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miércoles, 21 de marzo de 2012

El peronismo como adjetivo calificativo


Las últimas elecciones, ya las PASO, certificaron que hacia el interior del peronismo se daría la próxima disputa de poder. Si hasta Barletta, el titular de la UCR, reconoció que no existe hoy una alternativa política seria al kirchnerismo. Al... kirchnerismo.

Y acá es donde la cuestión se complejiza. ¿Peronismo? ¿Kirchnerismo? ¿Peronismo no K? ¿Kirchnerismo no P? ¿Peronismo Puro? ¿Kirchnerismo al palo? Qué preguntas. Supongo que Randazzo, Piumato y Carta Abierta apelarían a distintas definiciones para cada uno de estos interrogantes. Si nos atrevemos a pedir opinión afuera, en la trinchera opositora mediática, una respuesta off the record consistiría lisa y llanamente en un insulto. On the record la cosa cambia; existe, desde hace bastante, un claro intento por diferenciar los términos "kirchnerismo" y "peronismo": el kirchnerismo sería un revival del montonerismo setentista, todos zurdos infiltrados al movimiento del buen general Perón que, como todos saben, era de derecha y, si los apuran, hasta dirán que era un liberal disfrazado que engañaba al pueblo. En beneficio propio, claro. Los peronistas, en cambio, serían los guardianes de la ortodoxia, remedo del ala sindical setentista, que quería masacrar a esos zurdos por intentar bajarle letra a Perón. Todos violentos, negros y básicos. No como Menem: ¡ese sí que fue un caudillo populista peronista que entendió como funciona el mundo post-reaganiano! Ojalá todos los peronistas fueran como él, pero menos... peronistas.

Cuando en 2008 se desata la pelea con "el campo" y Clarín, un grupo de legisladores peronistas decide escindirse, creyendo aquello del "fin del ciclo K". En la campaña de 2009 Kirchner alertaba que querían volver a los '90, es decir, al peronismo noventista, con Francisco de Narváez como neoperonista liberal. La disputa por el término; el "peronismo" utilizado como adjetivo calificativo. La ecuación era simple y Morales Solá, luego del triunfo de Unión-PRO, no entendía cómo los peronistas de la PBA no abandonaban las filas K para sumarse al colo-neomenemismo. Necesitaron reinventar a Duhalde entonces, que recibió amplia cobertura en Clarín. Si queremos resumirlo, podemos decir que para los medios el peronismo es una cosa y el kircherismo otra completamente distinta. El año pasado Eduardo Fidanza utilizó una analogía inmobiliaria para explicarle al establishment que podían pactar con el peronismo, que le alquilaba el piso superior al kirchnerismo, para desalojar a éste último. Saben, como Barletta, que sin peronismo no hay gobernanza.

Quizás por eso noto un cierto odio redivivo al peronismo por parte de algunos sectores minoritarios, una minoría intensa antiK: entendieron lo que decimos al principio, que la disputa de poder se dará dentro del peronismo. Esta emoción violenta no tiene paralelo en las élites ni en los medios. Más aún, ya están intentando reconfigurar a Néstor Kirchner como un político típicamente peronista, con el que se podía pactar, y a Cristina como la extremista (bipolar histérica, decían) con la que es imposible dialogar. Así, el "cristinismo" sería una deformación del "kirchnerismo original". El de Alberto Fernández. Como respecto al término "peronista", buscan apropiarse del poder de denominación.

¿Y qué ocurre dentro del peronismo? Los medios hablan acerca de un resquebrajamiento político del oficialismo, pero Cristina consigue aprobar en Diputados, en otro típico trámiteexpressK, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Ocurre que no es tiempo todavía para desmarcaciones: ninguna figura con potencial electoral ha cuestionado hasta ahora el rumbo. Los cuestionamientos provienen desde el sindicalismo. Corrección: desde un sector del sindicalismo. #PeronismoPuro, claro está. Desde ese lugar también le disputan sentido al oficialismo, como bien lo explican en sendos posteos el tachero kirchnerista y Adán de Ucea. En esta disputa el gobierno no pierde electoralmente, pero sí en capacidad de movilización. ¿Y Moyano? Amaga. Presiona. Está enojado, como dice Mariano. Su discurso no prende afuera pero consigue moderar ímpetus al interior del sindicalismo. Apunta, junto a quienes le responden, a exteriorizar el conflicto para cohesionar el frente interno. Esta estrategia puede asegurarle un nuevo mandato al frente de la CGT. ¿Hasta dónde puede tensar la cuerda sin romper? Hasta un paro general, que tampoco conviene a sus aspiraciones: podría aislarlo o llevarlo a pactar definitivamente con Barrionuevo y Venegas.

