lunes, 20 de julio de 2015
La mitad que no le da tanto asco a Fito
Debemos disculparnos —nobleza obliga— por algunos yerros que publicamos en entradas anteriores: como todos (nadie mencionó la posibilidad de un resultado así, ni siquiera Lousteau), pensábamos que la elección porteña estaba decidida. ¡Qué miedo, Mauricio! ¿Qué implica esta victoria pírrica o derrota poética? Un par de cosas:
1. El ballotage era más peligroso de lo que parecía en un primer momento. Se entiende mejor la preocupación y bronca de Macri y los medios que bancan su candidatura ante la negativa de Lustó a bajarse.
2. El radicalismo porteño, con Macri pero no en el PRO, se cobró bien el ninguneo de Mauricio a la UCR pos Gualeguaychú. Una cucharada de ricino con aceite de bacalao y la repetición ad-infinitum del gol marrado por Rodrigo Palacio en la final de la Copa del Mundo.
3. Se confirma lo que decíamos: Mauricio no posee liderazgo alguno (o suficiente) para ordenar el frente electoral en razón de las necesidades de su candidatura presidencial.
4. Macri debe averiguar quiénes son y dónde viven los 50 mil que evitaron el naufragio de su candidatura presidencial, visitarlos y llevar varias docenas de facturas. Le recomendamos llevar 50 mil camisetas autografiadas por Tévez.
5. Los votos de Lousteau no son todos de Lousteau. Ya le ocurrió a Massa en 2013, no le convendría a Guga creerse más de lo que es: el candidato que supo y pudo aglutinar el voto porteño de rechazo a Macri.
6. 19 de julio de 2015. Más de 15 elecciones distritales pasaron, todas las previas a las PASO y Macri no pudo festejar en NINGUNA. Celebrar este 51,64% a 48,36% sería como si el Bayern festejara un triunfo frente a Defensa y Justicia, con un gol sobre la hora debido a un penal regalado.
7. En votos puros y duros, el PRO tiene un techo en la propia CABA, encofrado y bien secado: no pudo superar el total de votos captado por Larreta+Michetti en las PASO: 861.372. En el ballotage, frente a la sola opción de Lustó, sumó 860.802 votos. Era por abajo, Mauricio. Y era con Gabriela como apuntó @IPradio.
9. Como señalamos al abrir el posteo, no creemos que esto melle numéricamente (en mucho) la candidatura presidencial de Macri. La hiere más desde lo simbólico, importante al momento de ingresar al cuarto oscuro y más aún si hay ballotage (algo que, ahora, parece menos probable). Le puede restar un par de puntos, pero no deja de ser el opositor mejor posicionado y el que cuenta con la otra estructura más importante a nivel nacional, el radicalismo.
10. Desde el Frente Renovador se entusiasman con esta victoria que es derrota de Macri. Suponemos que en un sentido “jodete, gil" ya que Massa no sumará votos a partir de esta segunda vuelta porteña. Quien puede crecer algo es la pesadilla de Cambiemos, Margarita Stolbizer, más cercana al perfil desarrollado por Lousteau. A partir de esta semana, Marga deberá sufrir aun más bullying por parte del PRO y la UCR, pues le resta votos a Cambiemos en su target republicano de grandes centros urbanos.
Para finalizar, saludamos amablemente a los porteños que acaban de hacerle un modesto servicio a la Patria, y les pedimos disculpas cuando desde estas páginas supimos destratarlos a base de renieg...
—¡Eh, pará! —interrumpe Mauricio— ¡Faltó el punto 8!
—¡El culo casi te abrocho...! —responde Lustó; y se va a festejar su derrota que sabe a triunfo con Carla Peterson.
lunes, 13 de julio de 2015
El ballotage porteño y Cambiemos: cero en baglinismo
Mares de tinta, ríos de bits y nubes de pedo han sido utilizados para referirse a la segunda vuelta que enfrentará a Larreta y Lousteau en la Ciudad Autónoma de Baires. Desde el kirchnerismo, que si votar a Lustó para que pierda Macri, en blanco para demostrar disconformidad, abstención patriótica (?) o si existe algún modo de anular el voto haciéndole pis al chip (!). Sinceramente, todas esas elucubraciones me parecen inútiles: Larreta va a ganar. Hagan lo que les parezca. No va a variar en mucho el voto de Mauricio para las PASO. Eso sí, coincido con Gerardo Fernández respecto a la inconveniencia de que el FpV llamara a votar por el ruludo de ECO: por suerte Recalde no se pronunció como Lubertino o Aníbal Ibarra. Desventajas, estas últimas movidas, de no contar con una organización y que todos jueguen como electrones libres para juntarse cuando se aproximan los comicios.
Vamos al frente Cambiemos, en el que supuestamente se nuclean el PRO y los partidos que componen ECO (excepto el socialismo, aunque por ahí nomas, son todos amigos —!—).
Debo confesar que estaba equivocado. En un primer momento pensé que el PRO, Macri, bah, quería el ballotage y se hacía los rulos diciendo no para instalarse en el centro de la agenda. Me replicaban: el PRO quiere que Lustó se baje, no quiere la segunda vuelta, y yo no lo creía. ¿Por qué? Porque me parecía demasiado estúpido que armaran una colectora para desalojar del centro opositor (en el distrito) al kirchnerismo y que luego esta se les escapara como la tortuga. “No, en la CABA Macri le toma la leche al gato", pensaba. Y no, Macri es el gato al que le toman el lácteo:
1. Pretendía hegemonizar la elección en CABA y no pudo bailar tampoco con Larreta.
2. Puso a Michetti en la fórmula presidencial y ni así pudo evitar que se le escaparan votos: el PRO consiguió el 47,44% en las PASO, a menos de 3 puntos de ganar en primera vuelta y se lo frustraron... ¿Kissinger?, ¿Cristina?, ¿la Troika? No: ¡Lousteau y los restos del radicalismo porteño!
