miércoles, 12 de agosto de 2015

En la @PACOURONDO, sobre la alianza Macri-Massa, la PBA y el NOA/NEA

APU: Desde espacios opositores empezaron las presiones para una eventual alianza entre Macri y Massa. ¿Cómo ve esa posibilidad de cara a octubre?

RT: Me parece que el objetivo de alentar una alianza Macri-Massa es generar expectativa en la oposición y bajarle el precio al triunfo del FpV. Que no habrá sido del 40%, pero cuando los opositores se entusiasmaban con la diferencia del 5% el domingo a la noche, el mediodía del lunes los encontró asustados por la brecha final de 8,5%, obligándolos a recalcular.

A mi modo de ver, la alianza entre el PRO –o Cambiemos– y el Frente Renovador ya era inconveniente para Macri antes de las PASO y por eso no se produjo. Desde el massismo mismo reconocen que el FR se hubiera quebrado ante la eventualidad (y el FpV hubiera sido beneficiario de ello). Pretender reflotar esa ilusión ahora, en adversidad, es utópico. Requeriría, además, una arquitectura complicada, que no le serviría a Macri para ganar sino, tan solo, para forzar un ballotage. Por si fuera poco, los números para tomar tamaña decisión se conocerán cerca de octubre, algo que empaña aún más la esperanza de la oposición más rabiosamente antikirchnerista (o antiperonista). Sector minoritario que no comprende que conformarlos implica alejarse del centro que permite ganar elecciones.

martes, 11 de agosto de 2015

Apostillas de las PASO 2015 en Tucumán

Alegría en el peronismo tucumano, pensando que los resultados de las PASO fueron la avant premiere de los resultados para el ejecutivo provincial del 23 de agosto. Será el oficialismo el que sostenga ahora el apotegma canista que rezaba "no hay 23 sin 9". Algunos datos:

1. Los resultados vienen a confirmar lo que sostuvimos en los posteos que dedicamos al pago chico: el primero aquí y el segundo por acá. Los números de la encuesta de Haime estuvieron hasta tímidos y cautos (anunciaba un 55,5 para Scioli y el resultado fue 57,14%):


2. 37 puntos porcentuales separan al Frente para la Victoria de Cambiemos. Macri no resultó un candidato traccionante para la precandidata a senadora por la UCR, Elías de Pérez y tampoco ocurrió –como era previsible– a la inversa. Arrasó Alperovich en el rubro, confirmando lo bien que hizo Cano en guardarse para dentro de dos semanas y prolongar, aunque en mucho menor proporción luego de los resultados, el suspenso en la pelea por la gobernación.


3. Tan dura fue la derrota que los candidatos del Acuerdo para el Bicentenario, José Cano y Domingo Amaya ni siquiera aparecieron por la sede de Cambiemos en la noche del domingo. En las buenas vamos a estar y en las malas, eh, bueno, no se, vamos viendo. No me llamés vos, yo te llamo...

4. Un dato que no puede ser soslayado es el que determina, por sobre los demás –esperables–, la desazón del republicanismo vernáculo: el triunfo del FpV en la capital tucumana. Quienes hayan leído las entradas anteriores, linkeadas en el punto 1, comprenderán cabalmente la importancia del resultado:


5. Scioli y el FpV consiguieron guarismos absolutamente plebiscitarios en el interior tucumano, lo que habla de la postergación que sufría y de lo aceitado de la maquinaria electoral oficialista. Ejemplos: Graneros, 80,08% y Burruyacu 79,98%.

6. Llovió bastante el domingo en la capital tucumana , pero aún así fue un día peronista.

lunes, 10 de agosto de 2015

Apuntes apresurados de las PASO 2015: Scioli 38,51%, Cambiemos 29,97% y UNA 20,63%*

Con el 92,09 % nacional escrutado, y con el 83,60% de PBA, podemos apuntar lo siguiente