Para que no sea sólo un adjetivo con el cual un otro califica, podemos escuchar a algunos compañeros todavía definir al peronismo como un movimiento que no es "ni de derecha ni de izquierda". Cuando ya ni "derecha" ni "izquierda" conservan el mismo sentido (tenemos gobiernos de una supuesta izquierda liberal en Europa y gobiernos que plantean la búsqueda de nuevas definiciones como el chino), no podemos esperar que esa frase conserve su sentido original. Tampoco podemos adscribir a categorías viejas como "derecha sindical" o "genes montoneros" para trazar límites. Atrasa. El peronismo, además de su rica historia y presente, es lo que dictan los equilibrios que se dan hacia su interior. Esos equilibrios se relacionan también con su capacidad de atraer a sectores ajenos o "independientes" al momento de ingresar al cuarto oscuro, y a la dirección que le imprima la figura que en el momento histórico lo aglutine. Es el hecho maldito y también el partido del orden. También puede que yo no entienda nada de peronismo y éste sea tan sólo comer fideos los domingos con la vieja, pero ya ustedes me lo dirán.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Lo que le costó Perón a la Argentina (historia antiperonista, 1956) - Parte I

Los que no crecimos en una familia peronista -y más aún quienes crecieron en hogares decididamente gorilas- hemos escuchado, de chicos, historias oscuras acerca del peronismo y Perón. Son de público conocimiento, no debería hacer falta mencionarlas. La razón de esas leyendas nos permite afirmar que el peronismo ha sido el único movimiento político que en este país le ha discutido el Poder a las elites. Tan así fue (y es) que, luego de derrocada la Segunda Tiranía, fue prohibido. Perón, el Movimiento y hasta ser peronista. Mediante el Decreto-Ley 4161. Las elites, con las Fuerzas Armadas como punta de lanza, quisieron clausurar por decreto algo que en poco tiempo había llegado a conformar una identidad, tanto hacia adentro del propio movimiento como hacia afuera. El peronismo es un hito en nuestra historia y, sin comprenderlo -por difícil de aprehender que sea-, no es posible entender a nuestro país. Para aquellos que todavía creen que no existe algo así como la colonización de las conciencias -¿todavia alguien duda de ello? ¿Todavía alguien cree que es sólo él y no sus circunstancias, su contexto histórico?- vamos a citar extractos de una perlita encontrada en una revista Selecciones del Reader's Digest, órgano de propaganda del American Way of Life. Es de 1956, a menos de un año de la Revolución Fusiladora (Libertadora). Se la dedicamos, cariñosamente, a los que todavía sostienen que la prensa es "independiente" y no "militante" y contiene todas y cada una de esas historias difamatorias que por años se contaron del peronismo (con comentarios en negritas):

Lo que le costó Perón a la Argentina

Por Michael Scully

El 17 de octubre de 1955 fue el Día de la Desilusión para Buenos Aires. Juan perón había jugado su última carta, había capitulado ante un ejército y una marina rebeldes y huido a refugiarse bajo la bandera de Paraguay. Su causa estaba perdida (...)

(...) Días después, el nuevo gobierno argentino abría las puertas de la imponente mansión presidencial en Palermo e invitaba al pueblo a que viera cómo había vivido el dictador más asombroso [dictador, asombroso] que registra la historia moderna de la América Latina. Más de 40.000 personas comenzaron a desfilar diariamente [a razón de 55 personas por minuto en una jornada de 12 horas] por esa extraña exposición de los bienes personales, cuidadosamente identificados, de Juan Perón y su difunta esposa Evita, quien se había llamado a sí misma «la hermana de los descamisados» [y Perón «el cuñado de los descorbatados»]. En aposento tras aposento [!] se hallaban cajas repletas de brillantes joyas; valiosas esculturas y pinturas, incluyendo inestimables obras maestras [Patoruzitos, Billikens, etc.] y una colección de figuras de marfil, quizás la mejor del mundo [morite de la envidia, Elizabeth II]. Podía también verse un teléfono de oro cuyo timbre nunca sonaba: en cambio un ruiseñor de oro a su lado trinaba dulcemente las llamadas [y defecaba pepitas de oro]. En un enorme globo terrestre de oro bruñido, los continentes estaban perfilados con pequeñas joyas y las capitales marcadas con impresionantes piedras preciosas [excepto Washington y Moscú, claro].

