Mostrando las entradas con la etiqueta Beatles. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Beatles. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de diciembre de 2011

George Harrison II

Un poco de música, para esperar la fiesta de mañana. Y, como lo prometido es deuda y, como este blog, aunque parezca fundamentalista K, es, en realidad, fundamentalista del rocanrol, acá termina el plan Un Disco/Una Canción de George:

1. My Dark Sweet Lady (George Harrison): algunos catalogan este disco como el mejor disco que sacó George en los '70, luego de ATMP. Yo coincido. Con esos algunos. Los que piensan de otra manera merecen muertes indignas. Como morir en un concierto de Avril Lavigne o Belinda. Este tema está dedicado a Olivia y, si bien otros de este disco, como Love Comes to Everyone o Here Comes the Moon, son más conocidos, a mí este me parece re-tierno, re-dulce y me hace quedar como un re-boludo.


2. That Which I Have Lost (Somewhere in England): ya hablamos de como la industria musical bastardeó este disco, convirtiéndolo en un producto musical, peor que el original que George había ideado. Se nota el cambio de época, el pasaje de los '70 a los '80, un periodo musical perdido, un esperpento musical, los '80. Si alguna vez los extraterrestres quisieran estudiar las ruinas de la humanidad luego de que explotaran las bombas nucleares (yanquis, no iraníes o norcoreanas), desde acá les aconsejo que pasen por arriba la historia musical de los '80. A menos que les gusten los peinados batidos, Madonna y Maicol Yacson, claro. Extraterrestres putos.


3. Mystical One (Gone Troppo): el disco con el que George, desde el título mismo, se despide por un tiempo del showbizz, de la industry. Un disco algo desparejo (no tanto como la mayoría de los de McCartney), pero con perlas como esta o Circles, una canción originalmente compuesta para el Album Blanco (si el gil de Paul no hubiera incluído bostas como Why Don´t We Do It In The Road, merecería haber formado parte). Esta canción, Mystical One, me gustó siempre.



4. Fish on the Sand (Cloud Nine): cualquier grandes éxitos de Harrison que no incluya la totalidad de las canciones de este disco es una mentira, señora. No lo compr... bueno, no lo baje ilegalmente. Sí, tocan desde Clapton hasta Elton John, pero así hubieran tocado los sesionistas de Daniel Agostini estas grandes canciones hubieran brillado igual. Bueno, debo reconocer que hasta la versión cumbia de Got My Mind Set On You me gusta...


5. Traveling Wilburys: no podemos evitar sumar una canción del Vol. 1 y Vol. 3 de esta súper banda de amigos. Aunque a mi modestísimo entender fueran Dylan y Petty quienes se lucieran con las mejores canciones de esta banda de viajeros-cancioneros, van dos de George: Heading for the Light, del Vol. 1 y New Blue Moon, del Vol. 3:




6. Pisces Fish (Brainwashed): estoy eligiendo canciones de pescado nomás. A pesar de que temas como el sol, la luna, el amor y nuestro Señor (Uritorco, chiste interno) fueran más comunes en el ideario harrisoniano, a veces escribía sobre pescados. En la de Cloud Nine cantaba «not so much of a man, more a fish on the sand» y acá dice que es un pez de Piscis y el río corre a través de su alma. ¿Cómo? ¿No entendés el profundo significado de la frase? Eso porque no sabés nada... ¡de autos!


Listo, no te torturo más con Harrison. Hare Krishna y Hare Cristina Kirchner.

martes, 29 de noviembre de 2011

George Harrison

No soy afecto a las necrológicas, y es un recurso que he usado poco en el blog. Pero Harrison es Harrison y quiero aprovechar la fecha (hoy, hace diez años, se fue) para recordar algunas de sus canciones. Va una por disco, la que más me gusta a mí. Y listo.

1. I Live for You (Outtake aparecida en la edición del 30vo. aniversario de All Things Must Pass): habiendo tantas canciones majestuosas en este disco (el mejor disco solista de un beatle, fumate esa McCartney; vos también, Lennon), elijo esta porque... bueno, ya lo expliqué antes. Harrison no publicó esta grabación en el original de 1970 porque pensó que no estaba a la altura del disco. Lo cual demuestra que si ni siquiera George Harrison es infalible, Dios no existe. No se para qué se tomó tanto laburo Nietzche...


