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jueves, 6 de agosto de 2015

River campeón de América 2015


Si a fines del año pasado, con la copa Sudamericana levantada sobre la cabeza de Barovero alguien me decía que podíamos ganar la Libertadores, este cronista respondía “sí, pero hay que traer refuerzos”. En enero, febrero, esos refuerzos que implicaran simbólicamente hambre por ganar la Copa no llegaron, tan solo el Pity Martínez, que impresionó como revulsivo para ir apagándose luego. Boca, en cambio, gastaba millones en reforzar un plantel ya largo, que podía fácilmente afrontar dos o tres frentes de competencia. El sobrino de Daniel Osvaldo sonría y era feliz.

Pero River fue campéon de la Libertadores, como antes de la Recopa y la Sudamericana. Como bien apuntaba el ex bronceado Closs, los Millonarios son los titulares de las últimas tres principales competencias continentales. Gloria y loor al equipo, honra sin par a su hacedor, el Muñeco Marcelo Daniel Gallardo, recontra ídolo de un River que no cuenta con tantos en cancha como en pasadas consagraciones. Lo que no hace más que agigantar el logro.

River, el campeón que más rápidamente se recuperó de un descenso, el que puso hombría cuando faltaba fútbol y el que intentaba jugar cuando las circunstancias lo permitían. Si tuviera que elaborar un podio, pondría a la estructura sobre los jugadores. ¿Pero no es muy bielsista, eso? Sí, pero Gallardo supo encontrar los esquemas y modos que mejor les permitieran rendir a los jugadores con los que contaba, de acuerdo a los momentos por los que pasaban, y eso no es bielsista. El Muñeco, así, obra como síntesis de buena parte de las tradiciones añejas y recientes del fútbol argentino. Los partidos eliminatorios, River fue más un conjunto sabellista que menottista, muy passarelliano en el pressing y con una característica fundamental para intentar cualquier hazaña campeonante: unos huevos así de enormes.

La fase de grupos encontró al equipo sufriendo por la clasificación. San José de Oruro, Juan Aurich y su cancha de césped sintético en Perú. Sobramos los partidos y clasificamos de milagro, con una ayuda inestimable del equipo subcampeón (que por eso mismo debe querer matarse ahora. ¡Te querés matar, Boc… digo, Tigres!). Un amigo me decía ayer, antes del partido: con el quinto gol de los mexicanos en Perú, supe que seríamos campeones. En las instancias eliminatorias, en cambio, River no fue inferior a ninguno de sus rivales: arrinconó a Boca jugando muy a lo Boca, mientras el equipo de Arruabarrena protestaba que le jugaran duro… ¡en un partido de Copa! Gago como síntesis. Luego derrota en el Monumental y triunfazo en Brasil frente a Cruzeiro, equipo copero si los hay, y el parate por la Copa América que nos desarmó. Se marchaban Teo Gutiérrez y Rojas, dos jugadores fundamentales para el equipo. Llegaban Alario desde el Bayern Mu… Ah, no, desde Colón de Santa Fe y ex River repatriados pero en el ocaso de sus carreras. Para que se entienda: la final la afrontamos con Cavenaghi como titular, que es como ganar la Copa con Palermo en muletas. Si sumamos a un improvisado Mayada como lateral y a Bertolo, un buen jugador de equipo pero de ningún modo una solución, uno de esos que pueden resolver partidos (Viudez se parece más a uno de esos), el 3 a 0 final frente a Tigres podía parecer utópico. Pero como decimos con amigos: In Doll We Trust.

Debemos reconocer que, nombre por nombre, Tigres tiene más equipo que River. Pero nosotros somos más equipo y no solo el resultado lo demuestra. La finalísima en el Monumental resultó un partido jugado con más nervios que la ida en Monterrey. Aquel fue más una partida de ajedrez, de movimientos calculados en los que ninguno quería quedar mal parado. Anoche, en cancha de River, Tigres dispuso de ocasiones para marcar producto de errores atribuibles al nerviosismo. A ello mismo debe responsabilizarse por las malas resoluciones de Gignac, Sobis y Damm. Alario, en cambio, un chico de 22 años que ayer parecía no comprender la magnitud de lo conseguido, facturó en la única que tuvo, luego de una gran maniobra individual de Vangioni. Justo él, el peor del equipo en el partido de vuelta. Pero releo y es demasiado racional lo que escribo, cuando grité el gol de cabeza, casi en palomita de nuestro novel delantero como grité los de Pisculichi y Sánchez frente a Boca, como el de Higuaín a Bélgica, como el de Mercado frente a Atlético Nacional o Guaraní. Como el del Ramirazo en la Bombonera.

Rucuerdo los festejos por la Sudamericana, más efusivos durante el partido final que luego. Este triunfo que nos entrega la Libertadores, en cambio, lo sentí más celebrado luego, con el pitazo del final. Quizás sirva como metáfora del devenir de River desde el descenso, desde el ascenso, el resurgir desde algún círculo infernal y el retorno al siempre esquivo plano internacional. Este triunfo también es obra de Almeyda y de Ramón Díaz, de Germán Pezzella y de todos aquellos que estuvieron y ya no están. Para un análisis más futbolístico quedará el resaltar la base fundamental del equipo, ese rombo conformado por Barovero, Maidana, Funes Mori y Kranevitter, la columna vertebral del equipo, la que posibilitó que Mora, que Teo, que Viudez, Alario y Sánchez pudieran vestirse de héroes circunstanciales. Para un análisis histórico quedará el crecimiento de Gallardo como DT. Para celebrar nos queda todo este tiempo por delante; pero como dijo ayer el conductor del equipo: ¡vamos por más!

viernes, 12 de diciembre de 2014

La Gallina Mecánica: River campéon de la Sudamericana

La corrida y suspenso de Antonio Alzamendi, en el cabezazo de esa pelota que le había puesto Alonso y rebotado luego en el arquero; el control, mediavuelta y zurdazo del Búfalo Funes en aquel otro gol inolvidable; el salto perfecto y el cabezazo franco, impecable de Hernán Crespo; el doble enganche hacia adentro y el latigazo casi desde el piso de Marcelo Salas; la final de esta Copa Sudamericana merecía quizás un gol hermoso como el de Pisculichi en Colombia o que entrara alguna de las muchas, demasiadas que tuvo Teo Gutiérrez. En cambio, quedarán en la memoria los frentazos plenos de Gabriel Mercado, Germán Pezzella y también, ¿por qué no?, la explosión de bronca, incontenible, justificada del muy buen arquero de Atlético Nacional, Armani, ante lo inapelable del 2 a 0.

Dicen los que saben que conviene siempre empezar cualquier texto con una frase impactante, ganchera o que posea una belleza suficiente para acariciar el alma. Este ya está avanzado pero va de todos modos: ¡Viva el fútbol, Pisculichi! Y que viva el fútbol, River, campeón de una copa internacional luego de tantos y sufridos años que es el primer título de este tipo para los miles de hinchas sub-20 que riegan el suelo de la Patria, países vecinos y galaxias aledañas.

El fútbol tiene algunas máximas, pocas: la de la manta corta, los goles que se fallan en el arco contrario, dos cabezazos en el área, pero una de las más verificadas sea quizás esa de los delanteros que ganan partidos y las defensas campeonatos. En esta Sudamericana podríamos invertirla para decir que los atacantes nos depositaron en la instancia última y fueron defensores, en cambio, los que nos entregaron el campeonato en la finalísima. Claro, se trataría de una exageración o de una licencia literaria: tanto Mercado como Pezzella o aún Funes Mori actúan como atacantes en las pelotas paradas, y no podrían ser tan efectivos sin el aporte de una pegada exquisita como la de un jugador netamente ofensivo, Leonardo Pisculichi.

Y si de hacer nombres se tratara, que recién en este cuarto párrafo arribáramos al de Marcelo Daniel Gallardo sería una injusticia. Hacer Justicia, Su Señoría, sería decir que este es el equipo del Muñeco, el de Gallardiola®, la Gallina Mecánica, el Bayern Muñe. Un amigo, @CineBraille, supo distinguir ya tres etapas en este River del segundo semestre: la primera, de Oro, abarca desde el segundo encuentro por el campeonato local hasta que trocamos los triunfos arrolladores por aquellos conseguidos en base a convicción ganadora, fase de Plata esa que terminó a su vez con la derrota frente a Estudiantes de la ídem. La de Bronce sembró dudas pero River supo emerger, fortalecido, en la serie de semifinales frente a Boca que significó el pasaje a la final y el final, también, de ese fantasma que acechaba en dichos enfrentamientos por torneos internacionales. Con la coronación en la Sudamericana parece fácil decir que disfrutamos más de aquellos primeros siete u ocho partidos que del campeonato conseguido en el semestre pasado, pero tampoco era tan difícil antes. Un sobrino de catorce, fanático, reconocía sorprendido que jamás había visto jugar así a su River, y eso sólo bastaba para llenar el alma de este bilardianomundialista interpretado fielmente por Sabella durante Brasil2014. Ese primer River de Gallardo sumaba conceptos de diversas vertientes: bielsista, sostenían algunos por la dinámica y las transiciones rápidas; passarelliano decían otros, considerando el pressing en tres cuartos de campo rival; guardiolista aportaban más allá, amparados en la empiria de un equipo corto que adelantaba la defensa hasta mediocampo y tenía prohibido jugar a más de dos toques. La mano del técnico fue fundamental para potenciar a un equipo que se iniciaba disminuido luego de campeonar; basta recodar que cada vez que River lo necesitó, Gallardo supo interpretar momentos y necesidades. Aún con un plantel corto, exigido por demás, encontró variantes, cambios tácticos, estratégicos y siempre ese signo de todo equipo que pretende grandeza y gloria: la respuesta comprometida de sus dirigidos.

