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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Educando en economía a Mauricio

Pronto estará el FMI por estas pampas, bosques subtropicales, mesetas y etc., y ya podemos adivinar algunas de sus recomendaciones: ajuste fiscal, mayor apertura, restricción de la emisión monetaria, más cierre de programas sociales y todo lo que recuerden de sus incursiones noventadosmilistas. Si algo hay que agradecerles es la educación que nos dieron. Si la letra, con sangre, entra, estos muchachos nos aleccionaron muy bien acerca de las políticas neoliberales y sus desastrosas consecuencias.

No es raro leer en Twitter a José Luis Espert puteando por el incremento del déficit fiscal macrista o otros muchachos liberales prêt-à-porter quejándose por la debilidad macrista para meter el cuchillo hasta el hueso en el ajuste. Por suerte, a veces tuiter nos trae algo de racionalidad y fue el tucumano @chichonapoleon quien nos recordó este artículo del ultra kirchnerista Paul Krugman, mofándose de economistas/profetas del ajuste. El editorial se refiere al famoso paper de los harvardistas Reinhart (que no es Django) y Rogoff, quienes, en tiempos de crisis de deuda, recomendaban como mandatorio la austeridad fiscal. La nota es de 2013 y fácil de leer, pero recuperamos este pequeño párrafo, por si Mauricio quiere —no creemos, válgame Dios, ¿qué diría el mundo?— rebatir algunas de las recomendaciones que traerán ya en carpeta los muchachos del FMI:

«...So the Reinhart-Rogoff fiasco needs to be seen in the broader context of austerity mania: the obviously intense desire of policy makers, politicians and pundits across the Western world to turn their backs on the unemployed and instead use the economic crisis as an excuse to slash social programs...»

“...El fiasco de Reinhart-Rogoff debe ser visto en el contexto más amplio de la manía por la austeridad: el intenso deseo de los hacedores de políticas, políticos y expertos del mundo occidental por darle la espalda al desempleo y, en cambio, utilizar a las crisis económicas como excusa para recortar programas sociales...".

Evidentemente, a la traducción la hizo tu vieja cuando le estaban dando matraca. Tal cual hará el FMI, nuevamente y con auspicio del macrismo, con todos nosotros. Eso y no otra cosa, votamos.

martes, 23 de agosto de 2016

El macrismo: ¿una novedad política?

Un partido de centroderecha, market friendly, todo lo liberal en lo social que el conservadurismo de las elites argentinas que lo componen permite, arriba al poder por vía electoral y derrotando al peronismo: evidentemente se trata de una novedad para la política argentina, ¿pero cuánto de novedad tiene efectivamente?

El núcleo social de Cambiemos —tomando al radicalismo como lo que es, un mero apéndice electoral— solo ejerció antes el poder junto al partido militar o como ánima del corpus menemista. En elecciones libres, López Murphy fue quien más pudo acercarse, en las circunstancias excepcionales de 2003, sumando un escaso 16%. Desde la muerte de la UCeDé, y más aun desde la fallida experiencia de la Alianza UCR-Frepaso, fue un lugar común señalar la ausencia de un partido de centroderecha asumida. El PRO vino a ocupar ese lugar, por vacancia más que por convicción, cuando en sus comienzos coqueteó con corporizar un neomenemismo. Las elecciones de 2015 demostraron que las elites que adversan a la base electoral del peronismo cuentan con capacidad para conformar una coalición con poder de fuego electoral, manipular el humor social, servirse de los actores políticos subsidiarios y aprovechar la institución ad-hoc del balotaje.

¿Es una novedad, entonces, Cambiemos? ¿No contamos con referencias a las que apelar en nuestra historia? Si existe una línea Rosas-Yrigoyen-Perón para sustentar el imaginario nacional y popular, ¿los grupos de poder que integran Cambiemos podrían referenciarse en la línea Uriburu-Lonardi-Martínez de Hoz o, más reciente, en la que enlaza a Menem, Cavallo y De la Rúa? Como nadie puede ser obligado a testificar en su contra, solo queda lo fundacional o el tibio homenaje a Arturo Illia de junio pasado. Pero aún como novedad, el macrismo puede ser referenciado en su experiencia más cercana: el gobierno que el propio Mauricio Macri y Rodríguez Larreta llevaron adelante en CABA. Son tantos los paralelos que podríamos, con pereza, hablar de que Macri “trasladó" a Balcarce 50 las directrices de su gestión al frente de la Ciudad Autónoma. Recordemos, desde su arribo en 2007, todo lo que está replicando ahora al frente del PEN:

1. Despidos de estatales, calificados como “ñoquis". A poco de su arribo a la jefatura de gobierno, una nota nos recordaba su promesa de «reducir un 33% de los cargos políticos en los ministerios» (pero en cambio) «aumentó los fondos que tiene cada ministro y otros funcionarios para contratar asesores».
2. Ocupación represiva del espacio público vía la UCEP.
3. Avance a prueba/error, buscando los límites de lo permitido: privatización de las bicicletas porteñas, incrementos en el subte o la disminución del número de becas a estudiantes en CABA, por apelar solo a los primeros resultados de Google.
4. Triplicó la deuda en dólares de CABA, utilizando el endeudamiento para gastos corrientes.
5. Negocios para amigos.
6. Incrementos sucesivos y superiores al 100% anual del ABL porteño.
7. En infraestructura priorizó lo electoralista, con bacheo al tope de la ejecución en el presupuesto. Ahora presidente, el Plan Belgrano es motivo de chanzas en el NOA mientras reasigna partidas para CABA y GBA.
8. Subejecución presupuestaria en lo que a políticas sociales y de salud se refiere.
9. Priorización de la educación privada. Ahora, en un contexto de alta inflación e incrementos tarifarios, congela los fondos a las universidades nacionales.
10. Los negocios inmobiliarios, leitmotiv de la creación del PRO, ¿pueden extenderse al Estado nacional?

También formaron parte de sus políticas el culpabilizar al kirchnerismo; el asistencialismo a los barrios del sur y villas, lo que ahora le vale el calificativo de “nueva" derecha; la excelente política de comunicación sumada a la protección mediática; también en CABA supo apalancarse en terceras fuerzas políticas como Proyecto Sur, preludiando lo que el Frente Renovador implicó en 2015 para dividir el voto peronista y garantizar la segunda vuelta. Negoció políticamente por abajo —y el FPV-CABA se comportó como el pan-PJ macri-friendly ahora— para denigrar lo político por arriba, en un juego de balanzas entre política y comunicación.

Visto todo lo anterior, el macrismo representa novedades pero, a la vez, se recuesta en continuidades claras. Puede ser entonces una nueva derecha y, al mismo tiempo, demostrar casi involuntariamente los reflejos de clase de nuestra vieja oligarquía. Por supuesto, lo que en CABA le alcanzó durante años puede no ser suficiente, aunque el salto a Nación le abrió un crédito que está dilapidando. Cuenta con herramientas para salir del atolladero en el que se introdujo por principismo liberal y ya advertimos que le bastaría con moderar el ajuste y sumar la colaboración involuntaria de la oposición, fragmentada y sin conducción, para obtener resultados que no impliquen un certificado de defunción el próximo año.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Represión y política

Existe un hecho puntual y cuantificable en cualquier encuesta que quieran hacer: no todo el mundo se opone a la represión de la protesta social y son muchos quienes la consideran necesaria; más aún luego de la etapa kirchnerista, en la que primó el encauce político (sobre todo en los primeros años, aún cuando significara incorporar al dispositivo oficialista a distintos movimientos sociales y/o piqueteros o, más adelante, la manutención de esas alianzas vía fondos estatales) y, cuando no fue posible, se toleraron las manifestaciones. Si el kirchnerismo reprimió —y fue poco o nada— nunca hizo de la represión un justificativo que se agotara en sí mismo.

Con el cambio de gobierno, pero más importante, con la inversión del signo político, se dan o darán un conjunto de factores que harán de la represión un condimento más, no ya un veneno, en la receta con que se prepara el caldo social. Esperamos, por supuesto, equivocarnos.

El desancle autonómico del poder político que fácilmente pueden conseguir las distintas policías —diciembre de 2013 como un hito de sedición que podría ser el antecedente directo de lo que vendrá— será uno de los aspectos fundamentales a considerar. Vamos otros.

Repetimos y se repite hasta el hartazgo que no hay ajuste posible sin represión, que la política económica de la derecha necesita tanto de la benevolente avaricia de prestadores internacionales como de la anuencia, disponibilidad y complicidad de los palos judiciales y policiales. Para resumirlo en cristiano: que el poder político, el judicial y el policial se asocien en sinergia para reprimir. Es el poder político el que crea las condiciones de posibilidad: devaluación, incrementos de precios, internacionalización de productos de la canasta básica, transferencia desde los sectores populares a los del tope de la pirámide y cercenamiento de conquistas sociales y derechos laborales. Ni hablar si se incrementa el desempleo. Cada granito de arena colabora y decanta en la necesidad de justificar y alentar la utilización del monopolio de la fuerza para el control represivo de la protesta.

Ahora, no serán solo los medios y la uniformidad informativa de la que gozará el macrismo: como decíamos al principio —y aunque lastime nuestro corazón progre, izquierdista o humanitario—, el gobierno se apalancará en una porción nada despreciable de la sociedad para tornar la represión en una demanda social. Allí estarán tanto los votos del PRO que reniegan de la negrada sublevada como los votos massistas que peticionaron electoralmente por el ingreso de las FF.SS. a villas o barrios populares. Estarán también algunos votos sciolistas, no sirve negarlo.

