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domingo, 10 de julio de 2016

Del revisionismo histórico al revisionismo histérico: la angustia de Independencia

Con seguridad, algunos de todos los que hacen el berreta análisis psi del Mauricio-político, ese que coloca en la necesidad de aceptación paterna el origen de la carrera electoral del hoy presidente, encontrarán en la apelación a la “angustia" de separación independista una actualización subconsciente de la relación Mauricio-Franco. La gente se divierte y explica el mundo como puede, qué va'cé. De todos modos, es una suerte que no exista un Manes de la psicología histórica o histérica que, aprovechando el giro histórico psi de Macri, en su necesidad de agradar al Rey jubilado —¿otra actualización? Basta—, largue una gira mediática buscando explicar a través de la castración, el edipo o el Ello las razones de acontecimientos de nuestra historia.

Como no existe, Los Huevos y las Ideas quiere colaborar y acerca a sus pacientes lectores una serie de títulos para los libros que generarán el boom del revisionismo histérico, permitiendo así una breve recuperación de la actividad editorial (más aún, si aparecen los morlacos, acá estamos dispuestos a escribir cualquiera de los libros que a Grijalbo o Sudamericana les parezca interesante. Y a salir de gira mediática también, que los Manes sobran pero faltan los capitalistas). Basta de cháchara, aquí van los próximos éxitos editoriales de la colección La Historia Argentina que Freud No Nos Contó. Chupala, Félix Luna:

— “Terapia breve en el manejo de la angustia de origen libertario". Alfaguara. 2016.

— “El edipo no resuelto de Sarmiento en el desagregado de sus expendios orgiásticos". Grijalbo. 573 pág. 2016.

— “Los componentes cognitivos displacenteros en la relación Oligarquía-Juan Manuel de Rosas". Emecé. 2016.

— “El proceso de socialización en ámbitos académicos ghettizados. Una experiencia en el Cardenal Newmann". Editorial Sudamericana. 2016.

— “Factores psicosociales influyentes en la conducta violenta durante la infancia y adolescencia de una Nación". Grijalbo. 2016.

— “Tabú e incesto en el proceso independista americano. ¿San Martín quería cogerse a la reina de España?". Emecé. 2016.

Consultas por el título de su agrado, por email. Hacemos envíos al exterior y a otros planetas también. Todo es Histeria.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Let there be: rock y kirchnerismo

Mucho de eso que conocemos como rock ha muerto, pero no murió una muerte nietzcheana. En sus textos, Nietzsche propuso el deceso de Dios, pero solo porque algo superior y humano nacería para reemplazarlo. No ocurrió así con la religión ni con el rock. El mundo que alumbró a este último como movimiento cultural, como expresión generacional, como símbolo de disconformidad ante al estado de cosas y aun como canal para el ascenso social ha cambiado. En algún momento intentaron ser rock el punk, el metal, el rap, la electrónica y ninguno pudo superar las barreras de ghetto. Permanecieron en el jardín de infantes de la School of, mirando desde atrás del alambrado como este era asesinado cruelmente, como todo lo que es asesinado, por la industria, los tiempos, las nuevas generaciones y se transformaba en nostalgia y tributo de sí mismo.

Cabría preguntarse, antes de avanzar, qué son el rock y el kirchnerismo, pero tamaña tarea excede en mucho las razones de este texto. Sería más provechoso, en cambio, indagar qué es el rock para el kirchnerismo y qué el kirchnerismo para el rock. Dicho de otro modo: qué fue el rock para el Estado en manos del kirchnerismo y qué esto que llamamos kirchnerismo para los representantes de la movida del rock denominado nacional. Dicha denominación encierra un principio de respuesta: durante muchos años la aborrecí, como si los gobiernos dictatoriales hubieran retenido la tarjeta verde de la simbología patria, el ser nacional, el superior interés de la Nación y el rock, nacional también. De todos modos, eso habla más de mí que de lo que fue el rock en nuestro país y es injusto. Apunta mejor Cecilia Flachsland, autora de “Desarma y sangra", cuando dice que “es una música que nació con una intención modernista, la de sustraerse de las identidades nacionales en nombre de una identidad universal, planetaria, y terminó convertida en una de las músicas de la patria".

El rock murió pero ocurrió hace tiempo, allá por los años '70. ¿Lo mataron los Stones cuando grabaron Miss You? No; como dijimos, la industria descubrió un mercado hasta entonces inexistente: el de adolescentes que compraban discos y pagaban entradas. ¿Entonces lo mató Elvis, al venderle música negra edulcorada a los chicos blancos con tristeza en el corazón y caderas anquilosadas por años de represión sexual? Un poco, ya que en todo nacimiento se inscribe una sentencia de muerte. En nuestro país, por suerte para mi generación, el rock duró un poco más; porque vieron cómo somos los periféricos, si el atraso nos obliga a discutir hasta el ecologismo berreta de las naciones desarrolladas desde un continente de recursos naturales.

Sobre el rock en estos años de kirchnerismo, José Natanson señaló hace poco que “resulta notable que, en un universo cultural que durante dos décadas se dividió en torno al clivaje Soda-Redondos, la dichosa grieta no opere como principio ordenador, como sí sucede con la política, el periodismo, el campo intelectual y ese monstruo de interpretación contemporáneo que son las redes sociales". La contradicción late en el texto en forma de pregunta: ¿cómo el rock, que debería ser en esencia contracultural, no lo fue en relación a un gobierno —o dos, los de Néstor y Cristina—? Continúa indagando Natanson: “¿El Estado kirchnerista absorbió la rebeldía rockera y desvió esa energía a la militancia política? ¿El kirchnerismo mató al rock con su “contracultura oficial”, como provoca Martín Rodríguez en su libro Orden y progresismo?".

Martín Zariello recuerda a Cerati, quien dijera alguna vez, resignado, que "el rock ya no nos pertenece". Y apunta con acierto: “después de Cromañón, desde el punto de vista social, lo mejor que le pudo pasar al rock argentino fue que el Estado se hiciera cargo de su logística, organizando recitales, festivales y radios que lo difunden día y noche los siete días de la semana. Desde el punto de vista estético, creo que el hecho de que el Estado se haya tenido que hacer cargo debe ser entendido como el gran fracaso del rock argentino".

¿Se puede hablar de rock sin mencionar Cromañón? No, como un fantasma, como ciento noventa y cuatro fantasmas, se inscribió en la historia como su evento más trágico. El rock había mutado, muerto, resucitado como el Fénix y muerto un par de veces antes, pero Cromañón marcó al rock y al kirchnerismo. Adiós transversalidad, buen día día y globos amarillos en la Ciudad Autónoma. Cromañón fue el antecedente que explica la estatización del rock. Aunque esa visión, del rock en simbiosis con el Estado, me parezca poco más que una simplificación lícita. Ya antes el rock se había pepsicolizado, quilmizado, había sido sponsoreado como el fútbol. ¿Qué podía haber de contracultural, de contestatario o rebelde en una puesta en escena utilizada para vender alcohol o remeras?

El Estado llegó en auxilio de una movida que se detuvo, cuando las bandas descubrieron que para llegar a los lugares habilitados debían atravesar el desierto (eran pocos y algunos habían sido cartelizados por sellos como Pop Art). Sumemos razones: el kirchnerismo original pertenece a la primera generación que vivió al rock como un modo de expresión y gen identitario. No ocurrió así con la de los Cafiero, Menem y Alfonsín (nadie los imagina en alguna habitación en penumbras, tomando alcohol y fumando porro con Hendrix o Santana en el Wincofón). El kirchnerismo vio en ese rock necesitado un puente comunicacional, un cauce para la juventud a la que pretendía seducir y una legitimación del setentismo cultural, contestatario frente a ciertos poderes establecidos. El rock, ávido de infraestructura y recursos financieros, se dejó apadrinar, en coincidencia además con un Estado que venía a quebrar la lógica de la democracia de la derrota. Deberíamos apuntar también el origen clasemediero urbano y bohemio de nuestros representantes rockeros, importante para comprender sus simpatías políticas. El rock nunca se metió en política, siempre fue de izquierda.

En el casi medio siglo que la cultura rockera lleva en nuestro país, en lo que a encauzamiento de las energías juveniles se refiere, hubo más rock en nuestro fútbol que en nuestro rock. Se sublimaron pasiones y pulsiones antes en un potrero o una cancha que comprando entradas para un recital o ahorrando monedas para el último disco de la Velvet Underground. Nueva York o Londres quedaban lejos: estaba más cerca una pelota de cuero que una Stratocaster. Aprendieron (aprendimos) a engrasar la redonda antes que a hervir cuerdas para desengrasarlas.

Para retornar a Natanson (y su pregunta sobre la banda de sonido de la década kirchnerista) deberíamos considerar dos cuestiones. La división política por décadas no se condice con la evolución de las modas rockeras. Si en los '70 fueron los ciclos políticos, a finales de los '80 fueron los ciclos económicos los que comenzaron a modelarlas. Así, no es lo mismo la primera mitad de los '90, que en consonancia con la apertura económica y modernización globalizadora prohijó al rock sónico (que alcanzaría más tarde masividad con Babasónicos), que la segunda mitad de dicha década, que vio explotar al rock chabón que venía a contar las miserias de la recesión, el desempleo y los chicos en las esquinas porque no tenían adónde y con qué ir hacia ningún lugar. Luego, los cambios en la industria, con bandas que prefieren pasar tiempo en la ruta antes que en un estudio, porque en los tickets y no en los discos está el dinero, la muerte de MTV, la web, Napster y los actuales sitios de escucha online. Pero más importante aun, debemos reconocer con dolor que los chicos con raros peinados nuevos prefieren hoy el reggaetón y la cumbia, vía youtube, mientras creen que Agapornis compuso Persiana Americana.

