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miércoles, 3 de febrero de 2016

Otoño kirchnerista, invierno cafierista


El macrismo advierte que llegó para impulsar una agenda inconveniente para su propio desarrollo político: debe demostrar gobernabilidad en las malas. Para eso debe contribuir a "las malas" con despidos, devaluación, mayor inflación y tarifazos. En definitiva, se trata de empobrecer al soberano y ver si Mauricio puede manejarlo. En el debate entre gradualismo y shock, ¿eligieron? shock gradual y no parecen mantener la alegría de Prat Gay al anunciar las primeras medidas. Mientras tanto, el incipiente macrismo no puede hacer kirchnerismo económico por obvias razones políticas ni tampoco el macrismo económico que idealizó debido a que no recibe todos los dólares que necesita desde el agro o los centros financieros. No cumplieron dos meses y ya los tienen agarrado de las pelotas.

Afuera de eso, el peronismo se debate. ¿Afuera, realmente?

Lo que hay realmente afuera es una sociedad que espera a Macri; que le otorga tiempo y espacio --y Cambiemos los exprime como a un trapo húmedo en el desierto-- como si no sospechara que la pusieron a cocinar con la llama alta. Si la psicosis colectiva tuviera algún aroma, podría ser parecido al del humor social de estos diciembre y enero.

El peronismo se debate de todos modos, cruzado por necesidades económicas en las provincias y simbólicas en el imaginario nacional. También parece estar sufriendo una disociación psicótica: las advertencias del kirchnerismo económico son las más lúcidas pero el kirchnerismo puro las desprecia para abrazarse al frepasismo que necesita de una intermediación periodística de la que carece. El peronismo ortodoxo, en cambio, advierte que el partido importante es el del bolsillo, pero a la vez parece pretender un abrazo con el macrismo que golpea a la víscera más sensible. Ambos caminos solo pintan aun más de amarillo los paisajes de la patria. Hay que pasar el otoño del kirchnerismo sin caer en el invierno del cafierismo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Let there be: rock y kirchnerismo

Mucho de eso que conocemos como rock ha muerto, pero no murió una muerte nietzcheana. En sus textos, Nietzsche propuso el deceso de Dios, pero solo porque algo superior y humano nacería para reemplazarlo. No ocurrió así con la religión ni con el rock. El mundo que alumbró a este último como movimiento cultural, como expresión generacional, como símbolo de disconformidad ante al estado de cosas y aun como canal para el ascenso social ha cambiado. En algún momento intentaron ser rock el punk, el metal, el rap, la electrónica y ninguno pudo superar las barreras de ghetto. Permanecieron en el jardín de infantes de la School of, mirando desde atrás del alambrado como este era asesinado cruelmente, como todo lo que es asesinado, por la industria, los tiempos, las nuevas generaciones y se transformaba en nostalgia y tributo de sí mismo.

Cabría preguntarse, antes de avanzar, qué son el rock y el kirchnerismo, pero tamaña tarea excede en mucho las razones de este texto. Sería más provechoso, en cambio, indagar qué es el rock para el kirchnerismo y qué el kirchnerismo para el rock. Dicho de otro modo: qué fue el rock para el Estado en manos del kirchnerismo y qué esto que llamamos kirchnerismo para los representantes de la movida del rock denominado nacional. Dicha denominación encierra un principio de respuesta: durante muchos años la aborrecí, como si los gobiernos dictatoriales hubieran retenido la tarjeta verde de la simbología patria, el ser nacional, el superior interés de la Nación y el rock, nacional también. De todos modos, eso habla más de mí que de lo que fue el rock en nuestro país y es injusto. Apunta mejor Cecilia Flachsland, autora de “Desarma y sangra", cuando dice que “es una música que nació con una intención modernista, la de sustraerse de las identidades nacionales en nombre de una identidad universal, planetaria, y terminó convertida en una de las músicas de la patria".

El rock murió pero ocurrió hace tiempo, allá por los años '70. ¿Lo mataron los Stones cuando grabaron Miss You? No; como dijimos, la industria descubrió un mercado hasta entonces inexistente: el de adolescentes que compraban discos y pagaban entradas. ¿Entonces lo mató Elvis, al venderle música negra edulcorada a los chicos blancos con tristeza en el corazón y caderas anquilosadas por años de represión sexual? Un poco, ya que en todo nacimiento se inscribe una sentencia de muerte. En nuestro país, por suerte para mi generación, el rock duró un poco más; porque vieron cómo somos los periféricos, si el atraso nos obliga a discutir hasta el ecologismo berreta de las naciones desarrolladas desde un continente de recursos naturales.

Sobre el rock en estos años de kirchnerismo, José Natanson señaló hace poco que “resulta notable que, en un universo cultural que durante dos décadas se dividió en torno al clivaje Soda-Redondos, la dichosa grieta no opere como principio ordenador, como sí sucede con la política, el periodismo, el campo intelectual y ese monstruo de interpretación contemporáneo que son las redes sociales". La contradicción late en el texto en forma de pregunta: ¿cómo el rock, que debería ser en esencia contracultural, no lo fue en relación a un gobierno —o dos, los de Néstor y Cristina—? Continúa indagando Natanson: “¿El Estado kirchnerista absorbió la rebeldía rockera y desvió esa energía a la militancia política? ¿El kirchnerismo mató al rock con su “contracultura oficial”, como provoca Martín Rodríguez en su libro Orden y progresismo?".

Martín Zariello recuerda a Cerati, quien dijera alguna vez, resignado, que "el rock ya no nos pertenece". Y apunta con acierto: “después de Cromañón, desde el punto de vista social, lo mejor que le pudo pasar al rock argentino fue que el Estado se hiciera cargo de su logística, organizando recitales, festivales y radios que lo difunden día y noche los siete días de la semana. Desde el punto de vista estético, creo que el hecho de que el Estado se haya tenido que hacer cargo debe ser entendido como el gran fracaso del rock argentino".

¿Se puede hablar de rock sin mencionar Cromañón? No, como un fantasma, como ciento noventa y cuatro fantasmas, se inscribió en la historia como su evento más trágico. El rock había mutado, muerto, resucitado como el Fénix y muerto un par de veces antes, pero Cromañón marcó al rock y al kirchnerismo. Adiós transversalidad, buen día día y globos amarillos en la Ciudad Autónoma. Cromañón fue el antecedente que explica la estatización del rock. Aunque esa visión, del rock en simbiosis con el Estado, me parezca poco más que una simplificación lícita. Ya antes el rock se había pepsicolizado, quilmizado, había sido sponsoreado como el fútbol. ¿Qué podía haber de contracultural, de contestatario o rebelde en una puesta en escena utilizada para vender alcohol o remeras?

El Estado llegó en auxilio de una movida que se detuvo, cuando las bandas descubrieron que para llegar a los lugares habilitados debían atravesar el desierto (eran pocos y algunos habían sido cartelizados por sellos como Pop Art). Sumemos razones: el kirchnerismo original pertenece a la primera generación que vivió al rock como un modo de expresión y gen identitario. No ocurrió así con la de los Cafiero, Menem y Alfonsín (nadie los imagina en alguna habitación en penumbras, tomando alcohol y fumando porro con Hendrix o Santana en el Wincofón). El kirchnerismo vio en ese rock necesitado un puente comunicacional, un cauce para la juventud a la que pretendía seducir y una legitimación del setentismo cultural, contestatario frente a ciertos poderes establecidos. El rock, ávido de infraestructura y recursos financieros, se dejó apadrinar, en coincidencia además con un Estado que venía a quebrar la lógica de la democracia de la derrota. Deberíamos apuntar también el origen clasemediero urbano y bohemio de nuestros representantes rockeros, importante para comprender sus simpatías políticas. El rock nunca se metió en política, siempre fue de izquierda.

En el casi medio siglo que la cultura rockera lleva en nuestro país, en lo que a encauzamiento de las energías juveniles se refiere, hubo más rock en nuestro fútbol que en nuestro rock. Se sublimaron pasiones y pulsiones antes en un potrero o una cancha que comprando entradas para un recital o ahorrando monedas para el último disco de la Velvet Underground. Nueva York o Londres quedaban lejos: estaba más cerca una pelota de cuero que una Stratocaster. Aprendieron (aprendimos) a engrasar la redonda antes que a hervir cuerdas para desengrasarlas.

Para retornar a Natanson (y su pregunta sobre la banda de sonido de la década kirchnerista) deberíamos considerar dos cuestiones. La división política por décadas no se condice con la evolución de las modas rockeras. Si en los '70 fueron los ciclos políticos, a finales de los '80 fueron los ciclos económicos los que comenzaron a modelarlas. Así, no es lo mismo la primera mitad de los '90, que en consonancia con la apertura económica y modernización globalizadora prohijó al rock sónico (que alcanzaría más tarde masividad con Babasónicos), que la segunda mitad de dicha década, que vio explotar al rock chabón que venía a contar las miserias de la recesión, el desempleo y los chicos en las esquinas porque no tenían adónde y con qué ir hacia ningún lugar. Luego, los cambios en la industria, con bandas que prefieren pasar tiempo en la ruta antes que en un estudio, porque en los tickets y no en los discos está el dinero, la muerte de MTV, la web, Napster y los actuales sitios de escucha online. Pero más importante aun, debemos reconocer con dolor que los chicos con raros peinados nuevos prefieren hoy el reggaetón y la cumbia, vía youtube, mientras creen que Agapornis compuso Persiana Americana.

