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martes, 15 de agosto de 2017

2017 y la democracia de la derrota

Pasaron las primarias y nos dijeron que algunas cosas que dábamos por supuesto fueron sólo eso: hipótesis que luego la cruda verdad desnudó; y así quedamos, medio en bolas. Pero intentemos apuntar algunas cuestiones que no pude leer en ningún análisis, quizás porque leí pocos, sepan disculpar.

1. El peronismo no es sólo PBA. No haremos un pormenorizado, pero sí diremos que el empate/derrota del peronismo en PBA obturó que éste, en frentes provinciales, triunfó ampliamente en Tucumán, Catamarca, Río Negro, Chaco, ¿a Santiago del Estero cómo le decimos? En definitiva, puede que desde el puerto se dificulte ver el bosque porque parecen creer que el peronismo nace en la primera zanja de Alsina y finaliza en la frontera del Conurbano o quizás un poquito antes. No.

2. En Tucumán el Frente Justicialista le sacó casi 22 puntos de diferencia a Cambiemos, duplicando la distancia que separó a ambos en la recordada elección a gobernador de 2015. Tucumán era contabilizada como una de las provincias ganables por Macri, considerando que contaban con un candidato competitivo, instalado, muchos años de peronismo al frente de la gobernación, el antecedente del fraude que nunca fue y los presupuestos del PEN para disciplinar (al oficialismo distrital) y construir (la victoria del —oh— cambio). Hicieron todo mal desde Nación y la UCR local y el PJ tucumano resultó fortalecido de cara a 2019. Es la provincia más grande gobernada por el PJ y consiguió 200.000 votos de distancia. Pero ocurrió algo similar en Catamarca con el ya tradicional Frente Cívico y Social derrotado por el oficialismo provincial o también en Chaco. Entonces:

3. El mapa no varió mucho del de los resultados que arrojó 2015. En general ganaron los oficialismos, con las excepciones de Santa Cruz, Neuquén y Córdoba. ¿Cómo le decimos a la Docta? ¿Perdió el cordobesismo? ¿Ganó nuevamente el amarillismo? ¿Son antes antikirchneristas? ¿Son la prolongación del interior bonaerense?

4. El kirchnerismo te hizo creer que podías tener un celular con un salario medio y el macrismo te hizo creer que ganó por 7 puntos en PBA. Es cierto que a partir de las expectativas creadas por las encuestas publicadas, el empate parece antes un triunfo cambiemista. Pero mientras Cristina perdió sólo 1 punto de lo cosechado por Aníbal Fernández en 2015 (35 vs. 34), la lista del #cambio perdió 5 puntos de los 39 alcanzados por Vidal entonces. Sí, fueron 4 puntos más de los pronosticados por los encuestadores, pero es posible que se trasladaran desde los 19 puntos de Solá en 2015 (vs. los 15 de la fórmula Massa-Stolbizer este domingo). Ergo:

5. El macrismo fue más exitoso para instalar el eje político futuroM vs pasadoK que Unidad Ciudadana en imponer un debate basado en la economía macrista excluyente. Entonces:

6. A Macri lo vo-ta-ron. Sirve de consuelo el “2 de cada 3 le dijeron que no", pero no saltás el cerco repitiéndolo sin un Clarín de tu lado. Desde 2012 no damos pie con bola para entender qué quieren las mayorías. Lo irónico es que lo único que parece ofrendar Cambiemos es novedad, buena onda y antikirchnerismo. Es probable que los golpeados por la economía macristas no sean aún suficientes. O no alcancemos a comprender aún al nuevo sujeto histórico, más liberal, que el macrismo sí. ¿O es que no existe este sujeto todavía?

7. Teoría de los subconjuntos peronistas en PBA. En Salta y Chaco, los PJ y Unidades Ciudadanas locales fueron separados y sin embargo ganaron. Pero de presentarse juntos, en internas, las diferencias hubieran sido mayores. En PBA, desde 2012, el peronismo sufre fragmentaciones y arribó a estas legislativas divido en tres opciones filoP: moyanismo social sin Moyano, kirchnerismo sin malos modales y cristinismo sin poder. Lo ominoso es que éstos se inscriben en diagramas de Venn que no pueden sumarse sin excluir algún subconjunto. Podés intentar lad sumas UC+Cumplir o Cumplir+1País pero nunca adicionar al kirchnerismo con Massa. Nótese la personalización. Es un problema del distrito que puede no impedir recuperar la gobernación bonaerense, pero que complica las chances nacionales del peronismo por la dispersión del voto que promueve. Como ocurrió en 2015.

8. A futuro. Lo que 2015 legó y este resultado —que no sancionó a Cambiemos— afirmó es el retorno de la democracia de la derrota. La persistencia del kirchnerismo en PBA y los peronismos enfrentados al PEN en las provincias otorgan esperanza, pero un sistema que persiste inscripto en el clima de 2015, bajo la sombra del balotaje y en un marco de relativa paz social disminuye las probabilidades de ganar (o gobernar los primeros tiempos) contra Clarín, la SRA, las multinacionales, los bancos y sin un decidido apoyo del sindicalismo todo. ¿Las condiciones bajo las que llegó y operó en principio el kirchnerismo fueron excepcionales? Hasta ahí. Cambiemos puede reproducirlas con su política económica, pero no en el corto plazo. Y 2019 no queda tan lejos.

lunes, 7 de agosto de 2017

Sobre Tucumán en Artepolítica

...el peronismo tucumano tuvo también la capacidad suficiente para surfear la ola macrista; desde unas iniciáticas relaciones cordiales con el PEN a las actuales críticas de Manzur a la administración de Mauricio Macri. ¿Las razones de este vuelco? Los chispazos tienen explicación en la economía sturzeneggista, sin duda, y en el incumplimiento de promesas y acuerdos por parte del gobierno nacional (indisimulable durante las últimas inundaciones que sufrieron amplias zonas del sur provincial), pero también razones estratégicas: al debatir con Macri, Cano es ninguneado o puenteado, y puede leerse en este reposicionamiento de Manzur una aspiración por nacionalizar su figura, discutiendo las políticas económicas del oficialismo nacional.

Cambiemos. Tucumán tiene su historia y particularidades, como la que apunta que nunca un radical ganó la gobernación provincial. Ni siquiera en 1983; estuvieron cerca en 1987...

Completo aquí...

domingo, 10 de julio de 2016

Del revisionismo histórico al revisionismo histérico: la angustia de Independencia

Con seguridad, algunos de todos los que hacen el berreta análisis psi del Mauricio-político, ese que coloca en la necesidad de aceptación paterna el origen de la carrera electoral del hoy presidente, encontrarán en la apelación a la “angustia" de separación independista una actualización subconsciente de la relación Mauricio-Franco. La gente se divierte y explica el mundo como puede, qué va'cé. De todos modos, es una suerte que no exista un Manes de la psicología histórica o histérica que, aprovechando el giro histórico psi de Macri, en su necesidad de agradar al Rey jubilado —¿otra actualización? Basta—, largue una gira mediática buscando explicar a través de la castración, el edipo o el Ello las razones de acontecimientos de nuestra historia.

Como no existe, Los Huevos y las Ideas quiere colaborar y acerca a sus pacientes lectores una serie de títulos para los libros que generarán el boom del revisionismo histérico, permitiendo así una breve recuperación de la actividad editorial (más aún, si aparecen los morlacos, acá estamos dispuestos a escribir cualquiera de los libros que a Grijalbo o Sudamericana les parezca interesante. Y a salir de gira mediática también, que los Manes sobran pero faltan los capitalistas). Basta de cháchara, aquí van los próximos éxitos editoriales de la colección La Historia Argentina que Freud No Nos Contó. Chupala, Félix Luna:

— “Terapia breve en el manejo de la angustia de origen libertario". Alfaguara. 2016.

— “El edipo no resuelto de Sarmiento en el desagregado de sus expendios orgiásticos". Grijalbo. 573 pág. 2016.

— “Los componentes cognitivos displacenteros en la relación Oligarquía-Juan Manuel de Rosas". Emecé. 2016.

— “El proceso de socialización en ámbitos académicos ghettizados. Una experiencia en el Cardenal Newmann". Editorial Sudamericana. 2016.

— “Factores psicosociales influyentes en la conducta violenta durante la infancia y adolescencia de una Nación". Grijalbo. 2016.

— “Tabú e incesto en el proceso independista americano. ¿San Martín quería cogerse a la reina de España?". Emecé. 2016.

Consultas por el título de su agrado, por email. Hacemos envíos al exterior y a otros planetas también. Todo es Histeria.

lunes, 16 de mayo de 2016

Sobre Macri, el Frente Ciudadano y la situación en Tucumán, en la Paco Urondo

Las necesidades políticas y económicas del gobierno colisionan entre sí, ¿o acaso es posible realizar el ajuste y transferencia de recursos que el macrismo considera necesarios y, a la vez, construir consenso y estabilidad política? Charlamos de esto, del peronismo y de la situación social en Tucumán con la Agencia Paco Urondo. A continuación un extracto pero pueden leer la charla completa en la APU:

“...las mentadas inversiones sólo llegarán cuando el oficialismo genere “certidumbre”, tanto política como económica.

Las certezas económicas son las que va entregando: devaluación, tasas altas, apertura económica y eso que mencionás como turbulencias pero que, para el gobierno, forman parte del plan. El desempleo es una de las anclas seleccionadas para moderar la inflación. Esta última podrá bajar, pero el salario real, el poder adquisitivo, no se recuperarán. Pero para que la “esperanza” con que “el mundo” mira a la Argentina se traduzca en dólares contantes y sonantes, el gobierno necesita de sustentabilidad política en el tiempo, y ese es el verdadero desafío de Cambiemos: ¿puede gobernar la protesta social que ya sacó a la calle?, ¿puede gobernar con el Congreso? Las recientes advertencias sobre la “mala comunicación” oficialista no eran materia para el análisis semiótico sino político: claramente le decían al oficialismo “no se encierren en el PRO y hagan política, no garrote, con el peronismo”. No son giles Pagni, Carrió o Silvia Mercado, están mirando lo que ocurre afuera: en Brasil, por ejemplo...

