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domingo, 22 de julio de 2012

YOLO

You Only Live Once, significan las siglas que titulan este posteo. Las Azúcar Moreno fueron pioneras: sólo se vive una vez, dijeron, para sorpresa de pensadores de la talla de Aristóteles, Schopenhauer y todos los que volvieron de la muerte como Víctor Sueiro. El acrónimo es, fundamentalmente en los EE.UU., la excusa del momento para hacer la estupidez que te venga en gana sin preocuparse por las consecuencias.

Si hay algo que no pasa de moda, eso es la queja. Estadio inferior, la queja, al impulso para pasar a la acción. La queja adormece, libera tensiones, uno piensa que ya hizo algo y puede conciliar el sueño con tranquilidad. Denunció. Un troskismo, entonces: si con una denuncia vamos a arribar a la concientización de clase y tomar el Palacio de Invierno, bueno. Pero no. Anoche, sábado, era TT en Argentina "Las Culisueltas ORGULLO NACIONAL", y no escaseaban en mi TL (time line, señora, los twitteos de los twitteros a los que sigo. ¿Vio? Ya le expliqué más de twitter que Lanata) las quejas respecto al trend. Algunos, en joda, claro, planeaban asesinatos varios (ya imagino el miedo de los Leucos de la Patria), otros decían que no querían vivir en un país así, la vergüenza, etc. La queja. Yo propuse hacer trend a "Gilles SOCIEDADES DE CONTROL Deleuze". La propuesta no recibió adhesiones. Pero me estoy yendo por las ramas. La queja, entonces, alivia cargas morales pero no incide, mucho, en la realidad. Para incidir en la realidad primero, primero, hay que analizarla. Hacer un diagnóstico. Qué marxista que estoy, casi parezco Kicillof. Vamos al YOLO, entonces.

Pero antes (ufa), una aclaración (doble ufa): los contextos socioeconómicos configuran los escenarios en donde se desenvuelve el quehacer humano. El arte, como expresión, es, si es bueno, si es popular, si no es "de culto" (es decir, propiedad de minorías esclarecidas), una expresión de su tiempo. Algún día voy a escribir sobre menemismo y rock chabón, sobre la crisis de 2001 y la cumbia villera, sobre kirchnerismo y el rock cancionero y... las Culisueltas. O los Wachiturros, que son lo mismo pero con pito, diría el Matías de Sendra. En EE.UU., hoy, el YOLO forma parte de la cultura web. You Only Live Once (sólo se vive una vez, nuevamente, la traducción). Es excusa, este YOLO, para justificar güevadas del tipo "¿coger con forro? YOLO" o "¿usar cinturón de seguridad? YOLO". Es decir: ¿pa' qué ser precavido si sólo se vive una vez? Una tremenda estupidez, dirá usted, apuntando con el mouse ya para cerrar esta pestaña. Aguantemé, don, doña. Ya va a ver adónde nos dirigimos.

Los think tanks norteamericanos deben estar estudiando el fenómeno YOLO. Si no lo están haciendo, son como esas carreras de nuestras Universidades en las que en Historia o Sociología no enseñan las letras de Sui Generis o el rock testimonial de los '70. Desde ya te prevengo, estudiante de Sociales, que se están fumando la plata de mis impuestos si en clase no analizan "Alicia en el País". Un ejemplo del YOLO:

#YOLO

Surgieron respuestas al YOLO. La gran mayoría apunta a que no tenés que perder el tiempo: estudiá, porque si YOLEÁS vas a laburar en un McDonalds. He ahí el meollo de este posteo:


¿Viste que no tenías que cerrar la pestaña todavía? La cultura protestante norteamericana, conservadora, neoliberal, individualista y, hasta no hace mucho, una cultura de la abundancia, coloca al esfuerzo como único prerrequisito para el éxito en la vida. Éxito, este, que sólo puede ser laboral. Estudiá, esforzate o... agrandame el combo de papafritas, macho. Lo que deben estar siguiendo de cerca los think tanks liberales es el sentido latente del YOLO, ya que expresa a un grupo humano imposibilitado de pensar en el futuro. Porque no lo ve, porque los EE.UU. están intentando salir de una crisis, de una recesión tal que llevó a los norteamericanos a cuidar sus puestos de trabajo. Acostumbrados como estaban a cambiarlo, a mudarse de acuerdo a nuevas ofertas, ahora el mercado laboral se contrajo, el desempleo aumentó y un trabajador cuida su empleo porque sabe que conseguir otro no será tan fácil como antaño. El YOLO representa un pensamiento más primitivo que el anteriormente descripto: la imposibilidad misma de encontrar trabajo. Un sistema que no incluye. Por lo tanto, ¿para qué esforzarse? ¡Festejemos mientras aún somos jóvenes y bellos!

