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martes, 20 de enero de 2015

#JeSuisNismanCharlieEToutLeMonde

En estas últimas semanas se instauró con fuerza de moda ser alguien más, Charlie Hebdo, Nisman, o identificarse desde la negación a la caracterización de esos personajes. Habíamos advertido aquí que no coincidimos con que deba ser el eje de ningún debate, porque —al fin y al cabo— se trata de una disputa semiótica donde cada bando intenta dotar de un significado distinto al disparador del parteaguas y no tiende ningún principio de resolución. Así, Charlie Hebdo sería la corporización de la libertad de expresión occidental frente al ataque fundamentalista musulmán y Nisman, el fallecido fiscal de la causa AMIA, un corajudo héroe, reconvertido por la muerte en mártir, que luchó por la Justicia, se enfrentó a la tiranía del kirchnerismo y, a causa de ello, apareció muerto en su departamento.

No vamos a transcribir aquí los detalles de cada caso. El que haya arribado a este texto los conoce o debe volver inmediatamente a postear estados bajo emoción violenta en Facebook. En definitiva, la visión que ahora tengamos de Nisman o Charlie Hebdo, de sus orígenes y derivaciones, termina por ser una cuestión de Fe. Cuando las circunstancias y contextos son desconocidas o decidimos, directamente, descartar algunos datos y tomar sólo aquellos que verifiquen nuestros prejuicios o intereses estamos frente a una conducta perfectamente humana... que debe necesariamente ser superada por el juicio que las instituciones que a tal fin hemos creado puedan desarrollar.

Qué difícil la mesura cuando nuestro sistema límbico toma por asalto al neocórtex y lo somete como rehén. Una abogada amiga sostuvo que para ella sería muy difícil trabajar como fiscal en una causa como la de Nisman, soportando presiones o amenazas, imposible si uno tiene hijos... para inmediatamente sostener que le volaría la tapa de los sesos a Cristina aunque eso destruyera a su familia. De allí los TT mundiales #CFKasesina o #TodosSomosNisman. ¿Usted quiere ser el Nisman que describen Santiago O'Donnell y los cables de la Embajada norteamericana o prefiere ser el que imagina suicidado por alguna oscura maniobra del poder político? ¿No quiere ser Charlie Hebdo o prefiere evitar pensar en el colonialismo occidental que comercia sangre por petroleo y lleva en cambio la libertad cargada en la punta del fusil? Tiempos extraños, difíciles y fascinantes nos han tocado. El mundo ya no es tan simple como antaño, cuando contamos cada vez con más información a nuestra disposición.

¿Qué podemos esperar del caso Nisman? Lo que ya desde ayer temprano pudimos observar: el intento por convertir la cuestión en el clivaje que determine el resultado electoral de este año. En Facebook dicen que estás con los asesinos o con los que quieren que se enjuicie a Cristina. En Twitter dicen que el kirchnerismo comenzó negando la inflación y termina negando un asesinato o, la contraparte, que a Nisman lo mandó a suicidar Magnetto para voltear a CFK. En los medios masivos, aquellos enrolados en la oposición (TN, radio Mitre) no dicen —pero dan a entender— que fue Cristina quien apretó el gatillo. Los medios oficialistas, por su parte, destacan datos duros (la no intervención de terceros en la escena, que determina con mayor probabilidad que se tratara de un suicidio) y leen la operación que el fiscal intentaba liderar contra el gobierno. Hay que decirlo, también: la acusación de Nisman no parecía sostenerse y la reacción del oficialismo parecía la adecuada para dar por tierra con ella. Pero más allá de toda esta batalla por el significado, las implicancias de la muerte de Nisman son graves. Jorge Asís tuiteaba que el gobierno debió cuidar al fiscal como si de cristal se tratara. Qué difícil. Sí podemos extraer un par de conclusiones: la primera es que aquellas corrientes que animaron los cacerolazos continúan allí, aunque se mantuvieran larvadas, subterráneas. Sin la fuerza de cuando el cepo al dólar, tristemente o no tanto. Demanda ahora, nebulosamentr, Justicia. Una demanda clasista, claro, porque luchar por una Justicia mejor sólo sería posible si hiciéramos de ésta algo distinto que el arma que sostiene en término último el status quo, encarcelando al pobre y palmeando en la espalda al que cuenta con colchón financiero. No, se trata de manifestarse en contra de este gobierno y poco más. La segunda es que el hecho da inicio, temprano, en enero ya, a un año electoral que será muy caliente. No sólo se pone en juego la Caja del Estado, sino que es el Poder mismo el que flota en el aire, y aquellos postergados en el área decisoria durante estos años no van sino a pujar por el retorno de la democracia de la derrota. Como tercera conclusión, en relación al caso específico, algo que me enseñaron en semiología: si escuchamos ruidos de cascos galopando, debemos pensar antes en caballos que en cebras. Pero casi todos parecen estar pensando en unicornios.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Límites del laberinto

El país que recibió el kirchnerismo en 2003 no existe más; responsabilidad casi exclusiva de ese mismo kirchnerismo que comprendió las demandas del momento. Diez años después nos encontramos con otro país y, en consecuencia, con otras demandas.

