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domingo, 8 de mayo de 2016

Manual macrista de cómo NO hacer política

Tenés el apoyo o, por lo menos, la expectativa por parte del arco gremial de que van a poder negociar con vos:
Pero tu plan económico choca de frente contra cualquier posibilidad de conservar a las centrales sindicales de tu lado. Ni una les podés tirar. Por si fuera poco, hasta Barrionuevo te relaja. Barrionuevo, ¿se entiende? Ba-rrio-nue-vo:
Debido también a las necesidades políticas que te genera tu plan económico (devaluación, despidos, tarifazos y consecuente caída del consumo/actividad), necesitás que alguien te de una mano para surfear la mala con una cortina de humo. Con el "periodismo independiente" no alcanza, por suerte están Lorenzetti y el Poder Judicial:
Pero la operación se te va de las manos porque no tenés, precisamente, la cola limpia. Báez menciona como socio a Calcaterra, tu primo, y de repente tenés que frenar como gusano en bajada:
Le pediste un favor a Lorenzetti, el Poder Judicial se pone al frente y ahora, graciosamente, le pedís al que pague el costo político de tu mal cálculo o falta de previsión. Lógicamente, se van a enojar:
Si fuera un poco menos educado, el Supremo principal te hubiera tirado un MACRI, GARAVANO, AGARRENMELÁ CON LA MANO.

Quizás sea una derivación de la CEOcracia: no es lo mismo ser Amo y Señor en una empresa que afrontar la necesidad de negociar con los muchos actores de la vida pública y política. Preguntar a Isela Costantini, si no. Cuánta sopa les falta tomar a estos muchachos.

viernes, 26 de febrero de 2016

Un Bonadio para encauzar la grieta

Claudio Bonadio citó a declarar a Cristina por la venta de dólar futuro llevada a cabo por el BCRA a fines del año pasado. ¿Ocho años de gobierno y doce de kirchnerismo para citar a CFK por eso? Hasta el antikirchnerista más cerril se siente defraudado. Pero ese no es el punto de este texto. Tampoco que quieran indagar a la yegu... a la ex Presidenta con base en la devaluación perpetrada por Macri a días de asumir. Sí, la realpolitik nos va a matar pero es lo único que nos puede salvar.

El propósito de Bonadio no es hacer justicia, por supuesto, sino política. Su colaboración con la administración macrista es evitar que la griet... perdón, La Grieta, troque su clivaje hacia el macrismo/antimacrismo, que es adonde nos lleva con prisa y sin pausa la política económica del nuevo gobierno. Es esta última la que impide no sólo cerrar la grieta sino que, además —para temor de #Cambiemos y hasta del periodismo que lo banca—, amenaza con mudar su eje siguiendo la lógica de perdedores/ganadores del nuevo (y viejísimo) modelo económico, de neto corte neoliberal y, por lo tanto, excluyente. Para decirlo en cristiano: Bonadio cita a indagatoria a Cristina para que el macrismo siga haciendo usufructo del clivaje kirchnerismo/antikirchnerismo. Macri evitaría así mirar la grieta que a sus pies se está abriendo, sólo para encontrar que del otro lado se aúnan política y opinión pública en su contra.

Si la intención del macrismo es retrotraernos a la foto de noviembre-diciembre/2015, y de ese modo pretender que estos meses de devaluación, despidos, mayor inflación, caída del consumo y tarifazo no existieron, debo reconocer que la estrategia es buena. Acerca leña y una llama a las cenizas de la lógica política que tiñó el último tramo del kirchnerismo, justo cuando aliados y colaboradores (Clarín, La Nacion, Massa, Moyano o el mismísimo sector agropecuario que le ofrendó menos de lo prometido) ensayan los primeros pasos de macrismo crítico cuando no de antimacrismo hecho y derecho.

Una jugada de manual que pone de manifiesto un par de cosas, a saber: a) el macrismo tiene claro que debe ser laclausiano, como el kirchnerismo, y hacer populismo construyendo a su enemigo; b) la Luna de Miel llegó a su fin, duró menos de 100 días y los tiempos, para el macrismo, se aceleraron a pasos agigantados; y c) tiene que pedalear en el aire y exprimir políticamente el antikirchnerismo que le dio vida y razón de ser para poder sobrevivir en el desierto que se preocupó por crear.

jueves, 8 de octubre de 2015

Para judicializar el resultado electoral

Muestran las cartas, son así de pornográficos. Ya debimos soportar que acá, en Tucumán, hablaran —lo que es peor: sentenciaran— de la plena validez del voto (esto es, hay votos que tienen validez completa y otros que valen menos; un tercio, ponele, cuando valen algo) e intentaran anular el resultado electoral. Consiguieron una victoria para sus términos: deslegitimaron el voto popular, judicializaron el resultado de los comicios y comprobaron que pueden conseguir apoyo social que ocupe el espacio público en reclamo: las sucesivas plazas que irrespetuosamente denominaron “Tucumanazo" y los tractores de la Sociedad Rural. El de la prensa podemos descontarlo, puesto que sabían de antemano que podían contar con él.

Tucumán, como señalamos, fue un globo de ensayo para instalar la figura del fraude y cualquier intento por judicializar lo electoral con miras a las elecciones nacionales del 25 de octubre. Como bien apuntó @AldoJarma, Cano no llevó a la Corte Suprema su reclamo pues un fallo de la misma hubiera supuesto un precedente que inhabilitaría a Macri para reclamar luego. Lo descartaron cuando no les sirvió más.

Ayer leíamos a Jesús Rodríguez en LA NACION, hablando —como antes hicieran con la calidad del voto— de la calidad de la gobernabilidad, apelando a razones de orden moral (ajá) y prácticas. Las segundas las resumió Macri en el debate cuando preguntó quién gobernaría en lugar de Scioli: si Cristina, Zannini o La Cámpora. No solo se trata de una proyección psi de los graves problemas que enfrentaría Cambiemos para conseguir algún grado de gobernabilidad, en razón de lo endeble de su conformación y los desafíos legislativos al proyectar un ajuste, sino además de una deslegitimación de la figura presidencial. Lo que hicieron con Néstor y Cristina apelando al “doble comando". Se rasgan las vestiduras por las instituciones y atacan el contrato social que implica el voto popular y a la figura central que determina nuestra Constitución en el PEN.

Ahora leemos a Pagni, que completa el círculo con el que intentarán deslegitimar/anular/judicializar (tache la que no corresponda o marque todas) las próximas elecciones: el voto en blanco. Dice: “...algunos asesores de Mauricio Macri se han planteado un interrogante: ¿cómo debe contabilizarse el voto en blanco para las elecciones del próximo 25? La incógnita debería estar saldada. Pero la jurisprudencia ofrece una laguna. O, lo que es más interesante, posiciones encontradas. La cuestión es estratégica. La Constitución establece que para alcanzar la presidencia hay que obtener el 45% de los votos, o más del 40% siempre que se obtenga una ventaja superior a 10 puntos respecto del segundo. Si el universo sobre el cual se realiza el cálculo incluye los votos en blanco, para alcanzar el 40 o el 45% haría falta un mayor caudal electoral. Dicho de otro modo: aumenta la probabilidad del ballottage...". En Nestornautas realizan un buen análisis de la legislación electoral y marcan algo fundamental: buscarían saltear la Cámara Electoral Nacional como saltearon en Tucumán la Junta Electoral Provincial. Saben adónde tienen amigos o cómo ocasionar mayor daño.

Quieren ser Presidente y no entienden la diferencia entre votos afirmativos y votos válidos. Bah, entienden, pero les importa un carajo la democracia, el voto, la Constitución y la Cámara Electoral. Uno lo entiende del macrismo y hasta de este radicalismo residual del que Alfonsín probablemente renegaría. Pero este tipo de jugadas requieren de la coordinación de toda la oposición para ser efectiva, por eso la foto de Cano, Macri, Sanz, Stolbizer y Massa. Se entiende la apelación republicana de este último, en su disputa por el voto opositor con Macri, pero un peronista bancando la deslegitimación del voto, luego de años de proscripción, me resulta francamente incomprensible. El massismo acompañará la jugada de realizarse esta. Lo adelanta una de sus espadas, el @VascoAmonda en Twitter:


El meollo de la cuestión no hace a la optimización del sistema ni a propósitos superiores de orden moral y/o defensa del voto de la gente, como arguyeron varios luego de Tucumán. Es más simple: Scioli y el FpV sacaron en las PASO, escrutinio definitivo, 38,67% de los votos positivos. Computando los votos en blanco, el porcentaje de votos válidos cae a 36,69%. ¿Cuáles tomar?, preguntan a coro Carlos Pagni, los asesores macristas y el massismo. Republicanos de Capriles.