1. Buen resultado para el FpV pero no excelente. A 8,5 puntos porcentuales de distancia con Cambiemos, casi 18 puntos nos separan de UNA y algunos ítems que merecen ser desagregados:

a) Muy buenos resultados en el interior (NOA, NEA, Patagonia) que hablan de la persistencia y resiliencia del peronismo y de la imagen que, ya sabíamos, tenía DOS en esas regiones.
b) Buen resultado en Santa Fe, siendo la primera fuerza provincial en los rubros Presidente, Senadores y Diputados nacionales.
c) Resultados satisfactorios pero no suficientes en PBA. Se recuperó la Primera sección. En la Tercera sacamos una buena diferencia (45, 55%) pero en el interior provincial (secciones Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima), triunfos de Cambiemos con buenas performances de Macri sobre Sanz.
d) Córdoba replicó en buena medida los resultados que le dieron la gobernación a Schiaretti. De la Sota aprendió la lección de 2011 y ahora tiene con qué sentarse a negociar (suponiendo un doble juego que permita repartir sus votos entre DOS y Massa, 5,6% en la Docta pero ganador de la interna de UNA).

2. No se equivocaron tanto las encuestas. Estaban las que le daban más a Scioli, las que daban menos, pero todas se alinearon aceptablemente a una o dos semanas de las PASO.

3. El peronismo consolidó a su candidato, Daniel Scioli, mientras que Cambiemos afianzó el espacio. El desafío de Macri será conservar los votos de Sanz y Carrió. Si tuviera que apostar, diría que lo hace en buena medida debido a la organicidad del voto radical y del delirio irrecuperable de quienes votaron a Lilita. Stolbizer podría beneficiarse recuperando voto radical, pero estimamos que no sería significativo.

4. Buena elección de UNA, superando el 20%. Massa aportó un 13,9% y De la Sota 6,6%.

5. Creemos de todos modos que la polarización es real, espantada por UNA con el artificio de sumar los votos de Massa en PBA y el triunfo del Gallego De la Sota en Córdoba. Para sostener esa tesis, Cambiemos supera al Frente Renovador en la PBA por casi 9 puntos porcentuales, superándolo también en el que fuera bastión de Sergio en 2013, la Primera sección electoral (26,31% a 23,59%).

6. Al FpV le falta para el 40% y Cambiemos superó los 30 puntos. El escenario de triunfo en primera vuelta está más lejos, pero no clausurado. ¿Alcanzaría con un porcentaje del cordobesismo y con San Luis? Puede alcanzar para el 40+10, pero deberían alinearse algunos planetas. A ojos de este cronista, es Massa, con su persistencia en PBA, la que aleja el horizonte de evitar el ballotage. Lo sostuvimos en mayo y en junio.

7. De arribar a ballotage, es dable pensar que parte del voto de Massa en PBA, el de UNA en el interior y el de Rodríguez Saá en San Luis acompañaría al FpV. Pero pensar en noviembre sin los resultados de octubre es política ficción. Este blog siempre sostuvo, de todos modos, que la disputa por el PEN sería palo y palo. Y en un ballotage Scioli le gana a Macri.

* Actualizamos el título con 96,99% escrutado a nivel país y 93,34% en PBA

viernes, 7 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán, parte 2

Desarrollamos en el posteo inicial cómo se construyeron las alternativas electorales en la provincia. Someramente acerca del peronismo, porque no hubieron tiros (!) y todo se encauzó con llamativa normalidad para tratarse de sucios e impresentables. Del radicalismo, más el socialismo, más las adscripciones de Macri y Massa (que ahora quiere quitarle el apoyo a Cano; oh, el amor adolescente, flor de un día es –?–) también hemos hablado. Prometimos entonces escribir sobre las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado electoral.

Sobre el oficialismo no diremos mucho más que esto: tiene obra para mostrar de estos doce años y lo está haciendo. Supo tramitar la sucesión de Alperovich con heridas menores, por lo que no pudo el tándem Amaya-Alfaro hacer usufructo de ninguna ambulancia (al contrario, debieron sufrir ellos los desgajes) y además se montan en la buena imagen e intención de voto de Daniel Scioli. La fórmula para la victoria.