Con Ramón Díaz, River fue un digno campeón que nunca apeló al lirismo pero defendía razonablemente bien. Pero una vez ganador, el riojano decidió alejarse comprendiendo que lo que vendría no podría ser mejor: la dirigencia no aportaría contrataciones rutilantes, Ledesma no podría empujar más el final de su carrera, Carbonero y Lanzini –los desequilibrantes– emigrarían sin remedio, quizás también Teo Gutiérrez y ni siquiera podría contar con su estandarte, Fernando Cavenaghi. El panorama parecía desolador y llegó Gallardo. Entonces River, con la sola incorporación de Pisculichi y el retorno de un resistido Carlos Sánchez, desplegó un salto de calidad de naturaleza casi incomprensible. Atónitos asistimos a un cambio de mentalidad, de juego y compromiso por una idea futbolística sólo comparable a la experimentada en la renovación que barrió al River de los ’80 con el arribo de Passarella y sus veleidades europeas. Luego Gallego y Díaz pudieron disfrutar mejor el fruto del semillero hasta que la desgracia dictaminó que debíamos estrellarnos con Aguilar, el Locarno, Aruba y el fantasma –aparecido– de la B.

Pero permítanse por un momento, éste, deshistorizar esta conquista para apreciar que aún así brilla bajo la luz de un fixture que asemejó este campeonato a una Libertadores. Cierto, se trató de la Copa Sudamericana, pero Libertad (Par), Estudiantes (LP), Boca y Atlético Nacional o San Pablo parecen un dream team soñado para el torneo continental que da inicio a cada temporada. Y River supo imponerse ante cada choque con la autoridad necesaria para hacer innecesaria cualquier controversia. La serie de la gran final sirve para graficarlo: luego de un primer tiempo en el que el equipo colombiano parecía un par de categorías superior, River se repuso, adelantó y acortó sus líneas, practicó juego asociado e hizo del empate un resultado justo y merecido. Las repeticiones del partido de vuelta en el Monumental hacen del 2 a 0, en cambio, un resultado mezquino y hasta azaroso. Nacional jamás pareció capaz de reacción y los jugadores, el DT y todos, en el estadio y afuera, celebrando el campeonato antes del pitazo final lo atestiguan. Fue una fiesta y, contrario a lo que sostiene el popularizado cartel, la Navidad llegó en un despliegue de alegría, de rojo y blanco inundando las calles y en el estruendo de los fuegos artificiales. Resta un domingo con posibilidades en el plano local, claro, pero si Racing decidiera ser campeón como parece, la Banda de Gallardiola, el Bayer Muñe, la Gallina Mecánica celebrará este semestre en forma absolutamente merecida. Y todos nosotros con ellos. ¡Salud entonces por la alegría de una final y nueva copa internacional! ¡Salud por la apuesta del Muñeco! ¡Salud por los aportes fundamentales de Barovero y Mora! ¡Salud por el regreso de jugadores de River a la Selección! ¡Salud por todo eso y más… y que viva el fútbol, Pisculichi!

lunes, 19 de mayo de 2014

Montonero Ramón Díaz

El blog no se mancha, y éste ha militado fuertemente por la destitución del actual DT de River Plate. Campeón inesperado hasta hace escasos dos o tres domingos, se impone, en vista de la coronación obtenida en justa ley, un reconocimiento doloroso: han sido mis continuas amenazas, puteadas y fundadas críticas las que obligaron a Ramón Díaz a convertirse en un mejor entrenador y la razón que hizo de este River una versión mejorada de su anterior y opaca formación. La misma que obligó a Passarella a desistir de una reelección, massista precoz e inadvertido. Sin falsa modestia pero reconociendo que los oscuros hombres de los tiempos gloriosos justifican su obrar en metas superiores a la egoísta vanidad, entiendo que el pueblo riverplatense vive hoy en éxtasis a Ramón, al Lobo Ledesma y a Cavenaghi –héroes de esta última jornada–, en lugar de organizar un merecido banderazo hacia la residencia de este humilde bloguero gallina. Fundamentalmente porque desconocen mi domicilio (no, Segurola y La Habana no es), pero sobre todo porque odian reconocer tempranamente a quienes, como yo, se encuentran adelantados a su tiempo. Como los Beatles al audicionar en Decca, como Dylan cuando electrificó el folk de protesta, como el Ogro Fabbiani para llegar a la mesa de los postres, este cronista se inmola al reflexionar sobre el futuro, olvidando a veces cuánto de la vida transcurre en el presente. Casi toda, sí. Es así que no estaba equivocado al pedir la renuncia de Ramón Díaz antes: la solicitud adoleció de una traslocación temporal hacia el pasado que la tornó incomprensible. Pero su momento llegará, y el clamor por la renuncia de Ramón tronará en los oídos sensibles de los amantes del buen fútbol. Y en cuanto programa chimentero futbolístico enciendan un micrófono también.

¿Qué puede decirse del partido que nos diera el campeonato, frente al Quilmes de Caruso Lombardi, que no haya sido dicho ya por el Conejo Tarantini durante la transmisión? Todo, por supuesto. ¿Quién fue el genio que contrató al monosilábico campeón del ‘78? Paredón, sur y después. Cruel aquel que nos obliga a recordar con nostalgia a Marcelo Araujo. Mucho después, mucho sur y sobre todo mucho paredón. Pocas cosas podemos aprehender con seguridad dicen algunos amantes de la sabiduría, pero si este River-Quilmes entregó una certeza, esta es que Caruso Lombardi debe devolver las valijas a Estudiantes y Boca. Y conseguir una orden de restricción para cualquier notero, guardarse en la tranquilidad de su hogar, afeitarse la barba para no ser reconocido y abandonar cualquier pretensión de estrellato. Su momento fue. Seguro como estaba de convertirse en el reemplazante de Martino al frente del Barcelona (si conseguía amargarle el grito de campeón a River), ordenó rodear a Carbonero, atajar a Lanzini y obstruir la progresión de Vangioni. Todas medidas razonables, si empatar con el equipo de Ramón era el negocio. Pero, como suele ocurrir en estos partidos, apareció un tapado, ese jugador inesperado que quiebra lo previsto y se convierte en providencial. Como Ricardo Vaselina Rojas frente a Boca, como Ramiro Funes Mori frente a idéntico rival, como Ariel Garcé en el departamento de Pradón y en la lista de Maradona, apareció aquel de quien nadie sospechaba que pudiera nunca vestirse de héroe. Como aquel señor mayor y dislipémico, que en los picados da órdenes desde el fondo, a quien nadie marca por cortesía y ahorro de energías; olvidado, cabizbajo y triste recorría las canchas, volando demasiado bajo para el radar del gran Ricardo Caruso Lombardi. Y de repente se descubrió nuevamente Cavegol el viejo y oxidado Fernando Cavenaghi –Cavenalghi® para este blog y portal twittero–, para abrir temprano el resultado. Luego vino el Lobo Ledesma, habitual blanco de cuanta crítica mordaz pueda inteligir este brutal comentarista, para dar por tierra con cierta parte del calor tierno que el partido sentenciado despertaba en nuestro riverplatense corazón. No hay caso: la alegría nunca puede ser completa. ¿No podía clavar ese zapatazo Vangioni? ¿Meter un gol olímpico Lanzini? ¿Cabecear un córner Barovero faltando 30 segundos? No. Tenían que ser Cavenaghi, Ledesma y Ramón Díaz darse el gusto de mandar a los amigos de Emiliano, Menseguez y Osmar Ferreyra, a disfrutar lo conseguido por Maidana, Rojas y Teo Gutiérrez.

Si debemos realizar un análisis global del comportamiento del campeón de la Copa Raúl Alfonsín –y no debemos, pero ya que estamos–, hemos de señalar los escasos puntos obtenidos como visitantes (10/37), el rumbo errático que nos llevó desde liderar el certamen en algunas –pocas– fechas hasta dar casi por perdido el campeonato en algún otro momento. También que Ramón Díaz le recortó las chances mundialistas al tucumano Kranevitter, al relegarlo al banco de suplentes cuando pedía a gritos el lugar ocupado por Ledesma. Por el contrario, los puntos altos del equipo fueron Carbonero (resistido por la paladarnegrera platea San Martín, demostrando fehacientemente cuánto sabe de fútbol), Ariel Rojas (acierto de Ramón Díaz y fetiche para gritar “¡Ariel, Ariel!”), y los desempeños puntuales de algunos futbolistas: Maidana, Ramiro Funes Mori, los arqueros Barovero y Chichizola y algo, poco, del colombiano Gutiérrez. Este último partido de Lanzini también, jugado a nivel de hermano de Messi. Pero por no estar convocado a Brasil, hermano de Carlitos Tévez nomás.

Y mientras los famosos despiden a Boca en Twitter, mientras los hinchas de Boca celebran el campeonato imaginario de puntos acumulados como su propia Mesa de Necochea, mientras Cavenaghi le hace pito catalán a Cormillot y le manda un fuck you a Jorge Hané, este bloguero quiere compartir el triunfo con sus virtuales amigos, y finalizar dedicándole el campeonato a los cuatro héroes que tuvo River en esta Copa Raúl Alfonsín:

1. Ramiro Funes Mori, en la tarde en que la Bombonera sufrió de silencioatrozitis.
2. Leandro Chichizola en la fecha 17, al atajarle un penal a Sebastián Saja en tiempo de descuento frente a Racing (el gol de Pipino Cuevas de este campeonato #35).
3. Pablo Lunati, quien sólo debió contribuir con un penal frente a Arsenal pero aún así supo hacerse de su lugar en el corazón del hincha de River. Y,
4. Este humilde bloguero, quien –como ya dijéramos– con sus continuos e incuestionables pedidos de renuncia asustó de muerte a Ramón Díaz y a su ayudante e hijo Emiliano, quien se habría comprometido a no tomar prestada sin devolución ni aviso ninguna netbook en caso de despido por parte del Club. Lo felicitamos.

