martes, 29 de abril de 2014
Escenario tripartito: el Frente Amplio UNEN, Massa y el FpV/PJ en la mesa de arena
El republicanismo que come peronismo y no convida ¿tendrá un sapo en la barriga?
Como señalábamos, la posible emergencia de un escenario tripartito constituye un gol para la oposición no política y mediática, al introducirse un elemento más que fortalece las chances de un ballotage y la consecuente capitalización de una pseudo-colectora, que tribute votos a cualquiera fuera la opción opositora en una hipotética segunda vuelta. Y así, con poco esfuerzo, encontrar en 2015 un gobierno políticamente anémico en comparación a los gobiernos kirchneristas. Aunque la propia dinámica parezca tender a ello, a little help from their friends es siempre bienvenida. Ya analizamos cuáles pueden ser sus perspectivas. Ahora, niegan ser la Alianza… y tienen razón, debo decir: para ser el frente UCR-Frepaso de 1997-1999 deberían sumar sí o sí a Macri y/o Massa (y que el otro se bajara).
Nuestro Capriles fue De la Rúa/Álvarez.
Cuando luego de amagar durante meses, en junio de 2013 Massa finalmente quebró con el kirchnerismo, la esterilidad del campo opositor era un dato incuestionable y a ser explorado. Luego del 54% de 2011 el oficialismo descansó demasiado en esa ventaja. El cálculo del massismo preveía cierto cansancio hacia los oficialismo en todas las instancias, peronistas en su grandísima mayoría, verificado luego en las legislativas y en otras elecciones. Entonces Massa, inteligentemente, no cuestionó a Pagni y fue por la representación republicana húerfana, a sabiendas de que su pertenencia al peronismo le aseguraría soporte a partir de diciembre de 2015 en caso de triunfo. Quiso ser, ante el kirchnerismo, lo que la Alianza frente al menemismo: su contracara cultural prometiendo mantener los lineamientos principales del modelo. Así como De la Rúa y Álvarez serían los continuadores del menemismo sin Menem ni el incómodo peronismo, Massa pretendió (¿pretende todavía?) constituirse en la opción republicana, con promesa de gobernabilidad, encarnando además su propia pata peronista, y continuar de algún modo al kirchnerismo sin Cristina ni La Cámpora. El peronismo, por supuesto, debería adoptar el nuevo avatar, aunque este reconfigurara la política exterior mirando hacia Washington o prometiera redistribuir –pero no como el kirchnerismo los márgenes del crecimiento económico sino esta vez directamente– el poder, ese monopolio de las decisiones que es lo que mayor irritación provoca entre quienes pueden adjudicarse gran influencia sobre la mano invisible del Mercado.
Frente a una posible convergencia entre FA-UNEN y el PRO, el campo republicano, antikirchnerista, sobre el que intenta (¿intentaba?) construirse el massismo casi en soledad (apelando kirchneristamente a la anomia no peronista), se encuentra ahora habitado por estas dos opciones, que deben pugnar en una disputa que es válido presumir como de suma cero. Ello estrecha el campo de acción del Frente Renovador a nivel nacional y debería conducirlo hacia un retorno a su leitmotiv 2013: la renovación del peronismo de la provincia de Buenos Aires, importante como es de cara a las elecciones generales.
Termodinámica pura, peronismo al palo.
