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domingo, 29 de noviembre de 2015

Breve recorrido por los hitos electorales del periodo 2013-2015

Vaya una selección de fragmentos que sirven para releer lo que fue ocurriendo en los últimos años y, quizás, sirvan para tener una visión más global de lo que finalmente ocurrió en este año electoral. Extractos casi todos de las charlas que mantuvimos con la Agencia Paco Urondo:

Marzo/2014: “…creo que el lógico desgaste de tantos años de gestión kirchnerista, algunos errores forzados y de los otros, el escenario regional e internacional, más el desarrollo de las legislativas y los movimientos posteriores del FpV y FR permiten, ahora, una lectura distinta del fenómeno pos. Hace un tiempo la disyuntiva podría haber sido profundización kirchnerista vs. poskirchnerismo opositor. Hoy el escenario, creo, tiende a un enfrentamiento electoral entre una “alvearización” del kirchnerismo vs. un poskirchnerismo bastante menos kirchnerista que el año pasado…”.

Podemos decir ahora que, en la campaña, ese poskirchnerismo fue un poquito más kirchnerista de lo que suponíamos, pero tampoco al punto del continuidad con cambios de Massa en 2013 o Scioli en 2015. Macri jugó al cambio con algunas continuidades y, entre otras cuestiones, lo ayudó –o no evitó, como hubiera sido un relato de solo ruptura– a llegar.

Noviembre/2014: “…Es en la UCR donde se ha desencadenado una rebelión de los coroneles, y se comporta en los hechos como una federación de caudillos provinciales que privilegian lo local sobre lo nacional. De todos modos, contrario a la extendida reflexión de que el radicalismo se está suicidando, creo que aún sin un candidato medidor supo en este último tiempo proyectarse como una sombra sobre todo el arco opositor. Si podrán instrumentar de modo conveniente el tiempo que compraron pateando definiciones hacia adelante es una incógnita, pero al menos no se bajaron el precio enganchándose ahora mismo como furgón de cola del PRO o el FR…”.

Se engancharían recién en 2015, vía convención de Gualeguaychú, siguiendo la doctrina Sanz, que tuvo una visión más nacional y jugada que las conservadoras de Morales o Cano (más preocupados por sus destinos provinciales), la que triunfó. En el blog señalamos en abril de 2014 que el negocio para la UCR se llamaba Mauricio Macri: “…Para el radicalismo de la provincia de Buenos Aires, condenado a resistir con Stolbizer y el apellido Alfonsín en elecciones desde hace tiempo, el espanto se llama Sergio Massa y su Frente Renovador. ¿Por qué? Porque desde que abandonó el FpV, el ex intendente de Tigre hizo usufructo de su pertenencia peronista pero fue sobre los votos de la representación republicana, vaciando de significado la existencia del radicalismo como partido de oposición (…) La lógica entonces es de superviviencia pura. Si el peronismo pretende ocupar todo el campo, el republicanismo antikirchnerista se abroquela para intentar alambrar a sus dirigentes y electores. Los sistemas políticos tienden a la homeostasis pero primero a la conservación. Y para ello el radicalismo bonaerese y algunos de sus referentes provinciales necesitan de un paraguas nacional del que carecen y podría ser Mauricio Macri…”. Vale señalar que Julio Burdman lo vio primero, en septiembre de 2013: “El PRO debería abandonar su estrategia histórica de mirar al PJ y comenzar a mirar al panradicalismo”.

En Marzo/2015 apuntábamos una razón: “La UCR decidía en Gualeguaychú si se entregaba como partido a una facción opositora o si se fragmentaba para el rapiñaje por parte de Macri y Massa. Decidió por el primero y hay razones que avalan su decisión: encuestas, historia, electorado y oportunidad (…) decíamos que en la UCR se verificaba una rebelión de coroneles, los candidatos a gobernador con chances que privilegiaban sus necesidades distritales aún antes de que el Comité Nacional se expidiera. No fueron ellos los que decidieron el destino nacional de la UCR sino que, en la Convención, primaron en cambio los intereses del radicalismo de los grandes distritos: la CABA, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, allí donde decíamos que iba Macri mientras Massa se dirigía al NOA. Los convencionales de la PBA desoyeron a quien debería ser su referente, Alfonsín, y siguieron a Sanz. Es lógico, de todos modos: los acuerdos distritales se mantendrán pero la UCR contará ahora con una candidatura traccionante y lugares en las listas (razones de supervivencia para la UCR-PBA) y quizás con algún que otro ministerio, de arribar Macri a la presidencia…”.

Sanz vio algo que los demás no: el voto radical ya se encontraba migrando hacia el opositor no peronista mejor posicionado. Pragmáticamente, la UCR siguió el camino de sus propios votos.

Luego, algo sobre la interna del FpV, en mayo de este año: “El horizonte de continuidad del kirchnerismo se encadenaba entre Néstor y Cristina, no había otro plan. Luego del fallecimiento de Kirchner y el 54%, el oficialismo consideró más importante evitar un síndrome de pato rengo que construir, si querés, una Dilma. Scioli es entonces tributario voluntario e involuntario de ese déficit de construcción de un candidato del riñón. Pero además, recurro nuevamente a la figura del alvearismo, tendencia que el propio kirchnerismo intentó practicar en 2012 (rápidamente abortada) y luego sí más decididamente a partir de la derrota legislativa en PBA en 2013. Me parece que el perfil de Scioli se relaciona con eso (…) no existe otro candidato dentro del FpV que tenga el nivel de conocimiento y esa intención de voto…”. Por entonces y antes de las PASO, quisieron operar un acuerdo Macri-Massa. Veían con acierto que en la PBA se jugaba buena parte del futuro de la elección nacional: “…No veo a Macri habilitando una gran PASO cuando Massa se desangra solo día a día. De no mediar las Primarias, que actuarán a modo de primera vuelta, ya estarían acordando. Pero Macri cuenta con sumar el voto útil opositor luego de agosto: es al FR al que corre más el reloj. El establishment, en cambio, es más pícaro y puede jugar en la mesa de arena sin ensuciarse. Sabe que un triunfo importante del PJ-FpV en la PBA aleja las chances de un ballotage para cualquiera oposición. Y en consecuencia presionan”.

Cómo los ayudamos en PBA.

Tucumán también fue muy importante para el triunfo final de Macri: permitió desplegar la Operación Fraude. Decíamos entonces: “Las denuncias de fraude fueron aventadas aun antes de los comicios. Inmediatamente luego de las PASO, cuando la disputa se circunscribió a lo provincial –y habiendo visto los números del FpV, que solo perdió frente a Cambiemos en Yerba Buena, nuestro San Isidro local–, Cano y el radicalismo todo, Macri cuando vino a apoyar la fórmula del Acuerdo por el Bicentenario, se dedicaron a preparar el terreno para desconocer y deslegitimar el resultado. Pero es, en parte, lo que viene ocurriendo desde siempre. En esta ocasión, la diferencia estuvo en que se utilizó a Tucumán como plataforma para introducir la figura del fraude a nivel nacional, pensando en octubre. Aunque funciona a varios niveles, siendo uno de ellos el circunscribir la disputa en términos peronismo/antiperonismo. Peronismo como sinónimo de todo lo malo, claro (…) La manifestación estuvo fogoneada, eso fue claro. No solo por la irresponsabilidad de políticos de la oposición, medios y periodistas, sino por el activismo digital también. Me tocó sufrir el accionar de los trolls en Twitter, me llegaron cadenas de whatsapp con mentiras, si entrabas a Facebook era el festival de las imágenes diseñadas. Ahora, todo eso necesariamente actúa sobre una base fértil que es el descontento que movilizó distintos cacerolazos desde el 2012, y por distintos motivos. Agregaría, además, que en San Miguel de Tucumán o Yerba Buena se replica ese espíritu porteño, que no comprende al interior. De la provincia de Tucumán, en este caso”.

Fue un gran golpe de Cambiemos: Cano se portó como un soldado y la oposición toda debió encolumnarse detrás del reclamo republicano que servía solo a Macri, el opositor que había quedado posicionado luego de las PASO. Funcionó como un sistema de engranajes:
1) le restó votos clasemediero y urbano al FpV (solo en Tucumán: 57% en las PASO; 51% en la elección provincial; 48% en octubre y recién en noviembre retornamos al número de las PASO, 58%);
2) habilitó la posibilidad de desconocer un posible triunfo de Scioli en primera vuelta y
3) mantuvo el antiperonismo en sangre del votante opositor a niveles casi tóxicos, en aras de mantener el voto bronca antikirchnerista que premió a Macri en octubre/noviembre.

Luego, con el triunfo de Macri puesto, charlamos con la APU acerca del futuro del peronismo, ahora en la oposición, y las posibilidades a las que se asoma el futuro gobierno de Mauricio Macri. La subiremos completa, solo para tenerla también aquí, en el próximo posteo.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Una mancha del centro a la periferia: 10 apuntes post ballotage

Intentemos, todavía en caliente, una disección del resultado. Existen razones para el triunfo de Macri y razones para la derrota de Scioli. No son necesariamente las mismas aunque expliquen, ambas, el resultado electoral. Empecemos por la derrota del FpV.

1. Se resolvió la incógnita post 25oct: el voto de UNA resultó más opositor que peronista. El 71% a 28% de Córdoba es un mazazo tremendo. De la Sota, Massa, ¿pueden intentar liderar al peronismo como boquean? Tu vieja puede votarlos algún día, este humilde bloguero no lo hará. ¿Qué ocurrió para que la docta tuviera, en espejo, resultados del interior tucumano o santiagueño? Podemos enumerar: quienes viven de o alrededor de la agroindustria recuerdan todavía 2008 y creyeron tanto las promesas de Scioli como de Macri; eran dos proyectos de país y votaron a favor del suyo. Córdoba tiene además una rica tradición radical, pero no pueden haber sido gratis la revuelta policial de 2013 –cuando dejamos a los cordobeses librados a su suerte– y el impacto de la caída de la demanda brasileña sobre la industria automotriz, que opera desde 2012 con un esquema de suspensiones laborales.