Valga una contradicción más para terminar, esta vez con el texto mismo: el rock no ha muerto, pero sobrevive con asistencia mecánica respiratoria en los márgenes del circuito comercial. Let there be rock.

lunes, 10 de agosto de 2015

Apuntes apresurados de las PASO 2015: Scioli 38,51%, Cambiemos 29,97% y UNA 20,63%*

Con el 92,09 % nacional escrutado, y con el 83,60% de PBA, podemos apuntar lo siguiente

1. Buen resultado para el FpV pero no excelente. A 8,5 puntos porcentuales de distancia con Cambiemos, casi 18 puntos nos separan de UNA y algunos ítems que merecen ser desagregados:

a) Muy buenos resultados en el interior (NOA, NEA, Patagonia) que hablan de la persistencia y resiliencia del peronismo y de la imagen que, ya sabíamos, tenía DOS en esas regiones.
b) Buen resultado en Santa Fe, siendo la primera fuerza provincial en los rubros Presidente, Senadores y Diputados nacionales.
c) Resultados satisfactorios pero no suficientes en PBA. Se recuperó la Primera sección. En la Tercera sacamos una buena diferencia (45, 55%) pero en el interior provincial (secciones Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima), triunfos de Cambiemos con buenas performances de Macri sobre Sanz.
d) Córdoba replicó en buena medida los resultados que le dieron la gobernación a Schiaretti. De la Sota aprendió la lección de 2011 y ahora tiene con qué sentarse a negociar (suponiendo un doble juego que permita repartir sus votos entre DOS y Massa, 5,6% en la Docta pero ganador de la interna de UNA).

2. No se equivocaron tanto las encuestas. Estaban las que le daban más a Scioli, las que daban menos, pero todas se alinearon aceptablemente a una o dos semanas de las PASO.

3. El peronismo consolidó a su candidato, Daniel Scioli, mientras que Cambiemos afianzó el espacio. El desafío de Macri será conservar los votos de Sanz y Carrió. Si tuviera que apostar, diría que lo hace en buena medida debido a la organicidad del voto radical y del delirio irrecuperable de quienes votaron a Lilita. Stolbizer podría beneficiarse recuperando voto radical, pero estimamos que no sería significativo.

4. Buena elección de UNA, superando el 20%. Massa aportó un 13,9% y De la Sota 6,6%.

5. Creemos de todos modos que la polarización es real, espantada por UNA con el artificio de sumar los votos de Massa en PBA y el triunfo del Gallego De la Sota en Córdoba. Para sostener esa tesis, Cambiemos supera al Frente Renovador en la PBA por casi 9 puntos porcentuales, superándolo también en el que fuera bastión de Sergio en 2013, la Primera sección electoral (26,31% a 23,59%).

6. Al FpV le falta para el 40% y Cambiemos superó los 30 puntos. El escenario de triunfo en primera vuelta está más lejos, pero no clausurado. ¿Alcanzaría con un porcentaje del cordobesismo y con San Luis? Puede alcanzar para el 40+10, pero deberían alinearse algunos planetas. A ojos de este cronista, es Massa, con su persistencia en PBA, la que aleja el horizonte de evitar el ballotage. Lo sostuvimos en mayo y en junio.

7. De arribar a ballotage, es dable pensar que parte del voto de Massa en PBA, el de UNA en el interior y el de Rodríguez Saá en San Luis acompañaría al FpV. Pero pensar en noviembre sin los resultados de octubre es política ficción. Este blog siempre sostuvo, de todos modos, que la disputa por el PEN sería palo y palo. Y en un ballotage Scioli le gana a Macri.

* Actualizamos el título con 96,99% escrutado a nivel país y 93,34% en PBA

miércoles, 17 de junio de 2015

Scioli-Zannini: el alvearismo consensuado

La foto de la fórmula DOS-Chino podría ser apócrifa:


Hemos escrito largo y tendido en el blog sobre Scioli, el alvearismo, la alvearización del propio kirchnerismo, y siempre —intentamos— en clave analítica. La ocasión ameritaría decir algo, un I told you so, ponele, pero nos conformamos con señalar que estuvimos viendo algo parecido a lo que la realidad viene dictando. Por eso, nos conformaremos con citar un par de notas y posteos que vienen al caso. Sabremos pronto si la de Scioli y Zannini es una fórmula de unidad o se mantiene la competencia para agosto. La prensa (la amarilla no, sino la naranja) especula con que Randazzo bajará a PBA y el alvearismo consensuado marchará al frente del pelotón ya en agosto. Scioli-Zannini representa una síntesis que quizás tornaría innecesarias las PASO, saldando su cometido (si éste fuera asegurar la unidad del peronismo y el kirchnerismo no peronista para octubre). Pueden decir que al PJ (los gobernadores y el PJ-PBA, bah) puede no caerle en gracia el vice, pero no creo que rechacen la lógica instrumental si la moneda de cambio es una boleta única. ¿Puede mantenerse la interna con Randazzo? Es posible también: a esta altura deberíamos saber que Cristina disfruta sorprendiendo. Pero no come vidrio.

Ignacio Zuleta en Ámbito e Ignacio Fidanza en LPO coinciden a grandes rasgos en lo que habría sido el detrás de cámaras de esta decisión. Por mi parte, apunto algo que posteamos en marzo de 2013:

«No resulta arriesgado afirmar que pocos negocios podrían resultar menos rentables en términos de poder, para el campo popular, que una fractura del peronismo existente; camino que lo devolvería no a 2003, cuando tres fracciones intentaron hacerse del liderazgo (...) No, en las actuales condiciones, una escisión del sector conservador, fomentado o festejado por el ala dura kirchnerista, significaría regresar a tiempos de Menem vs. Duhalde, en un esquema invertido, pero que podría tener un desenlace similar: entregarle la banda a un Presidente no peronista, con las implicancias que eso conlleva.

Desde hace ya algún tiempo, sectores del establishment, rendidos ante la evidencia que la gobernabilidad en nuestro país se asienta en un sistema de partido hegemónico, propugnan por esterilizar al peronismo de la anomalía kirchnerista, considerado un retrovirus que debilita, a veces con prisa y a veces con pausa, las defensas de actores concentrados de la economía y el poder. Al mismo tiempo, representantes del ala dura kirchnerista (halcones K, podríamos decir), se manifiestan a favor de “purificar" (amable lector, note las comillas) al kirchnerismo, tarea que se vería coronada con la concreción de aquel sueño dianacontista de una Cristina eterna...». Podríamos apuntar ahora que Massa se propuso ante el establishment para la concreción de ese sueño, un peronismo sin kirchnerismo, intentando convertirse en el Scioli que el Círculo Rojo deseaba. Así le está yendo. Daniel Osvaldo en cambio, criticado y subestimado en sus capacidades políticas, está dando lecciones sobre rosqueo a algunos.

Para no aburrirlos, éstos pueden también servir para comprender/explicar la coyuntura:

2015: kirchnerismo y... sciolismo (agosto/2012)

La alvearización del kirchnerismo empieza por casa (diciembre/2013)

Scioli 2015 (junio/2013)

Kirchnerismo, alvearismo y poskirchnerismo (septiembre/2013)

#JeSuisDanielOsvaldo o #JeNeSuisPasScioli (enero/2015)

miércoles, 15 de abril de 2015

¿La PBA para el FpV? Todas las internas y Pagni enojado con Jesica Cirio

La PBA es la madre de todas las batallas –dicen–, y certifica Andy Tow con su Imperativo Bonaerense. Sólo se quebró la regla cuando la Alianza triunfó a nivel nacional y el PJ, con Ruckauf, a nivel provincial. Y que cuente De la Rúa cómo fue tener a Rucucú soplándole la nuca.

De cara a este 2015 tenemos a la PBA, como dijimos, partida en tres. Y será la madre de todas las batallas, pero en primera vuelta sólo puede definir a favor del PJ-FpV. En caso de ballotage, sí, será absolutamente determinante. Según sea el encuestador al que consultemos, nos dirán que en el distrito, Scioli, Massa y Macri se encuentran en distinto orden pero en relativa paridad. Claro, a nivel partidario las cosas no son iguales, y mientras Massa y Macri “son” todos los votos del FR y el PRO, los del FpV son más que sólo los de Scioli. A nivel gobernador puntean los precandidatos del oficialismo y, si analizáramos un escenario estático, podríamos decir que habrá un gobernador del peronismo oficialista que deberá convivir con Scioli, con Macri o –con menos chances– Massa. En el primer caso, podríamos hablar de un revival de la relación Scioli–Cristina. En el segundo, Ruckauf–De la Rúa y, en el tercero, un escenario símil Duhalde–Menem en el mejor de los casos. Pero claro, eso sería mesa de arena y la realidad se empeña en ser dinámica, inasible, sorprendente o, para resumir, estamos todos más o menos en pelotas y a los gritos.

Las PASO primero, pero antes los cierres de lista y el camino que resta para el 22 de junio determinarán el escenario de octubre. Pero la interna (o las internas) de la PBA presentan algunos bemoles que merecen atención.

Massa, la Renovación y el Sídrome De Narváez.