Cada realidad local tiene sus particularidades, y así por ejemplo Jujuy cuenta con un movimiento piquetero que subsiste y uno que bien podría retornar con el desenganche de la Tupac de la teta estatal. Allí el reside el germen que nutre la justificación represiva de un sector de las clase media y media baja. Tucumán vivió recientemente un ejemplo claro, cuando la oposición republicana y el periodismo independientísimo pidieron al unísono por la “restitución del orden" y la “paz social" en ocasión de la protesta de los municipales despedidos en la ciudad de Concepción. El interior del país carga con su mochila de exclusión estructural, pero será en PBA —a la que el macrismo y Vidal utilizarán para posicionar a la gobernadora para la sucesión— donde asistiremos al showbizz de la mano dura. Será Vidal quien haga más macrismo original, ese de la UCEP y la inmigración descontrolada, previo a la instalación de la revolución de la alegría.

El proceso de control político de las FF.SS. que intentó el kirchnerismo se corta con Macri. El cercenamiento de derechos y el ajuste serán los vientos que avivarán las llamas sociales. La prédica represiva y la entronización de las libertades individuales en el discurso hegemónico serán habilitación para las policías todas. Así sean la Federal o Gendarmería quienes carguen con el peso de reprimir la protesta, todas serán señales que sabrán leer y decodificar cada fuerza policial y cada agente de seguridad.

jueves, 31 de julio de 2014

Buitres, Kiss&Love, Brito, Grondona, Susana. No nos organizamos...

Ya lo dice la famosa sentencia, ese axioma moderno del amor líquido en tiempos del cólera whatsappero: sólo hay un modo de que cojamos todos, y es organizados, compañeros. La organización vence al tiempo, me dicen mis amigos cabareteros, que serán quilomberos pero también peronistas. Entonces tantos temas para un solo día son un flood de noticias que hasta impidió la conferencia del Primer Argentino que es Alejandro Sabella. Y así no se puede vivir, con tanta inseguridad noticiosa, oiga.

Vamos por orden, entonces. Lo primero fue el ¿amague?, ¿será?, de una —supuesta— propuesta de bancos privados para comprar los bonos en poder de Singer & Co. Algo así con un Bailout Inverso. Gol de mediacancha, celebraban en el ágora tuitero. Mascherano, Romero, el Papa y ahí nomás, detrás, Jorge Brito de Banco Macro (ahora que lo pienso, ¿el nombre será para sobrecompensar algo? Otrosí: ¿Brito sería ahora el Gral. Alais del kirchnerismo? Les regalo el tema para el paper). Ámbito Financiero sigue sosteniendo —en soledad, debemos agregar— que habrá acuerdo entre los privados. Entretanto, pensemos en el peor escenario.

El peor escenario es que murió Grondona (no, aquí no vamos a hacer el chiste fácil de Marian... ups). Y claro, se conmueven los cimientos del fútbol argentino, porque si Diego es D10S y Lionel el Messías, Grondona era San Pedro, la piedra sobre la que se edificaba la AFA. Reproducimos a continuación el debate que su muerte repentina desató:

—Grondona era un hijo de puta.
—Pero era nuestro hijo de puta...
—Sí, pero hijo de puta...
—Nuestro.

Y así ad eternum.

Volvamos al #GrieFault. Argentina no está en default, dicen los representantes nacionales. La afirmación tiene su lógica leguleya: nosotros pagamos, la guita no llegó a los boneholders por culpa de Griesa, ergo no vamos a garpar un mango más por ningún seguro, apúrenlo a Griesa antes de que vaya a besarle el anillo a Grondona en el trono del Hades. Pero la esperanza de un arreglo que nos evitara la declaración de Defol (ese juega en Racing, ¿no?) existía, debido a las versiones periodísticas y el comportamiento de la bolsa. Entonces aparece Kiss&Love para la conferencia y cuando dice “fondos Buitre" en lugar de hold outs algunos dejamos de darle a las matracas. Luego dice “fructífera" y vuelan nuevamente las serpentinas al aire. Kiss& sigue hablando y me recuerda a esa amiga de mi esposa a la que querés clavarle la silla en la jeta para que se calle cuando viene a comer pero no y le decís “ah, mirá vos..." mientras pensás por qué Gallardo no lo puso a Kranevitter. A continuación se pelea Kiss&Love con los titulares de la prensa, mirás alrededor tuyo para ver si estás en 2008, 2009 y no, estamos en 2014 y #LaConchaDeTuMadreSabella todo. La cuestión que no hubo arreglo y desde Mascherano para abajo pasan a ser todos hijos de puta: Griesa, Pollack, Singer, Kici, Brito y el hijo de puta de mi hermano que llega tarde ya para ir al paddle. Estaba escuchando también a Kiss&. Y todo el partido las pelotas buenas son obra de Don Julio que desde el Cielo nos ayuda, capo, y las que quedan en la red son culpa de Grondona que desde el Infierno nos sigue cagando y la puta que lo parió.

Como los buitres. Lo dijo Kiss&: Singer corta el queso y Griesa es su pastor. Buitres, si quieren alimentarse, ahí tienen el cadáver de Gro—CENSURADO POR EL DEPARTAMENTO DE LEGALES—. ¡Hijos de puta! Ok, me calmo, tal como me calmé cuando la Corte Suprema norteamericana rechazó la apelación de Argentina a la Griesentencia: vamos al default nomás, me dije entonces. Técnico, selectivo, burocrático (?), no-default o como prefieran. Porque era fácil entender que los Buitres no pretendían negociación alguna sino cobrar el 100% y cobrar los seguros contra default. Con este... u otro gobierno (lo aclaro porque no leí ese dato en ningún análisis, y me parece importante). Porque, dígame, si ustedes fueran buitres y tuvieran a la ley norteamericana, a Griesa de su lado, ¿qué estímulo tendrían para negociar con la consiguiente reducción de ganancia? Entonces, el llamado de Griesa, y la introducción del espeshalmastah Pollack significaba nada más que “vayan, siéntense y entréguenles lo que piden". Alguien como Macri, acostumbrado a estar de ese lado del mostrador en el plano local, entiende eso perfectamente.

Pensar que ningún bonista reclamaría la RUFO en caso de pagar la Griesentencia es abonar la fantasía de que los Reyes no son los padres. Aventuremos entonces posibles escenarios: a) una continuación del que venimos sufriendo, con recesión en ciernes, descenso de la actividad y presión sobre el tipo de cambio; b) una exacerbación de lo anterior; c) el paraíso socialista, con nacionalización del comercio exterior, cierre de importaciones, progroms para el antikirchnerismo y Massa Presidente 2015; d) ninguno de los anteriores porque vienen los Aliens y nos hacen pomada, se llevan toda el agua y a nosotros para trabajar como esclavos en sus fábricas de naves espaciales guerreras y productos cosméticos a base de páncreas masticado de bebés panda.

Acá esperamos que la opción (a) sea la que el destino nos depare —o la (d), total...— y que mientras tanto, Ámbito Financiero esté tirando la posta y no el pescado podrido que algún insider trafica.

...

¡Ah, Susana! Cierto. Volvió. Porque a las malas noticias no les gusta caer a la fiesta con las manos vacías.

viernes, 25 de julio de 2014

La línea histórica Codesal - Rizzoli - Griesa

Las audiencias promovidas por Griesa Tomás (no, gracias; un poquito de agua, si tenés fría) han captado el volumen de la agenda política/periodística/económica luego del Mundial (et tu, Messi?). En ese orden porque, claro, el tema se aplica primero a la disputa política interna en la afiebrada mente del periodismo vernáculo opositor. Tampoco los autoconscriptos en las trincheras de la grieta lanatiana suelen demorar para tomar armas y disparar. Y bombardean entonces con una serie de pseudo argumentos que son antes banales intentos de pases de factura: Kirchner puso a Nueva York como plaza, él firmó la cláusula RUFO, la RUFO significa que las reestructuraciones 2005 y 2010 fueron de mentira, el gobierno hizo todo mal (sí, ese es todo el argumento de los expertos en reestructuraciones de deuda y DTs de Selección nacional imaginaria que cuestionan los cambios de Sabella en el segundo tiempo) y otras bellezas que sirven para que los muchachos de la MAK gasten a los que abominan de este gobierno pagador serial de deuda que incumple con sus compromisos fiducidiarios.

No debe ser muy difícil la respuesta: tienen razón, chicos. Había que poner a Uruguay como plaza de pago y litigio mientras manteníamos a Natalia Oreiro como rehén. Ricardo Mollo patriota, dejá que yo me encargo, capo. Sobre la RUFO responde Gustavo Arballo y a él los remito, aunque no coincida del todo con su apreciación de que las posibilidades de activar la cláusula en caso de pagar la Griesentencia (uy, los neologismos) son cero sin decimales. Por algo tan simple como lo que el mismo abogado refiere: un Juez no es igual a Justicia sino a interpretación. Y con que un solo juez haga oídos a una presentación podemos encontrarnos nuevamente en este laberinto donde los únicos felices son los leguleyos y los que tienen seguros contra default como, oia, Paul Singer.

No debe resultar difícil comprender que los buitres no juegan a negociar. Si no tuviéramos el historial del litigio, las rechazadas oportunidades para ingresar al canje de deuda, o lo que aquí relata este profesor de Economía hindú: «...this fund has a history of using aggressive tactics to force struggling sovereign debtors to pay the full value of debts that have already been deeply discounted by the market. In the past, it has successfully sued the governments of Peru and the Democratic Republic of the Congo...», el reciente intento de embargar activos de YPF ¡o Chevron, una empresa norteamericana! debería bastar.