2003-2006 fue un manos libres para Néstor Kirchner: recomponía autoridad, piloteaba crecimiento y, muy importante, supo encauzar el conflicto social mediante no represión, transferencia directa de ingresos, empleo y consumo. Aunque no fuera este el recetario que le bajaran los grupos de poder, ante la evidencia se rendían. Hasta que llegó el momento en que, pensaron, no debían rendirse más: ellos estaban de salida del purgatorio aunque Kirchner sostuviera que la gran mayoría estaba sólo a pasos de la puerta de ingreso. Llegaron así algunas demandas y desafíos al poder político que la coyuntura, antes, no aconsejaba. El lock-out de las entidades agropecuarias, vendido como "paro histórico del campo" constituyó el primer límite claro al poder derivado de los votos: intervenís hasta acá, con la mano invisible del Mercado no se jode, ¿capisce? La reestatización de los fondos de las AFJP fue un intervengo y jodo. Si no te gusta, ganame las elecciones. Se las ganaron, pero luego fallaron debido a errores propios y la tozudez de un gobierno peronista. Pero ya el "paro histórico" había trazado un límite: el oficialismo no insistió más con capturar renta extraordinaria del sector porque, de intentarlo, reeditaría un 2008-2009 que no está en el interés de nadie.

Aún así, el modelo del kirchnerismo siguió creando las condiciones para disminuir pobreza e indigencia y crear clase media [1], con todo lo que esto significa en relación a nuevas demandas. Las explícitas, las que se amplifican, claro, ya que todavía persisten demandas subterráneas asociadas a las de 2001 y a los límites de un sistema de exclusión como el capitalista. Que son las que, por una decisión que aquí celebramos, el oficialismo nacional continúa atendiendo. Es por esa atención (mantenimiento del empleo, consumo, nivel de actividad, acceso a la vivienda y servicios) que, ante los límites planteados por el capital concentrado, el gobierno decide que la manta corta (metáfora futbolística, señora, a la derecha de su LCD) destapará un poco a los sectores medios altos. A la clase media, en definitiva, al, sí, restringirle "libertades", o la posibildad entendida con libertad de ahorrar/especular en dólares/inmuebles, vacacionar en el exterior y consumir productos importados. Esto, comprensible para cualquier hijo de vecino zurdito, no es tan simple de comprender bajo el paraguas del liberalismo [2].

Este escenario, de cambio en la composición social, no ha sido traducido en una actualización del sistema político; de ahí la referencia a la crisis de representación opositora. Ocurre, además, que los verdaderos dirigentes opositores comprendieron antes aún que la sociedad que la crisis de representatividad debía ser encauzada a través del único sistema político organizado, el peronismo, lo que en términos culturales y operativos genera contradicciones, tanto en el islote liberal cómo en la ribera peronista.

Así llegamos a este momento, en el que un gobierno ampliamente plebiscitado, y con mayor poder institucional, se encuentra más cercado en términos del ejercicio de ese poder que cuando las condiciones extraordinarias de principios de la década lo vieron nacer. Y debe, por lo tanto, expandir permanentemente las fronteras de lo posible, sufriendo en consecuencia aquella sentencia que afirma que cada acción engendra una reacción contraria de la misma intensidad, con el objetivo de mantener la homeostasis. Los límites a este ejercicio lo confrontan así a uno de los componentes de la alianza social que lo sostuvo [3], obligándolo a un repliegue defensivo en un escenario menos elástico en términos económicos que antaño. Un laberinto sin otra salida que por arriba.

[1] http://vidabinaria.blogspot.com.ar/2012/11/clase-media-para-todos-todavia-medimos.html

[2] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/06/yo-un-liberal-de-la-musica-o.html

[3] http://rambletamble.blogspot.com.ar/2012/11/la-clase-media-abandona-el-kircnerismo.html

jueves, 27 de septiembre de 2012

Caceroleros conducción

En sistemas políticos como el nuestro, los hechos políticos son, por lo general, potestad de los ejecutivos. El rol que suelen cumplir entonces los opositores se reduce al que etimológicamente les compete. Las razones están dadas por tradición, por relación de fuerzas, por el rol que la sociedad suele esperar de ellos y, algo importante en nuestro país y en países emergentes, ya que los partidos no cuentan con programas prestablecidos, porque es la mejor manera para diferenciarse políticamente.

El hecho político opositor de este mes fue el cacerolazo. No fueron novedades el sector social implicado o las consignas sino la magnitud, inusual en las anteriores y más promovidas manifestaciones. Repetimos algo dicho hasta el hartazgo: las clases acomodadas y las populares suelen tener claras sus necesidades, objetivos y redes de relacionamiento, la clase media no tanto, y es un sector de esta (no toda, como suele simplificarse), la que culturalmente se identifica con los sectores acomodados, la que resulta funcional a estos últimos. Ya fue ariete en numerosas oportunidades, siendo la "legitimidad segmentada" y "el campo somos todos" los últimos y más claros ejemplos.

Habida cuenta de que el último cacerolazo sorprendió a propios y extraños (fue gracioso leer en facebook que ese era el pueblo manifestándose, el populismo bien entendido empieza y termina en casa para algunos), y se constituyó en agenda, numerosos analistas opositores están aconsejando a los políticos ídem montarse en esta ola: representar sus demandas. Consejo interesado y malintencionado (complicado no resbalar en el teflón), ya que difícilmente las demandas de este sector puedan considerarse un proyecto de país o tan siquiera un plan de gobierno. Quizás sí un capricho adolescente, que ante el consejo paterno (o materno y cristinal) replica que con su plata puede hacer lo que quiera, incluso apostar en contra de la moneda que comparte con los suyos. Siempre lo dice (de alguna manera, y perdonen la elasticidad en la interpretación) antes y mejor Bob Dylan: "Man thinks ’cause he rules the earth he can do with it as he please / And if things don’t change soon, he will / Oh, man has invented his doom / First step was touching the moon / Now, there’s a woman on my block / She just sit there as the night grows still / She say who gonna take away his license to kill?".