Valga una contradicción más para terminar, esta vez con el texto mismo: el rock no ha muerto, pero sobrevive con asistencia mecánica respiratoria en los márgenes del circuito comercial. Let there be rock.

sábado, 9 de noviembre de 2013

#autobombo: nos citan en el libro de Zunino

- ¡Mamá, mirá: salí en el libro de Zunino junto a Majul, van der Kooy y Morales Solá!
- ¿¡Qué hacés ahí, nene!? ¡Salí! ¡¡Salííííí!!

Gracias a mi amigo Aldo Jarma, autor del libro sobre la historia de los blogs nac&pop, nos enteramos que Edi Zunino nos cita en su libro “Periodistas en el barro". Ahora, aunque más no sea por autocholulismo (!), estamos obligados a conseguirlo. Eso, por supuesto, me genera una terrible contradicción: al hacerlo, ¿estaré bancando -monetariamente- al periodismo independiente? ¡Horror!

Ahora, chicanas afuera, se demuestra una vez más la importancia de haber relatado la historia de los blogs y la puesta en perspectiva de su rol fundamental en la batalla cultural y comunicacional librada desde 2008. Y que fuera un bloguero quien lo realizara, por supuesto. Su consulta seguirá siendo ineludible para quien pretenda, en el futuro, estudiar el periodo. Ya es historia.

Entonces, una vez más, desde el prestigio (!) del que ahora, merecidamente (!!), gozamos (!!!), pedimos la renuncia de Ramón Díaz (!!!!).


viernes, 4 de octubre de 2013

¿El kirchnerismo como anomalía?

El amigo, comentarista (y crítico, je) ram, una de las espadas del kirchnerismo en la blogósfera -tucumano, para más datos-, planteó la inquietud del kirchnerismo como anomalía de nuestra historia (¿o sólo dentro del peronismo más reciente?) como respuesta al desarrollo de un perfil político de los compañeros alvearistas K que se alistan para la carrera a 2015. Dijo: «...no está dicho que lo generacional no sea válido pero, la validez puede venir como confirmación de un derrotero o como una coartada, una excusa, para proponer otra cosa.
Lo que a mí me parece más central es el carácter de "anomalía" del kirchnerismo - y no dicho por mí sino planteado por "peronistas" y anti-peronistas.
Y si algo es "anomalía", desentona y se lo trata de sacar del medio. Como sea...».

Veamos: anomalía es una nominación que los factores de poder cargan sobre el peronismo versión kirchnerista. Sabemos que en la capacidad para denominar reside buena parte del poder de la prensa y el refugio último de los intelectuales orgánicos de los sectores liberales-conservadores (su ámbito natural: las claustros universitarios; de ahí el horror de Sarlo al advertir que en los estamentos inferiores predominaba una mirada amable hacia el kirchnerismo). Categorizarlo entonces como anomalía no es inocente: tiene como objetivo generar corrientes de opinión que tiendan a divorciar al kirchnerismo del peronismo, visto este último como depositario de una ortodoxia que el kirchnerismo no supo respetar (este divorcio -es lícito agregar- también forma parte del ideario de algunos sectores del kirchnerismo; todos josepablofeinmannistas de JPF). Ese divorcio generaría, claro, las condiciones para que un nuevo peronismo tenga a mano un discurso que legitime una negación del kirchnerismo, algo que la realidad, hoy, desmiente. Ay.

Otro aspecto fundamental respecto a las anomalías es que su condición de posibilidad reside en la emergencia posterior a una crisis (siguiendo a Naomi Klein). Así, podríamos aprehender al kirchnerismo no como anomalía sino como emergente del crack económico, político y social de 2001: recuperación de la autoridad y poder del PEN, normalización económica, restablecimiento de contratos sociales (juicios contra crímenes de lesa humanidad) y un contexto continental y mundial que hizo posible ensanchar los márgenes de autonomía nacional. El pago de la deuda al FMI, ¿hubiera sido posible sin la conciencia de que el endeudamiento y las condiciones de los organismos de crédito construyeron la crisis? ¿Hubiera sido posible el no al ALCA -profundización neoliberal- sin el Brasil de Lula?. Según el lineamiento de anomalidad, para finalizar, también el menemismo podría ser considerado una anomalía dentro del peronismo, hecho posible por la hiperinflación alfonsinista, los golpes de mercado tanto a Raúl Alfonsín como al Carlos Menem pre-Cavallo y el triunfo cultural del fin de la historia -según Fukuyama y los EE.UU.- luego de la caída del Muro de Berlín; Consenso de Washington de por medio.

Por lo mencionado en el párrafo anterior es que vengo insistiendo en que, desde hoy a 2015, la mayor parte de las energías gubernamentales deberían estar depositadas en la generación de un clima económico, social y político que permita una transición/sucesión ordenada. No sólo porque maximizaría las posibilidades de influir en el proceso sino porque, además, inhabilitaría retrocesos bruscos en el proceso iniciado hace poco más de diez años.

viernes, 23 de agosto de 2013

Los blogueros militantes y los analistas políticos (a propósito de la nota en Revista Planta)

La muy reciente nota sobre la blogósfera nac&pop de Damián Selci, en Revista Planta, adolece de una mirada amplia sobre la cuestión pero no de un sentido: el autor pretendía decir que no vale analizar sino militar y fuerza los argumentos para lograrlo (bueno, se llama Crítica del analista político). Esa era un poco, recuerdo, la ominpresente arenga circa el fallecimiento de Néstor Kirchner, época dorada y de crecimiento exponencial de la militancia kirchnerista, posterior a la explosión bloguera de 2008.

Hablar de la blogósfera tampoco puede ser hablar únicamente de los blogueros, como parece confundir el analista crítico... de los analistas. La personalización, los nombres propios, alcanzan para explicar la posición de alguno en particular, o su evolución política, pero la riqueza del espacio los excede largamente. Es antes la generación de climas o corrientes de opinión que la popularización de algún argumento o latiguillo a repetir en Facebook, Twitter o la cola del supermercado, tal aparentemente la visión de Selci. Divorciar, además, a la blogósfera, y a los blogueros, del contexto político y mediático, de los cambios operados por el propio kirchnerismo en la realidad, hacia el interior de su fuerza política y su sistema de alianzas, y en el mapa de medios de comunicación, es lisa y llanamente pereza. O, como dijimos, manipular distintos aspectos que hicieron y hacen al bloguerismo para arribar a la conclusión deseada. Periodismo independiente, bah.

Como ejemplo de esto último, no se trata de paradoja alguna que -como plantea maniqueamente Selci- el militante haya abrazado el idealismo y el analista la real-politik. Suele ser así. Más aún, tal categorización resulta una simplificación vana, ya que ambos, militante y analista, son uno mismo la mayor parte de las veces. Cuando no, el militante abandonó el blog. Existieron razones y presiones para ello, en igual sentido que la idea fuerza de la nota aquí criticada.

No es cierto tampoco que en el aspecto literario del bloguear se funda el éxito de la empresa; en su espesor cultural. Más herramientas permiten arribar a mayores complejidades analíticas, pero no es condición excluyente. Escribir blogs es también hacer política, y tener éxito como bloguero político requiere de esa dimensión. Las distintas decisiones (políticas) de los blogueros han determinado sus posiciones actuales. Válidas todas. Frente a ello, la actitud de censura moral del autor de la nota se parece demasiado al comisariato político que aquí hemos criticado. Se ampara, como justificación de esto, en un supuesto giro conservador en los blogs. Vanguardia iluminada, señala el camino correcto, la senda buena. Lamentablemente, la realidad es caprichosa y no obedece, generalmente, a los propios deseos; en cambio es la sumatoria de muchos, aunque sean quienes mayor poder ostentan los que puedan imponer exitosamente los suyos. Confundir una (realidad) con otros (deseos) irrevocablemente finaliza en la descripción de utopías y en la imposibilidad de incidencia alguna sobre lo concreto de la historia, propósito último de la actividad política. Por si fuera poco, ha sido la anemia en el debate crítico la que ha tornado conservadora a parte de la militancia. Esto escrito no sin dolor.

Hay un exceso de nostalgia además en la nota. Un tono sepia, en polaroid casi. Como esos fans que le piden a su ídolo que nunca cambie (para así tener algo a lo que aferrarse), el crítico de los hoy blogueros críticos pretende extirpar del análisis en los blogs al elemento de la transformación, al desarrollo como sinónimo de vitalidad. Pretender que los blogs sean hoy los de 2008 es pensarlos como un espacio muerto, o una instantánea de un tiempo que ya no es. Un poco, ahora que lo pienso, como añorar el primer beso.

jueves, 8 de agosto de 2013

Lecturas pre veda electoral: hijos del poder, libertad para los blogs, senadores por Salta, Río Negro, algo sobre Massa, Felipe Solá y Cristina en Rosario

1. Lanata ganó el Martín Fierro al rating. El domingo dedicó su programa a Tucumán y el caso Paulina Lebbos. Acá Aldo Jarma destruye irreversiblemente la pista “hijos del poder".

2. Siguiendo con Periodismo Para Tundis, Iris escribió un lindo relato con reminiscencias del Ante la Ley de Kafka: George, el guardián.

3. Un fallo de la Corte Suprema sobre libertad de expresión, en favor de un blog. Nos deja tranquilos para putearla sin temor si llegara a fallar a favor de Clarín respecto a la Ley de Medios. Lorenzetti, menos retro-massismo (aunque esté de moda) y fallá a favor del pueblo, que no tiene la culpa de que el oficialismo no haya hecho más fuerza por los medios comunitarios (hay que pensar, también, que vivimos en una economía de mercado, ¿no? Y que la ley estuviera en litigio también debe haber pesado...).

