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viernes, 17 de agosto de 2012

La Gaceta: la inseguridad aumenta por culpa de la inflación

El periodismo está plagado de sofistas. Esos son los mejores porque, los que no lo son, exponen sin ruborizarse la propia ignorancia. Sólo desde una liviana necesidad de adaptar la realidad a los propios prejuicios puede la siguiente nota haber aparecido en tapa del domingo pasado en el Gran Diario Tucumano, tribuna de doctrina local y telúrica:
La creciente demanda, el aumento de los controles y el incremento en los costos de los precursores químicos dispararon los precios de las sustancias ilegales. Esta "inflación" terminó repercutiendo en la seguridad: ahora, para poder consumir, los adictos tienen que robar más...


Genios. Ídolos. Les acerco otro sofisma, por si lo necesitan para la próxima nota: el incremento en la inseguridad es culpa de Moreno que, con las trabas a las importaciones, encareció los productores necesarios para fabricar droga, entonces, al subir el precio, los ladrones tienen que robar más para conseguir su dosis. Puede ser un razonamiento gaceterial, ¿eh? No es necesario buscar estadísticas o realizar estudios de campo si de estimular la monomanía acerca de la inseguridad y la pobreza se trata. Esto, claro, aunque en la misma edición, una especialista desmienta el razonamiento enunciado:
"El aumento del precio de ciertas sustancias no se relaciona directamente con el incremento en el índice de actos delictivos de los adolescentes", sostiene Viviana Juárez, directora terapéutica de Ariadna, una ONG que desde hace varios años trabaja en la prevención y asistencia de las adicciones.
La especialista señala que el contexto social, familiar, económico y político incide directamente en los índices de inseguridad. "Hay una lectura desde lo social donde se instala la directa relación entre la persona que consume sustancias y los actos delictivos", apunta...
Qué jodido es interpretar el mundo a través del cristal de los propios prejuicios e inmerso en un microclima como el periodístico republicano, en el que la ecuación droga+pobreza+"inseguridad" no necesita de ningún otro ingrediente, ni de contextualización o historización. Sólo les faltó sumar al peronismo y al clientelismo y catábamos ¡bingo! Si además nos rigiéramos por la intepretación que de los índices de criminalidad realiza la nota, para bajar la "inseguridad" habría que flexibilizar los controles sobre las drogas y subsidiar los precursores químicos necesarios. Droga barata para todos. Eso sí, nunca legalizada y controlada por el Estado, ¿eh?, porque eso es de zurditos psicobolches proanarquistas que reniegan de los valores cristianos, habrase visto.

martes, 3 de enero de 2012

Juventud, drogadicción y criminalidad

En Buenos Aires, la asociación civil Periodismo Social y la Universidad Austral realizaron un monitoreo sobre la cobertura de los temas de infancia y adolescencia en noticieros de TV argentina. Hallaron que el 12 por ciento de la cobertura está referida a jóvenes y que, de ese porcentaje, casi la mitad son noticias sobre hechos violentos. ¿Qué grado de incidencia cree que tienen los medios sobre la percepción social de los jóvenes?

