Como cuando el episodio tiroideo, debo primero decir que creo que el comunicado emitido por Scoccimarro cumple con su función informativa y, a la vez, no abunda en detalles innecesarios que se presten a especulaciones. Las habrá, por supuesto, pero no a razón del informe. Como entonces, consideramos conveniente evitar el exceso de datos que, antes que tranquilizar, consiguen el propósito opuesto.
Habrán leído bastante acerca de las HSDC a esta altura. Un par de datos contextualizados entonces.
De las complicaciones vasculares producto de los traumatismos craneanos, la HSDC es la más leve de todas. Comportan mayor urgencia, gravedad y compromismo las hemorragias extradurales (que ponen en riesgo la vida del paciente en las primeras horas), las hemorragias subdurales de evolución aguda o las hemorragias intraparenquimatosas (éstas, por lo general, productos de la hipertensión arterial antes que de los traumatismos craneanos -TEC-).
En segundo lugar, los TEC dependen en gran medida del mecanismo de producción: no es lo mismo golpearse la cabeza en un tropezón que chocar de frente, en moto y sin casco, contra un camión. Que el diagnóstico presidencial ocurriera más de dos semanas luego del traumatismo es indicación de que éste fue leve y probablemente no implicara pérdida del conocimiento al momento del golpe. Algo significativo en términos neurológicos.
En lo que respecta específicamente a la HSDC, su carácter crónico refiere que el vaso dañado es uno absolutamente menor y venoso. Reposo y control son medidas terapéuticas válidas. Más aún cuando ninguno de los datos aportados (sólo la cefalea, síntoma bastante común) lleva a pensar en daño parenquimatoso. Como podrán apreciar, datos todos más que suficientes para que los opositores al oficialismo sientan tristeza y deban apelar a la cristiana resignación: habrá Cristina para rato, Morales Solá.
Aprovechamos, por supuesto, para desearle a Cristina una pronta recuperación, mandarle cariños y fuerza y aconsejarle -¿ya lo hizo el Dr. Castro, neurólogo él?- que aproveche y descanse. Ser Presidente (o Presidenta) es un trabajo insalubre que no le desearía a mi peor enemigo (además, porque haría muchas macanas). Un amigo, hace poco -y no a propósito de esto-, me decía que nadie que valore su salud puede aspirar a tamaña responsabilidad. Un diagnóstico bastante realista, debo decir.
* Actualización: según la última información, Cristina deberá ser operada para evacuar la colección hemática. El motivo es la aparición de signos focales (hormigueo y disminución de fuerza en el brazo izquierdo), lo que modifica la propuesta terapéutica. Toda cirugía comprende riesgos. Las cirugías craneanas también, por supuesto. Se suma, además, lo que el imaginario social le atribuye a este tipo de procedimientos quirúrgicos.
Confiamos en la alta calidad de los profesionales y la institución involucrada (la Fundación Favaloro) y en la templanza de Cristina, a quien nuevamente le enviamos todo nuestro cariño y mejores deseos.












