiende que las circunstancias nacionales (e internacionales, con una España con menor gravitación y con graves problemas económicos y sociales) son las adecuadas, decide avanzar en dirección clara hacia un horizonte de mayor autonomía nacional. Algo aceptado hasta por España misma, que ahora aboga por un «arreglo amistoso». Traducido al futbolandés: no quieren ser goleados y con el empate se conforman.

jueves, 29 de diciembre de 2011

A diez años de diciembre de 2001

Ahora que se acaba diciembre, y antes de que empiece enero, quiero referirme a los recuentos que pude ver hace una semana, casi, acerca de los acontecimientos traumáticos del 19 y 20 de diciembre de 2001. Pude leer y ver muchos informes, notas, editoriales, hablando de aquellas jornadas. Como una patriada del pueblo, como un ejemplo del accionar de un Estado represor, como momento de quiebre del Estado neoliberal. En este último punto es que noté un déficit: mucha descripción y poca argumentación. Como si las imágenes sangrientas, los recuerdos cruentos, sirvieran para poner en perspectiva las resultados que el Consenso de Washington deliberadamente buscó. Sirven, claro, pero si a esa perspectiva no le agregamos el prolegómeno, el pródromo, el cuadro nunca estará completo.

Llegamos a diciembre de 2001 no solamente por la inoperancia de un durmiente De la Rúa (tal es la teoría que desde la derecha quisieron hacernos creer para individualizar el fracaso en una persona y no en la receta): su gobierno estaba repleto de economistas del palo mercadista y bancario: Machinea, Rodríguez Giavarini, Llach, López Murphy, Colombo y, finalmente -como dijo en ese momento el por entonces Presidente-, Cavallo para hacerse cargo de la economía del país. Si llegamos a ese final es porque antes transitamos un largo, largo camino, que tuvo como primer conductor a Martínez de Hoz y la dictadura de Videla y sus secuaces y a Menem y el peronismo menemista (hay que hacerse cargo de esa herencia) como quienes más exitosamente llevaron adelante la fórmula, ya en democracia.

Gente linda...

Flexibilidad laboral, la convertibilidad como un dogma, apertura indiscriminada de las fronteras, capitalismo financiero especulativo, la inversión pública considerada como "gasto", endeudamiento, cierre de fábricas, comercios, entrega de recursos estratégicos en privatizaciones, cierre de ferrocarriles y la perdida de millones de puestos de trabajos para generar una masa de excluídos que presionaran salarios a la baja. Los sindicatos en coma 3, o la mayoría participando de lo que se conoció como fiesta menemista y la prensa, mientras tanto, preocupada por lo cosmético (la corrupción o las coimas) en lugar de señalar los aspectos estructurales. Miraban el dedo y no la luna, o hacían lo que les convenía hacer. El Presidente, como el manual republicano e institucionalista reclama ahora, "delegaba" la economía a la mano invisible del Mercado y la "pizza con champán" era el eslogan para caracterizar a una clase política que les entregaba el país a las corporaciones (nacionales y extranjeras) y entregaba a la vez su propia reputación al lodo de la historia.

Estuvimos a la vuelta de la esquina de la dolarización (y en la Unión Europea pueden observar los riesgos de ceder la soberanía monetaria) y de entregar soberanía territorial y política total, gracias a la idea (no recuerdo quién la expresó) de un gobierno de tecnócratas extranjeros para evitar los "vicios" de la política vernácula. Para explicar todo ello podemos apelar a la caída del Muro y el triunfo del "relato" fukuyamista del fin de la Historia. En nuestro país esto adquirió la fórmula del realismo periférico, teoría que el ahora realista periférico latinoamericano, Carlos Escudé, definía por aquellos años así: "las políticas que generan costos para la población son inmorales. Para un país periférico, vulnerable, empobrecido y poco estratégico para los intereses vitales de las potencias centrales, la única política exterior moral es aquella que reduce los costos y riesgos de costos eventuales, maximiza beneficios y, por sobre todo, atrae inversiones y baja las tasas de riesgo-país". Pudimos ver que este realismo mágico noventista no redujo costos, maximizó beneficio para pocos, atrajo fondos especulativos y valoró a la tasa de riesgo-país por encima de las tasas de desempleo e indigencia. Todo esto determinó, luego, la eclosión económica, social y política a la que ahora miramos como si hubiera ocurrido hace mucho tiempo. No fue hace tanto.

* El profe Quesada también se refirió a esto aquí"...La culpa del fracaso en todo caso era para ellos de la corrupción, de la ineficacia al ejecutar las políticas, de desavenencias internas, pero nunca del modelo neo liberal -el del endeudamiento sin fin y del desguace del Estado- que nos gobernaba desde 1976 y que lo continuaba haciendo a pesar de llevar más de quince años de democracia..."

jueves, 15 de septiembre de 2011

Historia contraFuck!tica 2: los modelos en pugna en 2003


Como continuación de esta entrada, viene esta. Para seguir imaginando el derrotero (expresión acertada) que hubiera recorrido nuestro país si en 2003 no hubiera sido Kirchner sino Menem -o López Murphy- el ganador.