2. Si Brasil quedó partida en Norte/Sur luego del ballotage entre Dilma y Aécio Neves, Argentina quedó partida al medio luego de la segunda vuelta entre Scioli y Macri. Todo lo que quede afuera de las razones de este posteo, se explica en este mapa:

Una mancha que se extiende del centro a la periferia
3. PBA. Ya señalamos antes la subestimación del electorado y la sobrestimación de los fierros. En esta nota de El Estadista desarrollan muy bien los resultados de la primera vuelta, pero desagreguemos nuestra hipótesis: en PBA se hizo todo mal. Desde la gestión de Scioli –a la que siempre, propios y extraños, calificaron como deficitaria– hasta el camino desarrollado para arribar a la candidatura de Aníbal Fernández. Desde estas páginas señalamos temprano la inconveniencia de hacer de Scioli el enemigo, cuando casi todo indicaba que sería el candidato posible, pero se prefirió estirar la cuerda y hacer –por ejemplo– de los maestros, alumnos y padres, rehenes de una interna política. El kirchnerismo duro operaba entonces bajo la hipótesis de que afuera del peronismo no existía nada. Y con muy poquito nos ganaron. Luego, o mejor dicho antes, la PBA fue siempre el terreno de disputa del peronismo: un gobernador sin poder de fuego propio, los intendentes con poder de aparato pero con el presupuesto per cápita comiéndoles los talones, el kirchnerismo que quiso bajar las escaleras para hacerse de la escritura, siguiendo la tesis de la casa peronista de dos pisos de Eduardo Fidanza y, finalmente, el quiebre de Massa en 2013. Luego, el desfile de más de diez candidatos para intentar, sobre el final, una imposición de Randazzo que, valga decir, operaba como factor de unidad. Florencio prefirió jugar al peronista blanco –y algún día quizás lo vote tu vieja, pero este bloguero soberbio jamás– y arribamos a la peor interna: Domínguez, un candidato con altos niveles de desconocimiento, versus Aníbal, el candidato con mayores índices de rechazo pero, además, quien menos caminó la Provincia. Si Randazzo servía para buscar los votos de Massa, las apelaciones de Aníbal a la pureza K y su defensa de La Cámpora no podían sino continuar alienando a esa porción del electorado. Lluvias, operaciones de prensa, una candidata sin prontuario (ni siquiera político): todo jugó luego a favor de una renovación política que era demandada por los bonaerenses y preferimos no ver.

4. La derrota del FpV en Jujuy me duele más que la de PBA, pero un peronismo cerrado frente a la sociedad, que no pudo o quiso renovarse, y el cuco Milagro Sala, bien explotado por Morales y Massa, determinaron el resultado en la Tacita de Plata. Para ahondar en el factor Tupac, se hizo de la organización un canto a los sectores populares, cuando representan a una fracción de ellos (y los resultados de UNA en octubre y Cambiemos ayer lo certifican), pero no se advirtió que representaba también un abandono por parte del Estado de funciones de su competencia. Muchos peronistas o filoperonistas jujeños me habían adelantado su voto a Massa, y quizás luego a Macri, en base a su rechazo a la organización.

5. El FpV. Scioli no le agradeció en su discurso de aceptación a Cristina. No han sido pocos los compañeros, aquí en Tucumán y en las redes sociales, que sostienen que CFK le jugó en contra y que allí reside buena parte de la explicación. También, valga decir, se puede leer (porque es una opinión más bien porteña) que Scioli no aportó los votos que faltaban para llegar al 40 o 45% en primera vuelta y cualquier candidato del riñón hubiera realizado una elección similar. ¿Mi visión? Ni lo uno ni lo otro. La realidad del peronismo involucraba a Scioli, los gobernadores, Cristina, La Cámpora, el progresismo, etc., y la alquilimia electoral alcanzada era no solo la posible sino la que mejor contenía a todos: Scioli contra Cristina no hacía la elección que hizo y el kirchnerismo puro, sin Scioli, no hubiera realizado la elección de DOS. Así como es un delirio sostener que Randazzo hubiera sido un mejor candidato –hubiéramos peleado el tercer lugar con Massa–, también me parecía irreal pedirle a Cristin que no fuera Cristina. Los motivos, además, exceden a estos meses de campaña.

6. Vamos con motivos generales y que hacen al imaginario mucho más que un par de spots. Una campaña no dura un par de meses: en el cuarto oscuro sospesamos la totalidad del último periodo. En materia económica, estos cuatro años fueron de aguante y no de conquistas. En 2012 decidimos diferir el pago de costos políticos por la sintonía fina y terminamos pagándolos igual. En este blog sostuvimos que la conflictividad que promovía la batalla cultural era bien tolerada y hasta festejada cuando tenía soporte en crecimiento e inclusión, pero cuando esto último flaqueaba, el relato operaba en la fidelización del núcleo duro pero, a la vez, expulsaba a adherentes/simpatizantes/votantes por la más simple mecánica de la teoría de conjuntos. Si guglean “gestión batalla cultural secundariamente loshuevosylasideas” verán que desde 2011 es una preocupación por estos lares. Señalamos también entonces la necesidad de abrir la representación que el 54% significaba. Se decidió por la contraria y la estrella con la que brilló Massa en 2013 obedeció a esto: representó a los que el kirchnerismo había dejado ir. Inseguridad y narcotráfico fueron sus caballitos de batalla junto con la expectativa de un peronismo sin kirchnerismo. Terminó, como acá lo adelantábamos, operando como colectora del macrismo. Un Marco Enríquez-Ominami cualquiera. Señalamos también cómo la autorreferencialidad, el comisariato político y la disposición de capital político en batallas infructuosas irían en detrimento del propio kirchnerismo. Pero bueno, este es un humilde blog. Perdió Scioli, pero perdió el peronismo todo. Lo que es más triste: contribuimos a que perdieran los sectores populares que necesitan de una presencia estatal activa en la defensa de sus intereses. Eso y no otra cosa es lo terriblemente imperdonable.

¿Vamos con las razones del triunfo de Macri?

7. Alertamos durante estos años algunas cuestiones respecto al campo opositor. Por ejemplo estas dos: un quiebre de Massa supondría incrementar las chances del no-peronismo en 2015, y que el negocio para la UCR estaba con Macri y no con Massa. Tristemente, no nos equivocamos.

8. Leeremos en estos días, hasta hartarnos, artículos sobre lo que mencionamos en el punto 6: la renuncia a representar del kirchnerismo. Pero esa explicación no termina de cerrar si vemos las propuestas de Macri: no supusieron llenar ese vacío. Pero fue lo que entendió su electorado, así que no hizo falta. Macri creció desde su 24% en las PASO al 34% en octubre y este 51% en ballotage: fue finalmente depositario del voto útil opositor. Lo votaron antes por su condición de antikirchnerista genuino (Massa siempre pareció impostado) que por su macrismo en construcción. Lo emocional antes que lo racional. Por supuesto, deberemos rever esas tesis del #findelperiodismo y la capacidad de penetración de los aparatos mediáticos. En 2011 mismo lo sostuvimos para Clarín: “la derrota no es un estado permanente, sino que depende de factores temporales, coyunturales y estratégicos”.

9. La demanda de oxígeno. Como las clásicas limpiezas norteamericanas de primavera, luego de la temporada otoño/invierno, la sociedad demandaba nuevos aires, nueva dirigencia, nuevas caras. Macri, Scioli y Massa en pole position desde 2013 enunciaban el corrimiento de la sociedad a posiciones conservadoras y centristas, pero también una demanda por menos confrontación. Pero no la confrontación entendida en clave kirchnerista, contra grupos de poder, sino tan solo que sacaran la disputa de su campo de percepción. Una propuesta que Scioli y el peronismo no pudieron ni podían ofrecer y que Macri, implícitamente, con su pretendida revolución de la alegría, prometía. Quedó claro, con el correr de la campaña, que la kirchnerización de Scioli implicaba disputa: mantener el empleo, el salario, consumo, gradualismo en el combate a la inflación fueron promesas de confrontación. Macri, en cambio, dejó que su condición de nueva fuerza y su alianza con el Mercado y los grupos de medios hablaran por él. No significa esto que su gobierno no enfrentará peleas, pero estas bajarán de los medios a la calle. Serán efectivamente corridas del campo de percepción. Si el FpV enfrentó a la SRA, a la AEA, a Clarín, el gobierno de Cambiemos –si cumple sus escasas promesas–, enfrentará conflictividad social por parte de sindicatos, estatales, maestros y jubilados. Esas demandas podrán parecer ajenas a quienes no sean directamente afectados.

¿Qué le faltó al FpV? ¿Qué debe corregir el peronismo con miras a 2017? Enumeremos algunas cuestiones. Quizás las desarrollemos en un próximo posteo: a) Faltó escuchar abajo. Nos jugaron en contra la comunicación unidireccional y la falta de intermediación; b) Faltó segmentación en el discurso y en la campaña. La estrategia de redes sociales del macrismo será, con seguridad, objeto de estudio. No tuvimos más que algunos comunicadores, el macrismo tuvo a todos los demás y, c) Faltó diseñar una estrategia con tiempo. Para el 2017 queda un año y no dos si contamos la luna de miel de la que gozará Macri.

Falta el punto 10, ¿no es cierto? Ahí va:

10. El Tata Martino ha gozado durante demasiado tiempo de la protección mediática que le deparó esta campaña electoral. No tiene más tiempo. O juega con Pastore, Di María más abajo y el Pipa Higuaín arriba (o busca otro 9), o renuncia en 2016. Basta. Cambiemos.

lunes, 26 de octubre de 2015

Two of us: ballotage y 10 razones para explicarlo

Llegó el gran día y se transformó —si existiera un Quintín K— en un día macrista de mierda. Ni siquiera en los peores cálculos de un desgarrado cartabiertista o en los mejores cálculos de un republicano pagnista se preveía un resultado como el que finalmente se dio. ¿Qué pasó?

1. Las encuestas: exactamente al revés que en las PASO, cuando los encuestadores les taparon la boca a todos acertando de modo bastante ajustado, en esta ni el más amarillo se animó o vio lo que ocurriría. Horangel y Lilly Sullos dicen que son todos unos chantas.

2. El FpV perdió muchos votos en el camino de las PASO a la general y el macrismo los sumó. Esto, que parece una verdad de perogrullo, es lo que debe ser explicado. Empecemos por dónde para intentar llegar a los por qué.

