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domingo, 13 de abril de 2014

Pagni a Massa: archivá la transversalidad, capo

Carlos Pagni fue quien, desde LA NACION, marcó el camino transversal que Massa recorre luego de su triunfo en las legislativas 2013. Así analizábamos en octubre pasado la hipótesis marca Pagni: “...el pelado analista, militante del sector racional del mitrismo, recomendó recientemente a Sergio Massa que en 2015 fuera a la caza del voto independiente (...) estaría advirtiéndole que el personalismo puede vencer a la organización durante un acotado periodo tiempo (éste, de 2013 a 2015) y el resto (el peronismo) viene solo después (...) para resumir, le recomienda que conserve el caudal electoral que con seguridad cosechará en estas legislativas, compuesto por voto peronista, , perocomo también sostiene Manolo– por voto republicano, progresista o, aún, antiperonista (o antikirchnerista; los límites suelen ser difusos). No lo dice, pero sugiere desde LA NACION que parte de ese caudal puede esfumarse si STM retorna a mixarse con el peronismo realmente existente...".

Massa, obediente —y ante el fallo de la teoría garrochista made in Asís—, se dedicó al cortejo de las clases medias urbanas, desperonizando, des-poskirchnerizando (sí, tal cual: lo explica Meler acá) y derechizando su discurso. Ocurrió igual con su política de alianzas, ya prefigurada en ocasión de su rompimiento con el FpV: buscaría fagocitar dirigentes de todo el espectro político, pero principalmente del campo republicano, a sabiendas de que ya había mordido en la PBA un buen número de los votos de CFK/Scioli modelo 2011 y que del radicalismo y el PRO debía extraer representatividad, cargado como estaba/está de la potencialidad para derrotar al odiado peronismo efepeveísta. Eso, como ahora, implica que mucho de su campaña, basada en el eje —aún no superado— kirchnerismo/antikirchnerismo, depende de lo que haga o deje de hacer el oficialismo (lateralmente, respecto a su reciente gira norteamericana, no consideramos aquí que tuviera motivos electoralistas sino, fundamentalmente, de banca para la campaña).

Ahora, su incapacidad para trascender las fronteras de la provincia de Bs. As. (aunque en ella se juegue buena parte de la suerte nacional en 2015), llevan al pelado analista, Pagni, a recomendarle al FR exactamente lo contrario que hace escasos seis meses. Dice ahora: “...Massa converge con Moyano y Barrionuevo porque, como a ellos, le conviene el deterioro del Gobierno. Sólo si Cristina Kirchner se mantiene al borde del abismo se producirá lo que Massa está esperando desde que ganó las elecciones bonaerenses: que el PJ lo elija como líder y, al hacerlo, le provea esa estructuración territorial de la que todavía carece...".

Uy, exactamente lo mismo que dijimos hace un par de semanas en aquella entrevista con la Agencia Paco Urondo: “...mientras DOS pretendió siempre heredar al kirchnerismo y liderar al peronismo oficialista, con anclaje nacional, el tigrense, al quebrar con el FpV, se encuentra disputando en terreno opositor. Y desde allí tiene un doble desafío, lógico para una tercera fuerza: por un lado sustraer votos republicanos (UCR, FAP) y de la centroderecha (PRO), con anclaje en la zona núcleo o centro y, por otro lado, su apuesta política no se centra en atacar a CFK sino que hace hincapié en su lucha contra Scioli, para hacer así de Massa una necesidad del peronismo nacional, como soñara alguna vez para mismo Macri...".

Lo perdonamos, claro. Al fin de cuentas de eso se trata hacer análisis político o componer canciones: rapiñar de quienes son mejores que uno (¡¿?!) sin que se note tanto. Pero a Pagni se le nota. Igual, lo queremos (?). No es el único. Para el caso, Abel Fernández cita a Ignacio Fidanza, quien también resume de modo similar los dos problemas principales de Sergio Massa: se queda sin conejos para sacar de la galera en lo que respecta a dominio de agenda y se encuentra limitado para crecer ya que no consigue robarle más votos a Macri, la UCR o el peronismo oficialista. Se demostró poco elástico el crecimiento en el espacio cercado por Scioli de un lado (el izquierdo, ja) y Macri del otro. De allí también que matar a Scioli sea una necesidad para el massismo, que así podría intentar nuevamente situarse en la platabanda de la abandonada ancha avenida del medio.

Pero retornemos al análisis del abrupto cambio de estrategia propuesto por Pagni . No es sólo la incapacidad del FR para seguir sumando lo que lo inquieta: es evidente que el paro y la capacidad de fuego del sindicalismo en versión opositora lo asustó. El título de su columna es sintomático: “La puja que amenaza el sueño de Cristina". Inteligente, sabe que más importante que llegar es luego mantenerse. Ve entonces que Massa necesita pactar con lo sucio, con aquello que asusta a la biempensante clase media, con la negritud. De ese modo no hay transversalidad que aguante, no hay coalición clasemediera antiperonista que permita arribar y mantener el poder. Le sugiere entonces, pragmático como los liberales conservadores vernáculos también suelen ser, que debe dirigirse defensivamente hacia el peronismo. Un retorno al cafierismo, a la revolución de los Coroneles. No creo equivocarme si digo que más temprano que tarde veremos al massismo disputar nuevamente por el discurso peronista, con cantos hacia aquello que hasta ahora vienen tratando despectivamente como “el sesho" y “la cáscara vacía" y en odas a su renovación. Es que los zapatitos blancos de Béliz, en el peronismo, no sirven para el barro de la ascensión política última.

viernes, 28 de febrero de 2014

Panorama precarnavalero

¡Soltame, carnaval! La rosca política para 2015 se empezó a tejer luego de las legislativas del año pasado, pero por ahora se dan en un marco de cierta tranquilidad y en un escenario en que los intereses más importantes pasaron por el desarrollo de la cuestión económica, presionada además por los acontecimientos de uno de los diciembres más duros que recuerde el kirchnerismo. De todos modos, las noticias que van dando cuenta de los movimientos se riegan a la noche para marchitarse tempranamente al día siguiente.

