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sábado, 15 de febrero de 2014

Venezuela: conflicto y geopolítica

Es imposible que alguien pueda no estar dolido por lo que está ocurriendo en Venezuela. Claro, algunos fingen muy bien ese dolor mientras por dentro celebran la posibilidad de que el gobierno de Maduro pudiera caer. Entienden bien que la Venezuela del chavismo fue punta de lanza de los gobiernos de nueva izquierda latinoamericana y que recuperar Venezuela, para la geopolítica que juegan las potencias (y fundamentalmente EE.UU.), puede significar algo similar para los movimientos restauradores del resto del subcontinente. Las expectativas son siempre un factor importante en cómo se resuelven luego los apoyos en pos de nuevos equilibrios. La geopolítica quizás no permita entender el conflicto en curso per se, pero sí nos permite comprender su conveniencia/inconveniencia para los distintos actores, internos y externos, su inserción en el plano local venezolano y subcontinental, y el porqué de las distintas opiniones y aproximaciones mediáticas al respecto.

A fines informativos, este posteo no tendrá objetivos ídem. Para eso están la TV, los diarios, twitter, etc. Claro, la información que reproducen no sólo es confusa sino tendenciosa. Existe una guerra de relatos puesta a disposición de la lucha geopolítica. Los medios del establishment, pertenezcan al país que pertenezcan, retratan el conflicto en desarrollo como un atropello a manifestaciones democráticas por parte de un gobierno fascista y dictatorial. Los medios que simpatizan con las expresiones de izquierda se enfocan en las intenciones destituyentes, golpistas, de grupos que buscan un retorno a la Venezuela prechavista. Existe algo de verdad en ambas expresiones: el gobierno venezolano reprime y muchos opositores a Maduro buscan terminar con la experiencia chavista apelando a la violencia. Quienes hablan de un intento de golpe a la democracia venezolana (¿hace falta recordar que el año pasado la mayoría del pueblo venezolano eligió a Maduro como Presidente?) no presentan pruebas concluyentes, y por eso este posteo se refiere a la cuestión geopolítica, que permite a grandes rasgos comprender la situación dentro de un mapa mayor. Por su parte los opositores a Maduro presentan pruebas absolutamente ridículas, apelando a imágenes viejas o de conflictos distintos al que actualmente se desarrolla en Venezuela (pruebas gráficas acá, inventariadas por el periodista Horacio Torres). Mientras portales como Infobae reproducen la condena de la CIDH dependiente de la OEA a la censura de medios opositores (el canal colombiano NTN24), el director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones venezolana denuncia un esquema de guerra electrónica con montajes de videos y fotografías y ataques por incremento de tráfico.

Alejado de los hechos, mi impresión es que se trata de un intento claro por golpear al gobierno del PSUV. Analizando la relación de fuerzas, Otto Rock y Abel Fernández concluyen que la administración de Maduro cuenta con el suficiente apoyo popular como para evitar su derrocamiento. Pero debemos señalar aquí también que las condiciones económicas (y políticas luego de la muerte de Chávez) se han deteriorado, o continuaron el deterioro que ya se advertía durante los últimos tiempos del ex Presidente venezolano. Sobre ese descontento es que se montan muchos de los argumentos con los que la oposición golpea al gobierno del PSUV. Parte de esas condiciones nacen en una Venezuela país productor de petróleo pero que, por otro lado, debe importar una gran mayoría de los insumos que consume, siendo alimentos el rubro más sensible. Un esquema promovido por todas las anteriores administraciones al chavismo, que entrega el país atado de pies y manos al poder de especuladores internacionales y nacionales. La inflación en alimentos se explica en buena medida por ello, y más aún si sumamos el mayor acceso que las clases populares tuvieron a salud, educación y alimentación. La inclusión como motor de la inflación. O la inflación como reacción de los sectores acomodados. Según la CEPAL, la pobreza rondaba el 49% en 1999, mientras que en 2013 cayó al 27%. Lo mismo para la indigencia, que en poco más de una década disminuyó del 21% al 10%. El Gini ha mejorado sensiblemente en estos años, y también la distribución del ingreso. Motivos que también sirven para explicar las reacciones que enfrentan algunos gobiernos de la región, entre ellos el nuestro.