Vamos al Acuerdo por el Bicentenario. Como cuenta mi amigo Aldo Jarma, el leitmotiv de Cano hasta no hace mucho era “no hay 23 sin 9 de agosto”, lo que implicaba que sería candidato a diputado o senador nacional el 9, triunfaría sobre el peronismo y la elección provincial se apuntalaría luego sobre esa victoria. Los acuerdos nacionales que tejía se basaban en tal presupuesto. Porque, ¿para qué querrían Massa y/o Macri ir en la boleta con Silvia Elías de Pérez? No, sería Cano el que traccionara localmente para las precandidaturas presidenciales del PRO y el FR, y a su vez este recibiría el aval de todas las fuerzas opositoras para poder polarizar con el oficialismo, única chance para un triunfo, surfeando el comprensible cansancio de un sector del electorado tucumano que apelarían a la alternancia. Pero algo falló, y no será Cano el candidato este domingo 9 de agosto. Desde el radicalismo aducen la falta de fondos para encarar dos turnos electorales, desde el peronismo dicen que se cagó porque pierde con Alperovich. Aquí damos por ciertos ambos argumentos. Así, para alegría (?) de Mauricio (que seguramente había acordado otra cosa), su boleta no irá adosada al apellido Cano.

Como señalábamos en el anterior, se le hizo cuesta arriba al Acuerdo por el Bicentenario. Se esperanzaron con los resultados de las legislativas 2013, que apuntaron un deterioro del oficialismo provincial y un crecimiento del radicalismo. En 2011 los resultados favorecieron al FpV con una diferencia sobre el ACyS de 55% (Alperovich 69,89% vs Cano 14,78%). En 2013, en cambio, el FpV triunfó con un 46,94% vs un 34,68% de la boleta liderada por Cano. El aliciente principal fue que el ACyS le ganó al oficialismo en la capital tucumana (41,83% a 36,13%) y en el municipio de Yerba Buena (46,53% a 35,35%). El candidato de la UCR descuenta que el oficialismo triunfará con números importantes en el interior provincial. Pese a las inundaciones, las obras realizadas no tienen comparación con periodos anteriores, el peronismo cuenta con una estructura aceitada y el radicalismo se circunscribe a grandes centros urbanos. Así, la esperanza de la UCR consistía en obtener una diferencia notable en la capital y distritos como Yerba Buena o Tafí Viejo para compensar la diferencia en el interior provincial. Fue la razón principal que lo impulsó a pactar con Amaya/Alfaro: no contaba con un candidato propio que midiera en San Miguel de Tucumán. En una muestra de derrotismo resignado, hace un tiempo Cano reconocía que para él “sería muy fácil poner cuatro pasacalles en la capital y ser intendente. Pero hay que asumir el desafío por Tucumán”. Dicha estrategia es la que lo pone ahora al borde del linchamientos (institucional, dentro de su partido, aclaramos. Aunque Cano suena demasiado parecido a Chano, de Tan Biónica): puede perder la gobernación y estar impulsando a Germán Alfaro (ex PJ) para el que podría haber sido el botín seguro para la UCR, la intendencia capitalina.

No leí números para San Miguel de Tucumán, pero Aldo me comentaba que si el ApB quería ganar la provincia, debía obtener una diferencia del orden de los 25 a 30 puntos porcentuales en la capital. No parece ser el escenario, cuando el ministro Yedlin viene creciendo y el canoamayismo se encuentra estancado. Tan es así, que La Gaceta retó a Germán Alfaro por faltar a un debate de los candidatos en la UNT (“No vaya a ser que Mayweather, que encabeza las encuestas por un apretado margen, termine nockeado por un sillazo vacío”). Para terminar de configurar el escenario hacia el domingo, lo que nunca se le niega a un espacio que prevé una derrota: “Según Cano, se pergreña un fraude”. El domingo tendremos una idea más aproximada de lo que pueden ser el 23 de agosto y el 25 de octubre en Tucumán.

jueves, 6 de agosto de 2015

River campeón de América 2015


Si a fines del año pasado, con la copa Sudamericana levantada sobre la cabeza de Barovero alguien me decía que podíamos ganar la Libertadores, este cronista respondía “sí, pero hay que traer refuerzos”. En enero, febrero, esos refuerzos que implicaran simbólicamente hambre por ganar la Copa no llegaron, tan solo el Pity Martínez, que impresionó como revulsivo para ir apagándose luego. Boca, en cambio, gastaba millones en reforzar un plantel ya largo, que podía fácilmente afrontar dos o tres frentes de competencia. El sobrino de Daniel Osvaldo sonría y era feliz.

