Decidió disfrutar unos minutos del calor de la cama antes de levantarse; la fría mañana era una cruel invitación para empezar el día. Somnoliento aún, tomó a la gata que dormía a sus pies y la acomodó a su lado, bajo las colchas. El animal entreabrió los ojos e inmediatamente los cerró para acurrucarse y saborear también de la cómoda tibieza junto a él. Una melodía sonaba en su cabeza mientras recorría las ya nada tenues sombras de la habitación: era la que había escuchado en la terminal de ómnibus, adonde había acompañado a su mujer la noche anterior. No sin esfuerzo, se levantó.
Ya en el baño decidió que esa mañana no se ducharía. No vería a nadie ese día y, para el sexo autocomplaciente, no necesitaba oler a jabón y perfume. Él se quería tal y como era -sonrió ante su ocurrencia-. Para no faltar a la verdad, no era ya de mañana, sino bien pasado mediodía. Tomó café con unas tortillas de la tarde anterior mientras ojeaba en el diario las noticias de siempre: Cristina había hablado por cadena nacional, asaltos, accidentes, la sección económica que anunciaba crisis inminentes y, en las páginas de deportes, chimentos futboleros. Miró hacia la cocina para encontrarla un desastre. Decidió lavar todo: la pila de platos, cubiertos y vasos sucios le recordaban la ausencia de su esposa.
sábado, 14 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
Clientelismo moral para los ABC1
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Ricardo
Acusado de perverso en twitter (oh, pero cuánta crueldad) por quien escribiera esta pervesa nota, la razón fue no denunciar el horrible clientelismo al que los gobiernos peronistas someten a los pobres, doblemente pobres por la condena que significa la cadena clientelar. Sí, claro, no todos los gobiernos peronistas: el de Menem hacía clientelismo para los sectores ABC1. Un peso, un voto, un pasaje a Miami, una compra en el Alto Palermo Shopping y la copa que algún día derramaría.
Los Huevos y las Ideas sufrió en carne propia, recientemente, la ignominia de ser tratado, como describen para los sectores populares en la nota arriba citada, como sujeto clientelar de clase media, sujetado como objeto de consumo vía entrada al cine para ver al Hombre Araña en 3D. Sí, decepción profunda, lo se: no sólo de cine político vive el kirchnerista, aunque lave sus culpas con Game of Thrones. Ocurió que, una vez que nos encontramos con la entrada en mano, debimos someternos, junto a una numerosa concurrencia en fila, a una empleada de la cadena de cines quien, cual celosa cancerbera, impedía nuestra entrada a la sala 1. ¡Mú! -mugía este humilde servidor- quien no se encontraba en Liniers, pero se le parecía. Para hacer completa la venganza del destino, ni siquiera nos obsequiaron con dos sanguchitos, dos tortillas y una gaseosa chica: los pochoclos corrieron por cuenta del sujeto clientelar, en este caso este humilde servidor y ultradianacontista crítico. Luego, cual malón, como horda de pretendidos cinéfilos que prometen ver la última de Woody Allen, avanzamos hacia nuestra sala. No era Liniers, pero se le parecía.
Por supuesto, ya escucho el retruécano: vos elegiste ir a ver esa bosta, gil. Me pregunto, entonces, ¿elegí o el marketing hollywoodense me obligó? ¿Fue mi deseo o el mandato del mainstream cultural de los círculos sociales que frecuento? ¿Fue el 3D o Emma Stone? Dilemas que ameritarían un debate más amplio, entre sociólogos, politólogos, historiadores y, ¿cómo no?, críticos de cine que escriban en Perfil, pero que nos permiten incorporar a la esfera del debate público el clientelismo cultural, el clientelismo moral a través de los cuales los sectores dominantes permiten que el antiperonismo clasemediero sublime sus deseos de ascenso social. Los sectores ABC1 (ya que, en muchos casos, la pertenencia de clase es entendida como una cuestión de billetera antes que cultural) reniegan de los planes sociales, de los bolsones, de la espantosa corrupción que jamás cometería un republicano como De la Rúa, pero no renuncia a la lucha por no perder sus subsidios, no criticaba que el endeudamiento financiara su nivel de vida durante el menemismo y jamás renegaría de que los costos de una crisis sean socializados entre la masa mientras que los beneficios de la bonanza sean capitalizados por un sector concentrado.