2. Who Can See It (Living in the Material World): adelantado 10 años a Madonna, por eso del Material World (!), esta canción dice que su amor le pertenece a quien puede verlo. Un presupuesto claramente machista, en el cual el amor es una metáfora para su miembro viril. Si ahondamos en los significantes, concluiremos que, como todas las canciones del mundo, esta también habla del faso...


3. Simply Shady (Dark Horse): el disco más flojito de Harrison. Sólo un par de canciones se salvan. Quizás la razón haya sido la inclusión de Patti en coros. ¿Cuándo entenderán estos que ni Yoko, Linda o Patti tenían que hacer algo más que gastarse la guita en Rolls Roys y marihuana? ¡Pollerudos!


4. World of Stone (Extra Texture (Read All About It)): otra canción en la que George habla de trascendencia, de sabiduría y quién sabe qué montón más de porquerías. Menos mal que después compartió letras con Dylan en los Traveling Wilburys. Y esto lo dice un fundamentalista harrisoniano...


5. Beautiful Girl (Thirty Three & 1/3): acá definitivamente levantó la punteria, George. De este disco, plagado de buenas canciones, elijo esta porque True Love, otra que me gusta mucho, es de Cole Porter. Va una versión acústica, seguramente un demo. Porque las grandes canciones deben poder ser tocadas con una acústica. Si no, son una mentira capitalista de la industria musical que esclaviza a los escuchantes para sumergirlos en una nauseabunda pileta de mierda con el objeto de estimular el ansia consumista como escapismo de su triste y patética existencia (Violencia Rivas). Pssst, George, ¡escupí eso que no alimenta!


Me doy cuenta de que este post se hace largo y nadie va a escuchar más allá de un par de canciones. Con suerte. Por eso, la segunda parte, en unos días. Bancatelá...

sábado, 12 de noviembre de 2011

Contra la industria musical

Pero desde adentro. Ya hablamos algo acerca del negocio de la música por acá. Si bien Harrison, Petty o Divididos critican a la industria musical en algunas canciones, fue Radiohead quien llevó la crítica un paso más adelante cuando lanzó su álbum In Rainbows primero a través de la web y conservando los derechos sobre el mismo. Time escribía por entonces «what makes In Rainbows important — easily the most important release in the recent history of the music business — are its record label and its retail price: there is none, and there is none» (lo que hace a In Rainbows importante -fácilmente la más importante aparición en la historia reciente de la industria musical- son su empresa discográfica y su precio: no tiene y no tiene). En esa ocasión Yorke, el cantante más feo de la historia del rock después de Lyle Lovett, a propósito de la finalización del contrato que unía a la banda con EMI, reconoció «what we would like is the old EMI back again, the nice genteel arms manufacturers who treated music a nice side project [and] weren't [too] bothered about the shareholders» (lo que querríamos es a la vieja EMI de vuelta (...) aquella que trataba a la música como un lindo proyecto y no estaba tan preocupada por los accionistas). Una vez más, el anarcocapitalismo financiero total (:P) que destruye todo aquello que toca. Debo admitir, de todas maneras, que me gusta más el Radiohead de The Bends y Ok, Computer. A continuación Black Star (The Bends), en un video no oficial filmado por un fan:



Me gustan más porque, para mí, lo más importante son las canciones. Soy un cancionero andante (?). Y para que una canción supere mis altos estánderes de calidad (!), debe poder tocarse con una guitarra que acompañe a la voz. Acá el ejemplo didáctiquísimo. Ténganle paciencia a la niña (sí, muy bonita, lobos) y, sobre todo, feliciten a la madre por la armonía del estribillo:



Como veo que este post se puede hacer largo como visita de suegra, pasemos al ejemplo número dos. George Harrison. En 1981 publicó Somewhere In England. Apuesto a que en ese momento le hubiera gustado estar somewhere else, porque los disgustos que le causó la industria musical lo llevaron a componer Blood from a Clone:

«They say they like it, now, but in the market it / May not go well as it's too laid back / You need some oomph-papa, nothing like Frank Zappa / And not New Wave they don't play that crap (Dicen que les gusta, pero que en el mercado no andará bien por ser muy tranquilo. Necesitás algo de oomph-papa, no como Frank Zappa, ni tampoco New Wave, nosotros no publicamos esa mierda).

Try beating your head on a brick wall / Hard like a stone / Don't have time for the music / They want the blood from a clone (Tratá de golpear tu cabeza contra la pared, tan duro como una piedra. No tienen tiempo para la música, quieren la sangre de un clon).