Pero River fue campéon de la Libertadores, como antes de la Recopa y la Sudamericana. Como bien apuntaba el ex bronceado Closs, los Millonarios son los titulares de las últimas tres principales competencias continentales. Gloria y loor al equipo, honra sin par a su hacedor, el Muñeco Marcelo Daniel Gallardo, recontra ídolo de un River que no cuenta con tantos en cancha como en pasadas consagraciones. Lo que no hace más que agigantar el logro.

River, el campeón que más rápidamente se recuperó de un descenso, el que puso hombría cuando faltaba fútbol y el que intentaba jugar cuando las circunstancias lo permitían. Si tuviera que elaborar un podio, pondría a la estructura sobre los jugadores. ¿Pero no es muy bielsista, eso? Sí, pero Gallardo supo encontrar los esquemas y modos que mejor les permitieran rendir a los jugadores con los que contaba, de acuerdo a los momentos por los que pasaban, y eso no es bielsista. El Muñeco, así, obra como síntesis de buena parte de las tradiciones añejas y recientes del fútbol argentino. Los partidos eliminatorios, River fue más un conjunto sabellista que menottista, muy passarelliano en el pressing y con una característica fundamental para intentar cualquier hazaña campeonante: unos huevos así de enormes.

La fase de grupos encontró al equipo sufriendo por la clasificación. San José de Oruro, Juan Aurich y su cancha de césped sintético en Perú. Sobramos los partidos y clasificamos de milagro, con una ayuda inestimable del equipo subcampeón (que por eso mismo debe querer matarse ahora. ¡Te querés matar, Boc… digo, Tigres!). Un amigo me decía ayer, antes del partido: con el quinto gol de los mexicanos en Perú, supe que seríamos campeones. En las instancias eliminatorias, en cambio, River no fue inferior a ninguno de sus rivales: arrinconó a Boca jugando muy a lo Boca, mientras el equipo de Arruabarrena protestaba que le jugaran duro… ¡en un partido de Copa! Gago como síntesis. Luego derrota en el Monumental y triunfazo en Brasil frente a Cruzeiro, equipo copero si los hay, y el parate por la Copa América que nos desarmó. Se marchaban Teo Gutiérrez y Rojas, dos jugadores fundamentales para el equipo. Llegaban Alario desde el Bayern Mu… Ah, no, desde Colón de Santa Fe y ex River repatriados pero en el ocaso de sus carreras. Para que se entienda: la final la afrontamos con Cavenaghi como titular, que es como ganar la Copa con Palermo en muletas. Si sumamos a un improvisado Mayada como lateral y a Bertolo, un buen jugador de equipo pero de ningún modo una solución, uno de esos que pueden resolver partidos (Viudez se parece más a uno de esos), el 3 a 0 final frente a Tigres podía parecer utópico. Pero como decimos con amigos: In Doll We Trust.

Debemos reconocer que, nombre por nombre, Tigres tiene más equipo que River. Pero nosotros somos más equipo y no solo el resultado lo demuestra. La finalísima en el Monumental resultó un partido jugado con más nervios que la ida en Monterrey. Aquel fue más una partida de ajedrez, de movimientos calculados en los que ninguno quería quedar mal parado. Anoche, en cancha de River, Tigres dispuso de ocasiones para marcar producto de errores atribuibles al nerviosismo. A ello mismo debe responsabilizarse por las malas resoluciones de Gignac, Sobis y Damm. Alario, en cambio, un chico de 22 años que ayer parecía no comprender la magnitud de lo conseguido, facturó en la única que tuvo, luego de una gran maniobra individual de Vangioni. Justo él, el peor del equipo en el partido de vuelta. Pero releo y es demasiado racional lo que escribo, cuando grité el gol de cabeza, casi en palomita de nuestro novel delantero como grité los de Pisculichi y Sánchez frente a Boca, como el de Higuaín a Bélgica, como el de Mercado frente a Atlético Nacional o Guaraní. Como el del Ramirazo en la Bombonera.