No se votó aún pero ya pretenden desconocer el resultado y criticar las reglas de juego con las que aceptaron participar y con las que perdieron pero también ganaron elecciones en el pasado. Más que un escenario brasileño, en el que Aécio Neves reconoció su derrota (por muy poquito), buscan un escenario a la venezolana. Algo así como reconocer que son una oposición bananera o gusana.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Clientelismo y discapacidad electoral

Uno querría creer que cualquier ciudadano medianamente informado, que se tomara el tiempo y trabajo de sobrevolar —ni siquiera leer— el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán, debería concluir que la anulación de las elecciones y mandato de convocar a nuevos comicios es no solo un atentado contra la democracia, el voto universal, obligatorio y secreto sino, además, un mamarracho jurídico que desprestigia a sus firmantes de aquí hasta la eternidad.
Pero no: la guerra de trincheras en la que nos encontramos inmersos se mantiene aun frente a la flagrante animosidad del fallo anulatorio. Quienes votaron por Cano y quienes pretenden votar por Macri consideran todavía (a pesar de la difusión de lo endeble de los argumentos citados y pruebas aportadas) que en Tucumán hubo fraude, que la base de éste fueron la entrega de bolsones, el traslado de votantes —¡el clientelismo!— y que, en definitiva, de otro modo el ganador hubiera sido el candidato radical. Pero vamos por partes.

Guerra de trincheras. Luego de trece años de kirchnerismo, el trámite sucesorio dentro del peronismo abría la puerta para una alternancia en el poder a otro partido. Fue lo que ocurrió en 1999 o también, de manera menos clara, luego de la muerte de Perón. La esperanza de Macri, el quiebre de Massa con el PJ y cierto retorno del aparato radical manifestado en Gualeguaychú fueron tributarios de este clima de época. Pero he aquí que el partido de gobierno decidió procesar sus contradicciones de manera interna, unificar su candidatura presidencial y aunar esfuerzos en pos de un triunfo que diera continuidad al proceso iniciado en —cabe reconocerlo— 2002. Los resultados de las PASO demostraron lo acertado de la estrategia y puso a parir a las cabezas del conglomerado opositor: ocho años más de pelea por la distribución de la renta son demasiados, es ahora o nunca. Y van por el poder o, en su defecto, por la creación de un escenario similar al de Brasil, en el que la deslegitimación del mandato de la mayoría y el jaque al sistema democrático colocaran a un nuevo gobierno ante la alternativa de pactar o sufrir el asedio. Solo comprendiendo esto se entiende la estrategia de Macri y Cano, kamikaze, que solo les permite fidelizar a los convencidos y no crecer en el voto menos comprometido con lo ideológico o partidario. Es probable que José Cano haya sumado en estas semanas mayor intención de voto en la Ciudad Autónoma o en la zona norte del Primer Cordón bonaerense que en la provincia de Tucumán.

El fallo anulatorio. Ya hemos puntualizado nuestras primeras impresiones, pero no deja de resultar notable y paradójico que dos jueces, escudados en el republicanismo y la defensa de las instituciones, lesionen justamente a las mismas. Es el propio Poder Judicial el que se coloca bajo sospecha o confirma su sesgo de clase y pertenencia. Como señalamos, el objetivo no es otro que pudrirla y ganar tiempo en busca de una intervención federal que confirme al electorado antikirchnerista el carácter tiránico del régimen K. Pese al deseo de los atrincherados en el bando opositor, es prácticamente imposible que una instancia superior convalide tamaño enchastre sin sustento jurídico: anular un acto electoral y llamar a nuevos comicios con base en el clientelismo es tan novedoso que ni siquiera puede ser comparado con lo realizado por Frondizi en 1962, cuando a instancias de las Fuerzas Armadas anuló las elecciones e intervino las provincias en las que había ganado el peronismo, solo para ser derrocado de todos modos al poco tiempo.

Clientelismo. Los “argumentos" del fallo al respecto están colocados para alimentar a la opinión pública que considera que allí reside el fraude. Podemos citar textualmente a los camaristas: «...las prácticas clientelares conspiran precisamente contra la expresión de libre voluntad que constituye un presupuesto indispensable del ejercicio del sufragio...» o «...el voto debe ser universal, libre, secreto y directo. Y tal libertad solo existe en la medida en que el voto se emite huérfano de violencia, amenazas, apremios y sin la existencia de extorsiones, aprovechamiento de necesidades o promesas de un bien futuro de tipo exclusivamente personal. La libertad respecto del voto debe entenderse en el contexto no sólo de ausencia de violencia física o moral, sino desde la perspectiva que el elector está actuando con plena conciencia sobre las consecuencias de sus actos, y que está obrando en interés de la comunidad. De ahí que el voto sea un acto jurídico voluntario y para su plena validez ha de estar exento de cualquier vicio que ataque la plena conciencia y libertad en su manifestación.
Y aquí el razonamiento que antecede, al contrario de lo que erradamente aduce la Provincia en su responde de demanda, no se trata de estigmatizar a un sector social ni caer en concepciones “conservadoras”...».
Deberían bastar como botón de muestra. “Plena conciencia", “plena validez"; aunque elegías al voto calificado, los camaristas no presentan prueba alguna de que los votantes carecieran de conciencia —o de la suficiente conciencia— más que el triunfo del peronismo como elemento probatorio suficiente. La Gaceta también hizo referencia a la capacidad (o discapacidad) de los votantes al decir que “en Tucumán hacía rato que el voto había perdido calidad". Es este prejuicio el componente más irritante de los supuestos argumentos, puesto que deshumaniza al votante: el sujeto clientelar siempre es “arriado como ganado", ya que la plena conciencia es lo que nos diferencia como humanos de la bestia. Es la semiología del lenguaje puesta al servicio de la deshumanización, diferenciando a uno, sujeto de pleno derecho, de otro que es así “matado" simbólicamente, al ser desplazado del registro de lo humano a causa de su sometimiento por parte de las prácticas clientelares. Ese razonamiento asienta en una de nuestras tradiciones: la negación de la capacidad volitiva del Otro, sujeto clientelar, sujetado merced a lo estructural de su pobreza. Lo que traducido significa, nada más y nada menos, que el votante debería presentar su declaración patrimonial antes de emitir su voto. Desde ya preveo que algunos electores calificados preferirán justificar la no emisión.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Tucumán: del denuncismo al golpismo y la esperanza de una intervención federal

Primero judicializaron la política, ahora judicializan las elecciones. Muy democrático y republicano todo.

La Sala I de la Cámara en lo Contencioso Administrativo finalmente hizo lugar a la presentación del Acuerdo para el Bicentenario, anuló los comicios y demanda nuevas elecciones. Para hacerlo, su primera resolución fue declarar la inconstitucionalidad del artículo 57 de la Ley 6.944 (Código Procesal Constitucional de la Provincia) con el fin de otorgarse competencia, puesto que esa atribución le corresponde a la Junta Electoral Provincial, un órgano extrapoder con capacidad para fiscalizar y determinar la validez o nulidad de los comicios. José Cano y Amaya, en cambio, decidieron saltear esa instancia y la Cámara no solo no la hizo respetar sino que se otorgó competencia cuando no la tenía. Republicanismo a la que te criaste.

Lo que acaba de hacer la mencionada Cámara no puede calificarse sino como un golpe institucional. Sienta, además, un precedente peligrosísimo para nuestra democracia: basta denunciar fraude antes de los comicios, tener medios que lo repliquen, políticos kamikazes que hagan luego presentaciones judiciales y algún sector del Poder Judicial que las avale para cargarse el sistema. El mensaje de la oposición toda es “una persona un voto" vale únicamente si esa persona me vota a mí.

Ya habíamos señalado que se estaba utilizando a Tucumán como plataforma para instalar la figura del fraude a nivel nacional, y que tenía como objetivo las elecciones presidenciales de octubre. Alentar a Macri y sujetar a Scioli. Ocho años más sin la manija del país son demasiados luego de ocho de kirchnerismo agonista y trece si consideramos la política de DDHH. Ahora utilizan a Tucumán para deslegitimar el voto popular y sentar un precedente peligroso para la democracia, al anular elecciones, y también para la República que proclaman como horizonte, cuando dos camaristas pueden decidir la inconstitucionalidad de un artículo de una ley al solo efecto de habilitar un per saltum y fallar a gusto y paladar sobre pruebas endebles (como se pregunta Aldo Jarma: ¿se animarían a hacerlo sin contar con un guiño del presidente de la Corte Suprema nacional? Graciana Peñafort señala, en cambio, que existen fallos de la CSJ que indican que ningún fuero que no sea electoral puede opinar en la materia). Para que quede claro: hubieron irregularidades y actos delictivos durante los comicios, pero de ningún modo un fraude organizado que determinara una alteración de la voluntad popular y un asalto de la Casa de Gobierno como la toma del Palacio de Invierno. La misma Gaceta da cuenta de ello cuando apunta que la presentación del ApB señala “supuestas irregularidades que se cometieron en la carga de datos del escrutinio provisorio por parte del Correo Argentino; en la designación de los empleados de la Junta Electoral; en la designación de las autoridades de mesa y en la cadena de custodias de urnas".