Los hinchas agradecidos.
Y a pesar de todo, Ramón Díaz, ya sabe: si es hombre, re-nun-cie. Ahora. Con toda la gloria.
El Chapulín Cardetti o Muerte. Venceremos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Renunció Ramón Díaz

Uy, fijate, me olvidé de los signos de interrogación en el título. Qué macana. Bueno, lo importante es que se entienda que, como esas preguntas cargadas de esperanza (tipo: ¿ya sale el asado? o ¿tenés ganas esta noche, mi amor?), la del título es la expresión de un deseo: que el RR.PP. de River renuncie y deje su puesto vacante para que pueda ser ocupado por un DT o alguien que sepa algo de fútbol. Cualquiera que entienda el fuera de juego cumple con el requisito. Se lo explico a mi vieja y también dirige a River, fíjate vos.

Vamos a apelar al principio de autoridad para sostener los argumentos de este post: esto es así porque lo digo yo, que de fulbo' se un toco y del manejo de grupos y liderazgo no te cuento. Porque no se nada. Pero de fútbol sí. Tanto que fui el primer ser humano en la Tierra en pedir la renuncia de Ramón Díaz (acá y acá) ni bien asumiera en lugar de Daniel Film... Almeyda quien, por lo menos, intentaba que el equipo tuviera un relato (!). Se lo dije a mi sobrino en ese momento: “no sabe una mierda de fulbo'". En referencia a Ramón, claro. Me refutaba con sus victorias -mis derrotas- apabullantes en el PES. Maldita generación digital. Igual mañana, como corolario de este debate acerca de la idoneidad de Ramón Díaz, y como legitimara Sergio Massa a fuerza de votos, lo voy a cargar bien a trompadas por bancar a Ramón.

Hablemos de su responsabilidad: dejó ir a Trezeguet, a Funes Mori y empezamos jugando con Gio Simeone. Enterró el nivel de Selección de cabotaje de Ponzio al condenarlo a jugar de 4 o no jugar. Balanta y Barovero le sacaron las papas del horno en innumerables ocasiones. Puso a Emiliano de... (no decido si inclinarme por ñoqui o ayudante testimonial). Jamás encontró un equipo, pudo dotarlo de funcionamiento (Lanzini también le salvó el guiso en varios partidos) y mucho menos ensayó algún tipo de pretensión ideológica futbolera: ni pressing, ni contragolpe, ni control de balón, ni solidaridad en el sacrificio. La nada misma. Cada partido era someterse a una tortura kafkiana carente de sentido, y el defensor rival más chihuahueño se convertía de pronto en el guardián de Ante la Ley. No supo, Díaz, aprovechar a Fabbro o Carbonero, se empecinó en demostrar autoridad haciendo jugar a sus jugadores fetiches: Ferreyra jamás lo justificó y el Lobo Ledesma empezó a pagar la banca muy, muy tarde. Justo en el partido decisivo del semestre, además, armó una defensa improvisada con nuestro peor defensor (Botinelli) y con Pezzella, que araña los aprobados, el ataque lo conformaron un tipo al que cruzó mediáticamente durante la semana y otro, Menseguez, que tenía un partido encima luego de varios años sin jugar. A nadie hubiera sorprendido que repatriara a su nene Michael del exilio futbolístico al que su talento lo condenó.

El partido. A los 15' del PT había ya quienes pedían por El Encapuchado (dotado a esta altura de un halo místico, como de superhéroe justiciero), quienes se reconfortaban esperando un video del Tano Pasman o quienes clamaban por que la AFIP íntimara a Ramón, Emiliano y a la defensa durante el entretiempo mismo. Algunos, menos civilizados, aullaban por una Ley de Medios Boludos o Boludos Enteros que desmembrara en 6 a Jonatan Botinelli o que el comunista Sabbatella, por lo menos, lo encerrara en alguno de los gulags que regentea este régimen estalinista. Salvajes. A los 30' algunos alertaban sobre un posible “pasillo" (forma barbárica en la que la masa riverplatense expresa su descontento futbolístico; la masa barrabrava, por su parte, expresa su descontento monetario a los tiros generalmente). Mientras, desde el banco de suplentes llegaban las sabias recomendaciones del DT sintetizadas magistralmente en un “dale, dale, dale" o algún andá, andá". Algunas fuentes señalan que sus indicaciones alcanzaron la complejidad de un jugá, jugá". Los jugadores, lamentablemente, no supieron interpretar sus intrincadas órdenes y cerebrales planteos tácticos. Que si no...

El segundo tiempo estuvo de más, podemos concluir, y sólo el deseo inmanente de no alterar el orden del cosmos le impidió a Abal dar por finalizado el partido durante el entretiempo. Si Justin Bieber salía a tocar en ese momento hubieran sido pocos los decepcionados. Estuvo a tiro del milagro, Justin. Por si el sufrimiento fuera poco, durante el ST Niembro se dedicó a lo que mejor sabe. No, analizar fútbol no: responsabilizar a Passarella... ¡por el alejamiento del Chori y Cavenaghi hace más de un año!, y así -claro- limpiar a Ramón Díaz. Delicias que sólo pueden explicarse en el gusto por el metal. No, no nos referimos a Hermética o Judas Priest sino al PNT que Niembro le dedicó al renovador Giustozzi. Y a los que siguieron luego, al no mencionar jamás cualquier atisbo de responsabilidad por parte del riojano -esperamos- exDT.

Puestos a imaginar, sospechamos que Díaz no renunciará y el próximo domingo pondrá chicos de las inferiores. ¿Para probarlos? No: para mandar en cana a sus jugadores, responsabilizarlos por la eliminación. Sería un Ramón Díaz auténtico y no el que anoche, juiciosamente, declaró que se siente orgulloso de estos jugadores. Entregaron todo. Los vi golpeados. Han dado todo. Cuando uno planifica y trabaja de la manera en la que hacemos, nos quedamos tranquilos. Intentamos dar todo. Entregaron su capacidad y honestidad. Llegar a esta instancia fue gracias a ellos. Me quedo tranquilo. Dieron todo para clasificar. En el fútbol puede pasar que otros jueguen mejor". Nos molesta coincidir con el técnico, más cuando siempre pedimos su renuncia. Sólo queda rezar (?) entonces por que Teo Rodríguez (sic de Julio Ricardo) sacara anoche la pistola en el vestuario, al final del partido, e hiciera bailar la tarantella a Ramón y Emiliano Díaz.

Volvé, Jotajota. Te perdonamos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Twitteos polémicos pidiendo por enésima vez la renuncia de Ramón Díaz

Es twitter un invento del capitalismo financiero transnacional para tenernos entretenidos con boludeces porque la vida es eso que te pasa al lado, te choca y ni te das cuenta, mientras twitteás estupideces. Eso sí, me parece bastante preocupante que el presente de River derive en un club copado por representantes pulcros y limpitos de nuestro establishment vernáculo. Los Macri, Werthein, Caselli y D'Onofrio. Recordemos que Vincent D'Onofrio hizo siempre de mafioso o malo en las películas y no por nada (!):
  • Pompei y Julio Ricardo #penademuerte
  • Recuerden, el primero en pedir la renuncia de Ramón Díaz fui yo: http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/02/el-yiver-de-yamon-ii.html …
  • Fue penal sobre Andrada. Ya nos afanaron, fácil, 8-10 puntos. Nosotros ayudamos siendo unos perros, por supuesto.
  • Las declaraciones post partido de Ponzio: ¡guau, guau! Ledesma acotó: ¡Auuuuuh! Y Ferreyra agregó, mimoso: miauu.. prrrr...
  • Botinelli. Explicame a Botinelli, Passarella, Díaz... Es como José Sosa o Braña en la Selección
  • Lo peor es que esto le va a entregar, en elecciones, el club a los garcas de la derecha: Caselli, D'Onofrio, Macri y los Werthein
  • Porque, convengamos, los socios de River son unos boludos a cuerda... (y no me hagan hablar de la famosa San Martín...)
  • Grondona, hermano de Vitto Corleone, dejate de joder y que los refers dejen de cagarnos...
  • (ObsComprometido): @Ricardo_blogger y ahora quién lo maneja? El Che Guevara?
  • @ObsComprometido no, pero por lo menos no son Macri, Casella, D'Onofrio y los Werthein. #nosomosBoca
  • Acá también pedimos que renuncie Ramón Díaz: http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/03/barcelona-2-river-0.html … (nos duele ser visionarios (!))
  • Cros., el error de Pompei al no cobrar el penal sobre Andrada debe encontrarnos en calma zen y no pedir pena de muerte. Sí perpetua
  • Trezeguet, te juro que no iba a gritar si hacías un gol, pero iba a saborear malignamente tu revancha sobre Ramón Díaz
  • Hay que hacer frente a la adversidad con gallardía. Y arañarle la cara a Pompei
  • El Malevo, por cómo (no) pone la patita, era candidato al arañazo muñequista sobre el réfer
  • Propongo q Boudou nacionalice River y Boca. Boca me importa 3 carajos, pero serviría para engordar la base de sustentación del proyecto (!)
  • Podemos darle un carácter federal a la nacionalización y mudar River al NOA, donde tiene más hinchas que Boca según @Lupo55
  • Boca puede seguir donde está. Ya dije que me importa tres carajos. #NacionalizacióndeRiverYA
  • Un referéndum revocatorio vinculante por la renuncia de Ramón Díaz, ya!
  • Y convoquemos a expertos en Criminología para juzgar al Lobo Ledesma. Zaffaroni excluido por garantista
  • Mi viejo Ponzio ya no es lo que era, ya no es lo que era *se baja los pantalones*
  • Excluyamos a La Rioja del presupuesto hasta que no obligue a renunciar a Ramón Díaz
  • El Famatina no se toca, pero Ramón Díaz sí
  • El agua es más valiosa que Ramón Díaz. No lo dejen tomar hasta que no renuncie
  • Que aparezca Facundo Arana en propaganda de Greenpeace pidiendo que salvemos a Ramón Díaz de la furia de los hinchas de River
Y recordemos, compañeros, que Heinze nos pegó un baile como pa' macho'. Que nos duela. El dolor cura (!) y, si no, por lo menos predispone para la formación de turbas violentas (!!). Que no se piense con esto que estamos atentando contra la institucionalidad. Hacemos sólo lo que nuestra republicana oposición nos enseñó (!!!). La revolución será twitteada (!!!!).