Rucuerdo los festejos por la Sudamericana, más efusivos durante el partido final que luego. Este triunfo que nos entrega la Libertadores, en cambio, lo sentí más celebrado luego, con el pitazo del final. Quizás sirva como metáfora del devenir de River desde el descenso, desde el ascenso, el resurgir desde algún círculo infernal y el retorno al siempre esquivo plano internacional. Este triunfo también es obra de Almeyda y de Ramón Díaz, de Germán Pezzella y de todos aquellos que estuvieron y ya no están. Para un análisis más futbolístico quedará el resaltar la base fundamental del equipo, ese rombo conformado por Barovero, Maidana, Funes Mori y Kranevitter, la columna vertebral del equipo, la que posibilitó que Mora, que Teo, que Viudez, Alario y Sánchez pudieran vestirse de héroes circunstanciales. Para un análisis histórico quedará el crecimiento de Gallardo como DT. Para celebrar nos queda todo este tiempo por delante; pero como dijo ayer el conductor del equipo: ¡vamos por más!

martes, 4 de agosto de 2015

Las PASO en Tucumán

En estas PASO —y consecuentemente el 23 de agosto, cuando se elija gobernador— el enfrentamiento será entre el FpV y un Frankenstein armado sobre la hora, encabezado por la UCR y que agrupa a figuras del ex peronismo supuestamente K, del socialismo y lo poco que tiene de estructura local el PRO y algún massista descolgado hasta del massismo nacional. Es lo que hay. Bastante relegado se ubica Ricardito Bussi, pero debemos reconocer que restándole votos al Acuerdo por el Bicentenario de Cano y Amaya (bautizado por el peronismo local como el pacto canaya).

Del peronismo podemos repetir lo que ya adelantamos: Alperovich fue el ordenador y se presenta cohesionado detrás de la fórmula Manzur-Jaldo. El PJ local fue además precursor para encolumnarse detrás de la candidatura de Daniel Scioli. Tan es así que cuando anduvo Randazzo por estos pagos, se mostró junto a Amaya. Son los riesgos de desconocer las realidades locales. El actual gobernador será el primer candidato a senador y uno de los mellizos Orellana, massistas arrepentidos, primer candidato a diputado nacional. Reconoce el peronismo local que serán las elecciones más reñidas de los últimos años, pero se huele un aire de confianza que fue in crescendo a medida que se acercan los comicios.

Nuestra provincia no ha sido amable con la UCR: quien recuerde al último gobernador radical tiene premio (y no, no vale decir Alperovich). Los boina blanca tampoco supieron ser muy amables con Tucumán, cuando en el pasado muchos garrochearon hacia el FR. No al Frente Renovador, sino hacia Fuerza Republicana, el partido de Bussi padre y quien fuera gobernador e intendente electo y no asumido de la municipalidad capitalina (sirva el dato para comprender un poco la lógica y distribución geográfica del voto). Quizás por eso no exista en estas tierras tanto una tradición radical como sí una antiperonista, hipertrofiada por la batalla mediática contra el kirchnerismo nacional y los equivalentes años de dominio alperovichista en la provincia, distribuída como es dable suponer con mayor densidad en los grandes centros urbanos. Pero basta de introducción histórica (para ahondar en eso les recomiendo seguir los textos de @tuQmano) y vamos a los bifes.

Antes de la constitución del frente opositor circulaban encuestas que colocaban a Cano en segundo lugar y expectante, a Domingo Amaya tercero, más lejos, y a la sumatoria de ambos superando a quien presentara el oficialismo (la fórmula Manzur-Jaldo fue oficializada luego). Tal panorama constituyó el argumento para que el periodismo tucumano presionara por un acuerdo entre ambos. Lo curioso fue que, una vez formalizado el pacto entre el candidato radical y el intendente capitalino, no se publicaron más encuestas... hasta la de hace un par de domingos, de Hugo Haime, que da triunfador a Manzur (46%) frente a Cano (38,2%) y a Scioli (55,5%) frente a Macri (23,4%).