¿Cuándo empieza el Mundial? Es en la provincia de Buenos Aires donde quiere resolverse la política nacional y determinar así las posibilidades de 2015. Lógico, por el peso relativo de la PBA pero, además, porque el kirchnerismo comprendió aún antes de arribar al poder que su base debía ser el ámbito de la PBA y no una lejana y pequeña Santa Cruz. A partir del traslado del bastón de mariscal operado por la renovación cafierista (relato abandonado ya por el FR de Massa) desde el sindicalismo anquilosado –que condujo al peronismo hasta la emergencia democrática alfonsinista– hacia los Barones del Conurbano para contener territorialmente los efectos de la fiebre neoliberal noventista, el peronismo de La provincia (en un remedo de La ciudad de Bs. As.) ganó en poder decisional. Tanto que en 2015 podría quebrarse aquel maleficio que veda la Casa Rosada a los gobernadores bonearenses. El otro competidor por ahora en pole, por si fuera poco, también es de la PBA.

¡Ohhhh, Argentíiinaaaa… esunsentimiéntoooo…! Mientras, se aquietaron un poco las aguas de la economía, que todavía dista de alcanzar niveles de normalización para los estándares de estos años kirchneristas pero, también, se aleja de los nubarrones que la acecharon. Aldo Ferrer, kirchnerista crítico, viene sosteniendo cosas similares a las que enunciamos en este blog ultrarabollinista de Alberto Pérez desde hace tiempo. Claro, resta, para terminar de sortear este primer trimestre, el tema de las paritarias, de la que la docente es caso testigo. Hay una buena nota en Miradas al Sur, firmada por Horacio Rovelli, que dice y no dice (je) que la paritarias deben superar a la inflación. Por acá, con dolor, sostenemos que si el gobierno decidió convalidar la devaluación debe defender esa decisión y bancar las consecuencias. O sea que digo, pero no digo –como Rovelli, je–, que las paritarias no deben tener un techo (pero deben en realidad tenerlo). Aritmética que, más que económica, es política. El riesgo, si no, puede ser enfrentar una situación similar más adelante.

¡¡ROMPELA, MESSI HIJO DE PUTA!! Pero volvamos a la rosca (por ejemplo, el gobierno de la PBA lanzando el proyecto de policías locales), alimento de los politizados, el Intrusos de quienes se interesan por estas cuestiones. Y Carlos Pagni escribió una buena y completa columna al respecto. Vale leerla entera y, como sostuvimos antes (y ahora cada vez menos irónicamente, menos anclado en el campo del deseo), parece que es cierto que el pelado analista de LA NACION lee blogs y, entre esos, éste. También el de Omix, ojo, pero parece que a él le gustó menos el editorial. Para quienes con poca voluntad o tiempo prefieren obviar la visita al diario de los Saguier, lo que Pagni sostiene es que el armado de Scioli viene mejor que el de Massa, que los últimos movimientos del desarrollo económico parecen apuntalar su apuesta antes que la del tigrense pero, pero, que –como sostenemos desde las PASO2013 mismas– existen posibilidades para el campo republicano si el peronismo se presenta fragmentado. Escasas, quiero agregar, pero… Ah, y es evidente que el oficialismo todo tomó nota de la importancia de utilizar las PASO a la manera de UNEN en la CABA. Habrá novedades y recálculos a partir de eso.

¡Có-razón cárnavaléro, séntirás cáda-febrero, qué-te-vás cómo-en-ún-suéño, énamorádodélcárnavál! No estaría completo este apunte mínimo sin señalar algo que apunta Manolo, en referencia a la reciente renovación del DNI tramitada por Bergoglio, aka @Pontifex_es. 2016 parece ser el año elegido por Pancho Primero para regresar a su suelo patrio, y agarrate, claro. Si la influencia que ejerce ahora no puede ser menospreciada, no queremos ni imaginar la magnitud de la que ejercerá sobre el siguiente. ¿Amén? Y, qué va’cer…

A desenterrar el Diablo de la Pacha nomás. ¡Dale!

jueves, 23 de enero de 2014

Los límites del liberalismo en Argentina: plan Progresar y que Pagni me siga robando

El plan presentado ayer por Cristina, Progresar, es en sí mismo un claro exponente de cuáles son los límites para el liberalismo económico más puro en nuestro país. Se trata, el programa, de una medida típicamente kirchnerista: una transferencia directa que tiene a la educación y al consumo en su horizonte, mediato e inmediato respectivamente. Y decimos que es representante fiel de alguno de los límites que nuestra sociedad traza para el liberalismo que nos condujo a 2001 porque, quedó claro, no fue rechazado seriamente (ni puede serlo) por nadie con aspiraciones políticas grandes a futuro. Será, además, como la AUH, una de las medidas que sobrevivirán a este gobierno, sea cual fuere el signo del que lo suceda.

