Considerando al huracán Cristina y al seguro ganador Fellner, los radicales impulsaron el desacople de la elección capitalina. Luego de presentaciones de ambas fuerzas políticas ante la Justicia, finalmente ganó la pulseada la UCR y la elección a intendente no se llevará a cabo el 23 de octubre sino el 20 de noviembre. Carlos Ferraro, periodista de El Tribuno de Jujuy, nos cuenta:
...Dentro de la UCR, la noticia fue un bálsamo sobre sus heridas en carne viva. Despegados del 23 de octubre, sus expectativas de pelear mano a mano, sin la feroz interferencia de las elecciones nacional y provincial, les devuelven el alma al cuerpo y el sueño de retener el principal municipio de la provincia. Dentro del peronismo, la desazón es inocultable. De tener la liebre en la bolsa, ahora que alguien la dejó en libertad, debe salir a buscarla nuevamente, con enormes posibilidades de que otro la encuentre antes...
No da como para que el radicalismo siga intentando hacer usufructo de un supuesto mayor respeto por la institucionalidad, ¿no? Se complica seguir presentando al peronismo como el único partido que apela a las zancadillas o a sacar ventajas electorales. Esa supuesta "republicanidad" radical... ¡se va por la canaleta de las presentaciones judiciales y el desacople de la elección a intendente capitalino!
De la misma nota, extraemos un breve semblante del radicalismo provincial, del que algo hablamos en el post anterior:
...la Unión Cívica Radical debería ser el partido que ocupe el segundo lugar del podio. Hegemónica y personalista, hermética y elitista, o como se la quiera definir, la conducción de Gerardo Morales, su gestión como senador nacional y su presencia constante en los temas provinciales, debería ser una vez más el pilar sobre el que se apoye la supervivencia del centenario partido. Nadie puede desconocer que sin su figura, muy pocas serían las posibilidades de mantenerse, lo que habla a las claras de una conducción fuerte y centralizada. Esto como fortaleza de un partido político es importante. Pero al mismo tiempo, la carencia de figuras de recambio, la falta de herederos a la vista, producto de ese mismo estilo de conducción, es la debilidad más evidente que el radicalismo exhibe. De la fórmula para la gobernación, los alfiles de GM, se pueden citar claros elogios y algunas reservas: Mario Fiad, todavía flamante diputado nacional, saltó de la sencilla afiliación a una banca en Buenos Aires sin haber transcurrido una carrera gradual y paulatina dentro de su partido...
Como frutilla del postre -y hablando de Mario Fiad-: radicales jujeños, ¿qué esperan para convocar nuevamente a Ramiro Agulla? Este es el eslogan del candidato a gobernador por la UCR:

No... Malísimo.