El guardarropa de Eva Perón era el sueño de una estrella cinematográfica hecho realidad: abrigos de pieles para todas las ocasiones y enormes hileras de vestidos traídos por avión de París, a un costo de 40.000 dólares al año. En el de Juan Perón se encontraban 400 trajes, 200 pares de zapatos y otros artículos en la misma proporción [¿cómo? ¿Y carteras de París no tenían estos montoneros resentidos, ateos, marxistas y grasas? ¡Conchudos!]. Las paredes estaban adornadas con grandes fotografías de cuatro casas de campo y varias residencias en la capital [todavía no estaba de moda El Calafate, por eso...] adquiridas por Perón durante su presidencia. En los garages había 16 modernos automóviles, desde Rolls-Royces hasta modelos de sport [¡y la Pochoneta!]. Los bienes de Perón fueron avaluados en veinte millones de dólares [y no por el Indec].

Ante todo eso, los ciudadanos de medios modestos que habían puesto su fe en la jovial sonrisa [cínico] y en las halagüeñas promesas de Perón se alejaron de la mansión de Palermo con el ceño fruncido. Es cierto que Perón había aumentado los salarios una y otra vez pero los precios habían subido aún más alto [la inflación] y «el pueblo estaba comiendo menos.» [la guita se iba por la canaleta del póker y la gomina para el pelo... ¡El póker y la gomina para el pelo!] El suelo del presidente no había variado de los 8.000 pesos mensuales (1.600 dólares cuando subió al poder en 1946; últimamente sólo $381 [culpa de la inflación]). Sin embargo, había amasado riquezas como un sibarita [y hoteles en El Calaf... ah, no, cierto que no estaba de moda]. Indudablemente a alguien le habían tomado el pelo, y parecía que ese alguien era el pueblo [menos mal que aclara]: los trabajadores. Un ofuscado chofer de autobús reaccionó en tres palabras: «¡Qué bruto soy!» [lo que el cronista no escuchó fueron las siguientes palabras del chofer: «creo que a partir de ahora voy a bancar a la oligarquía y a esos buenos señores de la Sociedad Rural»].

Las primeras cifras de las cuantiosas pérdidas económicas sufridas por la Argentina durante el gobierno de Perón no produjeron tal impacto en la mente de la población [¡qué brutos son!]. El análisis financiero hecho por Raúl Prebisch (...) demostró que el gobierno había sido despojado de por lo menos tres mil millones de dólares, mediante manipulaciones de divisas, uso ilegal de permisos de importación, sobornos para obtención de contratos [la corrupción] y malversación de fondos en organizaciones políticas [¡La Yrigoyen!], obreras y seudofilantrópicas [?] (...)

Las pruebas, casi increíbles, que se van acumulando demuestran que el pueblo argentino, desde el obrero hasta el terrateniente [y sus pobres niños ricos que tienen tristeza en el corazón], fue víctima de la estafa más monstruosa [La fiesta del Monstruo] que registra la historia de América Latina y sólo una parte de su costo puede explicarse en dinero [porque cuando se te subleva la chusma...].

Juan Perón jugó al azar la mejor oportunidad que ha tenido la Argentina de convertirse en un gran país [¿no aprovechó el viento de cola?]; su patrimonio cultural, su prestigio político [tenía un prestigio bárbaro en "el mundo" el Fraude Patriótico], su fibra moral y su orgullo nacional. El pueblo necesitará ahora varios años de dura tarea y gobernantes consagrados a la nación para recuperar lo perdido [hay que pasar el invierno...].