Volvé, Rogelio. Perdonalos, no sabían lo que hacían.

sábado, 4 de mayo de 2013

Tapales la boca, Rogelio

Funes Mori, o el 9 que los riverplatenses aman odiar.

La cara de extrañeza, el calculado silencio, los párpados que se cierran casi imperceptiblemente y la pregunta, luego, cuando no pudieron adivinar en mis palabras un sólo signo de ironía: ¿en serio seguís bancando a Funes Mori? Sí. Lo bancó Francescoli. ¿Qué me importa? Es un muerto. Vos porque seguro viste a grandes goleadores como Farías o Pavone romperla en River, ¿no? No, pero ninguno tan muerto como ese perro. Al que asisten con dos o tres pelotas de gol por partido, ¿no? No, bueno, no, pero es un perro. Claro, pero no reconozco tu principio de autoridad. ¿Ah? Que sólo porque lo digas vos no significa que sea un perro. ¡Lo dice todo el mundo! Ah, el chiste de las cinco millones de moscas que no pueden estar equivocadas... ¿Qué? ¡Comemierda! ¿Qué decís? ¿Ves que con vos no se puede discutir? Sí se puede, pero discutamos en términos reales y no únicamente sensaciones. Máh sí, seguí bancando al perro ese. Por supuesto.

Es, el antifunesmorismo, casi tan obstinado como el antikirchnerismo. Uno, un funesmorista (crítico, debo reconocer a esta altura de la banca; tampoco vamos a ser tan ciegos para, como creen algunos, pensar que Funes Mori debería estar en el triunvirato actual de argentinos junto a Messi, Máxima y Francisco), ha debido soportar el oprobio no sólo por la gastada bostera sino, además, el reproche constante y desbocado, casi, de su círculo de amistades riverplatenses. El domingo pasado me explotó el Guasáp luego de que Rogelio Gabriel fallara su definición en el último minuto del tiempo agreg... digo, recuperado, recuperado, que si no me expulsan del kirchnerismo y no me dejan ver Fútbol para Todos nunca más por cipayo, entreguista y vendepatria, casi a la altura de un Paolo Rocca, ponele, sin las innegables ventajas de un Paolo Rocca, claro. Mis amigos, gallinas, me agredían -snif- como si hubiera sido yo el que mandara a la cancha a RGFN9 (si Cristiano Ronaldo puede ser CR7...) para que nos provocara la amargura eterna que dura hasta el martes o miércoles de empatar con Quilmes. Y de marcar a Cauteruccio que se acordara Magoya. O Patricia Bullrich con alguna copa de más. Debo reconocer, antes de continuar, que me provocó, a la vez que desazón y tristeza, una inmensa ternura ver a Funes Mori tomarse la cabeza y dejarse caer de rodillas luego de que su pelota chocara contra la red, pero del lado de afuera en ese último minuto de River-Quilmes. Sabía yo que al desmoronarse así él también sabía que estaría, una vez más y como siempre, en la mira. Funes Mori, el culpable. Funes Mori, marche preso. Funes Mori, sáquese la camiseta, que la han vestido glorias como Silvani o Gerlo (pero de 9, porque de central un capo Danilo Telmo). Funes Mori, prepárese. Funes Mori, su mamá tiene que tener el cuero más curtido que la mamá de Riquelme. Y aún así, usted, Rogelio, no renunciaría a la Selección.

Luche y sigue...
¿A quién tenemos ahí?, le preguntaba en esos primeros días de 22% Kirchner a Alberto Fernández. A nadie, respondía el Jefe de Gabinete de Héctor Magnetto. ¿River tiene a Trezeguet? No. ¿Tiene al Chino Luna? Bueno, sí, pero, ¿es el Chino mejor que Rogelio Gabriel? ¿Es? ¿Sí, decís? No sabés nada de fútbol. ¡Vos no sabes! Si lo bancás al muerto ese. Otra vez la discusión estéril, que no se soluciona puntualizando la carencia futbolística princial de River: la generación de fútbol. ¿De cuántas pelotas de gol dispuso Trezeguet en este campeonato? ¿Y Luna? ¿Rogelio? Lanzini, evidentemente, no es la solución al déficit. Aunque sea loable, desde el punto de vista ideológico, jugar con enganche, en términos de resultados ha sido insatisfactorio. Vangioni, de tres, es un desperdicio. Iturbe, solución desde el banco en muchos segundos tiempos, no ha demostrado que pueda hacer más que gambetear verticalmente y terminar mal la mayor parte de las pelotas. Si a todo este combo sumamos que Sánchez debió ser 4 bis mientras Ramón Díaz se obstinaba con una línea de 3 que nos exponía siempre, que debimos sufrir un par de partidos sin Ponzio, bueno, sólo tenemos que sumar a ese combo, explosivo por mérito propio, al Lobo Ledesma para concluir que River tiene problemas más graves que un gol que hubiera significado dos puntos, fallado por RGFM9.

Escuchame, antifunesmorista: el día que le pongan tres pelotas de gol a Funes Mori, y las falle a todas, quizás te de la razón (y siga bancando secreta, vergonzantemente a Rogelio Gabriel). Mientras tanto, mi libertad, defendida tan vehementemente por los caceroleros, me permite decir lo que quiera porque este blog y esta boca son míos. Ojalá La Boca también.

Tapales la boca, Rogelio.

domingo, 3 de marzo de 2013

Barcelona 2 - River 0

We will rock you.

El ímpetu con el que San Lorenzo salió a disputar el partido no tuvo equivalencia en River. Pero eso sólo no explicaba el tempranero 0-2 con el que River se fue al descanso. El equipo de Tinelli y compañía, además, jugó colectiva e individualmente a un nivel superior al del equipo de Ramón Díaz. Durante el PT, Jara, Ruiz, Buffarini y todo el mediocampo azulgrana superaron individualmente a los defensores y mediocampistas riverplatenses.

With a little help from my friends.

El planteo de River, una vez más, ayudó a su rival. La línea de 3 dispuesta por Díaz, una vez más, potenció el rendimiento rival. La sentencia futbolística un córner mal ejecutado es gol en contra" describía el sufrimiento defensivo gallina. San Lorenzo no necesitaba de un pase riquelmiano para colocar a sus delanteros, con pelota dominada, mano a mano frente a los defensores rivales. El espacio entre Vangioni y Botinelli era permanentemente explotado por los mediocampistas y delanteros blaugranas. Sí, gracias al planteo de Ramón, el equipo de Pizzi parecía el de Pep Guardiola.

A change is gonna come.

Tanta fue la superioridad de Straqualursi & Co. que Ramón Díaz hizo los tres cambios en el entretiempo. Recién a los 16' del ST, a través de un cabezazo de Mora, River tuvo su primera chance. Si hasta ese momento San Lorenzo hubiera gozado de un 100% de efectividad, River hubiera debido descontar 7 goles para empatar.

The song remains the same.

Los ingresos de Iturbe, Rojas y Luna le permitieron a River, ocasionalmente, merodear el área de Migliore pero, en una cancha de grandes dimensiones, San Lorenzo continuó aprovechando los espacios que la línea de 3 abre a los costados. Este sistema no sólo es el favorito del DT, sino que, para peor, River no cuenta con un lateral izquierdo y sí con muchos centrales en la enfermería. El planteo, además, contiene y condena a Vangioni y Sánchez, que deberían ser los mediocampistas más adelantados.

She wolf.

El Lobo Ledesma. El jugador que Ramón Díaz usa para decir que los que juegan son sus jugadores. Renuncie, Montonero Ledesma. Renuncie usted también, Montonero de Derecha Riojana Nepotista Ramón Díaz.

Que vuelvan Falcao y el Gallego Méndez.

domingo, 17 de febrero de 2013

El Yiver de Yamón II

Hacé la gran Benedicto y renunciá, Ramón. Hacé la gran meteorito ruso y esfumate en el aire. Hacé la gran vedetonga del verano y sacá un video porn... No, mejor dejá y no saques nada.

Ya se: ahora River empieza a ganar todos los domingos (o, por lo menos, a no perder y a empatar poco), y me va a costar sangre criticar al técnico. Pero algo vamos a encontrar, no se preocupen (?).

Como es costumbre ya para este blog ser contra del DT de turno -excepto del Diego y el Pelado Almeyda (a Cappa lo estimábamos, por zurdo y puteador)- creemos innecesario enumerar nuevamente [1] los motivos de nuestro antiramonismo militante. «Este es un pelotudo» -dirá el gallináceo embanderado en el resultadismo coyuntural-, «venimos de ganarle bien dos veces al bosteraje y se nota al equipo de mejor ánimo. Dejate de joder, güevón, y dedicate a pegarle a los opositores, que bastante atrasado venís en la materia». No importa, aquí somos magnánimos: no tememos darle la razón a los que cuestionan nuestros argumentos futbolísticos porque no tienen puta idea de fóbal... Vayan a tomar la leche y a ver dibujitos, giles.