Podemos argumentar que llega tarde, que no representa un gran monto cuando el costo para estudiar no es poco, pero debemos señalar que focaliza sobre los jóvenes NiNi (una deuda) y, además, es una clara opción por la educación pública, cuando gobiernos de distina orientación, como el PRO en la CABA, hace lo posible por derivar alumnos hacia el sector de la educación privada (convengamos, la educación pública de calidad es una deuda también de estos gobiernos kirchneristas, que incrementaron el presupuesto, construyeron escuelas y universidades pero la educación estatal, básica, sigue siendo una opción, mayormente, de descarte). Pero dejemos el análisis del plan de lado y tomemos la implicancia de este tipo de medidas en lo que respecta a las posibilidades de un retorno del neoliberalismo rancio a estas pampas, quebradas y montes autóctonos y folclóricos. Por caso, han sido muy comentadas las sucesivas notas que el Wall Street Journal dedicó recientemente a Latinoamérica y Argentina, bajo la premisa de que el estatismo es malo y la liberalización de los mercados lo que permite que los países alineados en el Acuerdo del Pacífico crezcan a tasas mayores que los que miran hacia el Atlántico, mercosureños y malos (habíamos abordado antes aquí el interés geopolítico de la división en dos que EE.UU. plantea para LA). A lo anterior podríamos engarzar la muy interesante entrevista que la revista Crisis sostuvo con Carlos Pagni, autodefinido como liberal y, finalmente, algo de lo que debatíamos en posteos anteriores respecto a los límites que se imponen respectivamente democracia y capitalismo en un mundo occidental y globalizado. Ambicioso, ¿eh? Demasiado hasta para este humilde blog narcisista.

Vamos con Pagni, que enhebra algunas reflexiones atendibles cuando señala la defección del radicalismo a partir de 2001 como uno de los datos centrales de estos tiempos kirchneristas. No señala, claro, las responsabilidades del liberalismo que defiende en la generación de aquella crisis (o su responsabilidad en la generación de la crisis de las subprime en 2008, por decir algo más). También es lúcida su advertencia respecto a lo que vendrá luego del kirchnerismo: "Yo no tengo la idea de que, porque se termina el ciclo de Cristina, la democracia mejora. Es más, mi hipótesis hoy es que nos reencontramos con las viejas lacras anteriores a la emergencia del kirchnerismo. Volvemos al 2002, si querés". No es gracioso de todos modos (aunque sí halaga) cuando el analista de LA NACION nos roba impunemente al mencionar los que considera los datos segundo y tercero entregados por la elección del 27 de octubre: acá señalamos antes la posibilidad que el resultado electoral implicaba para las opciones no peronistas (y fundamentalmente para la opción ucr-fapista) y las dudas que sostenemos respecto a las posibilidades de Sergio Massa por fuera del peronismo, peleando por el espacio republicano. No importa: Pagni ya nos robó antes (saludá, Carlos).

¿Y el Wall Street Journal? El liberalismo como espacio para el desarrollo de las tendencias "innatas" o "congénitas" (¿sí, en serio? En fin) del ser humano. Hay que reconocer que esa afirmación, iusnaturalista, constituye la base de un relato con bastante aceptación. Y la rueda que hace girar actualmente al mundo. De todos modos el estatismo, como polo opuesto al libremercadismo ficticio -cuando no directamente hipócrita-, constituye el principal pecado que le achaca el WSJ a los países que no bañan sus costas en el Pacífico y desestiman TLCs con los EE.UU. Nuestro país, aún si mirara hacia China desde sus playas, vería con gran dificultad, debido a su historia, adoptar nuevamente a rajatabla los preceptos que el mercado demanda para que una economía sea considerada moderna y atractiva (no para enamorarse y contraer matrimonio, ojo, sino para simplemente prostituirla, mujerzuela atorranta). A continuación, entonces, ya que la disputa planteada no puede sino continuar siendo estado vs. mercado (aún cuando Argentina reniega del segundo en el discurso pero no en los papeles -y lo hace, a regañadientes, cada vez menos; es decir, es un debate de grados-), algunos de los que consideramos límites para el retorno de un liberalismo salvaje a nuestras tierras pampeanas, ricas, con retenciones intervencionistas y medidas típicamente populistas:

1. La memoria de la crisis causada por el modelo neoliberal. Y la repercusión que ello ocasionó al sistema político todo.

2. El estatismo no sólo no está mal visto por la ciudadanía, sino que es apreciado (Lapop 2010, Vanderbilt, EE.UU.). Mucho más en algunos sectores determinados. Educación, como ejemplo más reciente. Salud. Reformas liberales sobre estos sectores, del calibre de las que se dieron durante el menemismo, enfrentarían protestas que no serían tales en otros países. ¿Quién se animaría a proponer nuevamente abolir la Universidad pública y gratuita luego de lo que ocurre en Chile? Son, claro, oportunidades de negocios perdidas, pero también menores márgenes de influencia: pensemos en las grandes universidades privadas norteamericanas y sus contribuciones a la formación de cuadros políticos que arriban luego al poder formal. Cavallo, por ejemplo.

3. La conciencia de que liberalismo a ultranza es rapiñaje que alguna parte de la población y de la clase política poseen.

4. Pueden liberalizar y pensar que así les irá bien países que estén transitando una cierta hoja de ruta y que no posean aún una estructura productiva relativamente asentada (lo que no significa suficiente o eficiente, sino establecida). El caso de nuestro país durante los años '90, cuando se destruyó el Estado en base al rapiñaje de las empresas públicas y se crearon oportunidades en el área de servicios. Ni aún los más liberales en la AEA pretenden ahora la completa desregulación porque les propondría competencias externas imposibles de empardar. Preguntar por China a nuestro empresariado prebendario estatal. No, quieren liberalización hasta ahí, para aprovechar aún más posiciones dominantes.

5. El peronismo, el sindicalismo y la contenciosidad nacional. 2001 demostró lo equivocado de olvidar la sustentabilidad política de un determinado proyecto económico. En ese sentido es muy ajustada la pregunta/respuesta que en la entrevista de Crisis le lanzan a Pagni: "Lo que incorpora el kirchnerismo es la idea de que para que el sistema sobreviva tenés que contemplar la variante de lo que pasa abajo, de esas mayorías que la alternancia de la postdictadura olvidó".