La Argentina es un país predestinado [¿Lilita, sos vos?] a la grandeza [¡ah, no! ¡Cabezón!]. Su territorio es cinco veces mayor que el de Francia; sus fabulosas pampas son la fuente productora de carne y grano más rica del mundo [¡y seguimos sin aprovecharla! ¡Renuncien Montoneros!]. Sus recursos naturales [¿Pino, sos vos?] sobrepasan a los de muchos países prósperos. Tiene sólo 19 millones de habitantes, enérgicos y capaces, de origen español, mezclados con italianos, alemanes, ingleses, y de otros países europeos [ja, ya reventamos a esos indios maloneros] (...) Además, tiene una vigorosa tradición democrática que se remonta a casi un siglo de antigüedad [nah, eso de los unitarios y federales, eso del fraude y los golpes militares son una pavadita de nada...].

¿Cómo es posible que una nación así cayera víctima de la avaricia de un sólo hombre? [¿Se refiere a Magnett...? Ah, no, dejá].

Para hallar la respuesta hay que estudiar las circunstancias, comenzando por la carrera del propio Perón. En calidad de joven oficial del ejército argentino fue agregado como observador da las fuerzas de Mussolini a principios de la Segunda Guerra Mundial, y regresó a su país convencido del inevitable triunfo de las fuerzas del Eje [¡fascista!] y de la victoria mundial del totalitarismo [¡totalitarista! (?)] (...)

Hasta acá llegamos por hoy. De otra manera se hace largo. Qué interesantes los paralelos que podemos trazar, ¿no? Continuará...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Para un argentino no puede haber nada mejor...

A una semana, casi, del acto del Luna Park, me quedó rebotando en la cabeza la cita de la 6ta. Verdad Peronista por parte de Cristina, la militante y Presidenta.

No dijo "para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista", tal la versión original. Se trataba de un acto de la Juventud Peronista, así que la reactualización doctrinaria podía ser orden del día. CFK, en cambio, citó la versión revisitada del '73: "para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino". Fue congruente, además, porque le respondía a una chica que gritó "¡y peronistas!". "También hay algunos que no son peronistas, que están con nosotros y son fantásticos también" -elaboró Cristina-.

J. P. Feinmann, en su libro Peronismo, dice:

Perón, en el '73, tiene que cambiar. Quiere aglutinar a toda la sociedad tras su proyecto y no quiere que nadie, por no ser peronista, se sienta excluido. De aquí la nueva formulación de la séptima (sic) verdad...

Perón, al relanzar las 20 Verdades como elemento aglutinante, declara inaugurada la etapa dogmática del movimiento -dice JPF-, pero no es dogmático al reformular la mencionada sentencia. Kirchner, ahora, declara caduca la etapa dogmática del Kirchnerismo cuando dice "menos con Clarín, arreglamos con todos". Hay que leer correctamente esa frase para no sorprenderse luego.

La semana pasada se preguntaba Gerardo Fernández si Artemio López y Luciano proponen que el oficialismo crezca por derecha. Yo entiendo que ambos proponen más peronización pero no entiendo eso necesariamente como ir hacia la derecha. Si, quizás, abandonar un poco el perfil progre para ir hacia una posición más de centro. Fede Vázquez no toma el camino contrario sino una tangente. Propone "por derechos más que por derecha".

A esta altura creo que está más que claro que CFK y NK son peronistas y que el peronismo, el actual, lleva adelante el proyecto kirchnerista por más Juanjos Álvarez que se sumen. Unfor dice en el post de Tirando que queda espacio por izquierda, remake transversalidad. ¿Para qué entonces intentar sumar por derecha? Yo creo que no queda tanto espacio a captar por izquierda. Que a la izquierda de Kirchner no hay nada porque lo que hay es puramente testimonial, símil MST. Y que a la sociedad le gusta sentirse a la izquierda del que vota para gobernar. Es como un reaseguro progre, un tranquilizante para la conciencia.

La lectura que hacía el encuestador de la corona y numerólogo exotiquista Artemio, luego del 28J, era que había faltado "clientelismo". Yo compro esa conclusión. Algo de eso dice Manolo en este post que recomiendo. Traduciendo pronto, y seguramente no del todo bien, lo que el deshonesto intelectual dice es que hay que laburar en el barro porque si no vine otro y hace lo que vos dejaste de hacer.
Cristina dijo algo similar en el Luna: "ustedes tienen que llevar las banderas adelante, saber que cada lugar que no ocupa el compañero que tiene objetivos, que cada lugar donde no está la compañera que quiere tender la mano solidaria, es posible que lo ocupe alguno a quien sólo le importa su destino personal".
Y a juzgar por esta nota de La Nacion, el oficialismo ya se está moviendo en esa dirección: "Hicimos un estudio de fortalezas y problemas que el Gobierno podrá usar para reorientar la inversión", detalló Fara.