Como disgresión -y a manera de confirmación, como si hiciera falta-, esta nota que linkea el Payaso Barricada, de un periodista del diario El Litoral, opositor, que reconoce la coherencia de Kirchner pre y post 25 de mayo de 2003:

"...en el 2002, sin ninguna esperanza real o efectiva de ser presidente, Kirchner decía lo mismo que luego repetiría desde el poder. Se podrá estar a favor o en contra de sus iniciativas políticas y de su estilo directo y confrontativo, pero lo que esa vieja entrevista viene a demostrar es que no se le puede negar coherencia.

Uno de sus ejes argumentativos fue la crítica al modelo económico neoliberal y la necesidad de desarrollar una política económica que atienda al mercado interno y apuntale a las empresas nacionales. Reivindicó su condición de keynesiano..."

A continuación una comparativa de las plataformas de Menem y Kirchner:


Una nueva disgresión: siempre me resultó interesante cómo Kirchner pudo sortear una posible encerrona por parte de lo que se había dado en llamar la Liga de Gobernadores que, debido a la disputa entre duhaldistas y menemistas dentro del peronismo, se había aglutinado como un polo de poder. Kirchner, en el ejercicio de la Presidencia, puenteó a los gobernadores e hizo que los aportes llegaran directamente a los municipios. Sirvió para algunas cosas, entre ellas la reconstrucción de la autoridad presidencial. Sigamos:


Qué manera de cumplir, el Pingüino, ¿eh? En el debe: reactivación de los ferrocarriles (que volvieron pero... no tanto), la reformulación del sistema impositivo y un sistema educativo federal. Sobre esto último: un excelente post en la Mesa de Autoayuda K.

Acá, las plataformas aún más detalladas. Casi que provoca miedo leer que Menem proponía:

  • Facilitar la contratación de trabajadores en el sector privado mediante la eliminación de los impuestos distorsivos (más flexibilización laboral).
  • Apertura de la banca pública al capital privado, con capital en la Bolsa y una acción de oro estatal (más privatizaciones).
  • Sectores beneficiados: sector financiero, bancos y multinacionales.

* La expresión "contraFuck!tica" bajo copyright de Néstor, de Kirchnerismo Explícito.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Un ejercicio de historia contrafáctica: Menem, López Murphy o Carrió 2003

Los comentarios de Nando Bonatto e Iris, en el post anterior, me dispararon la pregunta: ¿qué hubiera ocurrido si en 2003, en lugar de Kirchner, hubiera sido otro el Presidente elegido? Porque ya parece un lugar común hablar de la suerte que tuvimos de que fuera Néstor el emergente (aunque yo prefiero pensar que la suerte, más bien, fue posterior a la construcción de una alternativa política al modelo neoliberal) pero, ¿y si hubiera sido otro el candidato ganador?

No descartemos de antemano una tercera presidencia del riojano más famoso (Ramón Díaz decía ser el segundo). Si bien Souto, de La Ese, su publicista por entonces, reconoce que el objetivo para la campaña era: "Liderar con nuestro candidato la primera vuelta de las elecciones por una diferencia que nos permita hacer un buen ballotage, y que le permita a Menem retener una cuota de poder importante en el Congreso y ante la sociedad", sería arriesgado sentenciar que Menem hubiera perdido el ballotage contra un candidato no peronista: la gobernabilidad, por entonces, era un valor que cotizaba muy alto. Pensar qué hubiera hecho como Presidente a partir de 2003 no es difícil: lo conocimos de cerca y durante diez años. De todas maneras, aquí un resumen de su plataforma de 2003:

....reforma política para bajar el gasto público, dos raciones diarias de comida para los indigentes, fuertes medidas de seguridad ("Incluyendo, les guste o no, la participación de las Fuerzas Armadas donde sea necesario", según aclaró), reforzar la "alianza estratégica" con EE.UU., rebajas impositivas al consumo y al empleo, entre otras...

Neoliberalismo al palo. El mismo que nos había cimentado el camino a diciembre de 2001. Su plan, más detallado, incluía "unicameralidad", "regionalización" del país para reducir costos, la baja de la imputabilidad de los menores a los 14 años y represión ("La calle será un lugar de convivencia y dejará de ser tierra de nadie").