Creer que los caceroleros realmente solicitan respeto por las instituciones, la democracia y el resto de las demandas republicanas es infantilismo (son un grupo minoritario: piden respeto por la oligocracia). Peor aún, amateurismo, sería que algún político con alguna medida aspiración mayor a un kiosquito legislativo creyera que representando estas demandas puede superar un 3 o 4% en elecciones nacionales. En legislativas distritales, y si sólo hablamos de Buenos Aires, pueden aspirar a doblar esos números si no dividen la representación. Como sana y desinteresada advertencia entonces, sería aconsejable que hicieran neokirchnerismo, pero en serio, y le explicaran mientras tanto a sus verdaderos representados que les conviene ganar mucho de manera sostenida y no todo de un tarascón. Hacer bobdylanismo o spinettismo (sigamos neologizando) y no britneyspearismo o spicegirlsismo. Pero estoy seguro de que van a terminar tarareando "Oops... I did it again", again.

martes, 18 de septiembre de 2012

Capital político

De manera consciente, premeditada, el gobierno, es decir, Cristina, decidió jugar parte de su capital político en la consecución de algunos objetivos. A saber: poner un stop al debilitamiento que de las reservas del BCRA hacían las corridas cambiarias aunque eso significara malquistar a la clase media-alta (los caceroleros no son estrictamente clase media, y sus reclamos, aunque suene políticamente incorrecto, son de una ridiculez supina; perdón caceroleros, reclamar siempre es legítimo, pero una cosa no quita la otra) y a la clase media de los grandes centros urbanos que le hace los coros; resta ver si este cepo al chiquitaje (que jode patrones culturales tradicionales de estos grupos sociales: ahorro en dólares y viajes al exterior) no termina siendo un lastre en la economía, algo posible si el desdoblamiento cambiario oficializado se mantiene en el tiempo (ya que, como decíamos, no resuelve sino que agranda uno de los principales problemas estructurales argentinos cómo es el haber arribado a uno de los cíclicos cuellos de botella productivos en un sistema de altísima concentración). La necesidad de ingreso de dólares no puede supeditarse ya únicamente a "una buena cosecha que nos salve": quien esto escribe cree que está llegando el momento de hacer efectiva la razón de la selección de Lorenzino al frente de Economía y arreglar con el Club de París. Claro, no significa pregonar el viva la pepa endeudatorio, sino direccionar la inversión para el desarrollo. Sí, lamento decírtelo, clase media o media-alta: más y no menos Estado. ¿A cuánto cotizan los Galluccios, che?

En el plano político la decisión presidencial es postergar todo lo que se pueda la cuestión "sucesión". Lógico, pero las herramientas seleccionadas son un arma de doble filo en un país en el que todo lo malo que ocurre es responsabilidad del PEN: aguinaldos en la PBA y subtes en la CABA como ejemplos paradigmáticos. Allí también las decisiones implicaron jugar capital político. La ventaja de Cristina (pero también una debilidad, de CFK y del escenario político, sobre todo para la Presidenta, si este, el escenario, cambia) es que juega sola: reafirma la centralidad de su figura y el decisionismo presidencial, una realidad engrosada aún más por los abusos de la Cadena Nacional que, para el antikirchnerismo rabioso y bobo, es hacer la opresión real aún más opresiva, agregándole la conciencia de la opresión. Ya lo advertimos aquí y aquí: son algo troskos, los muchachos.

Este aspecto, el comunicacional, está entonces supeditado a la palabra de Cristina: se trata de un desgaste innecesario y que colabora a generar malestar en un grupo minoritario pero influyente y con gran vidriera. La carencia absoluta de referentes políticos por parte del cacerolismo republicano no debería llevarnos a ejercer la soberbia: pronto aquella mayoría intensa que sostuvo al kirchnerismo durante la resistencia podría verse incluída en una lógica similar, y ese matrimonio entre peronismo y centroizquierda que sintetizó el kirchnerismo podría arribar a un litigio de separación con división de bienes que sólo le convendría a la reacción que durante estos años combatió duramente a este proyecto nacional y popular. Hacerles ese favor podría ser el peor error histórico del kirchnerismo. Y uno importante del peronismo no K también, que cuenta con la ventaja de un inventario más amplio. Otro posible error, grave, sería privilegiar a los aduladores (no existe proceso político que carezca de ellos, GenIA) por sobre el legado histórico de estos años, eso que el relato relata pero está basado en realidades y decisiones políticas arriesgadas que contradijeron lógicas arraigadas en nuestra dirigencia poco afecta al riesgo. Profundizar es arriesgar, algo opuesto al conservadurismo... laboral.

En ocasiones está muy bien arriesgar capital político. Recuperar las AFJPs o YPF son batallas que bien lo valen (las obras sociales o el sistema de transporte podrían ser otras). De todas maneras mi preocupación  es que, luego del 54%, no se entiende muy bien contra quién pelea el gobierno: primero se habló de sintonía fina y ahora retornó el cuco Clarín con el 7 de diciembre a la cabeza: un error, ya que poco ocurrirá entonces. En alguna medida, la tinellización, en el sentido de disminuir el nivel de confrontación (recordar que 2011 fue una campaña erichfrommiana antes que gramsciana o chantallmouffiana), no sería una apuesta equivocada. Repetimos entonces que es tiempo de volver a la épica de un país en serio, porque no es joda: la mayoría vota por quien le resuelve sus problemas y no por quienes se abocan a resolver los propios.

viernes, 13 de julio de 2012

Clientelismo moral para los ABC1

Acusado de perverso en twitter (oh, pero cuánta crueldad) por quien escribiera esta pervesa nota, la razón fue no denunciar el horrible clientelismo al que los gobiernos peronistas someten a los pobres, doblemente pobres por la condena que significa la cadena clientelar. Sí, claro, no todos los gobiernos peronistas: el de Menem hacía clientelismo para los sectores ABC1. Un peso, un voto, un pasaje a Miami, una compra en el Alto Palermo Shopping y la copa que algún día derramaría.

