Cristina, ayer en el Hipódromo, se refirió a los agoreros y analistas mediáticos que vienen advirtiendo que el gobierno se va a sovietizar y confiscar todo, incluída la posibilidad de -snif- pensar diferente. Si es que no lo hizo ya, y nos implantó, vía 678, el chip de pensamiento único nacional y popular, claro. Posibilidad cierta, porque últimamente me encuentro pensando que Cabito puede bien aspirar a la categoría de intelectual con mayores credenciales que Marcos Aguinis. I say yeah!? Volvamos. Comparó, Cristina, estas advertenciamenazas con la ausencia de advertencias mediáticas cuando De la Rúa y Cavallo decretaron en 2001 el corralito bancario. La web de Casa Rosada lo relata así:
...¿Cómo puede ser que no hayan podido prever, con tanta inteligencia y tanta información, lo que iban a hacer en el 2001 cuando los bancos cerraron las puertas y no le devolvían la plata a la gente por indicación del Gobierno? ¿A quién le contaron? ¿Algún argentino escuchó por radio, por televisión, escucharon o leyeron en algún diario, local o nacional, que el Gobierno iba a tomar esa medida? Contéstenme, ¿escuchó alguien?Hay que despedir inmediatamente a quien haya transcripto el discurso. Por infiltrado clarinista. «“No”, contesta el público presente». ¡No, macho! (o mina), el público presente rugió ¡¡NO!!, el público presente despeinó a Cristina al grito de ¡¡NO!!, el público presente le llenó la nuca de saliva al que tenía adelante al grito de ¡¡NO!! ¡Si Cristina decía rompan todo el público presente rompía todo y el Hipódromo quedaba reducido a cancha de bochas, mirá lo que te digo!
- “No”, contesta el público presente.
¿Escuchó alguien?
- “No”, contesta el público presente...
Esta anécdota, colorida y heavymetalera, iba a permitir adentrarnos en el terreno de los relatos, de su construcción y objetivos. Iba a permitirnos demostrar casi a nivel de paper académico cómo los medios opositores buscaron, mientras el poder político les lavaba los trapitos sucios ("trapitos sucios" como metáfora paperistica no, diría Sarlo), llevar tranquilidad para que los tecnócratas cirujanos hundieran el bisturí sin previo aviso. En cambio ahora, cuando el poder político no hunde el bisturí como ellos pretenden, buscan asustar cual enfermera sádica que, mientras prepara la jeringa, psicopatea al que tiene el culo al aire ("culo al aire" en un paper no, diría Sarlo nuevamente) con lo mucho que le va a doler cuando le clave la jeringa. Oh, miren, pensaba que, por largo, iba a tener que dejarlo para otro post. Y ya lo resumimos. I say yeah!?