APU: ¿Qué implica la reaparición de CFK? ¿Cómo analiza el lanzamiento del Frente Ciudadano?

...Veo difícil llevarla a la práctica porque implicaría debatir algo que la realidad no puede aún imponer, que es la cuestión del liderazgo. Pretender que 2017 zanje esa cuestión implica ganar en PBA, pero el riesgo es alto cuando considerás el número de variables en la ecuación: Cristina, Scioli, los intendentes, Massa, Macri y Vidal, ¿Carrió? Mi impresión es que pretender imponer un liderazgo antes de 2019 no es sólo utópico, sino que resultaría contraproducente...

APU: Lo llevo a la realidad local, de su provincia natal, Tucumán: ¿Cómo ve la situación social en torno a la inflación, el parate de la actividad o el tarifazo? En una reciente entrevista el bloguero Manolo Barge nos decía que como ocurrió en el 89 o en 2001 la situación social iba a estallar antes en el interior que en PBA.

RT: Es cierto que en el '89 y 2001 explotó antes en el interior que en PBA. Tucumán también supo ser punta de lanza de muchos acontecimientos nacionales, como los cierres de ingenios, el Tucumanazo o el horror del Operativo Independencia. De todos modos, tengo dudas y pienso si no se dará, acaso, esta vez en PBA el inicio de una protesta social de escala. Por caso, la caída de la actividad es palpable en mi provincia (carezco de cifras pero amigos comerciantes, fleteros en corralones o los mismos taxistas me cuentan de un descenso, a ojímetro, de un 40% o mayor aun de la actividad, recaudación y/o clientes), pero no existen acá protestas como la del personal de salud al gobierno de Vidal o un clima enrarecido como al interior de la Policía Bonaerense.

Sí hubieron protestas de taxistas por el incremento del GNC y de trabajadores del Ingenio San Juan por deudas, pero creo que si el macrismo decide seguir golpeando el bolsillo (una nueva devaluación, otro ajuste tarifario), las condiciones de un estallido podrían generarse antes en PBA debido a la sinergia que su gobierno debería realizar con la Nación para que Macri tuviera éxito en su plan constrictivo. ¿Puede Macri ahogar más a las provincias peronistas del NOA/NEA que a PBA para salvar a Vidal? Podría, pero sólo si consiguiera un triunfo plebiscitario a nivel nacional en 2017 de modo tal que alterara las relaciones de fuerza en el Congreso. Por ahora, no parece el caso".

Acá completa...

sábado, 19 de septiembre de 2015

Clientelismo y discapacidad electoral

Uno querría creer que cualquier ciudadano medianamente informado, que se tomara el tiempo y trabajo de sobrevolar —ni siquiera leer— el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán, debería concluir que la anulación de las elecciones y mandato de convocar a nuevos comicios es no solo un atentado contra la democracia, el voto universal, obligatorio y secreto sino, además, un mamarracho jurídico que desprestigia a sus firmantes de aquí hasta la eternidad.
Pero no: la guerra de trincheras en la que nos encontramos inmersos se mantiene aun frente a la flagrante animosidad del fallo anulatorio. Quienes votaron por Cano y quienes pretenden votar por Macri consideran todavía (a pesar de la difusión de lo endeble de los argumentos citados y pruebas aportadas) que en Tucumán hubo fraude, que la base de éste fueron la entrega de bolsones, el traslado de votantes —¡el clientelismo!— y que, en definitiva, de otro modo el ganador hubiera sido el candidato radical. Pero vamos por partes.

Guerra de trincheras. Luego de trece años de kirchnerismo, el trámite sucesorio dentro del peronismo abría la puerta para una alternancia en el poder a otro partido. Fue lo que ocurrió en 1999 o también, de manera menos clara, luego de la muerte de Perón. La esperanza de Macri, el quiebre de Massa con el PJ y cierto retorno del aparato radical manifestado en Gualeguaychú fueron tributarios de este clima de época. Pero he aquí que el partido de gobierno decidió procesar sus contradicciones de manera interna, unificar su candidatura presidencial y aunar esfuerzos en pos de un triunfo que diera continuidad al proceso iniciado en —cabe reconocerlo— 2002. Los resultados de las PASO demostraron lo acertado de la estrategia y puso a parir a las cabezas del conglomerado opositor: ocho años más de pelea por la distribución de la renta son demasiados, es ahora o nunca. Y van por el poder o, en su defecto, por la creación de un escenario similar al de Brasil, en el que la deslegitimación del mandato de la mayoría y el jaque al sistema democrático colocaran a un nuevo gobierno ante la alternativa de pactar o sufrir el asedio. Solo comprendiendo esto se entiende la estrategia de Macri y Cano, kamikaze, que solo les permite fidelizar a los convencidos y no crecer en el voto menos comprometido con lo ideológico o partidario. Es probable que José Cano haya sumado en estas semanas mayor intención de voto en la Ciudad Autónoma o en la zona norte del Primer Cordón bonaerense que en la provincia de Tucumán.

El fallo anulatorio. Ya hemos puntualizado nuestras primeras impresiones, pero no deja de resultar notable y paradójico que dos jueces, escudados en el republicanismo y la defensa de las instituciones, lesionen justamente a las mismas. Es el propio Poder Judicial el que se coloca bajo sospecha o confirma su sesgo de clase y pertenencia. Como señalamos, el objetivo no es otro que pudrirla y ganar tiempo en busca de una intervención federal que confirme al electorado antikirchnerista el carácter tiránico del régimen K. Pese al deseo de los atrincherados en el bando opositor, es prácticamente imposible que una instancia superior convalide tamaño enchastre sin sustento jurídico: anular un acto electoral y llamar a nuevos comicios con base en el clientelismo es tan novedoso que ni siquiera puede ser comparado con lo realizado por Frondizi en 1962, cuando a instancias de las Fuerzas Armadas anuló las elecciones e intervino las provincias en las que había ganado el peronismo, solo para ser derrocado de todos modos al poco tiempo.

Clientelismo. Los “argumentos" del fallo al respecto están colocados para alimentar a la opinión pública que considera que allí reside el fraude. Podemos citar textualmente a los camaristas: «...las prácticas clientelares conspiran precisamente contra la expresión de libre voluntad que constituye un presupuesto indispensable del ejercicio del sufragio...» o «...el voto debe ser universal, libre, secreto y directo. Y tal libertad solo existe en la medida en que el voto se emite huérfano de violencia, amenazas, apremios y sin la existencia de extorsiones, aprovechamiento de necesidades o promesas de un bien futuro de tipo exclusivamente personal. La libertad respecto del voto debe entenderse en el contexto no sólo de ausencia de violencia física o moral, sino desde la perspectiva que el elector está actuando con plena conciencia sobre las consecuencias de sus actos, y que está obrando en interés de la comunidad. De ahí que el voto sea un acto jurídico voluntario y para su plena validez ha de estar exento de cualquier vicio que ataque la plena conciencia y libertad en su manifestación.
Y aquí el razonamiento que antecede, al contrario de lo que erradamente aduce la Provincia en su responde de demanda, no se trata de estigmatizar a un sector social ni caer en concepciones “conservadoras”...».
Deberían bastar como botón de muestra. “Plena conciencia", “plena validez"; aunque elegías al voto calificado, los camaristas no presentan prueba alguna de que los votantes carecieran de conciencia —o de la suficiente conciencia— más que el triunfo del peronismo como elemento probatorio suficiente. La Gaceta también hizo referencia a la capacidad (o discapacidad) de los votantes al decir que “en Tucumán hacía rato que el voto había perdido calidad". Es este prejuicio el componente más irritante de los supuestos argumentos, puesto que deshumaniza al votante: el sujeto clientelar siempre es “arriado como ganado", ya que la plena conciencia es lo que nos diferencia como humanos de la bestia. Es la semiología del lenguaje puesta al servicio de la deshumanización, diferenciando a uno, sujeto de pleno derecho, de otro que es así “matado" simbólicamente, al ser desplazado del registro de lo humano a causa de su sometimiento por parte de las prácticas clientelares. Ese razonamiento asienta en una de nuestras tradiciones: la negación de la capacidad volitiva del Otro, sujeto clientelar, sujetado merced a lo estructural de su pobreza. Lo que traducido significa, nada más y nada menos, que el votante debería presentar su declaración patrimonial antes de emitir su voto. Desde ya preveo que algunos electores calificados preferirán justificar la no emisión.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Tucumán: del denuncismo al golpismo y la esperanza de una intervención federal

Primero judicializaron la política, ahora judicializan las elecciones. Muy democrático y republicano todo.

La Sala I de la Cámara en lo Contencioso Administrativo finalmente hizo lugar a la presentación del Acuerdo para el Bicentenario, anuló los comicios y demanda nuevas elecciones. Para hacerlo, su primera resolución fue declarar la inconstitucionalidad del artículo 57 de la Ley 6.944 (Código Procesal Constitucional de la Provincia) con el fin de otorgarse competencia, puesto que esa atribución le corresponde a la Junta Electoral Provincial, un órgano extrapoder con capacidad para fiscalizar y determinar la validez o nulidad de los comicios. José Cano y Amaya, en cambio, decidieron saltear esa instancia y la Cámara no solo no la hizo respetar sino que se otorgó competencia cuando no la tenía. Republicanismo a la que te criaste.