6. La imposibilidad de utilizar la represión lisa y llana como herramienta de control social último.

7. Y lo más importante: los salarios de los trabajadores, demasiado altos en términos de "competitividad" según los estándares a los que el Mercado aspira. Preguntar por Detroit. O preguntarle al doctor Grondona, si sabrá de liberalismo él (cliquear "En economía no se trata del relato", en los posteos Seleccionados a su derecha).

Para finalizar, además de marcar algunos de los límites para el retorno del neoliberalismo noventista (que, de todos modos, no resulta imposible), podemos observar actualmente algunos de los límites del modelo neodesarrollista. Y quiero aquí señalar a uno que suele ser obviado en los análisis: la demografía nacional, apta para promover el consumo, para crecer en base al mercado interno, pero no tanto así para incentivar una producción industrial que luego pueda traspasar nuestras fronteras. Para algo así se necesita más y no menos estatismo (y según @Karl__Albert, una revolución. Y sangrienta).

martes, 22 de octubre de 2013

Pagni y Massa: ¿peronismo o transversalidad?

El pelado analista, militante del sector racional del mitrismo, recomendó recientemente a Sergio Massa que en 2015 fuera a la caza del voto independiente. Manolo lo interpretó como un pedido para «…que “rechace expresamente” a sus “socios-Pares” (y se rodee de) Personalidades y Sellos, que no carguen con las “molestas” Bases, y que además sean “Presentables socialmente” ante las Clases Medias; en especial el Sector ABC1…». Es decir, Pagni estaría advirtiéndole a Massa que el personalismo puede vencer a la organización durante un acotado periodo tiempo (éste, de 2013 a 2015) y el resto (el peronismo) viene solo después (o si no, mejor, parece desear el pelado). No consideramos del todo equivocada la tesis. Pagni, para resumir, le recomienda que conserve el caudal electoral que con seguridad cosechará en estas legislativas, compuesto por voto peronista, sí, pero –como también sostiene Manolo– por voto republicano, progresista o, aún, antiperonista (o antikirchnerista; los límites suelen ser difusos). No lo dice, pero sugiere desde LA NACION que parte de ese caudal puede esfumarse si STM retorna a mixarse con el peronismo realmente existente. Manolo, en cambio, le advierte que, por fuera del peronismo, cuenta con pocas chances. Algo que también consideramos acertado.

¿Se observa la contradicción? Es que, al romper con el FpV, Massa pergreñó una estrategia a varios frentes. Por un lado, montarse electoralmente sobre una corriente de rechazo al kirchnerismo que se potenció desde 2011. Por otro, sus aspiraciones políticas no pasan por derrotar a Cristina sino que su competidor directo es Daniel Scioli. No es tanto el Congreso nacional, como aquí señaláramos, sino los consejos y la legislatura bonaerense sus objetivos primeros. Para continuar con la estrategia de poder massista, ofrece al electorado un kirchnerismo edulcorado mixturado con peronismo republicanizado y al sistema político (peronista y no peronista) la promesa de una apertura mayor que el kirchnerismo. Para ello se apoya en su Liga de Intendentes de distritos ricos de la PBA y teje alianzas con los sectores económicos que mayores reparos presentan frente al oficialismo nacional (Massa les promete recuperar injerencia decisional). Como nosotros, Pagni ve entonces que el espacio disponible para el crecimiento de una candidatura nacional de Massa difícilmente comprenda al peronismo nacional. No sólo por sus propuestas y alianzas, sino por el espacio que el FpV mismo ocupa y que no resignará alegremente. Sin una reconfiguración determinada por tropiezos económicos o una caída pronunciada de Scioli (que por ahora, según Zuleta Puceiro, no se verifica), 2015 enfrentará al panrepublicanismo del radicalismo y el FAP (¿+ Carrió?), al peronismo de la Liga de Gobernadores nucleado en el FpV y a un espacio más transversal en lo político (Liga de Intendentes) pero no en lo económico (zona núcleo) bajo el liderazgo de Massa.

Los sondeos para el próximo domingo 27 no parecen configurar un escenario catastrófico, además. Luego de registrar una brecha de casi 14 puntos inmediatamente luego de las PASO, el reconocimiento que de los resultados hizo el oficialismo estrechó ese margen a un más escaso 7 u 8%, nada muy alejado del casi 6% que separara a Massa de Insaurralde en agosto. Por eso STM debió asustar con el retorno de la re-reelección si la diferencia fuera inferior al 10%, y por lo mismo el turco Asís consignó que si la diferencia se incrementara en apenas un 1% significaría una derrota para Scioli. Silogismos estos últimos que tienen toda la apariencia de pretenderse profecías de autocumplimiento mandatorio antes que argumentos racionales. La expectativa, por si fuera poco, ha sido en parte despejada por las PASO.

Los resultados del próximo domingo 27 entonces, hacia el interior del peronismo, no configurarán la ventaja clara con la que CFK derrotara a Chiche Duhalde en 2005, ni el impacto simbólico que el triunfo de Cafiero significara sobre el aparato sindical al mando del peronismo derrotado en 1985. Podemos decir que Pagni lee en consecuencia que el escenario se configurará de manera similar al de finales del menemismo (algo con lo que coincidimos), pero pretende que Massa sea De la Rúa en lugar de Eduardo Duhalde. También que su Liga de Intendentes sea la Alianza antes que parte de un peronismo en relaciones promiscuas con el kirchnerismo. Si Sergio Tomás decidiera no escucharlo –aunque escucharlo es la opción que se lleva las palmas por ahora–, aquí consideramos que una ventaja de 10 puntos no significaría aún que ya derrotó al FpV (CFK, Scioli, gobernadores, diputados y senadores). La resolución del dilema peronista camino a 2015, creemos, será fundamentalmente política. Para no extender demasiado este post, volveremos sobre eso en otro.