El objetivo es claro: cobrar el 100%, también de paso los seguros contra default y que la deuda vuelva a ser eso que, en ocasión del rechazo de la Corte Suprema norteamericana a tratar el reclamo argentino a la Griesentencia, escribíamos en Panamá Revista: «...nuestra disposición a la épica y victimización nos dificulta comprender que esta movida tiene intereses más “elevados” que sólo castigarnos por intentar una gambeta a las reglas implícitas de dominación impuestas por la globalización financiera. El Nuevo Orden Mundial es menos glamoroso de lo que los foros conspiranoicos describen, y se construye con el barro de la historia y la bosta del día a día, pacientemente, con decisiones como esta del Supremo Tribunal norteamericano que implica, sobre todo, que las reestructuraciones de deuda no pueden ni deben ser soberanas, y que el endeudamiento es un grillete a cargar ad eternum. En un salto de página, hipertextual, la resolución del Caso argentino se constituye en un nuevo golpe a la soberanía de los Estados, y de allí los diferentes amicus curiae recogidos por nuestro país para la causa. Porque si algo deja claro la pretensión de los fondos buitres, el fallo de Griesa y el rechazo de la CSJ norteamericana es que los países sub desarrollados no deben intentar escapar de su destino, y que las asimetrías dentro del capitalismo global son uno de sus fundamentals...». No sólo eso, agregamos ahora, ya que seguir privando al país del acceso al crédito (cuando dimos sobradas muestras de vocación con Repsol, el CIADI, etc.), permitiría que los activos argentinos se deprecien, y no deben ser pocos los que se relamen los bigotes imaginando banderitas de remate flameando en los cielos nacionales. La deuda como Espada de Damocles presta para intervenir sobre economías dominadas.

El que juega con capitalismo financiero se quema. El que se quemó con una deuda, ve un fondo de inversión y llora. Y ya lo decía von Clausewitz: Griesa es la continuación de Codesal y Rizzoli por otros medios. No esperemos entonces que Thomas de Nueva York de marcha atrás y reponga el Stay, porque cuando declaren a Argentina en default técnico, tribunalicio o Griefault, como Zandoná, Thomas Griesa va a correr a abrazarse con ellos.

jueves, 23 de enero de 2014

Los límites del liberalismo en Argentina: plan Progresar y que Pagni me siga robando

El plan presentado ayer por Cristina, Progresar, es en sí mismo un claro exponente de cuáles son los límites para el liberalismo económico más puro en nuestro país. Se trata, el programa, de una medida típicamente kirchnerista: una transferencia directa que tiene a la educación y al consumo en su horizonte, mediato e inmediato respectivamente. Y decimos que es representante fiel de alguno de los límites que nuestra sociedad traza para el liberalismo que nos condujo a 2001 porque, quedó claro, no fue rechazado seriamente (ni puede serlo) por nadie con aspiraciones políticas grandes a futuro. Será, además, como la AUH, una de las medidas que sobrevivirán a este gobierno, sea cual fuere el signo del que lo suceda.

Podemos argumentar que llega tarde, que no representa un gran monto cuando el costo para estudiar no es poco, pero debemos señalar que focaliza sobre los jóvenes NiNi (una deuda) y, además, es una clara opción por la educación pública, cuando gobiernos de distina orientación, como el PRO en la CABA, hace lo posible por derivar alumnos hacia el sector de la educación privada (convengamos, la educación pública de calidad es una deuda también de estos gobiernos kirchneristas, que incrementaron el presupuesto, construyeron escuelas y universidades pero la educación estatal, básica, sigue siendo una opción, mayormente, de descarte). Pero dejemos el análisis del plan de lado y tomemos la implicancia de este tipo de medidas en lo que respecta a las posibilidades de un retorno del neoliberalismo rancio a estas pampas, quebradas y montes autóctonos y folclóricos. Por caso, han sido muy comentadas las sucesivas notas que el Wall Street Journal dedicó recientemente a Latinoamérica y Argentina, bajo la premisa de que el estatismo es malo y la liberalización de los mercados lo que permite que los países alineados en el Acuerdo del Pacífico crezcan a tasas mayores que los que miran hacia el Atlántico, mercosureños y malos (habíamos abordado antes aquí el interés geopolítico de la división en dos que EE.UU. plantea para LA). A lo anterior podríamos engarzar la muy interesante entrevista que la revista Crisis sostuvo con Carlos Pagni, autodefinido como liberal y, finalmente, algo de lo que debatíamos en posteos anteriores respecto a los límites que se imponen respectivamente democracia y capitalismo en un mundo occidental y globalizado. Ambicioso, ¿eh? Demasiado hasta para este humilde blog narcisista.

Vamos con Pagni, que enhebra algunas reflexiones atendibles cuando señala la defección del radicalismo a partir de 2001 como uno de los datos centrales de estos tiempos kirchneristas. No señala, claro, las responsabilidades del liberalismo que defiende en la generación de aquella crisis (o su responsabilidad en la generación de la crisis de las subprime en 2008, por decir algo más). También es lúcida su advertencia respecto a lo que vendrá luego del kirchnerismo: "Yo no tengo la idea de que, porque se termina el ciclo de Cristina, la democracia mejora. Es más, mi hipótesis hoy es que nos reencontramos con las viejas lacras anteriores a la emergencia del kirchnerismo. Volvemos al 2002, si querés". No es gracioso de todos modos (aunque sí halaga) cuando el analista de LA NACION nos roba impunemente al mencionar los que considera los datos segundo y tercero entregados por la elección del 27 de octubre: acá señalamos antes la posibilidad que el resultado electoral implicaba para las opciones no peronistas (y fundamentalmente para la opción ucr-fapista) y las dudas que sostenemos respecto a las posibilidades de Sergio Massa por fuera del peronismo, peleando por el espacio republicano. No importa: Pagni ya nos robó antes (saludá, Carlos).

¿Y el Wall Street Journal? El liberalismo como espacio para el desarrollo de las tendencias "innatas" o "congénitas" (¿sí, en serio? En fin) del ser humano. Hay que reconocer que esa afirmación, iusnaturalista, constituye la base de un relato con bastante aceptación. Y la rueda que hace girar actualmente al mundo. De todos modos el estatismo, como polo opuesto al libremercadismo ficticio -cuando no directamente hipócrita-, constituye el principal pecado que le achaca el WSJ a los países que no bañan sus costas en el Pacífico y desestiman TLCs con los EE.UU. Nuestro país, aún si mirara hacia China desde sus playas, vería con gran dificultad, debido a su historia, adoptar nuevamente a rajatabla los preceptos que el mercado demanda para que una economía sea considerada moderna y atractiva (no para enamorarse y contraer matrimonio, ojo, sino para simplemente prostituirla, mujerzuela atorranta). A continuación, entonces, ya que la disputa planteada no puede sino continuar siendo estado vs. mercado (aún cuando Argentina reniega del segundo en el discurso pero no en los papeles -y lo hace, a regañadientes, cada vez menos; es decir, es un debate de grados-), algunos de los que consideramos límites para el retorno de un liberalismo salvaje a nuestras tierras pampeanas, ricas, con retenciones intervencionistas y medidas típicamente populistas:

1. La memoria de la crisis causada por el modelo neoliberal. Y la repercusión que ello ocasionó al sistema político todo.

2. El estatismo no sólo no está mal visto por la ciudadanía, sino que es apreciado (Lapop 2010, Vanderbilt, EE.UU.). Mucho más en algunos sectores determinados. Educación, como ejemplo más reciente. Salud. Reformas liberales sobre estos sectores, del calibre de las que se dieron durante el menemismo, enfrentarían protestas que no serían tales en otros países. ¿Quién se animaría a proponer nuevamente abolir la Universidad pública y gratuita luego de lo que ocurre en Chile? Son, claro, oportunidades de negocios perdidas, pero también menores márgenes de influencia: pensemos en las grandes universidades privadas norteamericanas y sus contribuciones a la formación de cuadros políticos que arriban luego al poder formal. Cavallo, por ejemplo.

3. La conciencia de que liberalismo a ultranza es rapiñaje que alguna parte de la población y de la clase política poseen.

4. Pueden liberalizar y pensar que así les irá bien países que estén transitando una cierta hoja de ruta y que no posean aún una estructura productiva relativamente asentada (lo que no significa suficiente o eficiente, sino establecida). El caso de nuestro país durante los años '90, cuando se destruyó el Estado en base al rapiñaje de las empresas públicas y se crearon oportunidades en el área de servicios. Ni aún los más liberales en la AEA pretenden ahora la completa desregulación porque les propondría competencias externas imposibles de empardar. Preguntar por China a nuestro empresariado prebendario estatal. No, quieren liberalización hasta ahí, para aprovechar aún más posiciones dominantes.

5. El peronismo, el sindicalismo y la contenciosidad nacional. 2001 demostró lo equivocado de olvidar la sustentabilidad política de un determinado proyecto económico. En ese sentido es muy ajustada la pregunta/respuesta que en la entrevista de Crisis le lanzan a Pagni: "Lo que incorpora el kirchnerismo es la idea de que para que el sistema sobreviva tenés que contemplar la variante de lo que pasa abajo, de esas mayorías que la alternancia de la postdictadura olvidó".

6. La imposibilidad de utilizar la represión lisa y llana como herramienta de control social último.

7. Y lo más importante: los salarios de los trabajadores, demasiado altos en términos de "competitividad" según los estándares a los que el Mercado aspira. Preguntar por Detroit. O preguntarle al doctor Grondona, si sabrá de liberalismo él (cliquear "En economía no se trata del relato", en los posteos Seleccionados a su derecha).

Para finalizar, además de marcar algunos de los límites para el retorno del neoliberalismo noventista (que, de todos modos, no resulta imposible), podemos observar actualmente algunos de los límites del modelo neodesarrollista. Y quiero aquí señalar a uno que suele ser obviado en los análisis: la demografía nacional, apta para promover el consumo, para crecer en base al mercado interno, pero no tanto así para incentivar una producción industrial que luego pueda traspasar nuestras fronteras. Para algo así se necesita más y no menos estatismo (y según @Karl__Albert, una revolución. Y sangrienta).

domingo, 19 de enero de 2014

Hablando de Perú pero también de Argentina

Ollanta Humala se encuentra a mitad de su mandato, lo que no significa lo mismo en Perú que en Brasil o Argentina, donde la reelección presidencial es una posibilidad (casi) siempre latente. Preguntar por EE.UU., también. El debate que esta imposibilidad peruana implica, en el anterior posteo, derivó hacia lo que una democracia representa o debería representar. Etimológicamente al pueblo, claro, pero en términos concretos cada proyecto político, sea del signo que fuere, viene acompañado de apoyos que delimitan su campo de acción y, más aún, señalan cuáles serán los lineamientos que el posible nuevo gobierno adoptará. Lo anterior en difícil. En sencillo es más o menos así: ¿a quién representás vos, que pedís el voto? O mejor: ¿cuánto vas a representar o cuánto te van a dejar representar a quienes te voten?