Lo que acaba de hacer la mencionada Cámara no puede calificarse sino como un golpe institucional. Sienta, además, un precedente peligrosísimo para nuestra democracia: basta denunciar fraude antes de los comicios, tener medios que lo repliquen, políticos kamikazes que hagan luego presentaciones judiciales y algún sector del Poder Judicial que las avale para cargarse el sistema. El mensaje de la oposición toda es “una persona un voto" vale únicamente si esa persona me vota a mí.

Ya habíamos señalado que se estaba utilizando a Tucumán como plataforma para instalar la figura del fraude a nivel nacional, y que tenía como objetivo las elecciones presidenciales de octubre. Alentar a Macri y sujetar a Scioli. Ocho años más sin la manija del país son demasiados luego de ocho de kirchnerismo agonista y trece si consideramos la política de DDHH. Ahora utilizan a Tucumán para deslegitimar el voto popular y sentar un precedente peligroso para la democracia, al anular elecciones, y también para la República que proclaman como horizonte, cuando dos camaristas pueden decidir la inconstitucionalidad de un artículo de una ley al solo efecto de habilitar un per saltum y fallar a gusto y paladar sobre pruebas endebles (como se pregunta Aldo Jarma: ¿se animarían a hacerlo sin contar con un guiño del presidente de la Corte Suprema nacional? Graciana Peñafort señala, en cambio, que existen fallos de la CSJ que indican que ningún fuero que no sea electoral puede opinar en la materia). Para que quede claro: hubieron irregularidades y actos delictivos durante los comicios, pero de ningún modo un fraude organizado que determinara una alteración de la voluntad popular y un asalto de la Casa de Gobierno como la toma del Palacio de Invierno. La misma Gaceta da cuenta de ello cuando apunta que la presentación del ApB señala “supuestas irregularidades que se cometieron en la carga de datos del escrutinio provisorio por parte del Correo Argentino; en la designación de los empleados de la Junta Electoral; en la designación de las autoridades de mesa y en la cadena de custodias de urnas".

Con todo lo anterior intentamos decir que la estrategia va más allá de Tucumán. Luego de este fallo, el oficialismo provincial analiza los pasos a seguir. La lógica indica apelar. Así, sería la Corte provincial la que debería determinar la validez de los comicios celebrados. No hay que ser un constitucionalista abonado a los estudios de TN para inferir que ante un fallo favorable al oficialismo, la oposición apelaría nuevamente ante la Corte Suprema nacional. Tiempos judiciales mediante, tendríamos en Tucumán para largo. Pero he aquí que el mandato de Alperovich finalizaría antes, ya que debe entregar el poder el 29 de octubre. ¿Entonces? El paraíso para la candidatura de Mauricio Macri: el Congreso Nacional debería determinar la intervención federal de la provincia a los fines de: a) aguardar la resolución judicial o; b) en caso de que la CSJN convalidara el golpe institucional y se debiera llamar a nuevas elecciones, que se respetaran los plazos de la Constitución provincial (que indica un mínimo de 60 días entre la convocatoria y los comicios). Claro, el costo político todo lo pagaría la candidatura presidencial de Scioli el 25 de octubre.

Lo habíamos advertido: “todo aquello que sirva para golpear al peronismo será amplificado, aunque implique disminuir a la democracia". Solo que ahora no se trata de disminuir sino, directamente, realizar un golpe institucional en una provincia para, de mínima, evitar el triunfo del FpV en primera vuelta. ¿Después? Y, vamos viendo...

viernes, 28 de agosto de 2015

Se utilizó a Tucumán como plataforma para introducir la figura del fraude a nivel nacional

APU: Pasó de todo en Tucumán desde el domingo. En primer lugar, un triunfo esperable de Manzur (de hecho las encuestas previas daban números similares). Después, las críticas por supuesto "fraude", las marchas opositoras, la represión policial. ¿Cómo explica ese encadenamiento de hechos?

RT: Las denuncias de fraude fueron aventadas aun antes de los comicios. Inmediatamente luego de las PASO, cuando la disputa se circunscribió a lo provincial –y habiendo visto los números del FpV, que solo perdió frente a Cambiemos en Yerba Buena, nuestro San Isidro local–, Cano y el radicalismo todo, Macri cuando vino a apoyar la fórmula del Acuerdo por el Bicentenario, se dedicaron a preparar el terreno para desconocer y deslegitimar el resultado. Pero es, en parte, lo que viene ocurriendo desde siempre. En esta ocasión, la diferencia estuvo en que se utilizó a Tucumán como plataforma para introducir la figura del fraude a nivel nacional, pensando en octubre. Aunque funciona a varios niveles, siendo uno de ellos el circunscribir la disputa en términos peronismo/antiperonismo. Peronismo como sinónimo de todo lo malo, claro...

También charlamos sobre los #Tucumanazos, la reacción del oficialismo y las implicancias de cara a octubre. Completo en el portal de la Agencia Paco Urondo...

miércoles, 26 de agosto de 2015

Tucumán como punto de partida para octubre/noviembre

Máxima de la hora: todo aquello que sirva para golpear al peronismo será amplificado, aunque implique disminuir a la democracia.

Triunfo del FpV: claro, incuestionable. 14 puntos porcentuales. Más de 100.000 votos. Victoria en la urnas, derrota en la opinión pública. Si uno de los objetivos era evitar una celebración del PJ-FpV, en la primera de las dos elecciones ejecutivas que restan camino a octubre, pueden darse por satisfechos. ¿Al costo de deslegitimar la voluntad popular? ¿Y cuándo les importó?

Triunfo opositor: antes que celebrar sus victorias en ¿Capital?, Yerba Buena, Concepción y Bella Vista, prefirieron nacionalizar las sospechas de fraude como peones sacrificables en la estrategia del antikirchnerismo rabioso. Así, los grandes medios colaboraron estableciendo la línea editorial y Cano, Amaya, Macri, Massa y Stolbizer certificaron su grado de responsabilidad política: nulo. Pasó corriendo el Teorema de Baglini y les gritó que le dan lástima. Se dio una vuelta el fantasma de Alfonsín, le preguntó a la JR cómo hará para grafittear su cara con la palabra democracia en las paredes tucumanas y volvió a repetir que se quiebre...
Cano, con su actitud golpista, deslegitimadora, bien puede haber sepultado sus chances de ser, alguna vez, gobernador de la provincia.

#FraudeEnTucumán: urnas quemadas (algunas por candidatos del radicalismo, otras por luchas internas dentro del mismo oficialismo), episodios de violencia relacionados a esto, no alcanzan para cuestionar el triunfo del PJ-FpV o su magnitud. Aún si todos los votos de las urnas quemadas se computaran únicamente para Cano, representarían alrededor de 11.000 votos, un 10% de lo que necesitarían para empatar —ya no ganar— la elección. La Junta Electoral Provincial, el Observatorio Electoral de la UNLP y la Dirección Nacional Electoral descartaron cualquier sospecha de fraude. La misma oposición lo hizo, al no realizar presentación alguna ante la Justicia. Se dirigieron, en cambio, al Tribunal de Justicia Inmediata Periodística. Son gente seria.

#Tucumanazo fue otra cosa, aunque alguien adulterara hasta la Wikipedia, porque manchar la memoria de las luchas estudiantiles y obreras contra la dictadura en 1970, en las redes sociales, no es suficiente. Se trató de un cacerolazo, de la misma magnitud y composición social de los de antaño. Votantes capitalinos que replican el razonamiento porteño sin comprender el interior, provincial en este caso.

Represión. Repudiable e innecesaria, pero estaríamos sesgados de no computar la responsabilidad de los medios y los referentes opositores en la exaltación de los ánimos. Hasta los mismos periodistas de La Gaceta reconocían en Twitter que la gente suelta que manifestara debía estar advertida de las ganas de pudrirla de instigadores como La Bancaria. Por si faltaran pruebas, el paro convocado inmediatamente por el sector.

Rol de la oposición. Irresponsable y hasta hijo de puta, al mandar familias a la Plaza a resolver algo que ellos no pueden electoralmente. No les da la nafta en las urnas pero sí para incendiar todo. Primero solicitan abrir las urnas, se lo conceden y entonces piden votar de nuevo. Exigen institucionalidad y República, pero a los demás, como corresponde.
No puede soslayarse en el análisis los ejércitos de trolls dedicados a amplificar las acusaciones de fraude, en muchos casos con imágenes falsas. Este cronista debió sufrirlos en Twitter, Facebook inundado de gráfica a la que nadie cuestiona legitimidad u origen y WhatsApp viralizando una cadena que sostenía que una jueza nacional, que estuvo la noche de los comicios en el Correo, le habría confiado a su hijo que Cano ganó por 5 puntos pero la amenazaron de muerte para silenciarla.

Rol del oficialismo. Se refiere, fundamentalmente, al sistema de acoples provincial, que permite múltiples listas bajo la categoría legisladores y colabora para peleas internas que, en distritos chicos como San Pablo, puede ser la mecha de actos vandálicos como los ocurridos. Hagamos la salvedad: sistema bancado también por el tándem Amaya/Alfaro y del que José Cano también hizo usufructo. ¿Vale quejarse de las reglas después e intentar jugar el partido de nuevo?