La manera en que los contextos socioeconómicos influyen en la cultura entrega signos y síntomas que, a veces, pueden ser más accurate, más precisos que los fríos números en planillas de excel que manejan los economistas, esos muchachos y muchachas que nos engañan haciéndonos creer que lo suyo es una ciencia dura y no brujería o quiromancia, algo más relacionado con lo social que con las ciencias exactas. No es por nada que en el empleo se centra la campaña que puede abrirle a Obama su reelección.

En fin, por si aún después de leer este posteo no te quedó claro lo del YOLO, aquí va el último ejemplo:


viernes, 15 de junio de 2012

La compartimentada vida 2.0


Twitter, Facebook, los mismo blogs, el cine, la industria discográfica, Google, todos tienden a la compartimentalización. Sí, la web es buenísima y hay gente que no podría vivir sin ella -o fuera de ella, casi-. Acá no hacemos juicios de valor y cada quien procrastiniza su vida como más le parezca. Siempre que tenga una estructura neurótica obsesiva, claro. Los histéricos quién sabe dónde andarán. Caceroleando, quizás.

Google filtra los resultados de búsqueda de acuerdo a tu localización y búsquedas anteriores. Así, muchas zonas de la web son practicamente inaccesibles si uno no conoce previamente la localización de la información a la que pretende acceder. Facebook siempre fue dueño de la información que publicás y es una base de datos que envidiarían la CIA, la KGB, el Mossad y tu mamá, que siempre quiere saber dónde y con quiénes andás.

Ahora twitter "mejora" los trends topics haciendo la gran google: los TT dependerán de tu lugar de residencia y de las personas a las que seguís. Si seguís a pocas, será poca la información sobre la cual Twitter construirá tus personalísimos TT. Así dijo el comunicado«...In order to show emerging topics that matter more to you, today we’re improving our algorithms to tailor Trends based on your location and who you follow on Twitter...». Es un primer paso. Todavía podés elegir países como localización para estar al tanto de cuestiones más generales. De todas maneras, como en el fachobuc, como en Google, cada vez es más complicado no quedar aislado, restringido a ciertos ámbitos. La lógica de mercado, aplicada a la web, continuará seccionándola, perdiendo poco a poco así, internet, una de sus principales virtudes, la de permitirte estar conectado con un mundo más amplio. Cada vez más, exigirá del usuario un esfuerzo mayor para evitar quedar encerrado. La vida es un shopping.

viernes, 1 de abril de 2011

Más sobre la regulación de contenidos web propuesta por el PRO


Hablé del proyecto del diputado Pinedo para controlar los contenidos en Internet antes acá. Parte de ese post fue citado por esta web, Derecho a leer, de la que extraigo los párrafos citados a continuación (las negritas y rojitas son mías):

"Este proyecto de ley, una mala copia de la Ley Sinde, en realidad trata de responder a una problemática cada vez más frecuente para los proveedores de servicios: la responsabilidad por los contenidos de terceros. Las cartas de intimación legal mandadas a los proveedores de hosting, o la denuncia a blogeros por los comentarios dejados por terceros, y similares, son la punta del iceberg de una problemática emergente. El debate legal es siempre árido y suele dividirse entre los grados y tipos de responsabilidad; si es subjetiva u objetiva y así sucesivamente.

Lo cierto es que el proyecto de Pinedo ni siquiera merece semejante debate, porque la premisa de la cual parte el proyecto está errada. En principio, no es función de un proveedor de servicios, de un ente comercial o no comercial, cumplir funciones de policía. Es sabido que el PRO tiene afinidad particular por este tipo de propuestas, tales como «Compromiso Vial Ciudadano», pero lo cierto es que no es responsabilidad ni de un ciudadano ni de un ente comercial, determinar la «ilegalidad» de un contenido del cual, en principio, no debería ni siquiera saber de qué se trata. De lo contrario viola derechos tales como la privacidad de las comunicaciones, establecidos en la Ley de Telecomunicaciones de Argentina y adherido sucesivamente en otros pactos internacionales".

Más info acá.

* La imagen es de Derecho a leer.