Ya en aquel posteo en el que criticaba la citada nota de La Gaceta, decía ram en un comentario: «Para eso existe lagaceta, para poner la estética por encima de los significados, para deshumanizar a la negrada pobre, claro que sí; pero también y muy especialmente para franelear sensibilidades blancas y rubias (aunque la caripela sea color marrón caoba), de ojos claros y culturas "universales" pero europeas, genéticamente inhabilitadas para comprender cualquier cosa no incluída en sus prejuicios. Los estéticos y los otros». Yo agregaba el leitmotiv de este posteo: «los hay quienes realmente creen que en el clientelismo está la explicación del peronismo. Seguramente los que la tienen clara no. Pero si miramos un poquito más allá, los republicanos, conservadores-liberales también hacen clientelismo. Esta nota es clientelista, ya que le da a "la gente" que necesita una razón para sentirse superior, los argumentos como para indignarse. Una especie de clientelismo intelectual». No es difícil de observar: quieren comprender los éxitos electorales del peronismo utilizando como argumento central el clientelismo y desde una pretendida postura moral y económicamente superior.
Mejor que lo explique Ezequiel Adamovsky, a quien le sustraemos una cita de su libro "La clase media en la historia argentina", transcripto por Rodrigo en su blog Desocupado mental en la era del blog:
Ya en aquel posteo en el que criticaba la citada nota de La Gaceta, decía ram en un comentario: «Para eso existe lagaceta, para poner la estética por encima de los significados, para deshumanizar a la negrada pobre, claro que sí; pero también y muy especialmente para franelear sensibilidades blancas y rubias (aunque la caripela sea color marrón caoba), de ojos claros y culturas "universales" pero europeas, genéticamente inhabilitadas para comprender cualquier cosa no incluída en sus prejuicios. Los estéticos y los otros». Yo agregaba el leitmotiv de este posteo: «los hay quienes realmente creen que en el clientelismo está la explicación del peronismo. Seguramente los que la tienen clara no. Pero si miramos un poquito más allá, los republicanos, conservadores-liberales también hacen clientelismo. Esta nota es clientelista, ya que le da a "la gente" que necesita una razón para sentirse superior, los argumentos como para indignarse. Una especie de clientelismo intelectual». No es difícil de observar: quieren comprender los éxitos electorales del peronismo utilizando como argumento central el clientelismo y desde una pretendida postura moral y económicamente superior.
Mejor que lo explique Ezequiel Adamovsky, a quien le sustraemos una cita de su libro "La clase media en la historia argentina", transcripto por Rodrigo en su blog Desocupado mental en la era del blog:
...La expresión "clase media" comenzó a ser utilizada por ciertos intelectuales a partir de 1920 con fines políticos precisos. En enero de 1920, Joaquín V. González pronunció un discurso en el Senado que provocaría polémicas. Allí llamó a sus colegas a ocuparse de la benéfica "clase media", contraponiéndola a una clase obrera compuesta por "extranjeros no deseables"...
...Predominaba una imagen binaria de la estructura social. Estaba la gente "bien", por un lado, y el populacho, por el otro. González se proponía modificar esa percepción. Pretendía quebrar las fuertes solidaridades que se venían tejiendo entre obreros y empleados, convenciendo a estos últimos de que no eran parte del pueblo trabajador, sino de una "clase media" más respetable, que debía alejarse de los disturbios callejeros y de las ideologías anticapitalistas. Se proponía, en suma, meter una cuña entre ambas clases, buscar aliados políticos en lo que hoy llamamos los sectores medios para contrarrestar el avance de las luchas obreras y del socialismo...
...Pero la identidad de clase media recién se haría carne años después, con el surgimiento del movimiento peronista. La presencia y el protagonismo que la parte más plebeya de la sociedad adquirió a partir de 1945 generó una reacción de rechazo a la que se sumaron tanto personas de clase alta como de los sectores medios...