La emergencia del massismo, el pasado año electoral, reactivó al peronismo adormecido a pedir de boca de Cristina. La irrupción del frente republicano operará en igual sentido, fortaleciendo la tendencia hacia la aglutinación. En un delicado camino de equilibrio entre la gobernabilidad (bidireccional), e incrementando poco a poco su autonomía –en un proceso que, creo, tendrá su punto cúlmine a más tardar a principio del segundo trimestre de 2015–, el partido justicialista da pasos que demuestran la comprensión de los desafíos que implican el FR y FA-UNEN(+PRO). Como dijimos, es el único que puede intentar revalidar en octubre sin enfrentar un segundo turno que lo coloque a la defensiva frente a la convergencia del antikirchnerismo. Esto solo puede estimular el repliegue defensivo que se observa, luego de más de una década en la que gozó de centralidad absoluta, aún con disputas intestinas. Y entonces se suceden sin solución de continuidad las distintas señales. Pablo Ibáñez retrata en Ámbito las tensiones que intenta contener (y acumular) el peronismo actualmente, postulándose en modo superador del avatar frentista del FpV. Nada descabellado, nada rupturista, sólo la traducción de la búsqueda de un nuevo equilibrio que represente las posiciones de fuerza de la actual coalición, ya insinuadas en los acercamientos de Scioli al cordobesismo delasotista, en el reconocimiento de Juan Manuel Urtubey a la necesidad de incorporar a Romero a la ecuación peronista con vista a 2015 o en las declaraciones del moyanista Omar Plaini. Rodríguez Saá mandó también un mensaje encriptado en un Voyager hacia Saturn… hacia el peronismo: “el oficialismo va a tener un candidato y Clarín va a tener otro candidato. No me gustaría estar con ninguno de los dos”, dijo, fijándose un precio interesante. Comprender hacia dónde se dirigen las aguas del río turbio de demandas sociales y sintetizarlas es imperativo para cualquier fuerza que pretenda hacerse acreedora del sufragio y residen en el ADN del peronismo. Y para ello el barco debe estar –saludablemente, pensamos– más fuerte y armado.
También los sectores más decididamente ortodoxos del kirchnerismo comprenden el actual escenario, aunque para la militancia todavía ensayen discursos de barricada como el de Zannini. Es a ellos a quienes Scioli intenta convencer diciendo que “es el momento de estar unidos por (…) la victoria en 2015”. Mientras, Urribarri no termina de despegar y Randazzo toma esa posta, recostado en su gestión del transporte metropolitano (que lo posiciona mejor en la PBA) y en diferenciaciones que irán, creemos, en dirección de las demandas de su área de influencia bonaerense. La carrera a 2015 está lanzada y sólo el Mundial le pone algún freno suave.
TEG, Go, el Juego de la Silla o el Chinchón.
Más allá de las estrategias de instalación de los candidatos, las sugestivas selecciones de enemigos nos permiten inferir buena parte de los escenarios que las distintas fuerzas pretenden construir o en las que pretenden –piensan– pescar mejor:
El FpV contra FA-UNEN, para convertirlos en la opción antes y en desmedro de Massa.
El Frente Amplio UNEN contra Massa, disputando el voto sobre el que avanzó el Frente Renovador, republicano y en oposición al kirchnerismo.
El Frente Renovador contra Scioli, en su intento por sacarlo del campo de juego y hacer usufructo de la representación peronista y del centro justo de la “continuidad con cambios” al que no pueden acceder sin desdibujarse mientras DOS participe de la contienda.
Scioli contra… ¿quién? ¿Se toma un cafecito nomás?
No. Sea DOS o algún otro, lo que no puede demorarse más allá de finalizado el campeonato de fúchibol es el esbozo de un panorama de futuro. Defender lo logrado está muy bien, somos todos campeones de la enumeración, pero vimos en 2009 y en 2013 cuánta razón tenía Ricardo Tapia al cantar que “no me alcanza, hermano, se necesita un poco más”. Apelar al conservadurismo del voto en elecciones ejecutivas es una apuesta magra y, pensamos, perdedora por demás.
domingo, 27 de abril de 2014
Más autobombo (x3): El Vermucito, Natanson y Varsky
1. El sábado de la semana pasada charlamos en El Vermucito, por Radio Cooperativa, con @GerarFernandez, @nestorsbari del Blog del Ingeniero, @guille117e y @ContradictoOk de Cartoneros de San Telmo. Por supuesto, sobre peronismo, las elecciones 2015, la visión que desde el interior tenemos de las roscas porteñocéntricas y de la necesidad de que se comprenda que, pensando en los armados provinciales, deben existir algunas certezas aún antes de que las PASO decidan quién será el candidato del oficialismo. A partir del minuto 06:00:
2. Los amigos de @lacorrienteK de Santa Fe nos alertaron de que José Natanson, director de la edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique, leyó uno de nuestros posteos en el programa de radio de Marcelo Zlotowiagzda:
Leerlo a pesar de no acordar habla muy bien de él y revaloriza la lectura.