Para explicar mejor esta guerra de relatos, y cómo los distintos intereses juegan la partida geopolítica, podemos observar cómo critican y se alarman por Venezuela aquellos que jamás elevaron la voz cuando el golpe y asesinato de periodistas en Honduras. Quienes protestan contra la represión –que el gobierno boliviariano ejerce mediante hidrantes y balas de gomas contra quienes atacan edificios públicos– tampoco denunciaron que el accionar de Piñera en Chile fuera el mismo contra quienes claman por educación pública gratuita y de calidad. Por el contrario, Chile era y es uno de los modelos propuestos por estos sectores. Pero probablemente sea el reciente golpe institucional contra Fernando Lugo en Paraguay el que mejor se relacione con los acontecimientos venezolanos. No protestaron tampoco los medios del establishment cuando derrocaron a Lugo, golpe promovido exitosamente para abortar cualquier posibilidad de una reforma agraria que entregara tierras a campesinos, y así la sojización del Paraguay pudiera concentrarse en las pocas y usuales manos. Paraguay fue un límite a la plena incorporación de Venezuela al Mercosur. Protagonistas de esta pulseada geopolítica, Argentina y Brasil aprovecharon la crisis paraguaya para darle la bienvenida a Venezuela al bloque comercial sudamericano. Como moneda de cambio a su reincorporación al bloque ahora, el gobierno del paraguayo Cartes no se opone al ingreso de Venezuela. La advertencia que representa Unasur (y el protocolo de Usuahia) debería constituir un freno al intento desestabilizador, pero el caso de Lugo juega a favor de los opositores venezolanos.

Nadie puede desentenderse de las consecuencias de la resolución del conflicto, en una u otra dirección. Aquí, como Abel y Otto creemos que se resolverá respetándose el estado de derecho. Pero sería ingenuo no advertir que el programa de “lucha” de la oposición venezolana (y sus apoyos internacionales) apuestan a una pelea de largo aliento que desemboque, probablemente, en un referéndum revocatorio, mecanismo previsto en la Constitución venezolana en su artículo 72: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables. Transcurrida la mitad del periodo para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscriptos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato…”. Para finalizar, deseamos que el conflicto finalice cuanto antes y sin que debamos lamentar más muertes.

jueves, 2 de mayo de 2013

La imposibilidad de un Capriles en Argentina

Dejemos de lado la construcción del MUD en Venezuela. Ignoremos las diferentes historias políticas, económicas, entre Argentina y la Bolivariana república (ah, digo República y me invade un halo de bienestar espiritual, casi zen), ignoremos sus distintas composiciones sociales, sus valoraciones geoestratégicas allá en el Departamento de Estado; olvidemos de todo y pensemos si es posible el caprilismo en nuestro país. Concluyamos, antes de argumentar, que hoy es imposible. Sepan disculpar, Mariano, Joaquín, Eduardo, Julio, Beatriz, Jorge, Mauricio, José Manuel, Ernesto, Cleto. Muy probablemente tampoco sea posible para 2015. En realidad, te firmo que no se va a dar, porque sirve la proclamada intención, la de "juntar" a todos los opositores, la de "ponerse de acuerdo en 4 o 5 cositas", bajo un liderazgo unificado, nada más que para polariz... bah, para intentar polarizar una elección. Codazos entre contendientes. La pelea por el segundo lugar. Lo que las PASO2011 no consiguieron para Duhalde o Alfonsín y sí para Binner, líder opositor sin liderazgo alguno.

Retornemos a 2007. Antes, mejor, liberemos al éter de bits cyberespaciales una verdad relativa pero con pretensiones de revelada: Argentina ya tuvo, recientemente, a su Capriles. Se llamó Fernando De la Rúa. Aplauso cerrado. La Alianza fue su MUD, al ligar al partido centenario, ese de un comité en cada pueblito, a la salida por centroizquierda-liberal del menemismo que fue el Frepaso. Menemismo sin Menem y sin peronismo. ¿Cómo no se iban a hacer pis los factores de poder? Un gobierno para banqueros... de banqueros. Un gobierno para el establishment... encarnado por sus legítimos representantes y no por impostores que, incómodos algunos en el corset neoliberal, incomodaban a los dueños de la Argentina con su vulgaridad obscena. ¿Qué tenía que ver Yuyito González con Juliana Awada, haceme el favor? Retornemos ahora sí a 2007. Allí no hubo posibilidad alguna para ningún caprilismo. Cristina tenía el triunfo asegurado y la única estrategia posible fue la del control de daños. 2008 comenzó a escribir una historia diferente y 2009, "por muy poquito", plantó la piedra fundamental para que las oposiciones ("la oposición", una construcción massmediática nunca inocente) se hicieran con el poder en 2011, o antes, o desde el Congreso seguir colocando argamasa para construir la derrota kircherista. Esa certeza, el fin del kirchnerismo, activó y musculizó a las fuerzas centrífugas en la oposición luego de las legislativas de 2009. El caprilismo era imposible cuando la tesis se resumía en la siguiente premisa: ballotage y triunfo del candidato/partido que no fuera Néstor o Cristina. Ya por entonces pensaban que el kirchnerismo era menemismo con DD.HH. Cristina, en 2011 fue también número ganador y eso impidió la formación de un frente opositor único: a las oposiciones les convenía fragmentar el voto apostando a la polarización y, así, conseguir mayor representación luego. Eso a pesar de que el caprilismo, la formación de una nueva Unión Democrática, fue y es la errada aspiración de nuestro establishment en la búsqueda de una representación formal.