Con todo lo anterior intentamos decir que la estrategia va más allá de Tucumán. Luego de este fallo, el oficialismo provincial analiza los pasos a seguir. La lógica indica apelar. Así, sería la Corte provincial la que debería determinar la validez de los comicios celebrados. No hay que ser un constitucionalista abonado a los estudios de TN para inferir que ante un fallo favorable al oficialismo, la oposición apelaría nuevamente ante la Corte Suprema nacional. Tiempos judiciales mediante, tendríamos en Tucumán para largo. Pero he aquí que el mandato de Alperovich finalizaría antes, ya que debe entregar el poder el 29 de octubre. ¿Entonces? El paraíso para la candidatura de Mauricio Macri: el Congreso Nacional debería determinar la intervención federal de la provincia a los fines de: a) aguardar la resolución judicial o; b) en caso de que la CSJN convalidara el golpe institucional y se debiera llamar a nuevas elecciones, que se respetaran los plazos de la Constitución provincial (que indica un mínimo de 60 días entre la convocatoria y los comicios). Claro, el costo político todo lo pagaría la candidatura presidencial de Scioli el 25 de octubre.

Lo habíamos advertido: “todo aquello que sirva para golpear al peronismo será amplificado, aunque implique disminuir a la democracia". Solo que ahora no se trata de disminuir sino, directamente, realizar un golpe institucional en una provincia para, de mínima, evitar el triunfo del FpV en primera vuelta. ¿Después? Y, vamos viendo...

jueves, 19 de febrero de 2015

Golpes duros y golpes blandos

Una de las ventajas que otorga el disfrutar de una democracia en buen grado decantada es que sectores minoritarios pueden agredirla sin causar por ello un perjuicio irremediable. Lo que en otros tiempos podría haber generado un sismo político con implicaciones institucionales hoy se enmarca en una disputa que no es –como antes– orientada de modo únivoco hacia la censura que genera aplicar los términos de la moral sino, en cambio, es entendida como síntoma de las tensiones derivadas del ejercicio del poder que los distintos sectores políticos, económicos, mediáticos y hasta fuerzas extranjeras detentan. No nos referimos, por supuesto, a la marcha convocada por fiscales del PPJJ y medios de comunicación opositores sino al Caso Nisman en general: una acusación (sin evidencia para soportala) contra la Presidenta de un país realizada por un fiscal que luego aparece muerto (y que se presume asesinado aunque las evidencias apunten todas hacia el suicidio).

En el relato del oficialismo, se trata de un golpe blando al modo de las revoluciones de colores o de la así llamada primavera árabe, y se relativiza en consecuencia la marcha de ayer. Vale decir que no son “el pueblo” o “la gente”, como gustan de autotitularse, ni tampoco expresan algo siquiera cercano a una mayoría, pero sí a un sector particularmente influyente de la sociedad que ya había mostrado signos de divorcio allá por 2007 (legitimidad segmentada a la Carrió) y que en 2011, en parte, refrendó al FpV por una conjunción de factores emocionales y económicos. Como sostuvimos, no fue tanto la acusación como la muerte de Nisman la que habilitó la re-emergencia de esa corriente que se había expresado a favor de las patronales del agro y luego en sucesivos cacerolazos impulsados por el cepo al dólar y medidas de tipo proteccionistas. Claro, desde la vereda de enfrente el relato tiene aún menos asideros lógicos: dictadura, asesinato, simulación. Hay mayores dosis de hipocresía, también: el oficialismo tiene menos empacho en señalar –saludablemente, debemos agregar– que se trata de una disputa de poder; desde el campo opositor utilizan la muerte del fiscal para golpear en nombre de las instituciones, de la República o aún de la libertad. Si en un tiempo fue el kirchnerismo el que quería llevarnos al paraíso a patadas en el culo, los sectores opositores pretenden usufructuar Hollywood para erigirse en norteamericanos llevando “democracia” y “libertad” a Medio Oriente.

¿Se tratan de las dos veredas que limitan la grieta? Antes minorías intensas peleando por el sentido, ganando las calles o las redes sociales. Aquí creemos que los amplios sectores sociales que no adversan con ninguno de los dos campos deben ser ganados racional y no sólo emocionalmente –si no se consiguió adherencia con el saturómetro de emocionalidad marcando niveles inusitados, y…–. A pocos meses de las elecciones nacionales y provinciales, el escaso clima de entusiasmo fuera de los núcleos duros podría certificar la anterior afirmación.

El caso Nisman, el #18F y el Poder Judicial implican desafíos para oficialismo y oposición. El primero no debe sólo mantener la amalgama de sus adherentes –tal parece su pretensión– sino ampliar su base electoral; porque puede ganar en segunda vuelta pero sería harto difícil. Cuenta con el activo de los ejecutivos en casi todos los niveles, que está en el centro de la pelea y que pretende seguir gobernando hasta el último día (las urnas aborrecen el vacío de poder). La oposición política, en cambio, se desdibuja hasta el punto de otorgarle importancia a la próxima convención de la UCR nacional. Si el cese de los cacerolazos después de 2013 y en 2014 se atribuía a la representación conseguida por los distintos fragmentos que confrontan con el kirchnerismo, Massa, Macri y los radicalismos deben replantear sus estrategias: la marcha puede ser capitalizada por la oposición de algún modo nebuloso pero no por algún nombre propio. Dicho de otro modo: la representación del oficialismo no está en duda, pero la de la oposición no es patrimonio de quienes imprimirán sus nombres en las boletas. El teorema de Baglini se verifica a medias entonces: son Carrió o Bullrich quienes se inmolan frente a las cámaras, pero a Macri o Massa no parece importarles la posibilidad de heredar un gobierno herido de credibilidad o que ha sido manoseado por la prensa frente a la opinión pública de Occidente.

La respuesta del oficialismo frente al caso ha sido pobre desde el comienzo, con las dos cartas de CFK en Facebook o sus primeros discursos públicos. Golpe blando, advierte ahora 678, pero la respuesta invariable –y pertinente– es para qué querrían voltear a un gobierno en sus últimos meses. Ya no está entre nosotros Raúl Alfonsín para responder a esa pregunta, pero sí Carlos Menem. Sabemos que la aversión del establishment con el kirchnerismo nace y se multiplica con su incumbencia en materia económica y la disputa de poder que ello involucra, en todas direcciones, adentro y afuera del Estado –y recomiendo esto de Sol Prieto para entender el accionar del Poder Judicial en estos últimos tiempos–. Entonces, para responder a la pregunta, el caso Nisman y sus derivaciones deben entenderse también como un modo de desacreditar al kirchnerismo en tanto portador del virus del intervencionismo y condicionar, así, al próximo gobierno, cualquiera fuera este. Pero más aún si pretendiera contener dosis importantes de kirchnerismo en su seno. Si retrocedemos en el tiempo, el reemplazo de Menem por De la Rúa en 1999 no implicaba un cambio de orientación económica, pero Menem sí debió entregar el manejo de la economía al establishment cuando asumió anticipadamente en 1989. Que el kirchnerismo tuviera siempre como una de sus preocupaciones principales desactivar los mecanismos que permiten asestar golpes económicos ha resultado, sin dudas, un golpe duro a los golpes blandos.

martes, 20 de enero de 2015

#JeSuisNismanCharlieEToutLeMonde

En estas últimas semanas se instauró con fuerza de moda ser alguien más, Charlie Hebdo, Nisman, o identificarse desde la negación a la caracterización de esos personajes. Habíamos advertido aquí que no coincidimos con que deba ser el eje de ningún debate, porque —al fin y al cabo— se trata de una disputa semiótica donde cada bando intenta dotar de un significado distinto al disparador del parteaguas y no tiende ningún principio de resolución. Así, Charlie Hebdo sería la corporización de la libertad de expresión occidental frente al ataque fundamentalista musulmán y Nisman, el fallecido fiscal de la causa AMIA, un corajudo héroe, reconvertido por la muerte en mártir, que luchó por la Justicia, se enfrentó a la tiranía del kirchnerismo y, a causa de ello, apareció muerto en su departamento.

No vamos a transcribir aquí los detalles de cada caso. El que haya arribado a este texto los conoce o debe volver inmediatamente a postear estados bajo emoción violenta en Facebook. En definitiva, la visión que ahora tengamos de Nisman o Charlie Hebdo, de sus orígenes y derivaciones, termina por ser una cuestión de Fe. Cuando las circunstancias y contextos son desconocidas o decidimos, directamente, descartar algunos datos y tomar sólo aquellos que verifiquen nuestros prejuicios o intereses estamos frente a una conducta perfectamente humana... que debe necesariamente ser superada por el juicio que las instituciones que a tal fin hemos creado puedan desarrollar.