El advenimiento de Humala en el Perú estimuló sueños en algunos latinoamericanistas, peruanos y no peruanos. Su historia chavista, militar y nacionalista los promovía. Es más complicado su pasado político, ligado también al fujimorismo pero a ver, ¿quién no tiene pecados de juventud? Recuerden, la gallina fue primero, no así el huevo. Acá, repetimos, apostabamos a que Humala no cambiaría lineamientos que estaban dando algunos resultados. Con un país creciendo, recibiendo dólares, exportando productos primarios, aunque se modifique poco o nada el Gini, sin grandes conflictos sociales, ¿quién apostaría por un cambio abrupto? Hay que ser... poco práctico, ¿no? Naomi Klein fue muy clara: primero el shock, luego el salto al precipicio, ya justificado. Las Para Tí y las Cosmopolitan no mienten, chicas: toda crisis es una oportunidad. Excepto la crisis por mi continua pérdida de cabello. En fin, nada es para siempre. Pero retornemos.

Charlando con amigos peruanos, la mayoría apuesta por el retorno de Alan García. Mi incredulidad al respecto demostraba mi desconocimiento. Les decía: pero si se fue con una aprobación bajísima, no pudo imponer candidata y su partido se quedó sin representación en la pelea electoral; Alejandro Toledo, que pintaba para retornar, finalizó casi último, también luego de entregar el gobierno con escasa imagen positiva y en medio de escándalos de corrupción, que continúan y ahora también envuelven al ex presidente García (el de "Ay, Patría Mía..." de los '80, ¿recuerdan?). Sonreían, ellos, mientras afilaban el cuchillo para cortar el anticucho de corazón de res y rebanar también mis dudas. Es más simple, me decían, mientras realpolitikamente reconocían los logros económicos de Fujimori en un modelo neoliberal que hasta nuestros días continúa, mientras recordaban los TLC negociados por Toledo y luego aprovechados por García, mientras apuraban el chilcano sour y renegaban a la vez de Fujimori, Toledo, García y Humala. Es más simple: Ollanta está con los brasileños y Alan García con el establishment peruano, y hay muchos enojados por la guita que se están llevando las empresas brasileñas (y no, no crean amigos populistas que el apoyo de Brasil a Humala significa algo distinto a cuestiones comerciales -una salida al Pacífico- o energéticas -las hidroeléctricas que Brasil construye en el Perú, cercanas a las fronteras brazucas- porque se equivocarían). Es más simple, me explicaban, mientras debían reconocer que la justicia social les importa tres carajos y se quejaban del subsidio a las garrafas de gas que el interior peruano aprovecha con Humala.

Pero, todo lo anterior, ¿cómo se asimila a nuestro país? Bueno, en principio, Cristina enfrenta un panorama similar a Humala: no tiene reelección. Y los factores de poder en nuestro país, desde hace rato, lo saben y actúan (o dejan de actuar) en consecuencia. Luego, tenemos menor desigualdad pero mayor conflictividad social; aún así nadie serio propondría -al menos en términos de campaña- un viraje de 180° respecto al modelo kirchnerista -al que las balas le vienen entrando debido a errores propios y también forzados-. Ni siquiera el propio kirchnerismo, aunque el giro a la derecha, como debate, continúe en el terreno de la chicana entre iluminados (hasta el latinoamericanismo se encuentra algo freezado, debido a que las condiciones no son las expansivas de antaño). Se trata entonces todo esto, como debe ser, de una cuestión de representatividad y de apoyos. Poco claros aún ambos en nuestro país, que cuenta -no como el Perú- con el peronismo y su historia como factor de poder (entre otros, por supuesto) y también ordenador. Así, un candidato peronista puede representar una cosa, o un proyecto, o algunos apoyos, y otro representar a cosas, proyectos o apoyos distintos. Es claro, de todos modos, que los resquicios para mayores cuotas de autonomía política y económica se encuentran algo obturados, y el camino que emprendan las distintas corrientes políticas (o personales, o de apoyos) dependerán de muchos más factores que antaño. Es en ese sentido en que podemos trazar una analogía final: en 2007 y 2011 fue el peronismo kirchnerista quien delineó sus propias posibilidades. En 2015, como ocurre en el Perú, serán muchos más los factores que intervendrán en la pelea.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Dios Dinero

Nada movilizó tanto a la humanidad como la creencia en algo superior, instrumentado a través de las religiones. Dotadoras de sentido, vehículos de cohesión social y diques de contención para los desbordes que puede ocasionar la tremenda y abrumadora realidad: estamos solos, perdidos en la inmensidad de nuestro interior, luchando contra los peligros inconmensurables de un exterior que, cuando mucho, algunas veces solo podemos intuir.

El cristianismo y el islamismo moldearon grandes partes del mundo, siempre buscando extenderse, conociendo que en esta lucha, que es una pelea por la supremacía de los recursos, naturales y humanos, se escondía el vital mandamiento de la supervivencia de aquello que define el "nosotros". Las organizaciones creadas para tales fines, siendo la Iglesia Católica la más cercana a nuestra sensibilidad occidental, fueron inspiradoras de uno de los apotegmas del peronismo y de cualquier sistema que pretenda no perecer: sólo la organización vence al tiempo.

Los adoradores del libre mercado colocan en su mano invisible una fe de tipo religioso: esta ordena la sociedad, premiando darwinianamente a los más fuertes. Los más débiles, de todas maneras, se beneficiarían también cuando una copa, que los triunfadores llenarían, derramara. No ofrece consuelo ni resuelve las preguntas fundamentales (para eso existe la religión), pero sí responde algunas preguntas terrenales, inherentes al vivir, siendo la sentencia que reza que sólo el esfuerzo determina la posición que uno alcance, en la "natural" escala social, uno de los argumentos esgrimidos para justificar su razón de ser. No comprenden, quienes depositan su fe en el libre mercado (al que postulan primordial al ordenamiento social), que en realidad, según la brillante definición de Moscón [1], este supone "la pelea entre un peso pesado bien entrenado y un pibe desnutrido de diez años.Con todo en regla de acuerdo a la Federación Mundial de Box" [2]. Mágico.

El principal contrapeso al poder emanado del dinero no lo constituyen los sindicatos, ni los obreros del mundo se unirán, sino los estados nacionales, posteriores sí al nacimiento del comercio, pero únicas entidades organizadas que cuentan con alguna legitimidad y, algo fundamental, recursos contantes y sonantes. Razón por la cual son atacadas en, precisamente, su legitimidad. Y en sus recursos monetarios. Aquello de achicar el Estado... Si deciden, además, direccionar recursos en contra la lógica impuesta, son tachados y crucificados. Y Mel Gibson no les hace una película.

Volviendo a la vertiente religiosa de este post, grandes culturas fueron sepultadas por aferrarse a preceptos escritos en roca, mientras que aquellas que se animaron a dar un salto, izaron su bandera sobre las ruinas de las primeras. Continuar sometidos a la supremacía del dinero, y convertirlo, como ha ocurrido, en un bien, en un fin en sí mismo y no, cual fuera su origen, en un medio para el intercambio, derivará, tarde o temprano, en catástrofe, como lo demuestran las reacciones de ciudadanos europeos a los ajustes implementados por los estados dependientes de la eurozona, pero promovidos por el poder corporativo.

Feliz domingo para todos.

[1] http://carnespodridas.blogspot.com.ar

[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/11/bourdieu-para-caceroleros.html

sábado, 24 de noviembre de 2012

Bourdieu para caceroleros

Un gobierno es chavista cuando no sigue las recomendaciones de la ortodoxia económica, que tan buenos resultados obtiene actualmente en la Unión Europea. Así hasta Obama era comunista para Angelina Jolie (en EE.UU. le temen más a una amenaza enmarcada entre la II Guerra y la Caída del Muro que a un capitalismo populista con retórica socialista antiimperialista latinoamericano del siglo XXI). O peronista -al hawaiiano Barack continuamos refiriéndonos [1]- cuando pensó que los sindicatos podrían ayudar a capear la crisis. O socialdemócrata europeo promotor de un Estado de Bienestar que mantiene al 47% (todos vagos hotdogueros; allá no hay choripanes) para Romney [2] y los del Tea Party, a quienes Dios les entregó en el Monte Sinaí, atado de pies y manos y en pelotas, a Adam Smith. La manzana con 0% de calorías y 0% de manzana.

Cuando el neoliberalismo deja de ser dogma, pierde la categoría de religión y ya no se deposita en su credo toda la fe, bueno, es cuando un gobierno se transforma en chavo-castrista del 8 y aleja a su país del mundo. Horror. ¿Adónde depositamos entonces la pulsión de muerte, Carrió? En el 8N, la resistencia al régimen, of course. Salmón rosado para todos (los que puedan comprarlo) antes que hambre para nadie.

No se para qué me gasto sin ningún cacerolero se aventura más allá de las 4 o 5 oraciones que puede leer en un estado de Facebook. Ojo, que esto no suene como un elitismo. Aunque lo sea, pero lo importante es cómo suena y no el fondo, ¿no? Igual, para mis amigos caceroleros, amantes de la cultura que los acerca a una charla de Jockey Club (la única vez que fui estaban charlando de minas y no del concepto lockeano de libertad), un poco, chiquito, de Pierre Bourdieu, quien osa, pecado, criticar sus consignas sin siquiera haberlos visto cacerolear o banderear en TN:

"...esta utopía suscita una formidable creencia: la free trade faith (la fe en el libre comercio), no solamente en aquellos que viven materialmente de esto como los financistas, los patrones de las grandes empresas, etc., sino también en aquellos que sacan de esto sus justificaciones para existir, como los altos funcionarios y los políticos, que sacralizan el poder de los mercados en nombre de la eficacia económica, que exigen el levantamiento de las barreras administrativas o políticas capaces de molestar a quienes detentan los capitales en la investigación puramente individual de la maximización del beneficio individual, instituido en modelo de racionalidad, que quieren bancos centrales independientes, que recomiendan la subordinación de los estados nacionales a las exigencias de la libertad económica para los maestros de la economía, con la supresión de todas las reglamentaciones sobre todos los mercados, comenzando por el mercado del trabajo, la prohibición de los déficits y de la inflación, la privatización generalizada de los servicios públicos, la reducción de los gastos públicos y sociales...".