Cuando en 2013 el destacado comentarista, don Capitán Medibacha, planteaba que un triunfo opositor en PBA podría generar las condiciones para un nuevo triunfo del oficialismo en 2015 podía parecer voluntarista. A la luz de las actuales circunstancias lo parece menos. A esa hipótesis respondíamos: “…Existe, evidentemente, un desafío al modo de –y a la conducción de– CFK (…) que es lógico. Lo sostenía cuando se hablaba del desafío de Scioli (…) ¿por qué no habrían de demostrar ganas tipos que tienen con qué bancar sus aspiraciones? Massa las tendrá, ahora, si gana. Y aún si no, porque demostró vocación. Pero no sería determinante tampoco para él, como no lo fue para De Narváez, ya que antes -luego- debería demostrar, por ejemplo, capacidad para conducir un bloque (…) Además deberá demostrar cuánta muñeca y qué tiene para ofrecer hacia el interior del peronismo, tarea que determinará su futuro, porque aquello que puede ser suficiente en la PBA (…) no es suficiente a nivel país…”. Claro, por entonces la esperanza del massismo era renovar el peronismo (y entonces las apelaciones al cafierismo, a la revolución de los coroneles, etc.). Fallida expectativa, fueron entonces por la seducción del radicalismo, prometiendo una renovación del bipartidismo sólo para que la UCR los desairara optando orgánicamente por Macri. La razón de este derrotero es el síndrome De Narváez (constituirse en instrumento de castigo en una legislativa y muchas gracias, adiós), pero también dos graves errores de lectura política: primero, la esperanza de un escenario de crisis económica y rechazo al kirchnerismo que nunca llegó y, segundo, la incapacidad para ver que los votos que cosecharan no serían de su absoluta propiedad. No hacen falta las PASO para verificar lo que decíamos en “La PBA partida”: la composición del voto massista en 2013 tenía mucho de voto castigo que luego retornaría a sus identidades más cercanas: al macrismo el más liberal y opositor, al radicalismo alguna parte del voto del interior de la PBA. Sobre esos votos, los de la Primera Sección (hola, Cholito Posse) y su popularidad se apalanca el PRO en la PBA. Lo certifica la reciente encuesta de Ibarómetro para la PBA, con el dato que nos parece más interesante: “…El voto de Sergio Massa a Presidente se fracciona (…) Vidal se lleva el 21% de los votos massistas, De Narváez el 19,9% e Insaurralde el 16,4%...”. Dolor antiJuezSacaPresismo.

Si de algo sirve, acá le recomendábamos a Massa no quebrar y explicábamos las razones que el massismo está ahora sufriendo. El kirchnerismo más lúcido intenta ahora que Massa no baje a disputar la gobernación de la PBA (los Fernández: Gerardo acá y en este Abel). Si tuviéramos que recomendarle algo a Sergio, gratis (!), sería que bajara y construyera duhaldismo porque no le alcanza. Por supuesto, como en 2013, no nos harán caso.

Macri y el radicalismo de la PBA.

Vidal (una completa desconocida en la PBA) con guarismos de dos dígitos y Mauricio comiendo (o recuperando) votos de Massa modelo 2013 son parte del paisaje PBA en estos días. Pero la estructura del radicalismo provincial también tiene para aportar. Si vamos a la última encuesta de Poliarquía, Scioli aventaja a Massa 37% a 27% en el Gran Buenos Aires, pero en el interior de la PBA los números favorecen primero a DOS (34%), luego Macri (28%) y en tercer lugar Massa (18%). En 2014 equivocamos el diagnóstico pero no el resultado: pensamos que la UCR-PBA buscaría un acuerdo con Macri por razones de supervivencia frente a Massa. Cayendo Sergio, el radicalismo de la PBA fue de todos modos fundamental para el acuerdo UCR-PRO por razones de supervivencia frente a Macri mismo. Para solucionar el entuerto, Ernesto Sanz les prometió a los 17 intendentes del radicalismo bonaerense que podrían colgarse también de la boleta de Mauricio (oh, hay esperanzas para ti también, Gerardo Morales).

El PJ-FpV e Insaurralde.

Dentro del oficialismo, la interna en la PBA se encontraba bastante ordenada… hasta que volvió Insaurralde. Los precandidatos a la gobernación hicieron entonces fila para pegarle, también Aníbal Fernández, mientras que el sciolismo lo recibió con fe, esperanza y poniéndole el hombro. Por supuesto, tiene razón Aníbal cuando dice que MI se cagó en la militancia que lo levantó, pero también le asiste razón a Scioli cuando lo quiere de este lado (contrario a lo que suele argumentarse, Insaurralde fue antes el candidato de Cristina que el de Daniel Osvaldo. Luego de las PASO2013 sí fue DOS quien se hizo cargo de lo que sería una casi segura derrota). Pero también le asiste razón al liberal Pagni, cuando reniega por el retorno de don Cirio al FpV y pretende arrimarlo hacia Macri: si no es Massa, alguien tiene que ser el candidato de Mauricio en PBA o nos llevan puestos otra vez, dice el pelado mientras se clava un whiskacho sin auspicio. Observa atento, Pagni, el significado de la permanencia de Insaurralde, un síntoma claro que el peronismo provincial y nacional saben decodificar. "Jésica Cirio conducción" es la metáfora elegida por el conductor de Odisea para decirle boludo a MI, un insulto cargado de impotencia.

Retornando a la interna PJ-FpV-PBA, ahora el carro debe andar un poco más para que los melones se acomoden nuevamente. Esta última encuesta de CEOP presenta a Diego Bossio como el candidato más competitivo en el distrito, pero ojo, que la de Ibarómetro indica que Insaurralde gana las PASO si el kirchnerismo más kirchnerista fragmenta el voto en varios candidatos.

lunes, 2 de febrero de 2015

#JeSuisElQueDisputaLaAgenda: Macri y Carrió

Mauricio y Lilita denunc... digo, anunciaron, que competirán en internas abiertas y pusieron a bailar en declaraciones disonantes a los despoj..., a lo que queda de FAUnen y también al massismo. Que logren tanto con tan poCON NADA, es un síntoma de los nervios con los que convive la oposición toda que, vale decirlo, pensaba que ingresaría a este año electoral con el objetivo sólo de ver quién sería el favorecido que se calzaría la banda y tomaría el bastón en diciembre.

Hemos hablado largo y tendido en el blog sobre la conveniencia, para el radicalismo, de trocar al PS y a Binner por el PRO y Macri. En un primer momento —debemos confesar—, defensivamente, pensando que serviría para detener el avance de Massa sobre el sector republicano. Ese movimiento no se verificó, y tanto el tigrense como el porteño se disputan jirones del bipartidismo para ganancia de los radicalismos provinciales, sin que ello implique un incremento de sus perspectivas nacionales. Antes bien, transparenta que el PRO y el FR no cuentan con nada por fuera de sus distritos, no tienen tiempo para construir y venden esa renuncia como la saludable y republicana búsqueda de acuerdos o retornos de bipartidismos idos.

#JeNeSuisPasPèronist iba a ser el título del posteo, porque Macri y Lilita buscan eso: conformar un polo netamente antiperonista. Anotemos también a Sanz en esa, y va en dirección de lo que los radicalismos distritales buscan para desplazar a los gobernadores peronistas. Las legislativas2013 actuaron a modo de advertencia.
Pero decidimos que el objetivo del tándem republicano es antes recuperar espacio en la agenda que sentar las bases de una alianza electoral (@JuanesOsaba se hace preguntas muy pertinentes al respecto). Y ese será, en gran parte, el desafío de este año para los candidatos: ocupar espacio en la agenda. Massa lo intentó al incorporarse Francisco De Narváez, pero fue poco lo que el amperímetro se movió. Parece apresurado pensar en que el objetivo de Macri y Carrió sea atraer interés hacia las PASO del PRO tal y como planifica hacer el PJ-FpV. Y es apresurado: Carrió haría un papel menos decoroso que Moreau en 2003 de presentarse para las generales de octubre.

Ah, la agenda. Billete contante y sonante de este año electoral. Es el oficialismo quien tiene posibilidades de imponerla con mayor efectividad. Beneficios de manejar resortes institucionales. Pero no será Cristina la candidata, por lo que dicho monopolio puede jugar a favor o en contra de los candidatos del oficialismo. Este último fue el caso de las elecciones de medio término, cuando se asignaron esfuerzos a imponer mediáticamente la posibilidad de una re-reelección imposible, factor aprovechado por Massa junto a una ola de descontento que se explicaba en factores económicos, de capital político mal direccionado y una deconstrucción política consciente del armado del FpV anterior al 54%. Sí, también Clarín y Lanata, pero no serán tanto ellos o la patria mediática cartelizada los que contarán con mayor poder de daño (y difícilmente puedan generar algo mayor al Nismangate), sino el oficialismo en el manejo de la economía y el modo en que aplique su incidencia al interior del dispositivo PJ-FpV.

Por sus posiciones al frente de ejecutivos, serán el PJ-FpV y el PRO quienes podrán apelar a la gestión. Lo de Massa pasará por iniciativas contrapuestas a las del oficialismo en cada tema puntual y el radicalismo naufragará nacionalmente para hacer pie en las provincias. Desde aquí, de todos modos, creemos que lo que queda de FAUnen presentará una fórmula nacional (¿Cobos-Binner?) que morderá votos que, de otro modo, se repartirían entre Macri y Massa. Y nos gusta.

lunes, 12 de enero de 2015

#JeSuisDanielOsvaldo o #JeNeSuisPasScioli ¿Contextualizamos?

Scioli en un encuentro de Clarín y ahora con Mirtha Legrand... ¿se quiere quedar cojo, el manco? ¿Quiere cazar fuera del zoológico? ¿Nos quiere matar del disgusto a nosotros, los cripto rabollinistas culposos de izquierda (!)? Convengamos dos cosas: la primera, es una minoría politizada, intensa, la que critica estos dos movimientos nada inocentes de DOS. La segunda es la que intentará dar sustancia al post: así como hay quienes piensan que ahondar en el contexto de la masacre en Charlie Hebdo es justificar el terrorismo, hay en el oficialismo quienes piensan que hacer algo distinto a censurar la precandidatura de Scioli es entregarle el país a la Derecha.