Qué difícil la mesura cuando nuestro sistema límbico toma por asalto al neocórtex y lo somete como rehén. Una abogada amiga sostuvo que para ella sería muy difícil trabajar como fiscal en una causa como la de Nisman, soportando presiones o amenazas, imposible si uno tiene hijos... para inmediatamente sostener que le volaría la tapa de los sesos a Cristina aunque eso destruyera a su familia. De allí los TT mundiales #CFKasesina o #TodosSomosNisman. ¿Usted quiere ser el Nisman que describen Santiago O'Donnell y los cables de la Embajada norteamericana o prefiere ser el que imagina suicidado por alguna oscura maniobra del poder político? ¿No quiere ser Charlie Hebdo o prefiere evitar pensar en el colonialismo occidental que comercia sangre por petroleo y lleva en cambio la libertad cargada en la punta del fusil? Tiempos extraños, difíciles y fascinantes nos han tocado. El mundo ya no es tan simple como antaño, cuando contamos cada vez con más información a nuestra disposición.

¿Qué podemos esperar del caso Nisman? Lo que ya desde ayer temprano pudimos observar: el intento por convertir la cuestión en el clivaje que determine el resultado electoral de este año. En Facebook dicen que estás con los asesinos o con los que quieren que se enjuicie a Cristina. En Twitter dicen que el kirchnerismo comenzó negando la inflación y termina negando un asesinato o, la contraparte, que a Nisman lo mandó a suicidar Magnetto para voltear a CFK. En los medios masivos, aquellos enrolados en la oposición (TN, radio Mitre) no dicen —pero dan a entender— que fue Cristina quien apretó el gatillo. Los medios oficialistas, por su parte, destacan datos duros (la no intervención de terceros en la escena, que determina con mayor probabilidad que se tratara de un suicidio) y leen la operación que el fiscal intentaba liderar contra el gobierno. Hay que decirlo, también: la acusación de Nisman no parecía sostenerse y la reacción del oficialismo parecía la adecuada para dar por tierra con ella. Pero más allá de toda esta batalla por el significado, las implicancias de la muerte de Nisman son graves. Jorge Asís tuiteaba que el gobierno debió cuidar al fiscal como si de cristal se tratara. Qué difícil. Sí podemos extraer un par de conclusiones: la primera es que aquellas corrientes que animaron los cacerolazos continúan allí, aunque se mantuvieran larvadas, subterráneas. Sin la fuerza de cuando el cepo al dólar, tristemente o no tanto. Demanda ahora, nebulosamentr, Justicia. Una demanda clasista, claro, porque luchar por una Justicia mejor sólo sería posible si hiciéramos de ésta algo distinto que el arma que sostiene en término último el status quo, encarcelando al pobre y palmeando en la espalda al que cuenta con colchón financiero. No, se trata de manifestarse en contra de este gobierno y poco más. La segunda es que el hecho da inicio, temprano, en enero ya, a un año electoral que será muy caliente. No sólo se pone en juego la Caja del Estado, sino que es el Poder mismo el que flota en el aire, y aquellos postergados en el área decisoria durante estos años no van sino a pujar por el retorno de la democracia de la derrota. Como tercera conclusión, en relación al caso específico, algo que me enseñaron en semiología: si escuchamos ruidos de cascos galopando, debemos pensar antes en caballos que en cebras. Pero casi todos parecen estar pensando en unicornios.

jueves, 31 de julio de 2014

Buitres, Kiss&Love, Brito, Grondona, Susana. No nos organizamos...

Ya lo dice la famosa sentencia, ese axioma moderno del amor líquido en tiempos del cólera whatsappero: sólo hay un modo de que cojamos todos, y es organizados, compañeros. La organización vence al tiempo, me dicen mis amigos cabareteros, que serán quilomberos pero también peronistas. Entonces tantos temas para un solo día son un flood de noticias que hasta impidió la conferencia del Primer Argentino que es Alejandro Sabella. Y así no se puede vivir, con tanta inseguridad noticiosa, oiga.

Vamos por orden, entonces. Lo primero fue el ¿amague?, ¿será?, de una —supuesta— propuesta de bancos privados para comprar los bonos en poder de Singer & Co. Algo así con un Bailout Inverso. Gol de mediacancha, celebraban en el ágora tuitero. Mascherano, Romero, el Papa y ahí nomás, detrás, Jorge Brito de Banco Macro (ahora que lo pienso, ¿el nombre será para sobrecompensar algo? Otrosí: ¿Brito sería ahora el Gral. Alais del kirchnerismo? Les regalo el tema para el paper). Ámbito Financiero sigue sosteniendo —en soledad, debemos agregar— que habrá acuerdo entre los privados. Entretanto, pensemos en el peor escenario.

El peor escenario es que murió Grondona (no, aquí no vamos a hacer el chiste fácil de Marian... ups). Y claro, se conmueven los cimientos del fútbol argentino, porque si Diego es D10S y Lionel el Messías, Grondona era San Pedro, la piedra sobre la que se edificaba la AFA. Reproducimos a continuación el debate que su muerte repentina desató:

Grondona era un hijo de puta.
Pero era nuestro hijo de puta...
, pero hijo de puta...
Nuestro.

Y así ad eternum.

Volvamos al #GrieFault. Argentina no está en default, dicen los representantes nacionales. La afirmación tiene su lógica leguleya: nosotros pagamos, la guita no llegó a los boneholders por culpa de Griesa, ergo no vamos a garpar un mango más por ningún seguro, apúrenlo a Griesa antes de que vaya a besarle el anillo a Grondona en el trono del Hades. Pero la esperanza de un arreglo que nos evitara la declaración de Defol (ese juega en Racing, ¿no?) existía, debido a las versiones periodísticas y el comportamiento de la bolsa. Entonces aparece Kiss&Love para la conferencia y cuando dice “fondos Buitre" en lugar de hold outs algunos dejamos de darle a las matracas. Luego dice “fructífera" y vuelan nuevamente las serpentinas al aire. Kiss& sigue hablando y me recuerda a esa amiga de mi esposa a la que querés clavarle la silla en la jeta para que se calle cuando viene a comer pero no y le decís “ah, mirá vos..." mientras pensás por qué Gallardo no lo puso a Kranevitter. A continuación se pelea Kiss&Love con los titulares de la prensa, mirás alrededor tuyo para ver si estás en 2008, 2009 y no, estamos en 2014 y #LaConchaDeTuMadreSabella todo. La cuestión que no hubo arreglo y desde Mascherano para abajo pasan a ser todos hijos de puta: Griesa, Pollack, Singer, Kici, Brito y el hijo de puta de mi hermano que llega tarde ya para ir al paddle. Estaba escuchando también a Kiss&. Y todo el partido las pelotas buenas son obra de Don Julio que desde el Cielo nos ayuda, capo, y las que quedan en la red son culpa de Grondona que desde el Infierno nos sigue cagando y la puta que lo parió.

Como los buitres. Lo dijo Kiss&: Singer corta el queso y Griesa es su pastor. Buitres, si quieren alimentarse, ahí tienen el cadáver de Gro—CENSURADO POR EL DEPARTAMENTO DE LEGALES—. ¡Hijos de puta! Ok, me calmo, tal como me calmé cuando la Corte Suprema norteamericana rechazó la apelación de Argentina a la Griesentencia: vamos al default nomás, me dije entonces. Técnico, selectivo, burocrático (?), no-default o como prefieran. Porque era fácil entender que los Buitres no pretendían negociación alguna sino cobrar el 100% y cobrar los seguros contra default. Con este... u otro gobierno (lo aclaro porque no leí ese dato en ningún análisis, y me parece importante). Porque, dígame, si ustedes fueran buitres y tuvieran a la ley norteamericana, a Griesa de su lado, ¿qué estímulo tendrían para negociar con la consiguiente reducción de ganancia? Entonces, el llamado de Griesa, y la introducción del espeshalmastah Pollack significaba nada más que “vayan, siéntense y entréguenles lo que piden". Alguien como Macri, acostumbrado a estar de ese lado del mostrador en el plano local, entiende eso perfectamente.

Pensar que ningún bonista reclamaría la RUFO en caso de pagar la Griesentencia es abonar la fantasía de que los Reyes no son los padres. Aventuremos entonces posibles escenarios: a) una continuación del que venimos sufriendo, con recesión en ciernes, descenso de la actividad y presión sobre el tipo de cambio; b) una exacerbación de lo anterior; c) el paraíso socialista, con nacionalización del comercio exterior, cierre de importaciones, progroms para el antikirchnerismo y Massa Presidente 2015; d) ninguno de los anteriores porque vienen los Aliens y nos hacen pomada, se llevan toda el agua y a nosotros para trabajar como esclavos en sus fábricas de naves espaciales guerreras y productos cosméticos a base de páncreas masticado de bebés panda.

Acá esperamos que la opción (a) sea la que el destino nos depare —o la (d), total...— y que mientras tanto, Ámbito Financiero esté tirando la posta y no el pescado podrido que algún insider trafica.

...