I hear a clock ticking / I feel the nitpicking / I almost quit kicking at the wall / There seems a confusion, under the illusion / That they know just what will suit you all (Escucho un reloj marchando, siento el despioje. Casi me voy pateando la pared. Parece una confusión, bajo la ilusión de que ellos saben qué es lo que les va bien a todos)».

También a advertirle a su discográfica que no renovaría el contrato y a recluirse por unos cuantos años luego del regular Gone Troppo hasta el aclamado Cloud 9. La historia es conocida y la canción citada la describe: la Warner Bros. rechazó el disco que llevó Harrison y le ordenó descartar cuatro canciones por considerarlas deprimentes y poco adecuadas para un mercado dominado por el punk y el new wave. Estas canciones fueron "Tears Of The World", "Sat Singing", "Lay His Head" y "Flying Hour". Escuchemos la hermosísima Sat Singing (¿cómo la van a descartar, monstruos?):



Y a Lay His Head, utilizada luego como B-side de Got My Mind Set On You, el primer corte de difusión de Cloud 9:



Es archifamosa también la historia de Decca rechazando a los Beatles porque las bandas de guitarra eran algo del pasado. No, si el mundo de la música está plagado de visionarios...

La seguimos en otra.

martes, 9 de noviembre de 2010

Qué hacer si vas al show y McCartney no es tu beatle favorito

Para continuar en la onda Polmacarnista crítica, vamos a seguir robando con el ex beatle.

Si entre John, Paul, George y Ringo ubicás al sexagenario liverpoolense que va a tocar este miércoles y jueves en River por debajo del segundo lugar, aquí algunos consejos que podés llevar a cabo con el objeto de obtener una vana venganza personal por tener que conformarte con McCartney en lugar de ver a Harrison o a Lennon:

  1. Podés cantar más fuerte las canciones homenajes a Lennon y Harrison.
  2. Podés ir al concierto con una remera estampada con la cara de Yoko, que, a propósito, sería un hitazo de ventas. Si la veo por ahí reclamo derechos de autor.
  3. Podés llevar una bandera que diga "All You Need Is Paul". Puede parecer linda y ocurrente, pero no le va a hacer gracia a McCartney que utilices una canción tan claramente identificada con Lennon.
  4. Como regalo, podés mandarle al camarín unos cuantos kilos de tira de asado, total todos sabemos que McCartney es vegetariano porque fuma cierto tipo de vegetal.
  5. En la fila podés contarle a cuanto fanático te cruces que Heather Mills fue presentada a McCartney por un tío inglés tuyo.
  6. Y que tu tío abuelo fue quien invitó a Lennon a visitar la muestra de arte donde conoció a Yoko.
  7. Podés, a grito pelado, renegar por como arruina todos los discos de Wings la espantosa voz de Linda. Pollerudo.
  8. Podés pedir un minuto de silencio por el noble Michael Jackson.
  9. Despotricá contra Magical Mistery Tour.
  10. Peleate con quien sea necesario, pero sostené que la historia del encuentro sexual de Lennon y Brian Epstein fue un rumor inventado por Paul. Envidioso.
  11. Cantá tan fuerte como te lo permitan tus pulmones y garganta "How Do You Sleep?".
  12. En la fila repartí panfletos con todas las señales que sugieren que Paul está muerto.
  13. Ya en la cancha, cantá: "¡El que no salta, es un inglés! ¡El que no salta, es un inglés!". Y no te olvides de saltar.

Dejá, imitador. Mejor seguí imitando al verdadero Paul McCartney...

* Esta entrega no pertenece a la serie El Polmacarnismo I, II y III.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El Polmacarnismo - Parte III: el show

Este posteo viene de acá:


Confirmado: la demora de Paul para confirmar sus shows en Argentina
estaba relacionada a los celos de su nueva novia Nancy Shevell
por la ex novia argentina de McCartney, Graciela Borges...