Errada porque limita la mirada a la superestructura, pensando que las componendas de cúpula alcanzan, y sin considerar lo principal en cualquier elección democrática: el soberano. Piensan, en su desesperación antikirchnerista, que una foto entre Macri y Binner alcanza para trasladar votos de uno u otro hacia el candidato seleccionado. Jeños. El peronismo hace usufructo de esa miopía, claro, conocedor de que el dueño de los votos no es otro que el votante, a quien hay que comprender, conocer sus necesidades y aspiraciones. Deja poco espacio el peronismo, además, encabronado en ocupar siempre el centro aunque se recueste a la izquierda con los Kirchner o a la derecha con Menem. Eso deja, u obliga, a sus rivales a una estrategia de pinzas, y la respuesta peronista es: si te critican por izquierda y por derecha es que estás haciendo peronismo. Chau, perdiste. Edgardo Mocca retrató recientemente la incoherencia de quienes se pretenden a la izquierda del kirchnerismo [1]: "están a favor de todos los gobiernos transformadores de la región, con la estricta excepción del argentino (...) denuncian la política de austeridad de los gobiernos europeos mientras se alían con fuerzas y dirigentes que claman por medidas análogas en nuestro país". Claro, no debemos olvidar (bah, nosotros no, los que olvidan son los que digitan a las oposiciones), que nuestro país tiene una historia de socialdemocracia (la supuesta centroizquierda republicana) más o menos reciente, y tiene votantes que se consideran socialdemócratas; y un electorado distinto, conservador liberal, alentado tibiamente ya por las expresiones posmodernas de una derecha que sigue pensando que Fukuyama se la pisa. Y que necesita condiciones casi imposibles (o contrafácticas, como señala Lucas Carrasco [2]) para que algo parecido al MUD venezolano se construya en Argentina con eje en esa centroderecha que, a regañadientes todavía, acepta las reglas de juego democráticas. Esa centroderecha, además, se encuentra escindida electoralmente entre el dirigente que mejor rankea del espectro y un neoperonismo neofederal que considera necesitarlo poco [3]. Reversionar UniónPro, ahora, parece una tarea de titanes.

Finalmente, mal que les pese a los pistones de las usinas opositoras, el espectro político, a nivel ciudadanía, no está tan polarizado como pretenden hacernos creer (cada vez que un opositor dice que nos parecemos a Venezuela se muere un gatito, felinicidas hijos de puta). Y la propia dinámica opositora debería ser prueba suficiente. Sí podemos acordar con que el ordenador político continúa siendo kirchnerismo/antikirchnerismo, pero allá arriba, en el cielo de las minorías intensas. Abajo, en la tierra, no existen sectores representativos que piensen, realmente, que su libertad está en juego. Y la impostura se nota. Tampoco existen ciudadanos con la conciencia republicana hipertrofiada al nivel de un Nelson Castro o Marcos Aguinis (Nota: tampoco el 54% es ultracristinista, como dijimos hace tiempo [4]). El sentido del relato de la derecha, entonces, la libertad, y el de la socialdemocracia, las instituciones, terminan siendo así tan sólo argumentos defensivos. Y el caprilismo -explorar sus condiciones de posibilidad es el motivo de este post- es un movimiento ofensivo, que tiene voluntad en la búsqueda del poder y que se presenta como superador, materia largamente pendiente para cualquiera de nuestras oposiciones.

[1] http://www.revistadebate.com.ar/?p=2603

[2] http://lucascarrasco.blogspot.com.ar/2013/05/puede-haber-un-capriles-argentino.html

[3] http://desdegambier.blogspot.com.ar/2013/05/presentandose-en-sociedad.html

[4] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2011/08/anotaciones-mas-alla-de-la-alegria.html

lunes, 15 de abril de 2013

Maduro: 1,59%

Venezuela eligió, “por muy poquito" (NK dixit), a Maduro como su próximo Presidente. El amplio margen que se esperaba luego de la muerte de Hugo Chávez, y que se había recortado al final de la campaña relámpago, terminó siendo de tan sólo 234.935 votos. Si se tratara de una encuesta, y no de una elección, estaríamos hablando de empate técnico.