3. La PBA: ¿Vidal gobernadora? Una porteña sin historia en el distrito, desconocida, sin equipos, ¿más Armendáriz que Armendáriz? Su triunfo representa un voto castigo a Aníbal Fernández, Scioli y a la misma Cristina. Pero nos ordenemos, porque las razones existen aunque aparezcan rutilantes recién con el resultado puesto:
a) el FpV, en su totalidad, subestimó al electorado bonaerense. Pensó que tenía la vaca atada y lo sometió, primero, allá lejos en el tiempo, a la disputa entre kirchnerismo y territoriales. Esta tensión se hizo más evidente en ocasión de los múltiples tironeos entre Cristina y Scioli, con el soberano como rehén de la política de conventillo; b) esta misma disputa es la que propició el quiebre del peronismo territorial y explica en buena medida el quiebre de Sergio Massa (volveremos sobre esto). Luego de disputas y quiebre, c) la gestión de Daniel Scioli, calificada por muchos como deficitaria (desde lejos no termina de ser esa mi impresión, pero confiemos en quienes trajinan la PBA). Si a este combo le sumamos d) una interna feroz organizada a las apuradas por la defección de Randazzo y e) el triunfo posterior de Aníbal Fernández, quien partió con la más alta imagen negativa entre los candidatos (y fue luego convertido en La Morsa), mas f) las lluvias producto del Súper Niño, tenemos una receta para el desastre y razones para que los bonaerenses entreguen, llave en mano, la provincia a Vidal.

4. La Región Centro: se esperaban mejoras en los números para el FpV. En Córdoba ocurrió, pero es evidente que el “cordobesismo" se nutre más de su componente antikirchnerista que del peronista. Así, Macri superó en Córdoba a Massa, quien hizo muchos esfuerzos por sumar el voto de De la Sota. En Santa Fe también mejoró Cambiemos y en Entre Ríos fue sintomática la buena elección a gobernador de un impresentable como Alfredo De Angeli. Hasta Del Sel podíamos explicar; los números del Mellizo ex Federación Agraria se explican en las ganas de desalojar al FpV y la tracción de Macri como candidato a competir un ballotage.

5. El NOA/NEA: si bien la apuesta de los gobernadores de la región por Scioli se probó acertada —con excepción de Jujuy; también volveremos a esto—, los números para DOS disminuyeron desde las PASO a la general. En Tucumán en -9 (PASO) y -2 puntos desde la elección a gobernador. Quizás Santiago pueda haber escapado a la lógica. Los números para Massa en la región, además, se mantuvieron desde las Primarias. En todas partes, mejoró Macri.

6. Jujuy. Demasiados años de gobiernos peronistas ininterrumpidos, muchos de ellos con Fellner. Un gran laburo —vale reconocer— territorial de Morales, el más peronista de los radicales. Triunfo de Massa en la categoría a Presidente (traccionando a Morales) y la candidatura y visibilidad de Milagro Sala que operaron en detrimento del FpV. Los números del Frente Renovador se explican en buena medida en sus críticas a la Tupac Amaru y en las promesas de combatir el narcotráfico en frontera con las Fuerzas Armadas. En San Pedro de Jujuy perdió un histórico que parecía imbatible, el turco Moisés.

7. Macri. Si tuviera que explicarle su crecimiento al politólogo sueco amigo de Mario Wainfeld, debería decirle: a) muchos años de peronismo —no son pocos los votantes que solo vivieron bajo el kirchnerismo y no conocieron de primera mano los estragos de las políticas neoliberales—; b) una gran campaña en redes sociales, con mucho dinero en publicidad pero, además, una correcta estrategia de viralización. Prevaleció el mensaje de que había que votar a Macri para evitar un triunfo de Scioli en primera vuelta; y c) Macri comenzó a recabar estos números cuando en Gualeguaychú el radicalismo adscribió a su candidatura. Siguiendo los votos que ya mudaban, con seguridad, pero aportando ahora lo suyo la UCR en las disputas por las gobernaciones. Caso sintomático: Brizuela en Catamarca, muy cerca de Corpacci. En Tucumán, al votar desdoblado, no alcanzó siquiera el 30% (26 con algo). Ah, d) Mauricio todavía se ríe de quienes le aconsejaban pactar con Massa y agradece mucho el peronismo dividido.

8. Massa. Evitó la polarización, aunque no le alcanzó para acercarse siquiera a Macri como prometían. Así, como señalamos en innumerables ocasiones en el blog (y a contramano de lo sostenido por casi todo el kirchnerismo), Massa se transformó en el garante del ballotage, al sustraer votos que antes formaron parte del 54% de 2011 y otorgarle al filoperonismo (sectores medios bajos) enojado con el kirchnerismo una vía por la cual expresar su descontento sin caer en el voto a Macri. Más peronista en PBA, más opositor en el interior, el voto de Massa resultará clave para el ballotage. ¿En sus votantes prevalecerá el eje peronismo - antiperonismo en beneficio de Scioli o el eje kirchnerismo - antikirchnerismo para favorecer a Mauricio Macri? El correr de los días irá develando ese misterio. Por lo pronto, podemos decir que Massa cumplió hasta ahora el rol de Marco Henríquez Ominami en Chile, cuando por primera vez triunfó la derecha con Sebastián Piñera.

9. ¿Por qué, mamá? Resulta evidente que el antiperonismo expresado en Macri y el antikirchnerismo expresados en Macri y Massa resultaron más potentes de lo que las PASO permitieron prever. La situación económica e institucional del país —como bien dijo Cristina: una elección en un país normalizado—, otorga además un colchón para que buena parte de la ciudadanía (sectores ABC1 o con sus pautas culturales, de grandes centros urbanos y con necesidades básicas satisfechas) se animen a intentar un cambio por el cambio mismo. Deberemos reconocer, en este sentido, que contrario a la data de la que disponíamos, el aparato de medios y propaganda goebbeliana (!) de la CABA tiene todavía injerencia en la construcción de la realidad y, por ende, en el direccionamiento del voto ciudadano.

10. Quien piense que la campaña fue determinante, subestima al electorado concediéndole solo memoria reciente para elaborar sus decisiones. Estarán, por supuesto, equivocados, y sus análisis girarán en torno a contrafácticos. Habrá que apedrearlos en la calle (!). La clave de la elección pasará por comprender al electorado. Si no lo hace Scioli, lo estará haciendo Macri, así que a modo de consejo, si pretenden desgarrarse por lo que viene en cuanto agenda, pónganse ratisalil, usen vendas y pidan el cambio cuando sientan que se contracturan.

martes, 20 de octubre de 2015

#LosHuevosPresidenteDeLosBlogs

Ahora que la campaña entra en su recta final, podríamos decir que en una semana no hay tiempo para modificar lo que dos meses, diez meses, dos años o cuatro u ocho o doce no pudieron. Entonces, cuando la única incógnita electoral es si Scioli ganará en primera vuelta este domingo –y clausurará, por fin, este clima de elecciones permanentes–, o deberá esperar a noviembre para derrotar en balotaje a Macri (la desazón del campo más furiosamente antiK se explica por esto: el estancamiento de Macri desde las PASO hasta hoy predice mejor que nada el resultado de una hipotética segunda vuelta), aprovechamos para hacer autoproselitismo y acariciar el ego con algunos aciertos de este blog a lo largo de estos años. Sepan disculpar el narcisismo.

En agosto de 2011 alertamos contra el riesgo de subirse al carro de la victoria comodísima de Cristina, algo que finalmente ocurrió con el recordado “vamos por todo”: “…No todo el voto es convencido, ideológico, de defensores del "modelo". Además de los votos de Cristina, de los compañeros gobernadores, de los aliados, del voto cruzado, hay que considerar también la existencia de ese voto no ideológico, no convencido, pragmático. Y también debe haber un voto castigo a la oposición (…) El frente externo, si bien opera favoreciendo a CFK, puede complicar la gestión. Existen votantes conservadores. Y el oficialismo deberá atender también sus demandas. Significa incorporarlas al mix que es el kirchnerismo, algo que puede causar algún malestar en los sectores más progres…”. Cuatro años después, sirve en parte para explicar por qué es Scioli el candidato y por qué los tres principales contendientes se posicionan desde el centro hacia la derecha del arco político.

En junio de 2013 previmos que, de quebrar, Massa no podría sostenerse pese a su por entonces probable y luego refrendada victoria en la PBA. Decíamos: “...En un clima comunicacional hiperpolarizado, de ingresar a la arena se vería compelido a tomar posición por uno u otro lado, pagando costos en cualquiera de los casos. Aún si intentara un casi imposible equilibrio (…) Pensar en un gobierno 2015 sin el kirchnerismo es proyectar un gobierno herido (y) Nadie por fuera del peronismo oficialista representa una amenaza para 2015. De Narváez perdió…”. Vaya si se le cumplió el Síndrome De Narváez a Sergio. Ahora, si en lugar de buscar cómo regresar al peronismo planea convertirse en líder de la oposición, comenzaremos a leer que a Massa lo acecha el fantasma del Síndrome Carrió, con todo lo que ello implica.

También en 2013, en ocasión del cierre de listas que catapultó al estrellato efímero a Massa y a Martín Insaurralde como su competidor, fue usual leer en los medios que el gran perdedor había sido Scioli (“de un lado quedó ubicado el kirchnerismo, del otro Massa y finalmente obsoleto, sin lugar, Scioli”, decían) y que aquello, prácticamente, finalizaba su carrera política (por lo menos dentro del oficialismo). No estuvimos de acuerdo: “…creemos que no hay que darlo por muerto, ya que la obsesión del sciolismo, desde siempre, fue ser bendecido por el dedo cristinista, y las chances no han sido clausuradas. Más bien este acto de fe, al correr detrás de CFK y haber renunciado a construir estructura (o sustraérsela al oficialismo), lo posiciona…”. No nos equivocamos. También sostuvimos entonces que “…Aunque la ecuación política de sumarlo a la campaña por su miedo al efecto Massa (sobre su propio futuro político) sin abrirle la lista parezca maquiavélicamente brillante, es una ofensa (y van, aunque también volvieron) a quien hoy todavía aparece como la posibilidad de aterrizaje más calmo a la experiencia kirchnerista, y que frente a la posibilidad de una derrota en estas legislativas podría ser la alvearización deseada…”.