Nada muy distinto a lo propuesto por Ricardo López Murphy, quien fuera ampliamente apoyado por el establishment en las semanas previas al 27 de abril de ese año; y por ello, pese a haber sido el ministro de economía que duró tan sólo dos semanas en el cargo luego de proponer duros recortes, consiguió un inquietante tercer lugar en esas elecciones. Intentó, el Bulldog, capitalizar el voto radical y el voto de la derecha que prefería una opción más republicana que la representada por Menem. Tuvo éxito en su estrategia pero no le alcanzó. Rescatemos estas palabras del candidato del radicalismo, establecedor del índice Moreau (que bien podría haber sido utilizado como piso proscriptivo en la recientes Primarias): "Menem y López Murphy juegan en el mismo equipo, llevan la camiseta de Bush y la de la especulación financiera". La represión de la protesta social, el ajuste fiscal y apelaciones a la institucionalidad republicana fueron los caballitos de batalla de López Murphy. Algunas de sus definiciones en economía comprendían:

...La liberación total a las restricciones cambiarias, con un tipo de cambio flotante, sin intervención del Banco Central. La reducción gradual de tres impuestos: retenciones a las exportaciones, las contribuciones patronales y el impuesto al cheque (bajarían la alícuota de 0,6% a 0,15% y lo cobrarían a cuenta de otros impuestos). Un redireccionamiento de los destinatarios de los actuales planes Jefas y Jefes de Hogar, hacia niños y adolescentes. [una buena...] El aumento gradual de las tarifas de los servicios, escalonado a dos años. También plantean renegociar la deuda pública argentina sin aplicar ninguna clase de quita, pero a cambio de reducir drásticamente las tasas de interés, así como de estirar los vencimientos a plazos que podrían llegar a 30 años...

Condenó el cambio de voto respecto a Cuba en la ONU (pasamos de la condena a la abstención, por si no lo recuerdan) y, como nota de color, tuvo el apoyo de Mirtha Legrand (¡uy!) y de dos intelectuales: Kovadloff y Marcos Aguinis (¿y el espíritu crítico del inteletual, muy inteligente?).

Respecto a Carrió, casi que podría decirles que imaginar un posible gobierno suyo puede conducir al manicomio. En 2003 todavía militaba en un ARI de centroizquierda. Al poco tiempo, cuando Kirchner ocupó ese lugar, rompió y fundó la derechista Coalición Cívica.

Podemos hacer un resumen; como luego, existían dos opciones en esas elecciones: una desarrollista, encarnada en el duhaldo-lavagnismo (a la que Kirchner le sumaría lo nacional y popular), y la propuesta de los candidatos que se referenciaban en el establishment antes que identificarse con las necesidades del pueblo. Menem y López Murphy proponían ortodoxia económica, liberalidad del comercio, ajuste con descarga de sus consecuencias sobre la base de la pirámide social, criminalización y represión del conflicto social (con participación, una vez más, de las FF.AA. en el frente interno) y una política exterior proimperialista, alineada con EE.UU. antes que con el bloque regional que, por entonces, era sólo el Mercosur.

No es difícil imaginar entonces que la Corte Suprema no hubiera registrado cambios, que los cuadros de los genocidas continuarían colgados, que no hubiera existido quita de la deuda, que la subordinación a los dictados del FMI sería la regla, que Argentina hubiera participado gustosa en el ALCA, impidiendo la consolidación de una propuesta latinoamericana, que Clarín seguiría siendo el cuco que pone y saca Presidentes, que continuaría la preminencia del sector especulativo financiero sobre la sustitución de importaciones. Quizás podríamos mirar hacia Colombia para aventurar las posibles consecuencias del alineamiento externo: no sería descabellado imaginar bases militares norteamericanas en nuestro territorio. Nadie pediría ponernos de acuerdo en 4 o 5 cosas como políticas de estado a largo plazo, porque el pliego que José Claudio Escribano le presentó a Kirchner hubiera sido aceptado sin ninguna vergüenza.

En definitiva, los costos de la crisis hubieran sido socializados -es decir, descargados sobre la espalda de los trabajadores, con la consecuente pérdida de derechos, menor consumo proteico y acceso a la salud y educación- y el consenso continuaría siendo que el Estado no debe intervenir en Economía y que debe regir la mano invisible del Mercado. Podríamos seguir imaginando, pero una pesadilla por vez es suficiente.

viernes, 10 de junio de 2011

Menem: el horror...

No estoy seguro por qué pero vengo encontrando, de manera recurrente, la cita de Apocalypse Now: "el horror...". Quizás sea el radicalismo corriéndose a la derecha y atrás de De Narváez [offtopic: esperaban que De Narváez aglutinara al peronismo bonaerense luego de derrotar a Kirchner. Encolumnó al radicalismo en su lugar. Para pensar (?)] o el presente lastimoso del Clú Atlético River Plei. En fin, que puedo usar la frase para referirme a Carlos Saúl: "el horror..." de la década neoliberal.

Luciano de Desierto de Ideas escribe muy bien. Desde esa capacidad para los giros lingüísticos hace más digeribles -por lo menos para mí- algunos planteos que transgreden cierto espíritu progresista que sobrevuela la blogósfera nacional y popular. Y quien haya leído este blog a fines del año pasado sabrá que el término progresista significa -para este bloguero rentado- más bien poco. O no todo lo que significa para quienes se consideran progresistas. Pero igual los quiero, tontis. Besitos.

