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lunes, 27 de junio de 2016

Sos vos, Martino

Lo primero que debió decir Martino luego de una nueva derrota en una final es “renuncio". Lo segundo: “buenas noches". El ostracismo no sería castigo suficiente y los estados modernos han abandonado esa sana costumbre medieval del destierro, así que descartados los castigos ejemplares, solo queda masticar bronca.

Tampoco existe un organismo que pueda ordenar la excomunión de Martino o romperle en pedazos el carné de DT, cuando la AFA no existe. No se trata de una metáfora, la AFA existe en Zurich solo porque aún no nos desafiliaron, pero Angelici, Tinelli, D'onofrio y la jueza Servini con anuencia de Macri están haciendo lo posible porque ello ocurra. Volvamos al fútbol.

Martino es un caso único: no existe otro DT que haya chocado tres equipos que contaran con Messi en cancha. Quizás cuando le realizaron el transplante capilar le injertaron los pelos a demasiada profundidad, afectando su lóbulo frontal; será un misterio que deba resolver la ciencia. Preferentemente post mortem y dentro de poco. Aclaramos que es joda porque con el macrismo no podés saber: lo lee un servicio, se lo pasa a un juez y te citan por cualquier pelotudez.

Ya en Santiago de Chile la Selección sufrió a Martino, quien eligió preocuparse antes por desactivar los circuitos chilenos que por generar fútbol. ¿La “idea"? Bien, gracias, con un poquito de tos pero haciendo reposo. Ahora, en Nueva Jersey, pareció haber comprendido y el equipo fue agresivo en el pressing, arriba. Pero nuevamente se equivocó. Puso en cancha a tres mediocampistas averiados: Di María, quien dio pena, Banega, que fue una sombra, y Biglia, quien debió ser ajusticiado por algún lone wolf yanqui munido de algún arma de repetición y, en cambio, jugó casi todo el partido con una parsimonia que recordó al peor Verón de 2002. Demasiada ventaja: Argentina solo recuperó espíritu, toque y presión con el ingreso de Kranevitter. Aún asi, durante la Copa, las eliminatorias o la anterior copa América, el equipo solo mostró un patrón de juego frente a equipos débiles. Jugó como Argentina debería únicamente frente a EEUU. Lo contraponés al juego asociado de Chile, con movimientos ensayados, ocupación de espacios más aprovechamiento de los vacíos y parecieran dos deportes distintos. ¿El problema es Messi que te obliga a no jugar al fútbol y solo pararte para ver qué hace cuando se la das? No, el problema es el DT que no los mueve para convertirlos en receptores. Con Martino en el banco no hubo nunca el compromiso que les supo arrancar Sabella para funcionar en bloque y no como espasmos individuales.

Luego, los imponderables del fútbol: un pésimo arbitraje, horrible, de un pelado brasileño que quería protagonismo y seguro que estuvo a favor del impeachment a Dilma. Argentina ingresó entonces golpeada al segundo tiempo, y Chile agrandada. La expulsión de Díaz había sido justa y la de Marcos Rojo, en cambio, no. La injusticia golpea y destruye el ánimo. La selección chilena, en cambio, asimiló la situación como un empate que te potencia. ¿Dirá Martino que no supo, no pudo o no quiso levantar la moral de su equipo? No creemos: no es tuitero ni tampoco juega a intenso de la política.

¿Cuánto habrán pesado en la cabeza de los futbolistas las pasadas finales perdidas? ¿O será que la mamá no los abrazó lo suficiente de chicos, Laura Gutman? Pesaron en la de Higuaín, que volvió a fallar como en Brasil pero nunca dejó de buscar y presionar. Pesaron en la de Agüero, que resolvió la que tuvo como el Pipa pero sin poner nunca ganas, como si el espíritu de Verón lo hubiera poseído al igual que frente a Alemania. ¿Pesaron en la de Messi al patear el penal o fue el cansancio? Lo cierto es que durante el partido, quienes no sintieron ese peso fueron los de mejor rendimiento: el propio Lionel, Romero, Otamendi, Kranevitter, Mascherano, Funes Mori y Mercado, que fueron, en ese orden, los mejores de la Selección en cancha.

Ahora renunció Messi, y ni el DT o quienes pelean por AFA se hacen cargo del mensaje. Rompieron al mejor del mundo. Hay que poner una bomba atómica y empezar todo de nuevo, si es que AFA no desaparece y la Selección termina jugando como los Globetrotters, para divertimento de los ganadores del modelo de la globalización. Deberemos sufrir a los que gritan “poné a los pibes que tienen hambre", a los que dicen “es sólo un juego, no pasa nada" y a Aranguren diciendo que al equipo le faltó energía y entonces hay que subir nuevamente las tarifas. A todos ellos, que los mee un elefante con diabetes insípida.

Nos vemos en Rusia2018, si llegamos.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Tostão, otro contra de Martino

Se impusieron algunas —pocas— lecturas luego del partido empatado por la Selección frente a Brasil. Me parece demasiado optimista decir que la Selección jugó bien el PT cuando fueron algunos minutos de manejo de balón y, fundamentalmente, con los defensores pasándosela en media cancha. Algunas cosas se vieron por izquierda, combinaciones entre Banega y Rojo, algo aportó Funes Mori (quien cumplió el rol de Mascherano y Demichelis en algunos pasajes, siendo el jugador que da el primer pase). Teniendo tres números 5 en cancha, por todo mediocampo, me parece que es un dato para preocupar aunque sea muy bienvenido, por necesario, lo de Ramiro.

Sigue leyendo mal los partidos, sigue cambiando mal y tarde Martino. El mediocampo que lo explique él, aunque me dicen que iba a jugar Pastore por Banega (una buena; pero se lesionó, una mala). Ahora, ¿cómo se explica que el primer cambio después del empate sea uno de hombre y no de esquema por algo más ofensivo o que te permita atacar distinto? Argentina debía fabricar la superioridad numérica antes de llegar al área brasileña y no, en cambio, permitir que una defensa llena de dudas y errores groseros se reagrupara en su área para defender mejor. ¿Cómo se explica, además, estar en tu cancha, a 10 minutos del final, empatando con un Brasil horrible que llegaba únicamente cuando Neymar podía tocar o con cambios de frente (valga la aclaración: los hicieron desde el primer tiempo, es todo lo que intentaron, casi, ¿y no lo vimos para corregir?), cómo se explica entonces que saque a Higuaín y ponga a un petiso más como Dybala? Entró, tiró dos centros en el área y, claro, no había nadie para empujarla. Planificación no estratégica. El único atenuante del domingo fue retrasar a Di María para permitirle explotar sus cualidades, y no seguir desperdiciándolo como extremo, tal su metejón durante el último año calendario.

No se qué pensará Martino, que con lo que hay alcanza para clasificarse y que en el Mundial tendrá tiempo de armar un equipo, qué se yo. Pero los equipos campeones, España, Alemania, vienen armados desde antes y con variantes para ejecutar por si acaso. Mismo caso Holanda. Un Mundial se gana antes con un proceso previo y un esquema sólido y no colocando al espectáculo futbolístico adelante del carro.

En fin, Martino será un excelente padre de familia, un tipo ejemplar, pero se tiene que ir. Basta de poner "la idea" por encima de esquema, táctica, funcionamiento o de los mismos jugadores. Para verso ya tenemos bastante con esta campaña electoral. Por si fuera poco, está quemando jugadores llamados a ser recambio como Paulo Dybala. Cerremos con el peronista de von Clausewitz, Tostão:

«No primeiro tempo do clássico, o Brasil não jogou nada. A Argentina foi superior, fez um gol e poderia ter feito outro. No segundo, com a saída de Ricardo Oliveira, que tocou duas vezes na bola, o Brasil melhorou, mas só teve uma chance, a do gol. Tata Martino, com suas substituições, acabou com as esperanças de vitória da Argentina, ao colocar reservas dos reservas, ainda sem condições de jogar pela seleção...

...Críticos, de todas as áreas, costumam opinar mais pelo que gostariam de ver, pelo que imaginam e pelo ideal do que pelo que viram, pelo que se poderia fazer de diferente naquele momento e pela realidade...»

Y Martino parece más preocupado por ser un comentarista de la Selección que por efectivamente transformarla. Ya lo decía Perón, cuando se refería a la belleza de las ideas que no bajaban a plasmarse en la realidad. Martino es, así, un adelantado del macrismo (!). Y debe agradecer, en la intimidad de su atormentado corazón, por la campaña electoral en curso que impide ver la necesidad impostergable de ajusticiarlo públicamente en alguna plaza del país. Propongo una que está a cuatro cuadras de mi casa porque no quiero verlo por TV.

jueves, 6 de agosto de 2015

River campeón de América 2015


Si a fines del año pasado, con la copa Sudamericana levantada sobre la cabeza de Barovero alguien me decía que podíamos ganar la Libertadores, este cronista respondía “sí, pero hay que traer refuerzos”. En enero, febrero, esos refuerzos que implicaran simbólicamente hambre por ganar la Copa no llegaron, tan solo el Pity Martínez, que impresionó como revulsivo para ir apagándose luego. Boca, en cambio, gastaba millones en reforzar un plantel ya largo, que podía fácilmente afrontar dos o tres frentes de competencia. El sobrino de Daniel Osvaldo sonría y era feliz.

Pero River fue campéon de la Libertadores, como antes de la Recopa y la Sudamericana. Como bien apuntaba el ex bronceado Closs, los Millonarios son los titulares de las últimas tres principales competencias continentales. Gloria y loor al equipo, honra sin par a su hacedor, el Muñeco Marcelo Daniel Gallardo, recontra ídolo de un River que no cuenta con tantos en cancha como en pasadas consagraciones. Lo que no hace más que agigantar el logro.

River, el campeón que más rápidamente se recuperó de un descenso, el que puso hombría cuando faltaba fútbol y el que intentaba jugar cuando las circunstancias lo permitían. Si tuviera que elaborar un podio, pondría a la estructura sobre los jugadores. ¿Pero no es muy bielsista, eso? Sí, pero Gallardo supo encontrar los esquemas y modos que mejor les permitieran rendir a los jugadores con los que contaba, de acuerdo a los momentos por los que pasaban, y eso no es bielsista. El Muñeco, así, obra como síntesis de buena parte de las tradiciones añejas y recientes del fútbol argentino. Los partidos eliminatorios, River fue más un conjunto sabellista que menottista, muy passarelliano en el pressing y con una característica fundamental para intentar cualquier hazaña campeonante: unos huevos así de enormes.

La fase de grupos encontró al equipo sufriendo por la clasificación. San José de Oruro, Juan Aurich y su cancha de césped sintético en Perú. Sobramos los partidos y clasificamos de milagro, con una ayuda inestimable del equipo subcampeón (que por eso mismo debe querer matarse ahora. ¡Te querés matar, Boc… digo, Tigres!). Un amigo me decía ayer, antes del partido: con el quinto gol de los mexicanos en Perú, supe que seríamos campeones. En las instancias eliminatorias, en cambio, River no fue inferior a ninguno de sus rivales: arrinconó a Boca jugando muy a lo Boca, mientras el equipo de Arruabarrena protestaba que le jugaran duro… ¡en un partido de Copa! Gago como síntesis. Luego derrota en el Monumental y triunfazo en Brasil frente a Cruzeiro, equipo copero si los hay, y el parate por la Copa América que nos desarmó. Se marchaban Teo Gutiérrez y Rojas, dos jugadores fundamentales para el equipo. Llegaban Alario desde el Bayern Mu… Ah, no, desde Colón de Santa Fe y ex River repatriados pero en el ocaso de sus carreras. Para que se entienda: la final la afrontamos con Cavenaghi como titular, que es como ganar la Copa con Palermo en muletas. Si sumamos a un improvisado Mayada como lateral y a Bertolo, un buen jugador de equipo pero de ningún modo una solución, uno de esos que pueden resolver partidos (Viudez se parece más a uno de esos), el 3 a 0 final frente a Tigres podía parecer utópico. Pero como decimos con amigos: In Doll We Trust.