La Gaceta aclara bien: es la encuestadora del oficialismo tucumano, pero la oposición no respondió como sería dable esperar, con otra encuesta. Durante el interregno entre mediciones, los retos del periodismo tucumano hacia Cano y Amaya fungían como síntoma de que la suma aritmética propuesta antes no se verificaba. Va ejemplo para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Fernando Stanich habla de un intercambio de roles a partir de esa verificación: "...Pisoteado por la Casa de Gobierno y empujado por los suyos, Amaya había dado el sí que tanto necesitaba Cano para sentirse, por fin, cerca de ganar los comicios (...) Pero como a lo largo de estos 12 años, el oficialismo se encontró de repente con la posibilidad de recuperarse. Algo de mérito propio y mucho de responsabilidad ajena hay en esa luz al final del túnel que sorprendió al alperovichismo. Son los propios amayistas y canistas los que admiten que la dupla Cano-Amaya no supo capitalizar de entrada el mazazo que le había dado al gobernador, José Alperovich (...) Hoy, en consecuencia, quienes conforman la dupla opositora ya no hablan de triunfo asegurado como hace un mes atrás, y quienes simpatizan con el oficialismo sonríen frente a la nueva chance que el destino les puso en el camino...".

Para agregar al mapa de la oposición valga decir que, en caso de no ganar, José Cano enfrenta tres posibilidades: que lo linchen en su propia casa, que lo linchen en el Comité de la calle Catamarca o que le den tiempo para después correrlo y lincharlo. ¿Por qué abandonamos así la sobriedad intelectual que —¡oh!—  nos caracteriza para caer en el fango de la chicana? Porque Cano, en uso de facultades totipotenciales sobre el radicalismo local, fue entregando todo en pos de fortalecer sus chances y el esquema quedó armado así: gobernador UCR, Vicegobernador ex-PJ, intendente SMdeTuc ex-PJ, diputado PRO, senador UCR y 2do PRO.

Pero ya la longitud del texto constituye un abuso hacia el lector. Continuaremos en el próximo posteo con las estrategias de los contendientes y el factor que, creemos, determinará el resultado final...

viernes, 24 de julio de 2015

Macri y la centroderecha en Argentina

El reciente resultado del balotaje porteño puso nerviosos a unos cuantos: Macri, como quedó evidenciado en su banquinazo discursivo, pero también los parlantes del establishment, y Mauricio debe soportar el bullying desde las páginas de LA NACION y Clarín (me gustó esta foto dedicada en una entrevista a Sergio Massa). La razón para el enojo de los medios no es difícil de comprender: un giro en el discurso de estas características y dimensiones implica que Mauricio no llega y deja, además, huérfana a una porción del electorado para el rapiñaje del resto de la oposición, probablemente fragmentando aun más ese voto estanco para alegría de Scioli y el PJ-FpV. Aquí suponemos que Macri debe descontar que siendo la expresión más clara de la centroderecha en el país, no tiene chanches de perderlo. Nada es estático en tiempos electorales.

Recientemente Abel Fernández dedicó tiempo y espacio a debatir las chances del espacio electoral representado (más cabalmente) por el líder del PRO. También @CayetanoAsís, a quien citamos: “…Aquí no queda lugar para ningún Sarkozy. Ni Merkel ni Uribe. Ni siquiera para un Rajoy. La derrota de la derecha es semántica e ideológica. Sobre todo es cultural…”. En parte acordamos y en parte no: hay espacio; pero tiene además un techo que le impide acceder fácilmente a las palancas del PEN. Observemos las elecciones post colapso de la Convertibilidad + Consenso de Washington. En 2003, López Murphy 16% y podríamos debatir cuánto del 25% de Menem fue centroderecha y cuánto peronismo, estabilidad y gobernabilidad (sus guarismos se cimentaron con preponderancia en las provincias del NOA y NEA). En 2007, fue Carrió quien cargó la cruz de representar lo otro del kirchnerismo. ¿Cuánto de su 23% puede atribuirse al ideario de centroderecha si en su enunciación no figuraban privatizaciones o apertura comercial? 2011 fue muy raro, pero en la elección general Duhalde recabó un 5%, habiendo tributado más de la mitad de sus votos PASO en la candidatura de Hermes Binner (17%), quien aglutinó luego de las primarias voto en los barrios porteños adonde el PRO fue más fuerte el pasado domingo. Alfonsín, junto a De Narváez en PBA, sumó un 11%. Como podemos inferir, la centroderecha no presentó un candidato claro desde López Murphy hasta hoy, con Mauricio Macri.