domingo, 1 de julio de 2012

La renovada moda de analizar lo político desde la psicología barata (y zapatos de goma)

El martes pasado estos enigmas pasaron a primer plano. Cristina Kirchner confundió un lamentable accidente de tránsito, en el que perdieron la vida nueve gendarmes , con un martirio político. Responsabilizó por el hecho a un sujeto colectivo y anónimo: "Si están buscando un muerto, ahí lo tienen". Como corolario, comunicó que retirará las fuerzas federales de las provincias. Y que desobedecerá a los jueces que las requieran. Como advirtió que estaba incurriendo en un delito, desafío: "Que me procesen".
El giro se justificó en que "he quedado muy conmovida por la muerte de estos gendarmes". Por obra de un arrebato, entonces, el espacio público queda desprovisto de seguridad cuando se prevén actos de violencia. Esta lógica defectuosa ya se cobró, en 2010, la vida del joven Mariano Ferreyra.
Uno no sabe a veces si son verdaderamente tontos o son geniales en eso de hacerse los estúpidos. Yo no sólo me inclino, sino que pondría las manos cerca del fuego (tampoco la pavada) por la segunda opción. Sergio y Lucas enmarcan la renovada focalización en el psiquismo presidencial dentro de lo que puede ser una estrategia mayor, sea esta únicamente de deslegitimación o una causal probable de juicio político, bajo la luz de lo ocurrido en Paraguay. 

El Club Atlético Periodismo pierde contra Psicologismos Baratos F.C. 4 a 0 y desciende a jugar los interbarriales.

Cristina no sacó a la polícia de las calles por un capricho personal. No recuerdo decisiones políticas trascendentes que se emparentaran con cuestiones personales. Sí, Cristina es mujer. Sí, el machismo recalcitrante, que censura la emotividad femenina porque no la comprende. Sí, la tradición occidental, moderna, judeocristina y, fundamentalmente, patriarcal. El mundo de los hombres y la cocina de las mujeres. Este chiste:


Lo cierto es que no son pocos los hombres que temen perder poder frente a las mujeres. Ven amenazado su modo de vida y desafiados los preceptos que aún sus madres machistas supieron inculcarles pacientemente. Sobre todo lo anterior se monta la focalización mediática acerca del psiquismo presidencial. Estrategia ensayada, y con éxito, ya: Kirchner estaba loco, Cristina era bipolar, Kirchner le pegaba a Cristina, Cristina le pegaba a las "criadas", todos le pegaban a Zanini y nadie se le animaba a Dante Gullo porque tiene pinta de surtirte si te le animás. Hay cartelería parohistoricacampestril de sobra a la cual acudir para constatar cómo aquellas apelaciones a la locura K se convertían en sentido común para las minorías intensas antiK y ponían a dudar a las mayorías silenciosas nixonianas.

El haber retaceado a la policía para el acto de Camioneros del miércoles pasado es menos complicado en términos políticos que en términos psi; y el mensaje es claro para cualquiera que no lea a Pagni, Morales Solá, Fontevecchia, Roa o Kirchsbaum como summums de la intermediación estado-ciudadanos (la gente, la gente): el gobierno nacional se cansó de pagar todos los costos políticos por todo. Los gobernadores o jefes de gobiernos de las CABAS deberán, de ahora en adelante, compartirlos responsabilizándose por aquellas competencias que, institucional y republicanamente, les corresponden.

sábado, 12 de mayo de 2012

De peronismos, radicalismos y macrismos

Cuando el jueves describimos al PRO como aislado, considerábamos el posicionamiento en que el macrismo deliberadamente buscó colocarse. Su estrategia consistió en oponerse a YPF y denunciar mediáticamente el intento de Cristina de "fundir" a la Ciudad Autónoma. Por un lado invirtieron en mercado a futuro, al buscar sumar como activo de campaña 2015 su política market-friendly (aunque lo divorciara hoy del sentimiento mayoritario; parte de la apuesta es también que la gestión estatal de YPF sea de regular/mala a pésima). Por otro lado, una vez más la victimización mediática. El problema es que ambas posturas tienen una dirección unívoca: la CABA.

Las notas/bajadas de línea de esta semana fueron las de Pagni el jueves y Lousteau el viernes. El pelado analista, ex ídolo de este blog, reconoció que no existe proyecto de poder alternativo al de Cristina; que Macri, Scioli y Moyano están a la defensiva. Sobreviviendo. Algo que en los blogs decimos hace mucho y que, antes que él, ya dijera Jorge Asís cuando sentenció que sólo existe Cristina y el resto es paisaje. El peludo economista, todavía ídolo de este blog por su donjuanismo (y mejor gusto que Redrado), arengó en cambio al radicalismo a organizarse. Como sostenemos hace tiempo en este blog, sólo el radicalismo posee el despliegue territorial necesario para constituirse en real opción y habilitar la esperanza de no chocar el barco en caso de ser designados para el timón (aunque su última experiencia haya sido aún peor que la de los '80). Sostuvimos esa tesis, además, en contra de la opinión de los analistas estrellas que querían ver en Macri a su opción más potable y en contra de compañeros que creen que, como en Buenos Aires el radicalismo está en terapia intensiva, es el 48, un morto chi parla.