Vamos a encarar entonces, en esta tercera parte de la saga, una reflexión sobre la lista de temas del Up and Coming Tour que trae a Paul a Buenos Aires desde el macarnismo crítico. Me voy a basar en el set list que viene repitiendo -con algún que otro cambio- en sus últimos conciertos en EE.UU, Gran Bretaña, México y Puerto Rico:

  1. Venus And Mars/Rock Show
  2. Jet
  3. All My Loving
  4. Letting Go
  5. Drive My Car
  6. Highway (The Fireman cover)
  7. Let Me Roll It / Foxy Lady (Jimi Hendrix cover)
  8. The Long and Winding Road
  9. Nineteen Hundred and Eighty-Five
  10. Let 'Em In
  11. My Love
  12. I've Just Seen a Face
  13. And I Love Her
  14. Blackbird
  15. Here Today
  16. Dance Tonight
  17. Mrs Vanderbilt
  18. Eleanor Rigby
  19. Ram On
  20. Something
  21. Sing the Changes (The Fireman cover)
  22. Band on the Run
  23. Ob-La-Di, Ob-La-Da
  24. Back in the U.S.S.R.
  25. I've Got a Feeling
  26. Paperback Writer
  27. A Day in the Life / Give Peace A Chance
  28. Let It Be
  29. Live and Let Die
  30. Hey Jude
  31. Day Tripper
  32. Lady Madonna
  33. Get Back
  34. Yesterday
  35. Helter Skelter
  36. Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (Reprise)
  37. The End

Veamos: de 40 temas, 22 corresponden a su etapa beatle. El 55% de la lista. Podrían ser un par más, visto que deja afuera a joyas como I Saw Her Standing There, Can´t Buy Me Love, I´m Looking Through You (aunque a veces la toca, al igual que a Got To Get You Into My Life), She´s Leaving Home, Hello, Goodbye, Your Mother Should Know y She Came In Through The Bathroom Window. Está bien, igual es generoso: tiene 10 años de carrera beatle y 40 de solista.

Abre con Venus and Mars para decir:

Sitting in the stand of the sports arena / Waiting for the show to begin / Red lights, green lights, strawberry wine, / A good friend of mine, follows the stars, / Venus and mars are alright tonight.

Ya de entrada lo menciona al good friend Lennon. Si eso no es hacer política, compañeros y compañeras polmacarnistas, ¿qué es? Y sigue, politiquero, con Rock Show:

What's that man holding in his hand? / He looks a lot like a guy I knew way back when / What's that man movin' cross the stage? / It looks a lot like the one used by Jimmy Page

Si, adivinaron. That Man es Paul himself. Y se parece mucho a ese tipo que conocés de hace mucho. Soy el mismo de los '60s, '70s, te dice. ¡No cambies nunca, Paul! Pero McCartney, a pesar de sus esforzados intentos por no cambiar, no es el mismo tipo que tenía 20 años. No está mal, Paul es así: un demagogo lindo.

Que empiece el show entonces con Jet. Y del show, yo, que soy Bigger Than Jesus, sacaría algunas canciones: Nineteen Hundred and Eighty-Five, Let 'Em In, Here Today (otra más para Lennon. Basta, loco. Al final parece que éste es más lennonista que Lennon), Mrs Vanderbilt (una porquería de canción, de esas que Harrison decía que no le hubieran permitido sumar en un disco de los Beatles) y Ram On (a la que usa de preámbulo para pelar el ukulele y tocar Something).

Me extraña la ausencia de temas de Off The Ground, Flaming Pie y Chaos and Creation..., del que podría tocar Fine Line o las bellísimas Jenny Wren y This Never Happened Before.
Hay una canción de su disco London Town que me encanta: Cafe On The Left Bank. Nada que hacerle: para escucharla debería haber estado en los '70s en Inglaterra. Cuando en el estribillo canta "...in the BAAA-aaah-AAA-aaahhh-AAA-aaaar" me vuelvo loco y rompo todo. La toca y destruyo el Monumental.

Supongo que los momentos más altos se darán con esas canciones beatles bien para Estadios como Drive My Car y Day Tripper. El terceto Back in the U.S.S.R., I've Got a Feeling y Paperback Writer debe ser demoledor. Helter Skelter va a tirar el estadio abajo. Que River vaya a jugar en Vélez o se acostumbre a las canchas de la B.

Homenajes a Harrison, Lennon; a Ringo cuando se muera (porque Paul los va a enterrar a todos, Yoko incluída) y penúltima canción: Sgt. Pepper, porque reclama para sí ese disco, ya que todo el concepto fue invención suya. Que los Beach Boys la fumen.

Para el final: The End, la última canción en el último disco que grabaron los Beatles. Es McCartney el que le da un cierre, un closure a la historia de la banda -y a estos conciertos-, con:

And in the end, the love you take,
is equal to the love you made

Los Beatles se separaban. Era irremediable y algo que ellos sabían, pero terminaba con amor, con ese que habían hecho y recibido. Buena elección para el final. Bien, McCartney. Con esa conciencia de estar haciendo historia todo el tiempo. Pesada carga si las hay, pero parece que el tipo la disfruta.