Debemos reconocer que, nombre por nombre, Tigres tiene más equipo que River. Pero nosotros somos más equipo y no solo el resultado lo demuestra. La finalísima en el Monumental resultó un partido jugado con más nervios que la ida en Monterrey. Aquel fue más una partida de ajedrez, de movimientos calculados en los que ninguno quería quedar mal parado. Anoche, en cancha de River, Tigres dispuso de ocasiones para marcar producto de errores atribuibles al nerviosismo. A ello mismo debe responsabilizarse por las malas resoluciones de Gignac, Sobis y Damm. Alario, en cambio, un chico de 22 años que ayer parecía no comprender la magnitud de lo conseguido, facturó en la única que tuvo, luego de una gran maniobra individual de Vangioni. Justo él, el peor del equipo en el partido de vuelta. Pero releo y es demasiado racional lo que escribo, cuando grité el gol de cabeza, casi en palomita de nuestro novel delantero como grité los de Pisculichi y Sánchez frente a Boca, como el de Higuaín a Bélgica, como el de Mercado frente a Atlético Nacional o Guaraní. Como el del Ramirazo en la Bombonera.

Rucuerdo los festejos por la Sudamericana, más efusivos durante el partido final que luego. Este triunfo que nos entrega la Libertadores, en cambio, lo sentí más celebrado luego, con el pitazo del final. Quizás sirva como metáfora del devenir de River desde el descenso, desde el ascenso, el resurgir desde algún círculo infernal y el retorno al siempre esquivo plano internacional. Este triunfo también es obra de Almeyda y de Ramón Díaz, de Germán Pezzella y de todos aquellos que estuvieron y ya no están. Para un análisis más futbolístico quedará el resaltar la base fundamental del equipo, ese rombo conformado por Barovero, Maidana, Funes Mori y Kranevitter, la columna vertebral del equipo, la que posibilitó que Mora, que Teo, que Viudez, Alario y Sánchez pudieran vestirse de héroes circunstanciales. Para un análisis histórico quedará el crecimiento de Gallardo como DT. Para celebrar nos queda todo este tiempo por delante; pero como dijo ayer el conductor del equipo: ¡vamos por más!

sábado, 4 de julio de 2015

#AndateMartino

Están los pelotudos que critican a Messi, los imbéciles que dirán que con Tévez éramos campeones. Son hijos de primos o tienen un crayón inserto en el lóbulo frontal. Lo cierto es que los penales son una lotería, pero los chilenos estaban mejor preparados para patearlos...

Pero el partido se perdió antes. Se lo ganó Sampaoli a Martino. Chile estuvo a la altura de las circunstancias y de lo que la Historia le exigía. Argentina no. Chile impuso su juego y la Selección no. Fuera de Bravo en los penales y dos atajadas, no hubo figura en la cancha. Tampoco nadie desentonó. Lo ganó Sampaoli, lo perdió Martino.

Estamos a tiempo de no desperdiciar el último mundial de Messi. Volvé, Sabella. Perdonalos por no hacer fila para chuparte la pija a la vuelta de Brasil.

PD a los que me puteaban por criticar a Martino acá: vayan formando la fila.

sábado, 27 de junio de 2015

Argentina vs. Colombia, o Martino contra las viudas de Sabella

En apenas tres partidos (el de Jamaica cuenta como entrenamiento con público visitante) Martino pudo confirmar que es la continuación de Batista por otros medios. Esa parece ser su intención al menos, cuando luego del empate desempatado en penales afirmó que el equipo debía seguir así: ah, el dulce néctar del poeta, del artista, el goce del sufrimiento y la exaltación del honor en la derrota heroica. No perdimos, pero esnifamos el nauseabundo hedor de la ignominia en la eliminación tempranera. Siguiendo a von Clausewitz —o a otro filólogo de la política y la guerra como Carlos Salvador Bilardo—, podemos afirmar que el Tata está haciendo todo mal, pero a propósito, con el claro horizonte de llevar a la praxis todos los yerros tácticos y estratégicos que puedan cometerse para arribar a Rusia 2018 con la mochila vacía de errores. Crack de la planificación. Pero vamos por partes:

1. El árbitro: Orozco calculó mal y se equivocó de partido. Si uno desea inscribir su nombre en la Línea Histórica Colón - Hernán Cortés - Codesal - Rizzoli, debe esperar con paciencia a una final de campeonato. Bombear así en Cuartos solo deja al descubierto el cagazo de los hermanos chilenos, compatriotas de la vereda con vista al mar, que piensan ganar su primera Copa América apelando a las artes del fingering esfinteriano y el amañamiento arbitral.

2. Colombia: Pekerman hizo lo imposible por obtener una nueva oportunidad de dirigir a la Selección pero, como el árbitro, también se equivocó. Entregó el partido proponiendo marcación personal, algo indigno de su capacidad y confirmó que sigue siendo el mismo: no puso a Messi frente a Alemania y sacó a Teo a los 20' del PT. Ramón Díaz, en cambio, pretendió ganarle a la Selección, sumando así algunos puntos en su vano intento por convertirse algún día en el DT del combinado nacional. Junto a Emiliano. Tiene razón Chilavert.

3. Argentina: difícil tarea la que encara el Tata Martino, que debe lidiar con la superabundancia arriba al tiempo que debe aplacar(nos) a las viudas de Sabella. Viene mal: equivocando planteos tácticos, conformando demagógicamente al plantel, sin una idea de juego (el famoso a qué jugamos), leyendo mal los partidos y metiendo la pata horrible con los cambios.
Si con Sabella, Argentina tenía un sólido esquema defensivo con los mismos nombres, con Martino dejó dudas varias frente al único equipo que lo presionó, aun sin luces, Paraguay. Tenía la de Pachorra una salida limpia con Demichelis, que alternaba el primer pase con Mascherano. Otamendi será parecido a Zangief (Street Fighter II), pero no está capacitado para suplir a Micho en esa función.

El 4-3-3, con Di María de puntero izquierdo es un error conceptual grave: los equipos anchos, con extremos, necesitan por definición (y para terminar las jugadas), de un 9 hecho y derecho, no un mediapunta goleador como Agüero. El único capacitado para jugar entre los centrales, abrir espacios y aportar peso en el área, en esta generación, es el Pipa Higuaín. El de Tévez, entonces, fue otro de los cambios equivocados de Martino, como la locura de incluir al mismo tiempo al Pipa y a Carlitos frente a Paraguay, cuando el partido pedía mediocampistas y pausa. Así e' veri dificul, eh..Por si no bastara, la posición de Angelito en el terreno oblitera sus mejores virtudes: al Di María crack lo vimos arrancando desde atrás, con terreno y recorrido para explotar su gambeta en velocidad y pase en profundidad.

Podríamos continuar enumerando semejanzas entre esta Selección y la de Batista (los tres números 5, Masche, Biglia y Banega que terminaron frente a la poderosa Colombia que se nos venía encima (!) mientras Lamela e Higuaín, o aun Roberto Pereyra, reposaban el sueño de los héroes en el banco) pero, como atenuante, Martino comprendió que Messi debe jugar más arriba y alguien (Pastore en este caso) debe hacer la transición en mediocampo. Está consumiendo crédito, Martino. No, en los medios no, el crédito que otorga este blog antes de dedicar esfuerzos en la remoción de un DT, como sufrieran en carne propia Basile y Batista. Ganar el torneo es todavía una posibilidad cierta, a pesar de los errores tácticos y conceptuales, porque ningún equipo ha demostrado argumentos mejores, pero deberá mejorar y mucho el trabajo del técnico para convencer a las viudas de Sabella.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La Gallina Mecánica: River campéon de la Sudamericana

La corrida y suspenso de Antonio Alzamendi, en el cabezazo de esa pelota que le había puesto Alonso y rebotado luego en el arquero; el control, mediavuelta y zurdazo del Búfalo Funes en aquel otro gol inolvidable; el salto perfecto y el cabezazo franco, impecable de Hernán Crespo; el doble enganche hacia adentro y el latigazo casi desde el piso de Marcelo Salas; la final de esta Copa Sudamericana merecía quizás un gol hermoso como el de Pisculichi en Colombia o que entrara alguna de las muchas, demasiadas que tuvo Teo Gutiérrez. En cambio, quedarán en la memoria los frentazos plenos de Gabriel Mercado, Germán Pezzella y también, ¿por qué no?, la explosión de bronca, incontenible, justificada del muy buen arquero de Atlético Nacional, Armani, ante lo inapelable del 2 a 0.

Dicen los que saben que conviene siempre empezar cualquier texto con una frase impactante, ganchera o que posea una belleza suficiente para acariciar el alma. Este ya está avanzado pero va de todos modos: ¡Viva el fútbol, Pisculichi! Y que viva el fútbol, River, campeón de una copa internacional luego de tantos y sufridos años que es el primer título de este tipo para los miles de hinchas sub-20 que riegan el suelo de la Patria, países vecinos y galaxias aledañas.

El fútbol tiene algunas máximas, pocas: la de la manta corta, los goles que se fallan en el arco contrario, dos cabezazos en el área, pero una de las más verificadas sea quizás esa de los delanteros que ganan partidos y las defensas campeonatos. En esta Sudamericana podríamos invertirla para decir que los atacantes nos depositaron en la instancia última y fueron defensores, en cambio, los que nos entregaron el campeonato en la finalísima. Claro, se trataría de una exageración o de una licencia literaria: tanto Mercado como Pezzella o aún Funes Mori actúan como atacantes en las pelotas paradas, y no podrían ser tan efectivos sin el aporte de una pegada exquisita como la de un jugador netamente ofensivo, Leonardo Pisculichi.

Y si de hacer nombres se tratara, que recién en este cuarto párrafo arribáramos al de Marcelo Daniel Gallardo sería una injusticia. Hacer Justicia, Su Señoría, sería decir que este es el equipo del Muñeco, el de Gallardiola®, la Gallina Mecánica, el Bayern Muñe. Un amigo, @CineBraille, supo distinguir ya tres etapas en este River del segundo semestre: la primera, de Oro, abarca desde el segundo encuentro por el campeonato local hasta que trocamos los triunfos arrolladores por aquellos conseguidos en base a convicción ganadora, fase de Plata esa que terminó a su vez con la derrota frente a Estudiantes de la ídem. La de Bronce sembró dudas pero River supo emerger, fortalecido, en la serie de semifinales frente a Boca que significó el pasaje a la final y el final, también, de ese fantasma que acechaba en dichos enfrentamientos por torneos internacionales. Con la coronación en la Sudamericana parece fácil decir que disfrutamos más de aquellos primeros siete u ocho partidos que del campeonato conseguido en el semestre pasado, pero tampoco era tan difícil antes. Un sobrino de catorce, fanático, reconocía sorprendido que jamás había visto jugar así a su River, y eso sólo bastaba para llenar el alma de este bilardianomundialista interpretado fielmente por Sabella durante Brasil2014. Ese primer River de Gallardo sumaba conceptos de diversas vertientes: bielsista, sostenían algunos por la dinámica y las transiciones rápidas; passarelliano decían otros, considerando el pressing en tres cuartos de campo rival; guardiolista aportaban más allá, amparados en la empiria de un equipo corto que adelantaba la defensa hasta mediocampo y tenía prohibido jugar a más de dos toques. La mano del técnico fue fundamental para potenciar a un equipo que se iniciaba disminuido luego de campeonar; basta recodar que cada vez que River lo necesitó, Gallardo supo interpretar momentos y necesidades. Aún con un plantel corto, exigido por demás, encontró variantes, cambios tácticos, estratégicos y siempre ese signo de todo equipo que pretende grandeza y gloria: la respuesta comprometida de sus dirigidos.