¡Ah, Susana! Cierto. Volvió. Porque a las malas noticias no les gusta caer a la fiesta con las manos vacías.

viernes, 25 de julio de 2014

La línea histórica Codesal - Rizzoli - Griesa

Las audiencias promovidas por Griesa Tomás (no, gracias; un poquito de agua, si tenés fría) han captado el volumen de la agenda política/periodística/económica luego del Mundial (et tu, Messi?). En ese orden porque, claro, el tema se aplica primero a la disputa política interna en la afiebrada mente del periodismo vernáculo opositor. Tampoco los autoconscriptos en las trincheras de la grieta lanatiana suelen demorar para tomar armas y disparar. Y bombardean entonces con una serie de pseudo argumentos que son antes banales intentos de pases de factura: Kirchner puso a Nueva York como plaza, él firmó la cláusula RUFO, la RUFO significa que las reestructuraciones 2005 y 2010 fueron de mentira, el gobierno hizo todo mal (sí, ese es todo el argumento de los expertos en reestructuraciones de deuda y DTs de Selección nacional imaginaria que cuestionan los cambios de Sabella en el segundo tiempo) y otras bellezas que sirven para que los muchachos de la MAK gasten a los que abominan de este gobierno pagador serial de deuda que incumple con sus compromisos fiducidiarios.

No debe ser muy difícil la respuesta: tienen razón, chicos. Había que poner a Uruguay como plaza de pago y litigio mientras manteníamos a Natalia Oreiro como rehén. Ricardo Mollo patriota, dejá que yo me encargo, capo. Sobre la RUFO responde Gustavo Arballo y a él los remito, aunque no coincida del todo con su apreciación de que las posibilidades de activar la cláusula en caso de pagar la Griesentencia (uy, los neologismos) son cero sin decimales. Por algo tan simple como lo que el mismo abogado refiere: un Juez no es igual a Justicia sino a interpretación. Y con que un solo juez haga oídos a una presentación podemos encontrarnos nuevamente en este laberinto donde los únicos felices son los leguleyos y los que tienen seguros contra default como, oia, Paul Singer.

No debe resultar difícil comprender que los buitres no juegan a negociar. Si no tuviéramos el historial del litigio, las rechazadas oportunidades para ingresar al canje de deuda, o lo que aquí relata este profesor de Economía hindú: «...this fund has a history of using aggressive tactics to force struggling sovereign debtors to pay the full value of debts that have already been deeply discounted by the market. In the past, it has successfully sued the governments of Peru and the Democratic Republic of the Congo...», el reciente intento de embargar activos de YPF ¡o Chevron, una empresa norteamericana! debería bastar.

El objetivo es claro: cobrar el 100%, también de paso los seguros contra default y que la deuda vuelva a ser eso que, en ocasión del rechazo de la Corte Suprema norteamericana a tratar el reclamo argentino a la Griesentencia, escribíamos en Panamá Revista: «...nuestra disposición a la épica y victimización nos dificulta comprender que esta movida tiene intereses máselevadosque sólo castigarnos por intentar una gambeta a las reglas implícitas de dominación impuestas por la globalización financiera. El Nuevo Orden Mundial es menos glamoroso de lo que los foros conspiranoicos describen, y se construye con el barro de la historia y la bosta del día a día, pacientemente, con decisiones como esta del Supremo Tribunal norteamericano que implica, sobre todo, que las reestructuraciones de deuda no pueden ni deben ser soberanas, y que el endeudamiento es un grillete a cargar ad eternum. En un salto de página, hipertextual, la resolución del Caso argentino se constituye en un nuevo golpe a la soberanía de los Estados, y de allí los diferentes amicus curiae recogidos por nuestro país para la causa. Porque si algo deja claro la pretensión de los fondos buitres, el fallo de Griesa y el rechazo de la CSJ norteamericana es que los países sub desarrollados no deben intentar escapar de su destino, y que las asimetrías dentro del capitalismo global son uno de sus fundamentals...». No sólo eso, agregamos ahora, ya que seguir privando al país del acceso al crédito (cuando dimos sobradas muestras de vocación con Repsol, el CIADI, etc.), permitiría que los activos argentinos se deprecien, y no deben ser pocos los que se relamen los bigotes imaginando banderitas de remate flameando en los cielos nacionales. La deuda como Espada de Damocles presta para intervenir sobre economías dominadas.

El que juega con capitalismo financiero se quema. El que se quemó con una deuda, ve un fondo de inversión y llora. Y ya lo decía von Clausewitz: Griesa es la continuación de Codesal y Rizzoli por otros medios. No esperemos entonces que Thomas de Nueva York de marcha atrás y reponga el Stay, porque cuando declaren a Argentina en default técnico, tribunalicio o Griefault, como Zandoná, Thomas Griesa va a correr a abrazarse con ellos.

lunes, 30 de junio de 2014

Vicepresidenciame @esta

A propósito del rol de Cobos como vice de CFK señalábamos hace tiempo, en una nota que no encuentro (!), que en una próxima reforma constitucional deberíamos rever la institución vicepresidencial. Lo reiteramos ahora, porque #Boudou, claro.

No incurriremos aquí en el cenegoso terreno de las especulaciones judiciales, porque son materia de leguleyos y, finalmente, en el terreno político sólo incidirían si Boudou fuera declarado no sobreseído sino inocente, y con Lijo pidiéndole disculpas en Plaza de Mayo con cierre de acto a cargo de la Mancha de Rolando. ¿Por qué decimos esto? Hace unos años señalábamos que el objetivo de ir sobre el descuidista (Asís dixit) era manchar a la política toda, y que el objetivo estaba cumplido con la condena social al motoquero Aimé, guitarrista (muy) amateur y autor intelectual del retorno al Estado de la guita timbeada por ese invento noventista conocido como AFJPs. No nos montamos en teorías especulativas de todos modos: para ir detrás de Boudou fue suficiente que CFK lo eligiera y que fuera temido como una posibilidad de continuidad ortodoxa.

Los vicepresidentes. Ay. ¿Forman parte del PEN? ¿Son sus representantes en el Senado? ¿Forman parte del Poder Legislativo? ¿Son seres humanos, acaso? ¿Deben tener autonomía de criterio o funcionar a modo de suplente del titular? Algo es seguro: conspiradores fueron (casi) todos. O cuña, por lo menos. Para qué abundar sobre Víctor Martínez, Duhalde, Scioli, Mariotto o Cobos (el más pior de todos), si acá lo hace Campos Ríos. A propósito, sólo diremos de Cobos que no se trató de un completo error de Kirchner. Polémico, ¿eh? (!), porque es válido pensar qué podría haber ocurrido durante la 125 si el vice hubiera sido alguien como Felipe Solá, y la Liga de Gobernas se hubiera reactivado rápidamente detrás de algo más tentador que el Peronismo Federal para ejercer la exogamia. Ah, más polémico aún. Es el clima mundialista.

Por otra parte, es interesante observar el desarrollo de esta relación en la CABA: Michetti fue primero la cara humana del macrismo para ser luego relegada cuando aspiró a la candidatura “natural" con Macri (casi casi, eh) candidato a Presidente. Entonces vino Vidal como cara joven y todo esto mientras Larreta ejercía un vicariato con el ánimo de saltar a la candidatura.

Entonces, aunque el PJ haya adelantado que no trataría una modificación de la ley electoral que habilite la sola selección del candidato a Presidente (como en países democrático liberales de alternancia bipartidista como Uruguay o los EE.UU.), la oportunidad vuelve a abrirse para su discusión. También deberíamos tenerlo en mente para una próxima reforma constitucional, por qué no con un mecanismo similar a la selección de un ministro o con el concurso del Congreso (esta sería una opción intermedia que podría finalizar en el clásico ni chicha ni limonada).

En fin, no jodan que ya juegan Francia y Nigeria. Y anoche quedó claro, a pesar del tema buitres y Boudou, que Mundial mata Política cuando Lanata perdió nuevamente con Masterchef. Ah, me avisan que ya está el guiso de lentejas. Cómo se sufre...

domingo, 9 de marzo de 2014

Con el #NoAlNuevoCodigoPenal no es necesario tener ideología para castigar a los pobres. ¡Alegría!

El debate planteado alrededor del nuevo Código Penal, más allá de los objetivos políticos y centrándonos estrictamente en materia punitiva, tiende hacia una mayor criminalización de la pobreza. Tal es el consenso alcanzado con la supuesta democratización de la opinión penal y no otro.

Decimos “mayor" porque sería hipócrita no hacerlo: las cárceles atiborradas de morochos, de sujetos desclasados, descastados, debería ser prueba suficiente. Pero no. Parece que no. Ocurre que los Códigos Penales, Civiles, el Poder Judicial mismo, son los instrumentos legales con los que las clases dominantes ejercen control sobre las clases oprimidas. Como si la economía no fuera suficiente. Y no lo es, o es justamente por ello: la Justicia viene a actuar ante la rebelión de quienes heredan la pobreza. ¿Demasiado ideológico? Lo siento mucho.

Mentira.