Como un servicio a la comunidad, el setlist de Paul para escuchar de principio a fin:



Ahora sí, a subir al colectivo. Allá vamos, Paul.

domingo, 31 de octubre de 2010

El Polmacarnismo - Parte II (republicado)

Paremos un poco la pelota. Reposemos.
Este post fue publicado el miércoles 27 e inmediatamente retirado cuando me anoticié del triste suceso por todos conocido. Tiene como motivo tratar un polmacarnismo que, en este momento, no siento como hace una semana.
Viene de acá:
El Polmacarnismo - Parte I

Así como dentro del cristianismo tenemos a los ortodoxos griegos, a los luteranos y a los que creen que Dios es en realidad un monstruo volador de spaghetti con albóndigas, a los fanáticos de los Beatles podemos subdividirlos a su vez en diversas categorías. A saber: lennonistas, macarnistas y harrisonistas. Ringuistas no, porque ser fana de Ringo es como ser hincha de la Selección: todos queremos a la Albiceleste pero no por eso dejamos de ser de River, Independiente o de Altos Hornos Zapla.

Disgresión: ¿es posible escribir un post sobre los Beatles sin caer en el lugar común del chiste a Ringo? A mí se me dificulta. Cierro disgresión.

Dentro de cada uno de estos grupos podemos caracterizar también a especímenes distintos. Conozco lennonistas que detestan a McCartney -por hacer muzak- y están convencidos de que Paul no puede dormir por las noches. Son capaces, al cruzar una foto del autor de Yesterday, de preguntarle a la imagen: "how do you sleep, at nightssssssssssss?". Otros lennonistas pueden amar a McCartney más que a su propio hermano o mascota.

Nosotros, los harrisonistas, también somos un colectivo conformado por fanáticos de distinta índole. Existen algunos que se hicieron Hare Krishnas y visten de naranja y ojotas aún en un crudo día invernal. Usted puede verlos, pidiendo colaboraciones para salvar al Tíbet, quizás hasta frente a alguna sede de la Coalición Cívica. Son gente optimista e inocente. Habemos otros que podemos cantar The Lord Loves The One (That Loves The Lord) desde un ateísmo cuasi militante.

McCartney, siempre imitando a la juventú...

En cuanto al Polmacarnismo, este culto que nos convoca, yo me posiciono dentro del ala crítica. Le reconozco todo a Paul, pero no me privo de señalar sus contradicciones fundamentales en lo referente a su estructuralización como mito viviente -¡fah! Anotala a esa-. Al ser un mito, pero del signo contrario, los lennonistas críticos tienen que transpirar más la camiseta para señalar los límites de su propia construcción filosófico-musical. Además, al ser Lennon un iconoclasta, surge una paradoja entre quienes lo iconizan.

McCartney, en cambio, ofrece siempre flancos débiles a sus detractores a través de lo que podríamos llamar una posición pretendidamente inocente. A la vez afirma su posición dentro de la Historia a fuerza de reescribirla constantemente. Sin ningún pudor alguna vez especificó los porcentajes que de cada composición le correspondían a él y a Lennon. John, cabe aclararlo, renegando de los Beatles en su periodo solista, tampoco se privó de querer sumar todos los méritos a su causa. Un caso emblemático fue Eleanor Rigby.

El caso es que Paul, desde que arribó al ojo del huracán, supo ir construyendo su imagen a semejanza de su propio imaginario. Según propias palabras fue él quien introdujo a los Beatles en el movimiento avant-garde y fue responsabilidad suya la politización de la banda. ¿Su canción más política? No puedo decidir todavía entre Martha My Dear y Silly Love Songs.
La primera trae al debate los derechos de la mujer oprimida bajo el yugo de una sociedad ucrónica que sólo le asigna -a la mujer, no a Paul- el rol de querida. La segunda bucea en la problemática de la locura y el amor, los crímenes pasionales, la insondable procacidad cultural y la protección del yagüareté desclasado de Colonia Gobernador Basavilbaso, Provincia de Entre Ríos.

Fue tal la apropiación que hizo McCartney de la simbología Beatle que recién ahora puede Olivia Harrison respirar tranquila: si George hubiera muerto antes, Paul habría reclamado para sí el crédito por la música hindú, el sitar y los Traveling Wilburys.