Pagni fue duro con Macri: «...en una conferencia de prensa sin motivo, denunció que Cristina Kirchner quiere destruirlo...» y «...En Macri habita un empresario contratista del Estado...». Pero la mayor crítica fue que «vuelve a enredarse en dilemas que lo aburren. ¿Quién defenderá su fortaleza porteña el año próximo? ¿Rodríguez Larreta? ¿Michetti? ¿Pinedo? ¿Esteban Bullrich? ¿Quién librará la crucial batalla bonaerense?». Es que de la lectura del editorial se desprende que la apuesta ya no es Macri, sino Scioli. Un Scioli bancado por el peronismo y separado del kirchnerismo. Cuanto antes, mejor: «...las dos opciones que en Olivos tienen pensadas para el sueño presidencial de Scioli son desagradables: nicho o tierra. El lo sabe (...) La encrucijada de Scioli puede ser, esta vez, definitiva. Y debe resolverla en 2013...». Como cualquier hijo de vecino bien informado, entiende que sólo el peronismo es capaz de crear un nuevo menemismo y ser guardián del status quo de las elites. También que es el kirchnerismo la mayor amenaza posible a ese mismo status quo. Repasando, ya falló el intento del entrismo de derecha, con aquel triunvirato entre Macri, De Narváez y Solá. Falló el invento del Peronismo Federal como opción para restarle votos al peronismo kirchnerista y que esto fuera aprovechado por alguien como Cobos (Cobos, ¿se acuerdan de Cobos?). Finalmente, sólo les queda Scioli al gobierno, Alberto Fernández al poder, je.

Lousteau ni siquiera se detiene en el PRO. Como muchos antes, le avisa al radicalismo que sólo ellos pueden ser la contracara de un peronismo que afina hasta con latas y cucharitas. Y que, para eso, deben dejar de ser "radicales" y peronizarse. Traducido: deben abandonar las rencillas internas, conformar un bloque sólido bajo un liderazgo fuerte y salir a disputar afuera del Comité Nacional. Una lección casi de sentido común, pero tan distinta del ADN radical realmente existente que tierniza.

A manera de resumen: un anzuelo para el sciolismo, unas nalgadas para el radicalismo y una mirada condescendiente para el macrismo. Pobre, la centroizquierda nucleada en el Frente Amplio Progresista: parece no existir. El kirchnerismo, por supuesto, ya saben, es más malo que el nene de El Exorcista y más feo que una sopa de rulemanes viejos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Sergio, el jefe

La opereta para ensuciar al gobierno, a Hebe y a la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia denominada caso Schoklender nunca causó gracia. A esta altura, además, hartó (aún así Lanata escribe para ese matutino después de goebbelianas chiquicientas tapas). Lo que sí causa gracia es que Schoklender sea consignado como el "jefe de la oposición". Más todavía, que sea LA NACION, a través de Pagni, la que critique el accionar opositor respecto al culebrón, cuando son los medios mismos los que los impulsan a ello: los utilizan como arietes contra el oficialismo y los critican por dejarse usar. Ruiz Guiñazú aprieta a Binner al aire y ahí van los legisladores del socialista, presurosos a sumarse.

Con razón los opositores quedaron en terapia intensiva luego de las PASO. Si sus jefes de campaña (de superficie, para usar terminología montonera) fueron, en orden cronológico, Blumberg, Carrió, De Angeli, Biolcatti y hasta Gerardo Morales.

"Voy al Congreso porque 6 mil familias se quedaron en la calle", dijo.
La oposición lo quiere de candidato a Presidente...

Ahora van los opositores detrás de Schoklender, reconvertido de acusado en acusador. Por dictado mediático. Y así Sergio los lidera. Dependen de sus palabras. Que quieren adivinar proféticas. Sin reparar en el sinsentido del acusado-acusador. Del victimario que se disfraza de víctima. Al que los medios le ofrecen centimetraje y aire para decir cosas como: "esto termina seguramente con Sergio preso acusado de algún disparate y después se comprobará que todo era mentira". A ver, ¿cómo sería? Según su visión, ¿es el oficialismo el que lo quiere embarrar? ¿Aún a costa de comprarse semejante ofensiva mediática? Delirante. Tanto que podríamos utilizar un diálogo que inventamos para explicar por qué Diana Conti se fue de boca, allá por febrero de este año.

Más aún, cuando el escándalo (teléfono, Pino) estaba en pañales, Schoklender mismo decía que buscaban desprestigiarlo para atacar al gobierno. Luego, cuando no recibió la protección esperada, se dió vuelta para ser funcional a la estrategia opositora. Tan es así que ahora declara que: "necesitamos equilibrio en el Congreso, si no va a ser una monarquía donde esta lógica va a crecer". Y se convierte en el líder de la oposición.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Pagni en Tucumán: se me cayó un ídolo

Invitado por LA GACETA, el que considero uno de los analistas más lúcidos de LA NACION anduvo por estos pagos tucumanos. Movido por el espíritu conciliador y dialoguista -cobista casi- que desde el domingo me domina, decidí asistir, escuchar qué podía decir Carlos Pagni acerca de estas PASO y del mapa político argentino en general.

Debo reconocer que me defraudó. Pero ya llegaremos a eso. Antes, la situación: encontré un Teatro Virla con buena asistencia pero muy lejos, lejísimos, de aquel mar de gente que movió la disertación de Martín Lousteau en marzo del año pasado como parte de este mismo ciclo gaceteril. Pero el dato más relevante de la asistencia fue que los sub-50 fuimos franca minoría. Al nivel de un Binner, ponele. El video lo prueba, Su Señoría. Vamos a los conceptos:

Dijo Pagni que la muerte de Kirchner libró de un pasivo a Cristina y de un activo a la oposición. Es el argumento del "luto", de la "biología" para explicar la recuperación de imagen del gobierno nacional. Reconoció que ese argumento es calificado como mezquino por el oficialismo. Mezquino me parece poco: toma un hecho y lo convierte en el todo, una foto pasa a ser la película, sin reconocer que el kirchnerismo venía en levantada desde el debate por la Ley de Medios y que todo 2010 fue de repunte. Me quedé con ganas de contarle que no conozco a nadie que haya votado a Cristina por ser viuda. Sigamos.