–Ese ejemplo es bastante universalizable. Los medios, en casi todos los países, están bastante invadidos por la crónica roja: cerca del 30 por ciento de las noticias es crónica roja. Hay una construcción mediática del joven que lo estigmatiza como potencial delincuente, potencial marginal. En el imaginario social hay construcción del joven como amenaza social. Eso luego pasa al discurso de la seguridad ciudadana. En ese marco, la juventud está asociada al discurso del riesgo y esto significaba que era el grupo que había que proteger. Luego, por una especie de vecindad semántica, pasó de ser grupo de riesgo para sí mismo a grupo de riesgo para los demás, es decir, generador del riesgo. Y como hoy el discurso de la seguridad ciudadana permea tan fuerte, en muchos países la gente dice: “el mayor problema de la sociedad es la inseguridad”, y lo vincula a este grupo de riesgo que es la juventud...
Yo agrego algunas otras cuestiones a la relación entre juventud y criminalidad. Sin orden prestablecido, los adultos cuentan con mejores redes de soporte, por relaciones con pares en situación de ofrecer una salida. Los más chicos no: su sentido de pertenencia está referido a pares sociales en las mismas condiciones de carencia que ellos. La ausencia de esta vía de escape determina caminos distintos. Al ser más influenciables, además, están sujetos al abuso de adultos que los "apadrinan".
Otro camino que lleva al del delito es el de la droga. Y no sólo el paco o la marihuana, sino el mismo pegamento, los psicotrópicos y drogas duras. La connivencia o la responsabilidad de la policía, en muchos casos, se emparenta con estos dos últimos tópicos. Recientemente finalicé el también muy recomendable libro "Cuando muera quiero que me toquen cumbia" (gracias, Desocupado), para el cual su autor, Cristian Alarcón, se mudó a una villa del tercer cordón del conurbano bonaerense norte a finales de los noventa, principios de los dosmil. Es sumamente ejemplificador al respecto el relato acerca de los "transas" (quienes transan con la policía para vender drogas, tercerizando de alguna manera el negocio) odiados por los "pibes chorros" por obligarlos a "poner caño" para conseguir el efectivo necesario para conseguir el escapismo que ofrecen las drogas.

Recientemente Rafael Bielsa fue nombrado al frente del Sedronar, pero no sería una mala idea que los militantes más jóvenes se pusieran al frente de estas cuestiones también. Victoria Donda entendió esto hace tiempo. Ya hemos señalado acá, junto a Daniel Olivau, que la criminalización del asunto no ha arrojado resultados satisfactorios. La Comisión Global de Política sobre Drogas ha recomendado que "...los esfuerzos para imponer el cumplimiento de la ley no debieran focalizarse en reducir los mercados de drogas per se, sino más bien en reducir sus daños en los individuos, las comunidades y en la seguridad nacional (...) Comenzar con la transformación del régimen mundial de prohibición de drogas. Reemplazar las políticas y las estrategias de drogas orientadas por la ideología y la conveniencia política, por políticas económicas responsables y estrategias basadas en la ciencia, la salud, la seguridad y los derechos humanos...". Coincidimos.

Este gobierno ha incluído como ningún otro desde el primer peronismo. Pero falta. Eso sí, mientras no se ataque con mayor vehemencia el consumo de alcohol, una droga legal pero droga al fin (como bien señala Artemio López), será siempre poco lo que se está haciendo.

viernes, 19 de agosto de 2011

La economía K es el opio de los pueblos


Tal es la tesis de Alfonso Prat-Gay:

El buen pasar mantiene adormecida a la sociedad argentina. Con este argumento -entre otros- explicó el diputado nacional Alfonso Prat-Gay la decepcionante performance de su partido, la Coalición Cívica liderada por Elisa "Lilita" Carrió, en el debut de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO)...

"Hay un nivel alto de anestesiamiento. A lo mejor el día que la economía pegue la vuelta, la gente va a acordarse de la corrupción..."

Podemos inferir, entonces, que el diputado preferiría un pueblo no adormecido, despierto, con los ojos bien abiertos del hambre y los estómagos cerrados por la miseria. Porque si las drogas no son legales, la economía K tampoco debería serlo. Adormece. Anestesia. Distorsiona la conciencia republicana del pueblo que, de otro modo, se volcaría en masa a apoyar a Lilita. Porque cuando la economía anda mal, uno se preocupa, antes que por parar la olla, por la terrible corrupción. O -parecido- por el clientelismo. Causa de todos los males, como señalara Caparrós.

De la economía K, entonces, la nueva droga de consumo masivo, podemos decir sólo una cosa: ¡Legalicenlá!

martes, 7 de junio de 2011

Legalización de las drogas


Les recomiendo esta gran serie de posteos respecto a la legalización de las drogas escrito por el bloguero tucumano Daniel Olivau, de 7 días sin Noticias.