Pueden también respirar tranquilos los fans de Paul: su spokeman Stuart Bell confirmó en marzo que este no sería el último Macca Tour.

PD: Les debo el chiste con Heather Mills. Cárguenlo a la cuenta (de Heather, claro, que bastante abultada es).

viernes, 29 de octubre de 2010

De George para Néstor



That's it, really. It's all love. Whichever way you look at it, it´s all... love. How much you can get from each other, and that's determined by how much you're giving to each other.
But it all starts within ourselves, and then it spreads to those around us, good and bad.
But basically that´s it. I think it´s the love that we can generate is equal to the love that we get back.
Amen.

Es así, realmente. El amor es todo. De cualquier manera en que lo mires, el amor es todo. Cuánto podés obtener de los demás, y eso está determinado por cuánto amor estás dando a los demás.
Pero todo empieza adentro nuestro, y de ahí se irradia a quienes están a nuestro alrededor, buenos y malos.
Pero basicamente es así. Pienso que el amor que podemos generar es igual al amor que nosotros devolvemos.
Amén.

This is Love

Precious words drift away from the meaning
And the sun melts the chill from our lives
Helping us all to remember what we came here for.

This is love / this is love / this is love / this is love.

Little things that will change you forever
May appear from way out of the blue
Making fools of ev'rybody who don't understand.

This is love / this is love / this is love / this is love.

Since our problems have been our own creation
They also can be overcome
When we use the power provided free to everyone.

This is love / this is love / this is love / this is love.
This is love / this is love / this is love / this is love.

-·-·-·-

Esto es amor.

Preciosas palabras se alejan de sus significados
Y el sol derrite el frío de nuestras vidas
Ayudándonos a recordar para qué vinimos aquí.

Esto es amor.

Pequeñas cosas que van a cambiarte para siempre
Pueden aparecer de la nada
Haciendo quedar como tontos a los que no entienden.

Esto es amor.

Como nuestros problemas son creaciones propias
Tambien pueden ser superados
Cuando usemos nuestro poder, libre para todos.

Estos es amor.

domingo, 24 de octubre de 2010

El Polmacarnismo - Parte I

La adoración de un mito conlleva pesadas cargas para todos aquellos que sucumben a las fauces del monstruo de la idolatría. Una importante es la incomprensión. Quizás puedan entenderlo quienes disfrutaban de la rúcula antes de que se transformara en el ingrediente básico de la cuisine de moda. Ahora volvieron a la lechuga o el berro, pero debatir los ingredientes de una ensalada será motivo de otro post, compañeros veganos. El de éste -y el de los que le sigan a esta saga- es discutir algo sumamente importante. Trascendente, diría. Parece joda lo que digo pero no: es trascendente. Quiero compartir con ustedes la fiebre polmacarnista que se ha apoderado de mi ser.

Si, tengo entradas para ver a Paul McCartney. No voy a aburrirlos con la travesía épica que implicó conseguirlas. Aunque este blog sea en gran medida -como todos los blogs- autorreferencial, sepan sólo que Ticketek y el Banco Francés han sido agregados a mi lista de objetivos por si algún día decido volverme loco y salir con una escopeta doble caño recortado a impartir justicia y manchar mis manos inocentes con sangre de culpables. Vieja, ¡poné las noticias que voy a salir en la tele!

And for those who came from Tucumán... free passes to the V.I.P., yeah!

Decía que una de las cargas es la incomprensión. No sé ustedes -espero que sí- pero yo tuve periodos de insanía en los que sólo escuchaba a los Beatles. Antes, más chico, me había pasado con Soda Stereo (y Luca si se murió: aguantenselá). Durante gran parte de mi adolescencia yo era el tipo que escuchaba a Los Beatles mientras mis amigos deliraban con Nirvana u Offspring. Pobres hijos de puta. Los quiero. Otra burden era ser tratado de sesentista atrasado. Ahora me dicen setentista. Hemos avanzado una década. Bien ahí. Quizás me bata el pelo cuando empiece a quedarme pelado y me digan ochentoso. Evolucionar es la tarea.

Viene Pol Macarni a la Argentina y lo voy a ir a ver. El 10 de noviembre. No pude hacerlo hace 17 años. Era algo así como un pendejo pelotudo.
Va a ser interesante también observar el público asistente. Antes de que empiece el show, claro. Después se pueden prender fuego todos, que me va a importar lo mismo que la plataforma electoral de Elisa Carrió.