Con Ramón Díaz, River fue un digno campeón que nunca apeló al lirismo pero defendía razonablemente bien. Pero una vez ganador, el riojano decidió alejarse comprendiendo que lo que vendría no podría ser mejor: la dirigencia no aportaría contrataciones rutilantes, Ledesma no podría empujar más el final de su carrera, Carbonero y Lanzini –los desequilibrantes– emigrarían sin remedio, quizás también Teo Gutiérrez y ni siquiera podría contar con su estandarte, Fernando Cavenaghi. El panorama parecía desolador y llegó Gallardo. Entonces River, con la sola incorporación de Pisculichi y el retorno de un resistido Carlos Sánchez, desplegó un salto de calidad de naturaleza casi incomprensible. Atónitos asistimos a un cambio de mentalidad, de juego y compromiso por una idea futbolística sólo comparable a la experimentada en la renovación que barrió al River de los ’80 con el arribo de Passarella y sus veleidades europeas. Luego Gallego y Díaz pudieron disfrutar mejor el fruto del semillero hasta que la desgracia dictaminó que debíamos estrellarnos con Aguilar, el Locarno, Aruba y el fantasma –aparecido– de la B.

Pero permítanse por un momento, éste, deshistorizar esta conquista para apreciar que aún así brilla bajo la luz de un fixture que asemejó este campeonato a una Libertadores. Cierto, se trató de la Copa Sudamericana, pero Libertad (Par), Estudiantes (LP), Boca y Atlético Nacional o San Pablo parecen un dream team soñado para el torneo continental que da inicio a cada temporada. Y River supo imponerse ante cada choque con la autoridad necesaria para hacer innecesaria cualquier controversia. La serie de la gran final sirve para graficarlo: luego de un primer tiempo en el que el equipo colombiano parecía un par de categorías superior, River se repuso, adelantó y acortó sus líneas, practicó juego asociado e hizo del empate un resultado justo y merecido. Las repeticiones del partido de vuelta en el Monumental hacen del 2 a 0, en cambio, un resultado mezquino y hasta azaroso. Nacional jamás pareció capaz de reacción y los jugadores, el DT y todos, en el estadio y afuera, celebrando el campeonato antes del pitazo final lo atestiguan. Fue una fiesta y, contrario a lo que sostiene el popularizado cartel, la Navidad llegó en un despliegue de alegría, de rojo y blanco inundando las calles y en el estruendo de los fuegos artificiales. Resta un domingo con posibilidades en el plano local, claro, pero si Racing decidiera ser campeón como parece, la Banda de Gallardiola, el Bayer Muñe, la Gallina Mecánica celebrará este semestre en forma absolutamente merecida. Y todos nosotros con ellos. ¡Salud entonces por la alegría de una final y nueva copa internacional! ¡Salud por la apuesta del Muñeco! ¡Salud por los aportes fundamentales de Barovero y Mora! ¡Salud por el regreso de jugadores de River a la Selección! ¡Salud por todo eso y más… y que viva el fútbol, Pisculichi!

lunes, 14 de julio de 2014

Perdimos la final pero recuperamos el respeto para la Selección

Como esos noviazgos apasionados, que duran lo que un suspiro y aun así te marcan; y duelen después, pero con un dolor dulce, cálido (¿es más fácil superar esos amores que no dejan un vacío en el pecho?), así fue este equipo. Para muchos, durante este mes que pasó, esta Selección se transformó en la primera novia. Me incluyo: era chico en 1990. Recuerdo entonces el llanto de mi hermano. Yo lo miraba sin comprender. Nunca había gustado del fútbol como yo, tenía que rogarle que abandonara los autitos y camiones para armar un partido. Pero es que la Selección –lo comprendí luego– involucra sentimientos que van más allá del gusto por el fútbol. Y por eso duele ahí, claro, en el pecho, en el corazón. Pero mientras escribo siento tristeza y no bronca. Y será trillado (¿qué despedida amorosa no lo es?), pero perder así, poder mantener la frente alta con el pitazo final, ser reconocidos por la hidalguía, por haber conformado un equipo solidario, sacrificado, aplicado, con hambre de gloria antes que un mero rejunto de individualidades, es motivo de orgullo. ¿Qué decís? ¿Las de Higuaín, Messi y Palacio? Seguro, hubieran cambiado el partido. ¿El penal de Neuer al Pipa? No lo quisieron cobrar, y no van a darlo de oficio tampoco.

HOLA, FIFA. DAME UN PENAL DE OFICIO
Se dio la lógica: el campéon es Alemania. ¿Es Justicia? No necesariamente. Argentina –lo sabemos–, pudo ganar. ¿Hubiera sido acaso injusto? No. Hablemos entonces de fútbol, como una manera de exorcizar los demonios que esta noche no me dejarán dormir. Antes un pedido: si lo estás puteando a Messi, si pensás que Sabella se equivocó al plantear el partido, si creés que ser subcampeón es un fracaso o vergüenza, no sigas leyendo. Este post no es para vos. Descargate, es comprensible. Volvé después, si querés.

Argentina jugó una gran final de Copa del Mundo. Pará, empecemos de nuevo: Argentina jugó una final de Copa del Mundo. ¿Se entiende? Y el planteo de Sabella, el funcionamiento del que dotó al equipo fue el adecuado considerando el plantel, circunstancias y contrincante/s. Como contra Holanda –y el partido por el 3er. puesto lo confirmó–, la Selección supo plantear el partido que más le convenía. Antes del Mundial sosteníamos que Argentina contaba con jugadores para resolver de contra, pero el problema residía en que no contaba con un mecanismo defensivo que diera soporte a esa estrategia. Durante el Mundial, a partir de la ronda eliminatoria, lo consiguió. Pero quiso el destino que los 4 fantásticos, ese diamante letal que metía miedo a las defensas rivales, no llegara a la cita mundialista en óptimas condiciones. Agüero fue un fantasma de quien es, Di María se lesionó, Higuaín llegó mal y fue poniéndose en forma sin terminar de amigarse con la red. De Messi recibimos pinceladas que, con los otros tres en buen estado, quizás hubieran bastado, pero no, y sus mejores aportes cayeron en los pies de Palacio o Maxi Rodríguez. Aun así no creo injusto el Balón de Oro: este sería para alguno de los seis aspirantes que disputaron la final, y no podemos decir que el torneo de Müller o Kroos fuera superior al de Lionel. Premio consuelo entonces, con sabor a nada. Pero debería reconfortarnos saber que estuvimos a la altura de las circunstancias.

Algunos análisis puntuales:

1. Argentina llevó a los mejores jugadores de esta generación. Y los que más se adaptaban a la idea que Sabella pretendía poner en práctica. De todos modos, la diferencia de categoría entre titulares y suplentes fue evidente.

2. Aquí saludamos siempre la decisión del DT de privilegiar el grupo por sobre las individualidades. El compromiso de los jugadores evidencia que supieron reconocerlo.

3. Durante la fase inicial, este pareció el Mundial de los blitzkieg. Pero a la final llegaron los equipos mejor armados y triunfó el que contaba con mejor mediocampo. Aun así, hasta el gol de Goetze, las mejores chances habían sido de nuestra Selección.

4. Messi. Jugó un buen Mundial. No uno consagratorio. ¿Eso lo desmerece? Si la respuesta es sí, no deberías haber leído este post. Lionel jugó con poca compañía arriba porque Argentina no tiene jugadores para jugar de otro modo. También porque fue el jugador más y mejor marcado del torneo. Y algo para reconocer: jugó mucho para el equipo aunque el equipo no jugara mucho para él.

5. Mascherano. Aquí lo sostuvimos antes que nadie: el mejor jugador argentino en el Mundial (no el más determinante).

6. Qué columna vertebral. No la de Neymar, sino Romero, Demichelis, Garay y Mascherano. Grandísimo lo de Rojo. Correctísimo en los últimos dos partidos lo de Zabaleta. Bien Biglia y actuaciones conmovedoras las de Enzo Pérez y Lavezzi. Los actores de reparto posibilitaron el arribo a la final. Mérito de los jugadores y de Alejandro Sabella.

7. Perdimos la final pero recuperamos el respeto para la Selección.

8. Esta actuación estelar de Alemania se prefigura desde hace tiempo, y más aún con las actuaciones del Bayern y el Dortmund en la Champions 2013.

9. Neuer y el que le pega flor de murra a Biglia en el primer tiempo debieron ser expulsados. El fantasma de Codesal.

10. Fue –casi casi– el mejor Mundial de los últimos 25 años. ¿Cómo puta hacemos para dormirnos ahora? ¿Y cómo hacemos para seguir sin el Mundial? El miércoles juguemos un amistoso con Brasil y que empiece el torneo de AFA el próximo domingo por decreto.

jueves, 10 de julio de 2014

La línea Zubeldía-Bilardo-Sabella* nos depositó en la final


El día después de un triunfo como el de ayer frente a Holanda puede encontrar a la euforia convertida en alegre calma: al quemarse energía por la inyección adrenalínica el cansancio es regla luego. Entonces aquí creemos que el kirchnerismo durmió al no decretar feriado mundialista hasta el domingo. No importa: ganamos el domingo y Boudou 2015, Ricardo Jaime gobernador de Córdoba y D’Elía Secretario General de la ONU.

Sí, “Brasil decime qué se siente…”, “brasilero brasilero, qué amargado se te ve…” y “Máxima, la tenés adentro…”, pero lo importante es que Argentina está en la final y a 90 o 120’ minutos de la gloria y de la Historia. De todos modos, ya son héreos. Digo, para el video que seguro está en edición. Romero y Mascherano a la cabeza. Sabella también, y ya recibió “perdones” desde las redes sociales, desde banderas en las canchas y hasta los propios periodistas deportivos le transmiten estas sensaciones. Acertó bancando a Romero (acá sosteníamos que debía ser el arquero “a pesar…”), a Rojo, la revelación del equipo, al Pipa Higuaín, cuando todos pedían banco para él (y acá exponíamos argumentos en contra), y dándole minutos y la titularidad a Enzo Pérez, de grandísimo partido ayer, justo una en semifinal (¿es el Negro Enrique de este equipo?). Ah, la confianza, ese regalo que se paga con compromiso.

Recientemente citábamos a Michel Platini y su frase “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Sabella y Van Gaal la probaron cierta. Desde el punto de vista táctico, impecable el planteo de Sabella. Holanda –aunque parezca increíble si estuviste prestando oídos a los rebuznos periodísticos– también jugó su mejor partido en la Copa. Los aspectos anímicos engloban desde el sacrificio de Higuaín, Lavezzi y Enzo Pérez hasta los esfuerzos monumentales, hercúleos de Mascherano, Biglia y toda la defensa. Rojo y Zabaleta contenidos, Garay impasable por arriba y nuevamente saludamos la inclusión de Demichelis, que cambió para bien el engranaje inicial del mecanismo argentino: no sólo aporta desde lo defensivo, sino que por manejo y visión (queda claro que se desempeñó como mediocampista central) se alterna con Mascherano para conducir la salida, ese primer pase que es tan importante si un equipo quiere ser ordenado.