...Fue el rechazo a las políticas de Perón, pero por sobre todo a ese nuevo protagonismo que habían adquirido los "cabecitas negras", lo que terminó de aglutinar a un vasto sector de la sociedad que, finalmente, adquirió una identidad de clase media. Esta identidad nació así marcada a fuego por las condiciones de su alumbramiento. Por omisión, la clase media fue desde entonces antiperonista. Y buena parte de su identidad quedó constituida por el mito de la Argentina blanca y europea, la Argentina de los abuelos inmigrantes, por contraposición con el mundo criollo y mestizo de la clase baja peronista. Por un camino inesperado finalmente la identidad de clase media terminó desempeñando la función que Joaquín V. González había soñado muchos años antes: la de dividir y enfrentar profundamente a dos sectores de la sociedad y convencer a uno de ellos de que sus intereses políticos estaban más cerca de los de la clase dominante que de los del pueblo trabajador...
jueves, 12 de julio de 2012
Felicitaciones a Tomada, nuevo secretario general de la CGT
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Ricardo
Finalmente se fractura la CGT. Nunca fue, de todas maneras, un organismo monolítico; pero todos reconocían en Moyano al interlocutor válido del gobierno nacional. Independientemente de la centralidad estratégica de su gremio, en ese vicariato residía gran parte de su poder. Entonces, más allá de las razones expuestas por Schipani en El Dipló ("Los motivos de la fractura"), ese puesto es el que está en disputa, y no un secretariado general que poco ascendiente representa si no tiene línea directa con Balcarce 50.
Las razones han sido desarrolladas (ver Moyano y Gremialismo) y el resultado final serán dos CTA (Micheli con los patrones, Yasky con el gobierno) y tres CGT (la ¿oficial? de Caló en octubre, la ¿disidente? de Moyano hoy y la Azul y Blanca del sindicalismo kiosquerista barrionuevista). Se trata de un sinceramiento: Hugo Moyano viene actuando como líder de los Camioneros y no como SG CGT desde finales de 2011.
Quien suprascribe (porque la firma aparece arriba, vean), entiende la fractura en términos negativos. Me convierte eso en un kirchnerista tibiamente crítico, ya que la voluntad de Cristina -es evidente a esta altura- fue desplazar a Moyano de la conducción del MOO. Como sostiene Lucas Carrasco, el secretario general de la CGT es hoy, de hecho, el ministro de Trabajo. Tomada. Felicitaciones. Es un gran resumen a lo que hoy dice Burgueño en Ámbito. Y si bien representa una mayor discrecionalidad en lo que a política laboral se refiere para el oficialismo nacional (se llevará todo el crédito en cualquier mejora de las condiciones laborales), también significa el fin de lo que fue un periodo iniciado por Kirchner y Moyano a poco de andar el kirchnerismo: el del manejo político de la conflictividad laboral ya que, al contrario de lo que pueda pensarse, atomizar la central (aunque de hecho fuera así ya) disminuye el poder de negociación del gremialismo en su conjunto pero aumenta la capacidad de daño de los diferentes sindicatos.
En lo que al peronismo respecta, no representa esto una novedad, como bien lo señala Schipani. Sí se trata de una victoria política de los territoriales, en lo que fue un disputa (no tan) subterránea a partir de que Moyano fuera nombrado a cargo del PJ PBA en lugar de Alberto Balestrini.
miércoles, 11 de julio de 2012
Krugman y España. Centro y periferia de la Comunidad euro(pea)
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Ricardo
En La Vanguardia (España), en una muy interesante entrevista (analizada aquí en Indie Politik), Paul Krugman desgrana los que considera salidas posibles a la crisis financiera europea. En una nota titulada «Si Alemania no cede, el euro se rompe», dice:
Volviendo a España: una posible solución central a los problemas periféricos sería beneficiosa si, como en la metáfora bíblica, el pescado que le tire Alemania sirviera para proveer a España de una ventana de tiempo en la cual aprender a pescar. Para no abundar, voy a hacer mías las palabras de mi amigo Rick, quien en HUINCA (y hablando de Grecia pero aplica perfectamente para España), dice:
PK: El principal problema de los países de la periferia entre los que se encuentra España es que no han podido depreciar su moneda. Por ejemplo, en España, al explotar la burbuja, el sector de la construcción estaba sobredimensionado. Al reducir su tamaño se generó una gran crisis que solo podía ser aliviada con el crecimiento de algún otro sector. Dada la falta de demanda interna la única alternativa era la exportación. El problema es que no era suficientemente competitiva. Si España hubiera tenido su propia moneda, hubiera podido conseguir la competitividad de sus productos a través de una devaluación. Pero al tener el euro, eso no era posible. Una alternativa era que los productos del centro aumentaran su precio en relación a los españoles. Es decir, para que España recupere competitividad se necesita que su inflación sea inferior a la alemana durante unos años. El problema es que Alemania, hoy, tiene una inflación cercana a cero. Por eso digo que sería importante que la inflación alemana aumentara.