Titular con el exiguo porcentaje que separó a Maduro de Capriles no significa que no nos alegre el triunfo del PSUV, caro a los intereses de los sectores populares venezolanos y a los intereses de Sudamérica toda (o casi), sino que nos rebela la dilapidación de un capital político que parecía definitivo y, a no dudarlo, la confirmación -como si el fallecimiento de Chávez no hubiera sido suficiente (no lo fue)- de que un nuevo tiempo político se abre en Venezuela: sin su líder y fundador, la Revolución Bolivariana estuvo a punto de sucumbir, acumulando 685.794 votos menos que hace tan sólo seis meses. A pesar de contar con todos los instrumentos institucionales que le aseguren gobernabilidad (merced al triunfo de Hugo Chávez en octubre del año pasado), la legitimidad de Maduro estará en entredicho. Y las operaciones de prensa a la orden del día.

Razones para explicar la victoria pírrica y el casi batacazo de la Derecha venezolana:

1. Maduro, a pesar de ser el heredero legítimo, no es Chávez. No sólo hacia afuera ha quedado mellada su imagen, sino al interior del partido gobernante también. No pocos sindican a Diosdado Cabello para explicar, en parte, la merma del caudal electoral. Se impone un fuerte respaldo del oartido al Presidente electo.
2. Una devaluación mayor al 40%, un mes antes de las elecciones, no es una medida proselitista adecuada. Nunca. La economía venezolana viene golpeada, y en enero decíamos que la principal preocupación del elenco gobernante debía estar puesta en lo que se resume como gestión.
3. En cambio, esto que marcamos, fue desplazado por la épica, cuando no por un misticismo y conspiracionismo preocupantes: un pajarito poseído, las denuncias sobre intentos de asesinatos y cánceres inoculados. La campaña no fue buena, y le permitió inflar el pecho a Capriles, elegido como blanco dando cuenta de la preocupación que despertaba.
4. Una buena estrategia para el día de los comicios del MUD, relatada por Fraschini en twitter [1]: a las 16 hs. el PSUV se consideraba ganador, y la coalición liderada por Capriles metió un importante sprint final.

El escaso margen obtenido obligó a Maduro a ser cauto, e intentar implicar a Capriles en el sostenimiento de la paz social. Capriles, como era de prever, no reconoció su derrota, la supeditó al recuento voto por voto y lanzó una velada amenaza: “en aras de (...) la paz de nuestro pueblo (...) queremos que se haga la auditoría, que se cuente voto por voto" [2]. Capriles, hoy, es más que el Capriles del pasado octubre. De todas maneras se contará cada voto, deberá reconocer el triunfo de Maduro, pero es el “mientras tanto" el que abre interrogantes acerca del clima social, la economía, la seguridad ciudadana y los ríos de tinta que se leerán.

Será responsabilidad de Maduro capear el temporal y recomponer su autoridad. Para ello nada mejor que el respaldo de la Unasur y dar la batalla económica. Como en enero pasado, será importante el respaldo de los líderes sudamericanos, que saben además de la existencia del efecto contagio. Debemos descartar, por supuesto, una solución à la peruana, con un Ollanta Humala que, ante una elección reñida, abrió su gobierno a distintos sectores de la Derecha. En Venezuela no sólo significaría una traición a Chávez, sino el desencanto de tantos chavistas que podría terminar de abrir la posibilidad para que la Derecha Venezolana se alce con un legítimo triunfo en una próxima elección.

[1] https://twitter.com/MJCFraschini

[2] http://www.lanacion.com.ar/1572835-capriles-no-vamos-a-reconocer-el-resultado-hasta-que-no-se-cuente-cada-voto

viernes, 8 de marzo de 2013

Maduro y el desafío del chavismo

En nuestro país, luego del fallecimiento de Kirchner, la candidatura del peronismo era responsabilidad pura -y dependía de la decisión- de Cristina. En Venezuela, el mismo Hugo Chávez despejó cualquier incógnita respecto a la sucesión: su voluntad «plena como la luna llena» señalaba a Nicolás Maduro (dirigente sindical y ex Canciller, pueden leer su perfil en P/12 [1]).

