Carlos Pagni fue quien, desde LA NACION, marcó el camino transversal que Massa recorre luego de su triunfo en las legislativas 2013. Así analizábamos en octubre pasado la hipótesis marca Pagni: “...el pelado analista, militante del sector racional del mitrismo, recomendó recientemente a Sergio Massa que en 2015 fuera a la caza del voto independiente (...) estaría advirtiéndole que el personalismo puede vencer a la organización durante un acotado periodo tiempo (éste, de 2013 a 2015) y el resto (el peronismo) viene solo después (...) para resumir, le recomienda que conserve el caudal electoral que con seguridad cosechará en estas legislativas, compuesto por voto peronista, sí, pero –como también sostiene Manolo– por voto republicano, progresista o, aún, antiperonista (o antikirchnerista; los límites suelen ser difusos). No lo dice, pero sugiere desde LA NACION que parte de ese caudal puede esfumarse si STM retorna a mixarse con el peronismo realmente existente...".
Massa, obediente —y ante el fallo de la teoría garrochista made in Asís—, se dedicó al cortejo de las clases medias urbanas, desperonizando, des-poskirchnerizando (sí, tal cual: lo explica Meler acá) y derechizando su discurso. Ocurrió igual con su política de alianzas, ya prefigurada en ocasión de su rompimiento con el FpV: buscaría fagocitar dirigentes de todo el espectro político, pero principalmente del campo republicano, a sabiendas de que ya había mordido en la PBA un buen número de los votos de CFK/Scioli modelo 2011 y que del radicalismo y el PRO debía extraer representatividad, cargado como estaba/está de la potencialidad para derrotar al odiado peronismo efepeveísta. Eso, como ahora, implica que mucho de su campaña, basada en el eje —aún no superado— kirchnerismo/antikirchnerismo, depende de lo que haga o deje de hacer el oficialismo (lateralmente, respecto a su reciente gira norteamericana, no consideramos aquí que tuviera motivos electoralistas sino, fundamentalmente, de banca para la campaña).
Ahora, su incapacidad para trascender las fronteras de la provincia de Bs. As. (aunque en ella se juegue buena parte de la suerte nacional en 2015), llevan al pelado analista, Pagni, a recomendarle al FR exactamente lo contrario que hace escasos seis meses. Dice ahora: “...Massa converge con Moyano y Barrionuevo porque, como a ellos, le conviene el deterioro del Gobierno. Sólo si Cristina Kirchner se mantiene al borde del abismo se producirá lo que Massa está esperando desde que ganó las elecciones bonaerenses: que el PJ lo elija como líder y, al hacerlo, le provea esa estructuración territorial de la que todavía carece...".
Uy, exactamente lo mismo que dijimos hace un par de semanas en aquella entrevista con la Agencia Paco Urondo: “...mientras DOS pretendió siempre heredar al kirchnerismo y liderar al peronismo oficialista, con anclaje nacional, el tigrense, al quebrar con el FpV, se encuentra disputando en terreno opositor. Y desde allí tiene un doble desafío, lógico para una tercera fuerza: por un lado sustraer votos republicanos (UCR, FAP) y de la centroderecha (PRO), con anclaje en la zona núcleo o centro y, por otro lado, su apuesta política no se centra en atacar a CFK sino que hace hincapié en su lucha contra Scioli, para hacer así de Massa una necesidad del peronismo nacional, como soñara alguna vez para sí mismo Macri...".
Lo perdonamos, claro. Al fin de cuentas de eso se trata hacer análisis político o componer canciones: rapiñar de quienes son mejores que uno (¡¿?!) sin que se note tanto. Pero a Pagni se le nota. Igual, lo queremos (?). No es el único. Para el caso, Abel Fernández cita a Ignacio Fidanza, quien también resume de modo similar los dos problemas principales de Sergio Massa: se queda sin conejos para sacar de la galera en lo que respecta a dominio de agenda y se encuentra limitado para crecer ya que no consigue robarle más votos a Macri, la UCR o el peronismo oficialista. Se demostró poco elástico el crecimiento en el espacio cercado por Scioli de un lado (el izquierdo, ja) y Macri del otro. De allí también que matar a Scioli sea una necesidad para el massismo, que así podría intentar nuevamente situarse en la platabanda de la abandonada ancha avenida del medio.
Pero retornemos al análisis del abrupto cambio de estrategia propuesto por Pagni . No es sólo la incapacidad del FR para seguir sumando lo que lo inquieta: es evidente que el paro y la capacidad de fuego del sindicalismo en versión opositora lo asustó. El título de su columna es sintomático: “La puja que amenaza el sueño de Cristina". Inteligente, sabe que más importante que llegar es luego mantenerse. Ve entonces que Massa necesita pactar con lo sucio, con aquello que asusta a la biempensante clase media, con la negritud. De ese modo no hay transversalidad que aguante, no hay coalición clasemediera antiperonista que permita arribar y mantener el poder. Le sugiere entonces, pragmático como los liberales conservadores vernáculos también suelen ser, que debe dirigirse defensivamente hacia el peronismo. Un retorno al cafierismo, a la revolución de los Coroneles. No creo equivocarme si digo que más temprano que tarde veremos al massismo disputar nuevamente por el discurso peronista, con cantos hacia aquello que hasta ahora vienen tratando despectivamente como “el sesho" y “la cáscara vacía" y en odas a su renovación. Es que los zapatitos blancos de Béliz, en el peronismo, no sirven para el barro de la ascensión política última.