3. Por si fuera poco, luego de ensayar republicanismo discursivo y pedir respeto por las instituciones, quiere desestimar el ballotage que manda la Carta Orgánica de la Ciudad.
4. Pero no se tratan de los no se cuántos millones millones que costará la segunda vuelta, ni tampoco las municiones que dispara Lousteau contra el gobierno de la CABA o contra Macri (de paso: desdibujadísimo, Rodríguez Larreta; quedó afuera del ring y el que está peleando es Mauricio). No, lo verdaderamente preocupante es que queda claro que Cambiemos, el frente electoral de Macri, la UCR y Carrió, es una bolsa de gatos que ni ante la perspectiva de un triunfo es capaz de comportarse con racionalidad o pragmatismo.
5. Y en su propio distrito, en su casa, podríamos decir, Mauricio Macri no posee liderazgo alguno (o suficiente) para ordenar el frente electoral en razón de las necesidades de su candidatura presidencial.
Fue Raúl Baglini, diputado mendocino radical quién enunció lo que se conocería como su teorema: mientras más cerca del poder se encuentra un político, más razonables se tornan sus propuestas.
Cambiemos, tiene cero en baglinismo. Y usted, Mauricio Macri, cero en construcción política. Felicitaciones, siga así.
viernes, 3 de julio de 2015
Lousteau y Solanas, el rol de la tercera fuerza en la CABA
Primer turno electoral en la Ciudad Autónoma, elecciones que deberán resolverse en ballotage casi con seguridad. En espejo de la nacional, en la que es la oposición (el PRO + UCR, bah) la que debe llegar al 30% para evitar un triunfo en octubre del oficialismo, en la CABA es el oficialismo el responsable por evitar la segunda vuelta. Las encuestas lo marcan: el PRO no retiene todos los votos de Michetti en las PASO, no suma por afuera y no alcanza el 50% requerido.
Resumen de encuestas:
Poliarquia: HRL 46,7; ML 26; MR 21,3
Valladares: HRL 45,6; ML 28,5; MR 19,8
M&F: HRL 44,7; ML 23,5; MR 21,3
Desde ya, aclaramos que para este blog son minúsculas las chances de que Larreta no triunfe en segunda vuelta. El segundo lugar y espacio en ballotage que estaría alcanzando Martín Lousteau con la mentira de ECO (no le asignamos futuro o gravitación al novel sello) deberían servir como prueba. Precisamente sobre Lustó y el rol de las terceras fuerzas en CABA es que pretendemos hablar.
La candidatura en el distrito del ex ministro del kirchnerismo, revistando filas actualmente con Carrió y los jirones del radicalismo porteño —los que están con el PRO pero no en el PRO— partió de una correcta lectura del que luego sería el frente Cambiemos, con el objetivo de hegemonizar el voto en CABA y obturar el crecimiento del kirchnerismo (que además, debemos reconocer, hizo esfuerzos importantes por continuar siendo testimonial). La lectura parte de un adecuado diagnóstico del electorado porteño (por acá habíamos aportado algo al respecto), al que podríamos caracterizar con las cualidades típicas de cualquier gran centro urbano y con la particularidad de ser una ciudad capital. Concentra así guita, infraestructura, medios de comunicación y una presencia en la agenda que no se condice con el peso de la misma en el debate nacional. Para resumir injustamente al votante porteño, como en cualquier generalización, podemos apuntar:
1. Necesidades básicas satisfechas, y demandas con las que el relato del kirchnerismo no conecta, como seguridad, poda de árboles, tránsito, etc. El progresismo en la CABA no gana elecciones. De la Rúa no lo era y Aníbal Ibarra (o el frepasismo) ocurrieron en un momento particular.
2. Posibilidad de emitir un mensaje nacional, abroquelado en los votos que colectan el PRO+ECO; y ahora que existe un oficialismo distrital fuerte, también un mensaje local, del que hace usufructo Lousteau.
3. El buen trabajo realizado por el PRO para ligarse emocionalmente a la CABA. Para los porteños, Macri es uno de los suyos.
En referencia al mensaje local del punto 2, ha sido el nicho que ocuparon las terceras fuerzas en la Ciudad Autónoma, recogiendo votos antiPEN y antiGobCABA que luego, trasladados a lo nacional (o aun al ballotage en el distrito, como ocurría cuando Daniel Filmus era el contrincante) se decantan por oposición al oficialismo nacional, como una colectora de voto por algunos denominado sofisticado. Lo señalabamos en 2011 para Pino Solanas: “...Ello le permitió al líder de Proyecto Sur aglutinar un importante porcentaje de votos que luego pueden, con escasas contradicciones, ser tributarios de la derecha representada por Macri, visto como quien puede enfrentar con mayor éxito a la horrenda tiranía K. Es decir, P. Sur colecta por izquierda-cultural votos que luego pueden ser aprovechados por la derecha-política/económica...". Así, ahora Guga Lousteau como antes Pino. En el distrito puerto, el que mayor PBI per capita maneja, el negocio para la tercera fuerza pasa por ser oposición tanto al PEN como al gobierno de la CABA. Reconociendo, claro, que en última medida, pensando en la elección presidencial, es siempre en beneficio del gobierno distrital, el PRO. O lo que es decir, Mauricio Macri.