4. Para los que pedían números de las provincias que eligen senadores:

a) Salta, donde el FpV puede sumar, ya que finalizan su mandato (y buscan renovar) tres enrolados en el peronismo opositor.

b) Neuquén, donde gana el MPN (aliado) y el FpV pelea por incorporar el senador de la minoría.

c) Río Negro, donde todo hace sospechar que ganará Pichetto y Saiz irá por la banca de la minoría que, por ley, estableció el Pacto de Olivos para el radicalismo. El viejo Alfonsín sigue salvando a la UCR a pesar de los Aguad, Sanz, Morales y demases. Un monumento de proporciones stalinistas deberían levantarle.

5. Prolegómenos de un debate pendiente sobre la resistencia armada durante los '60/'70. Sigo pensando que existe poca receptividad social para que este pueda ser encarado. Y el peligro es que la versión de las Pandos y Claudias Ruccis, interesada y traída de los pelos, gane en adhesión. Ahí andan los Clarines y los Lanatas ensuciando, mientras las Madres y Abuelas siguen con su tarea de Amor, Memoria, Verdad y Justicia.

6. Daniel del Aguante Populista y una visión pesimista (según Rick de Huinca), pero acertada según mi punto de vista. Acá, poco humildemente, venimos diciendo cosas parecidas ya desde 2011.

7. Cristina, por otro lado, hizo muy bien en ir a Rosario. Lo analiza Abel.

8. Mariano Grimoldi y el fracaso del Pastor Massa, Sri Sri Ravi Shankar fallido de un poskirchnerismo que murió antes de nacer.

9. El humor, de la mano de Pablo Marchetti, quien dice de Ricardo Gil Lavedra: “Un capo, libertario como yo".
Pero lo dijo en serio.
Ok, seamos buenos: el mercado debe tener todas las libertades. Si no, ahí está Gil Lavedra para conseguirlas.
¿La versión republicana de la Barcelona se llamaría “London"?

10. Una entrevista a Felipe Solá, quien propone abaratar los cortes baratos de carne a cambio de encarecer aún más los cortes caros y exportar. Qué quieren que les diga: me suena poco peronista. Se entiende por qué estaba con De Angeli en 2008/2009. Eso sí, no le preguntes al Melli a cuánto le gustaría que esté el kilo de lomo ahora, si hace 5 años pretendía que estuviera a 80 mangos.
Bah, Felipe mismo reconoce que estaba un poco confundido antes, tanto como para soñar con la presidencia. Hoy ya no sueña con la Rosada; pero parece que la confusión le dura.

jueves, 23 de mayo de 2013

#Tucumán 2: presentación del libro sobre la historia de los blogs

Hemos hablado largo y tendido sobre el libro de nuestro amigo Aldo. Pueden leer sobre mis impresiones en los siguientes links:

http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/07/el-kirchnerismo-tiene-quien-le-escriba.html

http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/04/la-historia-de-los-blogs-nacionales-y.html

http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/05/destripando-desangrando-peleando-por-lo.html

Así que sólo queda invitarlos. Dice La Gaceta [1]:

«Presentan hoy un libro sobre la "cibermilitancia"

Hoy a las 20.30 se presentará en la Sala Paco Urondo, de la Librería El Griego, el libro "Destripando lo sagrado: génesis, resistencia y triunfo de los blogueros nacionales y populares". El autor, Aldo Ulises Jarma, es abogado y funcionario del Ministerio de Interior de la Provincia. El autor será presentado por el periodista porteño Gerardo Fernández (autor del blog Tirando al Medio). El libro cuenta dos historias paralelas e íntimamente conectadas: principalmente, la génesis y el desarrollo de la cibermilitancia y la blogósfera nacional y popular en Argentina, pero no como un hecho aislado, sino enmarcado en la irrupción y devenir histórico del kirchnerismo».

[1] http://www.lagaceta.com.ar/nota/545750/politica/controversia-entre-25-mayo-9-julio.html

viernes, 3 de mayo de 2013

Destripando, desangrando, peleando por lo que es nuestro

Lamentando no poder estar en Buenos Aires hoy para saludar, conocer y abrazar a compañeros y amigos, los invito una vez más a la presentación del libro sobre la historia de los blogs (en la Feria del Libro, hoy, a las 19 hs., en el Stand de Tucumán) que es, por supuesto, nuestra historia.

No es la historia del kirchnerismo, o la del enfrentamiento con "el campo" o Clarín o la AEA. Es, sí, parte de esa historia, pero antes es un pedazo de nosotros, la historia de cada uno de los que decidimos abrir un blog, pensando en que nuestro tiempo demandaba "algo" y ese algo podía estar ahí, que había un canal de expresión que nos permitía recuperar nuestra voz cuando parecía que aquello en lo que creíamos, nuestras convicciones profundas, nunca desinteresadas sino interesadas en el futuro, en el de nuestra gente, de nosotros mismos y de los que vendrán, estaban a punto de ser barridas del campo político. Porque no hay que llamarse a engaño: si el kirchnerismo hubiera caído en 2008 o 2009, la salida por derecha de esta experiencia, aún si hubiera estado a cargo del mismo peronismo, hubiera significado que retornaran al poder nada más y nada menos que quienes nos habían sometido a la desesperanza y arrastrado a la crisis de 2001. Ellos siguen estando, siguen detentando cuotas de poder, pero nosotros también estamos aquí, haciendo oír nuestra voz. Aún cuando a veces consideremos que esta debe ser crítica si con eso seguimos aportando a la construcción de un proyecto colectivo inclusivo.

Qué raro eso, ¿no? Ser partícipe, uno, de un pedazo de la historia. Se siente bien. Acaricia el ego, claro, pero también el alma: hay pocas cosas tan gratas como saber que uno estuvo donde tenía que estar e hizo lo que debía o podía hacer. Y sigue estando y haciendo ahora, cuando a algunos, quizás, les gustaría más que los blogs, como dicen, hubieran muerto. Y hegemonizar el fenómeno cultural kirchnerista. Imposible porque, como decía por acá: "La potencia cultural del kirchnerismo será, sin ninguna duda, uno de sus legados más importantes. (...) Tendrá, como todos los procesos, aristas afiladas pero (...) será también una historia de superación y triunfo (...) el kirchnerismo puede tener deudas (...) pero la épica, entendida como ese género que narra acciones extraordinarias dignas de ser recordadas, no será una de esas deudas".

Estoy seguro de que "Destripando lo sagrado" será un éxito. Y me alegra por Aldo, porque es mi amigo, porque es un tipo de bien y porque tuvo la lucidez y el coraje suficientes como para encarar el proyecto. Se que yo lo voy a tener en un lugar importante de mi biblioteca y de mi corazón. Aunque suene cursi. Pero es normal ser cursi cuando uno está contento.

Ahora, sin permiso de Aldo, les regalo la contratapa:


lunes, 22 de abril de 2013

La historia de los blogs nacionales y populares

Los blogs políticos en Argentina son anteriores a la crisis desatada por la resolución 125 en 2008: Aldo Jarma lo cuenta en su libro, próximo a aparecer, y al que va a presentar el 3 de mayo en la Feria del Libro, junto a Gerardo Fernández (prologador) y Lucas Carrasco (instigador), y a fines de mayo en San Miguel de Tucumán. Se trata de "Destripando lo sagrado. Génesis, resistencia y triunfo de los blogueros nacionales y populares".


¿Por qué es importante relatar ahora la historia de los blogs? En realidad, ¿por qué es importante contarla y dejar un testimonio de la misma? Porque, sin falsa modestia, cumplieron un rol fundamental cuando este proceso político, el kirchnerismo, se vio en su hora más oscura. Al contrario de lo que piensa Darío Gallo o escribieron en Clarín cuando infructuosamente intentaron embarrar al movimiento bloguero, salir en defensa de un gobierno al que pretendían, sin duda, llevar a una capitulación -y como anhelo último, voltear-, constituyó una labor militante asumida por los blogueros nacionales y populares por cuenta propia, sin que haya existido "bajada" alguna de oficina oficial ninguna. De ahí su efectividad, su potencia y su capacidad para ponerse al hombro la batalla cultural y asumir la pelea contra el discurso único mediático, por el relato de lo coyuntural y por la Historia misma. Se trató del compromiso de la hora, y vaya si sirvió para generar debate, clima de opinión y capitalizar a una -llamada entonces- minoría intensa, que había comprendido cabalmente que el desafío planteado era el de las corporaciones (agroexportadora, financiera y mediática) contra la capacidad del Estado para intervenir en economía. Tan simple y trascendente como eso.

La historia de los blogs políticos es, además -lo charlamos con Aldo-, una historia que no ha sido contada. Será así, "Destripando...", una referencia ineludible para comprender, cuando menos, el periodo histórico comprendido entre 2008 y 2009: el de la Resistencia. Épico, si a los resultados -peronísticamente hablando- nos atenemos. Si concluimos que 678 fue luego el hecho maldito del periodismo burgués, los blogs nacionales y populares formaron, con seguridad, parte de su referencia. Y lo precedieron. Los blogs triunfaron en muchos frentes: la traducción del debate político al llano, dentro de una estructura de red, no jerárquica -rizomática, diría acertadamente Deleuze-, el desenmascaramiento de operaciones de prensa y, por supuesto, los mecanismos a través de los cuales los medios de comunicación se constituyeron en actores políticos centrales, dentro de un esquema en el que el poder no era, como decían, patrimonio únicamente político. Todo eso estuvo a disposición, a un click de distancia, para quien se interesara mínimamente en política, en la blogósfera nacional y popular.

Por el libro desfilan todos los personajes que definieron la política en la última década, desde Néstor Kirchner a Luis D'Elía; también Sarlo, Lanata, Tenembaum, pero, sin dudas, los protagonistas principales son los blogueros. Aldo cita a Carrasco, Derek, Tereschuk, Mendieta, Gerardo, la Pipi y muchos más, hasta algunos -ejem- posteos de este bloguero humildón y narcisista, junto a comentarios dejado por lectores, para construir un ensayo sobre el camino transitado por los blogs dentro del clima político epocal. No faltamos a la verdad si añadimos a estas líneas una observación: hay quienes preferirían contar una historia edulcorada del movimiento bloguero, intentando apropiarse de esta gesta (no, no creo que la palabra le quede grande), pero qué mejor que contarla desde adentro, y con el mismo cariño y pasión con el que cada uno de nosotros apartamos tiempo de nuestro trabajo, estudios, familia o descanso para enhebrar pensamientos, opiniones o análisis acerca del tiempo histórico-político que nos toca en suerte vivir.