Hay quienes abogan por la legalización o se oponen a ésta basados en la libertad individual o en preceptos morales. Ninguno de estos argumentos constituyen la mirada de Olivau, quien, a través del relato de la Guerra del Opio, nos muestra como el imperialismo inglés (ayudado por otras potencias coloniales) supo someter a China y pasar a controlar una parte importante de su comercio.

Lean la serie completa, desde el primero al cuarto posteo, desde abajo hacia arriba, aquí.
Algunos extractos:

Los prohibicionistas de drogas y estupefacientes suelen poner como razón principal a la salud, y en menor medida la seguridad y aspectos moralistas. Y van más allá, y piden aumento de penas, endurecimiento de procedimientos, etc.

Los que abogamos por la legalización y regulación, no de la marihuana, si no de todas las drogas, su producción y comercio, tenemos objetivos parecidos: salud y seguridad, solo que nos oponemos a seguir transitando una política, un dogma, que sirve para aumentar los males de las mismas...

...fue el tráfico de opio, de drogas, el que causó que China perdiese su soberanía, su libertad para decidir sus políticas de comercio, la salud de su pueblo, su seguridad, etc...

...Los emperadores creyeron que dictando leyes más duras y extremando los castigos solucionarían el problema del tráfico y consumo de opio. Finalmente esa tozudez, esa falta de pragmatismo y visión les costó la soberanía a toda China.

Cuando veo estados modernos, como México, Colombia y Afganistán que han cedido gran parte de su soberanía, no dejo de recordar aquella lejana guerra al narcotráfico por parte del antiguo imperio Chino.

Además les recomiendo el Reporte de la Comisión Global de Política sobre Drogas, integrada, entre otros, por el escritor mexicano Carlos Fuentes, los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México) y el ex secretario general de la ONU Kofi Annan. Lo pueden bajar desde acá. También cito algunos extractos:

La guerra global a las drogas ha fracasado, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo...

...Terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas pero que no hacen ningún daño a otros. Desafiar los conceptos erróneos comunes acerca de los mercados de drogas, el uso de drogas y la dependencia de drogas en lugar de reforzarlos.
Alentar a los gobiernos a que experimenten con modelos de regulación legal de las drogas a fin de socavar el poder del crimen organizado y para salvaguardar la salud y la seguridad de sus ciudadanos. Esta recomendación se aplica especialmente al cannabis, pero también alentamos otros ensayos de descriminalización y regulación legal que puedan conseguir estos objetivos y proveer modelos para otros...

...Aplicar en gran medida los mismos principios y políticas antes expuestos a las personas involucradas en los segmentos inferiores de los mercados ilegales de drogas, tales como campesinos, correos, y pequeños vendedores. Muchos de ellos han sido víctimas de violencia e intimidación o son dependientes de drogas. Arrestar y encarcelar decenas de millones de estas personas en las recientes décadas ha llenado las prisiones y destruido vidas y familias, sin por ello reducir la disponibilidad de drogas ilegales o el poder de las organizaciones criminales...

...Los esfuerzos para imponer el cumplimiento de la ley no debieran focalizarse en reducir los mercados de drogas per se, sino más bien en reducir sus daños en los individuos, las comunidades y en la seguridad nacional...

Comenzar con la transformación del régimen mundial de prohibición de drogas. Reemplazar las políticas y las estrategias de drogas orientadas por la ideología y la conveniencia política, por políticas económicas responsables y estrategias basadas en la ciencia, la salud, la seguridad y los derechos humanos – y adoptar criterios apropiados para su evaluación. Revisar la clasificación de drogas que ha resultado en obvias anomalías como la defectuosa categorización del cannabis, la hoja de coca y el MDMA (éxtasis). Asegurar que las convenciones internacionales sean interpretadas y/o revisadas para adaptarlas a una sólida experimentación con la reducción
de daños, la descriminalización y las políticas de regulación legal.

Romper el tabú acerca del debate y la reforma. Ahora es el tiempo de actuar.