Pierre Bourdieu: la esencia del neoliberalismo. Aquí completo (alguien en el mundo piense en ustedes): http://mamvas.blogspot.com.ar/2012/11/pierre-bourdieu-la-esencia-del.html

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2009/10/barack-choripanero-obama.html

[2] http://www.huffingtonpost.es/mobileweb/sebastian-royo/romney-y-el-47_b_1902167.html

viernes, 16 de noviembre de 2012

Límites del laberinto

El país que recibió el kirchnerismo en 2003 no existe más; responsabilidad casi exclusiva de ese mismo kirchnerismo que comprendió las demandas del momento. Diez años después nos encontramos con otro país y, en consecuencia, con otras demandas.

2003-2006 fue un manos libres para Néstor Kirchner: recomponía autoridad, piloteaba crecimiento y, muy importante, supo encauzar el conflicto social mediante no represión, transferencia directa de ingresos, empleo y consumo. Aunque no fuera este el recetario que le bajaran los grupos de poder, ante la evidencia se rendían. Hasta que llegó el momento en que, pensaron, no debían rendirse más: ellos estaban de salida del purgatorio aunque Kirchner sostuviera que la gran mayoría estaba sólo a pasos de la puerta de ingreso. Llegaron así algunas demandas y desafíos al poder político que la coyuntura, antes, no aconsejaba. El lock-out de las entidades agropecuarias, vendido como "paro histórico del campo" constituyó el primer límite claro al poder derivado de los votos: intervenís hasta acá, con la mano invisible del Mercado no se jode, ¿capisce? La reestatización de los fondos de las AFJP fue un intervengo y jodo. Si no te gusta, ganame las elecciones. Se las ganaron, pero luego fallaron debido a errores propios y la tozudez de un gobierno peronista. Pero ya el "paro histórico" había trazado un límite: el oficialismo no insistió más con capturar renta extraordinaria del sector porque, de intentarlo, reeditaría un 2008-2009 que no está en el interés de nadie.

Aún así, el modelo del kirchnerismo siguió creando las condiciones para disminuir pobreza e indigencia y crear clase media [1], con todo lo que esto significa en relación a nuevas demandas. Las explícitas, las que se amplifican, claro, ya que todavía persisten demandas subterráneas asociadas a las de 2001 y a los límites de un sistema de exclusión como el capitalista. Que son las que, por una decisión que aquí celebramos, el oficialismo nacional continúa atendiendo. Es por esa atención (mantenimiento del empleo, consumo, nivel de actividad, acceso a la vivienda y servicios) que, ante los límites planteados por el capital concentrado, el gobierno decide que la manta corta (metáfora futbolística, señora, a la derecha de su LCD) destapará un poco a los sectores medios altos. A la clase media, en definitiva, al, sí, restringirle "libertades", o la posibildad entendida con libertad de ahorrar/especular en dólares/inmuebles, vacacionar en el exterior y consumir productos importados. Esto, comprensible para cualquier hijo de vecino zurdito, no es tan simple de comprender bajo el paraguas del liberalismo [2].

Este escenario, de cambio en la composición social, no ha sido traducido en una actualización del sistema político; de ahí la referencia a la crisis de representación opositora. Ocurre, además, que los verdaderos dirigentes opositores comprendieron antes aún que la sociedad que la crisis de representatividad debía ser encauzada a través del único sistema político organizado, el peronismo, lo que en términos culturales y operativos genera contradicciones, tanto en el islote liberal cómo en la ribera peronista.

Así llegamos a este momento, en el que un gobierno ampliamente plebiscitado, y con mayor poder institucional, se encuentra más cercado en términos del ejercicio de ese poder que cuando las condiciones extraordinarias de principios de la década lo vieron nacer. Y debe, por lo tanto, expandir permanentemente las fronteras de lo posible, sufriendo en consecuencia aquella sentencia que afirma que cada acción engendra una reacción contraria de la misma intensidad, con el objetivo de mantener la homeostasis. Los límites a este ejercicio lo confrontan así a uno de los componentes de la alianza social que lo sostuvo [3], obligándolo a un repliegue defensivo en un escenario menos elástico en términos económicos que antaño. Un laberinto sin otra salida que por arriba.

[1] http://vidabinaria.blogspot.com.ar/2012/11/clase-media-para-todos-todavia-medimos.html

[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/06/yo-un-liberal-de-la-musica-o.html

[3] http://rambletamble.blogspot.com.ar/2012/11/la-clase-media-abandona-el-kircnerismo.html

viernes, 9 de noviembre de 2012

8N: es la pelea por el relato, estúpido

En realidad es la economía, estúpido, porque si algo expresó la tremenda manifestación de los sectores medios altos anoche -más allá de los ya mencionados hartazgo contra el gobierno nacional y sus formas y la ya endémica crisis de representación opositora- es la existencia de muy diferentes visiones de presente y futuro por parte de los sectores de poder (es decir, de aquellos que tienen la capacidad de imponer y concretar su agenda) en nuestro país.

Vamos por partes, diría Dexter, nuestra moderna reinterpretación de Jack el Destripador. Hartazgo contra el gobierno que tiene más que ver con el desdoblamiento y control del mercado cambiario que con la libertad, más con la existencia de planes de asistencia social que con la corrupción y más con la derrota cultural que les infligió el kirchnerismo en cuanto a modelo de estado interventor que con la honestidad o no de Cristina y la posibilidad, muy lejana, de una re-reelección. Podríamos mencionar a la "inseguridad", real, sentida, pero esta se encuentra indisolublemente ligada a la pelea por el relato, estúpido. Digamos, además, que está absolutamente claro que los reclamos caceroleros tienen nada que ver con las críticas que al oficialismo se le hacen desde sectores afines u otrora aliados.

Por otro lado, para la endémica crisis de representación hay que escarbar en nuestra historia, remota y cercana. A vuelo de pájaro: el fraude patriótico, Braden, el '55, la proscripción del peronismo y las sucesivas dictaduras militares hicieron innecesaria la articulación política del sector. La reconfiguración, también, del radicalismo, que viró de partido popular hacia contracara del peronismo, condenado desde la caída de la Alianza a no ser opción electoral, con la consecuente aparición de las denominadas terceras fuerzas: Alsogaray en su momento, Carrió, segunda en 2007 luego de abandonar el discurso progresista por uno republicano, y Macri, quien buscó hacer usufructo del relato del fin de las ideologías justo cuando estas retornaban a escena.

Quiero detenerme un segundo en Macri, porque su propuesta de 2007 fue la más cercana al ideario cacerolero, que se escuda en excusas republicanas e individualistas (los pedidos por seguridad se resumen en uno y su grupo familiar) para ocultar la vergüenza que significa pedir desregulación y apertura comercial, ya que con agenda neoliberal es casi imposible superar el 30% nacional... a menos que sea con el escudo del peronismo en la boleta, señores del establishment. Pero eso, ustedes, señores del establishment, ya lo saben. La otra posibilidad es que este modelo finalice en crisis, que es precisamente lo que el oficialismo pretende evitar, aunque sea difícil venderlo en envase épico.

Decíamos al principio que la multitudinaria marcha de anoche (felicitaciones, chicos, están haciendo política; ahora se les plantea la disyuntiva de cómo seguir, si construyendo protesta o construyendo propuesta) es una manifestación de dos maneras distintas de comprender la realidad y proyectar hacia el futuro: una centrada en el capital y el individuo, y otra que antepone a lo humano y colectivo, pero sin dejar de atender al capital, que ya dijimos que esto es el reformismo burgués, tibión y putito [1] que a nosotros nos gusta, y no el socialismo que preferiría el compañero peronista Guevara. No hay, además, en nuestro medio mundo occidental y judeocristiano, otros modelos distintos (nadie pensaría, sin animus iocandi, que los señores y señoras caceroleros y caceroleras plantean que debemos parecernos a... China). Es esta pelea, por un modelo social y económico distinto al kirchneperonista, la que se hizo manifestación o carne ayer, pero arropada en una disputa por el relato, como sobrerrepresentación de la realidad.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/08/mientras-todos-le-pegan-aca.html

jueves, 8 de noviembre de 2012

Corporaciones y cacerola, la lucha es una sola (parte 2 de El sol del 8N...)

Un sol para los chicos [1] que tiene tristeza en sus corazones liberales y sufren en la oscuridad de la larga noche kirchneperonista, tercer periodo de un gobierno que hace bandera de la lucha contra las corporaciones.

Degrossi sintetiza bien la relación existente entre el cacerolazo y evitar la desinversión clarinista [2]: es Clarín -y no los políticos opositores que payasean en conferencias contra la re-reelección (todo sea por avivar la protesta, aunque sea indirectamente)- la voz que expresa el ideario político del sector: antikirchnerismo (anti re-re), liberalidad económica (dólar, no "alejarnos" del mundo), inseguridad (aunque los lineamientos económicos que proponen redundarían en un incremento de la delincuencia [3]) y agenda republicana como garante del status quo (que en griego significa: che, vos, negro, no me pises los callos). La incapacidad para comprender (en algunos casos), y la necesidad (en muchos otros) de evitar que se comprenda la relación entre economía y política, está en la base de la protesta a- y antipolítica. Es ideario neoliberal: el Estado entorpece el "natural" desarrollo del comercio y Mercado. No importa que ese paradigma haya sido el imprescindible eslabón inicial para la crisis que encadena a los países desarrollados. El neoliberalismo formateó muchas mentes y se sabe que hay pocas cosas que causen mayor angustia que la propia resistencia a cambiar el sistema de pensamiento. Para todo lo demás existe el Sri Sri Ravi Shankar.