¡Pelado! Se que sos un pelado...

Señaló, Carlitos (a esa hora de la conferencia ya éramos chanchos amigos y nos prometíamos juntarnos para un asado), el default opositor: cómo el arco no-peronista -y fundamentalmente el radicalismo- no pudo, todavía, recuperarse de la crisis de legitimidad de 2001. En realidad dijo que "la Argentina está sumida desde hace 10 años en una crisis política de una enorme magnitud". En fin, nuevamente sinécdoque.
Consignó como deudas opositoras el diseño de una estrategia, el armado de una red nacional y la ausencia de un mensaje (creo recordar que dijo "relato") que le permita a sus posibles votantes tomar los datos sueltos de la realidad para que en su cabeza conformen una idea que les cierre. Es cierto. Pero es un recorte. ¿O acaso no hablaron de un triunfo opositor en 2009? Hasta una mirada desapasionada pudo ver que la crisis de legitimidad política del arco no-peronista (o no kirchnerista) creció luego de junio de 2009, agravándose con la conformación del Grupo A en el Congreso, cuando la sociedad comienza a percibir, cada vez con mayor claridad, que éstos no intentaban representar otros intereses que los corporativos, renunciando explícitamente a lograr representatividad ante sus posibles votantes. Entienden que hacen política desde y para los Medios. Un ejemplo paradigmático es Gerardo Morales, líder indiscutido del radicalismo en Jujuy... desde Buenos Aires, receptor de un 26,54% de los votos, frente al 52,72% del FpV.

(Offtopic: el relato... ¿No se cansaron de combatir ese argumento oficialista, de que los medios hacen un relato de la realidad y que el kirchnerismo tiene derecho a presentar a la ciudadanía el propio para ser interpretado?).

Lo anterior no era suficiente para defraudarme: es a lo que nos tienen acostumbrados. Sí fue una desilusión que alguien a quien leo con mayor atención que a -ponele- Morales Solá no incomodara a la audiencia, no la retara con nuevas ideas. No la advirtiera respecto al futuro. Quizás se debió a la amplia mayoría de personas mayores, pero Pagni demostró la bancarrota ideológica de la intelligentsia del Establishment al seguir insistiendo con conceptos republicanos. Aún ante la certeza de que Cristina gana en octubre (de conocimiento popular aún antes del 50% de este domingo), aún ante la evidencia de que los candidatos opositores se cayeron uno a uno, las elites no fueron capaces de alumbrar un paradigma distinto al republicano. ¿Qué dijo al respecto el pelado analista? Que en estas PASO el número importante no es el 50 de Cristina, sino el 38 que la separa de los restantes candidatos. Ok, digamos que es así, ¿pero que ese 38% asusta a los inversores porque significa que el sistema político no tiene contralor? Dejate de joder, Pagni. Continuar, a esta altura, con la cantinela de la republicana seguridad jurídica es ficción. Y de la mala. Basta que leas esta nota en la misma Gaceta que te trajo: "La Bolsa porteña registró ayer su tercera suba consecutiva, con alza de 0,76 % para el grupo de 19 empresas líderes, ante el rotundo triunfo oficialista de Cristina Kirchner en los comicios primarios generales celebrados en la víspera". Además, los "muchachos" que te fueron a ver no necesitaban ser asustados para votar a la oposición como control del poder omnívoro del oficialismo: a juzgar por la pinta, eran todos republicanísimos votantes duhaldo-binnero-alfonsinistas.

Sobre el final, y ante una pregunta sobre Zaffaroni, deslizó -conspiranoico- que el oficialismo querrá girar hacia una sistema parlamentario que le garantice al peronismo reelección indefinida. Y no te diste cuenta antes, Menem. ¡Gil!

Para terminar, no seamos malos: tiró un chiste bueno Pagni. Pero no lo recuerdo.

sábado, 30 de julio de 2011

Retorno al sciolismo explícito


"...la suerte de Cristina Kirchner y sus funcionarios (...) está cada vez más atada al gobernador bonaerense. Una victoria menos en la batalla cultural", dice hoy Carlos Pagni.

No sólo Pagni intenta imponer el tópico: es una estrategia que vienen desarrollando nuestros analist... digo, nuestros propagandistas opositores. Es operar -como siempre- sobre "el relato", la construcción de una realidad que realizan tomando algunos datos y forzando otros dentro de la ecuación. Cristina no es Cristina, dicen. Es (#derrotacultural) Scioli. Quien será, seguramente, sindicado por los medios opositores como el Padre de la Victoria en octubre.

Se trata de una derivación más de la estrategia actual: deskirchnerizar el peronismo o, como decíamos en este post, boicotear al ocupante del piso superior para "arreglar" con el piso de abajo. El peronismo es bueno (si es dócil), el kirchnerismo es malo (porque no es dócil, porque es kirchnerista). Es, además, intentar colarse por las grietas (mínimas, o grietas instaladas en el imaginario antes que en el verde césped de la realidad). Sabemos que no es la primera ni será la última vez que quieran atraer a Scioli hacia el Lado Oscuro de la Fuerza (una referencia poco feliz, veo ahora: Darth "Establishment" Vader cortándole el brazo a Scioli para decirle: "I am your father, Daniel...").

Los resultados en la CABA y en Santa Fe los habilitan a decir que octubre depende de la elección que el FpV haga en la Provincia de Buenos Aires. El resto del país -obvio- le importa sólo al resto del país. Cristina, entonces, atada a Scioli.