Perspectiva para octubre/noviembre. Tucumán como largada hacia las generales y un eventual ballotage. En una entrada anterior, apuntamos que el proceso político abierto contra Dilma y el PT en Brasil podían ser un objetivo a replicar en nuestro país. Pensábamos por entonces en el escenario de ballotage reñido, de resultado cerrado entre Rousseff y Aécio Neves. Pecamos de ingenuidad: ese proceso se abrió en nuestro país con Tucumán. Deslegitimar el triunfo para golpear. Golpear para conseguir concesiones. Concesiones para malquistar el humor social y todo se transforma en un círculo vicioso que atenta contra la voluntad de la mayoría.
No es tanto un plan orquestado por los Illuminati como una sucesión de oportunidades que van habilitando otras, en las condiciones y contexto que plantean la realidad actual.
Como decíamos al principio, todo aquello que sirva para golpear al peronismo... Porque cabe preguntarse, ¿qué pretenden en Tucumán?, ¿votar de nuevo? Imposible. Como el triunfo del FpV sirve de cimiento para la candidatura del espacio en octubre, el quilombo propiciado en Tucumán por la oposición (con base en las desprolijidades del sistema) sirve para la candidatura de Macri. Pero no en Tucumán, sino en la zona núcleo y en los grandes centros urbanos. Se trata de incrementar las chances de un ballotage recortando las posibilidades de crecer a Scioli y maximizando las de Macri. En términos de albañilería: bajarle el techo a DOS y subirle el piso a Mauricio (estrategia en la que, al apelarse al eje peronismo/antiperonismo, involucra también a los votos de De la Sota y Massa en la región centro; la complicidad de Massa al denunciar fraude entonces se explica solo en su ya reconocida estupidez).

Mientras el kirchnerismo se peroniza, habiéndose alvearizado con Scioli, la oposición se capriliza: “mantener lo bueno" hasta el día de los comicios para deslegitimar el resultado después. Habría que ser ciego para pensar que esto se agota en octubre o aun noviembre.

sábado, 22 de agosto de 2015

Las elecciones en Tucumán

El pasado 9 de agosto llovía en Tucumán. El frío invitaba a permanecer bajo las colchas, comer porquerías y ver tele. Aun así, el presentismo en los comicios alcanzó el 77% y fue, a pesar del clima, un día peronista. La boleta del PJ-FpV, con Scioli y Alperovich, sumó más del 57%, mientras que la de Cambiemos apenas un 20%. UNA quedó tercera con un muy respetable 16% . 37 puntos porcentuales separaron al peronismo del experimento opositor, podríamos agregar que sentenciando así las elecciones de este domingo 23, cuando elijamos gobernador, intendentes, legisladores y comuneros.

Este domingo, en cambio, será un día de sol y peronista. Se espera una diferencia superior al 10% (algunos arriesgan hasta un 20%, yo diría cercana al 15% y cerramos) entre las fórmulas de Manzur y Jaldo vs Cano+Amaya. Hugo Haime, el encuestador que más se acercó a los números arrojados por las PASO (se quedó corto en un 2%, dentro del margen de error), pronostica para este domingo un 50% a 35% a favor del FpV y un 10% para la fórmula de Ricardito (ito es un decir) Bussi. Lo podemos ver en La Borra de Andy Tow, Calvo, Pomares y Col.:


Hemos pintado con anterioridad el panorama tucumano. Antes de las PASO, analizando la conformación de las opciones electorales primero y las que serían las claves de los comicios después. Luego de las PASO posteamos una breve semblanza pues habíamos anticipado los resultados en los análisis previos. No es mucho lo que pueda decirse de nuevo, cuando las incógnitas son fundamentalmente dos: cuánto será la diferencia que separe al FpV de Cambiemos y quién ganará la municipalidad capitalina. Valga decir que evitamos cualquier triunfalismo antes de que los votos sean contados, pero también sea dicho que el peronismo local ha puesto en los últimos días más fichas en la candidatura de Pablo Yedlin, para la intendencia de SMdeTucumán, que a la misma candidatura de Juan Manzur.

Por el lado de Cambiemos, las típicas cantinelas acerca del fraude, adelantando un discurso derrotista. Cano luego de las PASO, esta misma semana, en cada intervención ante los medios ha puesto sus esperanzas en la fiscalización y no en sumar votos adentro de las urnas.

No hay mucho más análisis por hacer, solo resta que hable el soberano. Dos comentarios respecto a los debates organizados por La Gaceta y Canal 8 bajo el hash #TucumanElige:

1. Al debate entre candidatos a gobernador no concurrió Manzur. De todos modos no puede decirse que Cano lo haya “ganado”. Por lo que vi, no estuvo muy bien y ni siquiera el resto de los convidados hizo foco en su figura para atacarlo; lo cual sería conveniente si no resultara un indicador del nivel de expectativa que genera su candidatura. Solicitó, sí, que quienes quisieran votar por Bussi legislador, corten boleta, admitiendo que necesita rascar cualquier fondo de olla.


2. El debate de candidatos a intendente estuvo más animado, con acusaciones cruzadas varias. Las crónicas dicen que Alfaro estuvo muy nervioso, Yedlin muy tranquilo y Vargas Aignasse la piloteó bien. Arriesgamos pronóstico: si Gerónimo hace una buena elección, Yedlin puede ser el próximo intendente y el Acuerdo por el Bicentenario perder hasta aquello que consideraba seguro hasta el 9 de agosto.

Para finalizar, un lindo gráfico de un politólogo tucumano amigo, @tuQmano, con la evolución de los guarismos para gobernador en la provincia a través del tiempo (y recomendamos su colaboración a los Cuadernos Electorales del CIPPEC con un resumen de lo que está en juego este domingo):

martes, 11 de agosto de 2015

Apostillas de las PASO 2015 en Tucumán

Alegría en el peronismo tucumano, pensando que los resultados de las PASO fueron la avant premiere de los resultados para el ejecutivo provincial del 23 de agosto. Será el oficialismo el que sostenga ahora el apotegma canista que rezaba "no hay 23 sin 9". Algunos datos:

1. Los resultados vienen a confirmar lo que sostuvimos en los posteos que dedicamos al pago chico: el primero aquí y el segundo por acá. Los números de la encuesta de Haime estuvieron hasta tímidos y cautos (anunciaba un 55,5 para Scioli y el resultado fue 57,14%):


2. 37 puntos porcentuales separan al Frente para la Victoria de Cambiemos. Macri no resultó un candidato traccionante para la precandidata a senadora por la UCR, Elías de Pérez y tampoco ocurrió –como era previsible– a la inversa. Arrasó Alperovich en el rubro, confirmando lo bien que hizo Cano en guardarse para dentro de dos semanas y prolongar, aunque en mucho menor proporción luego de los resultados, el suspenso en la pelea por la gobernación.


3. Tan dura fue la derrota que los candidatos del Acuerdo para el Bicentenario, José Cano y Domingo Amaya ni siquiera aparecieron por la sede de Cambiemos en la noche del domingo. En las buenas vamos a estar y en las malas, eh, bueno, no se, vamos viendo. No me llamés vos, yo te llamo...

4. Un dato que no puede ser soslayado es el que determina, por sobre los demás –esperables–, la desazón del republicanismo vernáculo: el triunfo del FpV en la capital tucumana. Quienes hayan leído las entradas anteriores, linkeadas en el punto 1, comprenderán cabalmente la importancia del resultado:


5. Scioli y el FpV consiguieron guarismos absolutamente plebiscitarios en el interior tucumano, lo que habla de la postergación que sufría y de lo aceitado de la maquinaria electoral oficialista. Ejemplos: Graneros, 80,08% y Burruyacu 79,98%.

6. Llovió bastante el domingo en la capital tucumana , pero aún así fue un día peronista.

viernes, 7 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán, parte 2

Desarrollamos en el posteo inicial cómo se construyeron las alternativas electorales en la provincia. Someramente acerca del peronismo, porque no hubieron tiros (!) y todo se encauzó con llamativa normalidad para tratarse de sucios e impresentables. Del radicalismo, más el socialismo, más las adscripciones de Macri y Massa (que ahora quiere quitarle el apoyo a Cano; oh, el amor adolescente, flor de un día es –?–) también hemos hablado. Prometimos entonces escribir sobre las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado electoral.

Sobre el oficialismo no diremos mucho más que esto: tiene obra para mostrar de estos doce años y lo está haciendo. Supo tramitar la sucesión de Alperovich con heridas menores, por lo que no pudo el tándem Amaya-Alfaro hacer usufructo de ninguna ambulancia (al contrario, debieron sufrir ellos los desgajes) y además se montan en la buena imagen e intención de voto de Daniel Scioli. La fórmula para la victoria.

Vamos al Acuerdo por el Bicentenario. Como cuenta mi amigo Aldo Jarma, el leitmotiv de Cano hasta no hace mucho era “no hay 23 sin 9 de agosto”, lo que implicaba que sería candidato a diputado o senador nacional el 9, triunfaría sobre el peronismo y la elección provincial se apuntalaría luego sobre esa victoria. Los acuerdos nacionales que tejía se basaban en tal presupuesto. Porque, ¿para qué querrían Massa y/o Macri ir en la boleta con Silvia Elías de Pérez? No, sería Cano el que traccionara localmente para las precandidaturas presidenciales del PRO y el FR, y a su vez este recibiría el aval de todas las fuerzas opositoras para poder polarizar con el oficialismo, única chance para un triunfo, surfeando el comprensible cansancio de un sector del electorado tucumano que apelarían a la alternancia. Pero algo falló, y no será Cano el candidato este domingo 9 de agosto. Desde el radicalismo aducen la falta de fondos para encarar dos turnos electorales, desde el peronismo dicen que se cagó porque pierde con Alperovich. Aquí damos por ciertos ambos argumentos. Así, para alegría (?) de Mauricio (que seguramente había acordado otra cosa), su boleta no irá adosada al apellido Cano.