Con seguridad el triunfo, el cansancio, la conciencia de un triunfo epopéyico habilitan el abandono del cassette porque Sabella, Mascherano y Romero mostraron puños triunfalistas cargados de verdades en sus contactos con la prensa: “inteligencia”, “suerte” en los penales, y algo que resultó fundamental para anular la mejor virtud de Holanda que es el contraataque letal a campo traviesa: la sabia ocupación de los espacios en el campo de juego. En ese ítem se encontró el principal déficit de Brasil durante todo el campeonato, y lo que le permitió a Alemania –sumado a la virtud de sus jugadores– conseguir una goleada histórica en el estadio Mineirao. Contrario a lo que cierta prensa especializada considera, aquí creemos que Argentina – Alemania puede ser más parecido a la semifinal de ayer que a la del martes. Los germanos no comen vidrio y saben que Messi, Higuaín y compañía no son Fred y Hulk. Vaya si no.

El domingo pasado mencionábamos que la aplicación táctica de la Selección frente a Bélgica hacía a las esperanzas de alcanzar los objetivos trazados. Este partido frente a Holanda las confirma, y estamos seguros de que Alemania, entre los otros dos semifinalistas, prefería enfrentar a Holanda. ¿Parten los germanos como favoritos? Seguramente tendrán el apoyo del público local. Gracias, hermanos brasileños: eso sólo agranda a nuestro equipo. Si la principal duda de éste antes del inicio de la Copa era el aspecto defensivo, ésta fue despejada gratamente; si se extrañaba la mística que contagiaba Maradona desde adentro o afuera del campo, estas victorias, el sacrificio del alma del equipo, de ese jugador que nos emocionó hasta las lágrimas cuando cortó ese avance último de Robben, de Mascherano hablamos, claro, está también presente luego de esta semifinal definida en la agonía de los penales. Y tenemos a Messi. Sólo falta un punch en el aspecto ofensivo, y para conseguirlo tenemos un partido por delante. Con todo esto, existen elementos para creer que es posible ver a Lionel levantar la Copa y traerla de una buena vez y para siempre a la Argentina.

A un solo paso de la gloria, muchachos. Vamo’ que se puede.

* Debemos el título a Nando Bonatto. Y de paso recordamos que hace 4 años y 3 meses pedíamos esto que nos entrega hoy el montonero Sabella: una Selección peronista que honre las verdades 2, 3, 6, 7, 8 y 9.

domingo, 6 de julio de 2014

Cruzamos el Rubicón (Sabella, re-loco, se compara con Julio César)


1. El fútbol es la… suplantación de la guerra por otros medios.


Hay formas de la felicidad que involucran lo individual, lo familiar, o aún celebraciones como el carnaval (que se vive con mayor intensidad en el NOA o en el NEA) que difícilmente puedan servir como paralelo para la que genera una victoria como la de Argentina hoy. Suelen en cambio trazarse comparaciones entre las competiciones deportivas y la guerra. Ciertamente ante cada Olimpiada se recuerda que los conflictos bélicos eran puestos en pausa. Y quizás el sentimiento que genera este triunfo de la Selección, cómo involucra a lo colectivo, pueda ser comprendido en esos términos, como la emergencia triunfal de alguna batalla. Allí está la famosa foto del beso, y los yanquis que nos emocionaron hasta las lágrimas en cuanta película pusieran a francesitos engominados a agradecerles por el regalo de la recuperada liberté luego del Día D. Entonces la definición de Sabella: “cruzamos el Rubicón”, es exquisitamente adecuada. En términos poéticos y desde una mirada histórica, claro. Como Julio César, el DT argentino entiende que éste era el hito que la historia de la Selección demandaba, y ahora alea jacta est. Lo que viene sólo puede ser ganancia.

2. La pasión de Bergoglio.

Le relatan a este cronista una escena de los festejos en Salta capital. Unos jóvenes y mochileros alemanes se acercan a un grupo de folcóricos salteños por fuego. Sobre la ropa visten camisetas de Argentina y portan una vuvuzela a la que uno de los germanos sopla cuando considera que debe sumarse a la algarabía. La sorpresa del grupo local no es mayor que la de los alemanes, quienes relatan que en las tierras de Hitler y Goebbels no festejan así, que un festejo de esas características se reserva para el triunfo al final de la competición. La vergüenza los desanima, dice, a pintarrajearse la cara o celebrar cuando aún no triunfaron. “Ah…” –acota uno de los salteños, comprendiendo– “es que esto es pasión”, les explica. ¿Se puede explicar? Seguramente sería imposible sin observar el fenómeno. Empirismo para Todos.

3. Pipa corazón, aquí tenés los pibes para la festejación.

Insistía Alejandro Apo en los comentarios de Holanda – Costa Rica, en referencia al tiempo suplementario que nos entregará a los holandeses de Van Gaal más cansados, con el “alargamiento”. Si tuviera que apostar diría que revisó su email justo antes de la transmisión y la palabra se imprimió en su retina. Esperaba entonces alguna mención al Viagra que, por suerte, no llegó. Pero nada de esto tiene que ver con la figura del partido frente a Bulg… ¡Bélgica!, Gonzalo Higuaín. Consciente de las críticas, de su propia deuda de gol, el 9 argentino se señaló en su carrera alocada pero no con la actitud arrogante de un Cristiano Ronaldo: “Sí, lo hice yo”, le decía al mundo el Pipa, pero antes y después del tanto del triunfo jugó su mejor partido en este Mundial. Había tenido un gran primer tiempo contra Nigeria, que prolongó ahora durante los 80’ que permaneció en el terreno de juego. Aportando justo lo que aquí señalábamos como las virtudes que sólo él puede entregar en este plantel, pero sumando despliegue y aún retroceso, conducción y descarga ante la salida obligada de Ángel Di María. Es justo el hincha cuando critica a un goleador por la falta de gol. Es injusto el análisis cuando critica a un jugador como Higuaín sin reconocer su aporte al equipo en lo que va de la competición. Bienvenido al amor populista entonces, Pipa.

4. Argentina 1 – Bélgica 0

El gol tempranero simplificó el plan argentino, colocando la presión por el resultado sobre los hombros de la Selección belga. Supo Argentina defenderse ordenadamente, haciendo de la aplicación táctica (nunca una de sus constantes históricas) un valor a ser rescatado. Lavezzi por izquierda y Di María por derecha, Messi por el centro e Higuaín como primer defensor entregaron una imagen del equipo que, si bien no sirve al lucimiento, hace a las esperanzas de cumplir el objetivo de pasar a la final primero y levantar la Copa después. No le tocó a Mascherano recrear el partido inmenso que jugó frente a Suiza, más ayudado por Biglia en esta ocasión que por Gago entonces. El volante que revistó filas en el Anderletch belga funcionó al modo del Lobo Ledesma en River y descomprimió la labor del subcapitán argentino. En ese andamiaje defensivo deben ser destacados los centrales: Garay jugó para un 10 aún si no tuviera a Tamara Gorro para cebarle unos mates y Demichelis resultó un gran acierto de Sabella. Nos animaríamos a afirmar que se ganó el puesto y no sólo por su aporte aéreo y ubicación, sino porque entrega orden y una salida más prolija que Fernández (eso también descomprime a Mascherano). Basanta no desentonó y hasta Zabaleta estuvo más correcto en la marca, sin tanto espacio a su espalda para cubrir en carrera alocada mientras observa la espalda del delantero rival.

Los interrogantes frente a Holanda no son tantos entonces, y podemos resumirlo en uno: ¿quién será el reemplazante de Di María? De las opciones, aquí sólo abominamos (sí, es el término adecuado) de Maxi Rodríguez, único posible causal de un #LaConchaDeTuMadreSabella. Pueden ser Enzo Pérez, cubriendo el sector como durante este partido, o Ricky Álvarez, quien puede intercambiar lugares con Messi o Lavezzi de acuerdo al desarrollo del encuentro. Retornará Rojo y podemos apostar que Holanda esperará a nuestra Selección para salir rápido de contraataque. El partido a estudiar entonces, Sabella, es el que los holandeses le robaron con aquel penal regalado al México de Rafa Márquez.

A dos pasos de la gloria, muchachos.

miércoles, 2 de julio de 2014

Los educados LTA de Sabella

La parábola del héroe es la que relata un viaje atravesado de penurias y contratiempos de los cuales el protagonista emerge fortalecido. Cuando arriba a su destino carga con esa experiencia y puede entonces valorar, en su justa dimensión, con sabiduría, las mieles del triunfo. Con excepción de ese dulce sabor final, fue ese el tránsito de la Selección en Italia '90. No tanto así en México 1986, donde disfrutamos de un fixture en los papeles liviano como ahora, y sólo debimos enfrentar a Inglaterra en Cuartos de final. Entonces, difícilmente pueda decirse ahora que Argentina esté transitando el camino al Peloponeso. Pero aún así, como en México, tiene posibilidades ciertas de saborear el néctar de la victoria, ese dulce fruto reservado para los campeones en esta y en cualquier Copa del Mundo.

Cortemos con lo dulce —que hubo poco, además—: como contra Irán, Argentina adoleció de dinamismo y combinaciones que le permitieran vulnerar una defensa cerrada y aplicada. No fue esta vez la incapacidad para abrir la cancha, puesto que contó con Lavezzi, Di María (siempre estacionado sobre el lateral) y Rojo para hacerlo. Vale destacar que se intentó. También que se abusaron de los centros ante la imposibilidad de penetrar, y no contamos con un Palermo o CR7.

Vamos con los pros: Romero responde, Rojo es la revelación del equipo y Mascherano es, en lo que va de Mundial, el mejor jugador argentino (no el más determinante: ese es Messi). Así como Sabella mandó dos educados LTA al destacar en la conferencia post partido a los discutidos —en la previa— Rojo y Romero, el 14 de Argentina podría también apelar al maradonismo, ya que se debatió en algún momento si debía permanecer en el mediocampo u ocupar un lugar entre los centrales como en su club. Con sacrificio, corte, distribución, relevos y voz de orden para el equipo, demuestra que no olvidó cómo jugar en su puesto y es, para mí, el mejor mediocampista central del torneo. Es de los que se agrandan en paradas bravas.

En el debe: Higuaín. Si al finalizar las eliminatorias el consenso señalaba lo maravilloso del ataque y lo sórdido (?) del aspecto defensivo, en estos cuatro partidos es la delantera la que está en deuda. Agüero nunca fue Agüero, Messi apareció siempre en los momentos justos (fue el artífice de todos los triunfos) pero nunca se comió la cancha y Di María, por suerte, luego de un inicio irregular, está encontrando su mejor nivel. Pero volvamos al actualmente cuestionado Higuaín. Es fácil decirlo ahora, pero antes sólo este humilde DT amateur y campeón del baby fútbol señalaba la conveniencia de contar con un centrodelantero suplente. Ni Palacio, Lavezzi o Agüero pueden aspirar al papel. El Pipa no está en su nivel, es cierto, pero no contamos con alguien como él, que aún cuando no encuentra el gol colabora abriendo espacios, arrastrando marca, en defensa ante cada córner y es preocupación permanente para los centrales rivales. El diagnóstico entonces: aunque falto de ritmo, cavenaghizado, Higuaín es insustituible en este esquema y plantel.