Ya en un plano autocelebratorio -no me peguen, no soy Bonelli o Alfano- al final del libro encontrarán, como anexo, una completísima (espero) guía comentada de los blogs nac&pop confeccionada por el editor de Los Huevos y las Ideas. O sea, su modesto y ególatra servidor, que los invita a disfrutar de un libro ciertamente superior al promedio de los best sellers políticos telúricos, a la vez entretenido y desafiante. Ya Aldo, Gerardo y Lucas los invitaron. No les hagan caso a ellos: háganme caso a mí.

miércoles, 10 de abril de 2013

Invertir la carga de la prueba: una obstinación mediática

Aunque la pelea con Clarín, o los medios, haya dejado de ser prioridad para el gobierno, la pelea contra el kirchnerismo será, hasta que se imponga eventualmente el albertofernandismo, el principal objetivo de la prensa corporativa. Sabemos: el Estado es un estorbo para el Mercado (¡psst!, adonde reside el Poder, Beatriz...) y utilizará las herramientas de las que dispone para atacarlo. Una de esos instrumentos se autodenomina “prensa independiente".

Ayer Emilio Cárdenas, en LA NACION [1], criticó la estrategia de campaña permanente llevada adelante por distintos gobiernos (y, principalmente, este horrible Gobierno argentino) debido, ¿argumentó?, a que disminuiría a la democracia (ajá), tornándola frágil (oia), propiciaría enfrentamientos (uy) y colocaría a «los medios de comunicación independientes (como) enemigos intolerables, simplemente porque no contribuyen al discurso que se impulsa desde el poder» (que lo parió).

Es decir, los ataques de distintos gobiernos a la prensa in-de-pen-diente -de Abellaneda (sic)- serían consecuencia de esta modalidad de comunicación gubernamental (proselitismo eterno, diría Diana Conti) y nunca al revés. El carro adelante del caballo. El baúl adelante del motor, como en los fititos páez.

Cárdenas, en su nota, menciona bien a Patrick Caddell, asesor de Jimmy Carter, como padre conceptual de la estrategia de campaña permanente [2]. Sin recordarnos, claro, que Carter fue elegido Presidente luego de que, debido a Watergate, Nixon debiera renunciar y su mandato ser concluido por Ford, su vicepresidente, en compañía de nenes como Rumsfeld, Cheney y el papá de W. Bush, George Sr.

Watergate fue un hito para la prensa, ya que no sólo catapultó al estrellato a los periodistas Woodward y Bernstein (y al hollywoodesco informante Deepthroat), sino que, con la renuncia de Nixon (insólito para la “democracia" norteamericana), consolidó el poder de los medios. Ya no quedaban dudas de que la prensa, como autodenominado Cuarto Poder, podía no sólo influir sino “renunciar" Presidentes. No sería necesario asesinarlos ya, como al montonero Lincoln o al sesentista Kennedy, sino que, a partir de entonces, ajusticiarlos mediáticamente sería suficiente. Más acá en el tiempo: Clinton. En Argentina, la yegua montonera, atea, resentida, marxista, grasa y enemiga del Papa Francisco.

Así, don Emilio Cárdenas (sí, a usted me dirijo), que Jimmy Carter y Caddell pensaran que debían sostener una campaña proselitista permanente, con el objetivo de mantener una popularidad suficiente que los blindara de una embestida mediática, debe entenderse antes en términos defensivos que ofensivos. Mascheranismo al palo. Un Ruggierismo, si usted prefiere. Fue comprender el profundo cambio que operó en la sociedad occidental la revolución tecnológico-comunicacional. Algo que la prensa tradicional se resiste a reconocer, por aquello de que el mejor truco del Diablo consiste en hacernos creer que no existe.

[1] http://www.lanacion.com.ar/1570810-gobiernos-en-campana-permanente

[2] http://en.m.wikipedia.org/wiki/Permanent_campaign

jueves, 14 de febrero de 2013

Paradigmas viejos y nuevos

Los siglos 19 y 20 significaron saltos cualitativos en lo que respecta a desarrollo productivo pero, aún así, fueron, especialmente el siglo pasado, de los más sangrientos en nuestra historia, algo en apariencia contradictorio, pero no tanto si pensamos que fueron las guerras, mundiales y fría, las que determinaron, en buena medida, los adelantos tecnológicos y, luego, con los resultados de los enfrentamientos bélicos puestos, los paradigmas que regirían en adelante el mundo y sus alrededores. En 1989, con la caída del Muro de Berlín, convencieron a la gran mayoría de que el fin de la Historia significaba haber alcanzado el punto cúlmine en el desarrollo humano y, era entonces obvio, y lógico, el paradigma triunfante reinaría por los siglos de los siglos, amén. Así el Mercado y todos sus instrumentos eran quienes podían asegurar la paz y la prosperidad. Y entonces, por supuesto, la felicidad. ¿Qué sabían Los Beatles? El amor. Ja. El liberalismo daba paso al neoliberalismo (o éste se abrió paso a las patadas), y más importante que todo, ahora era el comercio globalizado el paradigma último y triunfante. Y maximizaría sus ganancias a como diera lugar porque, bueno, eso era lo virtuoso, lo bueno. El egoísmo como pistón y cemento social. Capos.

Hasta el siglo 19 Europa regía el mundo. Luego de la I Guerra Mundial ya no fue así, y entonces nació la Unión Europea, como una comunidad económica antes que política, buscando conservar un espacio de poder. La unificación comercial vendría a resolver, pensaban, los problemas que habían llevado históricamente a los países europeos a luchar. Por espacio vital o por recursos. La actual crisis de los países periféricos europeos pone de manifiesto que esta presunción se trató de un terrible error. Esto es, pensar que el librecomercio podía resolver todo como si, efectivamente, fuera Dios en la Tierra con las tablas de Moisés bajo el brazo. O no se trató de un error, ya que la Historia no es otra cosa que la historia de opresores y oprimidos que luchan por ya no serlo.

Recientemente David Cameron, como primer ministro de la nación europea líder en euroescepticismo, dijo que el objetivo de la UE no debería ser “conseguir la paz, sino asegurar la prosperidad” y, por ello, amenaza con un referendum sobre la pertenencia de Gran Bretaña a la UE para negociar con Bruselas la recuperación de márgenes de autonomía británicos [1]. Es decir, cambiar la tendencia en cuanto al direccionamiento actual del poder: más para los Estados. Kirchnerista, tsk, tsk.

El triunfo de Hollande sobre Sarkozy, el triunfo de las oposiciones en las diversas elecciones y el crecimiento de la Derecha xenofoba en Europa son síntomas de que el intento de crear una identidad europea, por sobre las nacionales e históricas (uno de los objetivos de la UE), ha fracasado. Por el lado de este paradigma resta saber si podrán sostener el Euro, objetivo último.

China representa un nuevo paradigma: capitalismo de Estado o marxismo de Mercado, je. Debe todavía desarrollarse, pues los trabajadores, la creciente clase media, los nuevos actores sociales, no podrán ser controlados por siempre por el Partido Comunista Chino (menos en un mundo en el que la batalla cultural, ay, la lidera Hollywood). No son pocos quienes desde los medios presionan por reformas (ah, los Melconians del mundo [2]). El progresivo aumento de la conflictividad social, con manifestaciones catalogadas como masivas por el propio PCCH, constituyen muestra de que China deberá, forzosamente en el futuro, encarar políticas imperiales y no sólo comerciales. Entonces, para el capitalismo globalizado, habrá llegado el tiempo de "modernizar" África. Ya es territorio de disputa entre EE.UU. y la emergente potencia asiática.

Pensemos en Latinoamérica. Recientemente el brasileño Marco Aurelio García decía: “Los éxitos de las experiencias de gobierno de izquierda y de centroizquierda en América del Sur no pueden ocultar, sin embargo, sus límites cuyo examen crítico es fundamental para la continuidad de esas experiencias y, sobre todo, para su profundización" [3].

Vivimos todavía la década posneoliberal, un modelo distinto al de cualquier otra parte del mundo. Modelo en el que el Estado recupera márgenes que antes había resignado al Mercado, pero bajo la premisa de que una mayor igualdad social permite un desarrollo más armónico y hace a los países más sustentables. No es poco, para una región que periódicamente se vio sacudida por crisis económicas, sociales y fue históricamente coto de caza de los distintos imperios de nuestra Historia. Pero este paradigma no puede ser eterno, Diana Conti: más temprano que tarde se verá confrontado por los límites de las economías de mercado y por nuevos desafíos: el ambientalista será uno importante, colocando en veredas distintas al fundamental desarrollo con el necesario cuidado del ambiente/comunidades originarias. Ya se observa esta dicotomía en Brasil, Perú, Chile, Bolivia y, en menor medida todavía, en nuestro país. Tampoco es posible pensar que Estado y Mercado arriben a alguna clase de equilibrio, por eso la tensión y los tironeos son y serán moneda corriente si pretendemos algo parecido a un capitalismo más humano y menos financiero.

[1] http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/23/actualidad/1358924833_389106.html

[2] http://victimofred.wordpress.com/2013/01/08/solzhenitsyn-quote-adds-to-reform-clamour/ (nota del Financial Times).