XSM: ¿De qué nivel de inflación estamos hablando?
PK: Entre 4 y 5% en Alemania y entre 0 y 1% en España. El promedio europeo quedaría en un 3%. Eso debería ser suficiente para generar el ajuste necesario.
Como le decía a Sergio, es una solución posible (si Frau Merkel, el BCE y el FMI quisieran), pero que sólo acentuaría el carácter periférico y dependiente de España. Sería casi un barcelonismo: una solución alemana para los problemas españoles. Claro, posiblemente permitiría salvar el euro y, ergo, salvar a los bancos (sobre todo alemanes) que son, en última instancia, los organismos que toda la parafernalia puesta en acción desde la caída de Irlanda y Grecia intentan preservar.
Nuevamente en condicional, podría ser una solución a corto plazo para la crisis española. Rajoy podría así evitar descargar ajuste y palos sobre la ciudadanía, y que el peso de los ajustes fueran "socializados" también en el centro europeo. Pero, pero, una solución que es económicamente viable no siempre es políticamente viable. ¿Podría Merkel resistir en su puesto si los alemanes percibieran que están pagando (con la plata de sus jubilados, je) parte del costo de la crisis? ¿Podría Merkel reelegir en 2013 si decidiera conformar a los países periféricos europeos pasando de una inflación cercana al 0% a una del 4 o 5%? Ay, porque, ¿es viable una solución sólo económica y no política?
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| El neoliberalismo y los palos: una relación simbiótica... |
Nuevamente en condicional, podría ser una solución a corto plazo para la crisis española. Rajoy podría así evitar descargar ajuste y palos sobre la ciudadanía, y que el peso de los ajustes fueran "socializados" también en el centro europeo. Pero, pero, una solución que es económicamente viable no siempre es políticamente viable. ¿Podría Merkel resistir en su puesto si los alemanes percibieran que están pagando (con la plata de sus jubilados, je) parte del costo de la crisis? ¿Podría Merkel reelegir en 2013 si decidiera conformar a los países periféricos europeos pasando de una inflación cercana al 0% a una del 4 o 5%? Ay, porque, ¿es viable una solución sólo económica y no política?
Volviendo a España: una posible solución central a los problemas periféricos sería beneficiosa si, como en la metáfora bíblica, el pescado que le tire Alemania sirviera para proveer a España de una ventana de tiempo en la cual aprender a pescar. Para no abundar, voy a hacer mías las palabras de mi amigo Rick, quien en HUINCA (y hablando de Grecia pero aplica perfectamente para España), dice:
...El problema para Grecia, como lo fue para nosotros y quieren que vuelva a serlo, es siempre el mismo: haber sido economía periférica. O sea, creer que tu intercambio con la (cualquier) metrópolis es lo que te mantendrá en pie, que es lo que desde la metrópolis te hicieron creer. En el texto de Krugman, y en la vida misma, se ve.
Y la realidad es que lo que te mantiene en pie es el mercado interior, el intercambio de bienes y servicios dentro de tu ámbito de influencia, de lo que considerás "propio". Porque esa "propiedad" es lo que hace que necesariamente se busque el equilibrio. El comercio exterior, el intercambio con otras "propiedades" debe ser (es) sólo "la propina", la herramienta para obtener suministros de lo que por tus características, geográficas, climáticas, etc no podés desarrollar en tu "propiedad". Las elites te cuentan siempre otra cosa, porque las elites siempre fueron agentes de la metrópolis en nuestro territorio, y esto dicho sin acritud: ellos lo demuestran en sus modelos culturales, en sus usos sociales y en su constante apelación a la "libertad de movimiento de capitales" (compra de divisa extranjera y su fuga).