Como comentaba en el post de Fede Vázquez -citado arriba-: no creo que un encuadre izquierda/derecha de más de lo que ya entregó y creo que el oficialismo tiene una buena oportunidad de situarse en el centro y, desde ahí, en un cuadro que también contemple sectores altos y bajos, distribuya. Más hacia abajo, tanto a derecha como a izquierda. Agrego ahora que la peronización me parece importante, ya que la competencia es el radicalismo y no Carrió o Lavagna como en el 2007.

Hace poco Sujeto de la Historia decía:

Será esto (el retorno de la política como rector de la vida pública) lo que trascenderá, lo que persistirá en el tiempo, como una bandera a ser levantada en el futuro por otras manos, que tomarán la posta simbólica, porque estamos ante los bordes del futuro.

Es en esta lógica entonces que Cristina convoca a los argentinos y no sólo a los peronistas y que Néstor se propone como amalgama de todos los sectores (excepto Clarín). Es hora de convocar a mayorías y no sólo a minorías politizadas. Que los que ahora son anti-K también puedan votar K 2011. La cita de la 6ta. Verdad por parte de la Presidenta se contrapone claramente, además, al accionar pro-sectorial de los líderes (de prensa) opositores y será, creo, uno de los ejes de la campaña en 2011, pero no el más importante. El más importante será embarrarse mucho, porque del barro -y no de la tapa de los diarios- surgirá el próximo Presidente/a.

Foto.

martes, 14 de septiembre de 2010

Una historia del Luna Park


Muchos son los acontecimientos históricos que tuvieron al ya mítico Luna Park como escenario. Hoy, aprovechando la ocasión, les acerco uno que tuvo que ver -y mucho- con el que va a ocurrir esta tarde.

La relata el periodista y locutor argentino Rodolfo Ghezzi:

El estadio del Luna Park en Buenos Aires fue escenario de grandes combates de boxeo y también de bailes, festivales y hechos luctuosos. Allí se velaron los restos de Carlos Gardel y sonaron entonces los compases del tango “Silencio” en la versión de la orquesta del maestro Francisco Canaro.

Ocho años después, la agrupación orquestal del gran intérprete uruguayo, sonaría junto a las voces de Libertad Lamarque, Hugo del Carril y la típica de Juan D’Arienzo. Esto ocurría el 22 de Enero de 1944 y el festival se hacía a beneficio de las víctimas del terremoto ocurrido una semana antes, en la provincia cuyana de San Juan. Esa noche se habrían conocido Eva y Juan Perón. Éste estaba a cargo de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social y ella era una artista de radio que se había movilizado con otros compañeros para llevar a cabo el acto.

Los habría presentado el coronel Domingo Mercante, amigo del futuro presidente argentino y en ese entonces, adjunto a la cartera de Trabajo. Según su hijo, él escuchó “mil veces que Evita le decía a mi padre: ¿Se acuerda, Mercante, cuando usted en el Luna Park me llevó de la mano para hacerme sentar al lado de Perón?.¡Ay, el miedo que tenía! Y usted, mire que estuvo inspirado, ¿eh?”.

Eva Perón estaba afiliada al Sindicato de Actores de Radio, y la mañana del acto colaboró pidiendo con una alcancía, solicitando dinero a los viandantes de la porteña calle Florida. Antes habría charlado con Perón en la Secretaria de Trabajo y Previsión Social. Según el historiador peronista Fermín Chávez, volvieron a dialogar en la mencionada arteria cuando los artistas pedían fondos para los damnificados del terremoto. Siempre de acuerdo a las palabras del escritor, “se les acercó un chico, de apellido Vázquez, quien le ofreció a Evita su libreta de ahorros. Perón estaba allí.”