[3] http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-213749-2013-02-13.html

miércoles, 31 de octubre de 2012

Grupo Clarín. Independiente del gobierno. Y también de vos

Clarín puso recientemente al aire una linda publicidad [1] en la que plantea no una utopía, a la manera de Tomás Moro, sino una distopía capitalista, en la que equipara a la democracia como sistema político con una suerte de Mercadocracia o Consumocracia, en la que "elegir" comprar un determinado bien de consumo, en este caso los productos de un grupo de medios diversificado con posición dominante en el mercado, otorga a este la misma legitimidad en la lucha política y de poder que un voto ciudadano en elecciones democráticas. Un sinsentido, si uno se detiene a pensarlo, pero un caramelo fácil de digerir para quienes consideran que es la adquisición de bienes materiales la que los define como personas. Para decirlo claramente: la ecuación 1 voto = 1 compra de diario sería una soberana estupidez, si no fuera antes una intencionada deslegitimación de la democracia.

El chileno Vieyra-Poseck definió ajustadamente a la Mercadocracia [2] como "una minoría con hegemonía económica que ejerce el poder de facto sobre todas las instituciones del Estado y la representatividad democrática de las mayorías" que tiende a "la minimización obsesiva del Estado —hasta la anorexia— y la máximazión del mercado desregulado políticamente hasta convertirlo en el Poder, con mayúscula, que controla y regula toda la actividad económica, política y social en la sociedad, restringiendo la democracia del Estado liberal hasta ser, verdaderamente, reemplazada por una mercadocracia corporativista protectora de políticas de derecha como receta única" que tiene, como ya conocemos, severas implicancias sociales, como "la gradual desconstrucción de la Sociedad del bienestar en los países desarrollados, y la obstrucción deliberada de su construcción en los países emergentes, a pesar de existir ya (casi) unanimidad transversal en que la Sociedad del bienestar es la mejor infraestructura de justicia social, hasta ahora conocida, para vertebrar sólidamente la cohesión social".

Clarísimo.

Cuando hablábamos y hablamos de batallas culturales, estas concepciones enfrentadas de modelos políticos, sociales y económicos (una democracia con centro en el individuo, en lo humano y en los lazos de solidaridad versus una mercadocracia corporativa centrada en el capital y su acumulación concentrada en pocas manos) son los que le dan entidad a la principal, ya que significan maneras diametralmente opuestas de entender la realidad.

Clarín, inteligentemente busca, con esta publicidad, implicar emocionalmente a quienes consumen sus productos (diario, radios, canales de TV, proveedor de internet), haciéndolos partícipes del éxito del grupo empresarial o, más aún, mintiéndoles que son ellos, los consumidores, los verdaderos responsables de ese éxito ("cuando un diario crece es porque la gente lo elige, no hay otra forma"), como si monopolizar el papel de diario o haber utilizado el monopolio de tantos años del fútbol para quedarse con los sistemas de cable del país (principal fuente de ingresos del grupo), para poner tan sólo dos ejemplos, no fueran los reales artífices.

Es lindo el eslogan, casi titulo de este post: "Grupo Clarín. Independiente del gobierno. No de vos", pero es una mentira más. Clarín es independiente de todo, excepto de sus intereses y de los intereses que representa. Esto es algo que los más politizados supieron siempre, pero ahora el resto de la ciudadanía también, luego del debate por la nueva Ley de Medios hace más de tres años. Saben, por ejemplo, que Alfonsín señaló la manera en que Clarín lo presionaba, buscando desmoralizar a la ciudadanía, y que hacia el final de su mandato pidió que lo dejaran llegar a diciembre, a lo que Magnetto contestó "ustedes ya son un estorbo" (del libro "La democracia a pesar de todo"). Saben que Menem se arrepintió de pocas cosas de sus gobiernos, una de ellas es haber entregado Canal 13 a Clarín. Ese canal, "uno de los más queridos por los argentinos", según una denuncia, fue entregado seis meses antes de que finalizara el proceso de privatización, tiempo en el que Clarín congeló una parte de los sueldos por 7 millones de dólares para comprar el canal en 5 millones. Como denunció Carbonelli, ex delegado del canal: "Pagaron el canal con nuestro dinero y se quedaron con el vuelto" [3]. Sabe también la sociedad que el efímero presidente Rodríguez Saá señaló que "el señor Magnetto es el padre de la democracia conspirativa, es el autor, el ideólogo de las grandes conspiraciones en la Argentina. Cuanto tuvo que ver con la renuncia de Alfonsín, cuánto con la de La Rúa, cuanto de la renuncia de quien les habla" [4]. Y sabemos, también, que poco antes del conflicto con las patronales rurales, Clarín ya había empezado a presionar al kirchnerismo, de quien consiguió una fugaz aprobación para la fusión de Multicanal y Cablevisión en 2007, y que la negativa del gobierno a permitir que Clarín se quedara con una parte de Telecom para ofrecer triple play fue la desencadenante del quiebre definitivo de la que había sido hasta entonces una sociedad de conveniencia.

Si todavía tenes alguna duda acerca de si Clarín es o no independiente de vos, este posteo de Rucio [5], que rememora como al inicio del gobierno de Kirchner, Clarín era independiente del gobierno, independiente también de vos, pero no independiente del FMI y sus intenciones de arribar a "una 'solución definitiva' al ajuste de las tarifas, las compensaciones a bancos, la reestructuración de la banca pública, la reforma impositiva y el acuerdo con los acreedores”. ¿Cómo decía más arriba Vieyra-Poseck? "Una minoría con hegemonía económica (y mediática, agregamos en este caso  en particular) que ejerce el poder de facto sobre todas las instituciones del Estado y la representatividad democrática de las mayorías". Clarín, el gran diario argentino.

[1] http://www.perfil.com/contenidos/2012/10/20/noticia_0006.html
[2] http://critica.cl/politica/crisis-del-capitalismo-neoliberal-mercadocracia-versus-democracia
[3] http://www.politicaymedios.com/medios/Denuncian_una_estafa_entre_Menem_y_Clarin_por_la_licitacion_de_Canal_13_20100527193322.php
[4] http://periodismolibre.com/ex-presidente-acusa-a-clarin-de-ser-el-ideologo-de-las-conspiraciones-en-argentina
[5] http://lacolumnaderucio.blogspot.com.ar/2012/10/gracias-nestor.html

jueves, 23 de agosto de 2012

El editorial que habría escrito LA NACION en 1812

Editorial I

El grave peligro del patrioterismo

Los lamentables hechos que se suceden al norteoeste de las Provincias Unidas del Río de la Plata deben alertar a todos los hombres probos de nuestro suelo, pues si bien el patriotismo es un valor a enaltecer, el patrioterismo es tan sólo una deformación de aquél, y una burda herramienta utilizada por las tiranías de cualquier lar en orden de condicionar a los individuos bajo el supuesto de un bien superior colectivo.

La práctica del patrioterismo, tan alejada de las modernas teorías de conducción del Estado, se encuentra reñida con los principios que aparenta defender, puesto que es fácil comprender que si la libertad individual se encuentra amenazada, no existe posibilidad alguna para el conjunto de hombres y mujeres que se ven impedidos de llevar adelante el estilo de vida por el que han luchado desde siempre.

El pueblo del Jujuy, bajo la incomprensible amenaza de Manuel Belgrano, se ve impelido a marchar, abandonando sus tierras, sus pertenencias y el fruto de su esfuerzo. Belgrano, que así deshonra su grado militar, ha conminado a los jujeños a dirigirse al Tucumán. De negarse, los ha apercibido del castigo ejemplar que les impondría: serían considerados "traidores a la Patria" y serían pasados "por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso". Tamaña amenaza debe ser denunciada a viva voz y no quedar impune.

El principio de autodeterminación de los pueblos es uno de los preceptos básicos que deben guiar a nuestra naciente patria y, si por motivos históricos o familiares existen criollos que consideran su deber dar sustento a las tropas realistas lideradas por el General don Juan Pío de Tristán y Moscoso, no debe haber fuerza humana que les niegue su legítimo derecho.

La amenaza belgraniana, que niega las básicas garantías de un debido proceso para -no podríamos decir ajusticiar- asesinar a quienes, de manera autoritaria, catalogue como disidentes, debe ser considerada una práctica de barbarie que no puede cimentar la construcción de nuestro destino. Más valdría a este proyecto lograr la consolidación de un ámbito en el que primaran el diálogo y el consenso, en aras de negociar civilizadamente las razones que nos asisten sin el peligro de vulnerar los derechos adquiridos de la Corona Española: no puede haber Patria si antes no existe seguridad jurídica y respeto por las establecidas instituciones.    


Infantes adoctrinados por la agrupación política La French y Beruti

viernes, 27 de julio de 2012

Historiografía militante: Roca en LA NACION (2004)


Así como hay un periodismo independiente, hay una historia independiente. Hay periodistas independientes e historiadores independientes. Todos sumamente militantes. Reniegan, estos militantes pseudo independientes, de la militancia a la luz del día porque las ideas inconfesables se militan de manera oscura. E inconfesable.

Para algo tiene que servir toda la parafernalia simbólica kirchnerista alrededor de la historia, aunque más no sea para cuestionar las ideas preestablecidas. Algo así como una Ley de Medios de la Historia. Liberar la palabra. Sumar voces. Se critica el Instituto Dorrego, pero su mera creación detonó una reacción del lado mitrista de la vida, y de la historia. Reacción que era, antes, sentido común. Y ahora, quizás, sólo quizás, no tanto. A ver, una nota como la que copio a continuación, publicada en LA NACION en 2004 por el Presidente de la Academia Argentina de la Historia (googleo y no encuentro ni siquiera una página web: ¿son tan truchos?), encontraría ahora unas cuantas respuestas, de historiadores y de blogueros también, ¿cómo que no?. Ahí va, amantes de Mitre:
Roca y el mito del genocidio [claro que fue un mito, los miles de indios muertos y las miles de mujeres y niños apresados y destinados a la servidumbre fueron el resultado de un proceso de generación espontánea]

Por Juan José Cresto
Para LA NACION

Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde 1880 había transformado el país [el gran transformador, barrilete cósmico]. La Argentina era una potencia respetada [el granero del Mundo, boló]. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad [San Martín puto; para colmo, medio negroide], fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: "Ha cumplido", le dijo parcamente [porque la argentinidad estaba representada y contenida en Mitre, éste podía responder a la invocación de que Dios y la Patria se lo demanden], porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante el patricio [¿no se llamaba Bartolomé?].