Agreguemos el “pero" de la discordia. Contextualicemos a DOS escribiendo algo que ya sostuvimos antes pero quizás no tan descarnadamente: Scioli es hoy el candidato con más chances del PJ-FpV (también) porque el kirchnerismo se negó a construir un candidato propio. Y ojo con levantar la mano para decir Randazzo porque Florencio es tan peronista mazorquero (PJ PBA) como el que más, y sólo frente a la amenaza naranja puede ser considerado una forma de continuidad livianamente pura. Otro sí, la advertencia que en reiteradas ocasiones hiciera Abel Fernández: si todos hablan de Scioli, el que gana es DOS.

¿Qué ocurrió para que Scioli fuera el representante del FpV en el pelotón de presidenciables con chances? Bueno, su historia afuera y adentro del espacio, su persistencia y su tradicional perfil moderado y conciliador que conecta con cierto clima social (hablamos del business del país en penumbras). Pero además lo esperable: ningún partido pudo antes encadenar una sucesión presidencial excepto el radicalismo con Yrigoyen-Alvear (¡oh, el alvearismo!) y el PJ-FpV con Néstor-Cristina. Algunos rasgos propios del kirchnerismo potenciaron esta dinámica: la desconfianza natural en cualquiera fuera del círculo íntimo, La Cámpora enarbolando la bandera de la ortodoxia K, en un sentido casi religioso las más de las veces, la capitalización política tributada enteramente a CFK, Cristina negándose consistentemente a cimentar la construcción de una Dilma y el error fundamental (porque muchos terminaron creyéndolo): todos los votos todos, cada uno de los que componen el piso del 33%, son de CFK.

Massa es también un emergente del modo de construcción política del kirchnerismo, mal que nos pese. Es, además, el Scioli que buena parte del establishment pretendió: uno que quebrara con el kirchnerismo y tuviera, así, menos ataduras que la que jugar adentro, apelar a los votantes K, implica en el universo simbólico que condiciona luego lo concreto.

La búsqueda de una interna competitiva, que resulte la incógnita excluyente de las PASO, es por ahora una estrategia que parece tender al éxito. No será así, luego, si quien emerja ganador no aglutina en octubre el grueso de los votos del espacio en las primarias. El peronismo comprende esto cabalmente y no tendrá problemas para encolumnarse detrás del triunfador. No son pocos los indicios emitidos en ese sentido por el PJ-RA y el PJ-PBA también. ¿Qué pueden esperar entonces de Scioli los que JeSuis y los que JeNeSuisPas? Lo de siempre, su tradicional báscula entre gestos de lealtad (continuidad) e independencia (ruptura). En 2013, en un contexto peor que el actual, constituyó la alquimia que se reveló pagadora. Por si fuera poco, aún Randazzo, Urribarri o Aníbal Fernández, de resultar ganadores en la interna, deberían necesariamente realizar gestos que implicaran ruptura/independencia luego. ¿Entonces, General? ¿Los hay más o menos puros pero alvearistas son todos? Es bastante simple contextualizar: no es posible prometer futuro sólo apelando a la continuidad del pasado y presente.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El debate del FpV hacia 2015: ¿polarización o… sciolización?

Los blogs han muerto, viva Twitter –dicen–, pero en la semana que pasó Artemio, Abel Fernández, Ezequiel Meler y Manolo se empeñaron en desoír esa sentencia. Sigan con twitter, señores: sí, viraliza mejor; sí, es más efectivo para el punch; sí, qué piola (?), pero no es la espuma de la espuma para sostener razones que vayan más allá del “…y tu vieja en calzones”. El debate bloguero al que hacemos referencia giró en torno a las posibles estrategias del FpV hacia 2015. Polarizar o no polarizar, kirchnerizar o peronizar, Scioli sí o el manco hijo de mil puta no. Rápidamente se circunscribió al último tópico, debemos lamentar, pero lanzados al ruedo por Abel –que enloda a este humilde servidor en el barro de la heterodoxia o el librepensadorismo (!) realpolitikero– nos sentimos impelidos a intervenir.

Un apunte lateral para empezar y que el kirchnerista emocional se golpee la cabeza contra la pared como yo cuando suspenden un partido de River: todos hablan de Scioli. Puntito inteligente para el sciolismo. Ahora, por favor, lloren. Pero no se enojen con este bloguero de narcisismo hipertrofiado, porque ya habíamos advertido que era la propia cúpula kirchnerista la que hacía lo posible por evitar la emergencia de cualquier liderazgo que pudiera fungir como heredero. Hay mérito de Scioli, pero es antes esa la razón por la cual hoy está en pole dentro del FpV y es el único que visita provincias con el traje de candidato (aunque Taiana y Rossi estuvieron el viernes en el Chaco de Capitanich).

¿Es Scioli un fatalismo? Y, no lo sería si en 2015 crecemos al 8%... Pero vamos por partes.

¿Polarizar o no polarizar? La tesis de Artemio se sostiene algo así: Cristina es dueña de los votos del FpV. El FpV tiene un piso del 33%. Entonces polarizar, en su acepción, implica que el candidato del espacio debe ser K puro para que CFK pueda efectivamente trasladarle el total de “sus” votos. Aquí ya habíamos criticado la hipótesis del piso porque, les guste a los salvajes unitarios o no, los peronismos provinciales cuentan votos propios. Politics 101: es la coalición que uno es capaz de ensamblar la que tributa la totalidad de los votos. De otro modo no serían necesarios los partidos, las alianzas, la transversalidad, la concertación plural… el peronismo. Y esa, estimados, es en realidad la tesis del PRO de Durán Barba y Macri.

Por si lo anterior fuera poco, desde su primer desliz apresurado acerca de la manera de encarar la negociación con Griesa y los buitres, Scioli comprendió que en esta etapa debía asegurar los votos del espacio FpV, asumiendo sin beneficio de inventario el discurso y praxis del oficialismo. El propio kirchnerismo colaboró para hacer esto posible, alvearizándose respecto a su etapa cuasi dogmática circa el 54%. Claro, esto no fue tanto un logro de Scioli como una consecuencia del desafío Massa2013 y un saludable retorno a una visión más realpolitikera que voluntarista-ideológica.

–Pero, ‘pará un cachito, ¿y entonces… polarizamos o no?
–Ya vamos, aguantame. ¿Qué sería kirchnerizar o peronizar la campaña? Esto me parece más importante que plantear una polarización, ya que ésta será una consecuencia inevitable del devenir de estos años y más aún desde 2008. Al asumir el discurso más K, Scioli comprende que el eje del debate es aún oficialismo-oposición, que equivale a kirchnerismo sí o no. Y aquellas encuestas de hace unas semanas daban cuenta de que el ánimo social va más por el lado de la continuidad con cambios que de su espejo, los cambios con continuidades que Macri y Massa se apresuraron a revivir, en un intento de caprilización que habían abandonado, obligados en parte por la disputa que sostienen entre sí por el espacio de representación opositora.

–¡Qué manera de dar vueltas, macho! E’ corta la bocha: ¿kirchnerizamos o peronizamos?
–Bueno, depende de lo que entendamos por eso.
¿Kirchnerizar es plebiscitar los 12 años desde 2003? ¿Plantear sólo continuidades sin cambios? Entonces peronicemos, porque –como dijimos– lo anterior será consecuencia inevitable de estos años batalla cultural, y además –dato para nada menor– no es posible plebiscitar sin Cristina en la boleta. ¿Peronizar implica entonces cambio? No necesariamente, pero sí abre la compuerta de plantear futuro. Profundizar sí, pero el tema es cómo. El para qué, en cambio, implica peronismo y kirchnerismo en dosis iguales porque el último es el avatar actual del primero: empleo, salario, defensa del mercado interno. Tender hacia la justicia social, para resumir. Sólo el sciolismo y el Mov. Evita están mirando hacia adelante, pero cualquiera sea el candidato del FpV no debe hacer sino lo que viene advirtiendo Taiana: plantear una agenda de futuro (y habla de reforma tributaria, algo fundamental). En la acepción naranja esto vendría a ser algo así como “tuvimos crecimiento, ahora tengamos desarrollo”. ¿Desarrollo es eso que puso recientemente a Dilma al borde del knock-out: servicios públicos, salud, educación, transporte, infraestructura? Ojalá. Las demandas de segunda generación le ganan por goleada a la demanda por darle bronce al kirchnerismo, sobre todo porque el kirchnerismo mismo las generó, al modo en que explicaba Huntington. El presente es duro y muchas veces injusto, esperemos que la Historia no lo sea. Si no la escribe Luis A. Romero, puede ser. Pero vayamos cerrando este razonamiento antitwittero…

–Ah, ¿ahora se pone divertido?
–¡Claro!
–Era irónico lo mío…
–(…). No importa.
La tesis de este blog, desde hace un buen tiempo (puede remontarse a los tiempos del quiebre con Moyano), es que estrechar los límites de la coalición que da soporte al oficialismo no hace a la posibilidad de desarrollar un programa de gobierno. Luego del 54% vimos que no alcanza con el PEN + Congreso porque lo formal de la democracia termina allí pero la sociedad es más ancha (en razón de esos poderes que no se someten a las urnas). El quiebre del peronismo en la PBA el año pasado agregó un condimento más a lo anterior, disgregando aún más el poder, lo que sólo puede derivar en un gobierno post kirchnerista más débil, cualquiera sea su signo político. Por lo tanto, la respuesta cae de madura: es necesario ensanchar el sistema de alianzas. La teoría de Artemio es funcional a mantener el poder hasta 2015, pero no para reproducirlo hacia 2016. Por si hiciera falta un ejemplo –éste de política económica–, el modo en que el oficialismo paró el último intento de corrida y presión por devaluación: la emisión de uno (o dos) bonos dollar-linked (lo que además da por tierra aquello de que son los pequeños ahorristas los que generan la brecha entre el dólar oficial y el blue).