Existen razones del orden estructural, por supuesto, tanto político como económico. Respecto al primero, fue recién a partir de la carnicería perpetrada por la última dictadura militar que nuestra oligarquía aceptó que debía jugar dentro de las reglas que imponía la democracia. Primero Alsogaray y luego el menemismo con una curiosa conjunción de clases para solventar su experiencia en el PEN, pero a partir de la crisis de 2001 solo quedó en pie el peronismo, y volcado hacia posiciones de centroizquierda, nacional y populares. La decapitación del radicalismo, que podía expresar a los sectores antiperonistas y más cercanos al ideario liberal económico, se expresó en candidaturas como la de Leopoldo Moreau en 2003, Lavagna en 2007 y, en la actualidad, como soporte territorial de la aventura presidencial de Macri. No fueron pocos los intentos por resucitar algo parecido al menemismo dentro del peronismo, como lo atestiguan las experiencias en provincia de Buenos Aires de UniónPRO en 2009 y Sergio Massa en 2013. Debemos señalar que esta imposibilidad es tributaria también de que el kirchnerismo no haya chocado el barco, siguiendo a Naomi Klein y la teoría del shock que tantos frutos le rinde a Alemania en la Unión Europea. En el orden económico también nos asisten razones estructurales. Las desarrollábamos en este posteo acerca de los límites para el liberalismo, en 2014: “…Pueden liberalizar y pensar que así les irá bien países que estén transitando una cierta hoja de ruta y que no posean aún una estructura productiva relativamente asentada (lo que no significa suficiente o eficiente, sino establecida). El caso de nuestro país durante los años '90, cuando se destruyó el Estado en base al rapiñaje de las empresas públicas y se crearon oportunidades en el área de servicios. Ni aún los más liberales en la AEA pretenden ahora la completa desregulación porque les propondría competencias externas imposibles de empardar. Preguntar por China a nuestro empresariado prebendario estatal. No, quieren liberalización hasta ahí, para aprovechar aún más posiciones dominantes…”.

El liberalismo-liberal, corriente en oposición dentro del espectro al conservadurismo liberal, no posee en nuestro país (o el mundo) un partido que la exprese, mucho menos un candidato que pueda impulsar esas posiciones, cuando nuestra sociedad presenta raíces distintas a las protestantes norteamericanas, más permeable a ideas como las de Ayn Rand. Latinoamérica y particularmente la Argentina son reductos del estatismo como freno al capitalismo de mercado desregulado (certificado esto por la Universidad de Vanderbilt y sus LAPOP bianuales). El giro discursivo de Mauricio Macri obedece a que "...ocho de cada diez argentinos creen que el Estado debe ser el principal responsable de asegurar el bienestar de la gente...". Entonces, si no podemos ofrecer la mano invisible del mercado, ofrezcamos lo más parecido: la ilusión de que el empresariado es capaz de gestionar mejor lo estatal. La respuesta del oficialismo es simple: Aerolíneas o los fondos de pensión no estaban mejor gestionados por los privados.

Como las últimas declaraciones de Macri y su aparato de propaganda goebb… ok, no, su aparato nomas, indican, para triunfar en elecciones conviene acercarse a posiciones de centro. Pero el centro no es siempre el mismo. Cada etapa le impregna sus demandas, postulados y es el resultante de las tensiones políticas en disputa. El centro, para estas elecciones que se avecinan, es representado una vez más por el peronismo oficialista, y hacia allí confluyen quienes tienen posibilidades electorales: Scioli, por pertenencia y coherencia; Macri, por conveniencia. Para finalizar, es dálido rescatar lo que apuntábamos allá por 2011, cuando sosteníamos que estamos condenados al éxit... digo, al populismo: “…las elecciones, cualquiera, son campo fértil para la promesa populista. Aún los partidos más identificados con el ideario liberal prometen el mundo a cambio del voto. Luego, al arribar al gobierno, toman "las medidas necesarias", aplican "las reformas pendientes" (...) En nuestro país la oposición, el rejunte opositor, intentó infructuosamente alertar contra la amenaza populista, contra la profundización del proyecto nac&pop como un corrimiento hacia un chavismo diabólico. Las encuestas les están demostrando que el discurso republicano, institucional, que funcionó tan bien con De la Rúa porque la Alianza prometió no tocar la convertibilidad vigente, no interpela ya a la ciudadanía...”. O no es suficiente, por si sólo, para forzar con seguridad un eventual ballotage.