Los Huevos y las Ideas sufrió en carne propia, recientemente, la ignominia de ser tratado, como describen para los sectores populares en la nota arriba citada, como sujeto clientelar de clase media, sujetado como objeto de consumo vía entrada al cine para ver al Hombre Araña en 3D. Sí, decepción profunda, lo se: no sólo de cine político vive el kirchnerista, aunque lave sus culpas con Game of Thrones. Ocurió que, una vez que nos encontramos con la entrada en mano, debimos someternos, junto a una numerosa concurrencia en fila, a una empleada de la cadena de cines quien, cual celosa cancerbera, impedía nuestra entrada a la sala 1. ¡Mú! -mugía este humilde servidor- quien no se encontraba en Liniers, pero se le parecía. Para hacer completa la venganza del destino, ni siquiera nos obsequiaron con dos sanguchitos, dos tortillas y una gaseosa chica: los pochoclos corrieron por cuenta del sujeto clientelar, en este caso este humilde servidor y ultradianacontista crítico. Luego, cual malón, como horda de pretendidos cinéfilos que prometen ver la última de Woody Allen, avanzamos hacia nuestra sala. No era Liniers, pero se le parecía.

Por supuesto, ya escucho el retruécano: vos elegiste ir a ver esa bosta, gil. Me pregunto, entonces, ¿elegí o el marketing hollywoodense me obligó? ¿Fue mi deseo o el mandato del mainstream cultural de los círculos sociales que frecuento? ¿Fue el 3D o Emma Stone? Dilemas que ameritarían un debate más amplio, entre sociólogos, politólogos, historiadores y, ¿cómo no?, críticos de cine que escriban en Perfil, pero que nos permiten incorporar a la esfera del debate público el clientelismo cultural, el clientelismo moral a través de los cuales los sectores dominantes permiten que el antiperonismo clasemediero sublime sus deseos de ascenso social. Los sectores ABC1 (ya que, en muchos casos, la pertenencia de clase es entendida como una cuestión de billetera antes que cultural) reniegan de los planes sociales, de los bolsones, de la espantosa corrupción que jamás cometería un republicano como De la Rúa, pero no renuncia a la lucha por no perder sus subsidios, no criticaba que el endeudamiento financiara su nivel de vida durante el menemismo y jamás renegaría de que los costos de una crisis sean socializados entre la masa mientras que los beneficios de la bonanza sean capitalizados por un sector concentrado.

Ya en aquel posteo en el que criticaba la citada nota de La Gaceta, decía ram en un comentario: «Para eso existe lagaceta, para poner la estética por encima de los significados, para deshumanizar a la negrada pobre, claro que sí; pero también y muy especialmente para franelear sensibilidades blancas y rubias (aunque la caripela sea color marrón caoba), de ojos claros y culturas "universales" pero europeas, genéticamente inhabilitadas para comprender cualquier cosa no incluída en sus prejuicios. Los estéticos y los otros». Yo agregaba el leitmotiv de este posteo: «los hay quienes realmente creen que en el clientelismo está la explicación del peronismo. Seguramente los que la tienen clara no. Pero si miramos un poquito más allá, los republicanos, conservadores-liberales también hacen clientelismo. Esta nota es clientelista, ya que le da a "la gente" que necesita una razón para sentirse superior, los argumentos como para indignarse. Una especie de clientelismo intelectual». No es difícil de observar: quieren comprender los éxitos electorales del peronismo utilizando como argumento central el clientelismo y desde una pretendida postura moral y económicamente superior.


Mejor que lo explique Ezequiel Adamovsky, a quien le sustraemos una cita de su libro "La clase media en la historia argentina", transcripto por Rodrigo en su blog Desocupado mental en la era del blog:
...La expresión "clase media" comenzó a ser utilizada por cier­tos intelectuales a partir de 1920 con fines políticos precisos. En enero de 1920, Joa­quín V. González pronunció un discurso en el Senado que provocaría polémicas. Allí llamó a sus colegas a ocuparse de la benéfica "clase media", contraponién­dola a una clase obrera compuesta por "extranjeros no deseables"...

...Predominaba una imagen binaria de la estructura social. Estaba la gente "bien", por un lado, y el populacho, por el otro. González se proponía modifi­car esa percepción. Pretendía quebrar las fuertes solidaridades que se venían tejiendo entre obreros y empleados, con­venciendo a estos últimos de que no eran parte del pueblo trabajador, sino de una "clase media" más respetable, que debía alejarse de los disturbios callejeros y de las ideologías anticapitalistas. Se pro­ponía, en suma, meter una cuña entre ambas clases, buscar aliados políticos en lo que hoy llamamos los sectores medios para contrarrestar el avance de las luchas obreras y del socialismo...

...Pero la identidad de clase media recién se haría carne años después, con el surgimien­to del movimiento peronista. La presencia y el protagonismo que la parte más plebe­ya de la sociedad adquirió a partir de 1945 generó una reacción de rechazo a la que se sumaron tanto personas de clase alta como de los sectores medios...

...Fue el rechazo a las políticas de Perón, pero por sobre todo a ese nuevo protago­nismo que habían adquirido los "cabecitas negras", lo que terminó de aglutinar a un vasto sector de la sociedad que, finalmen­te, adquirió una identidad de clase media. Esta identidad nació así marcada a fuego por las condiciones de su alumbramien­to. Por omisión, la clase media fue desde entonces antiperonista. Y buena parte de su identidad quedó constituida por el mito de la Argentina blanca y europea, la Argentina de los abuelos inmigrantes, por contrapo­sición con el mundo criollo y mestizo de la clase baja peronista. Por un camino inespe­rado finalmente la identidad de clase media terminó desempeñando la función que Joaquín V. González había soñado muchos años antes: la de dividir y enfrentar profun­damente a dos sectores de la sociedad y con­vencer a uno de ellos de que sus intereses políticos estaban más cerca de los de la clase dominante que de los del pueblo trabajador...

sábado, 7 de julio de 2012

Manual actual para destruir al kirchnerismo


No puedo decidir todavía si el título es exagerado, pero resulta clara la pretensión de generar un quiebre entre el oficialismo, sus aliados y su base de sustentación electoral. O, por lo menos, agudizar las contradicciones, tal es la actual estrategia mediática, nuevamente la oposición visible merced al default de las opciones políticas opositoras a partir de las PASO mismas de 2011. Es decir, no perdió actualidad la síntesis de Jorge Asís "Cristina, y el resto es paisaje".