El debate no es ideológico, dicen, sino que el mayor derecho humano es a caminar tranquilo por las calles. Pongamos que no me interesa debatir tal afirmación, pero sí el modo de conseguirlo, que sería excluir a la pobreza de las posibilidades o que ésta no sea un destino inapelable. Comprobarlo es fácil: en épocas de crisis económica, el crimen crece. Aumentan los robos de gallina, se entiende, porque el crimen no castigado, para el cual no se construyen cárceles, el de cuello o guante blanco, no depende del contexto sino, simplemente, de la oportunidad. Más aún, ese crimen genera las crisis económicas porque en ellas capitaliza su accionar, su “inversión". Y sin pruritos me animo a decir que los saqueos, o los crímenes sobre los cuales se debate actualmente, solicitando mayores penas (cualquiera es penalista; hasta Tinelli, prueba irrefutable de lo que sosteníamos respecto a la irresponsabilidad como forma actual de lograr mayor consenso social), esos crímenes monopolizados por la pobreza, decíamos, causan menores daños al tejido social, destruyen menos vidas, sesgan menos proyectos que los crímenes cometidos por quienes generaron megacanjes o proponen y ejecutan políticas que tienen a la exclusión social como Norte y herramienta de control social. Y la Argentina post Consenso de Washington es prueba suficiente para cualquier cientista social que no sea, además, panelista televisivo.

Es un falso dilema, además, que el nuevo Código sea garantista. Es ese, sí, un planteo ideológico. Como la actual tendencia regresiva en materia de opinión penal. Tan regresiva que puede retrotraernos al ojo por ojo bíblico. Y la Biblia, como legislación comparada, ha vivido algunos miles de año de evolución. Pero si queremos plantear un debate serio (no creo que sea esa la idea, pero aquí va), la garantía de destierro de la famosa “puerta giratoria" reside antes en los códigos procesales, en una democratización real de la Justicia monopolizada por una cofradía, en la depuración y democratización de las fuerzas de seguridad, que en la cantidad de años que para un delito prescriba el Código Penal.

Luego de este exceso de ideologismo aplicado a la teoría del Derecho, poco realpolitiker —sabrán disculpar—, la lectura política continúa siendo la del posteo anterior: el teorema de Baglini no aplica todavía a nadie que se inscriba en oposición al kirchnerismo.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Código Penal, Massa y las inefectivas respuestas técnicas

El revuelo continúa y buena parte del daño, recolecte o no las firmas el FR, ya está hecho. Sergio Massa criticó el anteproyecto, o un borrador de éste —al fin y al cabo es lo mismo—, por garantista y probó así que, en materia de seguridad, el bombardeo mediático, el miedo y la indignación fácil son más efectivos que cualquier argumento técnico.

La oportunidad estaba servida: el FR no existía cuando se dio curso a la iniciativa (eran parte del FpV) y eso les permite ahora, sin responsabilidad alguna en la redacción, boicotear lo consensuado por el kirchnerismo, la UCR, el PRO, el FAP y juristas. Se coloca así, gratis, a la derecha de todo el arco político en cuestiones punitivas y, gratis también, se diferencia del resto de los partidos de oposición, que le hicieron el gran favor de salir a pegarle y ser agrupados, simbólicamente, en el campo del garantismo filoK.

La respuesta del FpV, como suele suceder, fue excelente en lo relativo a lo técnico y muy mala políticamente. Al apelar al ad-hominem (“Massa tonto no sabe nada", “eso es del ámbito del Código Procesal y no del Penal" o “no puede haber iniciativa popular para legislar penalmente") no convence a nadie, una vez más, fuera de los ya convencidos o de los más politizados; cuando el daño de las declaraciones de STM transcurren por el carril del ciudadano de a pie y la supuesta baja en las penas, la puerta giratoria o la otra puerta por la que salen. Un blumberismo, anotaban en Twitter, y ya sabemos cómo terminó eso. ¿No era más fácil y efectivo, entonces, decir “no hay tal baja en las penas", “es un borrador, el anteproyecto es éste y estará abierto al debate en el Congreso", “juntá todas las firmas que quieras"? Con Arslanián, ahora, se ensaya una mejor respuesta, pero vale también anotar que, según el abogado y bloguero pampeano, Gustavo Arballo —que vino analizando exhaustivamente el anteproyecto acá— hay: 178 casos donde las penas suben y 129 en que bajan, 85 nuevos delitos y 14 que desaparecen".

El resto de los supuestos argumentos, como conspiranoicos pactos de inmunidad, son risibles: el Código Civil y el Código Penal no necesitan ser modificados para proteger el crimen de guante blanco, cuando esa es una de las razones que explican sus existencias.

Finalmente, que el radicalismo haya tirado a la banquina el trabajo de su representante en la Comisión redactora, Gil Lavedra (quien expresamente pidió que no se partidizara el debate, conociendo a los bueyes con que ara), y saliera también a diferenciarse prueba que el radicalismo entiende perfectamente que el FR pretende disputarle parte de su electorado y es pueba, además, del triunfo de la mirada punitiva que buena parte de la sociedad tiene en la materia y que el teorema de Baglini no aplica aún para el FR y la UCR: pueden ser irresponsables y ganar así consenso en el electorado.

viernes, 21 de junio de 2013

Yo también quiero ser Juez

Cualquier habitante de barrio Sur en Tucumán sabe que la Justicia que le toca no es la misma que la que recibe un señor de barrio Norte que compra camisas de La Martina de contado. Aún los que compran en esa cheta tienda, pero en cuotas, saben que la Justicia que les toca no es la misma. El hacete amigo del Comisario de antaño es hoy hacete amigo del Juez. Como bien dice Gustavo Rosa en un recomendable post: se trata de una «...administración de justicia apolillada, patricia, elitista que se resiste a todo intento democratizador. Un sistema judicial más orientado a satisfacer intereses que a garantizar derechos. Para muchos jueces, la Constitución es una masa amorfa que se amolda a las necesidades de las minorías en detrimento de las mayorías...».

Ocurre que los jueces, aunque el dictamen de la CSJ (con Zaffaroni en disidencia) pretenda instalar lo contrario, son partidarios políticos. En un primer momento, partidarios de ellos mismos y de una familia judicial que se atrinchera en defensa de sus derechos adquiridos. Luego dependen, para su nombramiento, del poder político. Si no me creen, gugleen “como se designa a un juez" (pongalé signos de pregunta, si son nazis de la gramática, da igual) y después me cuentan. Son partidarios, además, de otras diversas organizaciones. Muchos son militantes católicos, por ejemplo, y tenés que ir a rezar con ellos si querés hacerte amigo y, por ahí, empezar a formar parte de la flia. judicial.

No sólo el acceso a la Justicia, sino que la Justicia impartida sea igualitaria (porque no es Justicia si no), es un proceso que deberemos seguir transitando. Lo explica muy bien Sergio de Piero: «...los núcleos duros que impiden una mayor igualdad y un acceso pleno a los derechos de ciudadanía, no se allanan sólo con la realización de elecciones libres: hacen falta gobierno dispuestos a abrir esas agendas, a plantear los temas que están en el fondo de las sociedades o, como decía el mismo Lechner "en los patios interiores de la democracia" (...) Democratizar la democracia, es la posibilidad de abrir espacios al interior de las instituciones; de todas en las que participan ciudadanos y ciudadanas y desarrollan sus vidas; las enmarcadas en el derecho privado lo deberán hacer, alentadas por sus miembros, pero también el Estado allí puede sugerir una legislación que vaya en ese sentido; y en las del derecho público, la creatividad política debería empezar a emanciparse. Son muchas las instancias hoy en la esfera pública, donde la democratización aún está esperando su hora. Y es el mismo Estado el que aún puede impulsar ese proceso. Que no haya prosperado esta reforma, sólo debe alentarpropuestas más creativas, antes que los discursos de la "corrupción política" ocupen otra vez el centro y nos retracen, nuevamente, unos 20 años».

Perdón por tanto robo, pero si consigo ser juez, entro por una puerta y salgo por la otra como pancho por mi casa. Pero respecto a esas “propuestas más creativas", ¿no formaba parte de la crítica a la Reforma Judicial que se democratizara también el ingreso al empleo en el Estado? Hay ahí una buena oportunidad para demostrar que vamos por la democratización en serio. Y que el juez de línea (¿otra vez un juez?) les cobre orsai. Como debemos seguir marcándoles la posición adelantada respecto a la eximición de impuestos, respecto al manejo de la Caja judicial por parte del Consejo de la Magistratura y no por la Corte Suprema. Decisión, esta última, política, fruto de un pedido de la CSJ a la Presidenta, quien entiende que se trata de una cuestión política, aunque el art. 114 diga otra cosa. Porque el 114 es fruto de una redacción consensuada por políticos, elegidos por el voto, debido a una constituyente a la que se arribó por voluntad y consenso político, enmarcado en un contexto político favorable. Es que la Constitución es eso: no son las tablas bajadas por Moisés, sino la resultante de un equilibrio de fuerzas políticas -aún de las que no se presentan a elecciones, como las corporaciones económicas, jurídicas, eclesiásticas, en un tiempo también militares, etc.- en un momento determinado.