Ya por entonces hablábamos de alvearización para referirnos, apelando a diversos planos del imaginario alvearista, a una continuidad aunque no fuera esta pura. Pensando en un requerimiento de la sociedad por una “normalización” de la disputa política, en el pasaje de una etapa personalista a una más abierta –lo que sería, imaginábamos, un reclamo del peronismo luego de ser columna durante estos años kirchneristas–, pero también considerando la impronta del propio candidato cuando las circunstancias parecían apuntar hacia él (algo que advirtió, mal, Sergio Massa, quien se postuló como el Scioli que buscaba el establishment para que finalmente lo descartaran). Nos sorprendió luego el kirchnerismo, gratamente, cuando él mismo dio inicio a la etapa alvearista: “Les tenemos malas noticias: fue el propio kirchnerismo el primero en hacer algo parecido al poskirchnerismo. Comenzó a ensayarse luego del triunfo del 2011: la alianza con Moyano estaba rota, CFK se acercó a la UIA, se intentó algo de sintonía fina como eufemismo para un ajuste que, vale decirlo, se proyectó sobre los sectores más acomodados de los deciles superiores (…) Se habla de giro a la derecha, de retorno al peronismo conservador, de abandono del progresismo (…) ¿Porque mandamos gendarmes al conurbano? ¿Porque se busca pactar con gremios y empresarios como una herramienta para contener la inflació? ¿Porque arreglamos con Bergoglio modificaciones al Código Civil? Sí, todo eso está a la derecha del anterior kirchnerismo, ¿pero está a la derecha de las opciones de poder al oficialismo, el panrepublicanismo, Macri o Massa? (…) Entonces resta Representatividad o demasiada espalda, como Ramón Díaz en River. Se probó lo segundo en estos años, se intenta lo primero ahora (…) a no llorar como vírgenes desfloradas y troskas cuando siempre supimos que se trataba de un reformismo burgués tibión y putito…”. En este de “la ancha avenida de Scioli” también debatimos la alvearizació y la dinámica que le daba sustento.

Luego, en 2014, advertimos que la UCR finalmente arreglaría con Macri y no con Massa. El tiempo probó acertado el análisis. Señalamos que en 2015 primaría lo local sobre lo nacional, y así se fue construyendo el probable triunfo del FpV en este turno electoral. Hacia fin de año, cuando todavía era sentido común que en caso de balotaje el peronismo perdería contra cualquiera (Macri o Massa), advertimos que también en segunda vuelta podría triunfar el oficialismo.

En este 2015 señalamos por qué no era negocio para Macri arreglar con Massa y muchas cosas más, pero ya se hizo largo, Martino aún no renunció y este próximo domingo puede definirse quién conducirá el país por los próximos años. Si es Scioli, esperamos que su primera medida sea la repatriación de Alejandro Sabella o la extradición del Cholo Simeone, ya que no agarrar la manija de la Selección en estas circunstancias debería estar tipificado en el Código Penal.

domingo, 11 de octubre de 2015

A dos semanas: el peronismo y el no peronismo

¿Qué se puede decir que no haya sido dicho a dos semanas de concurrir a las escuelas para votar? Veamos lo dicho entonces, pero intentemos profundizar.

Scioli gana el 25 de octubre. ¿Será presidente en primera vuelta? Casi todas las encuestas, incluso la de Poliarquía hoy en LA NACION, lo dan ganador si los márgenes de error favorecen al FpV y no así a Macri. Lo dijimos: el voto se encuentra estabilizado en compartimientos prácticamente estancos. Lo cual resulta un problema para DOS pero uno mayor aun para Cambiemos: la evolución post PASO indica que no hubo traslado de “voto útil" hacia el segundo, lo cual puede constituir un adelanto importante de lo que podría ocurrir en caso de una segunda vuelta electoral. Dicho de otro modo: no es tan voluminoso el antikirchnerismo (como lo creían los think tanks opositores) y se reparte entre Macri y en menor medida Massa. El antiperonismo duro, por su parte, parece también haber alcanzado su techo con el casi 30% de Cambiemos (pero Poliarquía parece advertir que es aún menor). Estos datos son los que llevan a figuras comprometidas con la oposición, pero que no comen vidrio, a decir que Scioli ya ganó.

En este blog preferimos ser más cautos, aunque fuimos los primeros en sostener públicamente que el FpV también tenía chances de triunfar en ballotage cuando todos sostenían lo contrario.

Esto vendría a certificar que, en caso de segunda vuelta, muchos votos del massismo, del cordobesismo, migrarían a Scioli. Pero también existe un voto antineoliberal —o antiMacri en esta circunstancia histórica— que explica en parte por qué no creció Cambiemos desde las PASO (ya apuntamos que el caso Niembro es pobre como razón, y que antes actuó como un stop o lomo de burro en el camino de la campaña amarilla.

Sirvieron también los resultados de las PASO y la evolución posterior de los números de las encuestas para certificar que el kirchnerismo no chocó el barco y los pronósticos catastróficos del arco opositor más antiK restó verosimilitud a sus diagnósticos y propuestas posteriores. Perdió de este modo Macri. También que el peronismo había comprendido los desafíos de la hora, y como un sistema mismo, tendería hacia la homeostasis y no se dejaría barrer sin más. Poco de vegetal y más de animal en dicha actitud. Perdió así Massa, quien además comprendió a poco de triunfar en 2013 que debía republicanizar su discurso pues el quiebre con el kirchnerismo supuso también un quiebre con el peronismo.

Como advirtieron muchos ya, fue Scioli quien cometió menos errores en esta carrera electoral. Macri sumó más errores no forzados y Massa de ambos, forzados y no. Es justo reconocer también que pese al deseo de todo el arco opositor —la prensa, fundamentalmente—, el kirchnerismo duro, pese a sus prevenciones, jugó a ganar con Scioli antes que perder como campeones morales. Cristina ha dado una prueba concreta más de su finísima lectura de lo que la trascendencia histórica implica: aun cuando no se tratara de una continuidad pura, Argentina necesitaba prolongar un ciclo en el tiempo más allá de lo que fueron el menemismo o el propio kirchnerismo. Ni más ni menos que lo que propone la campaña: que no sea volver a empezar, para hacer a la estabilidad económica cortando las clásicas crisis cíclicas nacionales, pero también a la estabilidad política, cuando ha sido el peronismo el único sobreviviente de la crisis de representación de 2001. El no peronismo necesita todavía tiempo para estar en condiciones, alguna vez, de ganar pero también mantenerse en el poder.

martes, 11 de agosto de 2015

Apostillas de las PASO 2015 en Tucumán

Alegría en el peronismo tucumano, pensando que los resultados de las PASO fueron la avant premiere de los resultados para el ejecutivo provincial del 23 de agosto. Será el oficialismo el que sostenga ahora el apotegma canista que rezaba "no hay 23 sin 9". Algunos datos:

1. Los resultados vienen a confirmar lo que sostuvimos en los posteos que dedicamos al pago chico: el primero aquí y el segundo por acá. Los números de la encuesta de Haime estuvieron hasta tímidos y cautos (anunciaba un 55,5 para Scioli y el resultado fue 57,14%):


2. 37 puntos porcentuales separan al Frente para la Victoria de Cambiemos. Macri no resultó un candidato traccionante para la precandidata a senadora por la UCR, Elías de Pérez y tampoco ocurrió –como era previsible– a la inversa. Arrasó Alperovich en el rubro, confirmando lo bien que hizo Cano en guardarse para dentro de dos semanas y prolongar, aunque en mucho menor proporción luego de los resultados, el suspenso en la pelea por la gobernación.


3. Tan dura fue la derrota que los candidatos del Acuerdo para el Bicentenario, José Cano y Domingo Amaya ni siquiera aparecieron por la sede de Cambiemos en la noche del domingo. En las buenas vamos a estar y en las malas, eh, bueno, no se, vamos viendo. No me llamés vos, yo te llamo...

4. Un dato que no puede ser soslayado es el que determina, por sobre los demás –esperables–, la desazón del republicanismo vernáculo: el triunfo del FpV en la capital tucumana. Quienes hayan leído las entradas anteriores, linkeadas en el punto 1, comprenderán cabalmente la importancia del resultado:


5. Scioli y el FpV consiguieron guarismos absolutamente plebiscitarios en el interior tucumano, lo que habla de la postergación que sufría y de lo aceitado de la maquinaria electoral oficialista. Ejemplos: Graneros, 80,08% y Burruyacu 79,98%.

6. Llovió bastante el domingo en la capital tucumana , pero aún así fue un día peronista.

viernes, 7 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán, parte 2

Desarrollamos en el posteo inicial cómo se construyeron las alternativas electorales en la provincia. Someramente acerca del peronismo, porque no hubieron tiros (!) y todo se encauzó con llamativa normalidad para tratarse de sucios e impresentables. Del radicalismo, más el socialismo, más las adscripciones de Macri y Massa (que ahora quiere quitarle el apoyo a Cano; oh, el amor adolescente, flor de un día es –?–) también hemos hablado. Prometimos entonces escribir sobre las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado electoral.

Sobre el oficialismo no diremos mucho más que esto: tiene obra para mostrar de estos doce años y lo está haciendo. Supo tramitar la sucesión de Alperovich con heridas menores, por lo que no pudo el tándem Amaya-Alfaro hacer usufructo de ninguna ambulancia (al contrario, debieron sufrir ellos los desgajes) y además se montan en la buena imagen e intención de voto de Daniel Scioli. La fórmula para la victoria.

Vamos al Acuerdo por el Bicentenario. Como cuenta mi amigo Aldo Jarma, el leitmotiv de Cano hasta no hace mucho era “no hay 23 sin 9 de agosto”, lo que implicaba que sería candidato a diputado o senador nacional el 9, triunfaría sobre el peronismo y la elección provincial se apuntalaría luego sobre esa victoria. Los acuerdos nacionales que tejía se basaban en tal presupuesto. Porque, ¿para qué querrían Massa y/o Macri ir en la boleta con Silvia Elías de Pérez? No, sería Cano el que traccionara localmente para las precandidaturas presidenciales del PRO y el FR, y a su vez este recibiría el aval de todas las fuerzas opositoras para poder polarizar con el oficialismo, única chance para un triunfo, surfeando el comprensible cansancio de un sector del electorado tucumano que apelarían a la alternancia. Pero algo falló, y no será Cano el candidato este domingo 9 de agosto. Desde el radicalismo aducen la falta de fondos para encarar dos turnos electorales, desde el peronismo dicen que se cagó porque pierde con Alperovich. Aquí damos por ciertos ambos argumentos. Así, para alegría (?) de Mauricio (que seguramente había acordado otra cosa), su boleta no irá adosada al apellido Cano.