Empecemos analizando al River de Ramón. Mora es un Ortega devaluado, pero uno lo imagina a Díaz silbándole «¡fiiiiiiu...! ¡Eh, Ariel!» para rogarle que lo salve. Al toque lo corregiría su ayudante técnico, Emiliano: «No, papá, no se llama Ariel. Se llama Uruguayo». «¿Francescoli?» -contestaría Ramón- «Ya lo saco a ese hijo de puta, que me dirigía al equipo en la cancha...». Trezeguet es un Francescoli devaluado, ponele, y Funes Mori un Silvani metroflogger con sobredosis de gel capilar, pero Passarella no es el técnico, por eso come banco el Melli (no se miren extrañados cuando empiece a meterla y se lo lleve el Inter, sólo recuerden que yo siempre tengo razón, aunque la realidad se tome unos años para demostrarlo).

El Lobo Ledesma. El Lobo es un Andrés San Martín devaluado, es un Lobo Ledesma devaluado, es el peruano Ballón sin su dinámica, panorama y sacrificio. Y si al peruano le fue mal... No hay que darle más vueltas: Ledesma jamás la descoserá en River. Es el karma de los jugadores devorados por la banda roja, es la síntesis de todos aquellos que pintaban para algo, pero sólo consiguieron destacarse fuera del club Millonario. Integra la selecta galería de los Gata Fernández, los Ahumada, los Keko Villalba y los Pepe Sand. Sólo el Pitu Abelairas puedo, por un campeonato, quebrar su destino. Es duro pero alguien tiene que decírselo: Bossio, acercale un carné al Lobo, por el amor de Diossss. Y que juegue Cirigliano junto a Ponzio, antes de que el Lobo consiga que Oscar Ahumada deje de ser el símbolo de todo lo Malo. Olviden a Lanzini y Mauro Díaz: River necesitaba un armador. En su lugar, trajimos a Iturbe para que sea suplente de Mora. Genios.

Vamos cerrando el post: no pretendo caer en el facilismo de criticar a Ramón Díaz por menemista, sino por poner línea de tres. ¡Payaso mediático! El gol de Erviti en el verano fue responsabilidad del planteo. Y no nos comimos algún gol más porque Silva anduvo mal y González Pírez bien. No trajimos ningún lateral por izquierda: Vangioni tiene un gran recorrido pero no debería sorprendernos que recibiera alguna que otra roja. Tampoco que le cueste, al igual que a Sánchez, llegar al fondo para tirar un centro atrás. Por suerte está Ponzio. Y Funes Mori, putos. Ya van a ver.

Funes Mori o muerte.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/11/el-river-de-ramon-emiliano-diaz-10.html

viernes, 30 de noviembre de 2012

El River de Ramón: Emiliano Díaz + 10

Passarella echó a Almeyda. De mala manera. Probablemente como gesto de autoridad para no resignar tan temprano el protagonismo que le arrebatará el nuevo (viejo) técnico, Ramón Díaz, quien, como carta de presentación, puede mostrar campeonatos mientras contó con equipos millonarios; para administrar la malaria no demostró mayores condiciones que Gorosito o Astrada.

Si Ramón Díaz fuera Presidente, yo sería cacerolero.

Es, Díaz, un DT mediático. Al que no le hubiera sentado mal una patada voladora de Cardetti en el centro del pecho [1]. O algún guante... y no en la mano. Uy, ahora TyC Sports me va a denunciar por incitación a la violencia. También a Sabbatella, por supuesto. Porque el titular de la AFSCA no puede menos que repudiar, por gonca, a un técnico que quería jugar de contra el partido de vuelta de una final de Libertadores y con Francescoli en el equipo.

Si Ramón Díaz fuera líder sindical, le armaría una línea interna.

¿Por qué no Trezeguet DT/jugador? ¿Por qué no le dijimos que sí a Guardiola cuando quiso venir a River? ¿Por qué no bancar a Almeyda, que se bancó -y nos sacó campeones en- la B? River no está realizando una campaña desastrosa. Gana poco en el Monumental: preguntate por qué, plateísta paladar negro de la San Martín que todavía piensa que juegan Pedernera y Alonso, Ortega y Labruna. Pregúntenle a los Borrachos del Tablón, expertos en bancar en las buenas y quedarse mudos en las malas (sí, larreputamadre, no me recuerden a Ahumada). ¿Por qué no técnicos nuevos que apuntan al buen juego como Cocca o Asad? ¡Lo hubiera preferido a Palermo de DT, Passarella!

Ramón Díaz es menemismo sin DD.HH.

Se acordarán de este bloguero -y compadecerán mi sufrimiento- cuando en el segundo tiempo de un partido cualquiera ingrese Emiliano Díaz. Y Michael, Díaz, sea palabra autorizada para opinar del equipo. Volvé, Cachete Oberman, te perdonamos. Que vuelva Archubi...

Los Huevos y las Ideas se ha cargado ya a Batista y ahora tiene al nuevo DT de River entre ceja y ceja. No tomes esto como una amenaza, Díaz, sino, simplemente, como el consejo de un enemigo.

[1] http://www.elgrafico.com.ar/2008/11/21/C-138-leonardo-astrada-de-vuelta-en-casa.php

domingo, 5 de agosto de 2012

La (no) mística riverplatense (gallina)

Volvió el fútbol, regresó River y retornó el sufrimiento. El masoquismo puede ser una de las grandes artes, cuando es elevado a la enésima potencia futbolística que River ya, hace mucho, no es. Disgresión: Funes Mori, una podrías devolverme, después de tanta banca. Una, no te pido 33 pases como el Barcelona.

El glorioso River Plate (aclaración: aunque parezca, no es irónico) perdió, primero, la mística copera. Ok, nunca la tuvo. Lo reconozco. Pero ibas a jugar a Bolivia, Venezuela, Ecuador o Chile y eras River, River. Después fuiste y tenías una pobreza que hasta Ahumada se creía autorizado a tirar un taco en 3/4 de cancha sin nadie que le cuidara la espalda. Eso, en un equipo con figuras no pasaba. Tirabas el taco y ahí nomás venía Francescoli y, rindiendo tributo a Zidane, te colocaba un testazo como si fueras el gemelo maldito de Materazzi.

Disgresión: River, te sobra Charlotte Chantal Caniggia y te falta Claudia Villafañe.

Habiendo considerado correctas las salidas de Cavenaghi y Domínguez (si, ok, River manejó el asunto como el kirchnerismo: bien el fondo, pésimo en las formas, señores republicanos cobistas), mal podría ahora decir que vuelva el Chori. Pero con Lanzini no alcanza: River necesitaba un 10 y un 3. Disgresión: yo invitaría a Vella a un asado, tiene toda la onda (debe ser un excelente padre de familia, diría Nimo), ¿pero quién le dio permiso para entrar a la cancha? El verde césped labrunesco debe estar reservado sólo para los jugadores de fútbol, porque si no cualquier hijo de vecina puede comprarse la nueva camiseta y entrar a jugar. Decí que yo estoy lejos y de 3 juego casi igual que Vella.

Disgresión: ¿con la jermu de quién se acostó Abecasis? ¿Con la de Almeyda, la de Amato, con la de Passarella?

Todos los análisis dirán que River sigue pecando en defensa, que cualquier pelota parada que despeja en defensa es una victoria pírrica y que Cappa tenía razón: Vega es un sin manos. ¿Ustedes también tienen la impresión de que a River sólo le hacen goles insólitos? No me digan que sí, déjenme pensar que sólo es mi paranoia inmanente, galopando hacia las praderas de la persecutta permanente. Arriba, bueno, qué se yo, que se preocupen Almeyda y Amato (están los que tienen que estar, de última), ¡pero que dejen de clavarnos cada vez que llegan! ¿Quién es el encargado? ¿Nelson Vivas? ¿Nelson Rivas? ¿Violeta Rivas? ¿Violeta Urtizberea? ¿Mex, sos vos, hijoeunagranpú?

Hay que denunciar, además, que esta derrota de River le hace mal a la sociedad. Se de alguien que, a causa del Indio Vega, pedía que volviera Roca a los billetes de 100. Otro desadaptado recordaba que Belgrano tenía voz aflautada y se corrían rumores acerca de su hombria o su falta de. Que era puto, bah. Es el revisionismo histórico llevado hacia límites intolerables. Otro pretendía culpar al Vatayón Militante por sacar presos, ponerles la camiseta de Belgrano y tirarlos a jugar en el Monumental. No, nos hace mal como argentinos de bien. Piénsenlo.

Belgrano con los presos que liberó el Vatayón Militante

Disgresión: ni con Olave sufriendo un ligero TEC podemos clavarle un penal.

En fin. River necesita mejorar futbolísticamente, claro, pero no se encuentra ahí la clave para volver a ser River. Ni haber ascendido como campeones de la B impide que cualquier equipo nos falte el respeto: River debe recuperar la mística. Y, si no es ganando, bueno, hay que hablar con Ramiro Agulla y diseñar una campaña publicitaria que permita que los equipos rivales vuelvan a temer enfrentar al equipo de la banda roja. Una idea podría ser aquella propaganda de Francisco De Narváez, en la que una familia es despertada por ladrones que entran en su sacrosanto hogar:


Los chorros, esta vez, pueden tener puesta la camiseta de River: Digo, puede funcionar, ¿no? Anotala, Passarella. De nada. Y si no, que vuelva el encapuchado.

domingo, 24 de junio de 2012

Elogio de River en la B (o las muy poco frecuentes lágrimas de felicidad)

Riber en la V (¿o era al revés?) fue una roadmovie o, mejor aún, fue una roadmovie a pie. Fue transitar larguísimas distancias para arribar a canchas peladas, poceadas, casi como el Monumental después de Roger Waters. Fue, en definitiva y como mejor definición, el Señor de los Anillos: pareció que una fuerza poderosa nos impelía a iniciar un tránsito para el cual no estábamos preparados y que, además, no queríamos recorrer. Un aprendizaje continuo, porque one does not simply walk into el ascenso directo. Fue la trilogía insufrible de Peter Jackson condensada en los sábados de un año.