Una reflexión más para terminar: es poco más que extraño que sea el kirchnerismo, de corte tan centralista en su conducción y concentrado en el puerto, el espacio que tiene una visión más federal del país. Es más extraño aún que Scioli, gobernador de la PBA, aparezca como el más federal de los tres candidatos que hoy danzan al tope de las encuestas. Aún para un cripto-sciolista de bajas calorías como este bloguero.

lunes, 20 de octubre de 2014

FpV: escenarios a 2015, hoy (y la lectura displicente del periodo 97-99)

Decimos “hoy" porque nada está escrito en piedra cuando faltan más de seis meses para el cierre de listas y diez para las primarias. La contraparte es que el escenario ya ha adquirido su dinámica, y esas tendencias requieren demasiada energía para ser trocadas por otras. Vamos al hueso.

En P/12 plantearon ayer dos escenarios posibles. Leemos: “...En el oficialismo, no está claro si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se abstendrá de intervenir en la disputa por las candidaturas presidenciales y se limitará a convocar a los postulantes (...) a que participen de las PASO del Frente para la Victoria (FpV). Esa hipótesis apunta a que la Presidenta dirá que el que gane en las PASO debe ser apoyado por todos los demás y punto. La segunda alternativa es que a principios de 2015, la mandataria convoque a los candidatos y les proponga el armado de una lista de unidad, señalando ella un candidato a presidente, a vice, a gobernador bonaerense y del resto de la provincias y las cabezas de las listas de diputados y senadores...". Para quienes siguen el blog no resultará difícil suponer que aquí creemos que la segunda hipótesis es menos probable que la primera, por aquello de que será lo local lo privilegiado antes que lo nacional. Por caso, algunas provincias tienen su calendario desanclado del nacional (Tucumán), otras optarán por desanclarlo ex profeso (¿Bacileff en Chaco?) y otras acompañarán las fechas nacionales. En esta nota cuentan que se negocia evitar adelantamientos para la primera mitad del año electoral. Significaría, claro, un espaldarazo a la fórmula nacional del espacio. Volvamos a las dos primeras hipótesis. Quien que tiró una bomba importante fue el Inge @nestorsbari. Pasen y vean: “...Ayer comenzó a circular con fuerza la versión que habría un acuerdo en el FpV con miras a las elecciones del año que viene en donde se confluiría en la candidatura a presidente de Daniel Scioli y finalmente luego de meses de negarse a la movida, Florencio Randazzo accedería a correr por la gobernación bonaerense, todo por supuesto con el aval y la conducción de Cristina Fernandez que determinaría la linea política y sería factor clave en la conformación de las listas de candidatos.  Es decir, se habla de un acuerdo integral en donde el cierre incluye todas las categorías, o la mayoría de ellas. No solo las candidaturas principales...". Fue el escenario imaginado como más favorable por este cronista insidioso. ¿Se trataría de una imposición de CFK? Difícilmente pueda determinarlo una sola voluntad —importante como es la de la Presidenta—, sobre la fuerza de las lecturas que cada peronismo realiza en su territorio. Por otro lado, “bendecir" un armado que no tome en cuenta aquello que cada realidad local dicta —aunque contradiga sus deseos— iría en detrimento del volumen de votos, del espacio al modo en el que planteaba anteayer Eduardo Fidanza (al relatar las probables tribulaciones del kirchnerismo emocional) y aún de su propio liderazgo (cuando para desazón de Clarín cuenta aún con un apoyo nada desdeñable). Para entender esta convergencia de intereses se impone leer desapasionadamente el devenir del escenario en los últimos años, cuando la vereda oficialista se estrechó en lo que a su sistema de alianzas respecta.

Puede resultar sorprendente que esta ingeniería electoral (PASO para todos y apoyamos al ganador aún si fuera Scioli o lista de unidad pragmática en orden de mantener esa unidad) ocurra en el peronismo sin que las disputas tomen estado público en titulares de catástrofe o sismos. Tendremos que pensar que el PJ es, a la vez que movimiento, un partido bastante más institucional de lo que suele atribuírsele. Por supuesto, existen también las fuerzas externas que proponen desafíos, y en 2013 señalamos que la emergencia del FR —o de Sergio Massa, si prefieren— jugaría a favor de la unidad del peronismo oficialista.

Es que uno de los razonamientos que en 2013 llevó al quiebre del peronismo en la PBA (no replicado, mal que le pese al FR, en el resto de las provincias) se relacionó con el monopolio de la lapicera o el personalismo, fundamentalmente en el PJPBA. Si se verificara entonces la primera opción de las arriba citadas, utilizar las PASO, al decir de Rouvier, serviría como “...una expresión de que se avanza hacia una nueva etapa, no a una demolición de la actual, sino a una continuidad en evolución de la vigente".

Otro razonamiento que condicionó 2013 fue leer 1997 y 1999 en clave simplista: “la gente está cansada de esto y quiere otra cosa". Para no abusar de su paciencia, lector, no comprendieron que 1999, aunque implicara un cambio de elenco gubernamental, significó en realidad una continuidad del menemismo por otros medios o modos a través de la promesa “Conmigo, un peso un dólar" . A esto nos referíamos antes cuando trazamos un paralelo entre 1997/1999 - 2013/2015 (y aquí sí abusaremos de su paciencia, lector, con una larga autocita porque lo creemos conveniente y porque además es nuestro blog y escribimos lo que queremos): “...Menem no se convirtió en jefe de la oposición a la Alianza, (su preocupación) pasaba por mantener viva a su criatura –era lo que le permitiría decir que había hecho las cosas bien– y su engendro político era el modelo neoliberal de exclusión con endeudamiento y paridad cambiaria insostenible. El establishment (...) también apostaba a la criatura menem/cavallista, pero consideraba que había llegado el tiempo de un menemismo sin peronismo (...). Duhalde, en cambio, prometía parir algo distinto: una emergencia del uno a uno. De la Rúa se propuso en cambio como médico, maestro, policía y babysitter de la creatura, de eso que significaba concretamente el menemismo. Fue el Menem blanco y ganó.

En el actual escenario, de modo esquemático, podríamos decir que Cristina representa a Menem, Scioli a Duhalde y Massa condensa a De la Rúa y Álvarez. Pero no tanto, porque allí también están Macri y el FaUNEN. Hoy (...) el modelo actual, aun entregando signos de estancamiento (...), goza de cierto consenso. Puesto de otro modo: nadie plebiscitó algo distinto en las pasadas legislativas que no fuera al elenco de gobierno actual (...). Cristina, como Menem entonces, tiene en brazos una criatura que la sociedad no pretende reemplazar de cuajo (...). Scioli, por su parte, representa algo diferenciado del kirchnerismo… pero dentro del peronismo; como Duhalde entonces. Pero es el diputado tigrense quien, como Duhalde antes, apela a un cambio más pronunciado del modelo –un reemplazo más radical de la creatura– y a involucrar a la sociedad en la resolución de una interna peronista, antes que sólo a la estructura partidaria (...), carece (además) de la estructura de la UCR para enfrentar elecciones nacionales.

No es aventurado señalar que el objetivo de Massa (...) era colocarse en el centro del escenario y del imaginario político, corriendo al kirchnerismo, radicalizado entonces, a su izquierda. La ancha avenida del medio. Le bastó para triunfar en la PBA durante 2013, aunque evidentemente esperaba luego más ayuda del kirchnerismo para estimular la realización de un cielo encapotado de garrochistas. Pero suponer que el kirchnerismo y el peronismo entregarían, cómodos, el lugar que ocupaban, es inocente por demás (...). Ocurrió en cambio que luego de las legislativas, leyendo el resultado y la evolución del escenario, el kirchnerismo dio inicio a su etapa alvearista, comprendiendo que había abandonado en buena medida la pretensión de representación sobre algunas franjas que habían engrosado el 54%, y se corrió consecuentemente hacia el centro".

Como podemos ver, se verifique una u otra hipótesis, no estábamos lejos en el análisis: el oficialismo no regaló ni regalará el centro del escenario ni del imaginario política y apelará a la unidad como fortaleza frente a la dispersión del arco opositor. Como ventaja, depende más que ningún otro espacio de sí mismo; como desventaja, depende de la evolución de las variables económicas y sociales atadas a ésta, claro. Para ello cuenta con gestión en todos los niveles, mientras el “municipalismo" no puede sino desdibujarse en una compulsa ejecutiva nacional. Finalmente, aquello que en 2013 hizo usufructo del centrismo moderado debió correrse, empujado, hacia posiciones más duramente opositoras y denegatorias de la década kirchnerista. No sólo ello, sino que debe competir por ese segmento del electorado con Macri y lo que quede del FA-UNEN, mientras ambos realizan acuerdos netamente locales con las UCRs provinciales para dotarse de algún anclaje territorial allende sus territorios. No resta mucho para que comience la etapa de definiciones, y mientras antes se llamaba a pasar el invierno, al kirchnerismo se llama a pasar un verano.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La Cámpora: ¿del consumo de poder a la generación electoral?