Cerremos con una proyección del partido contra Bulgaria. Sus delanteros rápidos, la lentitud de Fernández y el vortex que crea Zabaleta a sus espaldas (debido al esquema pero también al Mundial horrible que está haciendo) podrían inclinarnos a pensar en modo Playstation y colocar a Mascherano en la zaga central, Campagnaro de lateral derecho, Biglia en mediacancha y Di María como extremo derecho. Un 4-2-3-1 con Lavezzi, Palacio o Ricky Álvarez por izquierda. Suena bien, ¿no?, pero no formaría nunca parte del recetario sabelliano. Y está bien que así sea: variar demasiado, sin tiempo para practicar, puede ser una invitación al suicidio. Por eso la referencia al modo Playstation de pensar el fútbol, cuando las variantes de confianza, costumbre y seguridades individuales deben ser a veces superlativas respecto a planteos de pizarrón. Este razonamiento, claro, fue también el aplicado por la Selección de Maradona en Sudáfrica, lo que demuestra que a Priori lo están sodomizando en la cárcel junto a Seguro. Aquí nos inclinamos a pensar que serán los mismos once (con Basanta por Rojo) los que ingresen al campo este próximo sábado a las 13 hora local. Y que el Papa, nuevamente, nos ayude.

sábado, 21 de junio de 2014

El partido casi perfecto de Irán vs Argentina (#LaConchaDeTuMadreSabella #3)

La letra chica del entendimiento con Irán especificaba un triunfo por la mínima diferencia sobre tiempo de descuento, sufrido y pobre para el criterio estético. Podemos descartar entonces el #LaConchaDeTuMadreSabella y reemplazarlo por un más adecuado #LaCajetaDeTuViejaTimerman.

El consenso alcanzado por el periodismo deportivo y en las redes sociales indicó que Argentina jugó decididamente mal. Claro, no goleamos a Irán, ergo somos de lo pior. Nos saquemos del Mundial de la oreja, sólos, para protegernos. Por el contrario, los hinchas a la salida del estadio analizaban mejor el juego y, sobre todo, el resultado. La internet (apesta) le atribuye a Michel Platiní esa frase que reza que “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0 a 0”. Suena más bilardeana, entiendo, pero bien mirada encierra mucho de la magia del deporte más popular del planeta y de la Historia y explica, además, por qué éste se resiste tanto a las estadísticas y a todo aquello que los ratones taxonimistas de biblioteca aman: en 90 minutos puede ocurrir que Uruguay le gane una final de visitante a Brasil, que España pierda con Chile y que Italia reciba una lección de fútbol de buen gusto costarricense y el periodismo pirlo/barcelonista deba guardar sus alabanzas para ocasiones mejores. Vos también la tenés adentro, Corvino. Este humilde escribiente, un 10 poco gambeteador pero de pase-gol exquisito en épocas de IMC ideal, entiende que Argentina no jugó mal. Tampoco jugó muy bien, es claro, pero si no somos capaces de comprender que el rival también juega es que toda la experiencia futbolera que tenemos se resume a la Playstation o a leer el Olé. E Irán sí que jugó muy bien. Felicitaciones por ello y por no intentar parar a Messi con coches bombas o esas armas de destrucción masiva que les enseñan a ensamblar ya en el jardín de infantes yihadista. Khomeini hijo de puta. No, bueno, este… buen chango, Khomeini buen chango (texto recomendado por mi asesor legal para evitar represalias).

Irán puso a disposición de Caruso Lombardi, para su estudio, un sistema defensivo bien aceitado, solidario, pleno de transpiración (¿qué es el calor del trópico comparado con el del desierto arábigo?) y, sobre todo, de hombres adentro del área: el sistema táctico podría ser dibujado con un tenístico 6-4 en el que nunca hubieron dentro del área iraní menos de 5 defensores. Aún así Argentina pudo barcelonearla un poco durante el primer tiempo para que Agüero le pegara con un diario mojado a esa cesión corta de Higuaín. Claro que Argentina no se lució, pero su déficit no estuvo en el volumen de juego sino en la creación de espacios allí donde el espacio no existía. Aunque es difícil pronosticar qué hubiera ocurrido en caso de crearlos, quizás los once iraníes se hubieran amurallado bajo los tres palos o hubieran mostrado los chalecos cargados de dinamita que ocultaban bajo sus camisetas. Pero ustedes vieron el partido, no necesitan que yo se los relate (si lo necesitan no deberían estar leyendo esto siquiera: ¡fuera, cucha, vayan a ver a Huirapuca, los Pumas o a jugar al Pato, malditos aristócratas! ¡A volar en parapente, chuchi…). Pueden, en cambio, leer este resumen en inglés del amigo Otto Rock o apelar a la síntesis magistral del tuitero estrella @CineBraille: Deus ex machina. Sí quiero que observen la repetición del gol y se olviden de la trayectoria de la pelota: miren al 5 iraní desplomarse cual muñeco al que le desconectan la batería. Simboliza lo que puso Irán y qué cerca estuvo su apuesta de pagar.

Vamos ahora sí, al Uno x uno que todos esperan (?):

Romero (10): los iraníes no se la mandaron a guardan nunca pero Chiquito se las mandó a guardar a todos sus detractores. Tres tapadas de arquero de equipo grande y para todos los gustos. Ahora todos dicen “ah, la Selección ahora sí tiene arquero” pero desde aquí siempre lo bancamos (a falta de uno mejor, je).

Zabaleta (3): no puede tirar un centro bien ni para rematar un chiste. Todos mencionan el sector izquierdo de la defensa pero, hasta ahora, las situaciones más peligrosas arribaron por derecha. Poné a Campagnaro, Sabella.

Fernández (6): correcto. Preocupó a los iraníes, como el resto de la defensa, en el juego aéreo. Fuera de eso, sólo podemos agregar que no sale con un minón terrible

Garay (10): porque sale con un minón terrible.

Rojo (7): uno de los puntos altos del rendimiento argentino. Aportó más que descarga en ataque. Vayan las disculpas, luego de ser uno de los más criticados por este portal.

Gago (5): nos recordó más al reciente Gago de Boca que al del partido con los Bosnios.

Mascherano (6): nada, qué se yo, jugó.

Di María (5): partido flojo del Fideo. No pudo aportar mucho en ataque porque Argentina no necesitó su transición veloz desde defensa hacia ataque: jugamos en la puerta del área iraní prácticamente durante todo el partido.

Agüero (5): levantó su nivel luego del paupérrimo papel frente a Bosnia.

Higuaín (4): incómodo, rodeado de iraníes, sólo colaboró en la cesión hacia Agüero. Debió permanecer en cancha igual.

Messi (10): porque fue el Deus de Deus ex machina. Su festejo callado, distinto al eufórico frente a Bosnia también alimentará los análisis semióticos apócrifos del periodismo deportivo que debería realizar una autocrítica antes de que sea demasiado tarde y los utilicen como carnada para narcos en las favelas.

Palacio y Lavezzi, como solían decir en El Gráfico, jugaron demasiado poco para ser calificados. Mah sí, eso es verso. Un 5,5 para los dos.

Como consideraciones finales: si empatábamos con Irán se imponía una autocrítica, compañeros, en nuestro rechazo a la invasión norteamericana. Sabella debió sacar a Zabaleta y no a Higuaín: ¿de qué sirve crear espacios atacando por los costados si en el área no vamos a tener a nadie que la empuje? Y, finalmente, un consejo para los que dicen “si así piensan que Argentina…”: callensé la boca, putos, y recuerden Italia 2006, Brasil 2002 y, si no les parece un sacrilegio, también España 2010.

viernes, 20 de junio de 2014

España afuera, England with one foot out y el esquema para Argentina

El espanglish es on purpose, ov cors. Pero los gallegos tampoco hablan tan bien que digamos: dicen tío y no boludo o que el árbitro es una niña en lugar de decir que es un hijo de re mil puta. Pero vamos a lo estrictamente futbolístico.

De España se ha dicho mucho ya, y muy acertado: que se trata de un problema de equipos y DTs campeones, que no cambian cuando deben en pago por los servicios prestados (le pasó y pasa al kirchnerismo, cuando espera que lo voten por beneficio de inventario). Este escriba agrega que nunca contó con delanteros que pudieran definir un partido sólos, y recuerda el escaso poder de gol español en el pasado Mundial. También que la declinación del Barcelona y la pérdida de preponderancia de los jugadores nativos en el Real Madrid eran sintomáticas. La generación dorada fue, y esto resultó evidente en la columna del equipo: Casillas, Ramos y Piqué, Busquets y Xavi. Sólo Iniesta mostró rebeldía. Y no alcanzó.
Por supuesto, nada de esto hubiera pasado si hubieran criogenizado el equipo luego de Sudáfrica 2010 para descongelarlo en Copacabana (?).

Inglaterra. Monarquía como España. Podemos esperar la abdicación de Isabel II en cualquier momento, pero debemos reconocer que Letizia Ortiz está más buena que Camila Parker Bowles. Aunque Kate Middleton se la come entre dos pancitos para el desayuno. Mientras, aquí, nuestra Princesita Karina de Agüero amenaza con abdicar desde hace algún tiempo. Pero volvamos al fútbol: perdió merecidamente con Italia y merced a la potencia goleadora de Suárez contra Uruguay. Aún así, posiblemente Los Iracundos avancen mientras los Rolling Stones deban refugiarse en las mother's little helper pills. Que el último de los ingleses apague la luz y deje las llaves de las Malvinas sobre el mostrador antes de abordar el avión.

Los europeos pierden y los sudamericanos ganan: ¡qué tentación para el #SeJuegaComoSeVive! Ahora un poco de perspectiva para imaginar qué pensaron Tabarez y Sampaoli cuando el fixture les deparó Inglaterra, Italia, Holanda y España. Capos.

¿Y Argentina? Bueno, tiene algunos problemas defensivos, un poco por el sistema pero más aún por los intérpretes. Lo segundo no tiene solución (no podemos convocar a otros ya, y tampoco existen mejores), pero lo primero sí. Veamos. Sabella es un bilardista moderado, dijimos, y observando su Estudiantes podemos inferir que el 4-4-2 sería su sistema. Pero los intérpretes con los que cuenta Argentina se verían desperdiciados en ese esquema: Messi muy sólo arriba (Higuaín y no Agüero debería ser su acompañante), Di María estaría limitado y desconectado tan pegado a la raya y no contamos con un 8 a la altura (y al que me diga Maxi Rodríguez le pego). Messi y Co., es evidente, prefieren algo más ofensivo arriba. Y la tiranean demasiado con su rendimiento. Pero lamentablemente eso implica grandes espacios para el rival por las bandas en el mediocampo y las espaldas de los laterales cuando éstos suben. ¿La propuesta de este humilde DT campeón del fulbo 5 tucumano? Sientensé, los 4 fantásticos y Sabella, y arriben a un compromiso: El 4-2-3-1 con Gago y Mascherano, Di María y un delantero retrocediendo cuando el equipo adopte un avatar defensivo.

Y si no, que sea suerte o mierda como en el Mundial anterior y sin un técnico como Diego a quien culpar y con quien divertirnos. Así no vale, che.

lunes, 16 de junio de 2014

#LaConchaDeTuMadreSabella II: la rabona de Marcos Rojo

Las estadísticas marcan poco en el fútbol. Como Fede Fernández en el gol bosnio. Aún así, Argentina supo padecer dificultades en el pasado para vencer a seleccionados balcánicos: un 0 a 0 resuelto por penales en Italia '90, un magro 1 a 0 frente a Croacia en Francia '98 y la excepción que confirma la regla: el 6 a 0 frente a Serbia y Montenegro durante Alemania 2006. Entonces, a pesar de la amistad de Diego con Davor Suker y de los mimos del público snob argentino para Kusturica, Bosnia contribuyó para que el primer partido resultara más duro de lo imaginable. Pero no tanto como Argentina, que puso más de su parte para ello.