¿Qué dice Luciano? Pueden leerlo acá pero, básicamente, el planteo que hace es que hay sectores progresistas -y peronistas también, ¿por qué no?- que no comprenden y aprehenden el menemismo. A los '90. Dice "que si no reinterpretan al menemismo, el kirchnerismo va a chocar la calesita de su propio “relato”, y lo que quede en la superficie será una cosmovisión frepaso-lanatista balbuceante, inofensiva y fuertemente estigmatizante de lo que fue la relación entre el Estado y la economía desde 1989 hasta hoy. Y si esta larga etapa no puede ser leída (como dicen los compañeros Santiago Llach y Carlos Corach) como una constelación realista de continuidades entre menemismo y kirchnerismo para fraguar el orden democrático al estilo peronista según los reclamos de cada época, difícilmente se pueda leer el pedido social para la década entrante".

O sea: hay que entender que menemismo y kirchnerismo tienen puntos en común.

Aceptado. Hay continuidades. Pero como decía en este post: una cosa es el movimiento peronista y otra distinta las fuerzas que lo impulsan. Es en ese sentido en que hay una ruptura entre el kirchnerismo y el menemismo. Porque, ¿es sólamente el consenso que exista hacia el interior de las fuerzas sociales, las masas (los "reclamos de cada época")?. ¿O también debe considerarse el liderazgo que ejerce un Conductor para movilizar a esas fuerzas en la dirección que él y quienes lo rodean consideren más conveniente? Se mezclan, se mixturan. Menem abrazó el Consenso de Washington. Fue la época histórica que le y nos tocó vivir, pero lo hizo desde la asimilación total del fin de la historia fukuyamista (es para Sarlo que lo lee por interné). A Kirchner le tocó, en cambio, levantar al país luego de la caída estrepitosa de ese consenso. Y adscribió a su época, populista, latinoamericana, nacional. Pero, aún desde un manejo heterodoxo de la economía, supo conseguir resultados que fueron siempre quimeras para la ortodoxia liberal. Kirchner, además, fue Kirchner. No Chávez ni tampoco Lula. Menem, en cambio, quiso -y lo consiguió por un tiempo- que una gran mayoría creyera ser rubia, alta, de ojos celestes y primermundistas.

Colonizados los que se regocijan con estas fotos... ¿Y los que reniegan...?

Veamos: una crítica común al menemismo es el "Estado ausente"; versus el Estado presente kirchnerista, por supuesto. Disiento. El Estado durante los '90 estaba presente, tenía músculo, pero direccionado en un sentido contrario del actual. Menem conjuró el peligro del Partido Militar, dice Luciano. Y Kirchner el peligro del Partido del Mercado. Pero Menem formaba parte de ese partido del Mercado, y eso permitió gozar de una estabilidad económica que fue pan para muchos pero también hambre para muchos más. Y fue el Estado -y el peronismo- los que supieron disciplinar, mediante el relato también, ¿cómo que no?, a quienes iban quedado a la deriva, excluidos. Era el sistema pero no había otro sistema. A comerla, diría Francella.

En ese sentido entiendo la crítica de Daniel: ¿qué tienen que ver liberalismo y peronismo? Y, una respuesta podría ser que el peronismo fue neoliberal durante la presidencia de Menem. Pero Latinoamérica también fue neoliberal durante esos años. Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso en Brasil, Fujimori en Perú, la Concertación en Chile y Sánchez de Losada en Bolivia fueron todos alumnos del Fondo Monetario.

Decía además, en lo de mi amigo Daniel, que si no hubiera sido el peronismo hubiera sido quizás el radicalismo el que transitara el camino del Consenso. Angeloz en el '89 hablaba del "lápiz rojo". Y no, no era una invitación al comunismo que se derrumbaba sino a un brutal ajuste. El radicalismo, de la mano de Terragno y sus ideas para La Argentina del Siglo XXI, quería ya privatizar capital estatal, adscribiendo también a las ideas dominantes de la época. Esos "reclamos". ¿Adónde está El Poder en esos reclamos?, podría preguntar con razón Forster.

Cerremos. Menem es el horror del fallido Consenso de Washington -los cucos son necesarios en cualquier relato- pero no sólo eso: representa, además, en clave setentista, la aceptación de paradigmas impuestos desde la centralidad. Menem también miró al mundo de manera centrípeta, basado en su Realismo Periférico. Y también respecto a esa mirada hay un quiebre que imposibilita enlazar al menemismo con el kirchnerismo. Aunque Corach piense que son lo mismo. Porque no sólo el peronismo actual debe comprender a Menem: también el peronismo noventista debe aprehender la experiencia kirchnerista.

miércoles, 1 de junio de 2011

Conmigo no, Corach II: analizando el peronismo que no entiende Beatriz


Viene del post anterior. Sigamos roband... digo, extrayendo algunas conclusiones de esa entrevista de Fontevecchia a Carlos Corach. Ponete colorada (maoísta) de envidia, Sarlo.
Sobre el peronismo, la frase más picante de la entrevista:

—¿Qué era el menemismo?