Krugman tendrá que hacer un esfuerzo adicional, y salirse de su corset mental. Sino simplemente habrá sido "el policía bueno".
martes, 10 de julio de 2012
La Gaceta deshumaniza: "no es (el Mercado de Hacienda de) Liniers, pero se parece"
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Ricardo
La psicología introduce en el análisis de lo perverso algunas cuestiones derivadas de la objetivización que el sujeto perverso realiza sobre un otro, al que manipula y denigra, desplazándolo al rango de utensilio. Implica un manejo de la angustia, como la habilidad para encontrar y activar en el otro los puntos que la despiertan. Esa debe ser la razón por la cual esta nota de La Gaceta, publicada hoy, me produjo malestar y, sí, angustia.
¿Qué dice la nota? Desde el título mismo supone que la presencia de miles de personas y militantes ayer, en el acto convocado en el Hipódromo en conmemoración del 9 de Julio, obedece a uno de los peores rasgos de lo humano: el sacar provecho del hambre de otro:
Dos sánguches y dos tortillas por ver a Cristina
LA GACETA se subió a un colectivo rentado con militantes que fueron llevados al hipódromo para presenciar el acto. Quién manda y cómo funciona el clientelismo...
..."¡Meta, meta, meta que salimos! ¡Se ponen todos los chalecos que en un rato les damos las bolsas!". Todos escuchan atentamente el vozarrón de "Bebé" y apuran el paso (...) Parado en la puerta del vehículo, un hombre de baja estatura y con cara de pocos amigos custodia con la tenacidad de un cancerbero una inmensa bolsa negra de consorcio, repleta de bultos individuales. Cada uno contiene dos "sánguches" de jamón y queso, dos tortillas y una botella chica de gaseosa. La ración es entregada a cada pasajero del ómnibus que partirá sin escala hacia el hipódromo (...) El micro emprende el recorrido por avenida Roca (...) "¡Todos abajo!", grita Lorena. No es Liniers. Pero se parece. El malón de punteros y gente movilizada comienza a enfilar hacia la entrada del hipódromo (...) La horda avanza y avanza. Cada vez hay menos espacio para circular. Se escuchan gritos de niños. Una mujer queda atascada y es ayudada salir. No es Liniers, pero se parece...
Una de las características que diferencian al hombre del animal, la fundamental, la que confiere rasgo de humanidad, es la capacidad de poder ingresar al universo de lo simbólico. Dicho de otro modo, la diferencia entre hombre y animal es la simbolización, de la cual el ser humano es capaz y el animal, sometido a sus instintos, no. El cronista (y La Gaceta, que autorizó la nota) desplazan entonces así a los concurrentes movilizados del registro simbólico al cual pertenecen. Los deshumanizan. Los desplazan afuera del campo de lo humano, colocándolos a nivel de horda, de ganado. «No es Liniers, pero se parece».
La deshumanización, como sistema de dominación, como método para colocar la autoridad en el uno superior frente al otro, inferior. No es la primera vez; ni será la última, pero la brutalidad con la que La Gaceta, autoritariamente, niega de cuajo la humanidad en el otro, me angustia y me repugna.
De agoreros e hinchadas. De relatos y crisises (sic). De Cristina superstar
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Ricardo
Cristina es una estresha del rocanrol del país. Lo sostuvimos en 2011 y lo reafirmamos ayer en el Hipódromo de Tucumán. Como una James Hetfield mucho-más-agradable-a-la-vista es capaz de arengar a la multitud y gritar I say yeah!? que los metaleros camporistas levantarán el puño haciendo cuernitos para responder Yeah!! Cristina puede, cual Juampi Sorina tribunera, agitar los brazos pidiendo aliento y la hinchada kolinera devolverá con más fuerza el lospíbes-páralá-libéra-ción!.