En nuestro país, en 1974, Perón nombró al pueblo como su único heredero. El anciano General no pudo -o no quiso- decantar su legado en la persona de nadie. Ocurrió así lo peor: sus herederos, en la única verdad que es la realidad, fueron Isabelita y ese personaje siniestro llamado López Rega. Daniel. Y la burocracia sindical, porque “renunciar" a Cámpora implicó de hecho el desplazamiento de la JP. Resonaron entonces los ecos del Golpe.

En Venezuela, Maduro conducirá el proceso hacia su elección presidencial. Formalmente, debiera haber sido Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional, quien condujera la transición. Ocurre que, como dijimos, en el mismo instante de la muerte de Hugo Chávez se dio inicio a la carrera electoral para Maduro, el PSUV y el chavismo todo. Las exequias de un líder, como acá, aunque suene cínico y frío, forman parte de la campaña electoral cuando lo que se pretende es asegurar la continuidad. Así, Cabello a cargo del Ejecutivo y Maduro como candidato no hubiera constituído una buena señal. Ahora, con Nicolás Maduro llevando en sus hombros el peso, la señal de unidad es más fuerte, y habilita la transferencia directa del aura del líder que ya es mito. Las recientes elecciones, con Chávez mortalmente enfermo, adquieren un nuevo significado hoy, como plebiscito de la revolución bolivariana y no sólo de la persona de Chávez, y fueron preámbulo de las que en menos de 30 días se celebrarán.

El futuro se va escribiendo en arena. De cualquier manera, todo hace pensar en que Maduro vencerá a Capriles; pero ya sin el liderazgo carismático de Chávez, el proceso bolivariano deberá esmerarse no sólo en mantener la unidad sino en la consecución de éxitos de gestión, ya que la espalda para los momentos de tensión, que han sido la regla en el caribeño y hermano país, no será ya la misma. Ese es el desafío que el chavismo enfrenta, y no el que la prensa opositora interesadamente le señala [2].

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-215296-2013-03-07.html

[2] http://rambletamble.blogspot.com.ar/2013/03/que-espera-la-opo-neoliberal-de-nicolas.html

martes, 5 de marzo de 2013

Al pueblo venezolano

Muchos, muchos años debieron reposar, olvidados en algún libro de Historia, los sueños de Bolívar, San Martín, y de millones, por una Patria Grande latinoamericana. Hugo Chávez, y el pueblo venezolano, cumplieron -y cumplen- un importante rol al actualizar esos anhelos, en la comprensión de que no sólo nos une un pasado común sino que el futuro, para proyectarse venturoso, hacía y hace necesario, imprescindible, colocar a ese sueño como horizonte y guía.

Resistido, demonizado hasta el hartazgo, atacado, secuestrado, el primer líder latinoamericano de la nueva izquierda, populista, revisionista, ya no más colonizada, ha fallecido hoy. Es el pueblo venezolano entonces, y el latinoamericano, quienes han perdido a Hugo Chávez. Ha muerto un hombre, pero ha nacido un mito y, para muchos, un Prócer.

No son pocos los que señalaron, acertadamente, las características que hermanan al proceso venezolano con nuestro peronismo, en su carácter fundacional, popular, independista, y en el espacio que creó la emergencia de un líder carismático, movilizador y sin temor a quebrar estructuras largamente diseñadas y pergreñadas por los sectores más conservadores de nuestras sociedades.

Hoy el pueblo venezolano está de luto, y a él queremos enviarle nuestras profundas y sinceras condolencias. Y mucha fuerza, porque el desafío que les espera comienza hoy mismo.

lunes, 4 de febrero de 2013

Uy, ya llegó el 2013 y acá ni nos habíamos enterado

En cualquier momento el verano habrá acabado, Crónica empezará a contar los días que restan para la primavera y Cristina abrirá el año legislativo para que luego los diarios desperdicien tinta haciendo hincapié en la ausencia de grandes anuncios. Sea este el primer anuncio de este blog, un desperdicio de bits, en este 2013 que comenzó, ufa, darinísticamente aburrido (habrá quien diga campanelliano inicio de año, y se equivocará poco: Del Sel & Co. parecen salidos de una película mala para adolescentes yanqui).

Seguí más cerca que nuestro culebrón autóctono la ¿transición/continuidad? venezolana, más importante para la región que Máxima reina de Holanda o cualquier otro acontecimiento noticioso argento. Que la Derecha venezolana haya estado, por lo menos en el relato, más cerca del triunfo, que la tendencia de la cosecha bolivariana de votos refleje la edad del proceso y, sobre todo, la confirmación de boca del propio Hugo Chávez de que Fabiana Cantilo tiene razón (por aquello de que nada es para siempre, única cosa en la que se le puede dar la razón, sobre todo porque el tema pertenece a Páez), puso la barba de varios en remojo. Así algunos convalidaron el continuismo con su presencia en Caracas y otros viajaron hacia Cuba. Quedó clarísimo. Hasta Humala, de la derecha light petista (por el PT brasilero; exceso de didáctica) puso la caripela, tomá pa' vos. La cuestión no está resuelta, amigos latinoamericanistas. Sólo pateamos la pelota afuera y escondimos a los alcanzapelotas por un rato.