Diez años después, el 19 de octubre de 1914, Roca moría en Buenos Aires. Los últimos años los dedicó a organizar su estancia La Larga, levantando casas para su personal [Ah...] , cultivando arboledas [Oh...] y caminos y mejorando su hacienda [un osito cariñosito, casi, el buenazo de Roca]. Se cumple este año el centenario de su alejamiento del poder y noventa años de su fallecimiento. El país no lo ha recordado suficientemente [¡ingratos! ¡Sólo lo recuerdan bien los socios de la Sociedad Rural!].

En los últimos tiempos una historiografía carente de toda documentación sostiene que la expedición de Roca de 1879 contra los indios, fue un genocidio [bueno, podría consultar Historia de la Crueldad Argentina, coordinado por Osvaldo Bayer. Aquí una introducción al texto. También hojear este documento "Genocidio de los pueblos indígenas y desaparición cultural de la generación americanista de la Independencia: ¿Punto final?", de Marcelino Fontán, en la Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de la Nación. Pero bueno, todos sabemos que el Min. de Justicia está intervenido, como el INDEC]. Ello revela supina ignorancia u oculta intereses de reivindicaciones territoriales [(!)]

El tema indígena es complejo, porque abarca regiones muy diferentes, desde los paisajes andinos atípicos hasta la cuña boscosa del Chaco, con razas que no eran ni son comparables, como los diaguitas, los abipones o los mapuches [no se puede comparar a los diaguitas con los mapuches, como no se puede comparar a Messi con Oscar Ahumada, aunque ambos jueguen al fútbol]. En el Sur, los pueblos araucanos procedían de Chile e ingresaron al hoy territorio nacional hacia principios del siglo XVIII, según lo refieren numerosos historiadores de ese país, algunos con carácter reivindicatorio [¡oKupas! Así debe haber ingresado, como inmigrante ilegal originaria, la madre chilena de Kirchner].

La pampa agreste estaba totalmente desierta [sólo había que ir y tomarla pero, entonces, ¿para qué necesitaban ejércitos y armas si con un escribano hubiera alcanzado?], con algunos bolsones de pobladores aislados [Ah, a esos había que hacerlos bolsón... digo, bolsa]. En la provincia de Buenos Aires se denominaba "poblador del Salado" a quien se instalaba más allá de ese importante río [justifica la exclusión de la argentinidad por una denominación común a la época]. Sin alambrados, sin títulos de propiedad, salvo antiguas mercedes realengas, o con títulos imprecisos basados en la simple ocupación, el llamado "estanciero" [entre comillas, porque estanciero en serio, posta posta, fue luego Martínez de Hoz] era el ganadero que cuidaba vacas criollas, que no tenían parecido con las de nuestra época [no daba exportarlas a Europa, boló, se nos cagaría de risa "el mundo", y Lanata también], vivía con el cuchillo en la faja y dormía en un rancho que él mismo construía. Su beneficio empresario consistía solamente en la explotación del cuero del vacuno, que canjeaba en la pulpería o en "las casas", o poblado más próximo [un salvaje precapitalista, digamos]. Compartía, sí el temor al malón indígena.

Al caer la tarde, hacía recostar a su caballo en el suelo para ver la reacción del animal, cuya sensibilidad le permitía saber si la tierra se movía. En ese caso, sabía que, a lo lejos, los indios galopaban y él debía huir, abandonando todo [¿y la seguridad jurídica? ¿Y el derecho a la propiedad privada, aunque no tuviera títulos o fueran imprecisos basados en la simple ocupación, el llamado "estanciero"? Pará, que ya viene Roca].

El horror [¿Coronel Kurtz?] del malón se ha descripto repetidas veces, pero hay que recordar que el indio fue temible cuando aprendió a montar el caballo que trajo el europeo ["el" europeo, porque las distintas tribus indígenas no se podían comparar, pero los europeos eran sí, todos iguales: tenían alma, boló...], para robar las vacas que también vinieron con los españoles y venderlas en Chile [¡contrabandistas! Y medio estúpidos, mirá que cruzar la cordillera, a caballo, para vender vacas. No, si merecían que los exterminaran...]. También cuando aprendió a usar la cuchilla de hierro, que también obtuvo de la industria del hombre blanco. Los aduares indígenas estaban llenos de cautivas, mujeres blancas a las que se les hacía un tajo profundo en la planta de los pies para impedirles la fuga. Ellas tenían que soportar la indignación y el odio de las mujeres indias de la tribu [las mujeres indias hacían más opresiva la opresión para las mujeres blancas, agregándole la conciencia de la opresión merced a su odio e indignación. Eran medio bolches, parece. Y por eso también había que exterminar el peligro del sucio trapo rojo].

La historia argentina está llena de historias de pequeños y de muy grandes malones a lo largo de los siglos XVIII y XIX, hasta la decisiva ocupación de desierto por Roca [a ver, si habían malones ahí no podía estar desierto, ¿no?]. La política de ocupación no se inicia con este exitoso [exitoso] militar, sino que continúa desde los primeros gobiernos patrios [¿Ni siquiera fue el primer genocida? Bah]. Rosas hizo una expedición contundente [su querido Rosas también les dió a los indios pa' que tengan y guarden, rosistas putitos, nos dice J.J. Cresto], pero después de Caseros las tribus se alinearon, unas con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y otras con el de la Confederación, participando en la política partidista [cooptadas por el gobierno estalinista de Rosas (en épocas pre estalinianas)].

Mitre quiso erradicar el delito en las pampas [un amante de la Ley] y no lo pudo lograr por tener que dedicar sus esfuerzos a la guerra del Paraguay [Yes, sir]. Sarmiento sufrió grandes malones y la batalla de San Carlos es un verdadero hito de la historia [no empecemos con Sarmiento...]. Avellaneda, que soportó una grave crisis financiera internacional, tuvo una política de ocupación a través de su ministro Adolfo Alsina, quien hizo construir una larga zanja de más de cuatrocientos kilómetros para evitar los malones, en una guerra defensiva sin mayores resultados. Finalmente, Roca, que conocía el desierto [ponete de acuerdo, ¿era un desierto o estaba ocupado por maloneros?], organizó una expedición ocupacional decisiva. Este joven general había ganado todos sus ascensos, uno tras otro, en los campos de batalla [¡macho argentino! ¡Antepasado del gran Pepe Argento!].

¿Estaba Roca ocupando tierras de indios? La respuesta es categóricamente negativa [ca-te-gó-ri-ca-men-te]. Esas tierras desiertas comienzan a ser ocupadas con las expediciones pobladoras de la España colonizadora del siglo XVI que, repetimos, trajeron el caballo y la vaca. Los indios iniciaron su ocupación 180 años después [¡pero la puta madre! ¿No me decís que los territorios estaban desiertos? ¡Ponete de acuerdo con vos mismo, loco!].

Los indígenas americanos precolombinos estaban radicados en mínimas parcelas de territorio y aprovecharon los descubrimientos, invenciones, ingreso de animales antes desconocidos y la tecnología del blanco para su expansión territorial [e'cir: si se expandieron, fue gracias al hombre blanco. Y lo que el huinca sotreta da, el huinca sotreta puede quitar. Ahijuna]. De suponer válida la peregrina teoría del primer poblador, tal vez debiéramos remontarnos al homínido y considerar al propio hombre de Neanderthal como un usurpador [hijo de mil puta, el Neanderthal ese: ¡give Ireland back to the irish!].

(...) [sigue, es largo, pueden leerlo completo, si quieren. Vamos al final].

El pedestal de la gloria [gloria] de Roca está en sus dos gobiernos y en su orientación política [mitrista], mucho más que en la ocupación del desierto [desierto que no me quedó claro si estaba desierto, o contenía maloneros asesinos salvajes raptores y violadores de mujeres blancas y contrabandistas de vacas a Chile], pero ésta es un timbre de honor de su biografía. Con el tiempo, a través de personas que no han leído específicamente sobre el tema o que tienen otros intereses, se ha creado una fábula que gente de buena fe la ha creído ["buena fe", como en "pobres estúpidos"], porque así se elaboran los mitos que después parecen "verdades reveladas" de valor teológico [y no como esta historia, bajada desde el Monte Sinaí por Bartolomé mismo]. Felizmente, cualquier serio investigador de historia, cualquier estudioso del pasado que se documente, se preguntará azorado [azoradísimo]: ¿qué genocidio? [eso, ¿cuál?] .

El autor es director del Museo Histórico Nacional y presidente de la Academia Argentina de la Historia.
* Actualización: Moscón, en su blog, subió una nota de Pacho O'Donell en la que, haciendo referencia a Mitre, dice: «Son criticables en cambio aquellos que consideran sus textos y los encumbramientos y los anatemas que los habitan, inevitablemente condicionados por circunstancias y propósitos, como revelaciones sagradas y reaccionan destempladamente ante críticas u observaciones. Estoy seguro de que Mitre no sería tan “mitrista” como dichos personajes». Recomendamos su lectura.

lunes, 23 de julio de 2012

El kirchnerismo tiene quién le escriba


La potencia cultural del kirchnerismo será, sin ninguna duda, uno de sus legados más importantes. No es -y no será, porque aún se desarrolla- escaso el material que este proyecto político entregará a historiadores y sociólogos. Tendrá, como todos los procesos, aristas afiladas pero, además -y esto sí presenta ribetes inéditos-, será también una historia de superación y triunfo; es decir, el kirchnerismo puede tener deudas, y hasta los militantes de este proyecto podrían decir que son muchas, pero la épica, entendida como ese género que narra acciones extraordinarias dignas de ser recordadas, no será una de esas deudas. Esa épica es quizás, pero no sólo, uno de los grandes temores del establishment económico (y culturalmente mitrista), y una de las razones por la cuales el proyecto nacional y popular encarnado en este momento histórico recibe virulentos ataques desde la prensa otrora hegemónica.