—El menemismo era lo que hoy es el kirchnerismo. [agrego yo: ¡chan!] En la valoración política del peronismo, el presidente es siempre jefe y el que genera un movimiento...

Está muy bien. Es una descripción del movimiento, pero no de las fuerzas que lo impulsan. ¿Da lo mismo si va para un lado o para el otro? Evidentemente no. Ya con Duhalde, en el '99, una parte del peronismo quería dejar de descansar en la convertibilidad. Ok, me dirán que era una lucha por el control del aparato, pero a fines prácticos triunfó Menem. Si hubiera ganado Duhalde, quizás -sólo quizás- la salida de la convertibilidad hubiera sido menos traumática (y difícilmente el peronismo hubiera virado tan hacia la izquierda). Menem, por el contrario, fue funcional a su criatura, su legado -el que Corach todavía defiende, como vamos a leer más adelante-, y jugó fuerte en contra de Duhalde y a favor de la Alianza, que mantendría el modelo consensuado en Washington con un barniz de "seriedad".

Disgresión. Respecto a Carlos Saúl pensaba, antes del fin de semana, en la elección de La Rioja y el vínculo de Beder Herrera con Menem. Y justo encontré esta entrevista del '94 a Jorge Abelardo Ramos (en lo de Gonzalo FK) en la que el por entonces embajador del Carlo' de Anihiaco se refiere a la campaña mediática del momento contra Menem:

-¿Qué sentido tiene, a su juicio, esta campaña contra el Presidente?

-Quieren impedir su reelección, si es que no pueden hacerle un juicio político y desembarazarse de Menem ahora mismo. En realidad, hasta los empresarios norteamericanos, según Toledo, no está de acuerdo con la Reforma de la Constitución. Tanto la rosca nacional como extranjera, juzgan que Menem ya ha cumplido su misión y debe irse. Están de acuerdo con la desregulación, con la apertura y las privatizaciones, pero no con el Presidente. (...) de todos Menem es la personificación de millones de votos peronistas. Actúa a la defensiva, en un cuadro mundial y nacional desfavorable. La rosca cree llegado el momento de establecer un gobierno "serio".

-¿ Y cuál sería ese gobierno serio?

- (...) En nuestros días, un gobierno compatible, por ejemplo, entre Bordón y Roberto Alemann, sería satisfactorio para el desguace final del Estado y el nacimiento de un Estado antisocial implacable al estilo del soñado por Herbert Spencer...

Justo Ramos, un zurdo hecho y... ¿zurdo? defendiendo a Menem. Pero mi intención es tratar de abarcar el cuadro más grande: el establishment consiguió desembarazarse del peronismo -por entonces menemista- y colocar un gobierno "serio" personificado en la Alianza delarruísta. No funcionó. Entendieron que el peronismo es el partido capaz de garantizar gobernabilidad y por eso luego, antes que con la UCR, Alfonsín y Cobos, Magnetto cenó con los que se decían peronistas y federales. Así que cuando Kirchner alertaba, en 2009, contra un retorno a los '90, era una advertencia no sólo para los votantes sino también para los peronistas que pudieran ver con ojos amables el entrismo denarvaeísta en la Provincia de Buenos Aires.

Demasiado largo para disgresión. Volvamos a Corach (malo, malísimo, ram):

...¿Por qué se estigmatiza de menemismo después de caído Menem? Porque la intención era encapsular un conjunto de dirigentes peronistas y eliminarlos en función de que pertenecieron al menemismo. Pero no por eliminar a fulano o mengano, sino por liquidar la estructura ideológica que Menem había incorporado al peronismo. El produce un giro copernicano en el pensamiento económico y social del peronismo...

Uf, por lo menos lo reconoce. Al giro copernicano, digo. Económico y social. Alejado, alejadísimo de los postulados del primer y segundo peronismo. Pero inscripto, ojo, en la lógica de la época: "pasaba en todo el mundo" -dice Vladimiro en la entrevista-. La experiencia de haber comprado lo que pasa "en el mundo", en "los países serios", es lo que nos permite, humildemente y con dolor, decir que Irlanda, Grecia y España compran problemas al seguir comprando las recetas de ajuste que les venden. Como un buzón. A nosotros nos sirvió para entender que la heterodoxia no es mala palabra, que no hay necesidad alguna de volver a comprar recetas. Por lo de una Argentina económicamente libre y políticamente soberana que le permita aspirar a ser socialmente justa, ¿no General?

—¿El Frente para la Victoria fue un intento de construir un posperonismo?

—Hay un punto de inflexión en la construcción política de la Argentina que es la presidencia de Duhalde y el Congreso del peronismo, donde, a instancias de Duhalde, para bloquear un eventual triunfo de Menem, autoriza a que los peronistas representen a quien quieran. El kirchnerismo construye lo que llamaron el FpV. Es una respuesta a una situación especial, porque si eso no hubiera ocurrido, habría sido el PJ el instrumento electoral con el que hubiera ganado la interna, como lo fue de Menem cuando le gana a Antonio Cafiero.