3. Juan Pablo Varsky volvió a leer un posteo nuestro en su programa de radio:
A todos: gracias. Ahora me voy porque me está llamando la Bomba Tucumana. No se qué voy a mentirle esta vez para escapar… Suerte que a mi esposa no le jode la insistencia de mis tantas admiradoras (!).
jueves, 24 de abril de 2014
El FA-UNEN y Macri: los une el espanto y la oportunidad. Implicancias para el pan-peronismo
La lógica entonces es de superviviencia pura. Si el peronismo pretende ocupar todo el campo, el republicanismo antikirchnerista se abroquela para intentar alambrar a sus dirigentes y electores. Los sistemas políticos tienden a la homeostasis pero primero a la conservación. Y para ello el radicalismo bonaerese y algunos de sus referentes provinciales necesitan de un paraguas nacional del que carecen y podría ser Mauricio Macri.
La oportunidad es aquello a lo que nos referíamos en el anterior posteo. Pero ahondemos en algo: si 2011 tendió hacia la dispersión porque el voto ya estaba concentrado en Cristina, y convenía (o daba igual) atomizar las opciones buscando captar las moléculas de representación que escaparan del voto FpV, en 2015 el negocio para la oposición pasa por abroquelarse e intentar alcanzar un ballotage que parece hoy muy probable ante la fragmentación peronista. Entonces desde aquí saludamos la encomiable intención de apelar a la realpolitik, porque si antes debíamos analizar a los opositores no peronistas desde sus perspectivas distritales (Binner en Santa Fe, Cobos en Mendoza), un frente antiperonista, republicano, nos obliga ahora, además, a mirar con mayor atención la elección general. Es la puesta en práctica de haber comprendido que necesitan también fortalecerse desde arriba. Puede ocurrir que no ingresen siquiera al ballotage –es lo más probable, hoy–, pero puede significar una ampliación de su base representativa institucional con miras a 2019. Y para ello necesitan, como decíamos, a Macri, aunque ello implique drenaje de votos por izquierda para el socialismo y por derecha para el PRO. Medir entonces este globo de ensayo lanzado a la opinión pública (LA NACION, órgano de expresión de los sectores representados por estas opciones electorales, lleva la delantera), e intentar dilucidar cuánto se pierde y gana, es el propósito de los promotores del armado.
¿Qué implica para las opciones peronistas esta movida? Para sectores del kirchnerismo emocional activa reflejos jauretchianos: si el diario de Mitre lo alienta debe ser necesariamente malo. Y de allí las referencias a la Alianza UCR-Frepaso (necesitarían sumar a Massa para configurar ese escenario), a la traición de Cobos, a los patitos de Carrió o la canaleta de Sanz (valga una digresión: aquí consideramos, para tranquilidad del socialismo santafesino, que el discurso de Macri es efectivamente progresista. Hay una progresión del #Obvñzfhnhxds binneriano a la reivindicación del piropo al #culo macrista). En última instancia, aquí consideramos que criticar a FA-UNEN como un rejunte es una aproximación a la política que se parece demasiado… al republicanismo, je.