Si realizamos un ejercicio comparativo, en términos políticos y culturales, entre alfonsinismo, menemismo y kirchnerismo (el duhaldismo mal puede ser entendido como proyecto político más allá de los límites del peronismo de la provincia de Buenos Aires, y siempre bajo la tutela del menemismo cultural), no resulta difícil encontrar líneas que confluyen y otras que divergen. Entre las que confluyen con el kirchnerismo podemos citar, del primer alfonsinismo (el de la primavera democrática), a esa corriente de esperanza que le permitió a la sociedad argentina navegar fuera de las aguas sangrientas de la última dictadura; con el menemismo, al kirchnerismo lo emparenta esa peronista vocación de poder. Entre las líneas que divergen, y siguiendo con este esquema por demás resumido, el alfonsinismo fue la historia de una derrota cultural y el menemismo, el menemismo fue la globalización devorando las líneas del peronismo histórico. El alfonsinismo tuvo quien le escribiera, el menemismo tiene viudas escribiéndolo, todos en la vereda de enfrente del kirchnerismo.

El kirchnerismo, el kirchnerismo tiene quién le escriba. En sus primeros años fue Clarín (como ocurrió con todos los gobiernos, enmarcado en aquello que Fontevecchia calificara como política procíclica del que alguna vez fuera el gran diario argentino) pero, una vez producida la ruptura, cuando se da inicio a eso que el kirchnerismo llama la resistencia, fueron, fundamentalmente, los blogs: la blogósfera nacional y popular, porque no es únicamente peronista. Este, Los Huevos..., llegó en 2009, pero antes estuvieron Lucas, Artemio, Diego F., Manolo, el Ingeniero, Abel, La Barbarie, Artepolítica, el Criador de Gorilas, por nombrar sólo a algunos, los primeros. Para quienes recorren los blogs, estos nombres no necesitan presentación. Los blogs tuvieron una importancia superlativa en términos culturales, peleándole al sentido común de los medios opositores, claro, pero también fueron fundamentales en la generación de debates y un termómetro muy ajustado del clima político.

Mientras el establishment apela a los lugares comunes en sus editoriales periodísticos o a libros mediocres como los de Majul, Tenembaum, Aguinis o Sarlo (la sección de su libro dedicada a los blogs está plagada de miradas miopes), el kirchnerismo tiene la potencia de lo nuevo, de lo plebeyo sin los corsé publicitarios o académicos. La historia de los blogs será, entonces, también, parte de la historia del kirchnerismo. Una historia que relatará mi amigo Aldo Jarma próximamente en su libro "Destripando lo sagrado. Génesis, resistencia y triunfo de los blogueros nacionales y populares". No les voy a mentir: soy una de las dos personas, fuera de su autor, que leyó el borrador final. Y puedo adelantarles que se trata de un libro brillante. Lucas Carrasco nos cuenta también que pronto editará un libro, "Me tienen harto con el kirchnerismo". Si algo podemos asegurar, es que será polémico. Y polisémico. Como los blogs. Porque el kirchnerismo tiene quién le escriba.

domingo, 22 de julio de 2012

YOLO

You Only Live Once, significan las siglas que titulan este posteo. Las Azúcar Moreno fueron pioneras: sólo se vive una vez, dijeron, para sorpresa de pensadores de la talla de Aristóteles, Schopenhauer y todos los que volvieron de la muerte como Víctor Sueiro. El acrónimo es, fundamentalmente en los EE.UU., la excusa del momento para hacer la estupidez que te venga en gana sin preocuparse por las consecuencias.

Si hay algo que no pasa de moda, eso es la queja. Estadio inferior, la queja, al impulso para pasar a la acción. La queja adormece, libera tensiones, uno piensa que ya hizo algo y puede conciliar el sueño con tranquilidad. Denunció. Un troskismo, entonces: si con una denuncia vamos a arribar a la concientización de clase y tomar el Palacio de Invierno, bueno. Pero no. Anoche, sábado, era TT en Argentina "Las Culisueltas ORGULLO NACIONAL", y no escaseaban en mi TL (time line, señora, los twitteos de los twitteros a los que sigo. ¿Vio? Ya le expliqué más de twitter que Lanata) las quejas respecto al trend. Algunos, en joda, claro, planeaban asesinatos varios (ya imagino el miedo de los Leucos de la Patria), otros decían que no querían vivir en un país así, la vergüenza, etc. La queja. Yo propuse hacer trend a "Gilles SOCIEDADES DE CONTROL Deleuze". La propuesta no recibió adhesiones. Pero me estoy yendo por las ramas. La queja, entonces, alivia cargas morales pero no incide, mucho, en la realidad. Para incidir en la realidad primero, primero, hay que analizarla. Hacer un diagnóstico. Qué marxista que estoy, casi parezco Kicillof. Vamos al YOLO, entonces.

Pero antes (ufa), una aclaración (doble ufa): los contextos socioeconómicos configuran los escenarios en donde se desenvuelve el quehacer humano. El arte, como expresión, es, si es bueno, si es popular, si no es "de culto" (es decir, propiedad de minorías esclarecidas), una expresión de su tiempo. Algún día voy a escribir sobre menemismo y rock chabón, sobre la crisis de 2001 y la cumbia villera, sobre kirchnerismo y el rock cancionero y... las Culisueltas. O los Wachiturros, que son lo mismo pero con pito, diría el Matías de Sendra. En EE.UU., hoy, el YOLO forma parte de la cultura web. You Only Live Once (sólo se vive una vez, nuevamente, la traducción). Es excusa, este YOLO, para justificar güevadas del tipo "¿coger con forro? YOLO" o "¿usar cinturón de seguridad? YOLO". Es decir: ¿pa' qué ser precavido si sólo se vive una vez? Una tremenda estupidez, dirá usted, apuntando con el mouse ya para cerrar esta pestaña. Aguantemé, don, doña. Ya va a ver adónde nos dirigimos.

Los think tanks norteamericanos deben estar estudiando el fenómeno YOLO. Si no lo están haciendo, son como esas carreras de nuestras Universidades en las que en Historia o Sociología no enseñan las letras de Sui Generis o el rock testimonial de los '70. Desde ya te prevengo, estudiante de Sociales, que se están fumando la plata de mis impuestos si en clase no analizan "Alicia en el País". Un ejemplo del YOLO:

#YOLO

Surgieron respuestas al YOLO. La gran mayoría apunta a que no tenés que perder el tiempo: estudiá, porque si YOLEÁS vas a laburar en un McDonalds. He ahí el meollo de este posteo:


¿Viste que no tenías que cerrar la pestaña todavía? La cultura protestante norteamericana, conservadora, neoliberal, individualista y, hasta no hace mucho, una cultura de la abundancia, coloca al esfuerzo como único prerrequisito para el éxito en la vida. Éxito, este, que sólo puede ser laboral. Estudiá, esforzate o... agrandame el combo de papafritas, macho. Lo que deben estar siguiendo de cerca los think tanks liberales es el sentido latente del YOLO, ya que expresa a un grupo humano imposibilitado de pensar en el futuro. Porque no lo ve, porque los EE.UU. están intentando salir de una crisis, de una recesión tal que llevó a los norteamericanos a cuidar sus puestos de trabajo. Acostumbrados como estaban a cambiarlo, a mudarse de acuerdo a nuevas ofertas, ahora el mercado laboral se contrajo, el desempleo aumentó y un trabajador cuida su empleo porque sabe que conseguir otro no será tan fácil como antaño. El YOLO representa un pensamiento más primitivo que el anteriormente descripto: la imposibilidad misma de encontrar trabajo. Un sistema que no incluye. Por lo tanto, ¿para qué esforzarse? ¡Festejemos mientras aún somos jóvenes y bellos!

La manera en que los contextos socioeconómicos influyen en la cultura entrega signos y síntomas que, a veces, pueden ser más accurate, más precisos que los fríos números en planillas de excel que manejan los economistas, esos muchachos y muchachas que nos engañan haciéndonos creer que lo suyo es una ciencia dura y no brujería o quiromancia, algo más relacionado con lo social que con las ciencias exactas. No es por nada que en el empleo se centra la campaña que puede abrirle a Obama su reelección.

En fin, por si aún después de leer este posteo no te quedó claro lo del YOLO, aquí va el último ejemplo:


jueves, 19 de julio de 2012

Entrevista a Kirchner (diciembre de 2000)

“Menem intentó transformar el justicialismo en una filial del Partido Republicano”

El gobernador de Santa Cruz lanzó el viernes su propia línea interna nacional dentro del PJ. Critica a Menem por la corrupción durante su mandato, la idea del pensamiento único y el modelo socioeconómico. Admite que comparte muchas de las propuestas preelectorales de la Alianza y asegura que aún está dispuesto a colaborar con el gobierno nacional, a pesar de ser el único mandatario que no firmó el pacto fiscal.

Edición Impresa: domingo, 17 de diciembre de 2000

Por Marcelo Zentil

Néstor Kirchner, el gobernador de Santa Cruz, no perdona a Carlos Menem y sigue criticando el modelo político y socioeconómico que impuso el ex presidente durante sus 10 años de mandato. Pero también se muestra desencantado porque De la Rúa no genera cambios.

Kirchner lanzó el viernes, a nivel nacional, su propia línea interna dentro del PJ. La llama “La Corriente”. Eligió como escenario un hotel de Buenos Aires y estuvo rodeado por el sindicalista Hugo Moyano y su esposa, la diputada Cristina Fernández. Entonces, planteó lo mismo que durante esta entrevista: oxigenar la política argentina.