♫ Nos pasamos la vida buscando lo que ahora estamos ahora encontrando,
porque no hay nada más que nosotros que nosotros dos... 

"363 noches soñando con este día", decía ese cartel colgado en una tribuna del Monumental, y uno casi no puede reprimir las ganas de abrazar a la cultura popular y decirle al oído, bajito, como quien confiesa desde el corazón, bien... Bien, vieja, ahora andá y escribí el Martín Fierro, andá y comete la cancha, andá y recitá poesía futbolera para los que se juntan a festejar en las plazas. Hacé llorar a esa señora viejita que con 70 años se pone la camiseta de River y sale a festejar con sus nietos, hacelo, porque el Tano Pasman va a escribir sobre vos.

♪ Hoy somos libres otra vez, tan invisible la pared... 

Ayer hablé con chicos pre adolescentes que no querían que River ascendiera, para seguir viéndolo en vivo cuando jugara en Jujuy o Tucumán. La federalización de la alegría, el asalto de River al campeonato de la B: equipos que abandonaban su cancha para alquilar otras más grandes, las revoluciones que el micro de River movilizaba allí adonde llegara, los hinchas visitantes que volvían a las canchas. Hablé también con tipos que sufrieron aquella sequía de 18 años y me decían que lo de ayer fue especial. Son impagables las lágrimas de felicidad, y muy poco frecuentes. Quizás el sufrimiento, que duró más de un año (uno y medio o dos, cuando el descenso ya no era un "fantasma"), haya sido justificado por esos segundos, minutos de gloria casi infinita. Alguien me decía también que River tenía la obligación de ascender como campeón. No, macho, River tenía la obligación de dejar el alma para hacerlo. Podemos discutir, entonces, y no ponernos de acuerdo acerca de si lo hizo o no, pero la B es dura, es mala, es traicionera. Es como una mujer a la que engañaste. O como una mujer a la que te negaste hasta su desesperación, y que ahora finalmente te tiene entre sus manos. Es Kathy Bates en Misery y va a hacer todo lo posible por retenerte. Y River, como James Caan, debió apelar a las fuerzas con que contara, fueran suficientes o no. En términos estrictamente futbolísticos, River tuvo inyecciones varias de fuerza: Cavenaghi, el Chori, Sánchez y Aguirre al descender. Ponzio y Trezeguet a principio de este año. Y la fuerza de los chicos: los Funes Mori, Cirigliano y Ocampos. Del equipo titular que descendió, prácticamente, sólo resistió Maidana. El Indio Vega era suplente del locohouseman Carrizo. Cuando descendimos...

♫ Se apagó la luz, era inevitable,
casi lamentable, se apagó la luz... 


Si este ascenso tiene una figura -no quiero ser injusto pero es inevitable- esa es la de Matías Jesús Almeyda. No sólo agarró, como suele decirse, un fierro caliente, sino que supo manejarlo. No chocó el Fiat Spazio. O el Peugeot 306, ponele. Los nombres cambiaron, pero no es difícil imaginar a los equipos de Simeone, Astrada, Gorosito, Cappa o López boyando en mitad de tabla. O peleando, quizás, por un puesto de Promoción. Ese era River y Almeyda, a fuerza de resultados, de decisiones a veces equivocadas pero en gran medida acertadas (es fácil decirlo con el diario del lun... del domingo, pero acá o en twitter lo sostuvimos siempre. Excepto a Vella, claro. ¡Vella, la c... de tu vieja! Poné a Abecasis, Almeyda), a fuerza de sostener las malas y tratar de potenciar las buenas, de no temblarle el pulso para reemplazar al Chori o a Cavenaghi, de sostener a Cirigliano en mediacancha para mandar a Ponzio de 4 cuando hubiera sido más fácil colocar un stopper y mantener a Leo en el medio, de absorber la presión, de aislar a los jugadores del mundanal ruido y de una prensa carroñera que hubiera secretamente celebrado el no ascenso, a fuerza de todo eso Almeyda se constituyó en capitán de barco. O en director del Señor de los Anillos, en un Peter Jackson flaco y siempre a la moda para guiar a River nuevamente a Primera. Y como campeón de la B. Con casi un 65% de los puntos obtenidos, muy por arriba de los promedios obtenidos por Simeone (23% luego de su campeonato), Gorosito (41%), Astrada (37%), Cappa (50%) o JJ López (49%).

♪ ...Y más de mil domingos fueron seis.
Tanto destino se le fue como vino y no le avisó, no lo vio.
Miles de sueños le prendieron la mecha... 

Los momentos felices no inspiran al arte. Son, por lo general, excusa para lo banal y comercial. So Call Me, Maybe, ponele. Por eso ayer fue para celebrar. Hoy también. Pero a modo de corolario, ahora que retornamos a Primera (que ya no será nuestro lugar, porque también pertenecemos -orgullosamente, debo reconocerlo- a la segunda división del fútbol argentino), puedo decir que fue lindo el campeonato de la B. Mejor, más competitivo, más entretenido y emocionante que varios de los que River ganó en Primera. Festejé este título más que los de Astrada o Simeone. O Ramón Díaz y Passarella. Fue lindo ver a River en Tucumán y sentir en la piel lo que el equipo moviliza. Se lo va a extrañar a River en la B.

Yóoootéquieróooriverpléeeiiii...

sábado, 23 de junio de 2012

sábado, 16 de junio de 2012

Pusilánime


Cuando más sangre necesitaba en las venas, cuando necesitaba gritar This is Sparta! y asustar a los de Patronato tanto que pidieran permiso para pasar, River fue un equipo anémico, débil, un equipo -como diría Aldo Rico- pusilánime. En el PT quiso ganar, a pesar de encontrarse con un tempranero gol en contra. En el ST, River estuvo, desde el primer momento, entregado. ¿Entregado a qué? A que fuera el destino, el azar, la suerte, la que determinara su futuro.

Volumen futbolístico no le sobró jamás. Apenas si le alcanzó, en estas 37 fechas jugadas, para decir que el salto de calidad desde los equipos de Astrada, Cappa, Gorosito y López fue notorio. Cualquiera de esos cuatro equipos estaría hoy boyando en mitad de tabla. Este River, el de Almeyda, no abandonó jamás los puestos de ascenso. Algo es algo, putos. Y si no les gusta, canten más fuerte. No hagan como los Borrachos del Tablón, esos asesinos que sólo le causaron dolores de cabeza al club y dolores en el corazón a la sociedad. No hagan como la platea del Monumental, que se frustra y el cacerolerismo les brota de las venas. HAY QUE ALENTAR. AHORA MÁS QUE NUNCA. El que putea es fana de Lanata, endiosa a Sarlo, lee a Majul y le ofrece cafecitos a Magnetto. Quiere bailar lentos con Santiago Soldati, ser la puta de Paolo Rocca. Vota a Macri y le concede autoridad política a Michetti. Pide que EE.UU. ayude a River. Sale con el DNI en el bolsillo. Duda entre creerle y no creerle a Carrió. Cree en el periodismo independiente.

Criticar el esquema, a esta altura, no tiene sentido. El mediocampismo es la regla que River está quebrando en post de sumar puntos. Algunas veces funcionó, hoy no. Listo. Esto no es fútbol ya. Esto es la vida deportiva. Es la historia. Es, laconchadelalora, padecer el interregno de una posible nueva desgracia. Si el descenso fue doloroso, no ascender lo sería aún más. River no depende ya de sí mismo. Ahora debe esperar el resultado de Central mañana, ganar en el Monumental frente a Almirante Brown y esperar resultados. Quilmes ahora es uno más. ¡Levantate, Chori, la puta madre! ¡¡Levantate, River!!

lunes, 11 de junio de 2012

Periodismo deportivo basura

El Olé, de Clarín, siempre sangra por la herida. Pero no lo hace como Ponzio, con dignidad. Lo retratamos algunas veces. Ayer la impaciencia del público de River, de los hinchas (y de los barras que son como hinchas, pero rentados) llegó al clímax en algunos momentos. El Chori Domínguez (la figura de la cancha para este humildón y excelente analista futbolero) dijo luego del partido que se sintió dolido por los insultos de los hinchas. Es lógico pero no es de hombrecito llorar. La impresión de este bloguero gallina es que el público riverplatense es medio cacerolero: antes de alentar positivamente en las malas, insulta a los jugadores. Qué se yo, serán todos chetosputos chetosputos. Si el Chori fuera más político y menos sanguíneo, le hubiera dedicado el triunfo a la gente, como Funes Mori. Les tapa la boca y los pone de su lado. Pero no. Y Olé, como Clarín siempre, aprovecha las grietas para seguir plantando cizaña. Esta es la foto que eligió para su tapa:


Aparecieron mis pollos. Cirigliano también jugó un gran partido. ¿Y vieron que tenía razón Cappa? Vega es un sin manos: ¡la pelota que sacó con el pie vale casi un ascenso!

sábado, 26 de mayo de 2012

La Batalla del Gigante de Arroyito

No quiero incitar a una guerra civil, ni propicio el enfrentamiento entre argentinos, pero responsabilizo al Chori Domínguez por si acaso. Cavenaghi será tan culpable como él y todo el jabón de tocador que pueda encontrar en un súper chino no será suficiente para enjuagar la sangre inocente de sus botines chetos. La gauchocracia golpista será considerada democrática frente al gallinerismo desbocado y sediento de venganza. Cien días serán cien días pocos para apaciguar la protesta riverplateísta. Queda fundado así el Gallinerismo Guevarista. Hasta la victoria siempre. Ascenso o muerte. Deportiva, claro. Tampoco hay que tomarse las cosas a la tremenda, che.