Se pueden realizar múltiples lecturas del acto de La Cámpora el sábado en Argentinos Jrs. Ciertamente el camporismo celebra la convocatoria (no es exagerado decir que no existe hoy aparato que convoque así; las últimas movilizaciones de Moyano y Barrionuevo lo certifican) y que Máximo Kirchner fuera el orador final del evento. El antikirchnerismo militante, por otro lado, centró su análisis en el desafío que implica nominar a Cristina para una re-reelección y en el carácter dinástico de la portación de apellido. La tapa dominical de Clarín fue sintomática: “Volvieron a caer la imagen de Cristina y la del gobierno”, cosa que no podría achacarse, claro, al acto de anteayer.


Vamos con algunas reflexiones al respecto. La primera es que no se entiende la necesidad de seguir colocando a la Presidenta en el centro de un escenario que nunca abandonó; fue lo que hizo su hijo cuando señaló las dificultades que tendría la oposición para ganarle. (Para nosotros, que venimos analizando el proceso electoral brasileño, éste sería aún más relevante en términos comparativos). El massismo digital celebraba luego las palabras de Máximo, recordando que Massa pidió el voto para “parar la re-re” y “lo hizo”, otro exceso de relato épico sin fundamento alguno en la realidad, sólo en el business del país dividido. Entonces, relanzar la fallida esperanza de una re-reelección, además imposible, es contraproducente y de corto vuelo. Pero logra algo: abonar el campo para el republicanismo versión Sabsay. Por si lo anterior no bastara, sirve para movilizar a la chanza y para el divertimiento del universo extra-camporista. Y me entristece. Más si consideramos que el pedido no le agrega nada al oficialismo: el escenario aún se ordena según las coordenadas gobierno/oposición, kirchnerismo/anti-kirchnerismo, peronismo/republicanismo socialdemócrata a la europea y cualquier otra dicotomía similar que quieran pensar.

Pensemos en términos electorales: no les sirve a Scioli o Randazzo, que basan su fortaleza en otros aspectos: el gobernador de la PBA en su historia dentro del espacio y su capacidad para ser el oficialista menos kirchnerista, Randazzo en la gestión en documentación, transporte y en ser el oficialista más K que mide. Sí les sirve a Massa y Macri, y podremos observarlo en estos siguientes días. Esta reflexión tiene justificación: vaya si hemos escrito largo y tendido en este blog sobre la inconveniencia de engordar al adversario y disminuir las chances de los propios.

Retornemos a la convocatoria. ¿Sólo sirvió para apuntalar a Cristina? No, fue antes un acto para consolidar a la propia organización, una demostración de músculo y un modo de continuar aglutinando a la militancia. También un mensaje hacia el afuera peronista al que hizo referencia Máximo al decir que el Frente para la Victoria es más amplio que lo que allí estaba presente. Traducido: pueden contar con nosotros… o no. Y es cierto, pero también advertimos que alcanzar un equilibrio será tarea delicada. ¿Cómo contar con el camporismo sin que éste convierta la campaña en un plebiscito de los años kirchneristas? Como venimos sosteniendo: la relación continuidades/cambios podrá inclinarse hacia la primera en términos electorales si y sólo si la economía acompaña. Y la posición de La Cámpora es de continuidad pura, imposible sin Cristina en la boleta (a modo de ejemplo, es distinta la del Movimiento Evita, que planteó la necesidad de mirar más allá de la defensa de lo realizado).

El capítulo Máximo Kirchner no puede ser soslayado: es innegable que la militancia kirchnerista se entusiasmó. Hay allí un germen de ruptura: la organización juvenil se nucleó siempre en torno a la electorabilidad de Cristina (por eso reclaman un dedo de CFK que señale al candidato) y ahora pretenden trasladar ese liderazgo a la siguiente generación Kirchner. ¿Podrán hacerlo? Para quien escribe resulta muy difícil (sino imposible) pensar en Máximo encabezando alguna boleta el año próximo, condición necesaria para sentarse a dialogar en la mesa peronista (no sería así, claro, en la mesa del radicalismo). ¿Alcanza con un acto masivo? La lógica militante es distinta de la lógica electoral y tenemos en nuestro país el ejemplo de Víctor De Gennaro. Martín Rodríguez resumió recientemente los años kirchneristas bajo las coordenadas “Orden y Progresismo”; podríamos traducirlas como gestión e ideología. ¿Alcanzaría sólo con lo segundo? Otra pregunta: la militancia camporista miró siempre hacia Cristina, ¿es posible que pose en cambio su mirada en Máximo mientras CFK está aún presente? Trocar la lógica de consumo de poder por la lógica de una generación electoral implica tiempos y herramientas distintas a las de un recambio cupular en una estructura piramidal. Significa, en cambio, hacer política de cara al electorado. O como suelen advertir los politólogos en sus elaborados papers académicos, antes de olvidarlos en la mesa de algún bar: implica meter la gamba hasta la rodilla en el barro, y no precisamente el de la Historia.

* Imagen: @srodriguezrey

viernes, 22 de agosto de 2014

Guerra de trincheras frente al proyecto de cambio de jurisdicción de pago

El anuncio del envío al Congreso de un proyecto para pagar a los bonistas (tanto holdins como outs) en territorio nacional, a través del Banco Nación (u otro fiducidiario distinto al Bank of New York, bloqueado por Su Majestad Griesa), permitió por primera vez poner en evidencia los posicionamientos de quienes serán actores estelares en 2015 respecto a una cuestión de Estado. Frente a las implicancias del caso en cuanto a soberanía, deuda y en último término las posibilidades reales de la economía argentina en el futuro, primó la interpelación de un determinado segmento del electorado. Pese a comprender que nos enfrentamos a un ataque especulativo (no es otra cosa) que involucra no sólo a una administración, las distintas fracciones opositoras elijen desentenderse. Veamos.

Para tristeza del kirchnerismo emocional que ama odiar al ex motonauta, Scioli bancó el proyecto (no había sido muy claro cuando Griesa amenazó con el default). ¿Habrá escuchado a Artemio López, que dice que el candidato del FpV debe apuntar al electorado kirchnerista? ¿Buscó posicionarse como hombre de Estado? ¿Podía hacer otra cosa? Lo cierto es que dijo que el proyecto está “orientado a dar certidumbre y reafirmar la voluntad y capacidad de pago del país”. Punto para él y para que el eslogan elaborado por esta consultora, LosHuevosYLasIdeas Campañas, Cumpleaños y Bautismos llegue a la estratósfera: “Mancuso hijo de puta 2015”.

En cambio, el arco opositor fue hasta sorprendido en su mala fe (!) por una posición más razonable del delegado de Singer, quien no declaró al país en desacato. El primero fue Macri, oponiéndose tajantemente al canto de “hay que respetar las reglas de juego” (como si Griesa no estuviera innovando con cada decisión, empezando por su reinterpretación del pari passu) y demostrando así, hoy, los reflejos que caracterizaban a Massa durante el año pasado. Sturzenegger dio el soporte argumental: “están desacatando una orden de la justicia a la que el mismo Gobierno decidió someterse. Esto no construye confianza, inversión y empleo”. Más simple que todo lo anterior: se corresponde con el ADN ideológico del PRO y apunta claramente a consolidar a Macri dentro del electorado conservador liberal y antikirchnerista. Ni los huevazos a Cavallo lo amedrentan, macho cabrío de la derecha vernácula.

Quienes conforman el FAUNEN se expidieron también por el rechazo, secundando a Macri que antes les marcó la cancha a todos: cualquier atisbo de contemplación sería una mancha de kirchnerismo indeleble. No hubo pronunciamiento formal, pero Sanz y Cobos adelantaron su oposición. Como era de esperar, fue Nito Artaza quien planteó disidencias, pero confirmó que votará del mismo modo que su cuerpo legislativo. Comprensible: el FAUNEN vería aun más comprometidas sus chances si no pudiera demostrar disciplina partidaria a un año de las PASO.

Al contrario del oficialismo y del macrismo, quien no pudo capitalizar la situación fue Sergio Massa y su Frente Renovador. Lejos de la agilidad demostrada durante las pasadas elecciones, demoró dos días para confirmar su oposición al proyecto, pero con algunas observaciones interesantes. En primer lugar, su propuesta casi replica a la del oficialismo, cuando invita a considerar otras sedes de pago además de Buenos Aires. Es que el proyecto del kircherismo no dista mucho de lo expresado por Roberto Lavagna en Clarín hace algunas semanas, y con este rechazo el Pálido –parte sustancial de la reestructuración de 2005– queda expuesto pagando la necesidad del FR de diferenciarse. De todos modos, la fórmula utilizada para expresar la ausencia de una propuesta concreta adquirió ribetes propios de comedia cuando dijeron que lo que llevarían al Congreso serían “pautas precisas para discutir con los otros bloques (opositores) un proyecto alternativo”. Parece un chiste de la MAK, mirá. Complica al Frente Renovador su origen en el peronismo y su búsqueda, a la vez, del voto opositor y republicano. Así, sólo pueden enfatizar su condición de fuerza nueva, mientras en lo que a este tema atañe su representación es rapiñada por la oposición más ideológica y estructurada del PRO.