Quienes, en cambio, siempre quieren ser paisaje -por aquel yabranismo que equipara una foto con un tiro en la frente-, pero siempre, indefectiblemente, quieren ser el mismo paisaje así los personajes centrales del cuadro llamado Argentina cambien, son quienes abandonaron la batalla cultural (chau Sarlo, gracias Fidanza) para diversificar la disputa política en tres o cuatro frentes que se presentan más o menos bien delimitados.

Por un lado, con las elecciones 2013 en la mira, buscan generar cuanto antes un quiebre en la coalición oficialista. U oficializar, de mínima, las fracturas que de hecho se vienen produciendo debido a la reconfiguración de las alianzas estratégicas del gobierno nacional. Así puede entenderse el cambio de paradigma que afecta a Moyano, virando sin escalas -para la alianza oligopólica mediática- de burdo patotero a líder gremial que se enfrenta al poder omnívoro de la soberbia Cristina. La rubiojizaciónceleste del Hugo. También, en igual sentido, el abandono a la entronización de Macri, reemplazado como esperanza blanca por el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Así tenemos, entonces, la constante búsqueda de enfrentar a Scioli con Cristina. Cristina vs. ex aliados, como resumen.

Respecto a la búsqueda de quebrar el lazo entre el gobierno y su base de sustentación electoral, los tópicos giran alrededor de la economía y una vigorizada intención de reemplazar, una vez más, a la política por la antipolítica. Los disparos a las líneas de flotación del modelo o, si prefieren, los trazos gruesos del proyecto: corridas cambiarias para afectar las reservas del Central e inflación para erosionar el poder adquisitivo del salario, representan el acento en lo económico.

La tercera pata es la deslegitimación, una vez más, de lo político (hola, Lanata): corrupción, feudalismo, ausencia de federalismo y Cristina está loca.

Como es de manual, la inseguridad, como ocurre cíclicamente -para evitar una desensibilización por agotamiento-, será con seguridad el próximo tópico de la agenda.

miércoles, 13 de junio de 2012

Viviendas y keynesianismo para todos


El kirchnerismo reincorporó al campo político la posibilidad de salir de los laberintos por arriba, inscribiendo de ese modo en su ADN algo novedoso en la historia reciente de nuestro país. Es una muletilla a esta altura, pero cuando otros aceptarían gustosos las imposiciones de los poderes no democráticos y resignarían quizás el 50% más importante, el kirchnerismo fuga hacia adelante, sale de los atolladeros por izquierda y siempre, pero siempre, de cara a la opinión pública verdadera, esa que generalmente no es reflejada en la opinión publicada que privilegia opiniones minoritarias porque así refleja fielmente sus intereses.

Racionalidad, para el kirchnerismo, es no acotarse. Es pensamiento lateral. Si el Mercado presiona por el tipo de cambio, si los sectores medios-altos (más altos y con medios de comunicación a su disposición) buscan en el dólar un refugio y, fundamentalmente, si la crisis financiera internacional amenaza las variables macro, el kirchnerismo recurre a su propia historia para hacer keynesianismo puro, peronismo al palo. Expansión y no contracción. Círculo virtuoso y no vicioso. Sale así no de un laberinto sino de dos, ya que abre la posibilidad para que los sectores medios, beneficiarios directos de la reactivación del mercado interno, puedan también acceder a, como se dice comunmente, los ladrillos. Los bancos privilegiaron el menor lapso para maximizar ganancias y apostaron a las tarjetas y al consumo, algo de lo que el kirchnerismo no había renegado. Hasta ahora, que da un paso adelante, o dos o tres y propone seguir apostando al consumo, al desarrollo y a la inclusión. Para resumirlo en una oración, ésta de Kicillof: «Estamos fogoneando la economía además de cubrir una necesidad imperiosa». Muy bien 10 en capacidad de síntesis.

No faltarán quienes quieran ver en unos más que módicos cacerolazos paquetes la razón para este anuncio. Genial entonces si estos granitos en la cara del kirchnerismo, este acné adolescente cacerolero, lo obliga a kirchnerizarse más aún. Así, que caceroleen mil flores.

jueves, 15 de marzo de 2012

El retorno: la épica de un país en serio

Todo blog es personal, eso es claro. O Movistar. Y aunque la ausencia haya sido prolongada, si hay amor, vale la pena. Feliz día de San Valentín, entonces (?). La realidad (que es la única verdad -y es dura y larga; chiste censurado aquí-), es que elegí tomar un descanso bloguero para dedicarle toda mi atención a la facultad. Además, hay que reconocerlo, estaba un poco absorbido por el dospuntocerismo. Aclarar la cabeza viene bien a veces, vaya esto para todos esos adolescentes y adolescentas que piensan que el mundo acaba mañana. O a fines de este año, según los mayas. O en 2003, según los escribas opositores. Y, si ya acabó, ¿para qué preocuparse, no Pagni?

Intentemos, a manera de retorno, un breve repaso de estos años para recuperar perspectiva. La promesa de Néstor Kirchner en 2003 era "un país en serio". Reconstruir, o construir ese país requería atender primero las demandas de los sectores más postergados. ¡Pí-qué-téroscarajo! Sí, nunca es suficiente, porque ese país en serio es una utopía. Rara. Raro eso de prometer normalidad, pero no si consideramos el punto de partida.