Al oficialismo le preocupa la protesta (una curva de cadenas nacionales mostraría un descenso), pero no debe desvelarlo, ya que con seguridad formó parte del cálculo realizado cuando decidió apostar capital político en el control del mercado cambiario [4]. O en hacer del 7D una nueva madre (feliz día a todas las madres) de todas las batallas. O en agitar la re-reelección, contribuyendo a la politización del sector cacerolero alternantista gubernamental sin alternativa de alternancia a la vista. Hizo poco, además, por fragmentar o restar argumentos a la protesta [5]. Algo siempre necesario porque, ¿qué chico no se queja cuando le imponen límites? ¡Un sol para los chicos! ¡Julián Weich!

La protesta es legítima y pletórica de demandas ridículas como "libertad" (para que el Estado siga financiado el ahorro privado de dólares y su posterior fuga), parar con los "atropellos del Ejecutivo a la Justicia" (porque los grupos económicos y mediáticos tienen el monopolio del atropello o la connivencia) y... eh... no sé, ¿qué más pedían? ¿No parecernos a Venezuela? ¿Acabar con el fascismo? ¿Lanata diputado por la provincia de Clarín? ¿¡Operativos Independencia!? [6] [7] Bueno, todo eso y el michetto-denarvaeismo de cambiar todo lo que nos hace mal por todo lo que nos hace bien. Snif. Política yogurt light con calcio, regulador del tránsito intestinal y de los caos de tránsito porteños.

Es cierto que creció el descontento hacia el gobierno, pero no a niveles de Resolución 125. No se trata entonces de que ha crecido el número de antikirchneristas [8], sino de un clima propicio (una coyuntura económica que no es la de 2010/2011, con un gobierno en fase defensiva luego de una reconfiguración de alianzas y, por supuesto, el 7D en el horizonte) al que se suma una ajustada organización de antipolítica que permite la expresión de un sector que existió y existirá siempre.

Con esa organización (y un posterior éxito callejero a ser amplificado en los LCD Para Todos) buscan generar algunas cosas, a saber: imponer agenda, influir a la Justicia en favor de Clarín, realizar una demostración de fuerza ante el gobierno nacional, cohesionar y encauzar al sector, generar descontento social y, no menos importante, generar culpa en algún porcentaje de ese 54% con la esperanza de crear una nueva espiral de silencio que desacomode el actual equilibrio de fuerzas.

El sol del 8N viene asomando para la República a la espera de partos institucionales varios, cesáreas financieras y abortos para pocos. Un sol. Un sol para los chicos.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/09/caceroleros-conduccion.html

[2] http://nestornautas.blogspot.com/2012/11/en-las-visperas-del-cacerolazo-i.html

[3] http://elhombre3.blogspot.com.ar/2012/11/algunos-motivos-por-los-que-tal-vez-no.html

[4] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/09/capital-politico.html

[5] http://artepolitica.com/articulos/politicas-de-estado-2

[6] http://lucascarrasco.blogspot.com.ar/2012/11/el-oso-pando-lanata-necesita-que.html

[7] http://es.m.wikipedia.org/wiki/Operativo_Independencia

[8] http://elblogdelfusilado.blogspot.com.ar/2012/11/a-full-con-manana.html

lunes, 1 de octubre de 2012

Más intervencionismo para pelear contra la inflación

En 2005 Kirchner puso bajo el reflector a los supermercadistas: "yo lo conozco", le lanzó a Coto, y criticó que Paulmann vaticinara un resultado judicial favorable para la fusión entre Jumbo y Disco. Señaló entonces la cartelización de los supermercados y sus apuestas por capturar mayor renta gracias a sus posiciones dominantes. Ahora Kunkel, el flaco que no podía ir al BCRA, hizo un llamado similar, sin apelar a nombres propios (para ayudarlo, más adelante daremos algunos): "La inflación es un problema provocado evidentemente por los formadores de precios, que son los que tiran los precios para arriba (...) Cuando finalmente terminemos tomando las medidas que me parece que no vamos a tener más remedio que tomar, van a decir que estamos interviniendo excesivamente la economía".
Ojalá el oficialismo haga pronto efectivas estas palabras. Sólo una mayor intervención estatal permitiría contener (nótese el verbo elegido, no al azar) lo que el capitalismo salvaje, librado a su arbitrio, conseguiría con seguridad: mayor concentración y apropiación de la renta (menos para vos, más para mí, podría ser una traducción). Mi amigo Rick, en numerosos posteos, viene advirtiendo acerca de las engañosas ofertas con las que los supermercados (colaborá con links en los comentarios, Rick, copate) disfrazan sus... dizque ofertas: rotan los descuentos y determinan precios a piacere. Ocurre que la estructura económica argentina, concentrada en pocas manos, le otorga a éstos últimos ventajas que el mismo Adam Smith no condonaría. Esas ventajas son Poder. Entonces, intentar diversificar la producción, incorporar nuevos actores, no puede sino enmarcarse dentro del esquema de correlación de fuerzas actual entre política y corporaciones. Es por ello que la respuesta a una de las consecuencias de esta estructura y dinámica, la inflación, no puede ser únicamente económica, sino también política. Más intervención.
Enmarquemos el asunto. Los ortodoxos y sus propagandistas hablan de un excesivo "gasto" estatal, o de  un gobierno que "le da a la máquina de fabricar billetes" cómo las causas únicas de inflación (no es estrictamente "inflación", pero librar una batalla semántica es perder la guerra por propia decisión). Jamás dirán nada del traslado de los precios internacionales al mercado interno (con la presión de China y otros emergentes incorporando a millones al consumo, con el traslado de la especulación financiera al mercado de alimentos, con la utilización de productos renovables para obtención de energía, cómo el biodiésel, etc.). Si no me creen,  pueden evaluar las razones de los aumentos del precio de la tierra, como síntoma del incremento de rentabilidad esperado (ver gráfico al final).
La puja distributiva (ante aumentos de salarios inmediatamente trasladar el costo al precio para mantener o incrementar márgenes de rentabilidad) tampoco será mencionada por la ortodoxia económica: sería un pecado peor que abjurar de Tata Dio'. No peor, de todas maneras, que señalar que la Argentina recibe fuertes presiones para mantenerse cómo país productor de alimentos. Es decir, cómo integrante de los primeros eslabones en las cadenas de generación de valor; eslabones que, hay que decirlo, no son los que se llevan los mejores márgenes de ganancia. Ah, las ventajas de ser potencia, tener bombas atómicas y nimiedades por el estilo...
Vamos con los nombres propios: Arcor, Sancor, Molinos, Deheza, La Serenísima y Ledesma, por ejemplo, tienen hermosas propagandas de sus productos (no se bien por qué a esta altura del partido, dada la posición que ostentan en el mercado), como aquella que hablaba de "las empresas a las que les interesa el país", sí, les interesa como propiedad.
Finalmente, y como data, este discurso de Cristina de 2011 acerca puja distributiva y formación de precios y este trabajo comparativo del Inti que muestra que la ganancia empresaria, en el total del precio de un producto, es mayor en Argentina que en los EE.UU. No hay caso: Borges debería haber sindicalizado, también, al empresariado concentrado y formador de precios entre los incorregibles de la patria.

lunes, 23 de abril de 2012

¿Por qué justo ahora el kirchnerismo privatista expropia YPF? Argumentos para los Gerardos Morales de la patria


Hay que ponerle hard rock al asunto. Es difícil abordarlo desde el misticismo zen o la meditación trascendental deepakchoprista. Es que frente al acontecimiento histórico de la recuperación de YPF los argumentos expuestos en contra de la expropiación carecieron de sustancia. Fueron inútiles, tontos y hasta feos. El criterio estético puede ser importante. Para los que compran rúcula y no lechuga mantecosa en la verdulería, por ejemplo. O para los artistas no cooptados por el kirchnerismo cultural, como Darín. A quien el público español quiere mucho, por supuesto. Para el desprevenido, los argumentos contrariando la decisión englobaron el aspecto temporal (¿por qué ahora y no antes?), el ad-hominen (el kirchnerismo ayudó a privatizar YPF) y el republicano neoliberal que apela a la seguridad jurídica, las inversiones que se espantarán y el peligro de caerse del mundo, como si éste fuera una cuna y Argentina un recién nacido imposibilitado de subsistir sin el caritativo auxilio de los fondos especulativos. Aunque hayamos prescindido de ellos a partir de 2002 para crecer, igual, a tasas récords. Con inclusión social. Aunque falte. Porque la tendencia, en buena parte de ese mundo que no es cuna, es a un empeoramiento de las tasas de desempleo y de indicadores sociales varios. Al contrario de lo que ocurre en Argentina y Latinoamérica. Otro argumento, menor, fue el de la Kaja. A ese sólo basta mencionarlo lateralmente, porque el imaginario respecto al kirchnerismo/peronismo ya está instalado.

Una de las mejores críticas a las críticas que se le hacen al kirchnerismo respecto a YPF no vino precisamente del kirchnerismo. A ver, no fueron las huestes K las que mejor impugnaron los dardos en contra. Fue Daniel Pliner en LA NACION. De todas maneras, y acompañados de música cipaya y entreguista como Rocks, de Aerosmith (La Pesada de Billy Bond del rock norteamericano), ahondemos en las impugnaciones opositoras. Algo hemos aportado ya: la explicación de Norberto acerca de por qué la "discriminación" para con el pobre, pobre Repsol: era la manera para asegurar el control de la empresa con menos litigios y represalias (de la OMC, por ejemplo), ya que un tratado bilateral entre Argentina y España de 1992 habilita a nuestro país a la expropiación de las inversiones españolas y que el asiento de las demandas sean los tribunales argentinos. Tudo bom, tudo legal. Acérquenselo al senador Gerardo Morales o algún asesor, por favor. Es feo que siga pasando tantas vergüenzas.