Cristina, ayer en el Hipódromo, se refirió a los agoreros y analistas mediáticos que vienen advirtiendo que el gobierno se va a sovietizar y confiscar todo, incluída la posibilidad de -snif- pensar diferente. Si es que no lo hizo ya, y nos implantó, vía 678, el chip de pensamiento único nacional y popular, claro. Posibilidad cierta, porque últimamente me encuentro pensando que Cabito puede bien aspirar a la categoría de intelectual con mayores credenciales que Marcos Aguinis. I say yeah!? Volvamos. Comparó, Cristina, estas advertenciamenazas con la ausencia de advertencias mediáticas cuando De la Rúa y Cavallo decretaron en 2001 el corralito bancario. La web de Casa Rosada lo relata así:
Esta anécdota, colorida y heavymetalera, iba a permitir adentrarnos en el terreno de los relatos, de su construcción y objetivos. Iba a permitirnos demostrar casi a nivel de paper académico cómo los medios opositores buscaron, mientras el poder político les lavaba los trapitos sucios ("trapitos sucios" como metáfora paperistica no, diría Sarlo), llevar tranquilidad para que los tecnócratas cirujanos hundieran el bisturí sin previo aviso. En cambio ahora, cuando el poder político no hunde el bisturí como ellos pretenden, buscan asustar cual enfermera sádica que, mientras prepara la jeringa, psicopatea al que tiene el culo al aire ("culo al aire" en un paper no, diría Sarlo nuevamente) con lo mucho que le va a doler cuando le clave la jeringa. Oh, miren, pensaba que, por largo, iba a tener que dejarlo para otro post. Y ya lo resumimos. I say yeah!?
Cristina, ayer en el Hipódromo, se refirió a los agoreros y analistas mediáticos que vienen advirtiendo que el gobierno se va a sovietizar y confiscar todo, incluída la posibilidad de -snif- pensar diferente. Si es que no lo hizo ya, y nos implantó, vía 678, el chip de pensamiento único nacional y popular, claro. Posibilidad cierta, porque últimamente me encuentro pensando que Cabito puede bien aspirar a la categoría de intelectual con mayores credenciales que Marcos Aguinis. I say yeah!? Volvamos. Comparó, Cristina, estas advertenciamenazas con la ausencia de advertencias mediáticas cuando De la Rúa y Cavallo decretaron en 2001 el corralito bancario. La web de Casa Rosada lo relata así:
...¿Cómo puede ser que no hayan podido prever, con tanta inteligencia y tanta información, lo que iban a hacer en el 2001 cuando los bancos cerraron las puertas y no le devolvían la plata a la gente por indicación del Gobierno? ¿A quién le contaron? ¿Algún argentino escuchó por radio, por televisión, escucharon o leyeron en algún diario, local o nacional, que el Gobierno iba a tomar esa medida? Contéstenme, ¿escuchó alguien?Hay que despedir inmediatamente a quien haya transcripto el discurso. Por infiltrado clarinista. «“No”, contesta el público presente». ¡No, macho! (o mina), el público presente rugió ¡¡NO!!, el público presente despeinó a Cristina al grito de ¡¡NO!!, el público presente le llenó la nuca de saliva al que tenía adelante al grito de ¡¡NO!! ¡Si Cristina decía rompan todo el público presente rompía todo y el Hipódromo quedaba reducido a cancha de bochas, mirá lo que te digo!
- “No”, contesta el público presente.
¿Escuchó alguien?
- “No”, contesta el público presente...
Esta anécdota, colorida y heavymetalera, iba a permitir adentrarnos en el terreno de los relatos, de su construcción y objetivos. Iba a permitirnos demostrar casi a nivel de paper académico cómo los medios opositores buscaron, mientras el poder político les lavaba los trapitos sucios ("trapitos sucios" como metáfora paperistica no, diría Sarlo), llevar tranquilidad para que los tecnócratas cirujanos hundieran el bisturí sin previo aviso. En cambio ahora, cuando el poder político no hunde el bisturí como ellos pretenden, buscan asustar cual enfermera sádica que, mientras prepara la jeringa, psicopatea al que tiene el culo al aire ("culo al aire" en un paper no, diría Sarlo nuevamente) con lo mucho que le va a doler cuando le clave la jeringa. Oh, miren, pensaba que, por largo, iba a tener que dejarlo para otro post. Y ya lo resumimos. I say yeah!?
lunes, 9 de julio de 2012
Cristina en Tucumán: el Hipódromo del Sí.