En el pasado la guerra de posiciones se limitaba a escoger la geografía más conveniente: Maradona citó a Toresani en Segurola y Habana para jugar de local, los generales de cualquier rey debían ocupar el terreno más alto, total después todo se resolvía a las piñas y espadazos, cuerpo a cuerpo. La guerra posmoderna, en cambio, es la de misiles, drones y mínimas incursiones terrestres: las posiciones no son ya determinantes porque el soldado dejó de estar en el centro del dispositivo para ser una herramienta más. Pero entre ellas imperó durante casi un siglo la guerra de trincheras, luego de que el bueno de Colt inventara el revólver. A partir de entonces, estar en el descampado, parar una bala de pecho o cabeza no fue más negocio. Una de sus características principales es el mantenimiento de posiciones estáticas. Referido a las fracciones opositoras, este post trata exactamente sobre eso.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Carta Abierta de Orlando Barone a Sergio Berni

Mentira. Este texto no será de Barone ni una carta a Berni pero el debate sobre la delincuencia foránea y antinacional –menor, anecdótico, carroña para buitres periodísticos internos– está abierto. Debido a la coyuntura económica la batalla cultural se encuentra en el primer momento de sus ciclos stop&go pero no por ello nos privaremos de la crítica sagaz, mordaz, locuaz y todas las otras palabras que terminen con “az” que se les ocurran como… Jason Mraz. Que casi con seguridad no coincidiría con Berni.

Algún desprevenido se preguntará “¿qué dijo este chabón?”. Va: “…les pido a los legisladores que le den herramientas ágiles a la Justicia para que cuando detengamos delincuentes extranjeros que vienen a la Argentina a delinquir salgan del país y no puedan entrar nunca más”. “Ah”, me dirán. “¿Y?”. Y nada (!), pero no lo separa ninguna distancia de las declaraciones xenófobas de Macri en ocasión de la toma del Parque Indoamericano en 2010. No me vengan con el verso de las teorías del derecho, podría decir Berni, pero ya lo dijo antes Sergio Massa.

Ah, ya es un poco menos fácil bancarlo, ¿no?

El kirchnerismo emocional no pudo nunca desembarazarse de una tara producto de su emergencia bajo la condición de minoría intensa a partir de 2008: tiene una clara tendencia a bancar cualquier estupidez de los propios (siempre que no tengan votos) y a mirar con recelo a cualquiera que cuente con apoyo en las urnas (y su apellido no comience con K). A estos últimos se les exige pedrigí. La receta perfecta para sufrir cuando comience la temporada de diferenciaciones.

Volvamos al tema. Las declaraciones de Macri y Massa antes, de Berni y Hugo Curto ahora no son sólo desafortunadas y desangeladas, sino que forman parte de un discurso más amplio, boludo, efectista y facilista. Ni siquiera debemos considerar el sinsentido jurídico de pedir deportaciones previas o durante un procesamiento (antes debiéramos considerar los miles que engordan las estadísticas del ítem “prisión preventiva”). Sí que ese discurso estigmatizante, estereotipador es francamente contradictorio con el enarbolado históricamente por el kirchnerismo, que tiene a la inclusión, el trabajo, la educación y en último término a la contención social como banderas contra la violencia y/o delincuencia. Pero además, las declaraciones de Berni chocan de frente contra la realidad pura y dura de las estadísticas. Aportadas por Robertino Carlés (quien no puede ser acusado de opositor, precisamente): “Censo penitenciario. Población detenida: 61.192. Argentinos: 57.505 (94%)”. ¿El problema es la inmigración descontrolada macrista? ¿El verso de las teorías del derecho massista? ¿El facilismo xenófobo de Berni que utiliza como excusa a la ejecutividad? Nah.

Pero aprovechemos el debate y discutamos lo importante: ¿cómo debiéramos deportar a los delincuentes extranjeros? ¿Deberíamos diferenciar entre peruanos pungas y colombianos narcos ricos? ¿Pasaje en primera clase para los segundos y un baúl de algún auto para los primeros? Los tucumanos o formoseños, ¿calificamos como extranjeros internos en Buenos Aires? ¿Es factible construir centros de rehabilitación para gendarmes que permiten la entrada de estos elementos infectantes al corazón de la Patria? ¿Declaramos a los montes tucumanos zona liberada de América Latina del flagelo del extranjero delincuente? ¿Y con Benetton en la Patagonia qué hacemos?

Algo más para terminar: declarar como Berni, impunemente, puede no tener tantas consecuencias inmediatas en el conurbano bonaerense o la CABA. Sí que podría tenerlas en provincias limítrofes como Jujuy, Salta, Formosa o Misiones. Decí que el discurso de Berni les queda lejos.

miércoles, 13 de agosto de 2014

A un año de las PASO: FAUNEN, PRO, FR y FpV

Después del desplante de Carrió a Solanas, mientras este cerraba cualquier posibilidad de acuerdo con el macrismo, las chicanas no se hicieron esperar: son una bolsa de gatos, son la Alianza, son unos cuantos viejos chotos jugando al dominó en la plaza y se tiran con las fichas. Algo parecido sucedía cuando Lilita mandaba fotos indecorosas a Twitter o sucede ahora cuando Massa se despacha con alguna de sus brillantes frases huecas: el tuiterismo mágico kirchnerista explota de felicidad, sin comprender que constribuye con viralidad a la instalación de sus figuras (vamoh´ con la nuestra: “Los verdaderos buitres son D´Onofrio y la política de desincorporaciones de River”). Acá consideramos que Carrió no se equivocó y que Solanas fue utilizado como profilác… como forro, bah. Clausurar la chance de un acuerdo con Macri condenaría a ambas estructuras, el FAUNEN y el PRO, casi a la testimonialidad o a intentar defensivamente conservar sus posiciones. Una estrategia adecuada cuando el Huracán Cristina 2011, pero no en el actual escenario. A un año de las PASO, además, secaría las fuentes de financiamiento en las que abrevan.

La reedición del ACyS de 2009 entre la UCR y el socialismo santafesino este año y la creación del Frente Renovador, el pasado, son prueba de que comprenden las actuales circunstancias, sus posibilidades y desafíos. Podemos citar de memoria y sin soplar la imposibilidad de reelección de CFK, la fragmentación del peronismo y consecuente emergencia de Massa –que intenta también abrevar en el campo republicano–, en atención a que luego de doce o catorce años (2001–) de peronismos la oferta no peronista puede permear en la sociedad y, también, claro, el escenario económico que conspira contra las chances de mayores dosis de “continuidades” que de “cambios”.

Hoy el campo electoral se presenta cuatripartito entre el FpV, el FR, FAUNEN y el PRO; y las ofertas son variopintas. Abundan candidatos en el FpV y en FAUNEN, pero sólo un par cuentan con chances mayores. El FR y el PRO, como partidos de personalismos cuentan con candidatos instalados y cualquier interna sería una mascarada. De mantenerse la fragmentación enunciada, aquí creemos que Macri y Massa no apelarían a colocar un candidato punchingball para enfrentar en las primarias, concentrando el voto en sus personas para intentar atraer ya en las generales algo del voto útil, volátil, opositor y fundamentalmente antikirchnerista.

En abril enunciábamos las razones que nos llevaban a sospechar la conveniencia de un frente electoral compuesto por los gajos más grandes de FAUNEN y el PRO. Reir frente a ese entete sería más difícil, y menos saludable, puesto que dotarían a una figura que puntea de una estructura nacional, y fortalecería las chances del radicalismo en provincias como Tucumán, Jujuy, Catamarca, Santa Cruz, Mendoza y hasta –posiblemente– Córdoba. Por supuesto que contarían con la CABA, ese reducto dorado soñado por el radicalismo del Pacto de Olivos y arrebatado por Macri. Santa Fe podría ser el terreno de disputa que ponga a prueba el FA de FAUNEN, y laboratorio principal de una alquimia complicada, pero no imposible.

Un escenario electoral tripartito en 2015 (y un frente republicano más abiertamente no peronista) supondría un desafío mayor para el FR de Massa que para cualquier candidato FpV. Como ejemplo, sirva Tucumán como caso testigo: Massa soñó primero con tentar el salto del intendente capitalino Domingo Amaya, de relación tirante con el alperovichismo. Clausurada esa vía de acción, se ilusiona ahora con el radical Cano, principal contendiente y quien supiera estrechar el margen que separaba largamente al peronismo del radicalismo provincial. En cambio, la UCR provincial supo conservar las alianzas que tejió como ACyS antes y Cano siempre mantuvo abierto el canal con Mauricio Macri.

Por el lado del Frente Renovador se privilegian las líneas de fuga que lo convirtieron en opción el año pasado: la instalación de la figura de Sergio Massa y su capacidad para liderar un frente no kirchnerista en la región centro. De allí que tentara a Reutemann, De la Sota y los puntanos Rodríguez Saá, que tienen a la zona centrocuyana como área de influencia. Fagocitar luego a los peronistas no oficialistas de las restantes provincias será la tarea, y los coqueteos con Weretilnek –en oposición a la candidatura de Pichetto– son el botón de muestra.

Las fuerzas dentro del peronismo oficialistas son las que restan retratar, y desde hace tiempo se tensionan mutuamente. Pese a ser oficialismo hace tantos años, el FpV conserva un caudal de votos importante, pero el momento económico pone a prueba su construcción. Así, la proliferación de candidatos funge como paraguas para las distintas fracciones, pero engendran a su vez el peligro de un desbande que luego de las PASO coloque al FpV afuera del círculo de probabilidades. Son las provincias periféricas las que cargan con mayor peso dentro de la estructura, a pesar de no ser quienes aporten más electoralmente. Sin candidatos en algunos de los principales distritos (casos CABA, Santa Fe y Córdoba), en el mayor distrito electoral se encuentra desafiado por el massismo y aún por el propio kirchnerismo duro, que no duda en golpear a Insaurralde, el candidato de Cristina en 2013, y quien podría ser la llave de una victoria en la PBA. La lógica para atacarlo es clara: sus coqueteos con Massa. “Si se quiere ir, que se vaya ya”, es el razonamiento. Igual puede saltar 15 minutos antes, y en ese caso fortalecido por los golpes.