Esta noche ningún fanático riverplatense tiene permitido escuchar a Katie Melua o Van Morrison, ni aún para aclimatar el momento romántico con la (o el) amante. Tampoco puede puede poner a Marvin Gaye, Cristian Castro o lo que sea que encienda a la patrona (o patrón; haciendo la salvedad de que los compañeros homosexuales son casi todos bosteros putos, eh, gato). No. Esta noche se coge con AC/DC al palo. O poniendo Territorial Pissings con el repeat en on. Frente a las protestas alegar, como este humilde servidor, estar bajo emoción violenta. He descubierto que es más creíble si uno pierde la mirada en el infinito mientras lo dice. No hacia la ventana, porque así uno parece escudriñar el futuro. No, una mancha en la pared o una chancleta tirada en el piso son buenas opciones.

Bayern-Chelsea, Simeone vs. Bielsa, Barcelona contra el Athletic, todas finales de cabotaje. No sólo juega una final, River, mañana. Hoy ya, pero yo todavía no me fui a dormir. Ojalá pueda. River juega su identidad misma. Mañana (hoy) puede dejar de ser considerado gallina, Riber, eh, vo' so' delabé, puto. River tiene que estar precalentando desde este mismo momento para entrar re-caliente a la cancha. ¿Ferrari? Va a quedar hecho un Renault 4. ¿El Gigante de Arroyito? Un enano de charquito, tiene que ser. Mañana, hoy,  "El más grande sigue siendo River Plate", de Copani, puede ser reemplazado por algún himno de la gran Violencia Rivas capusottiana. El hambre de gloria puede transmutar en hambre de destrucción y el Monumental quedar reducido a una vulgar Bombonera, fijate que locos que estamos. Las protestas atravesarán transversalmente a la sociedad y no sólo los hinchas de River inundarán las calles al grito de "¡rompan todo!". Se sumarán los hinchas de Platense, de All Boys, los de Independiente, los de Talleres de Remedios de Escalada se convertirán en Talleres de Venenos de Escalada. Hasta los amargos de Vélez demostrarán que también corre sangre por sus venas y, como un río incontenible, como una crecida del Paraná, destrozarán Liniers y avanzarán hacia Plaza de Mayo, adonde se concentrará el pueblo futbolero para pedirle a Cristina el ascenso por decreto. LCD para Todos y River para Todos, no sólo los hinchas de la B. Grondona, escondido bajo su escritorio en Viamonte al 1300, llamará a Blatter para ordenarle que sume a River al próximo Mundial de Clubes. Y que le de un penal por lo menos en la final frente al Barcelona. Y que Messi juegue el segundo tiempo en lugar del Maestrico González. Su lugar, en la delantera del Barça, será ocupado por Luciano Vella o el Chiche Arano. O Bou. U Oscar Ahumada, que si vamos a ser malos hay que ser malos a nivel satánico. River campeón del mundo o el viento sólo arrastrará cenizas, avivará llamas y despeinará al Chori Domínguez para regocijo de Caruso Lombardi.

No nos asusta la promoción, San Lorenzo ni fantasmas que se menean. Nos asusta la propia violencia, que amenaza con desbordar el pecho, nos asusta que hayan pasado más de cinco milenios desde la invención de la escritura y entender cuán poco separa al hombre del simio, del animal, del salvaje depredador que alguna vez fue. Nos asustan nuestros propios demonios. Nos asusta esto que nos quema el pecho y no sabemos si es rabia o un preinfarto. Nos asusta la salud del Tano Pasman.

En un rato nada más empieza la Batalla del Gigante de Arroyito. Y mirá lo que te digo, River: de vos depende. No pienses que esto es una amenaza. Tomalo como un consejo desequilibrado de un hincha trasnochado, que no está nada orgulloso de lo que siente.

domingo, 20 de mayo de 2012

River: estadísticas y lo que resta

En los últimos 11 partidos River consiguió 22 puntos de 33 en juego (el 66,66%: 6 triunfos, 4 empates y 1 derrota, contra Atlanta, de visitante). Está segundo, junto a Instituto, con 66 puntos. A dos del puntero, Rosario Central (68). La próxima fecha, en Rosario, tiene la posibilidad de reivindicarse y trepar a la punta (sólo o con Instituto, si los cordobeses ganan). Uno de los desafíos es que Central, de local, consiguió más puntos (43) que River (37); pero el dato positivo es que River cosechó más puntos de visitante (29) que el equipo rosarino (25).

De todos los goles que le hicieran al Millo, los de Zanni (G. Brown) y Gigli (Aldosivi) fueron los más dolorosos. Cada uno representó 2 puntos y significaron que River consiguiera 2 puntos de 6 que tenía casi en el bolsillo. Esos 4 puntos más hubieran colocado a La Banda al tope de la tabla con 70  y nadie hablaría de crisis como hoy. No se trata de una crisis. Todavía. Restan 4 fechas para el final. Otro dato es que, en los últimos cuatro compromisos, River ganó 2 y empató 2, consiguiendo 8 puntos sobre 12 posibles. Exactamente el 66,66%, el mismo porcentaje que viene obteniendo en sus últimos 11 cotejos.

Si miramos a Central e Instituto, los rosarinos consiguieron 28 puntos de los últimos 33 en juego (el 84,84%). Lo notable es que ganó sus últimos 7 partidos de manera consecutiva. Los cordobeses, por su parte, aflojaron el tranco para conseguir 20 de sus últimos 33 puntos (el 60,60%). De mantenerse los guarismos Central obtendría 10 de los últimos 12 puntos posibles, River 8 e Instituto 7. La tabla finalizaría así con Central primero, sumando 78 puntos, y River segundo con 74, ascendiendo en forma directa. Instituto, tercero con 73, iría a pelear una de las promociones.


River, para soñar, tiene un par de datos a favor: su delantera, su capacidad goleadora y sus nombres línea por línea; tiene además un par de datos en contra: su nerviosismo, producto de estar por primera vez en su historia en esta situación, su defensa y su incapacidad para cerrar los partidos. Los goles de Gigli y Zanni llegaron sobre el final, producto de errores defensivos (sumados a la pericia ofensiva rival). Quien piense que un reto de Almeyda o un trabajo intensivo en defensa pueden solucionar el problema están tan equivocados como el Chavo Fucks en sus comentarios (aunque es bueno tener a un comentarista que se pone la camiseta, luego de años de sufrir a Closs y Niembro). River deberá lidiar con esos errores, intentando reducirlos, claro. Otros must para el equipo de Almeyda serán controlar los partidos desde su inicio, para disminuir el nivel de ansiedad, y aprender a cerrarlos antes, para no llegar al segundo tiempo con la necesidad de poner toda la carne en el asador y que ocurra lo que contra G. Brown: tener en la cancha un equipo de emergencia (la defensa quedó conformada con Sánchez, Maidana, Funes Mori y Díaz, el mediocampo con Rogelio Funes Mori, Ponzio, Domínguez y Villalba). Producto de este equipo descompensado, fue el Keko quien marcara (es una manera de decir) a Zanni en su gol.

Las estadísticas son sólo números, y nada indica que Central deba mantener su promedio o River no pueda mejorar el suyo. También Instituto puede recuperarse. Por el momento, River todavía depende de sí mismo para ascender en forma directa. Del próximo partido, en grandísima medida, depende que River no deba mirar a Central e Instituto antes que a sus propios rivales. Y que sus hinchas no deban abusar de los ansiolíticos en la recta final del campeonato, por supuesto. Hacelo por todos los Tanos Pasman de la Patria, River. Hacelo por mí.

domingo, 13 de mayo de 2012

Anecdotario de Atlético 2 - River 4

Si algún lingüista bajara alguna vez del Olimpo en el que residen para estudiar el uso de los vocativos en una cancha de fútbol se encontraría con que "puto" es, lejos, el término más utilizado. Puto es el árbitro, putos son los lainmans (sic), puto es el cana, putos los bomberos, putos los jugadores contrarios, re putos los hinchas del equipo rival. Para abreviar, los únicos no-putos somos nosotros. Todos los demás, incluídos los perros de la policía, son putos. No cornudos, chivos, carneros, hijos de puta o boludos. Todo eso también, pero menos. Más, putos.

Yo se que mi amigo Aldo Jarma debe estar deprimido hoy, luego de culpar al árbitro en twitter y en su blog. Pero así es el fútbol. Da revanchas: nosotros la tuvimos, pero Atelético (sic), para tener la suya, deberá esperar que River no ascienda. Dura la semana del hincha cuyo equipo pierde...

La aventura riverplatense comenzó la noche del viernes, acompañando a sobrino y cuñada a esperar la llegada de los jugadores al hotel. Garcas hijos de puta, llegaron y no salieron a saludar. Putos. Aguante Boca, gritaba este humilde servidor, a riesgo de su propia integridad física. Igual, siempre hay alguien que grita ¡Viva Perón, carajo!

Viva Perón, carajo. Putos. Salgan a firmar, mierda. Putos.

El sábado a las 15 hs. estuvimos en las cercanías del estadio decano. La organización, una mierda. Reputos. Canas putos, déjennos pasar, mierda. Putos. ¡Abran las puertas! Unos porteños nos tiraron la bronca. Macristas y putos. Pena de muerte ya. No debe quedar ningún votante del PRO, aunque hinchen por River. ¿A quién le tirás la bronca? ¿No ves que somos todos machos en twitter, en los blogs? Puto. A las 16:30 estuvimos adentro, con el compañeraje riverplatense, cantando contra los putos decanos. Ay-ay-ay-ay, no-tengas-miedo, podés-cantar. No-sescucha, no-sescucha, so-samargo, decano-hijo-deputa. Dicho con todo el cariño del mundo, por supuesto. Porque es una rivalidad anecdótica, circunstancial, hasta que ascendamos a Primera, digamos. Je. (Más vale que ascendamos, putos). Deivis Barone, héroe de la jornada contra Racing (héroe de Racing, por supuesto) recibió el cariño de los hinchas decanos antes de que el encuentro comenzara. También el irónico cariño de los hinchas gallinas, que corearon su nombre y no dejaron de pedir por su gol. En contra. Luego el pelado, para redimirse, nos vacunó de cabeza. La Justicia Divina tiene extrañas maneras.