Justamente estas corporaciones, las que no se presentan a elecciones, son kas que tienen al tiempo de su lado, frente a la finitud de los tiempos políticos. Lo explica muy bien Aldo Jarma: «...Por eso, tradicionalmente, los ejecutivos electos eligen no confrontar a las corporaciones. Prefieren pactar: el famoso consenso. Lo cual los condena a moverse dentro de márgenes mínimos para llevar adelante sus gobiernos que, en el mejor de los casos, se transforman en tibios reformistas.
Néstor Kirchner lo tenía clarísimo con su definición de la política: "es plata más expectativas", y jugaba con la reelección eterna entre él y Cristina. Había encontrado la fórmula perfecta para equiparar el poder de las corporaciones: tenía, también, el tiempo.
Eso le permitió al kirchnerismo dar batalla a varias corporaciones al mismo tiempo y darle a su gobierno un perfil fuertemente reformista. Algo inaceptable para las conservadoras corporaciones argentinas...». Luego dice que «... enfrentar a esta coordinada avanzada corporativa requiere de una masa crítica que no puede limitarse a un núcleo duro...», algo que también sosteníamos acá hace un tiempo cuando decíamos que: «...tampoco alcanza sola o mayormente con el poder del Estado. Se necesita un poco más: sindicatos, organizaciones sociales, el empresariado, medios de comunicación, etc. (antes, esta enumeración hubiera debido consignar a las FF.AA.). La estrategia de acumulación kirchnerista ha sabido dotar al Estado de mayores recursos, pero registra en el debe (quizás se trate sólo de un sueño, pienso ahora) ese "un poco más" que podría permitir, , que los enunciados comparando al kirchnerismo con el chavismo, el chauchescucismo y el fin de la república gocen de algún asidero en la realidad...». El bloguero olvidó mencionar a otras, más, fuerzas políticas. Ahora subsana ese error.

Es irrefutable que para seguir en esta senda de transformación, tibia si quieren, es imprescindible continuar ganando elecciones. Para eso se necesita seguir demostrando que la economía de Mercado puede seguir atemperándose desde el poder político; y por lo tanto engrosar ese poder político, algo que con poquitos buenos -lo decía Perón- no puede hacerse. Hay que dianacontizar menos, y convocar a mayorías. Y convocar a mayorías es algo que requiere de mayor apertura. Cada vez falta menos, dale.

lunes, 17 de junio de 2013

Legislativas: la Justicia como campo de disputa ectópico

Es en la Ciudad de Buenos Aires y los que se conocen como grandes centros urbanos donde las legislativas cobran importancia como vehículo de un mensaje antes que como oportunidad para la selección de representantes de un distrito en el Congreso. Ocurre por diversas razones, que en realidad es una sola: telepolítica. Así, mientras que para quienes defienden a los oficialismos miden el nivel de aceptación de las gestiones nacionales y provinciales, en lo que a opositores se refiere son trampolín para nacionalizar sus figuras, siendo entendidas las elecciones como un paso previo e ineludible (es, por ejemplo, la lógica que Massa, parece, no va a cumplir, para desquicio de los opositores que necesitan de un candidato) hacia las próximas presidenciales. Ocurre entonces que luego, ya en sus bancas, muchos suelen olvidar que deben representar los intereses de sus distritos. Analicen a modo de ejemplo el discurso del ex-hincha del Atlético de Madrid, De Narváez, y verán cómo las menciones a “la Presidenta" superan ampliamente a “la provincia" o a “los bonaerenses".

A lo que vamos: la conformación del Congreso, como resultante del acto electoral, mide las posibilidades de los distintos candidatos cuando son capaces de liderar un espacio, o de los distintos proyectos en pugna cuando se imponen con claridad. Estas legislativas, a diferencia de las de 2009, presentan menores posibilidades para la alteración del equilibrio de fuerzas legislativas. Y mientras en 2009, desde los espacios opositores buscaron nacionalizar sus campañas, ahora las quieren distritales y sin vueltas.

Además, a manera de novedad, y no sólo como expresión de la atomización de partidos y políticos opositores, estas legislativas no encuentran al Congreso como campo de disputa. No sólo porque el oficialismo continúa colocando a corporaciones y grupos de poder como oposición real (y porque los opositores que colocan sus nombres en boletas persisten en su afán de representar intereses corporativos antes que ciudadanos o populares), sino por el proceso de judicialización de lo político al que venimos, lamentablemente, asistiendo. Es en el ámbito judicial el campo en el que hoy se desenvuelven y ¿resuelven? muchas, o casi todas, las tensiones políticas. Las que concitan mayor interés, por lo menos. No es entonces un gran salto concluir que la pelea no se da frente a la Plaza de los Dos Congresos sino en el ring de las cautelares, fallos, apelaciones y per saltums. Así como las legislativas de 2009 tuvieron como novedad y emergentes a los agrodiputados que ahora se van sin gloria alguna, votar diputados y senadores en octubre no sólo alterará poco el esquema de fuerzas actual en el Congreso sino que representa un atractivo menor si la oposición efectiva depende más de encontrar jueces amigos, guardianes del republicanismo montesquiuísta, que de levantar la mano en una banca o dar discursos, por lo demás, más aburridos que el segundo tiempo de Lanús 5 - River 1.

Tuvieron los opositores la oportunidad de utilizar el instrumento pensado por la Casa Rosada para nacionalizar los comicios, la elección de Consejeros por voto popular, y que la disputa se nutriera del componente judicial que la política arrastra. Da toda la impresión que prefirieron un triunfo táctico antes que la posibilidad de disputar una batalla estratégica. Jeños del mundo. Irónicos aplausos y sinceros agradecimientos a tanta torpeza política.

miércoles, 12 de junio de 2013

Servini y el Consejo de la Magistratura

Más allá de si uno apoya al oficialismo o a la oposición, debería primar la racionalidad política para comprender que el freno a la elección popular de Consejeros por parte de Servini de Cubría es un atropello a nada más pero nada menos que la democracia representativa: yo, vos, tu vecino, votamos; en segunda instancia nuestros representantes votan una modificación en el Congreso. Y luego es la misma Justicia, como jueza y parte, la que determina qué va a finalmente ocurrir.

Jueces y partes.

Es similar al caso de la acordada de los Supremos con Fayt, que le permite a un juez, cuya función es hacer cumplir la letra de la Constitución, no cumplirla él mismo. Glorioso. Trasladado al Ejecutivo sería como si CFK decidiera, junto con el resto de los Presidentes latinoamericanos, seguir gobernando más allá de 2015 aunque la Constitución se lo prohíba expresamente. Acordada de Unasur y listo.

Los políticos opositores deberían comprender cabalmente esto, y abandonar el corporativismo. Porque es exactamente eso lo que pretende mantener el poder Judicial (amén del actual equilibrio de fuerzas en sostén del status quo): continuar con la estrategia de componendas corporativas. Quieren corporativismo: que el gobierno, como corporación política, hubiera ido a negociar con ellos, corporación judicial. Como siempre, antes.

Ocurrió lo mismo cuando se votó la Ley de Medios en el Congreso. Los políticos opositores se sometieron a humillaciones y mamarrachos aunque a ellos mismos, si pretenden ser gobierno algún día, les hubiera convenido votarla levantando las dos manos, subiendo al estrado para bailar punchi, previo pedido a la Presidencia del cuerpo que pusiera parlantes y bolas de espejos.

Al final del día todo es político. Que Fayt se quede. Que Lorenzetti maneje la caja cuando debería ser el Consejo de la Magistratura, ese organismo creado por radicales y para radicales durante la última modificación Constitucional. Es que no hay que engañarse: la Constitución es la resultante de un equilibrio de fuerzas políticas en un momento determinado.

Una de las primeras resoluciones que debería tomar el próximo gobierno es llamar a una constituyente y modificar la Constitución. Y que de una buena vez quede asentado que es el pueblo el que elige sus representantes y ellos los que gobiernan.

Solo resta mandarle saludos a Montesquieu [1] y sostener, como dijo recientemente Rucio: «...o las instituciones de la democracia se empoderan de los resortes que dirimen las contradicciones de la sociedad, o seguimos permitiendo que las corporaciones dicten las reglas...».