¿Por qué ahora y no antes? Bueno, como dijo Kicillof, porque la revolución de Mayo fue en 1810 y no en 1808 o 1812: siempre existen los condicionantes. 2011 fue un año electoral, culminación de un primer periodo presidencial vivido en permanente clima electoral. El kirchnerismo estuvo contra las cuerdas entre 2008 y 2009. Pudo salir del rincón a las piñas, muchas veces (AFJPs, Ley de Medios), y con fintas y regates agotando a un oponente que tiraba piñas al aire, ciego y ahogado (AUH, crecimiento, matrimonio igualitario, una gran campaña electoral con el amor como leitmotiv). Recién ahora el oficialismo cuenta con el consenso, los votos ciudadanos y los votos del Congreso necesarios. Legitimidad revalidada y no segmentada. Gran momento gran de Carrió, ese. El argumento de la "Kaja" puede imbricarse, pero no puede ser tomado muy en serio cuando el viceministro de economía «reconoció que para la administración e inversión de YPF se van a utilizar los dividendos del año 2011 más los correspondientes a este año» y se espera el concurso de petroleras que quieren participar en las oportunidades de negocios que la expropiación y la exploración abren.

La estrategia mediática para contrarrestar la medida fue netamente defensiva, dirigida a su público adicto (a-dicto y dicto): una gran mayoría apoya la recuperación, y esa gran mayoría crece hacia el interior del país. Morales Solá habla de la «peor crisis internacional desde el default» y desmerece todas sus columnas anteriores: si ésta es la peor qué queda para la Cumbre de Mar del Plata de 2005, cuando le mojamos la oreja a Bush, o la reestatización de los aportes que manejaban las AFJPs. O las miles de advertencias de la SIP respecto a la libertad de expresión y las millones de apelaciones opositoras previas a la tiranía, diarquía, dictadura K, Ceaucescu y Hitler. ¿Eran todas pavadas y lo verdaderamente revolucionario viene ahora? ¡Qué alegría! Y una vez más lo decimos: los analistas mediáticos están sobrevalorados y sobre-pagados (ja), si quieren análisis en serio, la blogósfera. Por eso recomiendo enfáticamente que lean a mi amigo Aldo Jarma, quien escribió "Repsol: la historia del fracaso neoimperial español". Y que alguien le pague lo que le pagan a Alberto Fernández o Carlos Pagni, carajo. In-jus-ticia.


Queda sólo el ad-hominem: el kirchnerismo privatizador y el kirchnerismo reestatizador. Para contrariar a mi estimado Jorge Fernández Díaz, el kirchnerismo no era tal en 1992. En esos años el menemismo y las ideas neoliberales triunfaban no sólo en Argentina sino en el resto del mundo. Latinoamérica, patio trasero norteamericano, estaba plagado de "buenos alumnos": Fujimori, Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Carlos Andrés Pérez. Menem -el mejor de ellos- llegaba siempre primero a clases, con la manzana en el bolsillo para la maestra y las joyas de la abuela para el director. Y ahora votará a favor de la expropiación; porque a diferencia de Carrió, Estenssoro o Bullrich, tiene votantes; que están a favor de la expropiación. Y además es peronista, y sabe que el kirchnerismo es el peronismo hoy. Quizás sea una síntesis de los condicionamientos que los distintos contextos imponen, pero no lo disculpa: fue quien llevó más lejos la ola neoliberal en el subcontinente y no sólo no se atrevió a desafiar al partido del Mercado sino que se asoció a él. Y lo benefició directamente en detrimento del pueblo peronista: sus aliados fundamentales fueron los sectores medios-altos y el establishment. El kirchnerismo, entonces, no era tal en los '90. Era sí, una voz disonante dentro del peronismo. Y no afuera, como el Grupo de los Ocho. Entonces, una cosa es juzgar a Néstor Kirchner, gobernador de una provincia con problemas fiscales, y otra a Kirchner presidente o Cristina presidenta de un país que, cuando entiende que las circunstancias nacionales (e internacionales, con una España con menor gravitación y con graves problemas económicos y sociales) son las adecuadas, decide avanzar en dirección clara hacia un horizonte de mayor autonomía nacional. Algo aceptado hasta por España misma, que ahora aboga por un «arreglo amistoso». Traducido al futbolandés: no quieren ser goleados y con el empate se conforman.

martes, 20 de marzo de 2012

"El capitalismo mata a 80.000 personas de hambre al día y destroza el planeta"

Copio algunos pasajes de una interesante entrevista al economista español Arcadi Oliveres:

La economía es una ciencia que debería servir al ser humano. Sabemos que esto no es así. ¿Por qué esta deshumanización?

Este es un proceso muy largo, ya que la economía ya estaba deshumanizada en el Imperio romano y antiguamente también. Lo que pasa es que ahora ya hemos perdido completamente la perspectiva. Y de lo que sería cubrir las necesidades de la gente, que es la primera noción en la que debería acoplarse la economía, hemos pasado al máximo beneficio, a la especulación, a la acomodación. Es un desvío absoluto que debemos corregir. Y es fruto de un sistema injusto, el sistema capitalista, que lo único que pretende es la maximización del beneficio y la acomodación de bienes. Este momento de crisis sería adecuado para replantearse las bases y el funcionamiento de la economía mundial.

¿Los gobiernos tienen aún capacidad de maniobra, o están totalmente en manos de las grandes empresas?

En buena parte sí están en sus manos. Por ejemplo, el plan de ahorro español planteado por el Gobierno fue anunciado por Zapatero después de un viaje a Wall Street en el que los grandes financieros mundiales le impusieron las normas de comportamiento. A título de ejemplo, hace unas semanas, una mujer que ocupa un alto cargo en Naciones Unidas, la presidenta del Consejo Económico y Social, dijo que los señores de Wall Street el único destino que debían tener es el de la cárcel. Ese dominio de las grandes empresas se da en todos los países del mundo, ricos y pobres, y por supuesto en España, donde están implicados todos aquellos que representan a las empresas del Ibex 35, bancos y grandes multinacionales que no tienen ningún interés en servir a los ciudadanos.

Apuntan los expertos que con todo el dinero que se ha dado para salvar a los bancos en esta crisis se podía haber acabado con el hambre en el mundo, ¿es que no interesa acabar con esta lacra mundial?

Es que se establecen otras prioridades como salvar a los bancos y a los banqueros, cuyo comportamiento es, por lo menos, ilegal, cuando no delictivo. Deberíamos habernos despreocupados de ellos, dejarlos caer, nacionalizar los bancos si hiciese falta o sencillamente, como han hecho en Islandia, meter en la cárcel a los banqueros.

Y los ciudadanos asistimos a ello impasibles...

Los ciudadanos en España y en el mundo ahora podemos saber cómo funcionan las cosas porque tenemos Internet para informarnos. Sin embargo, nos quedamos atontados ante el televisor, caemos en el egoísmo y no nos preocupa lo que pasa en otras partes del mundo y lo que puede pasar en nuestro mundo cuando dentro de 50 o 60 años nuestros nietos o biznietos malvivan porque nos habremos cargado el planeta. El mundo occidental está completamente despreocupado y, por ello, es moralmente culpable de esta situación.

¿Por qué esa anestesia general?

En el caso español, este atontamiento colectivo proviene de un lado de los medios de comunicación, que nos entretienen estúpidamente durante muchísimo tiempo y, también, de una cosa absurda que es la voluntad de acceso a la propiedad de un piso que han tenido la mayor parte de los ciudadanos del Estado. Eso les condena a una hipoteca, que a su vez condena a tener unos ingresos fijos y esa necesidad obliga a mantener un puesto de trabajo en el que no protestar, en el que no se tengan acciones sindicales…A la larga, esto complica la vida.

Zurdito asqueroso. Completa, acá.

lunes, 19 de marzo de 2012

Estado, corporaciones, capitalismo financiero, crisis

Anarchy in the world's finances!, podrían ¿cantar? hoy los Sex Pistols si quisieran ir contra el sistema realmente imperante. Kiss this!, podrían haberle dicho a Merrill Lynch si éste hubiera querido patrocinar alguna de sus últimas giras. Pero no hubiera sido una movida inteligente. Tampoco aceptar: con seguridad la banca se hubiera quedado con la parte del león mientras los Pistols sobrevivientes hubieran debido apechugar las pérdidas. ¿O no, Papademos? He ahí el dilema; por fuera del mercado globalizado monopolizado por las grandes corporaciones no hay nada. Y adentro también se sufre.

No hay dudas de que el capitalismo ha contribuido al progreso de las sociedades; más específicamente al mayor progreso de ciertos sectores sociales, de acuerdo a una distribución sesgada de la renta. En un primer momento fueron las naciones las que operaron globalmente; luego, de manera gradual, las corporaciones fueron ganando poder. Y desde que Fukuyama, luego de la caída del Muro, decretó el fin de la Historia, colocando a la economía liberal como eje de las relaciones humanas, el pensamiento único impidió cuestionar que el capital se hubiera convertido en un fin en sí mismo. La globalización permitió bajar el costo humano y maximizar la ganancia, manufacturar a precios chinos y venderte el nuevo smartphone como si hubiera sido fabricado por un ingeniero del MIT y no por un ex recolector de arroz.