Como señalábamos en el anterior, se le hizo cuesta arriba al Acuerdo por el Bicentenario. Se esperanzaron con los resultados de las legislativas 2013, que apuntaron un deterioro del oficialismo provincial y un crecimiento del radicalismo. En 2011 los resultados favorecieron al FpV con una diferencia sobre el ACyS de 55% (Alperovich 69,89% vs Cano 14,78%). En 2013, en cambio, el FpV triunfó con un 46,94% vs un 34,68% de la boleta liderada por Cano. El aliciente principal fue que el ACyS le ganó al oficialismo en la capital tucumana (41,83% a 36,13%) y en el municipio de Yerba Buena (46,53% a 35,35%). El candidato de la UCR descuenta que el oficialismo triunfará con números importantes en el interior provincial. Pese a las inundaciones, las obras realizadas no tienen comparación con periodos anteriores, el peronismo cuenta con una estructura aceitada y el radicalismo se circunscribe a grandes centros urbanos. Así, la esperanza de la UCR consistía en obtener una diferencia notable en la capital y distritos como Yerba Buena o Tafí Viejo para compensar la diferencia en el interior provincial. Fue la razón principal que lo impulsó a pactar con Amaya/Alfaro: no contaba con un candidato propio que midiera en San Miguel de Tucumán. En una muestra de derrotismo resignado, hace un tiempo Cano reconocía que para él “sería muy fácil poner cuatro pasacalles en la capital y ser intendente. Pero hay que asumir el desafío por Tucumán”. Dicha estrategia es la que lo pone ahora al borde del linchamientos (institucional, dentro de su partido, aclaramos. Aunque Cano suena demasiado parecido a Chano, de Tan Biónica): puede perder la gobernación y estar impulsando a Germán Alfaro (ex PJ) para el que podría haber sido el botín seguro para la UCR, la intendencia capitalina.

No leí números para San Miguel de Tucumán, pero Aldo me comentaba que si el ApB quería ganar la provincia, debía obtener una diferencia del orden de los 25 a 30 puntos porcentuales en la capital. No parece ser el escenario, cuando el ministro Yedlin viene creciendo y el canoamayismo se encuentra estancado. Tan es así, que La Gaceta retó a Germán Alfaro por faltar a un debate de los candidatos en la UNT (“No vaya a ser que Mayweather, que encabeza las encuestas por un apretado margen, termine nockeado por un sillazo vacío”). Para terminar de configurar el escenario hacia el domingo, lo que nunca se le niega a un espacio que prevé una derrota: “Según Cano, se pergreña un fraude”. El domingo tendremos una idea más aproximada de lo que pueden ser el 23 de agosto y el 25 de octubre en Tucumán.

martes, 4 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán

En estas PASO —y consecuentemente el 23 de agosto, cuando se elija gobernador— el enfrentamiento será entre el FpV y un Frankenstein armado sobre la hora, encabezado por la UCR y que agrupa a figuras del ex peronismo supuestamente K, del socialismo y lo poco que tiene de estructura local el PRO y algún massista descolgado hasta del massismo nacional. Es lo que hay. Bastante relegado se ubica Ricardito Bussi, pero debemos reconocer que restándole votos al Acuerdo por el Bicentenario de Cano y Amaya (bautizado por el peronismo local como el pacto canaya).

Del peronismo podemos repetir lo que ya adelantamos: Alperovich fue el ordenador y se presenta cohesionado detrás de la fórmula Manzur-Jaldo. El PJ local fue además precursor para encolumnarse detrás de la candidatura de Daniel Scioli. Tan es así que cuando anduvo Randazzo por estos pagos, se mostró junto a Amaya. Son los riesgos de desconocer las realidades locales. El actual gobernador será el primer candidato a senador y uno de los mellizos Orellana, massistas arrepentidos, primer candidato a diputado nacional. Reconoce el peronismo local que serán las elecciones más reñidas de los últimos años, pero se huele un aire de confianza que fue in crescendo a medida que se acercan los comicios.

Nuestra provincia no ha sido amable con la UCR: quien recuerde al último gobernador radical tiene premio (y no, no vale decir Alperovich). Los boina blanca tampoco supieron ser muy amables con Tucumán, cuando en el pasado muchos garrochearon hacia el FR. No al Frente Renovador, sino hacia Fuerza Republicana, el partido de Bussi padre y quien fuera gobernador e intendente electo y no asumido de la municipalidad capitalina (sirva el dato para comprender un poco la lógica y distribución geográfica del voto). Quizás por eso no exista en estas tierras tanto una tradición radical como sí una antiperonista, hipertrofiada por la batalla mediática contra el kirchnerismo nacional y los equivalentes años de dominio alperovichista en la provincia, distribuída como es dable suponer con mayor densidad en los grandes centros urbanos. Pero basta de introducción histórica (para ahondar en eso les recomiendo seguir los textos de @tuQmano) y vamos a los bifes.

Antes de la constitución del frente opositor circulaban encuestas que colocaban a Cano en segundo lugar y expectante, a Domingo Amaya tercero, más lejos, y a la sumatoria de ambos superando a quien presentara el oficialismo (la fórmula Manzur-Jaldo fue oficializada luego). Tal panorama constituyó el argumento para que el periodismo tucumano presionara por un acuerdo entre ambos. Lo curioso fue que, una vez formalizado el pacto entre el candidato radical y el intendente capitalino, no se publicaron más encuestas... hasta la de hace un par de domingos, de Hugo Haime, que da triunfador a Manzur (46%) frente a Cano (38,2%) y a Scioli (55,5%) frente a Macri (23,4%).


La Gaceta aclara bien: es la encuestadora del oficialismo tucumano, pero la oposición no respondió como sería dable esperar, con otra encuesta. Durante el interregno entre mediciones, los retos del periodismo tucumano hacia Cano y Amaya fungían como síntoma de que la suma aritmética propuesta antes no se verificaba. Va ejemplo para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Fernando Stanich habla de un intercambio de roles a partir de esa verificación: "...Pisoteado por la Casa de Gobierno y empujado por los suyos, Amaya había dado el sí que tanto necesitaba Cano para sentirse, por fin, cerca de ganar los comicios (...) Pero como a lo largo de estos 12 años, el oficialismo se encontró de repente con la posibilidad de recuperarse. Algo de mérito propio y mucho de responsabilidad ajena hay en esa luz al final del túnel que sorprendió al alperovichismo. Son los propios amayistas y canistas los que admiten que la dupla Cano-Amaya no supo capitalizar de entrada el mazazo que le había dado al gobernador, José Alperovich (...) Hoy, en consecuencia, quienes conforman la dupla opositora ya no hablan de triunfo asegurado como hace un mes atrás, y quienes simpatizan con el oficialismo sonríen frente a la nueva chance que el destino les puso en el camino...".

Para agregar al mapa de la oposición valga decir que, en caso de no ganar, José Cano enfrenta tres posibilidades: que lo linchen en su propia casa, que lo linchen en el Comité de la calle Catamarca o que le den tiempo para después correrlo y lincharlo. ¿Por qué abandonamos así la sobriedad intelectual que —¡oh!—  nos caracteriza para caer en el fango de la chicana? Porque Cano, en uso de facultades totipotenciales sobre el radicalismo local, fue entregando todo en pos de fortalecer sus chances y el esquema quedó armado así: gobernador UCR, Vicegobernador ex-PJ, intendente SMdeTuc ex-PJ, diputado PRO, senador UCR y 2do PRO.

Pero ya la longitud del texto constituye un abuso hacia el lector. Continuaremos en el próximo posteo con las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado final...

viernes, 10 de julio de 2015

Crónica del último 9 de Julio de Cristina en Tucumán

Se acercaba este humilde e insignificante bloguero a las inmediaciones del Hipódromo cuando un cordón policial lo detuvo. Voy al acto, maestro. Esperá un poco que están por pasar. ¿Cristina? Sí, esperá. Acto seguido...


Ya en la puerta del Hipódromo, apurando el paso, se escuchaba a Adolfo Nicolaus, el humorista que oficiaba de conductor, y junto a su voz, las estrofas del himno cristinista que presagiaban los tiempos por venir: “Avanti morocha... No tires la toalla que hasta los más mancos la siguen remando...". Claro, el lector aguzado en semiología dirá “ah, se está tomando una licencia literaria". Nada más alejado de la ficción: en la voz ligeramente grave y bastante desafinada de Iván Noble confluían sciolismo y kirchnerismo como en un aleph del universo peronista.

Eran muchas más que 40 mil las almas presentes. Quizás La Gaceta sumaba media alma por peronista para arribar al número, ya sabemos lo desalmados que son cuando de discutir poder se trata. Curiosamente —o no—, es en el campo opositor que se pelean, porque se juntaron perros y gatos. El peronismo, pragmático, deja las disputas de lado y, en tiempos electorales, marcha unido, organizado y solidario como solía decir Perón y ahora repite Cristina. Sigamos.

Click para abrir la panorámica
Los actos peronistas tienen esas cosas. Escuchás una voz ronca, cansada y sincera que grita “¡te amamos, Cristina!”, te das vuelta y es una señora mayor, de pelo entrecano y piel curtida por el sol. Imposible no sentir ternura. Seguís mirando. Chicas cargando nenes que moquean o lloran por el volumen de los parlantes. Mirás hacia otro costado y están los militantes y sus banderas. Muchos y distintos segmentos sociales representados. No sabría decir cuánta gente suelta, como gustan de contar los republicanos que no entienden que un acto implica una logística, colectivos, sánguches y gaseosas. Debo confesar, de todos modos, que hacía un par de 9 de julios que no asistía al Hipódromo. El último había sido en 2011, el año del 54%. 2012 y 2013 los pasé en casa, como forma módica y tímida de protesta, porque si bien no me cuestionaba el apoyo, tramitaba contradicciones varias entre lo que el gobierno hacía y lo que yo pensaba que debía hacer; en materia económica, claro, pero fundamentalmente en lo referido a la estrategia de (de)construcción política seleccionada por entonces. Es agua pasada y pueden dar una vuelta por el blog si tienen ganas. Una breve digresión: desde antes de la derrota legislativa 2013 pero más aun a partir de ella, muchos consideraron que la economía se caía, que el gobierno se despedazaba y quisieron posicionarse para lo que ocurriera después. Las posibilidades electorales de Macri y Massa contemplaban estas opciones como condiciones necesarias y el tiempo les está probando lo equivocado del cálculo. En el oficialismo, en cambio, las tensiones se fueron procesando para arribar a algo impensado por quienes apostaban en contra: un peronismo unido, bajo una fórmula única que contempla la diversidad del espacio y que, a su vez, contiene potencia electoral, promesa de gobernabilidad y la posibilidad de continuar el camino que venimos recorriendo desde hace poco más de una década.