Como señalábamos en el anterior, se le hizo cuesta arriba al Acuerdo por el Bicentenario. Se esperanzaron con los resultados de las legislativas 2013, que apuntaron un deterioro del oficialismo provincial y un crecimiento del radicalismo. En 2011 los resultados favorecieron al FpV con una diferencia sobre el ACyS de 55% (Alperovich 69,89% vs Cano 14,78%). En 2013, en cambio, el FpV triunfó con un 46,94% vs un 34,68% de la boleta liderada por Cano. El aliciente principal fue que el ACyS le ganó al oficialismo en la capital tucumana (41,83% a 36,13%) y en el municipio de Yerba Buena (46,53% a 35,35%). El candidato de la UCR descuenta que el oficialismo triunfará con números importantes en el interior provincial. Pese a las inundaciones, las obras realizadas no tienen comparación con periodos anteriores, el peronismo cuenta con una estructura aceitada y el radicalismo se circunscribe a grandes centros urbanos. Así, la esperanza de la UCR consistía en obtener una diferencia notable en la capital y distritos como Yerba Buena o Tafí Viejo para compensar la diferencia en el interior provincial. Fue la razón principal que lo impulsó a pactar con Amaya/Alfaro: no contaba con un candidato propio que midiera en San Miguel de Tucumán. En una muestra de derrotismo resignado, hace un tiempo Cano reconocía que para él “sería muy fácil poner cuatro pasacalles en la capital y ser intendente. Pero hay que asumir el desafío por Tucumán”. Dicha estrategia es la que lo pone ahora al borde del linchamientos (institucional, dentro de su partido, aclaramos. Aunque Cano suena demasiado parecido a Chano, de Tan Biónica): puede perder la gobernación y estar impulsando a Germán Alfaro (ex PJ) para el que podría haber sido el botín seguro para la UCR, la intendencia capitalina.

No leí números para San Miguel de Tucumán, pero Aldo me comentaba que si el ApB quería ganar la provincia, debía obtener una diferencia del orden de los 25 a 30 puntos porcentuales en la capital. No parece ser el escenario, cuando el ministro Yedlin viene creciendo y el canoamayismo se encuentra estancado. Tan es así, que La Gaceta retó a Germán Alfaro por faltar a un debate de los candidatos en la UNT (“No vaya a ser que Mayweather, que encabeza las encuestas por un apretado margen, termine nockeado por un sillazo vacío”). Para terminar de configurar el escenario hacia el domingo, lo que nunca se le niega a un espacio que prevé una derrota: “Según Cano, se pergreña un fraude”. El domingo tendremos una idea más aproximada de lo que pueden ser el 23 de agosto y el 25 de octubre en Tucumán.

martes, 4 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán

En estas PASO —y consecuentemente el 23 de agosto, cuando se elija gobernador— el enfrentamiento será entre el FpV y un Frankenstein armado sobre la hora, encabezado por la UCR y que agrupa a figuras del ex peronismo supuestamente K, del socialismo y lo poco que tiene de estructura local el PRO y algún massista descolgado hasta del massismo nacional. Es lo que hay. Bastante relegado se ubica Ricardito Bussi, pero debemos reconocer que restándole votos al Acuerdo por el Bicentenario de Cano y Amaya (bautizado por el peronismo local como el pacto canaya).

Del peronismo podemos repetir lo que ya adelantamos: Alperovich fue el ordenador y se presenta cohesionado detrás de la fórmula Manzur-Jaldo. El PJ local fue además precursor para encolumnarse detrás de la candidatura de Daniel Scioli. Tan es así que cuando anduvo Randazzo por estos pagos, se mostró junto a Amaya. Son los riesgos de desconocer las realidades locales. El actual gobernador será el primer candidato a senador y uno de los mellizos Orellana, massistas arrepentidos, primer candidato a diputado nacional. Reconoce el peronismo local que serán las elecciones más reñidas de los últimos años, pero se huele un aire de confianza que fue in crescendo a medida que se acercan los comicios.

Nuestra provincia no ha sido amable con la UCR: quien recuerde al último gobernador radical tiene premio (y no, no vale decir Alperovich). Los boina blanca tampoco supieron ser muy amables con Tucumán, cuando en el pasado muchos garrochearon hacia el FR. No al Frente Renovador, sino hacia Fuerza Republicana, el partido de Bussi padre y quien fuera gobernador e intendente electo y no asumido de la municipalidad capitalina (sirva el dato para comprender un poco la lógica y distribución geográfica del voto). Quizás por eso no exista en estas tierras tanto una tradición radical como sí una antiperonista, hipertrofiada por la batalla mediática contra el kirchnerismo nacional y los equivalentes años de dominio alperovichista en la provincia, distribuída como es dable suponer con mayor densidad en los grandes centros urbanos. Pero basta de introducción histórica (para ahondar en eso les recomiendo seguir los textos de @tuQmano) y vamos a los bifes.

Antes de la constitución del frente opositor circulaban encuestas que colocaban a Cano en segundo lugar y expectante, a Domingo Amaya tercero, más lejos, y a la sumatoria de ambos superando a quien presentara el oficialismo (la fórmula Manzur-Jaldo fue oficializada luego). Tal panorama constituyó el argumento para que el periodismo tucumano presionara por un acuerdo entre ambos. Lo curioso fue que, una vez formalizado el pacto entre el candidato radical y el intendente capitalino, no se publicaron más encuestas... hasta la de hace un par de domingos, de Hugo Haime, que da triunfador a Manzur (46%) frente a Cano (38,2%) y a Scioli (55,5%) frente a Macri (23,4%).


La Gaceta aclara bien: es la encuestadora del oficialismo tucumano, pero la oposición no respondió como sería dable esperar, con otra encuesta. Durante el interregno entre mediciones, los retos del periodismo tucumano hacia Cano y Amaya fungían como síntoma de que la suma aritmética propuesta antes no se verificaba. Va ejemplo para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Fernando Stanich habla de un intercambio de roles a partir de esa verificación: "...Pisoteado por la Casa de Gobierno y empujado por los suyos, Amaya había dado el sí que tanto necesitaba Cano para sentirse, por fin, cerca de ganar los comicios (...) Pero como a lo largo de estos 12 años, el oficialismo se encontró de repente con la posibilidad de recuperarse. Algo de mérito propio y mucho de responsabilidad ajena hay en esa luz al final del túnel que sorprendió al alperovichismo. Son los propios amayistas y canistas los que admiten que la dupla Cano-Amaya no supo capitalizar de entrada el mazazo que le había dado al gobernador, José Alperovich (...) Hoy, en consecuencia, quienes conforman la dupla opositora ya no hablan de triunfo asegurado como hace un mes atrás, y quienes simpatizan con el oficialismo sonríen frente a la nueva chance que el destino les puso en el camino...".

Para agregar al mapa de la oposición valga decir que, en caso de no ganar, José Cano enfrenta tres posibilidades: que lo linchen en su propia casa, que lo linchen en el Comité de la calle Catamarca o que le den tiempo para después correrlo y lincharlo. ¿Por qué abandonamos así la sobriedad intelectual que —¡oh!—  nos caracteriza para caer en el fango de la chicana? Porque Cano, en uso de facultades totipotenciales sobre el radicalismo local, fue entregando todo en pos de fortalecer sus chances y el esquema quedó armado así: gobernador UCR, Vicegobernador ex-PJ, intendente SMdeTuc ex-PJ, diputado PRO, senador UCR y 2do PRO.

Pero ya la longitud del texto constituye un abuso hacia el lector. Continuaremos en el próximo posteo con las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado final...

jueves, 16 de julio de 2015

Los votos, ¿son de la gente o de las estructuras partidarias?

Pretendíamos escribir algo respecto a un tópico que se desarrolla subterráneamente mientras los reflectores apuntan, como debe ser, a la disputa electoral: el voto. Parece contradictorio, ¿no? ¿No estamos acaso hablando de lo mismo, disputa electoral y votos? No, porque si bien los candidatos pelean los votos de a uno apelando a sus diversas razones (identidad política, historia, expectativas, deseos, presente económico, etc.), las razones que organizan el modo en que estos solicitan el sufragio pueden sintetizarse en una dicotomía que recorre el debate politizado de modo poco perceptible: los votos, ¿de quién son? Podríamos también de otro modo, preguntar: ¿de dónde vienen? Algunos sentencian, sin más, claro y simple, que los votos son de la gente. Otros, en cambio, dictaminan que son las estructuras partidarias las que le dan soporte. Así, según esta taxonomía, tendríamos candidatos mediáticos en un costado del ring, apelando a focus groups, y candidatos de las estructuras político-partidarias por otro, escuchando a las bases para construir su discurso/plataforma.

En este blog sostuvimos en innumerables ocasiones reflexiones como esta: “…pese a los pronósticos agoreros, debemos inferir también que la nuestra no es (¿completamente?, ¿aún?, ¿alguna lo es?) una democracia posmoderna y líquida regida por candidatos en desmedro de las estructuras partidarias (la disputa más importante en el campo opositor colocó a la UCR bajo el reflector)…”, lo que debería implicar que nos encolumnamos en el bando de los estructuralistas y odiadores de todo lo mediático. No es tan así, tampoco. Pero expliquemos antes el pretérito imperfecto con el que abrimos el posteo. Mientras desarrollábamos la idea, nos topamos con este texto de Malamud y De Luca llamado “Era por abajo, posmodernos” que coincide con la autocita. Los autores dicen: “…Es común leer que las coaliciones partidarias son fugaces, las identidades políticas son irrelevantes y los líderes de popularidad, señores del Universo… (pero) …Los partidos siguen determinando las posibilidades de que un candidato se transforme en gobernante. Pero esto no se ve desde el Obelisco...


...La Tabla 1 muestra el resultado de todas las elecciones a gobernador desde 1983 hasta el domingo pasado. El peronismo ganó 126, el radicalismo 41, los partidos provinciales 23 y terceros partidos nacionales sólo 8 (…) La política nacional sigue anclada en el territorio. El sistema argentino de partidos es menos estable que el chileno pero está mejor enraizado. Y las raíces son profundas por virtud del federalismo y la autonomía municipal…”. Por supuesto, los animamos a leer el artículo completo. Agregaremos que en el posteo citado señalábamos también que el bipartidismo persiste en los niveles subnacionales aunque de manera por demás atenuada, como queda demostrado por el trabajo de Malamud y De Luca.