Como para todo, hay que comenzar por el principio: #laconchadetumadreSabella, ¿qué es eso de jugar con 5 defensores contra Bosnia? El Checho Batista utilizaba tres números 5 y acá lo matábamos. Antes del partido racionalizábamos tu decisión: es el modo de soltar a Di María, la solución a los espacios que se le abren al rival por detrás de la línea de 3 mediocampistas, la respuesta a un Higuaín entre algodones. La fiebre mundialista provoca alucinaciones y uno se encuentra pensando, casi en trance místico, que puede tratarse una genialidad de Sabella capaz de revolucionar el fútbol mundial, la superación del doble volante central por un retorno al líbero. Claro, después rememoramos que hasta la Bolivia de Azkargorta tenía mejores laterales/volantes en Rimba y Cristaldo y nos queremos matar. Pero sobre todo asistimos al peor primer tiempo de una Selección Nacional en un Mundial, con un 5-3-2 marcadísimo, y entonces preferimos matar a Sabella. Aunque en su defensa debemos señalar que no le tembló el pulso para reconocer su error y retornar a su equipo fetiche del 4-3-3 para el segundo tiempo.

Antes de eso sufrimos la falta de dinámica de nuestros jugadores, concentrados detrás de la línea media, con Mascherano y sus limitaciones haciendo de Gago cuando éste quiere hacer de Pirlo, y Maxi Rodríguez haciendo de Verón cuando éste iba a demorar aquel córner contra Suecia. La soledad de Messi y Agüero arriba entristecía y más cuando disponían del balón y 30 metros los separaban entre sí y del compañero más cercano. En definitiva, todo era una puesta en escena para que esta vez fuera TN el que apelara al #SeJuegaComoSeVive.

Argentina sobró el partido en el PT y la prueba más acabada fue la rabona defensiva en el corazón de nuestra propia área de Marquitos Rojo. El taco de Oscar Ahumada en la Libertadores inmediatamente se reconfortó, al sentirse acompañado en el Olimpo de los Excesos Infames por parte de Jugadores No Talentosos. Los pelados panzones que intentan bicicletas y tropiezan para risa de sus rivales y compañeros en las canchitas de fútbol 5 que asolan los suelos de la Patria, también.

Luego de los cambios en el entretiempo, Argentina recuperó parte de la memoria y hasta Bosnia recordó que no puede dar más de tres pases seguidos sin alterar el orden inmanente del Cosmos y poner en riesgo la línea espacio-temporal de este Universo.

Vamos con el Uno x uno:

Romero (6): fue aquel que se levantó a Eliana Guercio en el cabezazo que sacó abajo, en el primer palo, y no puede decirse que el gol de Bosnia fuera responsabilidad suya. Pero un arquero de equipo campeón la hubiera sacado.

Zabaleta (5): intentó siempre. No pudimos saber muy bien qué, porque nunca llegó a concretar nada.

Campagnaro (5): una corajeada en mitad de cancha, y ese protector bucal que no tiene mucha explicación. Pensamos que puede tener dientes sensibles.

Fernández (5): lento en el gol de Bosnia. El corte de pelo moderno ya ha destruido carreras promisorias como la de Rogelio Funes Mori. Debe raparse con urgencia.

Garay (10): porque Tamara Gorro. Crack mundial.

Rojo (1): si yo hubiera sido bosnio, o herzegovino, luego de esa rabona le practico una artroscopía con los tapones de los botines.

Maxi Rodríguez (3): porque todavía recordamos aquel golazo a México. Si no, el puntaje hubiera sido un 2.

Mascherano (6): aprobado. Cortó, distribuyó y hasta le pegó al arco mejor que el Kun Agüero.

Di María (5,5): alternó buenas y malas. Como positivo: fue el único que intentó jugar al fútbol en el primer tiempo. Lo negativo: cuando la cámara lo enfoca de cerca.

Messi (10): porque en la vida hay que elegir y acá elegimos creer que casi todo depende de él. Su grito desahogado luego del gol permitirá que el periodismo deportivo llene páginas y horas al aire con análisis psi berretas y semiología de cabotaje.

Agüero (1): tan desconocido que hasta la Princesita Karina puteó a Sabella por no ponerlo. Tan intrascendente que nos recordó la intrascendencia de Tévez sin atisbo alguno de melancolía.

Gago (6): nos recordó que a veces un esquema a priori más conservador, y un jugador más defensivo, pueden ser más ofensivos.

Higuaín (6,5): mayor movilidad, profundidad y mejor comprensión con Messi. Aún con un esquema de dos delanteros debe jugar siempre.

Basanta (x): no ingresó y se entretuvo comprando alfajores antes, durante y después del partido.

lunes, 19 de mayo de 2014

Montonero Ramón Díaz

El blog no se mancha, y éste ha militado fuertemente por la destitución del actual DT de River Plate. Campeón inesperado hasta hace escasos dos o tres domingos, se impone, en vista de la coronación obtenida en justa ley, un reconocimiento doloroso: han sido mis continuas amenazas, puteadas y fundadas críticas las que obligaron a Ramón Díaz a convertirse en un mejor entrenador y la razón que hizo de este River una versión mejorada de su anterior y opaca formación. La misma que obligó a Passarella a desistir de una reelección, massista precoz e inadvertido. Sin falsa modestia pero reconociendo que los oscuros hombres de los tiempos gloriosos justifican su obrar en metas superiores a la egoísta vanidad, entiendo que el pueblo riverplatense vive hoy en éxtasis a Ramón, al Lobo Ledesma y a Cavenaghi –héroes de esta última jornada–, en lugar de organizar un merecido banderazo hacia la residencia de este humilde bloguero gallina. Fundamentalmente porque desconocen mi domicilio (no, Segurola y La Habana no es), pero sobre todo porque odian reconocer tempranamente a quienes, como yo, se encuentran adelantados a su tiempo. Como los Beatles al audicionar en Decca, como Dylan cuando electrificó el folk de protesta, como el Ogro Fabbiani para llegar a la mesa de los postres, este cronista se inmola al reflexionar sobre el futuro, olvidando a veces cuánto de la vida transcurre en el presente. Casi toda, sí. Es así que no estaba equivocado al pedir la renuncia de Ramón Díaz antes: la solicitud adoleció de una traslocación temporal hacia el pasado que la tornó incomprensible. Pero su momento llegará, y el clamor por la renuncia de Ramón tronará en los oídos sensibles de los amantes del buen fútbol. Y en cuanto programa chimentero futbolístico enciendan un micrófono también.

¿Qué puede decirse del partido que nos diera el campeonato, frente al Quilmes de Caruso Lombardi, que no haya sido dicho ya por el Conejo Tarantini durante la transmisión? Todo, por supuesto. ¿Quién fue el genio que contrató al monosilábico campeón del ‘78? Paredón, sur y después. Cruel aquel que nos obliga a recordar con nostalgia a Marcelo Araujo. Mucho después, mucho sur y sobre todo mucho paredón. Pocas cosas podemos aprehender con seguridad dicen algunos amantes de la sabiduría, pero si este River-Quilmes entregó una certeza, esta es que Caruso Lombardi debe devolver las valijas a Estudiantes y Boca. Y conseguir una orden de restricción para cualquier notero, guardarse en la tranquilidad de su hogar, afeitarse la barba para no ser reconocido y abandonar cualquier pretensión de estrellato. Su momento fue. Seguro como estaba de convertirse en el reemplazante de Martino al frente del Barcelona (si conseguía amargarle el grito de campeón a River), ordenó rodear a Carbonero, atajar a Lanzini y obstruir la progresión de Vangioni. Todas medidas razonables, si empatar con el equipo de Ramón era el negocio. Pero, como suele ocurrir en estos partidos, apareció un tapado, ese jugador inesperado que quiebra lo previsto y se convierte en providencial. Como Ricardo Vaselina Rojas frente a Boca, como Ramiro Funes Mori frente a idéntico rival, como Ariel Garcé en el departamento de Pradón y en la lista de Maradona, apareció aquel de quien nadie sospechaba que pudiera nunca vestirse de héroe. Como aquel señor mayor y dislipémico, que en los picados da órdenes desde el fondo, a quien nadie marca por cortesía y ahorro de energías; olvidado, cabizbajo y triste recorría las canchas, volando demasiado bajo para el radar del gran Ricardo Caruso Lombardi. Y de repente se descubrió nuevamente Cavegol el viejo y oxidado Fernando Cavenaghi –Cavenalghi® para este blog y portal twittero–, para abrir temprano el resultado. Luego vino el Lobo Ledesma, habitual blanco de cuanta crítica mordaz pueda inteligir este brutal comentarista, para dar por tierra con cierta parte del calor tierno que el partido sentenciado despertaba en nuestro riverplatense corazón. No hay caso: la alegría nunca puede ser completa. ¿No podía clavar ese zapatazo Vangioni? ¿Meter un gol olímpico Lanzini? ¿Cabecear un córner Barovero faltando 30 segundos? No. Tenían que ser Cavenaghi, Ledesma y Ramón Díaz darse el gusto de mandar a los amigos de Emiliano, Menseguez y Osmar Ferreyra, a disfrutar lo conseguido por Maidana, Rojas y Teo Gutiérrez.

Si debemos realizar un análisis global del comportamiento del campeón de la Copa Raúl Alfonsín –y no debemos, pero ya que estamos–, hemos de señalar los escasos puntos obtenidos como visitantes (10/37), el rumbo errático que nos llevó desde liderar el certamen en algunas –pocas– fechas hasta dar casi por perdido el campeonato en algún otro momento. También que Ramón Díaz le recortó las chances mundialistas al tucumano Kranevitter, al relegarlo al banco de suplentes cuando pedía a gritos el lugar ocupado por Ledesma. Por el contrario, los puntos altos del equipo fueron Carbonero (resistido por la paladarnegrera platea San Martín, demostrando fehacientemente cuánto sabe de fútbol), Ariel Rojas (acierto de Ramón Díaz y fetiche para gritar “¡Ariel, Ariel!”), y los desempeños puntuales de algunos futbolistas: Maidana, Ramiro Funes Mori, los arqueros Barovero y Chichizola y algo, poco, del colombiano Gutiérrez. Este último partido de Lanzini también, jugado a nivel de hermano de Messi. Pero por no estar convocado a Brasil, hermano de Carlitos Tévez nomás.

Y mientras los famosos despiden a Boca en Twitter, mientras los hinchas de Boca celebran el campeonato imaginario de puntos acumulados como su propia Mesa de Necochea, mientras Cavenaghi le hace pito catalán a Cormillot y le manda un fuck you a Jorge Hané, este bloguero quiere compartir el triunfo con sus virtuales amigos, y finalizar dedicándole el campeonato a los cuatro héroes que tuvo River en esta Copa Raúl Alfonsín:

1. Ramiro Funes Mori, en la tarde en que la Bombonera sufrió de silencioatrozitis.
2. Leandro Chichizola en la fecha 17, al atajarle un penal a Sebastián Saja en tiempo de descuento frente a Racing (el gol de Pipino Cuevas de este campeonato #35).
3. Pablo Lunati, quien sólo debió contribuir con un penal frente a Arsenal pero aún así supo hacerse de su lugar en el corazón del hincha de River. Y,
4. Este humilde bloguero, quien –como ya dijéramos– con sus continuos e incuestionables pedidos de renuncia asustó de muerte a Ramón Díaz y a su ayudante e hijo Emiliano, quien se habría comprometido a no tomar prestada sin devolución ni aviso ninguna netbook en caso de despido por parte del Club. Lo felicitamos.