No termina aquí la polémica sobre quien o quienes los presentaron. Roberto Galán, locutor de espectáculos en Argentina, que hasta muy avanzada edad conducía en la televisión un programa que se llamó “Si lo sabe cante”, era entonces un joven audaz que ya daba sus primeros pasos en la profesión y, como imaginará el lector, fue el presentador en el festival del Luna. Según cita Alicia Dujovne Ortiz en su libro “Eva Perón, la biografía”, Galán le contó que fue él quien realizó el “enganche” y que en un momento determinado del festival, se le acercó y le dijo: “Galancito, por favor, anunciame que quiero declamar una poesía”.

Cuenta luego el animador que en un momento dado llamó a Evita y a otras tres actrices y les dijo: “Los coroneles se han quedado solos. Se los voy a presentar diciéndoles que ustedes forman parte del Comité Femenino de Recepción”. Fue ahí cuando Evita se sentó junto a Perón y diría luego en su libro “La Razón de mi vida”: “Aquel fue mi día más maravilloso”.

martes, 10 de noviembre de 2009

Las 20 Verdades Periodísticas...

Hernán Brienza, del diario Crítica, en un inusual sinceramiento, escribió hoy las 20 Verdades del Periodismo.
Como se que no todos los periodistas caen en la misma bolsa, hago la aclaración: los buenos periodistas existen. En este momento no son muchos ni escriben sobre política doméstica en Clarín o La Nación pero existen, señora...

Escribió Brienza en las Tablas que es Verdad:

1. que la mayoría de las notas publicadas son publicidad u operaciones de prensa,
2. que hay periodistas que cobran por las notas,
3. que los medios son, en su mayoría, manejados por empresarios a quienes les importa menos el periodismo que sus propios negocios,
4. que muchas veces somos ingenuos frente a la rapacidad de políticos y empresarios,
5. que debemos escribir lo que la “línea editorial” nos “sugiere”,
6. que en la mejor de las veces defendemos con honestidad nuestra propia ideología y en la peor nos escondemos hipócritamente en la palabra “profesionalismo”,
7. que a veces nos equivocamos por “boludos”, que otras veces miramos mal,
8. que la verdad no existe y quienes pretenden arrogársela son más peligrosos aun que los que dudan,
9. que hemos construido un cinismo galopante y destructor que casi siempre se trasluce en un inconformismo histérico,
10. que nos gusta jugar a los fiscales pero no nos gusta que nadie nos fiscalice,
11. que hemos abusado de la denuncia y de la patotería,
12. que los medios reproducen un discurso racista y, sobre todo, discriminador hacia los sectores de menores recursos,
13. que vivimos anunciando el Apocalipsis,
14. que nos metemos en la vida privada de la gente, en su cama, en sus narices, en sus placares –y de esto bien sabe, porque lo ha sufrido, Diego Maradona, quien se ha convertido en algo así como el Aleph de todas las miserias del periodismo–,
15. que hemos convertido en gurúes a economistas que han destruido las finanzas del país,
16. que nos hemos “chabacanizado”, que cada vez leemos menos y somos más incultos, que por abrazarnos a un jugador de fútbol damos un párrafo entero, que por un libro importado de más de mil páginas trocamos buenas críticas,
17. que por un buen entrevistado limamos nuestras preguntas,
18. que hay pocas cosas menos éticas que una charla en off con una fuente,
19. que si las reuniones de editores fueran grabadas o filmadas habría tres presos más por día –es ironía, claro–, etcétera, etcétera…

Como verán falta la Verdad Nro. 20. Aparentemente está tachada y alguien habría escrito con un felpón rojo al costado: "¡Magnetto y Mitre son buenos y vos sos malo! ¡Como Battaglia!".

Al final el periodista patina mal diciendo "que la mayoría de los que andamos en este asunto lo hacemos con una honestidad y una pasión que pocos argentinos vuelcan en sus trabajos".

¡Ésssa, Supermán! No se cómo hacés para vernos si volás tan alto, papi.
Después Cristina es la soberbia, ¿no?
Ya le voy a decir al verdulero que Hernán lo conmina a poner más honestidad y pasión en su laburo si algún día quiere ser como él. ¿Y quién no querría?

Para terminar: ¿algún periodista le contestará?

lunes, 5 de octubre de 2009

¡Hasta el loro es peronista!


Tenía razón el General cuando decía que peronistas son todos.
Hasta el loro. Increíble.

Encontré esto taringüeando un poco:



¡Un capo el loro!

El usuario es bambino10 y clickeen ahí para llegar al post.
Autor de la imágen: Kaesar