Abrió Alperovich y esta vez no recibió silbidos desde el sector camporista como en 2011. Siguiendo a Brienza, abandonaron las veleidades del control de calidad ideológica y reconocen que viene un peronismo con rasgos alvearistas. Enumeró el gobernador de Tucumán algunos de los logros de su gestión, de obras concretas y palpables. Como un gran resumen de estos años, y sí, con Manzur y Jaldo como integrantes locales de la fórmula para la victoria (tal la relectura electoral del Frente, con Scioli como candidato), recomiendo este spot que subió mi amigo Aldo Jarma, haciendo un poco de épica weberiana:


Luego llegó el turno de Cristina, quien agradeció el cariño de los tucumanos, puso en perspectiva estos años y los desafíos que vendrán. Para esto hizo hincapié en el No al ALCA y en la reestructuración de la deuda argentina, los penares actuales de Grecia y su pueblo, Puerto Rico y cómo los buitres suponen la amenaza del momento. Recordó a los patriotas que se reunieron en la Casa Histórica en 1816: "tenían miedo de declarar la Independencia, pero no tiraron gas ni abandonaron, bosteros putos", dijo. Bueno, lo del gas y los bosteros no, perdón. Hizo recomendaciones a los hombres y mujeres que continuarán estas políticas (algún malvado podría apuntar que son los capítulos intitulados “Aleccionando a Daniel"), pero son, por supuesto, recomendaciones válidas. Las podemos resumir en “es la econom... Es el cariño de la gente y el lugar en la Historia, estúpido". Sin nombrarlo, puso a Brasil y el jaqueo a Dilma como ejemplos de intento por restaurar el orden neoliberal. Cuando se insinuaba el fin de su discurso, el sol iluminó el Hipódromo. Pensé “mirá, justo sale el sol". Great minds think alike (!) y Cristina también lo dijo: “salió el sol". Conociendo que la Presidenta siempre baja a saludar, me acerqué al vallado frente al escenario cuando comenzó la desconcentración. Ello me permitió saludar a Aníbal (a este cronista, sodamaníaco en su juventud, no le dio el estómago para gritarle “¡aguanten lo' Redó!" como hacían dos energúmenos peronistas a mi lado):


Y luego, sí, el que sabe, sabe, y el que no, está con el macrismo o no retornó desde el massismo:


Pude aprovechar la cercanía para decirles “¡gracias, Cristina!" y "¡vamos, Daniel!". Le di la mano a la Presidenta y debo reconocer que fue raro. Scioli se sorprendió con el “vamos", cuando era Cristina a quien todos llamaban, pero se recompuso, buscó a este servidor con la mirada y le dedicó un gesto de OK. Eso animó a los que estaban a mi lado para tirar unos “¡vamos Scioli!" que hubieran sido impensables hace tan solo un par de años. Todos crecemos.

Para cerrar, no comí chori, no tomé vino, me escrachó la SIDE...

Parrilli hijo de puta...
Pero salimos del Hipódromo con una sonrisa dibujada. Los actos peronistas tienen esas cosas...

jueves, 21 de mayo de 2015

Incidencia de lo nacional en Tucumán (en entrevista con la @PacoUrondo)


Los posteos sobre panorama local o regional no suelen ser los más visitados, por lo que me sorprendió que Enrique de la Calle, de la Agencia Paco Urondo, quisiera charlar un poco sobre política tucumana y cómo inciden en la provincia los armados nacionales, el oficialista y los múltiples y zigzagueantes opositores. Copipasteamos un extracto:


APU: ¿Cómo están las cosas dentro de la oposición tucumana? ¿Habrá gran alianza entre radicales, macristas y massistas?

RT: Tucumán es expresión y síntoma de los vaivenes microtemporales de la oposición: se juntan pero ninguno queda conforme. Cano arregló con Massa, luego con Macri y ahora finalmente con Amaya. En el medio, no se sabía qué ocurriría con los acuerdos con el FR y el PRO. Aparentemente el partido de Macri acompañará, porque Cano respetará orgánicamente Gualeguaychú, pero no ocurrirá así con el Frente Renovador, que pierde un aliado más (y van…): Gerónimo Vargas Aignasse, el representante massista provincial, ya adelantó que no participará. Ocurre que el objetivo era la intendencia capitalina. Ni siquiera la UCR provincial celebra con el acuerdo, porque entregan la más cercana posibilidad de la municipalidad de San Miguel de Tucumán por una más lejana posibilidad de triunfar a nivel provincial.

En el amayismo tampoco están contentos, cuando eran en los papeles una expresión kirchnerista más “pura” que el alperovichismo: el mismo día del acuerdo se alejaron de Amaya algunos de los dirigentes que lo acompañaban. Traidor es lo más suave que le dijeron. A mí me entristece, porque privilegiaron un proyecto personal (la intendencia capitalina para Germán Alfaro, el verdadero conductor del espacio), sobre las necesidades del pueblo tucumano. El pueblo sabe que no es lo mismo ser gobernados por el peronismo (Manzur-Jaldo con Scioli o Randazzo) que entregar la provincia a la UCR bajo el ala del macrismo a nivel nacional.

Y los remitimos a la nota completa...

sábado, 16 de mayo de 2015

Breve crónica de la política tucumana

1. PJ-FpV: la interna del peronismo tucumano se saldó hace un tiempo, confluyendo en la fórmula Manzur-Jaldo. Beatriz Rojkés repetirá como presidenta del PJ Tucumán y José López, el secretario de Obras Públicas nacional que pretendía desembarcar en la provincia aceptó formar parte del dispositivo alperovichista. Domingo Amaya, en cambio, decidió abandonar el peronismo tucumano para tejer un acuerdo con el radicalismo local. Volveremos sobre esto.

Ayer viernes visitó la provincia Daniel Scioli y fue ofrendado con un multitudinario acto. Los organizadores hablaron de 50.000 personas, Canal 10 y La Gaceta mencionan 40.000. Casi 2/3 de un Vélez sin tanta alharaca y, con seguridad, ningún dirigente se tomará el palo luego. Acá una crónica del Gran Diario Tucumano bastante completa. El acuerdo entre Alperovich y Scioli no es otra cosa que la traducción concreta de una realidad que engloba al peronismo nacional y a la situación provincial. La provincia está teñida de naranja o, como dijo Betty (para alegría de Balcarce 50, descontamos): "Tucumán es absolutamente sciolista".

(Nota para el kirchnerista emocional: cuando desde hace más de tres años advertimos que el oficialismo, con sus errores de (de)construcción política, no hacía sino favorecer la candidatura de Scioli, preveíamos este escenario. Del alverarismo como equilibrio de tensiones al alvearismo... deseado. Análisis puro y duro; el tiempo probó acertada nuestra lectura).

2. La oposición: un carnaval a contramano en agosto. Para mantener la brevedad prometida, una serie de tuis (aquí el primero del string):
  • Tantos bandazos. Locales: Cano con Massa, después Macri, ahora Amaya. Massa rompe con Cano y Vargas Aignasse se va
  • Nacionales: Massa buscó a Amaya. Después arregló con Cano. Ahora rompe y viene candidato propio (¿Koltan, al que ni bola le dieron?)
  • Amaya, que de ser más kirchnerista que Alperovich, de foto con Randazzo, de tanta guita directa desde la Nación, se va con el radicalismo
  • En Tucumán será el peronismo contra el radicalismo + el proyecto personal de Amaya/Alfaro y lo que tiene el PRO (empresariado rural)
  • Apremiaban los tiempos: esta próxima semana vence el plazo para presentar las candidatura (alianzas electorales, nos corrigió @TuQmano) a la justicia electoral
  • @PadawanTucumano: en esa ensalada el único q gana es Germán Alfaro, calladito y por lo bajo urdió todo esto,nuestro Frank Underwood municipal
  • @Ricardo_blogger: @PadawanTucumano bajó los candidatos a intendente la UCR?
  • @PadawanTucumano@Ricardo_blogger siguen Ramano Norri, Sacca, Avignone, pero seguro se van a tener que bajar, no juntan ni para un asado esa pobre gente
Vale decir que el acuerdo Cano-Amaya no está escrito en tinta aún, pero las posibilidades de que se caiga son menores a las de su concreción. Con seguridad será Cano gobernador, Amaya vice y Germán Alfaro para la intendencia capitalina. ¿Cambia el radicalismo la posibilidad más cierta de la intendencia capitalina por acrecentar las chances de triunfo provincial? Aparentemente es así, pero falta aún dilucidar si descansan también en la posibilidad de doble candidatura para acceder al Congreso nacional. Traduce además la necesidad de Cano de ampliar su marco de alianzas para incrementar su competitividad. Veremos si este acuerdo cupular puede trasladarse luego a la demografía electoral. Arriesgamos que suma pero no aritméticamente: la unión de un radical puro con un peronista ex kirchnerista no será un bocado fácil de digerir para los votantes de ambos nóveles socios de apuro. Pero suficiente cháchara: para saber más, estas notas de La Gaceta (la primera un análisis que finaliza con el habitual sesgo republicano/opositor del diario; la segunda, dolor de ya no tajaí):

domingo, 30 de noviembre de 2014

Charlas de Quincho tucumanas

Damos inicios a estos quinchos folclóricos y autóctonos con el relato de un asado que comí ayer en el cerro, mientras me cagaba un poco de calor y no tenía más que una gaseosa caliente para regarlo. Los problemas de no tener conservadora. Cero política, todo vacío, entraña, chinchulines y una morcilla vasca que tenía más nueces que las que rompía Tchaikovsky (la cita de autoridad necesaria, no hubiera sido lo mismo citar Nueces para el Amor). El superclásico que ganó merecidamente River fue el tópico principal, por supuesto, pero no lo será de este panorama interno tucumano. Dejemos de joder y vamos.