Ver a un beatle en vivo y en directo. Escucharlo. Saber que ese tipo estaba ahí donde yo vi que estaba cuando hacía historia y reconfiguraba la música popular para siempre va a ser impagable. Aunque ya en parte está pagado. Se agotaron las entradas. Cómo jode la crisis, che. Estos montoneros que seguramente escuchaban a Wings y no al ex gobernador Ramón Bautista Ortega.

Las cosas que quiero analizar, o poner en letra de molde para leer y tratar de comprender a la vez, son el rol de McCartney dentro de los Beatles, su actividad política -porque todos tienen a Lennon como el politizado, pero Paul hizo política consigo mismo. Él es su propia creación política- y el set list con el que está girando en este Up and Coming Tour.

Algo de eso en el próximo posteo. Como en las series: continuará...

PD: así como los Rolling Stones se sacaron fotos con el por entonces Presidente, quiero las fotos de Cristina con Paul. Cris: ¡pedile un autógrafo para mí! ¡Ya convencí a 5 anti-Ks de que te voten!

jueves, 25 de febrero de 2010

¡Felices cumpleaños Néstor y George!

Hoy no es sólo el cumpleaños de Néstor Kirchner. On a day like today, George Harrison hubiera cumplido 67 años.

A Néstor: ¡Muchas felicidades!
A George: ¡Hare Krishna!

Les dejo un video de Spike/Nelson Wilbury, muy a tono con el mensaje de amor que pregona Kirchner y al que he adherido siempre: This Is Love, de su álbum Cloud Nine de 1987. Un discazo y un temón.


lunes, 1 de febrero de 2010

Beatles: The Rooftop Concert


Hace 41 años y dos días Los Beatles tocaban en vivo por última vez, marcando un antes y un después en la Historia no sólo del Rock sino de la Música.
John, Paul, George y Ringo se habían embarcado en un proyecto de McCartney: volver a ser una banda de rock and roll cruda como en sus comienzo en Hamburgo. La idea era ensayar y grabar un disco de rock and roll directo frente a cámaras que filmaran todo el proceso para luego hacer un documental. Ese documental iba a ser llamado Get Back pero terminó siendo Let It Be.

Ya las cosas venían medio chanfleadas (mi erudicción me deleita): los egos, Yoko, Harrison y Ringo podridos de ser "banda soporte" de Paul, en fin, que los chicos se hacían grandes y sentían que ese monstruo llamado The Beatles los devoraba por dentro.

Las sesiones de Get Back estuvieron plagadas de contratiempos y roces personales. Ya antes Ringo había abandonado la banda. George ahora se tomaba el palo y volvía. Mas adelante Lennon le dijo a McCartney que dejaba la banda y éste le pidió que no lo hiciera público todavía para después adelantarse él y dejar a Los Beatles. Lennon lo quería matar y con justa razón.

Como corolario del disco/documental estaba planeado un concierto en vivo, algo que Los Beatles no habían realizado desde su famosa gira norteamericana en el 66. Habían abandonado los "vivos" hartos del griterío de las fans que tapaban la música. En ese tiempo no existían los monitores que existen hoy y los Fab Four no podían escuchar ni medio acorde.

Bueno, las ideas fueron hacer un Concierto en un Barco, en un Anfiteatro Griego, George no quería tocar en ninguna parte y así, el 26 de enero, decidieron subir a tocar en la terraza de los estudios de Abbey Road. Porque quedaba cerca y jodía menos.

Así, el 30 de enero de 1969 y durante 42 minutos, tocaron Get Back y luego nuevamente Get Back, Don´t Let Me Down, I´ve Got a Feeling, One After 909, Dig A Pony, nuevamente I´ve Got A Feeling y Don´t Let Me Down para terminar una vez más con Get Back. Luego llegó la cana y se pudrió la cosa, loco. ¡Rompan todo!

Esta pequeñísima crónica no podría estar completa sin el comentario de Lennon al finalizar la actuación. Se acercó al micrófono y, como quien no quiere la cosa, dijo: "I´d like to say `thank you´on behalf of the group and ourselves and I hope we passed the audition!"

Los de Decca Records hicieron un negocio bárbaro rechazando a Los Beatles y contratando a The Tremeloes, ¿no? ¡Hicieron capote ésos!