Para el massismo en construcción implica que la hipótesis de transversalidad es puesta en entredicho. Se entiende mejor ahora la última recomendación de Pagni a Sergio Massa, de intentar un retorno a la hipótesis de la renovación peronista. No pudo hasta ahora responder el massismo a esta incipiente reconfiguración del mapa opositor, que tiende a correrlo del centro que ocupaba.
lunes, 21 de abril de 2014
El peronismo no, o el no-peronismo: los republicanos hacia 2015
El kirchnerismo hizo esfuerzos importantes pero no suficientes para hacer de Macri el enemigo (y otorgarle, a la vez, instalación nacional). Existían y existen todavía razones para ello: representa una derecha relativamente asumida, gobierna el distrito de mayor visibilidad y el que más reparos posee con el peronismo y, muy importante, fue hasta ahora bastante inofensivo en su proyección nacional y como opción de poder. Razón —esta última— por la cual, en este espacio, abandonamos su análisis, contradiciendo (snif) la bajada de línea oficialista.
Sí castigamos al PRO por la UCEP, por el endeudamiento de la CABA, la subejecución presupuestaria o la falta de gestión que los continuos derrumbes de obras edilicios traducían. No así por algunas otras cuestiones como el metrobús y los árboles de la Av. 9 de Julio o sus intentos por regular la protesta social. A sabiendas de que se trata de un reclamo lógico para un distrito rico con necesidades básicas satisfechas (y considerando que en algún momento el kirchnerismo podría optar por una opción de similar tenor: las condiciones de la protesta, hoy, no obedecen a la coyuntura de la poscrisis).
Realiza también esfuerzos el kirchnerismo, desde hace un tiempo, por hacer del alfonsinismo un amigo o compañero de ruta histórico. Algo que aquí (como a la funcionalidad del kirchnerismo con el PRO en la CABA), hemos criticado. No sólo el propósito de dotarse de una pátina republicana, sino también como mecanismo para explicar la perversidad de los actores económicos en este giro neo-ortodoxo y desligar responsabilidades.
El escenario hacia 2015, de opciones peronistas (más o menos moderadas, más o menos de centro y derecha) compitiendo por la pole, cuando no existe posibilidad de re-reelección y luego de casi 14 años (sí, hay que contar el interregno duhaldista) de peronismo al momento de los próximos comicios, tornan ineludible para la oposición no peronista —y los factores de poder— evitar el (conveniente por entonces) escenario de dispersión de las elecciones de 2011 y optar en cambio por uno de menor fragmentación. El que intentan los radicales y socialistas ahora, en una remake del ACyS 2009, al que puede sumarse pronto el PRO de Macri.
La encuesta de Poliarquia del pasado domingo 13 permite proyectar una sumatoria de 23% para el espacio FA-UNEN. Que no puede ser lineal y aritmética; mucho menos si se suma a Macri a la ecuación como bien sostiene Pagni hoy. Que los analistas estén considerando tanto la ventaja de una opción republicana unificada certifica tres tesis de este blog:
1. Luego de las PASO/2013 mencionamos la posibilidad abierta para el pan-republicanismo en 2015 merced al quiebre del peronismo. Más cerca en el tiempo lo recordamos.
2. Que el campo electoral más disputado es el denominado republicano (cansado del peronismo o directamente anti-peronista).
3. Que el establishment ve con buenos ojos una fragmentación del voto que habilite a un ballotage y que convierta a la o las opciones republicanas en colectoras para Massa o el opositor encumbrado de cara a la segunda vuelta.
Por ahora, retorna el ACyS. Pero hay quienes pugnan por incorporar a la otra pata del arco republicano representado por el PRO de Macri: en términos operativos, cerraría por todos lados. Si verdaderamente pretenden ser una opción de poder y no el instrumento de un mero rapiñaje de bancas, consejos, intendencias o gobernaciones, una alianza entre el Frente Amplio UNEN y el PRO dotarían a los primeros de un candidato instalado del que carecen: Mauricio Macri, y al PRO de lo que necesita: una estructura nacional (el radicalismo es, también, una persistencia argentina). Además permitiría que los candidatos medidores se aboquen a sus respectivos territorios: Carrió y Michetti en la CABA, Binner en Santa Fe, Cobos en Mendoza y Cano en Tucumán, para poner algunos ejemplos.