Ahora, si nos disculpan la arrogancia, diremos que las simplificaciones mediático/estructura son tan solo eso, simplificaciones. La realidad indica, en cambio, que para ser verdaderamente competitivo un candidato debe reunir ambas características (sumado a otras: financiamiento, tiempo, etc.): su candidatura debe descansar en una estructura partidaria con representación a lo ancho y largo del territorio nacional y, además, poseer características que le permitan desarrollar su discurso, exponer su carisma y seducir al electorado desde los medios masivos (TV, radio y redes sociales). Una cosa sin la otra determina una candidatura inconducente. Tuvimos/tenemos ejemplos de ambos extremos –esto es también una simplificación, claro– en esta carrera electoral que desvela a los politizados y encuentra al común de los mortales en un estado de interés moderado y en reciente despertar: un candidato mediático que no supo/pudo dotarse de una estructura territorial nacional, Sergio Massa; y otro candidato, desperfilado mediáticamente, que disputaba la interna del FpV para hacerse de un apoyo territorial, Florencio Randazzo. Ambos, lejos ya de terciar en el escenario: el ministro se encuentra fuera de competencia mientras Massa porfía pese a que los números indican un muy lejano tercer lugar (cabe señalar, como una de las razones que determinaron la salida de Randazzo que el aparato territorial del peronismo se encontraba ya de facto militando la candidatura de Daniel Scioli. Quedaron entonces en pie, como candidatos verdaderamente competitivos, por múltiples razones pero también por las aquí expuestas, DOS y Macri. El primero, apoyado en la estructura del PJ pero siendo también su candidato más taquillero en términos de medios e instalación; el segundo, más posmoderno –ergo, mediático–, debió apelar a la estructura nacional de la UCR que le cobró, en esta carrera al ballotage porteño, una parte del desprecio que demostró Mauricio Macri por el radicalismo luego de la Convención de Gualeguaychú.

lunes, 13 de julio de 2015

El ballotage porteño y Cambiemos: cero en baglinismo

Mares de tinta, ríos de bits y nubes de pedo han sido utilizados para referirse a la segunda vuelta que enfrentará a Larreta y Lousteau en la Ciudad Autónoma de Baires. Desde el kirchnerismo, que si votar a Lustó para que pierda Macri, en blanco para demostrar disconformidad, abstención patriótica (?) o si existe algún modo de anular el voto haciéndole pis al chip (!). Sinceramente, todas esas elucubraciones me parecen inútiles: Larreta va a ganar. Hagan lo que les parezca. No va a variar en mucho el voto de Mauricio para las PASO. Eso sí, coincido con Gerardo Fernández respecto a la inconveniencia de que el FpV llamara a votar por el ruludo de ECO: por suerte Recalde no se pronunció como Lubertino o Aníbal Ibarra. Desventajas, estas últimas movidas, de no contar con una organización y que todos jueguen como electrones libres para juntarse cuando se aproximan los comicios.

Vamos al frente Cambiemos, en el que supuestamente se nuclean el PRO y los partidos que componen ECO (excepto el socialismo, aunque por ahí nomas, son todos amigos —!—).

Debo confesar que estaba equivocado. En un primer momento pensé que el PRO, Macri, bah, quería el ballotage y se hacía los rulos diciendo no para instalarse en el centro de la agenda. Me replicaban: el PRO quiere que Lustó se baje, no quiere la segunda vuelta, y yo no lo creía. ¿Por qué? Porque me parecía demasiado estúpido que armaran una colectora para desalojar del centro opositor (en el distrito) al kirchnerismo y que luego esta se les escapara como la tortuga. “No, en la CABA Macri le toma la leche al gato", pensaba. Y no, Macri es el gato al que le toman el lácteo:

1. Pretendía hegemonizar la elección en CABA y no pudo bailar tampoco con Larreta.
2. Puso a Michetti en la fórmula presidencial y ni así pudo evitar que se le escaparan votos: el PRO consiguió el 47,44% en las PASO, a menos de 3 puntos de ganar en primera vuelta y se lo frustraron... ¿Kissinger?, ¿Cristina?, ¿la Troika? No: ¡Lousteau y los restos del radicalismo porteño!
3. Por si fuera poco, luego de ensayar republicanismo discursivo y pedir respeto por las instituciones, quiere desestimar el ballotage que manda la Carta Orgánica de la Ciudad.
4. Pero no se tratan de los no se cuántos millones millones que costará la segunda vuelta, ni tampoco las municiones que dispara Lousteau contra el gobierno de la CABA o contra Macri (de paso: desdibujadísimo, Rodríguez Larreta; quedó afuera del ring y el que está peleando es Mauricio). No, lo verdaderamente preocupante es que queda claro que Cambiemos, el frente electoral de Macri, la UCR y Carrió, es una bolsa de gatos que ni ante la perspectiva de un triunfo es capaz de comportarse con racionalidad o pragmatismo.
5. Y en su propio distrito, en su casa, podríamos decir, Mauricio Macri no posee liderazgo alguno (o suficiente) para ordenar el frente electoral en razón de las necesidades de su candidatura presidencial.

Fue Raúl Baglini, diputado mendocino radical quién enunció lo que se conocería como su teorema: mientras más cerca del poder se encuentra un político, más razonables se tornan sus propuestas.

Cambiemos, tiene cero en baglinismo. Y usted, Mauricio Macri, cero en construcción política. Felicitaciones, siga así.

lunes, 6 de julio de 2015

La Ciudad de la furia, el cordobesismo y el FpV menemista riojano

Triunfos previsibles de Larreta, Schiaretti y Sergio Casas en La Rioja. O lo que es decir, de Macri, De la Sota y del Frente para la Victoria y Scioli. Aunque Mauricio y el cordobés de la blanca (y femenina) melena intentan nacionalizar sus resultados, lo cierto es que continúan primando las realidades locales en una elección que hasta ahora no se alejó de su libreto: no hubo giro copernicano ni vuelta de tuerca michaelnightshyamalana. Tampoco se intuye una trama subterránea, a lo Poe, que se revele sobre el final. Los mensajes de la ciudadanía revelan mayoritariamente oficialismos revalidando y eso opera en beneficio de la candidatura de Scioli sobre la de Macri. Es que la gente quiere un cambio, por eso sigue votando lo mismo.

1. CABA (98,48%esc):
—Rodríguez Larreta 45,50%
—Lousteau 25,49%
—Recalde 21,92%
—Zamora 3,95%
—Bregman 3,11%

Amplio triunfo de Larreta, que no pudo evitar el ballotage y sufrió, de las PASO a esta primera vuelta, una sangría de 63.500 votos (3,5% de los votos válidos aproximadamente). El FpV y ECO, en cambio, crecieron. Pero todo es ganancia para el PRO en su distrito: la lectura desde la que se pergreñó la candidatura de Lousteau, como lo analizamos aquí, se probó efectiva: el FpV fue desalojado del ballotage por la UCEP de los votos del radicalismo y carriotismo porteño, más el voto independiente antiPEN y más tibiamente antiGobCABA. Serán dos semanas en las que la agenda de la Ciudad Autónoma —y sus votos— serán hegemonizados por el frente Cambiemos PRO-UCR-CC. Es posible que Scioli sume más votos que Recalde en agosto/octubre, pero Macri definitivamente sumará más votos que Larreta. Para agregar al combo amarillo, Macri encabezará la boleta larga de la Ciudad, mientras que en 2011 el PRO fue sin encabezado presidencial.

2. Córdoba (97,23% esc):
—Schiaretti 39,86%
—Aguad 33,78%
—Accastello 17,20%
—FIT 4,92%

Triunfo claro pero algo ajustado para los cálculos previos de Juan Schiaretti. Tercer lugar, a 16 puntos de Aguad, de la fórmula efepeviana Accastello-Buenaventura. No está mal si pensamos que la provincia es gobernada por el delasotismo desde hace más de 15 años, y que en 2011 el FpV no presentó candidato a gobernador. Aún así, la peor performance del peronismo oficialista en lo que va del calendario electoral (en términos porcentuales, se entiende. En poder puro y duro, Mendoza). Discurso componedor el de Schiaretti, con agradecimientos a todos los precandidatos presidenciales y a Massa... je,  no, bueno, a todos y aún a Cristina. De barricada, apelando al cordobesismo sin nombrarlo, el de José Manuel De la Sota. Como Macri en 2011, comprendió que para ganar poder de negociación en el Congreso nacional, debía incluir el encabezado presidencial a sus boletas legislativas. Desde acá no creemos que pueda ganarle la interna a Sergio Massa, primus inter pares del pelotón “Otros candidatos", pero no debe ser esa la preocupación del Gallego. Creemos también que, de arribar la elección a ballotage, es más probable que Córdoba sea, por escasa deferencia, para Scioli y no para Macri.

3. La_Rioja (97,11% esc):
—Casas 53,92%
—J. Martínez 38,16%
—Gómez 0,80%

Buen triunfo del FpV, que debió traspasar la posta desde Beder Herrera hacia Sergio Casas, como ocurre en la mayoría de las provincias peronistas cuyos gobernadores reeligieron en 2011. La oposición, sumada como un todo detrás de Martínez, anoche intentó adjudicarse el triunfo. Un papelón si observamos el 53,9% a 38,1%. A pesar de lo pequeño del padrón, tiene valor el triunfo peronista en La Rioja si pensamos que las economías del NOA fueron las más golpeadas en el interregno 2012/2014. Fue en el NOA donde, comparativamente, perdió más terreno el Frente para la Victoria en las elecciones legislativas de 2013. Este triunfo es, de algún modo, un mensaje de recomposición.

Para finalizar, repetimos: es incorrecto extrapolar directamente los resultados de CABA y Córdoba para la elección nacional. Son realidades locales. Pero sí debemos considerar que este 5 de junio era la última fecha con la que contaba la oposición como un todo para recuperar terreno en la carrera nacional. Sumaron triunfos, pero ninguno significa un quiebre de la lógica que viene guiando el calendario electoral. Renuncie, montonero cebollita subcampeón consuetudinario Gerardo Martino.

* Data: @InfoDINE

jueves, 21 de mayo de 2015

Incidencia de lo nacional en Tucumán (en entrevista con la @PacoUrondo)


Los posteos sobre panorama local o regional no suelen ser los más visitados, por lo que me sorprendió que Enrique de la Calle, de la Agencia Paco Urondo, quisiera charlar un poco sobre política tucumana y cómo inciden en la provincia los armados nacionales, el oficialista y los múltiples y zigzagueantes opositores. Copipasteamos un extracto:


APU: ¿Cómo están las cosas dentro de la oposición tucumana? ¿Habrá gran alianza entre radicales, macristas y massistas?