Interesante. Siempre se dice que Menem hubiera ganado esa interna. Corach dice que no, que la hubiera ganado Kirchner con el PJ (bonaerense y duhaldista) como instrumento electoral. Que la legitimidad de la que gozó Menem, luego de su victoria sobre Cafiero, hubiera sido la legitimidad de Kirchner de cara a las elecciones generales de 2003. La hipótesis, entonces, es que Duhalde, mediante esta ingeniería electoral (trasladar la interna a la general), se aseguró dos cosas: el triunfo sobre Menem y que Kirchner no pudiera capitalizar esta fuerza fundacional. En otros términos: que siguiera dependiendo de él. Kirchner tuvo que esperar a 2005 para desafiarlo y vencerlo, en lo que podríamos denominar la interna del peronismo que terminó por configurar su cara actual. Ese triunfo de Cristina sobre Chiche Duhalde, del que renegaba José Pablo Feinmann, fue el que posibilitó la "peronización" posterior en 2006/2007. O la kirchnerización del peronismo, como les guste más.

Quizás haya una tercera parte...

domingo, 13 de marzo de 2011

Telepolítica e Immanuel Kant

Los debates televisados entre John F. Kennedy y Richard Nixon, en 1960, revolucionaron las campañas electorales e inauguraron la "videopolítica" actual. El neologismo crítico pertenece al politólogo Giovanni Sartori y describe el maridaje entre la política y la televisión, cuyo prefijo "tele" significa "distancia", aunque en verdad el fenómeno ilusiona al "acercar" al político con el público (...)

Comenzado el siglo XX, la tendencia en Estados Unidos fue (con)fundir la propaganda política con las técnicas del estudio de mercado y las formas publicitarias de artículos de consumo (...)

hubo que adaptarse a la lógica de los tiempos de los nuevos medios electrónicos, que no toleran el silencio en una entrevista. Las respuestas deben ser rápidas y hay que "hacer goles" enseguida: la inmediatez, sin tiempo para la reflexión propia del pensar. Crear o cambiar percepciones en el corto plazo. Gobernar ya es otro problema.

(...) Desde la ciencia política, la telepolítica parece favorecer más a la democracia plebiscitaria que a la representativa. O a la "política espectáculo", sin que esto sea necesariamente peyorativo: siempre dependerá de la calidad del espectáculo...

Carlos Campolongo: La era de la telepolítica





Mauricio Macri recorre un camino que ya ha sido recorrido, sigue huellas que otros pies forjaron antes y recomendaciones que también antes fueron dadas. La telepolítica al gobierno, la originalidad al tacho de basura.

Ahora yo digo: el hombre, y en general todo ser racional existe como fin en sí mismo, no sólo como medio para usos cualesquiera de esta o aquella voluntad

Immanuel Kant: Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Capítulo Segundo

A propósito del tema, esta película: My Sister's Keeper. Acá el link.

jueves, 6 de mayo de 2010

Cavallo: oops... I did it again!

...I played with your heart. Got lost in the game. Oh, baby baby...

Perdón.

Domingo Cavallo, futuro Canciller del por entonces electo presidente "la Rata de Aniiaco":

...fue a Washington para convencer a sus interlocutores de que no temieran más al caudillo riojano que subía en las encuestas, y que dejaran de prestar al gobierno (de Alfonsín) en aprietos...*

Parece que al ex superministro todavía le quedan algunos reflejos y ayer pude leer esto en el Olé:

Corralito en Núñez

A River le pasan todas: un grupo estadounidense decidió no invertir en el club por los consejos de Cavallo. Se buscan Domingos más felices.

Gracias, Mingo. Seguí aconsejándole a Grecia cómo salir de la crisis:

El ex ministro de Economía de Carlos Menem y de la Alianza sostuvo que Grecia debería realizar una "reestructuración ordenada de la deuda" y aplicar un importante recorte de gastos para recuperar la solvencia perdida.

Lindo caballito...

Acá el compañero Gringoviejo propone juntar firmas para solicitarle al próximo gobierno británico que nombren a Domingo Felipe como ministro de Economía. Nos sumamos.

* extraído del libro "Raúl Alfonsín, la democracia a pesar de todo", de McAdam, Sukup y Katiz. Pág. 227.

jueves, 8 de abril de 2010

Hay que llevar a Menem de la oreja

Ante un nuevo faltazo del Carlo de Aniiaco y otra fallida convocatoria del Grupo de los 37 Opositores del Senado que Ganaron en Junio del Año Pasado porque La Gente se cansó de la Prepotencia:

El senador Gerardo Morales solicitó que se tome lista de los ausentes y se apliquen los artículos 27 y 28 del reglamento de la Cámara que establecen sanciones a las dietas de los Senadores que no concurren al recinto y hasta contempla la posibilidad de hacerlos comparecer por la fuerza pública.

Esta sería la idea de Morales:

El Carlo gritaría: "don´t tase me, hermanitu querido!".