Quienes promueven este armado, desde la política y desde el periodismo, observan en modo realista la composición del voto y el campo en disputa. La excusa de la interna peronista, trasladada a la elección general (FpV vs. FR), es también ideal para justificar un frente antiperonista, republicano y liberal. Pero para esto deberían preparar un terreno que se presenta minado de manera muy cuidadosa. Y tiene también razón Pagni, cuando señala que a quien más debería preocupar una alianza así es a Massa. Y sería congruente con su pedido de retorno a peronizar su discurso/estrategia.
viernes, 18 de abril de 2014
Los huevos de pascua de Horowicz y las ideas
Este humilde blog narcisista tiene el agrado de acercarle a usted, amable lector, el reciente editorial de Alejandro Horowicz en el que analiza TODO (bueno, no todo: es muy amplia la vida, la realidad, infinitas las posibilidades del futuro, inmenso el pasado), respecto a la coyuntura política —digamos entonces—, a sus posibilidades o a cómo pueden resolverse las intrigas del presente. Sólo le faltó a Horowicz, para confirmar lo que venimos afirmando desde hace un buen tiempo en este blog que peca de falsa soberbia, citar la fatídica palabreja “alvearización". Pero casi, eh, casi. Ahí va:
«... Una encuesta que Poliarquía Consultores, publicada el domingo 13 en La Nación, registra una intención de voto del 25% para Sergio Massa, seguido por el gobernador de Buenos Aires, 21%, y el jefe de gobierno porteño cierra el selecto pelotón, 16 por ciento...
...Las preferencias volcadas sobre el eje "continuidad-cambio" aportan cualitativamente a inteligir sentido político: el 46% expresó que votaría a un candidato que "cambie algunas cosas y continúe otras", sólo el 33 indicó que elegiría a alguien que "cambie la mayoría de las cosas" y el 15% advirtió que preferiría a quien "continúe la mayoría". De modo que la mayoría no apunta hacia cambios drásticos, ni de derecha ni de izquierda, con respecto a la gestión K. Línea de continuidad: salario, empleo y consumo; línea de discontinuidad: seguridad e inflación.
Ahora bien, esta encuesta deja en claro que difícilmente el oficialismo tenga un candidato que no sea Daniel Scioli. Otro dato: con Massa sería la batalla decisiva. Una batalla entre un intendente y un gobernador de la provincia de Buenos Aires. Mauricio Macri, por su parte, no logra avanzar en su armado político. De modo que toda su chance pasa por alguna clase de acuerdo con el radicalismo. Carrió está dispuesta, pero pareciera ser la única...
...En rigor de verdad, Scioli depende de la decisión de la Casa Rosada. Dos caminos quedan abiertos. En el primero, Cristina empioja el camino de Scioli, para seguir siendo la jefa desde el llano. En el segundo, apoya al gobernador y acepta que su tiempo político ya es parte de la historia».
Ok. Subido entonces al iceberg que chocó al Titanic (!), podemos afirmar que acá dijimos antes todo lo anterior, y que Horowicz es a Los Huevos... lo que García Márquez a Alejo Carpentier (!!). Aprovechemos y recordemos algunos análisis previos que hacen a este marco:
1. No implican lo mismo las PASO que las generales. Existe la posibilidad de construir un candidato que aventaje a Scioli en las primarias y que luego caiga frente a Massa.
2. Tampoco Scioli lo asegura. Pero haciendo foco en el eje continuidad-cambio, no es difícil advertir lo acertado de la principal preocupación del FR: matar a Scioli. Sin el gobernador bonaerense en la grilla, Massa podría intentar un retorno al centro de la ancha avenida. De otro modo, un candidato más afín al oficialismo representaría mayores cuotas de continuidad y Massa de cambio.
