Clarín reproduce hoy la sentencia del Tribunal Interdiocesano de Córdoba y una entrevista al ahora ex cura:
“El presbítero José Nicolás Alessio ha cometido rechazo pertinaz de la doctrina descrita (…) al sacramento del matrimonio y desobediencia al Ordinario (…). Ha divulgado por escrito y de palabra por los medios de comunicación en contra del magisterio eclesiástico. (…) Se le prohibe ejercer en público la potestad sagrada, es decir: celebrar la Santísima Eucaristía , oír confesiones, celebrar los demás sacramentos (…) y residir en la casa parroquial San Cayetano del barrio Altamira”.¿Esperaba semejante castigo?
Estaba en el cálculo de mis posibilidades, pero no tan rápido ni con tanta dureza. Me han condenado y expulsado por opinar distinto. Y tenga en cuenta usted que esa misma Iglesia ni siquiera le ha puesto una sola amonestación a sacerdotes pederastas como el Obispo (Edgardo Gabriel) Storni, que vive cómodamente aquí en La Falda, en las sierras de Córdoba; o a (Julio César) Grassi: ambos con condenas judiciales por abusar de menores. Tampoco hubo sanción para (Christian) von Wernich, condenado por delitos de lesa humanidad. Da la impresión entonces que esta iglesia tolera a torturadores y violadores en sus filas; pero no a quien piense diferente y se anime a decirlo en público.
¿Por qué cree usted que es así?
Porque el núcleo del poder en la Iglesia es y ha sido el ocultamiento. El “de eso no se habla”. Yo me animé a decir las cosas que creo que deben cambiar. Y eso se paga de ésta manera. Con la expulsión. Les molestó que hable porque la Iglesia es maestra en ocultar. En manejar la impunidad del silencio. Lo del matrimonio gay, encima, aborda un tema que les incomoda y está ligado a la sexualidad. Ellos siguen considerando enfermas o perversas a las personas gay.
En octubre, cuando las discusiones eran acaloradas, usted tuvo opiniones muy fuertes en contra del cardenal (Jorge) Bergoglio…
Es que faltaba que salieran a quemar gente. En esa carta que escribió a las monjas planteaba la lucha en contra “del maligno”, del diablo: como en el Medioevo. Todo en términos de Guerra Santa. Un retroceso increíble hacia la Inquisición. Impensable en pleno siglo XXI.
¿Y ahora cómo piensa seguir?
Yo integro el grupo de sacerdotes tercermundistas “Enrique Angelelli”. Somos unos sesenta, entre sacerdotes en ejercicio con opción por los pobres, y sacerdotes casados. Creemos que otra Iglesia es posible.
Alessio dice estar tranquilo, aunque se nota su indignación. Vive en una casa particular y se gana la vida “como asesor en educación” del bloque de legisladores de Luis Juez.
“Lo que más nos preocupa ahora, es que el arzobispo Carlos Ñáñez quiere arrasar con nosotros. En mayo reemplazará al padre Víctor Acha en la parroquia La Cripta , donde nos reunimos –y en la que antes ofició el también cura rebelde Guillermo Mariani, quien publicó un libro de memorias en el que confesaba haber tenido relaciones amorosas–. Quieren barrer con nosotros y la iglesia que nosotros representamos. Poner allí a un sacerdote de la línea oficial. Silenciar a los que opinamos diferente”, concluyó Alessio.
Desde acá nuestras más sinceras felicitaciones al Tribunal cordobés y a toda la Iglesia que, nuevamente, se pone a la vanguardia en la lucha por el reconocimiento de nuevos derechos y se constituye en un faro para todos los que abogamos por la igualdad.
All you need is love. Pá-para-ra-rá. Love is all you need.
* Actualización: acá en el diario La Voz, Alessio dice: "Me han suspendido el oficio. Me han dejado en la calle. Simplemente por defender junto a otros esta ley civil que ni siquiera tocaba la doctrina".