Los estados nacionales no fueron un impedimento para que las corporaciones, plataformas indiscutibles hoy de la globalización, pudieran prosperar. Más bien el sustento. Y si no me creen, pregunten en Medio Oriente cómo les cascotean el rancho con aquello de la "democracia occidental" y liberal. El ex diputado Iglesias lo debe entender mejor, por supuesto, no dejen de preguntarle en twitter. Tampoco será el arrepentimiento de quienes son el another brick in the wall corporativo quienes actúen como diques de contención: hace poco un ejecutivo de Goldman Sachs, Greg Smith, renunció vía columna editorial en The New York Times. No critica el papel que la institución desempeña en las finanzas globales, no, sino que haya perdido de vista que lo más importante es el cliente y sus metas. Sí, mi corazón se llenó de ternura cuando leí la carta y corrí a abrazar a un osito de peluche que sobrevive a los tiempos. No importa. Lo importante es que renuncia porque el espíritu de la corporación cambió (¡oh!), y no menciona ni lateralmente el daño que sus negocios (o negociados) causaron, causan y causarán. Alguien podría acercarle esta nota de Eduardo Febbro en P/12: "...El banco de negocios norteamericano llenó sus arcas con un botín de 600 millones de euros (800 millones de dólares) cuando ayudó a Grecia a maquillar sus cuentas a fin de que este país llenara los requisitos para ingresar en el euro (...) El abanderado de la oligarquía financiera operó protegido por sólidas complicidades en el seno de las instituciones bancarias europeas y dentro del poder político, que hizo todo cuanto estuvo a su alcance para impedir las investigaciones...". A Greg Smith le hubiera bastado colocar una foto de Grecia, hoy, para que yo creyera que renuncia efectivamente por objeción de conciencia.

Ilustración que acompaña la renuncia de Smith en el New York Times...*
En los países desarrollados, entonces, las corporaciones mandan o, por lo menos, negocian desde posiciones de mayor poder con el estado. Las finanzas mundiales son digitadas por un pequeño grupo de empresas que, como bien nos explica el buenazo de Greg, se dedican a esquilmar a sus clientes y, como nos explica Febbro, a rapiñar a países enteros. En Latinoamérica, como consecuencia de la fiebre neoliberal que vivimos desde fines de los '80 y durante los años '90, llegaron al poder formal gobiernos que recolocaron, en mayor o menor medida, al Estado en el centro de la disputa. Sabemos por experiencia entonces que los únicos actores globales con posibilidades de moderar la codicia corporativa y al capital financiero son los Estados nacionales. Sabemos también que no existe nación, hoy, que no se desarrolle dentro de una economía mixta, en la que Mercado y Estado son los extremos de una balanza en constante equilibrio dinámico. Pretender que esta se incline absolutamente en una u otra dirección es una distopía, ofertada como utopía por el liberalismo, que dice pretender una economía libre para configurar finalmente una dirigida exclusivamente por el capital financiero y en beneficio de las clases dominantes únicamente (he ahí una de las razones del odio al populismo burgués: le aumenta los costos al capital). Entonces, si alguna conclusión debe extraerse de la crisis que afecta en estos tiempos a los países desarrollados es que corporaciones y capitalismo financiero deben ser controlados por los Estados debido a las catástrofes sociales que provocan. Estos últimos deben fortalecerse, y controlar resortes estratégicos como energía, política monetaria, aspectos sociales como salud y educación si no quieren quedar a merced de las primeras porque, en definitiva, esta discusión no trata de algo distinto al ordenamiento de la vida en sociedad. Se trata de encontrar un mejor equilibrio que el actual entre la mano invisible del mercado y la mano visible de los estados. Es decir, un nuevo equilibrio de Poder entre élites y pueblo, a través de sus representantes.

* Imagen: Victor Kerlow, TNYT

jueves, 12 de enero de 2012

Elecciones, posiciones. Democracia, mercados. Obama, Sarkozy y Cristina

En un mundo dominado por el capital financiero, la política pierde terreno. Grecia e Italia, institucionalmente, sufrieron una transición desde democracias representativas hacia la representación en el gobierno de firmas financieras globales: se encuentran sometidas a tecnocracias surgidas del Banco Central Europeo, el FMI y Goldman Sachs.

Pronto EE.UU. y Francia deberán enfrentar procesos electorales y ya se avizoran las primeras señales. Obama, jaqueado por la crisis y los republicanos, recorta el gasto militar. En Francia, Sarkozy afirma que aprobará la tasa Tobin para gravar las transacciones financieras antes de las elecciones en abril. Obama centra su campaña en la creación de empleo y Sarkozy busca abandonar su imagen de partenaire de Merkel. De esta manera, ambos mandatarios intentan acercarse a los electores independientes girando hacia la izquierda, lo que habla con claridad del posicionamiento ostentado hasta ahora.

En nuestro país, en cambio, en la reciente campaña electoral, Cristina suavizó su discurso, aminoró la velocidad crucero de su gobierno y encarnó un tibio giro hacia la derecha que la posicionó en el centro exacto. El 54,11% de los votos obtenidos es prueba de ello.

En EE.UU., el panorama opositor a Obama presenta a los republicanos disputando las primarias. Iowa y New Hampshire colocaron al frente, por el momento, a Mitt Romney, quien ya había perdido la postulación de su partido frente a McCain en 2008. Aún en plena crisis financiera (que tiene una de sus raíces en la negativa a cuestionar el credo liberal), los republicanos radicalizan el discurso neoliberal en contra del Estado, prometiendo recortes y criticando a Obama por plantear un Estado de Bienestar à la europea. En Francia, las encuestas señalan que François Hollande aventaja a Sarkozy en el camino a la primera vuelta.

Mientras en los países desarrollados son cada vez más los que entienden que los gobiernos representan intereses distintos a los populares, y se "indignan", pidiendo consecuentemente "democracia real ya" y ocupando simbólicamente Wall Street, en Latinoamérica los gobiernos se parecen como nunca antes a sus pueblos y se enfrentan a los poderes económicos establecidos. En el Cono Sur, la política recupera terreno frente al Mercado; en el Norte, los países centrales sufren los embates de los capitales especulativos y pagan con desempleo, deuda y recesión. Lo lamentable es que los mandatarios no aprovechen la crisis para rebelarse, no abracen los reclamos de los movimientos sociales incipientes, no llamen la atención sobre la subordinación de la política al capital transnacional y sigan sosteniendo la máscara que, bajo disfraz democrático, le permite a los que detentan el capital continuar acrecentando su poder.

jueves, 29 de diciembre de 2011

A diez años de diciembre de 2001

Ahora que se acaba diciembre, y antes de que empiece enero, quiero referirme a los recuentos que pude ver hace una semana, casi, acerca de los acontecimientos traumáticos del 19 y 20 de diciembre de 2001. Pude leer y ver muchos informes, notas, editoriales, hablando de aquellas jornadas. Como una patriada del pueblo, como un ejemplo del accionar de un Estado represor, como momento de quiebre del Estado neoliberal. En este último punto es que noté un déficit: mucha descripción y poca argumentación. Como si las imágenes sangrientas, los recuerdos cruentos, sirvieran para poner en perspectiva las resultados que el Consenso de Washington deliberadamente buscó. Sirven, claro, pero si a esa perspectiva no le agregamos el prolegómeno, el pródromo, el cuadro nunca estará completo.

Llegamos a diciembre de 2001 no solamente por la inoperancia de un durmiente De la Rúa (tal es la teoría que desde la derecha quisieron hacernos creer para individualizar el fracaso en una persona y no en la receta): su gobierno estaba repleto de economistas del palo mercadista y bancario: Machinea, Rodríguez Giavarini, Llach, López Murphy, Colombo y, finalmente -como dijo en ese momento el por entonces Presidente-, Cavallo para hacerse cargo de la economía del país. Si llegamos a ese final es porque antes transitamos un largo, largo camino, que tuvo como primer conductor a Martínez de Hoz y la dictadura de Videla y sus secuaces y a Menem y el peronismo menemista (hay que hacerse cargo de esa herencia) como quienes más exitosamente llevaron adelante la fórmula, ya en democracia.

Gente linda...

Flexibilidad laboral, la convertibilidad como un dogma, apertura indiscriminada de las fronteras, capitalismo financiero especulativo, la inversión pública considerada como "gasto", endeudamiento, cierre de fábricas, comercios, entrega de recursos estratégicos en privatizaciones, cierre de ferrocarriles y la perdida de millones de puestos de trabajos para generar una masa de excluídos que presionaran salarios a la baja. Los sindicatos en coma 3, o la mayoría participando de lo que se conoció como fiesta menemista y la prensa, mientras tanto, preocupada por lo cosmético (la corrupción o las coimas) en lugar de señalar los aspectos estructurales. Miraban el dedo y no la luna, o hacían lo que les convenía hacer. El Presidente, como el manual republicano e institucionalista reclama ahora, "delegaba" la economía a la mano invisible del Mercado y la "pizza con champán" era el eslogan para caracterizar a una clase política que les entregaba el país a las corporaciones (nacionales y extranjeras) y entregaba a la vez su propia reputación al lodo de la historia.

Estuvimos a la vuelta de la esquina de la dolarización (y en la Unión Europea pueden observar los riesgos de ceder la soberanía monetaria) y de entregar soberanía territorial y política total, gracias a la idea (no recuerdo quién la expresó) de un gobierno de tecnócratas extranjeros para evitar los "vicios" de la política vernácula. Para explicar todo ello podemos apelar a la caída del Muro y el triunfo del "relato" fukuyamista del fin de la Historia. En nuestro país esto adquirió la fórmula del realismo periférico, teoría que el ahora realista periférico latinoamericano, Carlos Escudé, definía por aquellos años así: "las políticas que generan costos para la población son inmorales. Para un país periférico, vulnerable, empobrecido y poco estratégico para los intereses vitales de las potencias centrales, la única política exterior moral es aquella que reduce los costos y riesgos de costos eventuales, maximiza beneficios y, por sobre todo, atrae inversiones y baja las tasas de riesgo-país". Pudimos ver que este realismo mágico noventista no redujo costos, maximizó beneficio para pocos, atrajo fondos especulativos y valoró a la tasa de riesgo-país por encima de las tasas de desempleo e indigencia. Todo esto determinó, luego, la eclosión económica, social y política a la que ahora miramos como si hubiera ocurrido hace mucho tiempo. No fue hace tanto.

* El profe Quesada también se refirió a esto aquí: "...La culpa del fracaso en todo caso era para ellos de la corrupción, de la ineficacia al ejecutar las políticas, de desavenencias internas, pero nunca del modelo neo liberal -el del endeudamiento sin fin y del desguace del Estado- que nos gobernaba desde 1976 y que lo continuaba haciendo a pesar de llevar más de quince años de democracia..."