Fue un par-ti-da-zo. Empezó arriba Atelético (nuevo sic y nuevo "putos") y parecía que más temprano que tarde River vería asomar la luna tucumana y se le haría la noche en la mitad de la tarde y se volvería sombra para no ser luz e igual quedarse (en la B). Sin embargo, el Millo pudo recuperarse rápidamente (raro) para pasar a controlar el partido, en algunos momentos hasta cómodamente.  El 1-3 habilitó la guerra de hinchadas. Es de hombre y gallina reconocer que La Inimitable de Atlético cantó más que Los Borrachos del Tablón, todos putos rentados. Y porteños, que es peor. Este humilde servidor alentó más que la barra de River. Si hasta daban ganas de reivindicar a Oscar Ahumada, pero fue sólo un paroxismo de insanía: rápidamente nos recompusimos para concluir que Ahumada (puto), aunque tenga razón, no puede tener razón nunca en nada.

El más aplaudido de River fue Trezeguet. El grito por el Cavegol llegó luego, como un pedido de disculpas al ídolo que hoy no pasa un buen momento y parece no llevarse bien con su compañero francoargentino. Cavenaghi: esto es River, no teatro de revistas. El más puteado fue, lejos, Luciano Vella. A las pruebas me remito:


El triunfo fue, en definitiva, merecido. Exceptuando los inicios de ambos tiempos, en los que Atlético manejó el trámite, el resto del partido fue para el equipo de La Banda. Abandonamos el estadio cansados, adoloridos, con la garganta enrojecida y el corazón feliz. El partido del próximo fin de semana es contra Guillermo Brown y luego vamos a Rosario: una final anticipada por el ascenso directo, ¿no es así, Udi?

lunes, 30 de abril de 2012

Aldosivi 1 - River -(2)

El resultado cosechado por River en Mar del Plata puede emparentarse, casi casi, con las duras eliminaciones del Madrid y el Barcelona en semifinales de la Champions. O no, está bien, no tiene nada que ver, pero si el fin de semana pasado River era el Barça de la B por ganarle a Instituto, hoy puede ser... el River de la B nuevamente.

Aunque Almeyda diga que «no hay que pensar en los demás» sino en ganar, luego de este empate frente a Aldosivi que es una derrota Central nos respira en la nuca. Y uno tiene pocas ganas de engrosar las filas del colectivo LGTB, aunque haya estado al pie del cañón apoyando el matrimonio igualitario.

Vean como lo apoyan a Cavenaghi... ¡Por lo menos invitalo a cenar antes!
El empate a uno le costó al gallinerismo dos puntos que pueden valer su peso en petróleo -o soja (ahora que subió)- al final del campeonato. Es que 1 a 0 + expulsión exige cerrar el partido con otro gol. El segundo, no el tercero o el cuarto. Se imponía apurar el asado, arrimando unas cuantas brasas. Almeyda hizo entrar a Ocampos a los 15' del ST y a Funes Mori recién luego del gol de Gigli. ¿Y Villalba? ¿Y Aguirre? ¿Y Candela? Se le escapó la moto y la tortuga al DT: inmediatamente después de la expulsión debía apelar al banco para no quedar sentado luego con una piña (eso fue el cabezazo del 10 de Aldosivi) a 5 minutos del final.

River no juega bien con el tridente. Sólo lo hizo frente a Instituto y ni aún así creó las situaciones que solía crear al final de la primera rueda. ¿Cuesta tanto ver que Domínguez no es el de finales del año pasado? Si Passarella se dignara a leer Los Huevos... (no como Gerardo Morales, que insiste en quedar como bestia) entendería que no tiene que traer ni a Del Piero ni a Ronaldinho, sino tirarle la oreja a Matías Jesús para que arme un 4-4-2 con Trezeguet y Cavenaghi arriba (y si me apuran lo saco al gordito y lo pongo a Funes Mori: acá ejercemos el funesmorismo al palo y vamos a morir en la nuestra, bancando los trapos o sufriendo el escarnio de la gastada certera) y reforzar el mediocampo con Sánchez, Ponzio, González y Ocampos.

Que vuelvan los lentos, que vuelva el 4-4-2, que los tridentes pueden ganar partidos pero los campeonatos son de las defensas. Y si no, pregúntenle a Mourinho, que le está copando la parada al Barcelona con un 5-5. Sí, así le ganó el Madrid al Barcelona, con Di María de 4 y Cristiano Ronaldo jugando de Kily González. Claro, con los equipos chicos se hace el macho el portugués despilfarrador de Higuaines.

El único consuelo es que River está juntando nuevos hinchas a carretadas en el interior. Si Boca quiere volver a ser la mitad+uno, que descienda. Eso sí, que lo haga como River, por demérito propio y no apelando a ningún decretazo grondoniano.

sábado, 14 de enero de 2012

Vuelve River

Y vuelve la alegría. O por lo menos se disipará, por un tiempo, el síndrome de abstinencia.
La formación es, en mi opinión, casi la mejor que puede presentar el equipo. Probablemente entren al campo:

Vega; Abecasis, Maidana, Funes Mori, Díaz; Sánchez, Cirigliano, Aguirre, Ocampos; Domínguez y Cavenaghi.

Es, en realidad, casi casi la formación titular de River durante su primer semestre... ¡en la B! Y sí. Terminamos segundos. Tomá, Central (?). Nosotros (que no somos técnicos pero sí casi médicos y un poco locos) no formaríamos con el Indio Vega, a quien tenemos en alta estima pero en ocasiones cumple el estigma cappiano (por aquello de "sin manos").
Una duda entre las distintas fuentes es la presencia de Ponzio en mediacancha. Jugaría de ocho, dicen, en lugar de Sánchez u Ocampos. Ya sabemos: la prensa miente. No se le puede creer a nadie, señora. Menos a Clarín. Hay que leer mucho, qué va'cer. Jodido el tema. Volvamos. Seguramente Ponzio comenzará el partido sentado en el banco. Por otra parte, el equipo terminó sin grandes fisuras (excepto en la última línea, un karma ya) y es probable que eso juegue a favor de esta formación

Vamos a los refuerzos. No me peguen pero... ¿alguien me puede explicar para qué trajimos a Ponzio y Trezeguet? ¿Justo ahora? ¿No podíamos traer a Cavenaghi, Sánchez y Domínguez cuando estábamos en Primera? ¿A Ponzio y el franchute cuando estábamos por jugar con Belgrano? ¡Agarrámela con la...! Lo que quiero decir es que me parece que necesitábamos reforzarnos atrás y no en ataque o mediacancha. Arriba tenemos a Funes Mori como reemplazante y a Villalba no volvieron a darle chances. Como volantes, con Aguirre, Cirigliano y Ledesma teníamos el cupo de cincos cubierto. ¿Por qué no los trajimos a Zanetti y Cambiasso, ya que estábamos? Que se entienda, Ponzio y Trezeguet son jugadorazos, pero para mí la mediacancha debe ser Sánchez, Cirigliano, Aguirre y Ocampos. O retrasando a Domínguez para que ingrese Funes Mori. O Trezeguet, ponele. En cambio, atrás debemos seguir penando con Maidana y Ferrero, a quienes se sumó Ramiro Funes Mori como una alternativa interesante.

E'cir, River debería formar con un 4-4-2 amarrete, con doble cinco y Domínguez y Cavenaghi arriba. Listo. Un central de categoría necesitábamos. Podemos probarlo a Trezeguet ahí, ¿no?

Si decimos que lo pondríamos de 5, retrasado, con la cola entre los centrales... ¿es un chiste fácil?

sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Quatrocchi? No, Cavenaghi.


Y un día el gordito culón y petiso que juega de nueve la metió por cuatro. Las condiciones de goleador de Cavenaghi son indiscutibles. En un caso similar al de Boselli, su fenotipo conspira contra su talento. Un par de centímetros más y hubieran jugado en el Milan en lugar de jugar en Rusia y en nomeacuerdodónde.

Gimnasia de Jujuy no ofreció resistencia. No defendió atrás, no impuso presencia en mediacancha y jamás generó peligro en ataque de manera consistente. Si los atacantes gashinas hubieran tenido una mejor tarde-noche (no Cavenaghi, el gordito que quiso volver no para salvar a River del descenso sino recién con el equipo en la B) el triunfo podría haber sido más abultado.

El resultado me alegra doblemente: mi sobrino y mi cuñada estuvieron en cancha y deben tener ahora la garganta destrozada.

El esquema que planteó Almeyda ante los jujeños es el de mi agrado. Un 4-3-1-2 más ofensivo, sin el doble cinco molesto y de moda. En Cirigliano River tiene por fin a un 5 de Selección. Que Banegas y Gago no se duerman. Tampoco Di María puede darse el lujo: el chico Ocampo es otro jugador con un futuro tremendo. Estoy esperando un partido consagratorio para mandar el logo que tengo listo: "La Ocamposra".

River volvió al triunfo y el próximo fin de semana espero que confirme el camino frente a Atlético Tucumán. No sólo porque volvemos al Monumental sino porque mi corazón está más del lado de San Martín. También para evitar las gastadas de Aldo, claro. No me fallés, River Plei.

PD: mah' si, mando el logo ahora:

Y por la presente, declaro fundada La Ocamposra, Agrupación Lucas Ocamposra. #Brasil2014