3. El escenario, por supuesto, es dinámico. Todo lo anterior vale si 2015 es una prolongación del momento actual. Si lo económico mejorara considerablemente (inflación percibida a valores pre IPCnu, actividad y crecimiento a valores símil 2010/2011), crecerían la chances para quien representara continuidad.
4. Pensar que un FpV perdedor en 2015 convertiría a Cristina en jefa desde el llano es de una estupidez supina. Nunca se verificó —recordar 1999— y sólo sirve para estimular desarrollos políticos inconducentes, alejados de la cocina de la realpolitik. Llegará entonces el momento en que la Casa Rosada deberá reconocer que es necesario abandonar lo defensivista de algunas prácticas políticas para fortalecer el armado del frente electoral.
A modo de lecturas complementarias, para el fin de semana largo, linkeamos algunos posteos donde desarrollamos algo de lo anterior: 1) Matar a Scioli; 2) Kirchnerismo o peronismo; 3) Lo provincial antes que lo nacional; 4) El futuro del peronismo y 5) Scioli 2015.
Ahora sí: felices pascuas, el blog está en orden (?).
miércoles, 16 de abril de 2014
¿Polarización o fragmentación?: ballotage, Clarín y las colectoras republicanas
La estrategia propuesta hasta ahora por el oficialismo, de estimular la dispersión frente al proceso electoral que se avecina, es continuista de los lineamientos defensivistas fundamentados en la hipótesis del lame-duck: elevar en consideración a la UCR y al PRO no tendría objeto si no se intentara intervenir en el campo republicano y, de ese modo, contener al FR de Massa, tendiendo a obturar su crecimiento sobre la representación del sector republicano liberal de nuestro electorado. Las clases medias de los grandes centros urbanos, si gustan. En algún momento deberá el kirchnerismo abandonar esta etapa en la estrategia si pretende que el FpV crezca (y aquí consideramos que deben haber certezas para los distintos niveles de armados aún antes de las PASO).
Es defensivista —decíamos— porque se aboca a las necesidades del gobierno respecto a una mejor finalización en términos de poder simbólico, y porque no considera las necesidades políticas (las económicas sí están siendo consideradas) del peronismo en camino hacia y durante 2015: las posibilidades del FpV pasan, fundamentalmente, por ganar en primera vuelta o sacar una luz importante de ventaja sobre el segundo de cara a un eventual ballotage. Los resultados de la gestión económica serán fundamentales a esos objetivos, pero la credibilidad y estabilidad del frente político también tendrán su cuota de importancia.
En el sentido planteado en el párrafo anterior, las necesidades defensivistas del oficialismo coinciden, lamentablemente, con las de algunos de los grandes actores del poder establecido en nuestro país. A fines prácticos los resumiremos aquí, mal, en Clarín y LA NACION, ya que son la voz de expresión de estos sectores y es, Clarín, a pesar de la Ley de SCA, uno de los actores más importantes en cuanto a debate e imposición de agenda se refiere (no define elecciones, no voltea gobiernos con cuatro tapas, pero vaya si conserva poder de veto. Incrédulos preguntar por Boudou, Amado —y odiado por los consumidores del GDA—). Coincide, decíamos, lamentablemente, porque se relacionan en el interés por evitar el crecimiento de figuras opositoras. Afuera, pero también por dentro del FpV para el cristinismo. Afuera, pero también por dentro de la oposición para Clarín.