No. Atada no. Lo que en realidad quieren decir es que Cristina depende de Scioli. Si entramos al juego semántico podemos expresarlo de distintas maneras. Cada una tendrá un significado levemente diferente pero todas estarán hermanadas por una verdad: Scioli es el candidato del proyecto en la Provincia de Buenos Aires. El proyecto es liderado por Cristina. Scioli es el candidato de Cristina en la PBA. Una victoria de Scioli es una victoria de Cristina. Las encuestas mismas dicen algo parecido pero diferente a lo que dice Pagni: Cristina está atada, pero a la suerte del armado que realizó. Del que Scioli es parte.

La batalla cultural, Pagni, no son tan sólo la Ley de SCA, el matrimonio igualitario o la AUH, es ganar en octubre. Es cuatro años más para seguir demostrando que la inclusión social no es una quimera que pueda llevar adelante la mano invisible del Mercado. Es el kirchnerismo como avatar democrático de mayor permanencia en nuestra historia. A ver cómo te jode, compañero sciolista.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Fractura en el frente de columnistas de La Nacion

Ya hemos marcado otras ocasiones en las que el mismo día, en el mismo diario, dos editorialistas se contradicen en referencia a algún tema puntual. Pasó hoy con Morales Solá y Carlos Pagni, dos tipos a los que leo porque sus artículos les sacan años luz a los pobres editoriales de Van der Kooy y Blank.

Dice el malo de Joaco:

...lo único que le faltaba a Kirchner era el aspecto de un hombre frágil. Ya era antes un político débil.

El pelado YPFero dice ¡no! (me van a crucificar los fans de Sumo):

La escena pública entró, desde anteanoche, en un proceso incierto de reconfiguración. Hasta ese momento, su organización era esquemática, en dos campos divididos a favor o en contra de un líder fuerte, que convocaba a diario a batallas enardecidas.

Yo, para estos casos, siempre propongo una solución republicana, que respete las formas tradicionales del diario de Mitre: que Joaquín y Carlos se boxeen en la calle y, el que queda parado, gana. Le pueden pedir prestados los guantes a Guillermo...

¡Cat Fight!

Ah, y me olvidé de entregar el premio al título más hijo de puta. And the winner iiiisssss... (¡Rhamirhou!): "Comienza a dibujarse la finitud kirchnerista", by J. M. S.
Uno tiene que gustar demasiado de que le insulten a la madre para titular así. Ojalá Pagni lo calce. ¡Metele, Carlitos, metele!

miércoles, 27 de enero de 2010

Pagni vale lo que le paguen

Se ha hablado mucho sobre Carlos Pagni y sobre sus columnas en La Nación. Se habló mucho también de esa operación que 6, 7, 8 puso en el aire.

El tipo no tiene la chapa de Morales Solá ni Grondona. No posee el estilo adornado, literario de Joaco, ni el estilo académico, aristocrático del Profesor Mariano.

Pagni se está haciendo y, seguramente, lo leeremos por un buen tiempo. Es mi humile impresión que estamos ante uno de los soldados más lúcidos en la lucha del Régimen por aplastar la Causa.
Como dirían en los 60s-70s: he writes for The Man... and try this shit, man! It´s great shit!
Y yo lo leo y aprendo. Y por eso digo, como en el título, que Pagni justifica lo que le paguen.
Vean si no su columna de hoy:

...En el microclima de Olivos aprecian esas inmolaciones. "Aníbal es el único que me defiende", repite la Presidenta, aguardando que otros lo imiten. Pero "Aníbal es único, él sigue a los tiros, hasta que se acaben las balas, como el último soldado de Vietnam", dice un legislador...

¡Buenísimo! La analogía con Vietnam es buenísima. Los yanquis perdieron como en la guerra con el vietcong. Como estaría perdiendo el Gobierno según Carlitos. Y fue una guerra en medio de una jungla, en la que los "Charlys" no contaban con la logística necesaria. Y Carlitos lo tira, así, como al voleo. ¡Mostro!
Y aunque parezca que está halagando a Aníbal, en realidad le está pegando. Ningunea a Rossi o Moyano, por ejemplo, y castiga a Aníbal, quien, por hablarle a la gente y en un lenguaje popular, es la mejor espada comunicacional del Gobierno. Aníbal es un necio que agacha la cabeza y se estrella contra la pared, dice Carlos.
Pero sigue, ¿eh?:

...Sin embargo, en el entorno de Fernández comienzan a detectar cambios de comportamiento. Le interesa que las víctimas de sus ataques -sobre todo Cobos- lo tomen en broma y entiendan que "esto es todo política"...

Ah... recula Aníbal, y con Cobos sobre todo. ¿Por que se vienen winds of change en la política? ¿Eso querés decir, Carlos? Es una jodita para Videomatch, ¿no? Inocente. Somos buenos nosotros los que nos vamos...
¿Vale o no vale Pagni su sueldo? Que, lo digo, no me interesa de cuánto sea.
De paso, afinando el ojo con malicia sobre la imágen que acompaña el post: ¿podemos encontrarle algún parecido con un legionario anónimo curtido bajo el sol de Argelia?

Pero no termina ahí:

...Estas debilidades no son nuevas. Pero en el trance del Central aparecieron con una contundencia desconocida. Es lógico: en esta crisis se puso en funcionamiento, por primera vez de manera operativa, el balance de poder que surgió en las elecciones del 28 de junio pasado. Quedó expuesta, entonces, la premisa que dominará la política argentina durante los próximos dos años: las cuestiones de procedimiento se volverán un argumento principal para una oposición que, carente de unificación programática, se envolverá en la bandera de la calidad republicana para bloquear al Poder Ejecutivo...

En esto último creo que tiene Pagni toda la razón y le doy la derecha (con el puño cerrado, a la mandíbula, je). Tomemos nota: las cuestiones de procedimiento vienen siendo, son y serán el argumento único y principal...