Los hinchas agradecidos.
Y a pesar de todo, Ramón Díaz, ya sabe: si es hombre, re-nun-cie. Ahora. Con toda la gloria.
El Chapulín Cardetti o Muerte. Venceremos.

jueves, 15 de mayo de 2014

¡Tévez estará en Brasil 2014!

¡Carlitos está feliz!: consiguió una promoción ida y vuelta en clase business y compartirá palco en Brasil junto a Ibrahimovic, Gareth Bale y Arbeloa en algunos partidos falopa de primera ronda (no, no está confirmada su presencia a partir de octavos: las entradas de reventa cotizan a precio Guaymallén luego del Chino Maidana). Si quiere pisar el verde césped, el de Fuerte Apache deberá esperar que la propuesta de este bloguero (seria, eh, posta) a la FIFA prospere: un partido exhibición de despedida entre el equipo campeón y una Selección Resto del Mundo integrada por los arriba mencionados junto a Lewandoski, Nasri y el resto de tomuers que se quedaron afuera por maletas o por haber nacido en un país lleno de troncos.

Entendemos a quienes se sienten decepcionados por la ausencia de Carlitos en la lista, pero Sabella dio sus razones y son más que atendibles. Dijo el DT, refiriéndose a lo estrictamente futbolístico: “la culpa es de Brenda Asnicar exclusivamente: rompe todo lo que toca. Fíjense cómo Laurita Esquivel pasó de Patito Feo a Tu Cara Me Suena, esta vez le tocó a Tévez, que va a mirar el Mundial desde su LED de 12 mil pulgadas, y yo le diría a los del Partido Obrero que se preocupen un poquito también, eh...".

Pero vamos a lo importante: la lista de Sabella tiene menos sorpresa que un programa de Julián Weich. Los únicos sorprendidos pueden ser Mercado o Fabián Rinaudo. Consultados por este cronista y el politólogo sueco amigo de Wainfeld, lo negaron de plano. Transcribimos lo charlado:

Yo: Gabriel, la posta, ¿no te sorprendió verte en la lista de Sabella?
Mercado: ¿Sorprendido, yo? No, si hay un montonazo de Chinos Garcé en esta lista. Fijate Basanta...
Yo: ¿Quién?
Mercado: Basanta...
Yo: (...) Pará, me lo decís como si fuera Messi y lo conocieran todos. Tirame algún centro...
Mercado: No, dejá, si te tiro un centro y lo ve Sabella me desconvoca en el acto.
Yo: Ah, claro, porque no le gusta que filtren información...
Mercado: No, porque los centros los tiro a la concha de la lora... ¡En la segunda bandeja terminan...

Rinaudo respondió en sintonía:

Yo: Fabián, ¿te sorprendió la convocatoria?
Rinaudo: estamos bien, tenemos que ir paso a paso, esto es mérito del grupo, quiero dedicárselo a mis compañ...
Yo: No, si te sorprendió la convocatoria, te pregunto...
Rinaudo: Ah, sí, una bocha.
Yo: ¿Y por qué pensás que te convocó Sabella?
Rinaudo: Y... creo que Ariel nos abrió el camino a todos...
Yo: ¿Ariel... Ortega? ¿Sos del interior?
Rinaudo: ¡Ariel Garcé, el Chino! ¡Mostro! Gracias totales, Diego, por bajar la vara. La tenés adentro, Kranevitter. Sos un amargo...
Yo: Ah, qué lindo juego de palabras. Lo decís por bitter, amargo.
Rinaudo: ¿A quién le decís amargo, capo?
Yo: No, por la traducción de bitter, Kranevitter...
Rinaudo: soy Fabián Rinaudo, vieja... Te estás confundiendo...
Yo: No, digo que bitter, en inglés, es amargo...
Rinaudo: No se de qué me estás hablando, fiera, pero me estoy calentando...

Bueno, suficiente. Intentemos algo más serio ahora: Sabella hizo la típica de casi todos los DTs antes de un Mundial: ya tiene el grupo armado, convoca a 4 de copas que no van a generar expectativas, los desafecta luego y todos contentos. Excepto Tévez. Ja. Veamos algunos puntos del listado:

1. No es difícil predecir que hay 20 que, de no mediar imprevistos, estarán en Brasil: los tres arqueros (Romero, Andújar y Orión), la defensa titular (Zabaleta, Fernández, Garay y Rojo) más Campagnaro y Basanta, los cuatro cincos (Mascherano, Gago, Banega y Biglia) junto a Di María y Maxi Rodríguez y los delanteros, la única esperanza de esta Selección: Messi, Agüero, Higuaín, Lavezzi y Rodrigo Palacio. A ver, 1, 2, 3... sí, 20. Quedan 3 lugares tres, quedan. Cuatro, si Sabella entra en razón y desafecta a Palacio, cuyo lugar en la lista sólo comprenden Sabella, Rodrigo y el pueblo de Boca. Pero seguro va, para patinar como en Alemania '06.

2. Este cronista (el politólogo sueco amigo de Wainfeld no, porque es sueco) sólo se vería decepcionado si dos de esos tres lugares no fueran para Ricky Alvarez y José Sosa. José Sosa, mirá lo que te digo. Es que el déficit principal de esta lista está en el mediocampo, adonde deberían haber estado Pastore y Lamela. Poné a Pastore, Sabella. No, ya se, no va a estar. Pachorra hijo de puta (?). Un análisis rápido de este factor nos permite aventurar que el DT pretende un equipo de transición rápida, casi de contrataque. Y cuando debamos defendernos con la pelota bajará Messi, entrará Banega, Sosa para tocar para atrás o el mismo Pachorra. La apuesta, entonces, es la que se preveía: Lio, Pipa, Kun, Angelito, salgan campeones ustedes solos, putos.

3. Muchos comparan la actual situación con la Selección del '86, pero aquella era Maradona + defensores. Esta prescinde de lo último (más no hay, muchachos: se trata de la alvearización del Seleccionado Nacional (!)) y bueh, quizás nos vaya bien, quién sabe.

4. El resto de nombres, como dijimos, es accesorio: Di Santo sólo podría integrar la lista de 23 si antes se murieran Palacio de calvicie precoz, Lavezzi de cholulismo messiril y el Kun se deprimiera porque lo abandonó la Princesita Karina por Icardi. Demichelis sólo podría aspirar a estar en Brasil como compañero de palco de Tévez y Enzo Pérez deposita sus esperanzas en su enorme talentEN SU PASADO EN ESTUDIANTES. Quienes tienen chances son Mercado y Otamendi. El Chino Garcé también, si Sabella se soñara abrazado a él y levantando la Cop... bah, cómo se lo extraña al Diego.

A propósito de Gabriel Mercado, este portal (!) tuvo acceso a una charla telefónica entre el 4 y el 3 de River. La transcribimos:

Mercado: Leonel, ¡te convocó Sabella!
Vangioni: ¿¡EN SERIO!?
Mercado: ¡¡NO, ME CONVOCÓ A MÍ!! ¡¡JAAAAA!!
Vangioni: Sincuello de mierda... Andá a hacerte redondear la cabeza, marciano hijo de puta...

viernes, 9 de mayo de 2014

La previa mundialista más aburrida I: Argentina desde EE.UU. hasta Sudáfrica

Asistimos a la previa mundialista más aburrida y previsible de la historia. Si el kirchnerismo se alveariza, lo de la Selección es una sciolización lisa y llana; para peor sin el ponehombrismo de la fe, el trabajo y la esperanza (aún a pesar de que la segura ausencia de Tévez en la lista de Brasil 2014 sea —lloren de felicidad, compañeros y correligionarios massistas— la primera derrota de Scioli hacia 2015, eh. Volveremos sobre eso). ¿Debemos achacarlo al clima político electoral? ¿A la ausencia de cuña mundialista en Avenida Brasil? ¿A la mala temporada del Barcelona? ¿Es culpa de que Mascherano contagia menos mística ganadora que Barovero? No a todo. No. El problema de la Selección, el Mundial y la falta de épica expectante es la normalización, la disipación de las tensiones que la celeste y blanca solía acumular en previas mundialistas anteriores. Llegamos como si se tratara del cumpleaños de una tía segunda que nos saludó por última vez en nuestro bautismo. Hagamos memoria:

1. EEUU '94: después de las Copas Américas del '91 y '93 Basile tenía más crédito que Maradona en un boliche saudita. Pero llegó Colombia, nos bailó y la clasificación frente a Australia la consiguió el equipo Amigos del Diego con el Colorado McAllister. Y fuimos al Mundial con el Bati, Cani, Redondo, Ruggieri en andador, las viseras y el maradoneano clima de joda, expectativas y nos cortaron las piernas. Nos mandó a casa Rumanía con muy poquito. Decepción, cuando en Italia habíamos sido cebollitas subcampeones.
Posición final: campeones morales. Héroes Otra Vez Igual, yanquis de mierda, fuera de Irak.

2. Francia '98: la joda habilitada por el basilismo en descomposición, en pleno síndrome de pato rengo durante la competencia, hizo llegar a un duro a la Selección. El Osvaldo Granados, el Berni del fulbo por entonces: Passarella. Renovó el plantel luego del maradonismo a pura rinoscopía y corte de pelo militar. Quiso imponer a Crespo sobre Batistuta y esa fue la crítica principal. Hernán llegó lesionado a la competencia y dignamente llegamos a Cuartos, donde el hijo de puta de Van der Saar le metió un terrible mentonazo a la cabeza del Burro Ortega y el Ratón Ayala quiso confundir a Bergkamp con una finta. Lástima que era el holandés el que llevaba la pelota y se la mandó a guardar al Lechuga Roa antes de que éste decidiera atajar penales para el equipo de Tata Dió'.
Posición final: el mejor campeonato de River en un torneo internacional después de la Intercontinental del '86.

3. Corea-Japón '02: los que todavía esperamos que John Verón tire el corner, recordamos que Argentina llegaba entre las favoritas, todos pedían por una delantera Batistuta-Crespo y que a Bielsa lo terminó consolando Gallardo luego de que un sueco del que ni su madre recuerda el nombre nos clavara un tiro libre a lo Messi. Las viudas de Bielsa todavía lo lloran y son casi tan insufribles como los riquelmistas emocionales (una clara contradicción estos últimos, porque la mamá le prohíbe a Juan Román cualquier demostración emocional que desmitifique que es un robot venido del futuro como Schwarzenegger).
Posición final: apoyados sobre rodillas y manos, con el rosquete reventado como gato pidiendo entrar al Bailando.

4. Alemania '06: fue el Mundial del Jardinero Cruz. Merecidísimo. Los hinchas recibieron al equipo en Ezeiza al grito de “¡Messi es argentino, Pekerman hijo de mil putas!". Cuentan algunos hijos de Hitler, en Bariloche, que escucharon leyendas que relatan como el fantasma de Crespo todavía merodea el área del Estadio Olímpico de Berlín, a la espera del pase de Riquelme que nunca llegará.
Posición final: ¡Y yalové, y yalové... somos octavos otravé...!