Volviendo a lo telúrico y mazamorresco -antes, sabrán disculpar, un llamado a la solidaridad: restoranes y bares de mi querida quebrada jujeña, ta' bien que engañen a los gringos vendiéndoles sopa por guiso o puré de choclo por humita... ¡pero con el estómago de los compatriotas no se juega así, caracho! Fin del llamado-. Volviendo, decía, a nuestra política vernácula; volvió la Fragata, se subió el techo de ganancias (Moyano pedía el 50 y pico, genio, eso es pelear por su base) y aumentaron las jubilaciones y pensiones. Señales todas de que se espera un 2013 más holgado que el 2012 que pasó. 

En el plano político todo, como dijimos y dijeron todos ya, se resolverá puertas adentro del peronismo. Todos los números parecen apuntar a un Scioli componedor apoyado por el oficialismo, en esta desbocada carrera hacia el próximo periodo (no sería desbocada si el kirchnerismo fuera un gobierno amable, por supuesto). Ojo, después sale cualquier otro número, llega un tapado y me hace quedar a mí, de puro guacho nomas, como un lilitocarrió cualquiera y bueh, así es como destruyen al periodismo bloguero independiente, snif.

Vamos al tira y afloje de la prov. de Buenos Aires, donde se decidirá todavía el futuro (Santa Fe y Córdoba no constituyen, a esta altura, un bloque capaz de contrapesar la PBA). El gobierno nacional metió cuña con el giro de fondos directo hacia las intendencias. Eso, a no engañarse, mantiene el equilibrio de la actual situación. A ver, el kirchnerismo ensayó en sus primeros años, con probadísimo éxito, aquello de puentear gobernadores. Kirchner hasta armaba reuniones con intendentes y así, inteligentemente -y sin que el Turco Asís llorara alertando de que eso significaba la muerte del peronismo que vivía, por mandato divino, oh, en los gobernas- evitó que una Liga de Caudillos provinciales (como viene deseando Clarín) le escupiera el asado. Ahora hace lo mismo. El que se sorprende es porque mira demasiadas tiras de Suar. Pero no se asuste, amigo sciolista (?), ni se entusiasme demasiado, amigo ultradianacontista (!): tanto al kirchnerismo como a Scioli les viene bien bailar este tango: quedan ambos bajo el reflector y cada uno jugando el juego que mejor conoce.

Ya cuando celebrábamos el año pasado la recuperación de YPF, el Plan PROCREAR y la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, en un contexto económico poco elástico, decíamos que el kirchnerismo tomaba medidas que no redundarían en beneficios de imagen a corto plazo y que, en cambio, debían observarse sus resultados (y traducción electoral, que no es lo mismo), en el mediano y largo plazo. Wainfeld dijo lo mismo, hace poco, en el Página. Seguiremos el desarrollo de estos procesos hasta que, luego del armado de las listas, internas y elecciones, quede más claro el panorama hacia 2015. Eso sí, no pretendan que nos prendamos en el Gran Cuñado o sucedáneo tinellesco. Acá estamos para las grandes cuestiones, como “¿de dónde venimos?”, “¿hacia dónde vamos?”, “¿adónde se consigue buen asado y barato?” o “¿cómo se hacen los bebés? (con ejemplos prácticos)”. Esperen, por lo tanto, un menor volumen de posteos. Clarín, mientras, seguirá enalteciendo a la sórdida trata de noticias. Nos interesa poco. Hay que cruzar los dedos para que quienes lleguen a la Rosada, luego, también piensen así. Y si no, que algún comedido militante nac&pop les acerque algo de Foucault y el poder, ¿si?.

Ah, y que viva el rocanrol.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Sudamérica

El diccionario de mi telefonito con Android no contaba con "sudamérica" hasta que escribí el título de este post. La América del Sur, como creación política, es bastante reciente. La exclusión de México, generalmente más preocupado por que sus intervenciones regionales fueran bien leídas en el Norte antes que en el Sur, determinó la contracción de lo que había sido hasta no hace mucho Latinoamérica como ámbito identitario, por un más homogéneo campo político: Sudamérica. El papel de Brasil, en este giro, fue fundamental. También que Argentina abandonara la política de realismo periférico bajo la cual sosteníamos relaciones carnales (siempre en un rol pasivo) con EE.UU., sometidos a la doctrina Monroe, y entablara con Brasil una relación de reciprocidad pero reconociéndolo como socio mayor.