El buen humor social, los índices macroeconómicos y la alta popularidad con la que abandonó el gobierno Kirchner son prueba de que la construcción estaba en marcha. Llegó Cristina, para "profundizar el cambio", para institucionalizarlo. Pero pronto su gobierno debió mutar: el cambio, que el kirchnerismo imaginaba gradual, por el enfrentamiento desatado por "el campo" y Clarín como puntas de lanza del poder corporativo, viró en algo más traumático. De ahí el eslogan opositor de que el gobierno busca dividir, enfrentar a los argentinos. Claro, los argentinos fueron siempre ellos. Los "buenos argentinos", al decir de Borges y Bioy en algún cuento de H. Bustos Domecq. O los mejores argentinos.

Entonces uno vuelve de unas vacaciones blogueras y encuentra a la épica algo ausente, reemplazada por la "sintonía fina". Y está bien. El "país normal" que prometía Kirchner debe haberse parecido más al de hoy que al de 2008/2009. Las tensiones cambiaron. No es lo mismo redistribuir pensando en quienes tenían nada que hacerlo hacia los sectores medios. La clase media ha aumentado y, como todo sector que se potencia, requiere que sus necesidades sean atendidas (Hola Moyano, te estamos llamando). Algún interés debe ser, necesariamente, afectado para esto. Pero he ahí que revive aquella zoncera: la clase media tiende a identificarse con los reclamos de los sectores A y B a los que aspiran a pertenecer. El oficialismo lo sabe. El 54% fue resultado tanto de la lucha contra las corporaciones como de haber corrido el discurso hacia el centro, tanto de la AUH como de haber recompuesto poder adquisitivo para las clases media y media alta. Lo advertimos luego de las Primarias. Resultante de esta ecuación, algunos sectores medios y algunos sectores progresistas pueden sentirse defraudados hoy. Pero el cuadro actual no es algo muy distinto a ese país en serio que prometía Kirchner luego de la debacle de 2001. ¿O qué entienden ustedes por país en serio?

martes, 31 de mayo de 2011

Conmigo no, Corach (parte I): la clase media


Litros de tintas y mares de bits han corrido luego de la intervención de Sarlo en 678 (ya lo decía el hashtag twittero: no era #Sarlo, era #Sarloen678). Quedamos pedaleando en el aire de una batalla cultural, que, por otro lado, según la profesora, ya hemos ganado. ¿Para qué seguir insistiendo, entonces? Más jugosa es la entrevista de Fontevecchia al ex ministro menemista Carlos Corach. Además, para hablar, por ejemplo, de la noche y sus tentaciones, ¿preferimos a Catalina Dlugi o a Guillermo Cóppola?

Carlos Vladimiro no nos interpela como Sarlo, culturalmente, pero son mucho más ricas sus definiciones políticas. Más sustanciosas. Aunque, como todo actor del pasado, intenta reescribir la historia o dotarla de sentido de acuerdo a su conveniencia. Algunos pasajes y su comentario:

—En ese capítulo sobre la clase media escribió: “Cometió el peor de los pecados, no identificar ni comprender los procesos políticos que la benefician”. ¿Es sólo un problema de la clase media o también de la alta y de la baja: por ejemplo, el campo defendiendo el dólar bajo de Martínez de Hoz o el final de Cavallo?

—Las clases altas cometen errores, pero son puntuales y circunstanciales. No hay una constante histórica, como en la clase media, que nunca supo lo que le convenía. Frondizi fue uno de los hombres que más la benefició y sin embargo el encarnizamiento con que lo combatió fue terrible. Con Perón pasó lo mismo (...) La clase trabajadora, en general, sabe lo que le conviene porque genera estructuras de conducción que por su pragmatismo, su necesidad de negociar salarios, condiciones de trabajo, crean un escenario en el que es más fácil orientarse sobre las posibilidades positivas que tiene una acción de gobierno.

—¿Puede ser que las clases medias y las clases altas terminen tomando decisiones antieconómicas porque tienen resto para bancarlas?

—Puede ser. Porque las pautas de conducta política de la clase media son culturales.

Fue la clase media la que se divorció del kirchnerismo a partir de la Guerra Gaucha. Ya había dados señales antes, en la elección de 2007. Hablamos de eso allá por noviembre de 2009 (La clase media y los Mercedez Benz) y a ese posteo los refiero. Hoy el vínculo, en buena medida, se ha restablecido, ¿pero fue desde la gestión o desde la batalla cultural que se reganó a una porción importante de la clase media?

El análisis post 28J de Artemio López fue que faltó "clientelismo". Y tenía tanta razón que luego llegó la Asignación Universal por Hijo que, en términos de afectividad política, recontruyó el vínculo con un clase popular que también votó a De Narváez, castigando a la administración nacional por la coyuntura (el peor momento de la crisis económica y todo el tiempo "perdido" en la pelea contra el complejo agro-mediático-financiero. Lo dijimos: Kirchner apeló a lo logrado hasta 2007 para que lo votaran en 2009 y ese fue un gran error). Las elecciones de octubre, en cambio, remiten a la AUH, a la protección del empleo en 2009 mediante los REPRO, al crecimiento económico, a medidas concretas y no batalla cultural. Pero lo vimos: para la clase media la posibilidad de consumir no es justificativo suficiente para votar al peronismo. Ahí están entonces la Ley de Medios, la de matrimonio igualitario, la continuidad de la política de DD.HH. y la épica de pelear contra un -cómo que no- poderoso enemigo. Es en la clase media donde las batallas culturales calan profundo: la direccionalidad progresista sí es un incentivo.

He ahí también, pequeño saltamontes, la razón del revuelo y festejo de Clarín y La Nacion por la participación de Beatriz Sarlo en 678.