Desde acá podemos proponer cosas peores para Carlos y por razones mucho más valederas que un faltazo al Senado. Aparte... ¡la de crisis energética que se hubiera armado si le aplicaban la Taser al filántropo colombiano De Narváez cada vez que faltó a las votaciones en Diputados! (ya que se encuentra combatiendo la Inseguridad y el Presentismo desde 2006, 2007, 2008 y 2009)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Apuntes Bicentenarios: Neoliberalismo y Mariano Moreno

Un par de posts atrás decía que la pelea que se viene dando es entre dos modelos de país. Y que el plan del Grupo A, sea quien sea su representante final, es neoliberalismo al palo: reinsertanos en un Mundo que ya no existe como antes y seguir recetas que se probaron equivocadas.

Como se habrán dado cuenta aquellos lectores perspicaces, porque soy sutil como bebé con pañal cargado, para quien esto escribe el Neoliberalismo es un arma cargada apuntando a la cabeza de los que menos tienen. No descreo del Capitalismo. No adscribo a la Patria Socialista en los términos revolucionarios que se le daba al término y que no se si aún conserva; pero si a un Capitalismo Humano. Si a un Estado presente articulando la voracidad del Mercado en defensa de aquellos a los que éste quiere someter como rehenes. La política no es necesaria para los que tienen el Poder, sí para los desprotegidos del Sistema. En fin, es un debate, filosófico casi, que no estoy ni cerca en condiciones de dar.

Pero es un debate antiguo. Ya en la época de la Colonia, ahora que estamos cerca del Bicentenario y podemos mirarlo con una perspectiva particular, se discutía la libertad que tenía que poseer el Mercado y los peligros que la apertura comercial irrestricta representaba para el Virreinato.

La discusión, que estaba zanjada a favor del Mercado (Argentina Granero del Mundo) en épocas del Primer Centenario, se está dando ahora nuevamente y la Derecha aparece con posibilidades reales, por primera vez, de legitimarse en elecciones democráticas y acceder también al Poder Formal del país.

Quiero acercarles unos párrafos del libro Filosofía y Nación de José Pablo Feinmann, el cual recomiendo como lectura amena y esclarecedora sobre muchos puntos de nuestra Historia que nos cuentan, por decirlo educadamente, torcida:

Primer Estudio: La razón iluminista y la revolución de Mayo

Hubo dos invasiones extranjeras (nota: las inglesas) y hubo dos heroicos triunfos basados en la decidida participación de los sectores populares: la Corona española comienza ya a sospechar el alto costo de su victoria sobre el invasor británico. (pág. 25)

Habían encontrado los astutos políticos británicos la clave ideal para el dominio de las colonias hispanoamericanas... ...Reflejo de este plan fue el proyecto de monarquía constitucional en el Plata al que adhirieron hombres como Pueyrredón, Belgrano, Castelli, Alberti, Yrigoyen y Vieytes (pag. 26)

(Mariano Moreno) se transforma en el hombre de confianza de los sectores comerciales británicos afincados en el Plata... ...Una súbita pasión por la legalidad se apoder de estos sagaces comerciantes: lejos de intentar colocar sus productos según la usanza habitual, tolerada y fácilmente instrumentable del contrabando, solicitan a Cisneros... ...autorización para desembarcar sus productos respetando todas las condiciones establecidas por la plaza... Económicamente, un desembolso que con facilidad evitaría el contrabando; pero políticamente, una inteligente medida tendiente a conseguir la apertura del puerto de Buenos Aires al comercio inglés. Pues son conocidos los planes del Foreing Office que reemplazaron al intento de conquista armada abortado por los españos y criollos: no penetrar como soldados sino como mercaderes.

Es lo que proponen los agentes de Dillon & Cía... ...pues los brasileños (adviértalo usted, señor Virrey) no ponen trabas a la mano invisible del libre comercio y disfrutan así de suculentas rentas aduaneras.

Económicamente, el Virreinato constituía una entidad autosuficiente y en desarrollo, gozando sus artesanías interiores del indirecto proteccionismo con que las beneficiaba el monopolio español. Financieramente, la administración Cisneros enfrentaba problemas de consideración...

Cisneros no quiere cargar con la entera responsabilidad de la cuestión: el 20 de agosto (1809) remite al Cabildo y al Consulado copia del petitorio de Dillan & Cía... ...algunas sugerencias hace: que nadie dude que los aranceles de las manufacturas británicas habrán de ayudar a solucionar las penurias del erario y que nadie deje de tener en cuenta que Inglaterra es, decididamente, "una nación amiga y aliada".