América del Sur fue ganando así peso político. Cuenta con un integrante de los BRICS, con economías que crecen en un escenario de estrechez mundial creciente y, como si no bastara, fue construyendo herramientas políticas que lo dotaran de un mayor peso político global. Quizás excesivamente recostadas en las relaciones personales presidenciales, pero aún así con importantes grados de efectividad hacia afuera.

Hasta aquí un raquítico marco para traer a colación dos escenarios nacionales que pueden tener impacto en el proyecto subcontinental: la enfermedad de Chávez y el interrogante que se abre ante una perspectiva de nuevas elecciones nacionales, y el ataque a Lula en Brasil, salpicado ahora por las investigaciones acerca del Mensalao. De ambas da cuenta Página/12 hoy:

Chávez: “Estoy aferrado a Cristo”. [1]

Dice Santiago O'Donnell: "...Así, en Venezuela y la región, la etapa política dominada por la gigantesca figura de Hugo Chávez llegó a su fin. Sucedió muy rápido. Si Chávez no asume el 10 de enero, como todo parece indicar, según la Carta Magna bolivariana, Maduro tendría que llamar a una nueva elección presidencial en treinta días...".

Luego de la excelente elección de la derecha venezolana, en la figura de un buen candidato como Capriles, ¿se puede esperar un traslado directo de votos y poder desde Chávez hacia Nicolás Maduro? Aún cuando en el chavismo la palabra de Hugo Chávez tiene el peso de la de Perón en vida, no faltarán quienes puedan considerarse también legítimos herederos del socialismo del siglo XXI. La reciente incorporación de Venezuela al Mercosur era un viejo anhelo, y la posibilidad latente de prontas (nuevas) elecciones en la bolivariana república abre un compás de incertidumbres respecto al bloque regional.

Lula: "Cuando un político es denunciado, su cara sale en los medios mañana, tarde y noche. ¿Pero ustedes ya vieron algún banquero corrupto en un diario? ¿Saben por qué no lo vieron? Porque él paga las propagandas de los diarios”. [2]

Nos cuenta Darío Pignotti, desde Brasilia: “Revelaciones del empresario Marcos Valerio confirman la vinculación de Lula con el Mensalao”; “Golpeado por las denuncias, el ex presidente amenaza volver a ser candidato”; “Lula ataca a la prensa”.

Los titulares citados arriba no fueron robados de algún tema de los argentinos Redonditos de Ricota, son titulares aparecidos en los canales televisivos, sitios de Internet y algunos diarios brasileños durante los últimos quince días...

...En un bien documentado reportaje publicado por la revista Carta Capital, una de las pocas que denuncian los atropellos de la cadena Globo, se reportó que grandes medios y grupos empresariales financian una fundación destinada a recomponer el ideario conservador, enseñar que sólo hay democracia cuando impera el libre mercado a la vez que se estimula el resentimiento hacia el PT y Lula, como exponentes del populismo, el estatismo y la corrupción...

...La campaña electoral hacia las presidenciales del 2014 está en curso y en el bloque conservador saben que la Justicia, o para ser más precisos, el STF, es un aliado indispensable para disimular el déficit político resultante de la fractura del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), la mayor fuerza de centroderecha, donde aún no ha surgido ningún dirigente capaz de heredar el liderazgo del octogenario Fernando Henrique Cardoso...

Al parecer, no sólo en Argentina se necesita regular a los monopolios mediáticos y democratizar la Justicia; ambos poderes atentos (y activos) en aras de recomponer el orden conservador para retornar a las más felices épocas en las que determinaban el presente y futuro, mientras se apropiaban (con guante blanco) de la porción del león en el reparto de la riqueza.

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-209982-2012-12-16.html

[2] http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-209993-2012-12-16.html

lunes, 8 de octubre de 2012

La lección de Capriles

No, Clarín, no, Macri, no es que toda la oposición debe unirse para derrotar el kirchneperonismo: hay algunas diferencias entre nuestra sociedad e historia y las respectivas venezolanas. No, una de las lecciones que deja el 44% del candidato del establishment venezolano y la derecha transnacional, Henrique Capriles, es la necesidad de actualizar el relato opositor. Lección esta que debe ser estudiada por nuestra lamentable oposición autótona (sic) pero, ay, también por el oficialismo nacional (Omix bocetó algo ya al respecto y, narcisismo obliga, a partir de un posteo de este narcisista servidor).

