Yo se que mi amigo Aldo Jarma debe estar deprimido hoy, luego de culpar al árbitro en twitter y en su blog. Pero así es el fútbol. Da revanchas: nosotros la tuvimos, pero Atelético (sic), para tener la suya, deberá esperar que River no ascienda. Dura la semana del hincha cuyo equipo pierde...
La aventura riverplatense comenzó la noche del viernes, acompañando a sobrino y cuñada a esperar la llegada de los jugadores al hotel. Garcas hijos de puta, llegaron y no salieron a saludar. Putos. Aguante Boca, gritaba este humilde servidor, a riesgo de su propia integridad física. Igual, siempre hay alguien que grita ¡Viva Perón, carajo!
Viva Perón, carajo. Putos. Salgan a firmar, mierda. Putos.
El sábado a las 15 hs. estuvimos en las cercanías del estadio decano. La organización, una mierda. Reputos. Canas putos, déjennos pasar, mierda. Putos. ¡Abran las puertas! Unos porteños nos tiraron la bronca. Macristas y putos. Pena de muerte ya. No debe quedar ningún votante del PRO, aunque hinchen por River. ¿A quién le tirás la bronca? ¿No ves que somos todos machos en twitter, en los blogs? Puto. A las 16:30 estuvimos adentro, con el compañeraje riverplatense, cantando contra los putos decanos. Ay-ay-ay-ay, no-tengas-miedo, podés-cantar. No-sescucha, no-sescucha, so-samargo, decano-hijo-deputa. Dicho con todo el cariño del mundo, por supuesto. Porque es una rivalidad anecdótica, circunstancial, hasta que ascendamos a Primera, digamos. Je. (Más vale que ascendamos, putos). Deivis Barone, héroe de la jornada contra Racing (héroe de Racing, por supuesto) recibió el cariño de los hinchas decanos antes de que el encuentro comenzara. También el irónico cariño de los hinchas gallinas, que corearon su nombre y no dejaron de pedir por su gol. En contra. Luego el pelado, para redimirse, nos vacunó de cabeza. La Justicia Divina tiene extrañas maneras.
Fue un par-ti-da-zo. Empezó arriba Atelético (nuevo sic y nuevo "putos") y parecía que más temprano que tarde River vería asomar la luna tucumana y se le haría la noche en la mitad de la tarde y se volvería sombra para no ser luz e igual quedarse (en la B). Sin embargo, el Millo pudo recuperarse rápidamente (raro) para pasar a controlar el partido, en algunos momentos hasta cómodamente. El 1-3 habilitó la guerra de hinchadas. Es de hombre y gallina reconocer que La Inimitable de Atlético cantó más que Los Borrachos del Tablón, todos putos rentados. Y porteños, que es peor. Este humilde servidor alentó más que la barra de River. Si hasta daban ganas de reivindicar a Oscar Ahumada, pero fue sólo un paroxismo de insanía: rápidamente nos recompusimos para concluir que Ahumada (puto), aunque tenga razón, no puede tener razón nunca en nada.
El más aplaudido de River fue Trezeguet. El grito por el Cavegol llegó luego, como un pedido de disculpas al ídolo que hoy no pasa un buen momento y parece no llevarse bien con su compañero francoargentino. Cavenaghi: esto es River, no teatro de revistas. El más puteado fue, lejos, Luciano Vella. A las pruebas me remito:
El triunfo fue, en definitiva, merecido. Exceptuando los inicios de ambos tiempos, en los que Atlético manejó el trámite, el resto del partido fue para el equipo de La Banda. Abandonamos el estadio cansados, adoloridos, con la garganta enrojecida y el corazón feliz. El partido del próximo fin de semana es contra Guillermo Brown y luego vamos a Rosario: una final anticipada por el ascenso directo, ¿no es así, Udi?