[1] http://aldoulisesjarma.blogspot.com.ar/2009/01/no-jodan-con-montesquieu.html

[2] http://lacolumnaderucio.blogspot.com.ar/2013/06/macri-y-su-poker-de-heces.html

jueves, 25 de abril de 2013

Relato y Reforma Judicial

Todo lo que huela a kirchnerismo será siempre, para el relato de los medios opositores, escándalo y atropello. No existe posibilidad alguna de que se trate de la concreción de la voluntad de la mayoría. Pero aquello que no sea sospechado de kirchnerismo, o sobre lo que no convenga cargar un manto de sospecha filo-K, permanecerá afuera de los límites del relato opositor. Así, hemos asistido a la hiperbolización del artículo 114 de la Constitución Nacional para intentar calificar a la reforma propuesta por el Ejecutivo nacional como inconstitucional. Ejemplo:
...En su largo discurso de críticas al Ejecutivo nacional, Aguad aseguró que la reforma del Consejo de la Magistratura "es anticonstitucional porque colisiona con el artículo 114 de la Constitución", y aseguró que los cambios propuestos en el sistema de mayorías para designación y acusación de magistrados implican "una amenaza a la imparcialidad de los jueces"...
La parcialidad actual elogiada como imparcialidad. En fin, licencias poéticas del relato republicano. Pero veamos el artículo 114 de la CN:
Art. 114.- El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial (...) Serán sus atribuciones:
1. (...)
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
4. (...).
Pero he aquí que la Corte Suprema de Justicia, órgano del Poder Judicial cuya finalidad última es hacer respetar la letra constitucional, solicitó continuar administrando los recursos de ese Poder del Estado Republicano. Es decir: se aferran a "la caja", pecado kirchnerista si los hay. Y el oficialismo, como entiende que esto (y todo, incluída la Constitución Nacional) se trata de política, concede la modificación propuesta por Lorenzetti y los jueces federales:
...El secretario de Justicia, Julián Álvarez, afirmó que loscambios se harán a partir de una carta enviada por la Corte Suprema a la Cámara de Diputados (...) Las modificaciones (...) sondos. El primero es que la CSJ sea la que administre el presupuesto del Poder Judicial y la segunda es para que los secretarios de los juzgados sean designados sin concurso...
No escuché a ningún político republicano, legítimo representante del sector populista cacerolero moyanista-vandorista justiciero clasista, criticar la inconstitucionalidad de lo que propuso la Corte Suprema. Ni mucho menos leí en ningún medio republicano, preocupados por el avasallamiento a la Justicia corporativa, crítica alguna al inconstitucional pedido de Lorenzetti, jueces & Co. Es que Lo Malo, lo diabólico, sólo puede portar letra K.

miércoles, 24 de abril de 2013

Menos Lanata y más George R. R. Martin

Uno puede no leer a Perón o a Cooke. Preferir a Hannah Arendt o Ayn Rand. Pero, si pretende algo más que un 20% nacional, no puede permitir que sigan siendo Ricardo Roa y Lanata (ultradianacontistas: ojo también) quienes guien su accionar político. De otro modo es imposible no precipitarse en mamarrachos avergonzantes como esta carpa colocada en “defensa de la Justicia independiente", en el mismo día en que el FpV acepta modificaciones al proyecto de reforma judicial presentadas por esa misma Justicia a la que la oposición pretende... ¿defender?/presionar.

Acá continuamos sosteniendo que es la gestión, mensurable en realidades palpables, la que secundariamente habilita la pelea por el relato o los nuevos desafíos comunicacionales como el honestismo lanatista noventero (muy bueno lo de Bimbi [1], por si no lo leyeron. También esto de Martín [2]). Por eso en este blog, desde 2011, hablamos poco y nada acerca de los actores del elenco opositor-electoral (para diferenciarlos de los actores opositores que no colocan sus apellidos en ninguna boleta), y sí intentamos ver por dónde y para dónde se encaminan el kirchnerismo, el peronismo, y los movimientos de los factores de poder reales y sus condicionantes. Pero tanto cacerolazo, informes lanatescos, llamados a impedir que el Congreso sesione y carpas justicieras nos obligan a mirar un poco a ese sector olvidado: el arco opositor. Dan mucha pena. Se transforman en queribles, casi. No en votables, y mucho menos Elisa Carrió, a la que colocan al frente cuando deben incendiar y a la que mandan a vacacionar cuando desde Clarín piensan que calmar las aguas es negocio. Aunque sea tan sólo de momento.

Montados Amadeo, Bullrich, Pinedo, Alfonsín, Prat Gay, etc., al abrazo cacerolero del jueves 14 (#14A), piensan que sus acciones subieron, finalmente, luego de la tunda recibida en 2011. Puede que hayan engrosado en algo su capital político, mínimamente, merced al baño de ciudadanía blanca e indignada, pero no deben pensar que se trata esto de una reedición de 2009. Subsisten porque no ha aparecido ningún nuevo actor, pero hace tiempo que sobrepasaron su fecha de caducidad: consumir preferentemente antes de 2005.

A todos ellos (y también para algunos amigos kirchneristas, ¿por qué no?), les vendría bien un poco menos de Clarín y un poco más de Game of Thrones. Menos Lanata y más George R. R. Martin quien, se ve, era más peronista que el General mismo. Si no me creen, estos extractos del primer libro de la saga Canción de Hielo y de Fuego:
"Te lo juro, sentarse en un trono es mil veces más duro que conquistarlo. La ley es un asunto tedioso y contar calderilla aún más. Y los súbditos... siempre hay súbditos, siempre, y todos quieren verme. Me tengo que sentar en esa maldita silla de hierro y escuchar sus quejas hasta que se me queda la mente en blanco y el culo en carne viva. Todos quieren algo, dinero, o tierras, o justicia. Y las mentiras que me cuentan... ni te imaginas. Y las damas y caballeros de mi corte son iguales. Estoy rodeado de imbéciles y aduladores. Es como para volverse loco, Ned. La mitad de ellos no se atreven a decirme la verdad, y la otra mitad no la sabe".
(Robert Baratheon a Ned Stark, pág. 28, A Game of Thrones, George R. R. Martin, 1996).

"—De todos modos —insistió Dany situándose junto a él—, el pueblo llano lo espera. El magíster Illyrio dice que están bordando estandartes de dragones y rezando por que Viserys cruce el mar estrecho y regrese para liberarlos.
—El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás —replicó Ser Jorah—. No les importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras a ellos los dejen en paz. —Se encogió de hombros—. Pero nunca los dejan en paz.
Dany cabalgó en silencio un rato, analizando las palabras del caballero como si fueran un rompecabezas. El hecho de que al pueblo no le importara si lo gobernaba su verdadero rey o un usurpador iba contra todo lo que le había dicho Viserys durante años. Pero cuanto más pensaba en todo aquello, más ciertas le parecían las palabras de Ser Jorah".
(Conversación entre Daenerys Targaryen y Ser Jorah Mormont, pág. 128, A Game of Thrones, George R. R. Martin, 1996).

viernes, 1 de marzo de 2013

En Sesiones abiertas no entran moscas

Más allá de todas las lecturas francamente maniqueas y estúpidas (o inteligentes, por ahí debe andar dando vueltas algún opositor con dos gramos de cerebro) que puedan hacer los analistas antiK luego del discurso presidencial en la apertura de sesiones, Cristina está definitivamente unos cuantos escalones arriba de cualquier futuro pretendiente al trono. O de cualquier vociferador al trono. Es una Lannister con corazón de Stark (o no, ponele, y es sólo una Lannister, yo compro igual porque para todo existe una frase de Perón y justo ahora recuerdo esa del malo y el bruto).

Todo lo anterior es sólo una manera educada para decir lo que, supongo, deben haber pensado algunos representantes escuchando in situ el discurso de inauguración del año legislativo: “cómo nos coge de parados".

Ok, toda la seriedad analítica se fue al tacho. Intentemos recuperar algún despojo.

Lo central del discurso, fuera de toda la cifralogía a la que es fanática el kirchnerismo todo (causalmente porque tiene cifras para mostrar), estuvo en la explicación del memorando de entendimiento con Irán (régimen casi tan teocrático como el norteamericano, que confía en Dios, tiene un cinturón bíblico poderosísimo, pena de muerte y armas nucleares como para hacer dulce), en el mensaje hacia los fondos buitres (les vamos a pagar lo mismo que a todos) pero más hacia la Cámara de Apelaciones en Nueva York (no vamos a pagarle a los buitres lo que pretenden, y ojo con el precedente que sienten), en alguna que otra referencia a administradores públicos malos, adalides de las cámaras de vigilancia que justo no graban cuando más se las necesita, alguna referencia también a Macri que ahora se me escapa y, sí, el brutal, espeluznante, morboso y tiránico ataque a -snif-, pobrecita, la Justicia.

¡Buaaaaaa!

Democratizar la Justicia. Se ha hablado y escrito mucho al respecto. Carradas de tinta y bytes se gastaron. Finalmente empezamos a ver la punta del ovillo [1]. ¿Ganancias, los jueces? Que decidan solos, ahora, luego de haber sido expuestos, la luna y no el dedo, si van a pagar ganancias como el resto de los mortales que tienen la suerte de tributar el impuesto (sí, jode, deberían pagar más los que más ganan, pero...). No se trata ya de una pulseada entre Ejecutivo/Legislativo vs. Judicial. Maquiavélicamente tiró la pelota del otro lado de la red. Respondan al drop, muchachos de la familia judicial.

Familia. Famiglia. La democratización del Consejo de la Magistratura y el sorteo de cargos atenta contra la famiglia. Bárbaros. ¿Qué es eso de las nuevas Cámaras de Casación propuestas sino una manera de agilizar la tramitación de Justicia y, además, una interesante transferencia de poder, que deja de estar tan concentrado en manos de los Supremos? Lo de las cautelares, en fin, si hasta parece que finalmente Cristina escuchó el reclamo de 2009 y dijo ¿querían más República? Ahí tienen. Empáchense.

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-214888-2013-03-01.html