A un año de las Primarias, el mapa que se presenta cuatripartito (con guerra de encuestas incluída) y puede ser tripartito. Las opciones opositoras son las beneficiarias del momento económico, pero no tanto, por lo que marcan las encuestas de opinión. Las opciones oficialistas, mientras, son las que pueden beneficiarse de mostrar gestión y de la promesa de gobernabilidad. En tanto se instalan los candidatos, y muy lentamente también el clima electoral, los grandes temas, como suele ocurrir, se encuentran escindidos de los lineamientos de campaña. Como dato para las futuras elecciones, y aunque el “municipalismo” haya pasado de moda, la agenda para 2015 parece será más localista que nunca antes.

lunes, 7 de julio de 2014

La lapicera (breve retorno a la política entre –o intra, je– partidos)

Desde hace tiempo sostenemos en este blog repugnante que si algo estableció 2013 esto fue la dispersión de la representación que, valga decir, se avizoraba ya en 2012. Y eso, por supuesto, tuvo consecuencias: la ruptura del peronismo en la PBA, el descenso de los guarismos oficialistas, el crecimiento de las opciones republicanas y, claro, la distribución del poder, más segmentado que en las cercanías de octubre de 2011. Decíamos en su momento que “…las administraciones provinciales ganarían en márgenes de autonomía respecto al gobierno nacional. Manteniendo el equilibrio (los fondos son necesarios), pero con mayor fuerza para pulsear. Maurice Closs elevó la voz primero y ni falta hizo que otros lo hicieran. La dinámica de fin de periodo lo condiciona…”.

Entonces leemos en La Tecla respecto a la PBA (pero puede bien aplicarse a cualquiera de los territorios comandados por el oficialismo): “A diferencia a las últimas contiendas electorales, los jefes comunales del Conurbano que juegan con el kirchnerismo no permitirán que le cuelen gente que no es de su riñón en las listas locales.
Desde hace un tiempo, los intendentes del Frente para la Victoria pasan por diferentes oficinas de la Gobernación, reciben a ministros en sus distritos y hablan con Scioli en reuniones privadas que en su mayoría se desarrollan en las oficinas del Banco Provincia.
En todos los casos se llevan el compromiso de que mientras se mantengan en el FpV no tendrán inconvenientes para volver a ser los dueños de la lapicera en 2015.
Sin embargo, en Casa Rosada, cuando hacen el mismo planteo, no consiguen la misma certeza. Según indicaron fuentes a La Tecla, en Nación volverán a pedir espacios para los jóvenes y no descartan las colectoras”
.

Por supuesto, se tratan de rumoreos político-conventilleros. Que por lo general tienen viso de opeación, pero en la línea temporal de la política electoral del kirchnerismo no suena del todo irreal, ¿no? (imagino a un intendente PBA escuchar la palabra "colectora" y alargar la mano inmediatamente hacia el celular). A ver, no es ninguna locura pretender monopolizar la lapicera cuando las condiciones para hacerlo existen. Pudieron hacerlo Kirchner en 2007, Cristina en 2011 y algo en 2013. Seguramente cualquier candidato del oficialismo, llámese Scioli, Randazzo o Urribarri, debe soñar con la posibilidad al apoyar la cabeza en la almohada. Es sólo pura lógica instrumental. Pero retornamos a lo que decíamos respecto a 2013, y utilizando al peronismo de la PBA como ejemplo trasladable: “…hay una advertencia en esta emergencia del massismo, y tiene que ver con la necesidad de una apertura en el esquema de decisiones del oficialismo…”. No comprender cabalmente el significado y consecuencias de 2013, y persistir en políticas de construcción inconducentes debido al actual esquema de relaciones de fuerza, es un pasaje seguro a sufrir en 2015. Y no debería ser el objetivo, creemos. Hemos advertido por aquí, en cambio, que uno de los objetivos del peronismo oficialista, de cara a 2015, debe ser recrear lo máximo posible el sistema de alianzas que dio soporte al 54% de 2011, y que para que eso ocurra, el engorde de las ambulancias opositoras debe ser reducido a su mínima expresión. La cuestión de la lapicera será entonces determinante para que eso no ocurra.

martes, 10 de junio de 2014

El piso de 33% del FpV

Hace tiempo utilizamos por estos campos de pastoreo del Señor (Bergoglio) —en nuestra condición de filósofo y letrado en... estem, ¿letras?— algunas figuras literarias para referirnos al proceso de transición que derivará en el recambio de elenco gobernante en 2015: “el poder se dispersa en el aire", “la representación está en disputa", “la reconfiguración de la coalición que da soporte...", etc. Se trata de un proceso inédito, agregamos, ya que para el anterior deberíamos remontarnos a 1973, cuando Cámpora renunció para que Perón obtuviera el gobierno además del poder. Antes y después, todo reemplazo se dio por la vía armada o de la alternancia entre partidos, a partir de 1983. Retrocederíamos a 1922 para observar un recambio que involucrara a un mismo partido, cuando Alvear sucedió a Yrigoyen (y es una de las varias razones por las que venimos hablando de la alvearización del kirchnerismo), ya que sería difícil pensar en los mencionados términos respecto a 2007.

Con esto en mente, leemos a Artemio López quien, como en 2010 —cuando adelantó la hipótesis luego verificada y superada del 40+10%— ensaya ahora la del piso electoral del FpV hacia agosto/octubre del próximo año. Dice:

«...a partir del despliegue del proyecto kirchnerista, se observan en todas y cada una de las elecciones dos indicadores fuertes.
—El oficialismo siempre ganó.
—Nunca obtuvo menos del 33% de los votos...
...en sentido contrario, las opciones opositoras se manifiestan fuertemente fragmentadas...
...El único interrogante abierto hoy es si el FpV logra perforar su piso del 33% de votos y acceder al 40% (...) Para que esto suceda, son claves dos elementos: la gestión del oficialismo en el tramo 2014-2015 (y) el respaldo al candidato e involucramiento de Cristina Kirchner en la campaña electoral (...) Luego, las propias virtudes del candidato que deberá primero representar de manera cabal al 33% de los votantes kirchneristas que constituyen el piso electoral de la fuerza. Es ésta una condición central del candidato oficialista: ser plenamente kirchnerista, sin rodeos ni medias tintas, para apropiarse del enorme activo que supone poseer uno de cada tres votos nacionales como piso electoral...».

Coincidimos en buena parte. Concretamente, con la evaluación de que es el peronismo oficialista el único que puede acercarse al 40% más una diferencia de 10 puntos respecto de su inmediato perseguidor y que la gestión económica es la llave principal. También que es importante que Cristina se involucre en la campaña, pero no a modo de plebiscitar su figura como ocurrió antes de las PASO 2013 en la provincia de Buenos Aires. Recordábamos por entonces, además, que si bien el FpV perdió en la PBA, no ocurrió como en 1997, cuando la Alianza triunfó a nivel nacional colocando así la piedra fundamental de su victoria de 1999.

Ahora, para justificar esta reflexión, algunas disidencias con el análisis del numerólogo exótico del kirchnerismo. Primero, el perfil del candidato. Sin rodeos: no hay posibilidad, hoy, de que un aspirante a la Presidencia se presente en modo fundamentalista K y tenga al 33% como piso y no como techo. La dinámica post 54% y el sectarismo de la cúpula kirchnerista tuvieron mucho que ver. La pared que encontró la economía vía restricción externa y un manejo demasiado prolongado en lo heterodoxo, más aún. Si es el propio kirchnerismo el que reconoció la necesidad de alvearizarse, mal puede exigir un candidato que sostenga un perfil previo y caduco para la etapa actual. El candidato para octubre, los precandidatos de agosto, deben ser creíbles y, por lo tanto, auténticos. Por si hiciera falta la aclaración, la única ortodoxia posible para el kirchnerismo (Paulela dixit) se llama Cristina Fernández y, como sabemos, no puede ser candidata.

La otra discrepancia es con una simplificación que continúa apelando a la lectura errónea de los resultados de 2011. Tributaria, ésta, de alguno de los traspiés en construcción política luego de la última elección presidencial (esta lectura fue: a la elección la ganó Cristina sola y todos los votos son suyos). Lo que decimos, entonces, es que el piso de 33% no emana divinamente, sino que ese número representó, aún en los peores momentos, a la alianza que dio soporte al kirchnerismo y que incluía a Insfrán, Alperovich, Zamora, Gioja, Scioli, Urribarri, etc. También a intendentes de la PBA y resto del país (eso que Manolo llama en conjunto, casi en modo místico, el Mandala Peronista). Para quienes duden de que esto es así, la dinámica y resultados —sobreanalizados ya— de la PBA en 2013. Para quienes necesiten más pruebas, este mapa interactivo de LA NACION, que muestra resultados por departamento en la provincia de Jujuy, en la pasada elección legislativa. Se recomienda observar los Dptos. de Gral. Belgrano (donde se encuentra San Salvador) y San Pedro. Este último, merced a un “impresentable" para almas bellas como el intendente Moisés, evitó que el triunfo del radicalismo de Gerardo Morales y Mario Fiad fuera aún mayor.

Para resumir y concluir (porque no pretendemos convertir éste en un documento de la nueva Secretaría): el resultado de 2015 dependerá del manejo económico, del kirchnerismo, del peronismo oficialista y de cómo hayan resuelto su sistema de alianzas (que debería ser superior al actual, recuperando en lo posible el de 2007/2011. Para esto, la resolución no puede ser unilateral); del candidato y su perfil —propio, insistimos— , del proyecto que presente y de cómo y con qué herramientas apele a la representación.

Lo demás es, como dice Person de los Super Ratones, lo de menos.