Las internas provinciales no suelen interesar a nadie más que a los directos involucrados y al pequeño subgrupo –humanoide (!)– de quienes nos preocupamos por lo político, por tal motivo raramente alcanzan estado en el interés público. Claro, a excepción de que sean rubricadas a balazos, piñas o su versión más civilizada: una guerra dialéctica desembozada a través de los medios. Las primeras dos excepciones no forman parte del caso tucumano, por suerte, pero existe desde hace tiempo una guerra de declaraciones cruzadas entre el alperovichismo y el amayismo. El PJ tucumano nunca fue un órgano sin discrepancias internas, pero siempre resultó más o menos claro quién conducía. Las crónicas periodísticas provinciales recordarán los enfrentamientos entre Olijela Rivas y Julio Miranda o, más cerca en el tiempo, el desafío de Fernando Juri, vicegobernador, a su compañero de fórmula y gobernador, José Alperovich. Esta última batalla vio su fin cuando Beatriz Rojkés se quedó con la presidencia del PJ provincial, relegando al ala jurista a un testimonialismo que hoy prácticamente se agota en el mismo Juri.

La imposibilidad de una re-reelección para el actual gobernador desató las fuerzas que antes podían marchar unificadas bajo el paraguas de Alperovich encabezando una boleta. Así, las corrientes internas fueron recibiendo nombre bautismal: alperovichistas, bettistas, manzuristas, jaldistas. El amayismo no fue nunca parte del dispositivo referenciado en el gobernador, y fue en cambio tributario del “municipalismo” que practicó desde sus inicios el kirchnerismo para inhabilitar la musculación de una Liga de Gobernadores que lo desafiara. Tan exitoso que dio lugar a la emergencia de la Liga de Intendentes de la PBA. Pero retornemos al presente y al ámbito local.

No fue difícil para cualquier interesado seguir el devenir de estas internas a través de los diarios tucumanos, particularmente La Gaceta. Hoy es prácticamente un hecho que la fórmula del oficialismo será Juan Manzur-Osvaldo Jaldo. El desafío proviene, claro, del sector liderado por el intendente capitalino, Domingo Amaya, quien también aspira al Sillón de Lucas Córdoba, acompañado por su secretario de gobierno, Germán Alfaro. La incógnita es si lo hará compitiendo por dentro del peronismo o por afuera y sólo para ejercer su poder de daño. Pretende terciar en esta disputa, como un modo de posicionarse, el secretario de Obras Públicas de la Nación, el tucumano José López. Hacia arriba, Manzur y Jaldo tuvieron junto a Alperovich su baño iniciático de sciolismo explícito, con fe, trabajo, esperanza y poniendo siempre el hombro. Amaya, por su parte, recibió recientemente a Randazzo, a modo de castigo al gobernador. Pero es abajo y localmente por donde transcurren los tironeos más importantes, con los distintos lugares de las listas en el horizonte. Como candidato a intendente capitalino, Alperovich seleccionó a su ministro de Salud, Pablo Yedlin, en una apuesta que desde aquí no consideramos la más pagadora. Claro, el radicalismo provincial considera probable tomar por las urnas la casa de gobierno, pero ve aún más cerca la posibilidad de la intendencia capitalina (y la de Yerba Buena) debido a los resultados obtenidos en las elecciones legislativas 2013.

En el radicalismo tucumano las cosas parecen más simples: no pone nada en juego en 2013 y lo que consiga será ganancia. José Cano encolumna a toda la estructura de la UCR y también al resto de vertientes republicanas: en Tucumán supo sobrevivir aquel experimento de 2009 denominado Acuerdo Cívico y Social. Fue muy comentada a nivel nacional, sabemos, su foto con Sergio Massa, que no incluyó cláusula alguna para formar una estructura que incorpore al Frente Renovador. Acuerdo cupular, entonces, que no movió el amperímetro del voto para Cano en Tucumán o para Massa a nivel nacional. La apuesta, claro, es otra. Como señalamos con anterioridad, el acuerdo se reduce a que Massa no divida el voto opositor, complicando a Cano para que luego, en retorno, el radicalismo provincial se vuelque hacia Massa en un hipotético ballotage. Aquí descreemos de los acuerdos cupulares tanto como del clientelismo vía bolsón, pero no faltarán quienes crean que de eso se trata hacer política. Para la capital provincial, el radicalismo se debate entre apoyar a la candidata que salió con fuerza a hacer campaña publicitaria, Silvia Elías de Pérez, o al más tradicional e histórico Federico Romano Norri, que bolacea con un Mapa del Delito como el del colorado De Narváez. Ninguno está plenamente instalado, entonces sus posibilidades hablan claramente de un voto antiperonista, muy educado (!) y antibolsonero, de grandes centros urbanos, que en buena medida hace todavía del radicalismo una persistencia –también– en el NOA.

El resto de las fuerzas provinciales son netamente testimoniales. Fuerza Republicana, emprendimiento familiar de los Bussi, se encuentra reducida a sus mínimos históricos y usufructuando el discurso de seguridad en el recuerdo del Bussi padre gobernador de facto durante la Dictadura. El PRO de Mauricio Macri cuenta con cierta inserción, mínima, y en el pasado ha jugado junto al ACyS. No creemos que vaya a ser ese el caso en los próximos comicios. La izquierda tucumana no saborea las mieles de las que gozó recientemente en la ciudad de Salta, antes por una defección del radicalismo salteño –creemos– que por un reverdecer de la conciencia clasista, más difícil aún dentro de la clase media urbana de una capital de provincia.

Finalizamos estos quinchos tucumanos, como es costumbre, con un chiste (!).
Discutían acaloradamente un tucumano y un santiagueño acerca de sus respectivos pueblos. El tucumano dice:
–Donde vivíh’ e’ una mierda horrible, primo. Un calor e’pantoso y ni siquiera a’falto tení.
–Claro que tenemoss asssfalto, gato hijo e’ puta.
–¿Adónde, que no se lo veí’?
–¡Debajo de la tierra, para que no sse lo afanen loss tucumanoss gatosss!

viernes, 10 de octubre de 2014

UCR: la federación de caudillos provinciales que disputan Massa y Macri

Aún cuando Sergio Massa y Mauricio Macri encarnan figuras con proyección nacional, el Frente Renovador y el PRO constituyen actualmente partidos distritales sin inserción territorial más allá de la PBA y la CABA. A poco más de un año de las elecciones nacionales —y para dotarse de alguna estructura que de soporte a sus aspiraciones—, se encuentran en carrera para cooptar dirigentes locales del radicalismo, habiendo fallado antes sus estrategias de desarrollo electoral primigenias. Éstas eran, para Macri, construir una tercera fuerza nacional (y en cambio terminó ocupando el lugar que el radicalismo se reservaba en la CABA luego del Pacto de Olivos) y, para Massa, montarse sobre su triunfo legislativo 2013 para hacerse del peronismo, a la manera de Cafiero en los '80, luego de vencer en internas a la burocracia sindical. Fin de la teoría garrochista (aunque alguno pueda todavía saltar): el PJ no será fagocitado. Vistos sus últimos movimientos, deben conformarse en cambio Massa y Macri con cinchar por los jirones del bipartidismo tradicional que, como una persistencia identitaria, se niega a morir pese a agonizar en terapia intensiva desde el derrumbe de la Alianza en 2001.

A propósito de la foto de Gerardo Morales y Sergio Massa, con la hermosa ciudad de San Salvador de Jujuy como fondo, se ha comentado mucho y analizado poco. Los diarios no olvidaron mencionar, sí, que Morales estuvo pocos días antes en la presentación como precandidato presidencial de Ernesto Sanz, que el jujeño declaró que Massa sería presidente y él gobernador (para aclarar a las horas que su candidato continuaba siendo Sanz) y tampoco dejaron pasar las declaraciones comprensivas de Sanz y la bronca no contenida de Julio Cobos y Hermes Binner. Volveremos luego sobre esto último.

Morales-Massa, ¿por qué el acuerdo? En principio, es un reconocimiento de que, como oposición, comparten y disputan la misma franja electoral. Partiendo de esa base acuerdan no pisarse los cordones: Massa no le resta posibilidades de llegar a la gobernación a Morales colocando un candidato propio, y es Morales el que a cambio le puede sumar votos al del FR en el distrito. Por eso la foto es en Jujuy y no en Tigre: no es el jujeño el candidato de Massa sino al revés, es Sergio uno de los candidatos del radicalismo jujeño. Este pacto desnuda dos necesidades: la de Morales y el radicalismo de Jujuy, que si tuviera los números suficientes no necesitaría de la alianza con el del FR, y la necesidad de Massa que, si midiera como venden sus operadores, podría apelar a un candidato propio al cual traccionar desde arriba. Desnuda algo más: que con una figura instalada no alcanza y se necesita de una estructura. Marina Silva lo comprobó recientemente. Ah, la vieja política que se niega a morir a manos de la dictadura de la telepolítica.