Se hizo largo. Continuará...

lunes, 26 de abril de 2010

Créditos Hipotecarios Nación Casa Propia

Y ya lo vé / y ya lo vé
es pa' la clase media que lo puede mirar por TV desde su nueva casa

No rima. La puta...

Che oligarca / mirá que distinto' somo'
ustede' se compran el semipiso en Palermo
nosotro' nos compramo' la casa con este nuevo crédito del Banco Nación...

Tampoco.


Bueno, no importa. Lo que importa es este nuevo plan de Crédito Hipotecario lanzado por el Banco Nación, llamado Crédito Hipotecario Nación Casa Propia, para la adquisición de una vivienda nueva o el cambio de vivienda por una más facha y epetacular (sic, término extraído del tucumano básico).

No es un crédito para Biolcatti, aunque seguro lo puede conseguir. Tampoco es para los que califican para los Planes Federales de Viviendas. Es un crédito para la clase media. Esa que representa el 99,9% de la población y que tanto le pega y "odia" a este gobierno porque le subsidia el transporte y los impuestos. Ahora también la ayuda a comprarse la casa. ¡Que hijos de puta estos Kirchner!

A grandes rasgos: se necesita poseer un ingreso neto mínimo de $ 5.000 ($4.000 para los que perciben sus haberes a través del BN), el monto mínimo de crédito es $ 90.000 y un tope de $ 250.000 para el cambio de vivienda y de $ 360.000 para la adquisición de una nueva. Los plazos de cancelación van de 10, 15 y hasta 20 años. Ah, al adelantar cuotas, te ahorrás guita.

A mi me parece bárbaro. Chequeen ustedes en la página del Banco Nación.

Acá y acá pueden leer sobre el tema en El Argentino. En Clarín se consigue una pequeña nota que lleva por título: "Avalancha de consultas, pocos pedidos". Candelaria, que mala onda...

sábado, 27 de febrero de 2010

Osvaldo Bazán: manual del porteño pelotudo

Aunque se trate de pajuerano, pueblerino y hable del mar de gente, Osvaldo Bazán es un porteño pelotudo.

Me irritan terriblemente esos lugares comunes en los que cae el porteñaje para calificar a la gente del interior. Esa visión tan "Dios atiende acá" y es "París en Sudamérica" y ahora el gil éste la compara con New York.

¿¡Qué necesidad!?

Si, son años de soportar chistes como "ah, ¿sos del norte? ¿y tu poncho?". "¡Acá tá el poncho, vení agarralo!". O "¿Jujuy? ¿No es una provincia de Bolivia?". "Si, pero peor Buenos Aires, que está llena de porteños como vos".

O que todo se concentre allá y recién empezara a existir el norte cuando llegó el ferrocarril. Bárbaro, así funcionaba. Ahora hay que hacer lo que están haciendo en Tierra del Fuego y la creación de un polo tecnológico: hay que crear más industria y dotar a la producción de las provincias de mayor valor agregado.

Mucho porteño que desayuna medialunas con café con leche mientras mira Crónica y lee Clarín piensa que las provincias y, fundamentalmente las del NOA, deberían caerse del mapa. Las Malvinas son argentinas (aunque Clarín y la Oposición lo desmientan) pero el NOA bien podría ser boliviano y el NEA paraguayo, ¿no?
La Patagonia no. Ese airecito a fin del mundo tan chic y Benetton y las estrellas de Joligud que tienen campos, gordi, ¿visste?

El fenómeno de los cabecitas negras, esa necesidad de reivindicarse europeos y blancos y esa superioridad arrogante frente a La Barbarie que se atrave a cruzar la General Paz tiene, me atrevo a pensar, muchas explicaciones que ahora me exceden y no deseo analizar. Esto es un descargo.

A continuación el Manual del Perfecto Porteño Pelotudo, por Osvaldito Bazán, tan progre y porteño él:

Todo pajuerano recuerda el día en que se vino a vivir a Capital Federal.

Llegaste a la Capital. Sabrás lo que es sentirse importante para nadie.

la Argentina tiene esa forma de embudo y no hay cómo resistirse, te caés, te caés y llegás a Corrientes y Callao

¿Todas esas frases las leíste en los chicles Bazooka? Sociología al palo.

Pasaban los porteños, orgullosos ellos, cosmopolitas ellos, y yo nunca me había sentido tan pajuerano. Les tiraba granitos de maíz a las palomas, algo que nunca había hecho en el campo, pero… no sé, fue lo que hice

Es que las palomas porteñas son como esos porteños pelotudos: ¡pelotudas! Si no les tirás maíz se mueren, las imbéciles. Greenpeace agradecido.

¿Cómo fue –me preguntaba mientras la ciudad altanera hacía como que no me escuchaba y yo sé que sí, pero es demasiado orgullosa para hablar de sus heridas–, cómo fue que una metrópoli tan cosmopolita, tan culta, tan llena de vida, soportó una dictadura como la argentina de 1976 a 1983?

Al venir de un pueblo en el que, por no pasar, ni pasó la guerra

Pero Buenos Aires se había tuteado con las grandes capitales del mundo; Buenos Aires, que se ufanaba de la más larga y la más ancha! ¿Cómo lo permitió? La dictadura mostraba, brutalmente, que Buenos Aires también tenía los pies de barro

Sinceramente, no puedo ni empezar a comentar lo boludo que me parece lo que dice. ¿Qué artilugio utiliza para colocar a Buenos Aires por encima de una Dictadura? ¿Cómo es que las callecitas de Buenos Aires, que tienen ese que se yo, permitieron semejante atrocidad? Los porteños, tan cultos, cosmopolitas, ¡no pueden haber consentido semejante atropello! ¿Adónde está la culpa? ¿Quién la tiene?
¡¡¡¡GIL!!! Una frase bien poco porteña: Bazán, no sabés ni por dónde hacen pis las gallinas.