5. Sudáfrica '10: Basile, Batista, “los bajitos" y el sueño de barcelonizar la Selección chocaron con Uruguay en la Copa América y llegó el mejor DT de la Selección desde los tiempos de Menotti y Bilardo: el Diego. Metió magia, gol de Palermo contra Perú digno de película de Campanella (con Darín haciendo del Titán financiado por el Incaa de la tiranía dicttorial) y todo fue alegría, mística, diversión y cuatro pepas contra Alemania debido a un equipo descompensado. Tévez obligó a optar por un abandono del mediocampismo, ese lugar que los relatores, confundiendo el fútbol con ajedrez, colocaron desde siempre como el campo de batalla, y Messi volvió compungido para probar que es argentino y no un vasco como decían, coño. Lo importante es que después le ganamos un amistoso a la España campeona del mundo porque los gallegos no dejaron títere con cabeza en su raid porteño de desenfreno y depravación sexual.
Posición final: cabizbajos volvimos a casa para seguir chupandolá como el Toti Pasman, que festejó cada gol de esos nazis de mierda como si fuera el de Burruchaga en México '86.

Para el próximo, es promesa, el análisis que nos interesa: por qué y cómo les vamos a romper el culo a todos en el Mundial, y vamos a poner a los grones brasileños a enderezarnos las bananas en la reedición de un nuevo Maracanazo. Como por Argentina hago más, esta noche voy a ver nuevamente esa película donde empoman a Xuxa, como para ir entrando en clima.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mundial Brasil 2014: núcleo de coincidencias mínimo para disfrutar del fútbol en las redes sociales

Como todo espectáculo de envergadura mundial, el ídem de fútbol puede significar un dolor de cabeza si antes no se establecen una serie de reglas que permitan ordenar y encauzar la alegría que, esperemos, nao tendrá fim pra nosotros. Así, antes de disponer los preparativos para asados y picadas varias, vayan algunas consideraciones previas que, esperemos, Sabella sepa tener en cuenta. Luego, sí, el reglamento para disfrutar de este Mundial que se avecina en el -¡jo!- vecino país:

a. Se sugiere la convocatoria urgente de Wanda Nara, quien puede perfectamente desempeñarse a dos puntas (Maxi y Mauro) y es experta en desmarcación, y de Jesica Cirio, jugadora de área (metropolitana de Bs. As.). Se aconseja vigilancia constante pues puede ser difuso el límite entre la felicidad del plantel y el surgimiento de these-putas internas.

b. No nos tocó el grupo de la muerte (aunque algunos sindican a Tan Biónica como tal), pero sí podemos afirmar que siempre nos ponen en el grupo con más equipos: Bosnia, Herzegovina, Nigeria e Irán. Con Argentina suman cinco. Ya había ocurrido con Serbia y Montenegro. Por suerte -me apunta Carlos Reymundo Roberts- la Jefa, con mirada estratégica, propició el acuerdo con Irán que rendirá frutos en junio del próximo año. Un acuerdo similar encauzado por Obama nos permitirá jugar relajados, sabiendo que los iraníes no jugarán sucio con alfileres y/o armamento atómico escondido en las medias.

Pasemos ahora sí al núcleo de coincidencias mínimo que permitirán disfrutar el espectáculo deportivo también a través de las redes sociales. Este blog, un servidor público, tiene el agrado de informar a la amable blogoplatea que, efectivo a partir de este mismo momento:

1. Quedan inhabilitados para opinar acerca de cuestiones futbolísticas todos aquellos que jueguen rugby, polo o vivan en San Isidro (prov. de Bs. As.).

2. Tampoco podrán emitir comentarios relacionados al fútbol todos aquellos que sigan en Twitter o Facebook al grupo adolescente cheto-cumbianchero Agapornis, debido a inhabilitación moral, estética y filosófica.

3. Asimismo, no podrán opinar sobre fútbol aquellos que jueguen hockey o se llamen Martín Liberman.

4. Bajo apercibimiento de cárcel y violaciones salvajes por hordas de nerds hambrientos de sexo desenfrenado, quedan terminantemente prohibidas las consultas acerca de la regla del orsai y los tiros libres directo e indirecto.

5. Se considerará culpable doloso, con pena de 5 a 25 años de cárcel, a quien preguntare si determinada jugada fue penal. Agravada con apedreamiento opcional si la falta ocurrió afuera del área.

6. Se estipula cadena perpetua sin goce de 3G a quien organizare actividades en horario de partido.

7. Como excepción a (6), se considerarán funerales y casamientos de familiares en primer grado. Siempre que haya un televisor cerca y con el volumen al taco.

8. Se declaran suspendidas, hasta agosto del próximo año, las internas del peronismo. También las cuentas de Twitter de Alicia Kirchner y María José Lubertino: nadie necesita citas de Jauretche o conocer los detalles de un proyecto sobre el inodoro de doble descarga cuando Messi está por patear un tiro libre.

9. Se instaura el régimen de censura previa, a cargo de tribunal ad hoc a conformar, sobre los twitts con foto adjunta de Elisa Carrió. Nadie quiere un tuit que diga “Goooooollll, putos!!!" junto a una foto de Lilita saliendo de la ducha.

10. Se inaugura en Twitter el hashtag #LaConchaDeTuMadreSabella, para desde allí dirigir sugerencias al DT de nuestra Selección, Alejandro Sabbatella. Pueden ir desde tópicos futboleros (¡pone a Lavezzi, #LaConchaDeTuMadreSabella!) hasta recetas de cocina (el arroz queda más rico agregando un toque de curry, #LaConchaDeTuMadreSabella).

Imprímase, archívese y difúndase.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Renunció Ramón Díaz

Uy, fijate, me olvidé de los signos de interrogación en el título. Qué macana. Bueno, lo importante es que se entienda que, como esas preguntas cargadas de esperanza (tipo: ¿ya sale el asado? o ¿tenés ganas esta noche, mi amor?), la del título es la expresión de un deseo: que el RR.PP. de River renuncie y deje su puesto vacante para que pueda ser ocupado por un DT o alguien que sepa algo de fútbol. Cualquiera que entienda el fuera de juego cumple con el requisito. Se lo explico a mi vieja y también dirige a River, fíjate vos.

Vamos a apelar al principio de autoridad para sostener los argumentos de este post: esto es así porque lo digo yo, que de fulbo' se un toco y del manejo de grupos y liderazgo no te cuento. Porque no se nada. Pero de fútbol sí. Tanto que fui el primer ser humano en la Tierra en pedir la renuncia de Ramón Díaz (acá y acá) ni bien asumiera en lugar de Daniel Film... Almeyda quien, por lo menos, intentaba que el equipo tuviera un relato (!). Se lo dije a mi sobrino en ese momento: “no sabe una mierda de fulbo'". En referencia a Ramón, claro. Me refutaba con sus victorias -mis derrotas- apabullantes en el PES. Maldita generación digital. Igual mañana, como corolario de este debate acerca de la idoneidad de Ramón Díaz, y como legitimara Sergio Massa a fuerza de votos, lo voy a cargar bien a trompadas por bancar a Ramón.

Hablemos de su responsabilidad: dejó ir a Trezeguet, a Funes Mori y empezamos jugando con Gio Simeone. Enterró el nivel de Selección de cabotaje de Ponzio al condenarlo a jugar de 4 o no jugar. Balanta y Barovero le sacaron las papas del horno en innumerables ocasiones. Puso a Emiliano de... (no decido si inclinarme por ñoqui o ayudante testimonial). Jamás encontró un equipo, pudo dotarlo de funcionamiento (Lanzini también le salvó el guiso en varios partidos) y mucho menos ensayó algún tipo de pretensión ideológica futbolera: ni pressing, ni contragolpe, ni control de balón, ni solidaridad en el sacrificio. La nada misma. Cada partido era someterse a una tortura kafkiana carente de sentido, y el defensor rival más chihuahueño se convertía de pronto en el guardián de Ante la Ley. No supo, Díaz, aprovechar a Fabbro o Carbonero, se empecinó en demostrar autoridad haciendo jugar a sus jugadores fetiches: Ferreyra jamás lo justificó y el Lobo Ledesma empezó a pagar la banca muy, muy tarde. Justo en el partido decisivo del semestre, además, armó una defensa improvisada con nuestro peor defensor (Botinelli) y con Pezzella, que araña los aprobados, el ataque lo conformaron un tipo al que cruzó mediáticamente durante la semana y otro, Menseguez, que tenía un partido encima luego de varios años sin jugar. A nadie hubiera sorprendido que repatriara a su nene Michael del exilio futbolístico al que su talento lo condenó.

El partido. A los 15' del PT había ya quienes pedían por El Encapuchado (dotado a esta altura de un halo místico, como de superhéroe justiciero), quienes se reconfortaban esperando un video del Tano Pasman o quienes clamaban por que la AFIP íntimara a Ramón, Emiliano y a la defensa durante el entretiempo mismo. Algunos, menos civilizados, aullaban por una Ley de Medios Boludos o Boludos Enteros que desmembrara en 6 a Jonatan Botinelli o que el comunista Sabbatella, por lo menos, lo encerrara en alguno de los gulags que regentea este régimen estalinista. Salvajes. A los 30' algunos alertaban sobre un posible “pasillo" (forma barbárica en la que la masa riverplatense expresa su descontento futbolístico; la masa barrabrava, por su parte, expresa su descontento monetario a los tiros generalmente). Mientras, desde el banco de suplentes llegaban las sabias recomendaciones del DT sintetizadas magistralmente en un “dale, dale, dale" o algún andá, andá". Algunas fuentes señalan que sus indicaciones alcanzaron la complejidad de un jugá, jugá". Los jugadores, lamentablemente, no supieron interpretar sus intrincadas órdenes y cerebrales planteos tácticos. Que si no...

El segundo tiempo estuvo de más, podemos concluir, y sólo el deseo inmanente de no alterar el orden del cosmos le impidió a Abal dar por finalizado el partido durante el entretiempo. Si Justin Bieber salía a tocar en ese momento hubieran sido pocos los decepcionados. Estuvo a tiro del milagro, Justin. Por si el sufrimiento fuera poco, durante el ST Niembro se dedicó a lo que mejor sabe. No, analizar fútbol no: responsabilizar a Passarella... ¡por el alejamiento del Chori y Cavenaghi hace más de un año!, y así -claro- limpiar a Ramón Díaz. Delicias que sólo pueden explicarse en el gusto por el metal. No, no nos referimos a Hermética o Judas Priest sino al PNT que Niembro le dedicó al renovador Giustozzi. Y a los que siguieron luego, al no mencionar jamás cualquier atisbo de responsabilidad por parte del riojano -esperamos- exDT.

Puestos a imaginar, sospechamos que Díaz no renunciará y el próximo domingo pondrá chicos de las inferiores. ¿Para probarlos? No: para mandar en cana a sus jugadores, responsabilizarlos por la eliminación. Sería un Ramón Díaz auténtico y no el que anoche, juiciosamente, declaró que se siente orgulloso de estos jugadores. Entregaron todo. Los vi golpeados. Han dado todo. Cuando uno planifica y trabaja de la manera en la que hacemos, nos quedamos tranquilos. Intentamos dar todo. Entregaron su capacidad y honestidad. Llegar a esta instancia fue gracias a ellos. Me quedo tranquilo. Dieron todo para clasificar. En el fútbol puede pasar que otros jueguen mejor". Nos molesta coincidir con el técnico, más cuando siempre pedimos su renuncia. Sólo queda rezar (?) entonces por que Teo Rodríguez (sic de Julio Ricardo) sacara anoche la pistola en el vestuario, al final del partido, e hiciera bailar la tarantella a Ramón y Emiliano Díaz.

Volvé, Jotajota. Te perdonamos.