Pero la cuestión no es tan sencilla. El 4 de setiembre, el Consulado, a través de su síndico suplente Manuel Gregorio Yañiz, ofrece una respuesta categórica: no al librecambio. Y por varios motivos:

1º) la medida implicará una exagerada injerencia Británica en los asuntos de la colonia: "si ahora se tropieza el inglés a vuelta de cada esquina, luego llegará el caso de que nos echen de nuestras casas, como se dice que está sucediendo en el Janeiro";

2º) se equivocan quienes piensan que el librecambio determinará la baratura de los productos del mercado interno: "es un error que la baratura sea benéfica a la patria. No lo es efectivamente cuando ésta procede de la ruina del comercio (...) Los ingleses no traerán casas hechas porque no caben en sus buques, pero traerán botas, zapatos, ropa hecha, clavos, herraduras, alcayatas, rejas, argollas, frenos, espuelas, estribos y hasta mucha parte de carpinterá y ¿qué les quedará entonces a nuestros artesanos?";

3º) el librecambio arrastrará a las artesanías e industrias de la colonia a una competencia desigual y ruinosa: "sería temeridad querer equilibrar la industria americana con la inglesa (...) por consiguiente arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud innumerable de hombres y mujeres que se mantiene con sus hilados y tejidos, en forma que dondequiera que se mire no será mas que desolación y miseria".

En acuerdo con Yañiz se pronuncia tabién Miguel Fernández de Agüero como apoderado del Real Consulado y Universidad de Cargadores a Indias de Cádiz.

Estos conocidos textos de Yañiz y Agüero deben ser adecuadamente valorados. Es cierto que responden a los intereses monopolistas, pero tampoco puede dejar de advertirse en ellos una aguda defensa de las necesidades de la provincias del Virreinato. (pág. 29, 30, 31 y 32)

Repito: ya en la época de la Colonia se advertía el peligro del librecomercio irrestricto. Del neoliberalismo que todavía no existía o no era llamado como tal. Faltaba mucho para que se reunieran a Consensuar en Washington, ahora que está nuevamente de moda el "Consenso".

No digo que el país no debía modernizarse durante los 90s. Era necesario. Pero seguramente había formas menos entreguistas de encarar el proceso que las relaciones carnales con el Imperio.

Advierta que nuevamente quieren llevarnos por esa senda. Advierta que quieren ajustar, "achicar el Estado para que se agrande la Nación" (lo decía Menem y lo dicen ahora De Narváez y Cobos junto a la UCR). Advierta que hablan de reprivatizar (lo hizo Menem con Dromi y Alsogaray y lo quiere volver a hacer Macri). Advierta que conocemos adónde nos lleva ese camino que termina, tarde o temprano, en diciembre de 2001.

martes, 3 de noviembre de 2009

Chupate este Capitalismo

Hoy al post lo hacen Naomi Klein y Alfonso Cuarón.

El siguiente es un corto realizado por los arriba mencionados que explica cómo el Capitalismo fue impuesto a miedo puro y básico.



Duración: 6:46 min.

Ejemplos de la implementación de esta Shock Doctrine en Argentina:
Ambas medidas tiraron el costo de las crisis sobre la espalda de los trabajadores y asalariados. ¿Quién dijo algo? Los capitalistas, que dijeron "¡Salud!" y descorcharon champán.

Más sobre Naomi Klein:

Reconocida periodista canadiense, autora de los libros No Logo y The Shock Doctrine, sobre el que está basado el video. Un reciente artículo suyo, La Mala Influencia de Obama, dice lo siguiente:
De todas las explicaciones para el Nobel de la Paz a Barack Obama, la que suena más verdadera provino del Presidente Francés Nicolas Sarkozy. "(El Nobel) sella el retorno de EEUU al corazón de la gente en el mundo". En otras palabras, fue Europa diciéndole a los EEUU: "Los amamos nuevamente".

Ahora que Europa y los EEUU están oficialmente unidos vale la pena preguntar: ¿es eso necesariamente bueno?. El Comité del Nobel, que eligió a Obama por su abrazo a la "Diplomacia Multilateral", parece convencido de que el retorno de EEUU a esa política es un triunfo de la Paz y la Justicia. Yo no estoy tan segura. Luego de 9 meses en el Poder, podemos analizar el recorrido de Obama como un Jugador Global. Una y otra vez los negociadores norteamericanos han escogido debilitar las leyes y protocolos internacionales antes que fortalecerlos.
Luego habla de cómo en el pasado el divorcio de Europa con los EEUU benefició al planeta poniendo como ejemplo el Cambio Climático. Mientras la Unión Europea adhirió al Protocolo de Kyoto y redujo su consumo de carbón en un 2%, los EEUU lo aumentaron en un 20% desde 1990.

Ahora, nuevamente enamorados, los EEUU, la Unión Europea y el resto de los Países Desarrollados proponen el reemplazo del P. de Kyoto por otro mas laxo que permita a cada país decidir la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero. Mientras que el P. de Kyoto pone la mirada sobre todo en los países desarrollados, la nueva propuesta quiere que todos los países sean tratados por igual independientemente de su contribución en la emisión de estos gases.
Y mientras que antes la Unión Europea había ofrecido de 19 a 35 billones de dólares para ayudar a los países en vías de desarrollo para adaptarse al cambio climático, ahora quieren ofrecer algo parecido a los EEUU: nothing, vieja.

Como decía Susana Giménez: ¡SHOCK!