Sin dudas, este arreglo no puede ser gratis. Conozco boinas blancas en Jujuy que están tragando bilis, e imagino que los que se sumaron al massismo antes no pueden estar felices del puenteo. La “razón (o condición) renovadora" entonces, al contrario de lo que sostienen sus partidarios, se afirmará en acuerdos cupulares. Pronto ocurrirá en Tucumán como en Jujuy, y tendremos a José Cano recibiendo el apoyo de Sergio Massa. La lógica del encuentro replicará la de Jujuy (hasta como parodia: ¡reconocen que al ballotage lo verán con la ñata contra el vidrio!). Traducirá que el massismo no contará tampoco en esta provincia con un candidato propio, mal que les pese a los mellizos Orellana y a Vargas Aignasse, sus referentes locales. Refuerza, todo lo anterior, algo que venimos sosteniendo: en 2015 será primero observar lo local para luego, recién, mirar lo nacional (a propósito de esto último, vaya una advertencia para quienes desde la visión centralista porteña se mofan de Morales o las UCR provinciales: en 2013 ganó en Jujuy, luego de perder en las PASO por poco, y en Tucumán triunfó en Capital y Yerba Buena. Recordemos, además, que el NOA es tradicionalmente un bastión del peronismo. Lo sería también del PT).

¿Y el radicalismo nacional? Se debate entre lo que expresan los dos mendocinos, Ernesto Sanz y Julio Cobos. Mientras el primero consiente los arreglos provinciales —que determinan que el centenario partido nacional se comporte en los hechos como una liga de caudillos provinciales, con amplia libertad para negociar con Macri y Massa— el segundo advierte que ello le resta fuerzas a la fórmula presidencial propia. La razón para esta diferencia de criterios reside en las posibilidades de ambos: Cobos sabe que mide más y debe saborear la nominación; Sanz sabe que no llega. Cobos piensa en los maltrechos pedazos del radicalismo como un todo que puede ser su plataforma, y Sanz piensa en cada uno de esos pedazos y en cómo potenciarlos. Lógica de candidato vs. lógica de hombre de partido. En 2015, lo adelantamos antes que nadie, el radicalismo puede usufructuar su condición antiperonista. Como una liga federal antes que un partido nacional, agregamos con los hechos consumados. Se lo advertimos por entonces a los peronismos provinciales.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Tucumán en Artepolitica

Los amigos de AP quisieron interiorizar a sus lectores de lo ocurrido en mi provincia la semana pasada, cuando la sedición/extorsión policial y los saqueos tuvieron en jaque a San Miguel de Tucumán y alrededores. Con agradecimiento y algunas actualizaciones, subimos lo posteado el miércoles pasado. Suponemos que la polémica será la crítica al haber mantenido los festejos por el 30vo. aniversario de la recuperación democrática, el 10 de diciembre anterior, en Plaza de Mayo. Ojalá sirva para tocar alguna fibra de sensibilidad...

Pueden leer la nota aquí...

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Crónica, certezas y proyecciones de los saqueos en Tucumán

Crónica.

El cansancio transforma el dolor por todo lo ocurrido en una especie de tristeza vaga. El mundo parece algo lejano cuando uno más confrontado por la realidad, contra lo real, se encuentra. Dicen los que saben que lo real es lo imposible de significar. Queda bien citarlo, pero esas eran las sensaciones anoche cuando el sueño me vencía en la vigilia, cerca de las 6 am. En todo el Tucumán periférico –me contaron– se multiplicaba lo que ocurría en mi cuadra: barricadas sitiando cuadras, barrios enteros, fuego, palos, fierros, armas. Molotovs. En mi vida había visto una molotov. Una ambulancia tuvo que hacer malabares para atravesar las barricadas en busca de un herido: no lo consiguió. La derrota del poder público frente a la extorsión de la policía. Por suerte no ocurrió anoche lo que antenoche, cuando decenas de chicos, adultos y señoras, en moto, en carros tirados por caballos, en autos, en camionetas, en combis, saquearon la pollería en la que compro siempre dejando sólo las baldosas y las paredes intactas. Por suerte, porque anoche los esperaban preparados. No hubo que lamentar, entonces, hechos de sangre. Mucho temor, angustia y seriedad que recién se fue despejando hacia las 3 o 4 de la madrugada, cuando parecía que los rumores que llegaban no se materializarían. Recién entonces algunas bromas, pero pocos se retiraron antes del amanecer. La decisión de ganar la calle, de proponer resistencia para amedrentar a los saqueadores, no resulta sencilla. El resto de la crónica, más general, puede ser leída o vista en los medios, también recopilada en el hash twittero #saqueosentucuman.


Certezas.

La derrota del poder público, que debió negociar con las policías no admite otra lectura posible: el poder político debe ser recompuesto. El papel del poder judicial en la posterior investigación será fundamental, pero no suficiente: se impone acumular masa crítica en la opinión pública pero –más importante– entre los actores políticos de todos los sectores, para encarar una reforma de las FFSS que impida en el futuro que se transformen nuevamente en fuerzas extorsivas, utilizando a la sociedad como rehén y moneda de negociación. Recuperar el control político y civil sobre las fuerzas para impedir que condicionen nuevamente la paz social. Sindicalización con limitaciones. Policías municipales. Mecanismos de mayor control sobre las FFSS. Alguna instancia judicial, controlada por el Congreso y en estrecho vínculo con ministerios de Seguridad, que deba obligatoriamente actuar de oficio. Ley de Seguridad interior. Más y mejor formación.


Las Policías provinciales están en el ojo del huracán, sindicadas correctamente como las mayores responsables. La sospecha de que no sólo permitieron sino que promovieron los saqueos está también arraigada. Sobradas muestras de ello anoche, en Plaza Independencia en Tucumán. No será fácil que la ciudadanía lo olvide, y sobre eso debe montarse lo expresado en el párrafo anterior, pero puede amnistiar más rápido de lo que podríamos imaginar si la situación es encauzada.

Contrario a lo que piensa buena parte del kirchnerismo cultural, no considero que la cobertura de los medios haya tenido mayores responsabilidades antes y durante la situación. Lamentablemente los medios oficialistas quedaron en flagrante orsai, siendo TN uno de los que mejor cobertura realizó en todo el país. Reitero además mis impresiones acerca de la inconveniencia política de sostener la celebración en Plaza de Mayo (di mis razones aquí y allí pueden comentar si lo desean). En referencia a la celebración no quiero dejar de señalar que considero también inconveniente el farandulismo rodeando a Cristina: Moria tiene poco que hacer en una celebración de la democracia, con los DD.HH. o con la Justicia Social. Provoca pena.

Proyecciones.

En términos económicos no habrá consecuencias que no sean lamentables. Las provincias ahogadas ven desafiado su presupuesto 2014 aún antes de comenzar su ejercicio. Lo mismo puede decirse del gobierno nacional, que deberá auxiliar a las provincias. No se trata únicamente de los incrementos a las FFSS: pronto se sumarán reclamos de estatales, maestros y personal de salud. El escenario no es halagüeño. Las pérdidas materiales derivadas de los saqueos son seguramente muy importantes y las provincias deberán también enfrentar la situación. Por si todo lo anterior fuera poco, no será poca la presión que los saqueos a comercios y supermercados agregarán a la remarcación de precios ya característica de la época.

Quien suponga que de ahora hasta fin de año la situación será de relativa paz social se equivoca. Sortear la última semana de diciembre será fundamental y para ello, más que nunca, será fundamental la información. Cuestión, esta última, puesta fuertemente en entredicho desde la semana pasada, cuando la situación comenzó a gestarse en la Córdoba de Jose Manuel De la Sota. No son pocos los datos que permiten sospechar causalidades, el último: que los acuerdos con las policías de Santa Fe y Tucumán se firmaran casi superpuestos al discurso de Cristina.

La sedición policial y los actos delictivos generarán consecuencias varias que ya pudieron observarse. Por un lado, la ruptura en jirones del tejido social que desafió la vida de quienes sufrieron la liberación de sus ciudades al rapiñaje. “No los negros de piel, sino los de alma”, “no discrimino, porque tuve compañeros morochos en el Liceo”, “míralo al negro Mandela, lo que hizo”. Textuales escuchadas y leídas de quienes reconocen que los saqueos sacaron lo peor de ellos. Se fortalecen los lazos intragrupo, mientras que se ensancha la grieta que separa a los distintos grupos entre sí. Recomponer los entramados de una sociedad ya de por sí bastante guettizada no será sencillo. Otra consecuencia, muy relacionada, será el mayor espacio que el discurso derechista y xenófobo ocupará en la sociedad. En lo que a seguridad respecta abundarán las menciones al tema armas y sociedad civil (y qué difícil será desarmar a la sociedad, si no se arma aún más), al servicio militar, a la participación de las FFAA en tareas policiales y a la pena de muerte. Esto configurará, junto al desafío ganado al poder político, uno de los triunfos que las jornadas de violencia entregarán (antes que un intento por menoscabar la democracia o intentar imponer un sistema distinto). El relato del kirchnerismo (y el temor que, evidentemente, también embarga al resto de los actores políticos de la sociedad –partidos, grupos económicos y medios–) es un dique de contención por ahora para ello. En 2015, sin embargo, habrá mayor masa crítica para colar estos tópicos en el debate. Y formarán parte, cómo no, de las mayores posibilidades que los espacios políticos opositores tendrán merced a los recientes acontecimientos.


Fotos: propia, @karinaponce2, @Marrritoc.