Los relatos, un relato cualquiera, debe renovarse, actualizarse, aunque conserve muchos o todos los lineamientos que lo precedieron; para no aburrir a la sociedad que lo consume, para no caducar y tornarse anacrónico por no enfocar en las tensiones que cada tiempo plantea. El del kirchnerismo, por naturaleza y necesidad (y un toquecito, siempre necesario, de suerte), contuvo las demandas de la sociedad post-2001: mixturó peronismo setentista, el posneoliberalismo que inundó Latinoamérica luego de los '90 y algo de nuestro frepasismo noventista (más evidente durante la presidencia de Néstor Kirchner), para tentar ahora el peligro de la autorreferencialidad.

Decíamos hace poco que "un espacio político, para ser nuevo, debe incorporar la experiencia kirchnerista, y no expulsarla". En Venezuela, Capriles y quienes le dan sustento comprendieron esta necesidad y actualizaron su relato. Frente a uno muy poderoso, como el bolivariano, cosecharon un porcentaje que habilitó al hoy ex candidato (y habilitaría a Fito Páez) a hablar de "casi la mitad". No quiero decir con esto que coincida con Capriles cuando dijo que esa casi mitad no está de acuerdo con el modelo chavista. Sabemos que es más complejo que esa simplificación. Sí marca, la estrategia y resultado opositor, que un relato, el populista antiimperialista, mantenido en el tiempo, habilitó el surgimiento de otro que lo puso en aprietos: el de Capriles, más democrático e inclusivo que el tradicional e históricamente enarbolado por los sectores de la reacción derechista venezolana, y el primero que tuviera posibilidades ciertas de éxito. Prometió, Capriles, continuar los planes sociales del chavismo, invirtiendo así los roles en Venezuela, ya que colocó de esa manera a la defensiva a Chávez, debiendo aclarar permanentemente lo que no haría su oponente (esto es, continuar los programas sociales) y a la oposición a la ofensiva, abandonando algo del antichavismo furioso de antaño. Así fue Capriles quien propuso una visión de futuro (no ya el ataque a la Revolución Bolivariana de anteriores elecciones) mientras Chávez encarnaba la continuidad.

Todo esto, claro, aunque uno piense, con pocas probabilidades de equivocarse, que Capriles no hubiera hecho nada muy distinto a lo que puede esperarse de la Derecha en cualquier parte.

viernes, 29 de junio de 2012

Mercosur, Paraguay y Venezuela


El ingreso de Venezuela como miembro pleno al Mercosur era ya una vieja deuda regional. Como alguna vez dijera Cristina, comparando a Chávez con Putin, permitiría cerrar la ecuación energética sudamericana. El Senado paraguayo era la traba que lo impedía. El mismo Senado paraguayo fue quien, al destituir al Presidente Lugo en un mamarracho que jamás podría ser denominado juicio político, abrió finalmente la puerta para que los restantes países miembros incorporaran al país caribeño. Chávez lo celebró diciendo que se trata de «una derrota para el imperialismo norteamericano y las burguesías lacayas de la región, entre ellas las de Venezuela y la de Paraguay».

Cristina, en Mendoza, caracterizó el golpe en Paraguay como «una parodia de juicio, ya que no hay en el mundo un juicio politico o de cualquier otra naturaleza que dure dos horas y que, además, no tenga posibilidad de defensa». Agregó que «la Unasur no reúne a jefes y jefas de Estado que estemos en una misma línea ideológica (...) lo valioso es que este proceso histórico es que frente a situaciones que han comprometido el orden democrático todos los presidentes hemos reaccionado en forma unánime rechazando ese tipo de intentos». Si bien las precauciones tomadas por los países sudamericanos no impidieron el quebrantamiento del orden democrático, es importante señalar que aún países más "amigos" de EE.UU. (y en los cuales las oligarquías tienen mayor poder) como Colombia, Chile o Perú, reaccionaron de la misma manera que aquellos en los cuales los procesos políticos representan rupturas del orden establecido por sus respectivos establishment como Ecuador, Bolivia, Argentina o Brasil. Sucederá como cuando Honduras: una vez que un nuevo Presidente sea elegido, esta vez democráticamente, los Presidentes de la región recién lo reconocerán.

Respecto a Paraguay, Federico Franco ahora intenta minimizar los costos de haber destituído a Lugo, argumentado que en su país «se terminó el tutelaje de los países vecinos» y está «liberado para tomar decisiones». Gracioso: hace tan sólo seis días le pedía a los países de la región comprensión.