RT: Tucumán es expresión y síntoma de los vaivenes microtemporales de la oposición: se juntan pero ninguno queda conforme. Cano arregló con Massa, luego con Macri y ahora finalmente con Amaya. En el medio, no se sabía qué ocurriría con los acuerdos con el FR y el PRO. Aparentemente el partido de Macri acompañará, porque Cano respetará orgánicamente Gualeguaychú, pero no ocurrirá así con el Frente Renovador, que pierde un aliado más (y van…): Gerónimo Vargas Aignasse, el representante massista provincial, ya adelantó que no participará. Ocurre que el objetivo era la intendencia capitalina. Ni siquiera la UCR provincial celebra con el acuerdo, porque entregan la más cercana posibilidad de la municipalidad de San Miguel de Tucumán por una más lejana posibilidad de triunfar a nivel provincial.

En el amayismo tampoco están contentos, cuando eran en los papeles una expresión kirchnerista más “pura” que el alperovichismo: el mismo día del acuerdo se alejaron de Amaya algunos de los dirigentes que lo acompañaban. Traidor es lo más suave que le dijeron. A mí me entristece, porque privilegiaron un proyecto personal (la intendencia capitalina para Germán Alfaro, el verdadero conductor del espacio), sobre las necesidades del pueblo tucumano. El pueblo sabe que no es lo mismo ser gobernados por el peronismo (Manzur-Jaldo con Scioli o Randazzo) que entregar la provincia a la UCR bajo el ala del macrismo a nivel nacional.

Y los remitimos a la nota completa...

sábado, 16 de mayo de 2015

Breve crónica de la política tucumana

1. PJ-FpV: la interna del peronismo tucumano se saldó hace un tiempo, confluyendo en la fórmula Manzur-Jaldo. Beatriz Rojkés repetirá como presidenta del PJ Tucumán y José López, el secretario de Obras Públicas nacional que pretendía desembarcar en la provincia aceptó formar parte del dispositivo alperovichista. Domingo Amaya, en cambio, decidió abandonar el peronismo tucumano para tejer un acuerdo con el radicalismo local. Volveremos sobre esto.

Ayer viernes visitó la provincia Daniel Scioli y fue ofrendado con un multitudinario acto. Los organizadores hablaron de 50.000 personas, Canal 10 y La Gaceta mencionan 40.000. Casi 2/3 de un Vélez sin tanta alharaca y, con seguridad, ningún dirigente se tomará el palo luego. Acá una crónica del Gran Diario Tucumano bastante completa. El acuerdo entre Alperovich y Scioli no es otra cosa que la traducción concreta de una realidad que engloba al peronismo nacional y a la situación provincial. La provincia está teñida de naranja o, como dijo Betty (para alegría de Balcarce 50, descontamos): "Tucumán es absolutamente sciolista".

(Nota para el kirchnerista emocional: cuando desde hace más de tres años advertimos que el oficialismo, con sus errores de (de)construcción política, no hacía sino favorecer la candidatura de Scioli, preveíamos este escenario. Del alverarismo como equilibrio de tensiones al alvearismo... deseado. Análisis puro y duro; el tiempo probó acertada nuestra lectura).

2. La oposición: un carnaval a contramano en agosto. Para mantener la brevedad prometida, una serie de tuis (aquí el primero del string):
  • Tantos bandazos. Locales: Cano con Massa, después Macri, ahora Amaya. Massa rompe con Cano y Vargas Aignasse se va
  • Nacionales: Massa buscó a Amaya. Después arregló con Cano. Ahora rompe y viene candidato propio (¿Koltan, al que ni bola le dieron?)
  • Amaya, que de ser más kirchnerista que Alperovich, de foto con Randazzo, de tanta guita directa desde la Nación, se va con el radicalismo
  • En Tucumán será el peronismo contra el radicalismo + el proyecto personal de Amaya/Alfaro y lo que tiene el PRO (empresariado rural)
  • Apremiaban los tiempos: esta próxima semana vence el plazo para presentar las candidatura (alianzas electorales, nos corrigió @TuQmano) a la justicia electoral
  • @PadawanTucumano: en esa ensalada el único q gana es Germán Alfaro, calladito y por lo bajo urdió todo esto,nuestro Frank Underwood municipal
  • @Ricardo_blogger: @PadawanTucumano bajó los candidatos a intendente la UCR?
  • @PadawanTucumano@Ricardo_blogger siguen Ramano Norri, Sacca, Avignone, pero seguro se van a tener que bajar, no juntan ni para un asado esa pobre gente
Vale decir que el acuerdo Cano-Amaya no está escrito en tinta aún, pero las posibilidades de que se caiga son menores a las de su concreción. Con seguridad será Cano gobernador, Amaya vice y Germán Alfaro para la intendencia capitalina. ¿Cambia el radicalismo la posibilidad más cierta de la intendencia capitalina por acrecentar las chances de triunfo provincial? Aparentemente es así, pero falta aún dilucidar si descansan también en la posibilidad de doble candidatura para acceder al Congreso nacional. Traduce además la necesidad de Cano de ampliar su marco de alianzas para incrementar su competitividad. Veremos si este acuerdo cupular puede trasladarse luego a la demografía electoral. Arriesgamos que suma pero no aritméticamente: la unión de un radical puro con un peronista ex kirchnerista no será un bocado fácil de digerir para los votantes de ambos nóveles socios de apuro. Pero suficiente cháchara: para saber más, estas notas de La Gaceta (la primera un análisis que finaliza con el habitual sesgo republicano/opositor del diario; la segunda, dolor de ya no tajaí):

lunes, 20 de abril de 2015

Corto sobre Santa Fe y Mendoza

A las 01:10 am que escribimos esto no está todo dicho en Santa Fe y me soplan que en Mendoza la diferencia no será la que se planteó con el escrutinio en el horario central de los noticieros (advierto que escribir esto último puede hacerme quedar como un idiota, pero ese es un dato que ustedes ya conocían de mí así que no importa).

En Santa Fe, por ahora va ganando Del Sel. Resta cargar Rosario, claro, que es La Matanza del socialismo santafesino. Sea cual fuere el resultado final de estas PASO en la provincia que ES UNA BOTA DE MUJER, el escenario hacia las generales está abierto. Para el FCyS y el PRO, claro. De todos modos, la elección de Perotti parece que será mucho más digna de lo que la huida de María Eugenia Bielsa y los sondeos previos nos inclinaban a pensar. Lo sabremos mañana, cuando las palomas mensajeras hayan arribado y Lord Varys teng... Ah, no, me equivoqué: eso último es para el fan fiction de Game of Thrones (!).

En Mendoza el escenario está cerrado (con los números actuales) y podemos decir dos cosas para consumo del efepeveísmo: una interna de tres es demasiado y, segundo, Leopoldo Moreau no traccionó los votos del radicalismo mendocino como preveíam... Ah, ¿no era por eso? Ok. Una cosa nomas entonces.

No, mentira, hay una segunda pero se aplica a Santa Fe y Mendoza por igual: como adelantáramos el año pasado, las elecciones en este 2015 pasarían antes por lo local que por lo nacional. Decíamos: «...Cerca de las PASO 2013 señalábamos que las administraciones provinciales ganarían en márgenes de autonomía respecto al gobierno nacional. (...) además se reproduce, por la inversa, lo acontecido en 2011. En aquellas elecciones la reelección de Cristina no estaba sólo cantada, sino que para los gobernadores e intendentes a lo largo y ancho y diagonal del país era negocio ideal: con reelecciones en todos los niveles, CFK traccionando desde arriba y ellos desde abajo, no había necesidad de reacomodo alguno (...) En 2015, por el contrario, no podrán apelar a reelección alguna la Presidenta ni muchos gobernadores: Scioli, Alperovich, Capitanich por nombrar algunos. Se entiende entonces mejor que el desarrollo de los armados provinciales no replicará la lógica de cuatro años atrás, y entonces lo local, las candidaturas provinciales, serán resueltas antes aún que la candidatura nacional del FpV...». Queríamos señalar, por entonces, que serían las realidades locales las que primarían en este 2015. No sólo por la imposibilidad de reelección para Cristina sino también debido a la fragmentación opositora y la imposibilidad de un Capriles en nuestro país. Salta, Santa Fe y Mendoza refuerzan nuestra tesis, y la elección de Miguel del Sel en Santa Fe se explica antes por el desagaste del FCyS y el recuerdo de los años peronistas en la provincia que por el proyecto Macri 2015. Ocurre así en Mendoza, una provincia que había recuperado el PJ de la mano de la nacionalización de los comicios 2011 detrás del Huracán Cristina. Pero Sanz, el precandidato de la UCR, ¿puede capitalizar el triunfo del radicalismo mendocino? ¿Puede hacerlo Macri y decir que esos votos serán suyos? ¿Cobos puede erigirse en triunfador (y para qué)? ¿Y Massa?

Todo lo anterior nos lleva a sentenciar que quienes continúen pensando 2015 bajo el prisma de 2011, y con ese razonamiento infieran que al oficialismo le irá mal, se olvidaron de cambiar el chip. A ellos queremos pedirles una sola cosa: si son oficialistas, que se den cuenta; y si son opositores, los queremos felicitar y decirles que continúen así, muy bien 10.

domingo, 22 de marzo de 2015

Encuesta de Poliarquía: Scioli le gana a Macri en segunda vuelta

La guerra encuestológica de zapa (!) es uno de los instrumentos a los que apelan los candidatos en su pelea por posicionarse. Cada quien tiene el suyo y cada uno de nosotros puede hacer de su propia credulidad una bicicleta y prestársela a quien mejor le parezca. La encuesta de Poliarquía (Scioliarquía, dicen los massistas, a quienes su propio encuestador Aragón pone en aprietos en la mismísima PBA), la encuesta –decíamos–, es congruente con los escenarios y descripciones que aquí venimos planteando. Veamos.

Marzo de 2015, 1272 casos (de puros votantes naranjas –!– ) a nivel nacional, pero fundamentalmente de grandes distritos (como nota de color –naranja (!)–, en Tucumán toma a la ciudad capital, cuando sabemos que el peronismo recibe aquí porcentajes más amplios en el interior profundo de la provincia).