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Ricardo
En Página/12 llamaron Plaza del No a la reciente convocatoria de Hugo Moyano a Plaza de Mayo. Tucumán, hoy, en cambio, vivió un nuevo Hipódromo del Sí.
El número congregado en Buenos Aires por el todavía secretario general de la CGT (pero más lider de Camioneros que del conjunto del MOO) generó controversias: algunos hablaron, exageradamente, de 100 mil, otros de 35 mil y la media de opiniones giró en torno a los 50 mil asistentes para el acto en el que Moyano se colocaba definitivamente en la vereda de enfrente del oficialismo nacional. En el Hipódromo de San Miguel de Tucumán, la convocatoria de hoy, como en casi todos los últimos 9 de julios, fue no negativ..., digo, positiva, en apoyo a Cristina y al proyecto nacional y popular. El número de asistentes calculado gira, como en la plaza de Moyano, en torno a las 50 mil almas. Para este cronista parcial, el número de asistentes fue el mismo que convocó el pasado año electoral. No se trata de un dato menor.
La heterogeneidad de la asistencia es también un dato subrayar: las agrupaciones juveniles del kirchnerismo, gente del interior del provincia y muchos asistentes que arribaron sin formar parte de ningún aparato: padres con sus hijos y este humilde bloguero entre ellos. Debo reconocer, sin embargo, que en un acto de rebeldía juvenil, y a contramano del impulso al mercado interno, no consumí choripán alguno. Ahora me arrepiento.
El discurso de Cristina no será, seguramente, recordado por ningún tramo en especial: no se esperaban anuncios y no los hubo. Giró en torno a los núcleos que forman estos discursos de ocasión, como las líneas históricas del kirchnerismo, el desendeudamiento, las políticas anticíclicas, el rechazo a las recetas neoliberales que siguen causando estragos en el primer mundo, el crecimiento con inclusión social, la solidaridad, la igualdad, la justicia social y la necesidad de construir la unidad nacional.
Las fotos y el sentimiento entre la multitud no dejan lugar para las dudas, y Cristina se llevó para Buenos Aires el calor de miles de tucumanos.
El número congregado en Buenos Aires por el todavía secretario general de la CGT (pero más lider de Camioneros que del conjunto del MOO) generó controversias: algunos hablaron, exageradamente, de 100 mil, otros de 35 mil y la media de opiniones giró en torno a los 50 mil asistentes para el acto en el que Moyano se colocaba definitivamente en la vereda de enfrente del oficialismo nacional. En el Hipódromo de San Miguel de Tucumán, la convocatoria de hoy, como en casi todos los últimos 9 de julios, fue no negativ..., digo, positiva, en apoyo a Cristina y al proyecto nacional y popular. El número de asistentes calculado gira, como en la plaza de Moyano, en torno a las 50 mil almas. Para este cronista parcial, el número de asistentes fue el mismo que convocó el pasado año electoral. No se trata de un dato menor.
La heterogeneidad de la asistencia es también un dato subrayar: las agrupaciones juveniles del kirchnerismo, gente del interior del provincia y muchos asistentes que arribaron sin formar parte de ningún aparato: padres con sus hijos y este humilde bloguero entre ellos. Debo reconocer, sin embargo, que en un acto de rebeldía juvenil, y a contramano del impulso al mercado interno, no consumí choripán alguno. Ahora me arrepiento.
El discurso de Cristina no será, seguramente, recordado por ningún tramo en especial: no se esperaban anuncios y no los hubo. Giró en torno a los núcleos que forman estos discursos de ocasión, como las líneas históricas del kirchnerismo, el desendeudamiento, las políticas anticíclicas, el rechazo a las recetas neoliberales que siguen causando estragos en el primer mundo, el crecimiento con inclusión social, la solidaridad, la igualdad, la justicia social y la necesidad de construir la unidad nacional.
Las fotos y el sentimiento entre la multitud no dejan lugar para las dudas, y Cristina se llevó para Buenos Aires el calor de miles de tucumanos.
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