Entendemos entonces la necesidad del oficialismo, en esta etapa, respecto a la relativa dispersión de preferencias electorales... ¿Cuál sería la de —resumiendo— Clarín respecto a esta fragmentación del voto? Aquí creemos que en la coyuntura se encuentran cómodos con —y estimularán— el escenario que describe actualmente Perechodnik (Poliarquía), de paridad entre Massa y Scioli, seguidos a distancia razonable por Macri y Hermes Binner. Si así no fuera, sería lícito pensar que los ataques contra el radicalismo, el FAP y el PRO (excusas sobran) no se harían esperar. No sólo a la facilidad operacional y a las razones que seguirán luego se debe esta presunción de comodidad: sostenemos que estos ataques no ocurrirán, además, porque estas opciones electorales —UCR, FAP, PRO— son pensadas estratégicamente como colectoras republicanas (o antikirchneristas) de cara al probable (y por ellos esperado) ballotage. Para que cumplan el papel asignado en el juego electoral a las terceras fuerzas en la CABA desde hace tiempo (y que analizáramos en detalle, en base a una nota de Edgardo Mocca y Miguel De Luca, en este posteo de julio de 2011). Desde una mirada efepeveísta, entonces, ¿se entiende la inconveniencia de engordar opciones que pueden ser luego tributarias del Frente Renovador?
Ahora, para justificar este atrevimiento, ¿por qué nos arriesgamos a prefigurar ese escenario y conducta? Porque no se encuentra alejado el primero de las posibilidades que entrega el devenir politico y porque se adapta, la segunda, a lo esperable por parte de nuestro periodismo nunca independiente: ¿qué mejor para ellos que la posibilidad de influir en el proceso de manera controlada, subrepticia y, a la vez, promover la conformación de un mapa político fragmentado?
Una polarización para las elecciones de octubre está en el interés del FpV, como dijimos antes. Es la única fuerza nacional que puede, en un escenario de gobernanza económica perceptible, arribar al 40% de los votos y una ventaja mayor al 10% sobre el segundo. Es que una polarización entre Massa y Scioli le conviene al candidato con mayor anclaje territorial a nivel nacional. Scioli y el FpV en este caso, vista la casi inexistente estructura del massismo por fuera de la PBA. El escenario de ballotage, además, establecería en términos simbólicos e institucionales un Presidente con menor poder que en estos años de kirchnerismo. Como en el cuento de la frazada corta futbolera: si la política ve recortada su maniobrabilidad, son las corporaciones —y más aún las que tienen capacidad para imponer agenda como los grandes medios— las que incrementan su poder de extorsión.
martes, 15 de abril de 2014
Llegó la respuesta política al paro político
No escuché o leí a nadie criticando la cadena nacional de ayer. Claro, ¿quién podría, seriamente, oponerse al blanqueo laboral? Dijo CFK que algunos, con seguridad, no estarían de acuerdo, pero sería políticamente incorrecto... blanquear su postura. No es difícil coincidir, cuando la pelea de cualquier economía en disputa es por la apropiación de la renta, y esas disputas, hoy, se dan —por suerte— en el terreno de los derechos laborales y no en el del empleo en sí (aunque vengamos empatando desde hace varios años en el rubro).
Si decíamos que el paro general (de transporte) del pasado jueves era político (como todos, claro), la respuesta debía ser política. Y lo fue en el mejor sentido posible. Si la dirigencia gremial opositora centra sus demandas en los intereses de la punta de la pirámide de los asalariados, el gobierno responde introduciendo el dedo en una llaga dolorosa: esa que sirve de recordatorio sobre lo poco y nada que hizo el sindicalismo a favor del blanqueo laboral. Más aún si consideramos que más de un tercio de los trabajadores se encuentran dentro del rubro informal.
De este modo el gobierno toma una demanda existente, pero que no forma parte del núcleo de peticiones de la CGT disidente sino que, directamente, las supera. Es el camino a recorrer siempre que sea posible. Forma parte, además, del quiebre de tendencia dentro del oficialismo luego de las legislativas pasadas y la renovación ministerial. Si antes el kirchnerismo estaba más preocupado por conservar su legado histórico (la autorreferencialidad que en su momento señalamos), sin considerar las necesidades del FpV en los plano político y económico, ahora comprendió que sin dominar las variables que hacen a la gobernanza económica, hasta su legado histórico puede verse menoscabado.
Aquí consideramos que el razonamiento debería también aplicar al plano político. Pero eso será tema de una próxima entrega (?).