Para las PASO de agosto, recaba que es el FpV el espacio más votado, con un 36% (el piso, el piso). Colaboran Scioli (25%), Randazzo (10%) y Urribarri (1%). Sigue el PRO con 22% (no suma los votos que podría acercar la UCR, aunque todo está por charlarse en ese espacio que aún no recibió siquiera bautismo) y luego el FR de Massa con un 19%. Para la tesis de PASO de candidatos y no de partidos, Poliarquía aún tiene a Scioli arriba en la pole position: 25% contra 22% de Macri y 19% de Massa. Complicado el vecinalismo nacional (?).

Se verifica uno de los planteos que aquí realizamos, compartido por muchos peronistas/kirchneristas no ultras: el espacio FpV mide más que el candidato, mientras que los otros espacios “son” los candidatos. Década ganada para el peronismo también, no tanto así para las distintas vertientes opositoras, que se van ordenando a los tropezones y apuradas de cara a este año electoral.

Para octubre, primera vuelta, la encuestadora prevé un 31% para Scioli (¿pierde un 5%? ¿Quiénes son esos antimanquistas que no leen Los Huevos y las Ideas, eh?), 25% para Macri (sumaría 3, todos ultra seisieteochistas –¡chan! –) y 21% para Massa (sumaría 2). Habría ballotage y éste sería de empate 45 a 45 entre Scioli y Massa y, en el caso que prevé la encuestadora para octubre, Scioli vs. Macri, el ex motonauta derrotaría al ex procesado por contrabando de autopartes en Sevel (je) por 51 a 40, lo cual me parece no sólo lógico o esperable sino hasta sensato por parte de nuestro electorado. Bien ahí, chicos (?). Recordemos que fue este estúpido y sensual bloguero el primero en sostener que el FpV puede ganar también en segunda vuelta.

La encuesta es naranja y Randazzo pierde en ballotage tanto frente a Massa como frente a Macri. No se enojen, randazzistas, pero no me parece para nada descabellado: basta de dantepalmearla con que los votos son todos de la Jefa, de su dedo y entendamos que hay razones más allá de la ideología, la pertenencia a un espacio o los propios deseos que determinan la suerte de los candidatos. Por caso, acá explicamos las responsabilidades del kirchnerismo para haber hecho de Scioli el candidato más medidor y el que el peronismo en usufructo por parte de los gobernadores ha elegido.

Pero el cuadrito que más me gustó es el de intención de voto a Presidente según zona geográfica:


Casi que se explica sólo, pero certifica un par de presupuesto de este blog:

1. Massa no mide en PBA lo que su triunfo de 2013 podía hacernos creer. Allí reside el problema del FR y los movimientos internos de la fuerza en ese distrito lo traducen. El resto del país casi que es anecdótico para el massismo sin un triunfo plebiscitario en la provincia de Buenos Aires.

2. Macri se lleva las preferencias en la zona núcleo o centro, aquella que fuera el objetivo primero de Massa cuando en 2013 intentara nacionalizarse como líder de los reclamos del sector agropecuario opositor. También aparece fuerte en el interior de la PBA, 10 puntos por arriba de Massa. Cuando hace un año decíamos que sería la UCR PBA la que determinaría la necesidad del radicalismo de aliarse al PRO no contábamos con ese dato pero lo sospechábamos desde un principio: Macri se llevó la representación radical en la CABA, ¿por qué no en el otrora fuerte bastión boina blanca del interior de la PBA? Por historia, por necesidad de supervivencia identitaria, casi, Macri es una apuesta más congruente que Massa.

3. Los número de Scioli en el Norte no me sorprenden. En Tucumán las imprentas se están quedado sin tinta naranja y no se trata de una cuestión ideológica o de convicciones sino de peronismo puro y duro: ¿quién puede ganar? Vamos con él. Sí me sorprenden, en cambio, sus guarismos en el Gran Buenos Aires (el área de influencia primera de la gestión randazzista)y en el interior de la PBA. Los verificaremos en agosto/octubre, pero las dudas aquí planteadas reafirman la necesidad de encontrar el candidato a gobernador adecuado y que venga acompañado de una lista que refleje electorabilidad antes que la capacidad de rosca interna. Según Poliarquía, Scioli también mide más que Massa en la región centro.

Para cerrar, este post estaría necesitando un lindo párrafo final, pero con fe, esperanza y poniendo siempre el hombro, pueden leer la encuesta de Poliarquía cliqueando aquí

jueves, 19 de marzo de 2015

UCR+PRO no es Alianza, sino el ACyRepublicano (entrevista en la Paco Urondo)


En 2009 la UCR ponía el Acuerdo, Carrió el Cívico y Binner el Social (bueh, fueron todos eufemismos, no se exalten...). Enrocaron al FAP por el PRO y, ahora, con Macri, nace el Acuerdo Cívico y Republicano (en su acepción etimológica (!) y norteamericana). En entrevista con la Agencia Paco Urondo decimos, entre otras cosas:

"...Desde 2001 se puso de moda decir que el radicalismo murió, y sin embargo tuvo a Macri, Massa, Clarín, Techint, Vila y al resto del poder económico a la espera de lo que determinara en Gualeguaychú. La UCR no muere porque existe una cultura radical muy ligada al antiperonismo, una estructura nacional que hace usufructo de ello y tradiciones, también. Pero es cierto que desde la caída de la Alianza no puede encabezar una fórmula presidencial. Tuvo a Alfonsín en 2011 porque la potencialidad de Cristina y el FpV estimulaban la fragmentación y el Acuerdo Cívico y Social de 2009 no tenía entonces razón de ser. El que hacen con Macri es otro ACyS pero volcado hacia la derecha conservadora. El acuerdo UCR-PRO no es más que un sinceramiento radical respecto a su base electoral. Sólo basta fijarse en la CABA dominada por el PRO, cuando la UCR la imaginaba territorio propio luego de la Constituyente del ‘94.

Algo parecido ocurrió con el radicalismo en Tucumán, cuando el bussismo se sirvió de sus votos y dirigentes desde 1989 hasta 2003 (con excepción de 1999).

De todos modos, este acuerdo con el PRO no recupera a la Alianza UCR-Frepaso, como andan diciendo. La Alianza era un proyecto de poder con una construcción de tres años, que ganó las legislativas de 1997 a nivel país. Este acuerdo UCR-Macri es mucho menos: para que fuera la Alianza harían falta ese tiempo, construcción y tener a Massa adentro...".

Le agradecemos a la @PACOURONDO y pueden leer la nota completa aquí...

domingo, 15 de marzo de 2015

La UCR y el PRO, o el sinceramiento radical

Este será un posteo corto, puesto que todo lo que podríamos decir ya ha sido escrito en estas páginas. Si bien hasta ayer pensaba que finalmente la Convención no arribaría a un acuerdo y el radicalismo se quebraría para que perdieran tanto Sanz como Morales/Cobos, hace un año sosteníamos que para el radicalismo nacional, una alianza con el partido de Mauricio Macri resultaría de conveniencia mutua. Señalamos entonces que sería la UCR de la PBA la que definiera la necesidad de dicho acuerdo y así ocurrió: 37 de ellos votaron a favor, 28 en contra y hubieron 7 ausentes (4 del intendente radical-macrista Gustavo Posse). A por lugares en la lista, entonces. ¡Hala! (?).

El resumen dicta: ganaron Sanz, Macri, Clarín y Techint. Perdieron Morales, Cobos, Massa y Daniel Vila.

No pudo la Convención decidir quién será el candidato que enfrente a Mauricio, pero todos descuentan que será Ernesto, cuando Cobos adelantó que si triunfaba la postura de su competidor, él debía ser también el encargado de encabezar la boleta radical (un modo de presión que no surtió efecto).

El massismo celebra que no se cayeran los acuerdos provinciales (Jujuy y Tucumán) cuando éstos nunca estuvieron en discusión. Se habló, en cambio, de negociaciones hasta última hora para que la Convención no aprobara el acuerdo. Es una derrota para Massa se mire por donde se lo mire. Como adelantáramos, la lógica instrumental de los acuerdos en el NOA opera en favor de los candidatos radicales a la gobernación en el primer turno y la contrapartida era apoyo radical al FR en el ballotage. Esa posibilidad para el massismo no está más cerca luego de la decisión de la UCR en esta madrugada de domingo. El macrismo, en cambio, tiene motivos para celebrar: llevó al radicalismo hacia el acuerdo que pretendía y excluyó a Massa de la primaria.

Resta conocer cuál será el modo en que se instrumentarán los acuerdos, el nacional y los provinciales, en Tucumán, Jujuy y Santa Fe. Si el radicalismo tucumano tiene dos gramos de cerebro, serán como en 2011, cuando el festival de boletas encabezadas por Cano ilustró los cuartos oscuros provinciales. ¿Qué hará por su parte Macri con los candidatos a gobernador propios con los que pretendió presionar a Morales y Cano? ¿Los mantendrá y hará campaña por ellos? ¿Los bajará acoplando la lista de legisladores a la boleta de los candidatos radicales? Las elecciones en Tucumán, por lo pronto, se encuentran desdobladas de las nacionales por semanas de diferencia. ¿Qué ocurrirá en Santa Fe, único distrito en el que Macri cuenta con un candidato propio con chances? Comienza a despejarse el panorama, que equivale a decir que las opciones se van estrechando.

Para finalizar, ¿por qué nos referimos a un sinceramiento radical? Porque este acuerdo con la centroderecha democrática es congruente con el sentir del grueso de sus votantes, que ven en Macri a alguien mucho más digerible que Sergio Massa debido a su pasado kirchnerista y su futuro de posible retorno al peronismo. Como sostuvo Sanz anoche, cuando reconoció no ser vanguardia y habló de los pasos que debía dar el radicalismo para alcanzar a la sociedad que ya había decidido: el votante radical ha mutando desde aquel lejano alfonsinismo cultural, integrado actualmente más al imaginario kirchnerista que al de dirigentes como Morales, Cobos o Sanz. El radicalismo es una estructura nacional que sólo tiene chances electorales como contraparte o contrapeso del peronismo, y esa es la oportunidad que ofrece en este 2015 el PRO como tercera fuerza con despliegues distritales. El votante radical está hoy más interesado en desalojar al kirchnerismo que en recuperar banderas socialdemócratas que fueron robadas. Si Néstor Kirchner soñaba con un bipartidismo a la norteamericana, de fuerzas inclinadas levemente hacia ambos espectros del arco político, el acuerdo de la UCR y el PRO se encamina, tarde, en aquella dirección. Aunque quizás no se trate de una demora sino de que recién ahora existe una posibilidad cierta de concreción seguida de éxito.