Alguien (¿él?) aprendió algo en Buenos Aires. Ya no me siento tan pajuerano.

Lo último, Bazán: ¿cómo fue que Berlín, una ciudad europea, con siglos de tradición, permitió el nazismo? ¿Cómo fue que Roma, milenaria, cobijó al fascismo? ¿Cómo es que los EEUU, la mejor democracia del mundo, la Meca de la Sociedad Occidental, hasta los 50s segregaba y mataba a los negros? ¡Qué horror!

Una mierda, la nota. Por más que sea para pegarle a Duhalde y su declaración pelotuda sobre los que quieren y no quieren al genocida hijo de mil putas ese.

sábado, 28 de noviembre de 2009

La clase media y los Mercedes Benz

Existe un exponente de clase media, al que le fue bastante bien durante estos años, que se ha convertido en el núcleo duro de oposición a Néstor, Cristina y el proyecto nacional y popular que ellos representan.
Comúnmente llamado gorila, reniega y ha renegado históricamente del peronismo. He escuchado a muchos decir que el peronismo es el cáncer de este país y absolutamente convencidos de ello.

Estos exponentes de clase media hacen una curiosa interpretación de la historia, seguramente fogoneada por los Medios y la construcción del relato que se hizo antes, durante (sobre todo) y después de la proscripición del peronismo, época en la cual no se podía nombrar a ese que esperaba en Puerta de Hierro. Dicen que el peronismo es el culpable de todos los males en este país. Y esto es verdad, pero para la Patria Chica de la Oligarquía Dominante.

J. W. Cooke decía que el peronismo era el hecho maldito del país burgués. Y todavía lo es. O volvió a serlo, luego de haberse prostituído en los 90s de la mano de la Rata Riojana y su alianza con la UCeDé y el Establishment todo.

No es propósito de este post analizar los por qué del pensamiento de esa clase media que no otorga el beneficio de la duda al peronismo y, ante la menor sospecha, recae en ese odio antiperonista que se hace visceral. Los por qué de esta actitud los explica muy bien Jauretche en El Medio Pelo en la Sociedad Argentina.
El propósito de este post es poner en evidencia que, hasta antes del 28 de junio de 2009, el kirchnerismo, de la mano de Alberto Fernández fundamentalmente, intentó seducir a la clase media y, aún así, ésta le dio vuelta la cara.

La estrategia tuvo muchas medidas que fueron bien tomadas por la sociedad.
Medidas económicas, sociales y culturales. Podemos nombrar algunas, sin orden y a medida que me vienen a la cabeza: el aumento a jubilados, maestros,
reemplazo de los Planes JyJ por Planes Trabajar, pacto con Clarín durante el primer kirchnerismo, creación de empleo record, revalorización del trabajo como herramienta de inserción social, juicio a los genocidas de la última dictadura, recomposición de la Corte Suprema de Justicia, disminución de la pobreza y la indigencia, etc.

¿Qué hizo la clase media ante este intento de seducción? Se portó cual nene que no sabe lo que quiere pero lo quiere ya, cual mina histérica que desprecia al tipo que la trata bien para subirse en la Harley del que la trata como basura, renegó de quien la acariciaba para refugiarse en los brazos fuertes de una clase dominante, oligárquica, que la maltrata a la vez que le endulza el oído diciéndole que alguna vez llegará a ser como ella. Y se lo creen, no vaya usted a pensar que no.

Ya en 2007 se evidenció este sentimiento que crecía como ponzoña en el vientre de esta clase mediopelera. ¿Recuerdan la legitimidad segmentada de Carrió? Las clases media de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe habían decidido ya acompañar a quienes la maltratan.
Desde el Gobierno quisieron darle y darse una segunda oportunidad con esa clase media pero la Guerra Gaucha llegó con todo (Patrones de Estancia, Medios e Iglesia) y la clase mediopelera no dudó en traicionar a su clase y ponerse del lado de los poderosos.
Cantaba el payador Pampa Cruz en el acto del "campo" en el Monumento a los Españoles, enfrentando al "Zoológico", que “Padecen las poblaciones / porque padece el patrón”. Y las señoras de sombrerito y los señores de pañuelo al cuello aplaudían contentos, mas vale, pero gran parte de la clase media también.

Fue a partir del 28 de junio de este año que el Gobierno Nacional y Popular se decidió a tomar todas las medidas que no quiso tomar antes para no enemistarse con esta clase mediopelera.
Ya había mostrado algunas cartas luego de la derrota de la 125 a manos de un defeccionador que no dudó en venderse al Establishment: la recuperación del dinero que timbeaban las AFJPs y la estatización de Aerolíneas Argentinas.
Luego del 28 de junio: Planes de empleo para el Conurbano primero y el interior del país después, Fútbol para Todos, Ley de Medios, Ingreso Universal por Hijo y ahora la Reforma Política.

¿Qué podemos agregar de esta clase mediopelera?
Reniegan del peronismo porque éste se ocupa de "esos negros que no quieren laburar" (tal es su simpleza de pensamiento) y, cuando el peronismo le da cinco de bola a ella, se hace la exquisita y se sube al Mercedes Benz del Patrón como cantaba Pappo:
Jenny es la mujer que amo
y yo no comprendo porque
la pasan a buscar
y ella sin mirar
sube a cualquier Mercedes Benz
sube a mi Voiture
sube a mi Voiture
sube a mi Voiture
y olvida los Mercedes Benz

Desde mi punto de vista
Jenny lo que hace esta mal
ella no mira a quien
se cree que esta bien
lo hace sin saber porque
sube a mi Voiture
sube a mi Voiture
sube a mi Voiture
y olvida los Mercedes Benz.