Por eso, busca diferenciarse de Carlos Ruckauf, duda sobre la renuncia de Chacho Alvarez y asegura que Eduardo Duhalde debió decir antes lo que ha dicho en las últimas semanas. Por momentos, deja aflorar a aquel militante universitario de los ‘70 que participó en la creación de la JUP.

-¿Por qué formó el bloque de gobernadores junto a Duhalde?

-Lo que me llevó a acercarme a Duhalde fue tratar de generar una alternativa y una opción en el justicialismo distinta del menemismo. Lo mismo impulsó a Jorge Busti (Entre Ríos) y a Lafalla. Buscábamos darle al peronismo la posibilidad de recuperar la credibilidad de la sociedad.

-¿Y qué paso con esa idea?

-Eduardo (Duhalde) no se decidió a decir las cosas que está diciendo ahora. Si las hubiera dicho en su momento, estoy seguro de que hubiera terminado mucho mejor.

-¿Por qué no lograron el objetivo?

- El acercamiento de Aráoz y todas esas banditas que rondaban lamentablemente cerca de Eduardo, llevaron a que paulatinamente no pudiéramos sostener el pensamiento que teníamos.

-¿Comenzó el proceso de reconstrucción del PJ?

-El justicialismo está en deuda con la sociedad. Un movimiento como este, con la fuerza y la gravitación social que tiene, tras la derrota categórica que sufrió aún no fue capaz de hacer una autocrítica. Y sigue potenciando en muchos casos a la misma dirigencia responsable de todo lo que pasó.

-¿Y hoy con quién se identifica?

-Yo no puedo estar de acuerdo con un dirigente que dice una cosa a la mañana, otra a la tarde y a la noche va y dice “Fernando, quedáte tranquilo que los gobernadores vamos a arreglar con vos”. A mí me gusta decir lo mismo a la mañana, a la tarde y a la noche, y lo que hablo en público lo hablo también en privado. Esa es la única forma de articular un diálogo serio y creíble para la sociedad.

-¿Eso lo dice por Ruckauf?

- Lo dejo ahí.

-¿Con De la Sota tiene más coincidencias que con Ruckauf?

-Con De la Sota compartí los espacios de la renovación. Trabajamos juntos ahí. Tenemos una buena relación personal, pero no hemos avanzado más allá en lo político.

-¿Quién piensa como usted en el peronismo?

-Hay intendentes, concejales, vicegobernadores, legisladores. Toda una camada dirigencial nueva, que tiene mucho que ver con la generación que se incorporó a la política en los ‘70 y que creía y aún cree que este país se puede cambiar. Somos los que no queremos rendirnos ni resignarnos. No puede ser que la política sea nada más que la distribución de espacios y de futuros negocios.

- ¿Quieren cambiar el partido?

-Queremos un justicialismo progresista, que evolucione, que tenga capacidad de autocrítica. En los últimos años, en el PJ se cambió el concepto de cuadro político por el de gerente, y el de militante por el de cliente. Quiero volver al cuadro, al militante, a construir propuestas, a que la política deje de ser un acuerdo dirigencial.

-¿Añora un pasado mejor?

-Anhelo la reunión en el comité, en la unidad básica. Si es necesario que nos peguemos un sillazo, bueno, pero discutiendo ideas. Debemos volver a discutir el país real, qué pasa en esta Argentina y recuperar la capacidad transgresora.

-¿Eso implica cambiar la forma de hacer política?

-Hay que terminar con la hipocresía en la clase política argentina. Los que hasta ayer apoyaban el proyecto socioeconómico que impuso Menem, hoy son opositores a esas políticas. Y los que eran opositores, hoy las defienden, porque De la Rúa, con sus matices, continúa el mismo modelo. Esto demuestra que de acuerdo con la vereda en que los coloca la gente, toman la ideología de oficialista u opositor.

-¿Qué es lo peor que hizo Menem?

-Tuvo aciertos importantes como consolidar la estabilidad económica y pagar viejas deudas a las provincias. Pero, en cambio, fueron lamentables la corrupción y la idea del pensamiento único. Además, no entendió el grado de empobrecimiento de los argentinos ni el fenómeno de los nuevos pobres. Y cambió algo central en el justicialismo, como la movilidad social ascendente. Durante el menemismo la movilidad social fue descendente. Así, consolidó la exclusión social.

-Su lista de críticas es larga...

-Además, Menem intentó transformar el justicialismo en una filial del Partido Republicano de los Estados Unidos. Hoy la conducción del PJ expresa ideológicamente un proyecto neoconservador, que adhiere a los principios de los republicanos. Creo que es conservador incluso ante el Partido Popular de Aznar en España.

-¿Su visita a Mendoza significa un acercamiento a sectores del PJ mendocino, como el de Amstutz?

-Estamos trabajando juntos con muchos compañeros, para que se vayan incorporando paulatinamente a nuestra línea interna. Con Amstutz tengo una relación anterior.

-¿Se imagina integrando una fórmula presidencial en 2003?

-Quiero ser coherente con lo que pensamos. Nosotros queremos crear un espacio de construcción política y de pensamiento con vocación de poder. Queremos ser un proyecto con ideas, no con caras nada más. Queremos ser un grupo con propuestas, que ayude a cualificar la política argentina.

-¿Pero de ese espacio puede salir gente que encabece listas?

-Viendo lo que vemos, no tenga dudas de que hay cuadros que pueden dar respuestas de calidad superior.

-¿Aspira a un nuevo mandato como gobernador?

-La Constitución provincial permite la reelección indefinida, pero no pienso candidatearme nuevamente. Tenemos mucha gente que puede continuar con nuestro proyecto. Creo que es bueno tener continuidad, pero también es bueno oxigenar con cambios y dar nuevas posibilidades.

-¿Su mujer va a ser candidata en las próximas elecciones?

- Sí, ella va a ser candidata a senadora nacional. La gente en Santa Cruz, de todos los partidos políticos, la apoya. Hay una cuestión de reivindicación también. Ella prácticamente fue expulsada por la banda que había en el bloque justicialista, por defender los intereses de la provincia y denunciar muchas de las cosas que sucedieron.

-¿Y lo podría suceder a usted en 2003?

-Ganaría y tiene todas las condiciones para sucederme. Pero ella va a ser senadora y va a cumplir con el mandato completo.

-¿Hay competencia entre ustedes?

-No, para nada. Nosotros llevamos 25 años de casados y ella tiene sus ideas, su personalidad, es intransigente en muchas cosas, a veces es mucho más firme de lo que uno podría ser y es una severa crítica del sistema político de hoy. Cristina tiene su visión, a veces coincide conmigo y a veces es más dura. Ella es la crítica más grande que tengo en la provincia.

-¿Sus diferencias con el menemismo lo acercaron a la Alianza?

-Yo comparto muchas de las propuestas que tenía la Alianza. Como salir de este sistema impositivo totalmente regresivo, donde se sigue castigando al que consume, para que empiecen a pagar los que más ganan, las empresas. Un ejemplo es Repsol: de 1.550 millones de ganancia en un año, 980 millones los ganó en la Argentina. Y un kioskero paga en proporción los mismos impuestos.

-¿Creía en el cambio que prometía la Alianza durante la campaña?

-Sí. La Alianza tiene dirigentes muy importantes, gente que yo conozco que podía hacer un cambio y puede todavía. El problema de De la Rúa es que tiene miedo de que le pase lo mismo que a Alfonsín. Pero que no le haya salido bien a Alfonsín, no significa que no sea posible plantear un esquema diferente al que propone este modelo de concentración económica y exclusión. El Presidente viene con ese complejo y partió con la idea de durar los cuatro años.

-¿Y ahora está desilusionado?

-Cuando empezó este gobierno, tenía toda la voluntad de acercarme a colaborar y la sigo teniendo, a pesar de no firmar el pacto fiscal. Pero nuevamente aparecen los mismos personajes, las mismas ideas. Pueden tener distintos nombres, pero representan lo mismo. Además, está la actitud conversa de Machinea, que no cree en el programa que está aplicando.

-¿Usted le cree a Chacho Alvarez?

- La renuncia de Chacho me pareció una actitud importante. Pero creí que al renunciar iba a decir que no seguía porque tal funcionario continuaba en el Gobierno y era responsable de los sobornos en el Senado. Entonces hubiera sentado un ejemplo ético en el país. Pero se fue, volvió, una y otra vez. Nadie sabe bien qué está haciendo. Me tiene desconcertado Chacho.

-¿Cavallo en el gabinete garantiza algo?

- Es un hombre de una inteligencia muy grande, muy preparado. El le cambiaba todos los balances al Fondo Monetario, iba, venía, se peleaba, los echaba. En resumen, negociaba distinto y tiene otra calidad intelectual. Yo vengo de las antípodas y a mí no me interesa la Argentina que él quiere, porque evidentemente no se dio lo que predijo, que fue la teoría del derrame. El vaso creció, pero no derramó nada. Fue todo para los grupos concentrados.

-¿Cómo se sale de la crisis?

-Hay que terminar con la resignación y con el “no se puede”. Es posible. En mi provincia lo estoy haciendo. Tenemos el 1,9% de desocupación en Río Gallegos, rondará el 5% en toda la provincia y tenemos un plan de inversión de 1.000 millones de pesos para este período. El Estado debe recuperar su rol promotor y que no nos vengan con el cuento de que no es necesario. Más de lo mismo es suicida.

-¿Para aplicar ese modelo en Santa Cruz aprovechó el pago de las regalías mal liquidadas?

-Nosotros todavía las tenemos y estamos gastándolas de a poco en obras de reconversión productiva. Ustedes creo que ya las gastaron. Yo le propuse a Gabrielli conformar un fondo de inversión entre todas las provincias que habían cobrado 1.500 millones en total, con el que podíamos subsidiar tasas. Con esa suma podíamos conseguir préstamos por 4.000 ó 5.000 millones y generar un fuerte proyecto de inversión productiva. Por distintas circunstancias no se pudo llevar adelante.